El mordisco de Sexy bruto no había sido horrible, y por eso estaba furiosa.
Por suerte para ella, ahora podía desahogarse «¡Poder!» Estaba repleta de poder. Tenía mucha más fuerza que la última vez.
—No deberías haber hecho eso. Movió una mano y la cuerda que tenía alrededor del tobillo se desintegró y pudo ponerse en pie. Otro movimiento y el anillo que había perdido antes regresó a ella como si fuera un imán. Se lo puso y le dedicó al demonio una perversa sonrisa.
—Doble, doble, trabajo duro y problema —murmuró—. ¿Dónde quieres que te golpee esta vez?
Él la miró serio y le dijo algo en demoníaco (lengua nativa de los inus) que sonó como una orden. A Kagome no le gustaba obedecer, estaba acostumbrada a mandar.
Así que le disparó y lo lanzó por el descampado. Él se tambaleó al volver a ponerse en pie, y la miró como si se sintiera decepcionado.
—¿Y qué esperabas? —Le disparó de nuevo—. Ya te dije qué pasaría si no controlabas tus colmillos.
Cuando él la miró frustrado, ella exclamó:
—¡Pues trátame bien, tonto! Tampoco es tan difícil.
Al recibir el tercer impacto, Sesshomaru se tensó y soportó el golpe del rayo contra el pecho, como si se sintiera orgulloso de sí mismo. Luego desvió la mirada hacia el cuello de Kagome para decirle que creía que había valido la pena.
Ella abrió los ojos como platos.
—Estás muerto, amigo —juró—. ¡No tienes ni idea de lo muerto que estás! —Recurrió a lo poco de reiki que le quedaba y lanzó otro rayo, y en esta ocasión oyó cómo se le rompía un hueso. ¿Una costilla? ¿La clavícula?
¡Sexy bruto seguía en pie! Kagome estaba agotada, ya no podía hacer ningún hechizo más, no podía hacerse invisible, ni tampoco disparar, y todo para qué.
El demonio apretó los dientes para controlar el dolor y le tendió la mano.
—A casa —consiguió pronunciar.
A pesar de que a él mismo le había sorprendido poder pedirselo, ella respondió:
—¿A casa? ¿Contigo? Ni hablar. —Pero le picó la curiosidad—
Sesshomaru frunció el cejo.
—No, me agradas bruto..
El demonio movió la mano y le señaló los alrededores, y luego se pasó un dedo por el cuello.
—¿Me estás diciendo que esta zona es peligrosa? ¡Vaya! ¿Y qué me dices de ti? Me has mordido dos veces, me has roto la muñeca, tengo un morado en el esternón por tu culpa, y eso que sólo hace veinticuatro horas que te conozco. —Su humor empeoraba con cada incidente que recordaba—. ¿Por qué iba a irme contigo?
Sin ocultar lo furioso que estaba, él se llevó la mano a la boca. ¿Le estaba diciendo que se callase?
—¿Acabas de decirme que me calle? —le preguntó en tono amenazador.
Sexy bruto se llevó un dedo a los labios y luego volvió a señalar a su alrededor.
—¡Me has dicho que me calle! No puedo creer que te hayas atrevido a hacerme callar. Deja que te dé un consejo, demonio... —Se interrumpió al ver que algo se movía en un arbusto—. ¿Qué mierda es eso? —le preguntó señalando en aquella dirección.
Él la miró como si fuera idiota, dando a entender que ya se lo había advertido.
—¿Otra cosa que puede matarme? ¿Hay algo más aparte de esas bestias salidas de Alien y de los demonios violadores? Mejorando lo presente, claro está. —Aunque al decirlo recordó que Sexy bruto la había salvado de los monstruos y de la banda de Kisuke.
De mala gana, tuvo que reconocer que sin él no habría sobrevivido ni un día en aquel lugar, y que sin su hechizo de invisibilidad probablemente no sobreviviría otra noche.
Quizá lo único que pasaba era que, él había perdido el control a causa de la pelea. Tal vez no tuviera que ver con ella que, tanto la noche anterior como ahora, que él la hubiera mordido. Quizá se debía a la adrenalina generada tras enfrentarse primero con los demonios y ahora con los monstruos.
Oyeron el ruido de algo escarbando, acompañado de unos sorbidos... que provenían del cielo. Ninguna de todas las criaturas que Kagome había oído la noche anterior estaba en el cielo.
—vamonos a casa o quieres ser la cena de otra de esas criaturas a la que tan bien puedes evadir? —El demonio volvió a tenderle la mano con un mohin de suficiencia en su rostro.
¿Qué haría Ripley? Preferiría enfrentarse a lo que ya conocía y aceptaría la ayuda de aquel improbable aliado. Además, cuantos más mejor, ¿no? Y él parecía estar de su lado.
Pero ella todavía no estaba segura. En un gesto inconsciente, se llevó la mano al cuello, justo donde el demonio la había mordido. Y luego se preguntó: «¿Hay algo peor que Sexy bruto me muerda?».
Respuesta: «Sí, todo lo demás».
Caso cerrado.
Tenía que cumplir dos objetivos:Sobrevivir a la noche y buscar ayuda para salir de ahí. Y necesitaba al demonio para conseguirlos. Sabía que alguien como Sexy bruto daría por sentado que la hembra a la que estaba protegiendo tenía que acostarse con él. Así que no le quedaba más remedio que encontrar el modo de apaciguarlo. Fingió no darse cuenta del cosquilleo que sentía al pensar en cómo sería meterse en la cama con aquel ejemplar.
—A casa —repitió él.
«Tengo que establecer unas normas básicas.»
—Nada de mordiscos. —Se tocó el cuello y luego le señaló los colmillos al mismo tiempo que movía la cabeza de un lado al otro para decirle que no—. Nada de morder...
Sexy bruto la miró incrédulo; no estaba de acuerdo en absoluto. Una retahíla de furiosas palabras en demoníaco salió de sus labios. ¿Se estaba justificando? ¿Estaba defendiendo su postura? Kagome ya sabía que le había gustado beber su sangre, pero ¿por qué era tan importante para él no ceder en ese punto?
Ella le hizo el signo de la paz y se llevó los dedos al cuello.
—Nada de mordiscos, demonio.
Él levantó las manos exasperado.
Sexy bruto apretó los labios.
El siguiente punto de la negociación no iba a ser tan fácil.
—Nada de sexo.
Sesshomaru no se digno a responder
Si aquella ingrata esperaba que el cediese estaba muy equivocada.
«Ni en tus suenos mujer» contesto en su lengua nativa.
Ella lo miró y sus mejillas adquirieron un tono rosado. Vergonzosa, se colocó un mechón de pelo detrás de la oreja y murmuró algo mirándolo a los ojos.
¿Cuántas ganas tenía de saber lo que le había dicho?
Muchísimas...
Pero tendria que esperar lo mejor era buscar refugio donde pasar la noche.
Kagome acababa de farfullar que el demonio tenía más capas de las que ella se había imaginado cuando de repente se detuvieron delante de la entrada de la cueva.
Otra capa, pero ésta era sucia, y espeluznante.
Delante de la entrada había una docena de lanzas que hacían las veces de empalizada. En lo alto de dichas lanzas había ¡cabezas cortadas! Al parecer, nunca tenía suficientes.
En su colección las había de todas las criaturas imaginables; demonios, monstruos alados. Así que eso era lo que hacía con ellas. No era de extrañar que los otros demonios lo temiesen. Kagome correría un gran riesgo si se metía en la guarida de aquel demonio.
Se quedó pensativa y miró el camino infestado de trampas; y levantó los ojos al cielo, cada vez más negro. Era preferible entrar en la cueva.
—Pasaremos la noche aqui mujer —dijo él cuando ella volvió a mirarlo.
Parecía sentirse orgulloso de sí mismo, y le dio unos segundos para que observara todos sus trofeos de caza. Un insecto enorme salió de la fosa nasal de una de las cabezas. «Precioso.»
El demonio la miró expectante, como si esperase que ella lo felicitara por su colección.
—Me encanta lo que has hecho con este lugar. A simple vista es impresionante. —Lo miró a los ojos—. Lo digo en serio.
Él la miró con duda, y luego la empujó con cuidado hacia la entrada. Justo antes de cruzar el umbral, volvió a detenerse. Se colocó una mano en el pecho y dijo:
—Soy Sesshomaru lord de estas tierras.
Ella se quedó perpleja. ¿Ahora iban a presentarse? ¿En serio?
—Está bien, yo soy Kagome.
El demonio asintió y repitió:
—Kagome. —Luego la guió dentro.
¿Quería presentarse antes de entrar en su casa? Una capa más.
Dentro de la cueva no hacía viento, y, comparado con el exterior, el aire era húmedo y fresco. Había piedras de lava esparcidas por todas partes, iluminando el camino, a pesar de que a él no le hacía falta ninguna ayuda para ver en la oscuridad.
También había acueductos de piedra junto a la pared con pequeñas lagunas a intervalos separados.
A medida que Sesshomaru iba adentrándose más en la cueva, el camino se bifurcaba y él la guió por uno de los túneles secundarios. Kagome no tardó en ver una zona más iluminada más adelante. Cuando llegaron al final del camino, comprendió que estaban en su guarida.
La guarida del demonio. Era verdad lo que se decía de esta especie, que eran seres muy terrenales. Y aquél quería acostarse con ella. La cueva estaba repleta de piedras de lava que funcionaban como radiadores, iluminándola al mismo tiempo. Había un camastro en el suelo, junto a una hoguera preparada para cocinar. ¿Comía además de beber sangre?
La hoguera estaba situada bajo una grieta de la cueva, probablemente servía de chimenea para extraer el humo.
En una pared vio una pila de madera seca para hacer fuego. ¿Los huesos serían unos souvenires más?
Él seguía mirándola con aquella expresión tan escrutadora. Sesshomaru la llevó hasta la cama y luego fue a encender el fuego.
El demonio había demostrado tener educación al presentársele. Y ahora estaba siendo hospitalario. Sí, era verdad que tenía tendencia a gruñir y a clavarle los colmillos, pero Kagome no podía dejar de pensar en aquella cabeza que le había lanzado a los pies.
Dado que ahora sabía que se trataba de un gran regalo, llegó a la conclusión de que la estaba... cortejando.
Cuando Sesshomaru regresó cargado de leña y se agachó para encender la hoguera, Kagome se quedó cautivada con el cuerpo del demonio. Los pantalones se le pegaban a los muslos y las caderas y, bajo las garras, tenía unos dedos largos y fuertes.
Mientras colocaba los troncos con pericia, se le marcaban los músculos bajo la yukata.
«Tiene un cuerpo que es demasiado.»El demonio no tardó en encender el fuego, y ella se acercó en busca de la calidez de las llamas. Pronto le pesaron los ojos. Él respiró hondo y se quedó mirándola. Sus ojos se oscurecieron. Sesshomaru era feliz teniéndola allí.
Kagome se apostaría lo que fuera a que si se acostaba con él sería enormemente dichoso.
Al parecer, era un guerrero impredecible, un devoto coleccionista de huesos.
Kagome tragó saliva. «No seria nada facil lidiar con el peliplateado»
Uh el capitulo del dia ya llego respondiendo a las dudas!
*Souta es su hermanito peque :3
*Sessho pues la pasa mal por calenturiento recuerden que lo han echizado para que se ponga loquito por su compa o alma gemela! Ademas pobre muchacho es virgen jajaja
Uff falta muchooo pero prometo que no sufrira mucho jejeje
Saludotes!
