El desastroso sábado de Kou
¡Qué nervios! ¡Hoy he quedado con Makoto! Vendrá a buscarme en cinco minutos, iremos a dar una vuelta por el centro, a comer fuera y luego iremos a su casa. ¡Es el día perfecto! ¡Qué bien que hoy tengamos fiesta en el instituto!
Bajo al comedor para esperar que llegue Makoto, debe estar al caer. Mamá y papá han salido a trabajar muy temprano.
Ya debería haber llegado. Pasan diez minutos de la hora que habíamos acordado.
¡DING DONG!
¡Al fin! Abro la puerta y veo a Makoto muy agobiado.
-¡Lo siento mucho Kou! Ha habido un problema en el tren y...
-No pasa nada, sólo han sido cinco minutos... ¿Quieres pasar y beber algo? Te veo agobiado…
-No, no. Estoy bien.-se pone recto, que alto, inspira profundamente, que pectorales, expulsa el aire, vaya hombros…- Ya podemos irnos.-Y me dedica su mejor sonrisa.
Decidimos ir andando hasta el centro comercial, para disfrutar del paseo. Hablamos de cosas banales, nos reímos por tonterías y llega el silencio. Nunca me había parecido tan incomodo un silencio... ¿Debo decir algo? Y entonces noto como Makoto me coge de la mano.
Bajo la mirada para ver nuestras manos entrelazadas, y luego la alzo para mirarle a los ojos. Que ojos... Son los ojos más bonitos que he visto nunca. ¿Se ha ruborizado?
-Qu-¿qué miras?-me mira de reojo aún enrojecido. Que mono.
-Nada. Sólo te miraba.
Llegamos al centro comercial, y se nota que otros institutos también tienen fiesta, ya que está lleno de gente.
Paseamos como podemos por las tiendas, y acabamos agobiados de tanto griterío y tanta multitud, además, tengo hambre.
-Kou, ¿quieres que vayamos a buscar un sitio donde comer?-vaya, ¿me lees la mente Don Juan?
-Claro- Alzo la vista y le sonrío.
-¿Donde quieres ir?
-He oído que por aquí han abierto un nuevo restaurante. Dicen que está muy bien
-Hm. Yo también he oído hablar de él. Vayamos entonces.
Damos una vuelta por la zona de restaurantes y nada. No lo vemos. ¿Dónde está?
Decidimos dar otra vuelta, a ver si lo vemos...Nada
Acabamos dando cinco vueltas. Si nos ve alguien pensará que somos idiotas.
Al final, lo encontramos, y entendemos el por qué no lo veíamos. Una cola enorme de gente que quiere entrar en él lo estaba tapando. Decidimos esperar en la cola. Y esperamos.
Cinco minutos. Seguimos esperando. Diez minutos. Seguimos aquí. Cuarenta y cinco minutos...Tengo hambre. Miro a Makoto. ¿Qué debe estar pensando? Cincuenta minutos... Al fin nos toca. Nos sentamos en los tatamis. Mesa tradicional. Al menos habrá servido la espera…
-Makoto, ¿tú qué vas a pedir?
-Pues, creo que tomaré, unos fideos yakisoba y calamar frito con tortilla-vaya, mi novio le gusta lo tradicional. Eso es un punto a mí favor… Algún día podría sorprenderle con algún modelito tradicional...vaya, Kou, no seas pervertida. Aunque con esos músculos un yukata le quedará divino…
-Kou. ¡Kou!
-¿Eh?
-Te estaba hablando. ¿Tu qué tomaras?
-Oh. Creo que tomaré un ramen con tempura y nigiri de salmón.
Pedimos al camarero lo que queremos y de beber pedimos agua.
Al menos ahora, todo está saliendo bien.
Nos traen la comida y empezamos a comer. Que hambre tenía.
-Mmmm...Está delicioso. Que hambre tenía. Quieres probar, ¿Kou?-Vaya, al final sí que será que lee mi mente.
-Claro…mmm…que rico. ¿Quieres probar tú del mío?
-Claro. Este ramen parece delicioso.- Su enorme sonrisa me reconforta.
Le acerco el bol por encima de la mesa y con los palillos cojo un poco de fideos para dárselo directamente en la boca.
-Cuidado que quema. -Makoto abre la boca para que le de la comida, con tan mala suerte que se me resbalan los palillos y le tiro un poco de caldo por encima de los pantalones.
-¡Aaah! ¡Quemaa!
-¡Ah! ¡Makoto perdona!-Me levanto y voy hacia donde está él. Con la servilleta empiezo a frotar la zona donde se ha caído el líquido-¡Perdona! ¡Perdona!
-Eeeeemmm...Kou. Kou.
-¡Lo siento muchísimo!¡De verdad que lo siento!
-Kou, ¡para ya!-Paro. Cuando retiro el trapo veo una erección más que notable.
-Vaya...esto...lo siento...
-No te preocupes. Se pasará. Bajo la mesa no se ve…
Después de un largo silencio incomodo, terminamos de comer el primero y nos traen el segundo.
-Mmm..El calamar también está delicioso.
-El sushi también-Sólo me queda una pieza de sushi.-Esto...Makoto, ¿quieres probar el sushi? Ya que no has podido probar el ramen, al menos pruebas el segundo…
-Claro. Mójalo un poco con salsa de soja.
-Hm-Cojo la última pieza, la paso por la salsa y se la voy a dar a Makoto y... se me cae. Vaya mierda de día. Camisa manchada con salsa de soja, pantalón manchado con caldo de ramen, y felicidad más que notable entre las piernas.
Me lo quedo mirando.
- Lo siento. Lo siento muchisimoooo. – Me pongo a llorar, menudo desastre.
-No...No te pongas así. No es para tanto. Como luego vamos a mi casa, me cambio en un plis y ya está. No te preocupes.
-Eres demasiado considerado…
El camarero viene a preguntarnos si queremos postres.
-¿Quieres algo de postre, Kou?
-Ni hablar. Tal como va el día, a saber que voy a hacerte más.
-Está bien.
Nos vamos ya. Por fin nos vamos ya. No es que quiera irme, lo que quiero es que no haya influencia de terceras personas en nuestro ambiente. Seguro que todo ha influido para que saliera mal lo de la comida...Espero que todo vaya bien en su casa...
