Eh aquí el segundo capitulo de la historia. Es curioso que a cada momento, esto parecerá mas largo de lo que planeaba. Ah bueno, siempre el pensado que las historias largas son mejores.
Disclaimer: Yo no soy dueño de MLP, pero algunos personajes son de mi pertenencia. Sugerencias y criticas serán bien recidivas.
Summary: Porque ambos eran imperfectos, llenos de virtudes y sobretodo de defectos, que mostraban y ocultaban por igual. Pero al mismo tiempo, eran similares; unos perfectos incompatibles.
Perfectos incompatibles
"Uno aprende a amar, no cuando encuentre a la persona perfecta, sino cuando aprenda a creer en la perfección de una persona imperfecta"
2.- Perfecto problema
Pasó los últimos cuarenta minutos intentando no dormirse en la soporífera clase de historia. Fue una tarea titánica de realizar, las pestañas se cerraban al compás del minutero del reloj en la pared y los bostezos incontrolables atacaban su boca sin compasión alguna.
Si no fuera por su amiga Rarity quien, con sutiles llamados de atención o pequeñas patadas a su silla, desde el comienzo de la clase se hubiera quedado completamente inconsciente, siendo claro que el profesor la habría regañado por los grandes ronquidos.
No es que la materia no fuera de su agrado, bueno, en realidad no era de su agrado, sin embargo debía admitir que no era la única razón por la cual su cabeza estuviera amenazando con golpear cada dos minutos la tabla de madera que tenía por mesa. Seguramente sería un espectáculo digno de vergüenza y algo que no quería recordar durante toda su vida estudiantil.
Sin embargo y aunque no lo quisiera admitir ni a sí misma, algo mas había rondado su mente la noche anterior, algo lo suficientemente grande y perturbador para mantenerla en vela hasta altas horas de la madrugada. En estos momentos se lamentaba mucho el haber pensado en tales tonterías ya que gracias a eso, ahora su cuello estaba amenazando con sufrir una lesión por cada una de las cabeceadas que estaba dando.
Dio una nueva cabeceada y el sueño se le quitó de golpe al ver los ojos del profesor sobre ella. Su posición encorvada cambio y su mirada, antes somnolienta, se volvió lo más despierta posible. Durante unos segundos el miedo a ser reprendida o peor, que le hiciera alguna pregunta que no podría responder la invadió.
Lo observó desafiante, instándolo a preguntar y al mismo tiempo, intentando mostrase segura. Pocos segundos después el profesor volteó la mirada una vez más y continuó la clase. Rainbow suspiró por enésima ocasión, una vez más había escapado.
Sin embargo, ahora el sueño se había escapado y lo único que le quedaba era escuchar la aburrida clase de historia y esperar a que la campana tocara el momento de la salida.
Recargó su cabeza en su mano y miró el cielo a través de la ventana. Aun traía en la cabeza los pensamientos del día anterior. No los había olvidado, sabía que no podría hacerlo, pero creyó en la firme posibilidad de distraerse en cualquier otra cosa para no recordarlos.
Pero la noche anterior, esos pensamientos que la desvelaron tantas horas no le parecían absurdos, todo lo contrario. Jamás había pensando en ello y el solo hecho de que sus ideas rondaran esos temas la sorprendió de sobremanera.
Todas las tardes sin excepción, al terminar las clases ellas salían a tomar algunas bebidas, como un acuerdo entre todas para no perder la oportunidad de un momento juntas. Lo planearon desde el momento en que todas se hicieron amigas, para equilibrar el tiempo que pasaban en clases separadas.
Y cada vez que se reunían, todas y cada una de ellas contaba sus experiencias durante el día; lo que hicieron, lo que sintieron, todo aquello que pudiera ser interesante en las vidas de unas adolescentes viviendo el día a día en la preparatoria. Generalmente aquellos tópicos giraban en torno a sus amigos, los partidos, los profesores y sobretodo, chicos.
Era de conocimiento popular la increíble atracción que ejercía Rarity para con el sexo masculino. Todos los días en su casillero se encontraban un par de cartas de amor y era algún tipo de credo que algún pobre muchacho fuera rechazado por la futura modista una vez al día, como mínimo. Era algo obvio, después de todo Rarity era una belleza andante, con su pulcro cabello violeta siempre peinado y reluciente, con sus ojos azules que hipnotizaban (idiotizaban en palabras de Dash) a gran cantidad de chicos, su cuerpo curvilíneo que era cubierto por ropas que no hacían más que aumentar su atractivo.
Sin embargo, aunque en pocas ocasiones, también sus otras amigas eran los blancos de dichas cartas o declaraciones.
Fluttershy con su extrema inocencia y timidez también llamaba la atención, lo podía notar cada vez que caminaban por la calle. No sabía la razón, pero los hombres parecían encontrar aquella actitud recatada de su amiga como algo atractivo y eso le hacía subir varios grados en la escala, sin contar con sus bellos ojos.
Pinkie Pie, pese a ser un completo misterio, también tenía su club de fans. Aquella alegría desbordante y energía inagotable la hacían muy querida por los chicos. Rainbow Dash recordaba en alguna ocasión que alguien se le declaró a la chica de cabello rosa, obviamente lo había rechazado, pero segundos después le había dado un abrazo y preguntado si podían ser amigos. El chico en cuestión había sonreído, pese a las lágrimas en sus ojos, y asintió en respuesta. Pinkie Pie, pese a todo, tenía su encanto.
Applejack era otra cuestión, actualmente era la única que tenía un novio, pero antes de este chico serio y algo amargado, su rubia amiga había sido también un foco de atención. Su cabello rubio y sus ojos verdes, además de su cuerpo hacían voltear la mirada de varios hombres en las calles; además, su acento campirano le daba personalidad.
Ella en cambio, nunca jamás en su vida recibió alguna carta de amor o declaración; si, a lo mucho en alguna ocasión halló en su casillero una carta de desafío por parte del equipo de futbol de un grado superior (el cual ganó por cierto) pero nada más. Nunca nadie se acercó a ella con alguna intención romántica.
No era que eso le importase demasiado, casi siempre estaba metida en cosas más importantes y sobretodo, mas entretenidas para ella. Sin embargo, cuando la escuela terminaba y también la típica reunión con sus amigas; todos aquellos partidos, victorias y risas quedaban atrás, caminaba el largo trecho hasta su casa en soledad, con la única compañía de la música proveniente de los audífonos de su celular.
Y mientras recorría el monótono camino hasta su hogar, veía las múltiples parejas que pasaban a su lado, tomados de la mano y sonriendo con la felicidad del momento impresa en sus rostros.
Ese tema casi nunca llegaba a su mente, pero cuando lo hacía, la deprimía en gran medida.
Llegaba a su casa y como siempre, nadie la saludaba al entrar. Vivía sola ya que sus padres trabajaban en otra ciudad y ella había deseado independizarse un poco. Sin embargo, en momentos como aquellos, cuando de verdad se sentía más sola que nunca, los extrañaba.
Y eran aquellos momentos los que más odiaba. Su mente se encontraba tan desocupada que pensamientos tontos como el amor y la nostalgia la invadían y la hacían sentirse mal. Era como si bajara la guardia y aquellas cursilerías entraran en su cabeza para no dejarla en paz.
"Estúpidos emociones"
Pero por muy tontos que fueran, estaban presentes y no podía sacarlos de su cerebro. Y después de la tradicional negación diaria, se rendía y se adentraba en aquellos insanos pensamientos.
¿Qué la hacía tan diferente a las demás?
Era famosa en la escuela, todo el mundo la conocía y según sus amigas, era atractiva. Entonces ¿por qué ningún chico se había acercado lo suficiente? Ella era una chica y, al parecer, las únicas que sabían eso eran sus amigas. Para todos los demás, ella era un chico más; un compañero en los partidos de soccer y un amigo en las peleas.
Pero sólo eso, otro chico más en el colegio. ¿Acaso debía cambiar? ¿Acicalarse más en las mañanas? ¿Vestirse mejor y a la moda? ¿Actuar de manera tímida para con los demás?
Tal vez su problema más grande era el hecho de no querer cambiar en lo absoluto; seguir como siempre había sido, ser quien era en realidad pero, ¿podría llegar alguien a quererla si continuaba asi?
Tal vez ser más femenina como Rarity, tímida o inocente como Fluttershy o encantadora como las demás. Simplemente no quería cambiar ningún aspecto de su personalidad o forma de ser, pero ante esa resolución, la idea de quedarse sola para siempre la asustaba. Nunca jamás, hasta los últimos tiempos lo admitiría, pero temía quedarse sola, sin nadie en quien contar.
"¡Ya estoy harta!"
—¡Rainbow Dash!
Alzó la cabeza sorprendida por el llamado. El profesor la observaba con el rostro rojo de furia y, al igual que él, todos sus compañeros la miraban. Unos más discretos que otros, reían por el infortunio que se acababa de ganar.
—Señorita Dash, me alegro que esté poniendo atención —dijo el profesor y Rainbow maldijo internamente. —¿Le molestaría responder la pregunta?
Ella observó a sus compañeros por el rabillo del ojo buscando algún tipo de ayuda. Por unos segundos tuvo la esperanza de ver alguna señal con las manos o una hoja de papel con la respuesta pero ninguno la miraba, al parecer estaban igual de perdidos que ella.
—Ehmmm… ¿me puede repetir la pregunta?
El profesor frunció el ceño y negó con la cabeza. Pronto las risas de sus compañeros resonaron en el aula y ella sólo los observó enojada. Tenían el descaro de burlarse cuando ellos estaban iguales o peor que ella.
—Señorita, ¿cómo planea terminar mi materia si no pone atención? —dijo el maestro. —Me sorprende en realidad que haya legado hasta acá.
—¡Eyy! ¡Yo llegué aquí limpiamente!
—No digo que no, señorita, pero me sorprende en realidad, con su actitud y su falta de atención.
Al lado de Rainbow, Rarity hacia señales para que guardara silencio. Conocía perfectamente a su amiga para saber que pronto podría decir alguna tontería en la que saldría perjudicada.
—¡Mi actitud no tiene ningún problema! —respondió enfadada. —¡Si quisiera podría sacar notas perfectas en los exámenes!
El aula quedó sumida en un silencio sepulcral el cual fue roto por el sonido hecho de la palma de Rarity chocando con su frente. Rainbow Dash a su lado, notó pocos segundos después sus propias palabras.
Había dicho que podría obtener las más altas calificaciones en todos los exámenes, siendo que no recordaba alguna otra asignatura que no fuera deportes o educación física en la que obtuviera algo decente.
—Oh, eso me gustaría verlo señorita, porque si no obtiene como mínimo un nueve en matemáticas, no será capaz de terminar el semestre, ni hablar de las demás asignaturas.
Durante unos segundos la ira ante la obvia burla creció a niveles insospechados para ella. Era plenamente consciente de haber pasado la gran mayoría de las materias con la mínima nota aprobatoria, pero de ahí a que se lo embarraran en la cara, había mucho tramo.
—¡Ya vera! ¡Sacare una excelente calificación en su tonta metería de números más tontos!
El sonido causado por el choque de la misma palma contra el mismo rostro cubrió las exhalaciones sorprendidas de sus compañeros. Rainbow Dash volteo la mirada a su amiga y pudo ver su frente roja por el golpe.
Si, sabía que había cometido una estupidez. Sabia tan bien como Rarity que obtener una nota perfecta en matemáticas era prácticamente imposible para ella, por su odio a los números, por su incapacidad para los cálculos y principalmente por que faltaban menos de tres meses para la prueba final, lo cual la dejaba con el examen final y peor, el que se realizaría dentro de dos semanas.
"Tú y tu gran bocota Rainbow" se dijo a sí misma.
—Oh, eso quiero verlo señorita Dash, después de todo, la próxima prueba es de ecuaciones diferenciales —sentenció con una sonrisa divertida.
Rainbow Dash no pudo hacer otra cosa que maldecir su impulsividad, imaginando un muy grande letrero dentro de su mente que recitaba, con una estilizada letra:
"Definitivamente estoy jodida"
xXxXxXxXxXx
—Oh vamos Rainbow querida, no es algo tan malo —dijo Rarity conciliadora. —Si te esfuerzas mucho, puedes obtener una buena nota en el próximo examen.
Rainbow agachó la cabeza abatida. No tenía ninguna posibilidad de pasar el semestre, al menos no con esa condición autoimpuesta de obtener una nota perfecta.
—Además, estoy segura que si te disculpas, bien podría ayudarte querida.
—¡Nunca!
Nunca, jamás de los jamases se arrodillaría ante nadie. No pediría perdón por algo que no era su culpa (al menos no completamente). No se arrepentiría de sus palabras, su orgullo estaba en juego y no se retractaría.
Le demostraría a ese profesor de pacotilla que ella podía, aunque le costara horas en la biblioteca, noches de desvelo… perderse los partidos… no salir en las tardes… ni ver las carreras de autos de NASCAR.
—¡No! ¡Todo menos eso! —gritó ella sintiendo como las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos. —¡Cualquier cosa excepto las carreras!
—Rainbow, ¿de que estas hablando? —preguntó Rarity observándola con duda.
—¡Me perderé la Sprint Cup!
—¡Rainbow ! ¿Estás hablando de las carreras de autos? ¡¿Es que acaso no te importar reprobar el semestre?!
Rainbow observó a su amiga de cabello morado. Claro que si le importaba; reprobar significaría una deshonra para ella y sus padres, la castigarían, le quitarían todo y probablemente la inscribirían a cursos de ayuda.
No podía reprobar… aunque se perdiera la Sprint Cup, donde los pilotos más famosos se disputaban el puesto al más veloz del mundo.
"¡Maldita sea una y mil veces tu bocota Rainbow!"
—…No… Claro que no —contesto indecisa.
Rarity negó con la cabeza exasperada. —Bien, como sea. No podemos dejar que repruebes el curso querida, te ayudare en lo que pueda y estoy segura que las demás también lo harán.
Rainbow asintió no muy convencida. Era obvio que sus amigas intentarían ayudarla, sin embargo ninguna de ellas era una gran maestra, sobretodo de matemáticas. A decir verdad, sino fuera por las sesiones esporádicas que Twilight les daba de vez en cuando, no sólo ella estaría en la cuerda floja.
—¡Chicas! —gritó Rarity a su lado, moviendo su mano en alto y llamando la atención de sus compañeras.
—Eyy terrón de azúcar, ¿de qué tanto hablaban? Los gritos de Rainbow se escucharon hasta el centro de la ciudad.
Rarity negó con la cabeza restándole importancia. —Oh, no es nada que una buena sesión de estudio no pueda arreglar.
Applejack alzó una ceja mirándola curiosa. —¿Qué?
La rubia observó de una a otra, preguntándose qué era lo que ambas se traían entre manos.
—¡Oh! Apuesto a que volviste a salir mal en los exámenes… Oh Dashie, eres una tontita —dijo Pinkie a su lado.
—¡No solo eso! Debo obtener una calificación perfecta si quiero terminar el semestre y para eso debo estudiar mucho y perderme las finales de la NASCAR y…. —hizo una pausa al darse cuenta de cómo fue llamada por su amiga. —¡No me digas tontita!
Applejack llevó su mano a su barbilla en pose pensativa. —Bueno, si ese es el problema con estudiar sería más que suficiente.
Rainbow Dash la miró pensando en algo así como "¿Tú crees?" y no pudo evitar suspirar decepcionada. Sabía que todo esto no resultaría tan sencillo, es más, las posibilidades de éxito se reducían a cada segundo que pasaba.
—Podríamos pedirle ayuda a Twilight, seguro ella te enseñaría muchas cosas de matemáticas y así pasarías tu examen y después el semestre y así podrías volver a ver tus carreras y después terminar la universidad para volverte piloto profesional y ¡Hmmh!
La perorata de Pinkie fue interrumpida por una mano que cubrió su boca instándola a detenerse. Applejack a su lado negaba suavemente con su cabeza. A veces Pinkie Pie la exasperaba un poco.
—Sí, terrón de azúcar, ya entendimos —contesto Applejack. —Pero ¿por qué tan de repente? No me malinterpretes compañera, pero nunca has sido el foco más brillante del salón.
Rainbow le lanzó una mirada fulminante. Ya lo sabía, es más, sus calificaciones eran de conocimiento general. "Ahora que lo pienso, ¿cómo rayos se enteran de todo en este lugar? Fuera cual fuese la razón, eso implicaba que todo el mundo conociera sus malas notas.
Sin embargo, nadie nunca decía nada, únicamente sus más allegados podían comentar algo referente a sus pésimas notas sin peligro a ser golpeados. Y aunque eso no evitara que todos la vieran como una cabeza de chorlito, al menos evitaba que se burlaran en su cara.
—Dashie, aquí presente —dijo Rarity señalándola con el ceño fruncido. —Hizo enojar al profesor y sabiendo como es, ambos discutieron y su boca no pudo cerrarse antes de decir que podía obtener una calificación perfecta.
—Y una cosa llevó a la otra —finalizó Applejack con una sonrisa burlona. Su amiga le caía muy bien y era muy agradable, sin embargo eso no evitara que fuera una bocaza de lo peor. Tal vez así aprendería a no ser tan impulsiva.
—¡Sí! ¡Está bien! ¡Ahora el problema es volverme una cerebrito en menos de dos semanas!
Decir que estaba un poco desesperada era mentir. Sin ayuda alguna no podría aprobar el próximo examen y menos el final.
Rarity y las demás la observaron un poco preocupadas. Sabían que Rainbow era de las chicas más tercas y obstinadas del lugar y, verla allí, tan preocupada, era algo sorprendente.
—Bueno, entonces no perdamos más tiempo —dijo Rarity.
Rainbow la observó y ésta le sonrió con confianza. Applejack y Pinkie asintieron. Tal vez ninguna de ellas fuera una estupenda maestra, pero entre todas seguramente podrían ayudarla a aprobar su examen.
—Fluttershy y Twilight deben estar en el comedor, dijeron que se adelantarían o algo así. Twilight tenía que adelantar sus tareas o algo así, Fluttershy…¡Hmm!
—Ya entendimos Pinkie —dijo Applejack volviendo a tapar su boca.
Sin esperar a las demás Rainbow comenzó su marcha hacia la cafetería. Faltaban no más de 7 días para la próxima prueba y su tiempo estaba comenzando a agotarse por cada minuto que pasaba. Volteando la mirada en ocasiones notó que sus amigas la seguían, atravesó la puerta que daba al comedor del colegio y buscó a sus amigas.
A lo lejos pudo ver una mano que las saludaba. Fluttershy se había levantado tímidamente para hacerles la señal de donde se encontraban. Con paso veloz, Rainbow y las demás avanzaron hasta donde ellas se encontraban. Al llegar, Rainbow pudo notar que Twilight se encontraba sumergida en un libro con varias hojas de apuntes desperdigadas por la mesa.
Sonrió. Twilight era la chica más inteligente que conocía. Seguramente podría ayudarla.
—Twilight que bueno que te encuentro —dijo una emocionada Rainbow. —Necesito que me ayudes a aprender matemáticas en menos de dos semanas… ¡Twilight!
Rainbow frunció el ceño al descubrirse ignorada. ¡Estaba en problemas y su tiempo se agotaba y Twilight ni siquiera le ponía atención a su predicamento!
—¡Twilight!
La recién nombrada levantó la cabeza sorprendida ante el grito. Volteo a ambos lados y miró a su amiga. —Oh, lo siento Rainbow. ¡Es que mañana iré al concurso interestatal de ciencias y estoy emocionada! ¿Puedes creerlo? ¡Representare al colegio y….
Rainbow no escuchó mucho más de su perorata al imaginar a una pequeña Rainbow Dash cayendo por un negro abismo.
—Eh, Twilight.
—No puedo creer que haya sido escogida para representar al colegio. Es una oportunidad única para reforzar los lazos con otros institutos.
—Eyy, compañera.
—Además, podre comparar mis conocimientos en ciencias con los más inteligentes de otros lugares. ¡Oh estoy tan emocionada!
—¡Twilight!
—¿Qué? —preguntó Twilight al ser interrumpida en su monologo. Frente a ella notó a Rainbow Dash que miraba a la nada, perdida en sus pensamientos. Volvió la mirada hacia sus compañeras buscando alguna explicación y sólo pudo ver a una Rarity que negaba suavemente con la cabeza y a una Applejack que había bajado su sombrero para cubrirse la cara.
—Lo que sucede es que Dashi quería pedirte ayuda para aprobar su examen de matemáticas y ahora que no estarás toda la semana seguramente piensa que reprobara y no podrá pasar el semestre y ¡nunca podrá graduarse!
—¡Pinkie!
Rainbow alzó la mirada con preocupación. El tiempo se estaba agotando al igual que sus posibilidades. Su mejor opción había sido Twilight, pero ahora que ella no estaría.
—Oh Rainbow, lo siento de verdad. No tenía idea…
—Nah, no te preocupes Twilight —dijo interrumpiéndola. —Puedo apañármelas sola.
Era una completa mentira, claro está.
—¿De verdad? —preguntó Twilight.
—Claro, no te preocupes.
"Estoy jodida".
CONTINUARA
¿Y bien? ¿Que les pareció? Quiero hacer una comedia romántica, o sea, esto ira aumentando su azúcar asi que preparense, los momentos cada vez mas cursis y problemas adolescentes vienen en camino.
Espero les guste. Cuidence mucho, ¿vale? Nos leeremos.
Atte. Aspros
