¡Hola! Lo prometido es deuda y aquí esta el nuevo capitulo. No diré mucho, sólo espero disfruten tanto como yo lo hice al escribirlo. Nos vemos en las notas al final.

Disclaimer: Yo no soy dueño de MLP, pero algunos personajes son de mi pertenencia. Sugerencias y criticas serán bien recidivas.

Summary: Porque ambos eran imperfectos, llenos de virtudes y sobretodo de defectos, que mostraban y ocultaban por igual. Pero al mismo tiempo, eran similares; unos perfectos incompatibles.

Perfectos incompatibles

"Uno aprende a amar, no cuando encuentre a la persona perfecta, sino cuando aprenda a creer en la perfección de una persona imperfecta"

3.- Perfectos razones para enamorarse. Parte 1

Abrió la puerta de madera con delicadeza, intentando hacer el menor ruido posible. Asomó la cabeza a través del rellano de la puerta y pudo vislumbrar los pasillos vacíos de su casa. Aún era temprano para que su hermana regresara de la escuela, por tal razón su temor y cuidado era injustificado, pero no podía evitarlo. A estas horas Apple Bloom debía estar igualmente en la academia y la abuela Smith durmiendo o con sus amigas del club de bingo.

Prácticamente tenía la casa para él solo, pero no sería por mucho tiempo. Applejack llegaría pronto y lo bombardearía con todas esas preguntas que surgieron de la última plática que tuvieron. Aquella charla que compartió con su hermana menor hace dos días lo había estado persiguiendo por todo el día. No se creyó tan tonto para hacerle semejante pregunta: "¿Crees que puedas ayudarme?" ¡Tonto y mil veces tonto!

¿Acaso aceptó confesarle a su hermana el nombre de la chica que lo tenía enamorado? ¿De la misma chica que, por cierto, era una de sus mejores amigas?

"Big Mac, no cabe duda que cuando abres la boca es para decir algo estúpido"

Estúpidas emociones.

Golpeó la suela de sus botas contra el suelo para quitar el exceso de tierra en ellos y se adentró en la casa. Atravesó los pasillos y subió la escalera para adentrarse en su habitación. Lanzó su mochila hacia la silla que se encontraba frente a su viejo escritorio y se tiró a la cama para reposar unos momentos.

Se arrepentía en demasía el haber preguntado por ayuda a su hermana sin embargo, aquel tono de voz y aquella mirada cargada de tristeza por parte de ella le habían roto el corazón. Siempre se supo débil para con sus hermanas menores, después de todo ambas y contando a la abuela Smith, eran las únicas que podían hacerlo cambiar tan drásticamente de opinión y hacerlo decir o hacer cosas que no habría pensado en primera instancia.

Y aunque sabía era un error de proporciones catastróficas el decirle eso a su hermana, al menos tenía el consuelo de que ella no conocía el nombre de la chica que le robaba el sueño. Sería una hecatombe si Applejack descubría que estaba enamorado de una de sus mejores amigas.

Ya se imaginaba la negación de ella y los reclamos, sus sempiternos y soporíferos regaños diciéndole que no era lo correcto. Que si en algún futuro discutían, solo distanciarían el grupo, que no sería lo mismo para ellas ni para nadie.

Pero, ¿Qué se suponía hiciera si ya había intentado todo? Lo único que le quedaba era literalmente, intentar conquistarla. Pero tan fácil era decirlo y tan increíblemente difícil de hacerlo, siquiera la idea de estar frente a ella y convertirse en una ostra era más acertada que su absurda esperanza de conquistarla.

"¿Por qué no te fijaste en alguien más?"

Se preguntó. La respuesta a esa cuestión podía ser tan fácil y al mismo tiempo tan complicada. Habiendo tantas chicas hermosas en la academia (y fuera de esta) se tuvo que fijar en ella. Era una broma cruel del destino y eso lo había sabido desde el primer instante en que sus sentimientos tuvieron causa y nombre.

Algo malo debió haber hecho en su vida pasada para que le tocara vivir así en estos momentos. Enamorado de una chica que lo veía únicamente como el hermano mayor de su amiga si es que tenía suerte, porque bien podría ser un desconocido solamente. Era una chica extremadamente popular y habilidosa y el, en cambio, era todo lo contrario; callado, cerrado y algo antisocial.

Sin olvidar el pequeño y minúsculo detalle de que al parecer, Rainbow estaba enamorada de Soarin, un integrante del equipo de futbol.

¿Por qué no se fijó en alguien más accesible y fácil de alcanzar?

Cherilee había mostrado signos de estar atraída por él, pudo haberla invitado a una cita y seguramente aceptaría. Las gemelas también fueron una buena opción e incluso en algún momento se sintió atraído por la inocencia y amabilidad de Fluttershy (aunque habría tenido el mismo problema), pero tal vez ella no lo hubiera rechazado como Rainbow seguramente haría.

"Ya estas divagando amigo"

Gruñó exasperado contra la almohada. Odiaba sentirse tan perdido, tan confuso. No era algo común en él, es más, podría decirse que jamás se sintió así. Pero aquí estaba, pensando en diferentes chicas que pudieron haber llamado su atención, o al menos, queriéndose engañar con la idea ya que estaba seguro que no sería lo mismo. Todas eran atractivas a su manera, pero no tenían ese algo que hacía tan especial a la chica de cabello arcoíris a sus ojos. Les faltaba esa impulsividad, esa terquedad y parquedad que la caracterizaba.

"¿Cómo fue que llegó a este punto?" Se preguntó, permitiendo recordar aquella primera vez que la vio, hace ya más de un año, cuando la idea de verse enamorado de la chica/chico le habría parecido ridícula y descabellada y sin embargo, ahí se encontraba, tirado en su cama con la mirada perdida en el techo de su habitación, pensando en todo aquello que jamás en su vida imagino pensar.

Pero tenía que admitirlo de algún modo u otro. Rainbow Dash había captado su atención poquito a poquito, suavecito si pudieran llamarlo así.

Estúpidas emociones.

xXxXxXxXxXx

Ese día había sido de lo más pesado. Sus piernas y hombros dolían con el mero hecho de caminar, pero aun así se encontraba feliz y orgulloso de haber ayudado a sus compañeros para acomodar todos aquellos adornos que darían la bienvenida a los nuevos alumnos del colegio. Sin duda esta celebración de nuevo ingreso sería algo grande y algo que no olvidaría.

No pudo estar más en lo correcto.

Desde días antes la directora Celestia había pedido ayuda a los alumnos de todos los grados para apoyar en la remodelación del patio de la escuela y el salón principal, donde se daría el discurso de bienvenida y posteriormente la selección de los grupos para el año.

El, como era esperado, fue solicitado para apoyar en las labores que requerían algún grado de fuerza física y así había terminado ayudando a colocar los puestos de comida, limpiando o barriendo, sacando la basura entre otras actividades. Sin embargo y debido a su gran incapacidad para negar la ayuda, sus tareas lo había sobrepasado en gran medida, a tal medida que al atardecer, cuando ya todo el alumnado había partido a sus hogares, el aun permanecía en el colegio, acomodando cosas, recogiendo otras.

O al menos eso fue lo que pensó.

El sonido de la puerta del gimnasio llamó su atención y eso lo desconcentró. Sintió tambalear la escalera en la cual se encontraba y cuando menos lo esperó, su grito inundo la cancha al verse victima innegable de la gravedad.

Su cuerpo golpeó el suelo con más fuerza de la que creía posible y el dolor en su espalda pronto inundó hasta la última fibra de su ser. Cerró los ojos intentando aguantar el quejido que pugnaba salir de su garganta y sólo pudo escuchar los pasos del culpable que se acercaba hacia él.

Ey, ¿estás bien? —preguntó la voz femenina.

"Esa es una pregunta tonta" pensó, sabiendo que sería demasiado maleducado responder así, después de todo, no era su culpa que él callera de la escalera por andar distraído.

E..eyup respondió escondiendo su dolor lo mejor que pudo.

Espero que eso sea un "si" dijo tendiéndole la mano para levantarse.

Big Mac observó la palma de su mano y por fin alzo la mirada. Unos ojos violetas lo saludaron y al igual de fascinantes, una cabellera que poseía todos y cada uno de los colores del arcoíris le dio la bienvenida a la realidad. Jamás había visto a esa chica, ni en la escuela ni en la calle y recordaría aquella extravagante apariencia donde fuera.

Si… estoy bien.

Con un poco de ayuda de la extraña chica se levantó y usó de apoyo una mesa que se encontraba a su lado. Su espalda aun resentía la caída y podía sentir cada uno de los músculos forzándose a responder sus órdenes.

¿Así que aquí será la fiesta de bienvenida de mañana? preguntó la chica cuyo nombre aun desconocía.

Big Mac asintió en respuesta mientras hacia presión en su espalda baja. Los estiramientos bien podían disminuir el dolor o, en el peor de los casos, causar un calambre. Igualmente dolía bastante, así que la diferencia no era mucha.

La observó ahí a su lado, mirando cada uno de los puestos y mesas con mucho interés. ¿Quién era esa extraña chica y que hacia ahí en primer lugar?

Big Mac aclaró su garganta llamando su atención. Perdón por la rudeza, pero ¿podrías decirme tu nombre?

Ella pestañeó varias veces extrañada y soltó una carcajada pocos segundos después. Lo siento, parece que tu caída me hizo olvidar las presentaciones respondió tocando su estómago por tanto reír. Mi nombre es Rainbow Dash.

El asintió en respuesta sin importarle demasiado. Aun debía terminar algunas cosas antes de irse y el dolor en su espalda solo agravaba la situación.

"Ahora sólo hay que terminar aquí"

Con un asentimiento de la cabeza se despidió y giro hacia donde se encontraba la escalera para levantarla de nuevo. No es que fuera maleducado, todo lo contrario en realidad; su abuela lo había educado para ser un caballero, pero era una costumbre que nadie preguntara su nombre, sin contar que ella jamás le preguntó. Bien podía ser una extraña y solitaria estudiante que nunca salía de su aula hasta altas horas de la tarde o una deportista que siempre se encontraba en la cancha. La verdad no le importaba demasiado.

Escuchó los pasos de ella detrás de él y volteó la mirada. La chica aún seguía ahí, meciendo sus pies de lado a lado y sin mirarlo directamente. ¿Qué quería ahora?

¿Si? preguntó Big Mac políticamente. No quería ser rudo, pero mientras más lo distrajera más tarde se iría a su casa a descansar.

Ella lo observó con su ceño fruncido. No me ignores.

Fue lo único que dijo y el la observó extrañado desde la parte superior de la escalera. Siento si le di esa impresión respondió. Pero como verá, tengo mucho que hacer.

Entonces déjame ayudarte.

Llegados a este punto, la chica no sólo era rara en su apariencia sino también en su forma de ser. Fue solamente cuestión de un segundo para que su ceño fruncido se borrase y una sonrisa adornase su rostro.

El negó suavemente con la cabeza. No es necesario, estoy a punto de terminar.

Y así, ella también respondió con la misma negatividad. Pero así terminaras más rápido, seguro te sigue doliendo la espalda.

Él guardó silencio y la sonrisa de la chica se ensancho. Ambos sabían tenía la razón pero, al mismo tiempo y por diferentes razones, él no quería la ayuda. Puede que fuera el puro orgullo Apple en su sangre o simplemente la terquedad silente de su personalidad, pero el volvió a negar con la cabeza.

No es necesario dijo él bajando de la escalera. En primera no sé quién es usted y que hace aquí; ni siquiera sé cómo entró a este lugar señorita.

Ella volteo la mirada y apuntó al exterior. El portón y la puerta del gimnasio estaban abiertos. Si querías que nadie entrara hiciste un pésimo trabajo.

Ahora fue su turno de fruncir el ceño. Fue educado y se negó a recibir ayuda (que en verdad no necesitaba) por pura educación; no quería que ella se esforzara por algo que el bien podría hacer, pero esa joven era terca y obstinada y se ensañaba en burlarse de él.

Oh vamos, no te enfades dijo ella subiendo sus manos al verlo enfadado. Sólo quiero ayudar.

¿Por qué? preguntó el al verla caminar hasta donde se encontraba otra escalera y colocarla al lado de la suya.

Ella levantó la escalera y giró su cuerpo para encararlo. Simple respondió haciendo una pausa y subiendo su pie al primer escalón. Por mi culpa te caíste y la verdad me parece muy injusto que estés aquí tu solo acomodando todo esto.

No es ne…

Sí, sé que no es necesario respondió ella interrumpiéndolo. Pero quiero hacerlo, me parece lo correcto. Subió otros escalones y levantó el lado izquierdo de un gran cartel que iría colgado en la pared. Ahora muévete para que nos vayamos lo más rápido posible.

Existían pocas cosas que lo hacían enfadar y una de ellas era que le ordenaran con malos modos, como si fuera un crio el cual no sabe hacer nada.

"Como sea, me duele la espalda, estoy cansado, tengo hambre… no quiero perder más tiempo"

Sin responder tomó pie en la otra escalera y entre ambos colocaron la gran pancarta que adornaría la pared el día de mañana. Así, con algunos consejos entre ambos (y más ordenes por parte de la chica) terminaron de colocar todos los afiches, acomodar las sillas y algunas estanterías que se encontraban en desorden.

Una hora después todo parecía arreglado y en su lugar. Big Mac observó con buen agrado que todo estaba listo para la llegada de los nuevos alumnos, seguramente mañana lo felicitarían por su arduo trabajo pero ahora que lo pensaba un poco más detenidamente, no lo hizo solo.

Miró a la chica que tenía a su lado. Su cabello de múltiples colores estaba amarrado en una cola alta y omitiendo aquellos flecos que se veían desarreglados, lucia tan prolijo como cuando la vio por primera vez. Su ropa, aquella falda que cubría un pequeño short se encontraba arrugada y llena de manchas; incluso podía ver una pequeña rotura en la parte inferior. Su playera lucía varias manchas de polvo y suciedad de tanto limpiarse el sudor con ella y su rostro antes limpio, ahora era enmarcado por los borrones productos del vano intento de limpiar el polvo y el sudor.

Pero lo que más llamó su atención fue esa sonrisa orgullosa y socarrona que permanecía perenne desde que la viera entrar al recinto. No importaron sus respuestas cortantes, su intención de correrla del lugar ni el ponerla a trabajar. Su sonrisa jamás había abandonado su rostro y, pese a su incredulidad, parecía que nunca hubiera mentido. Su llegada y posterior entrada fue sólo producto del azar y sus intenciones de ayudar fueron sinceras.

Ahora, desde otra perspectiva, parecía ser una chica buena y algo linda.

Gracias dijo él de repente. Creo que tenías razón a fin de cuentas tendió su mano hacia ella y ambos sonrieron con camaradería.

Ella estrechó su mano con fuerza, no lo suficiente para lastimarlo pero si para notar que la chica era inconscientemente orgullosa y algo parca para lo que debería ser una chica adolescente.

De nada respondió ella dando un golpe amistoso en la escalda del chico que le hizo temblar por el dolor. Y aquí entre nos, tienes un pésimo aguante para el dolor amigo.

El la observó con un nuevo entrecejo fruncido. Ahora se daba cuenta que el tremendo moretón debía alcanzar la parte media de su espalda. Maldita fuera su suerte, tenía un horrible dolor en la espalda, estaba cansado, con hambre y a la chica con complejo de chico se le ocurría golpearlo.

Rainbow a su lado dejo escapar una risilla al verlo intentar aguantar el dolor. Dio dos pasos hacia atrás y se volteó para comenzar a caminar a la salida. Ya era tarde y pronto comenzaría a anochecer.

Big Mac la vio alejarse rumbo a la salida, alzó su brazo y en una silenciosa señal dijo adiós. Esa chica, Rainbow era especial, lástima que no la volvería a ver. De repente ella volteó hacia él y juntando sus manos a los lados de su boca grito.

¡Eyy, ¿cómo te llamas?!

El sonrió. Con tan inesperado y bizarro encuentro había olvidado una de las reglas más importantes de educación; no se había presentado.

¡Big Macintosh! gritó el sin bajar su brazo, convirtiendo su adiós en un hola.

Ella a los lejos agitó su brazo como el en una despedida y continuando su camino cruzó la verja ante la vista atenta del chico de cabello naranja que nunca borró su sonrisa.

Cerró los portones del gimnasio y dejo las llaves en la oficina del conserje escolar. Salió de la escuela y aun resintiendo el dolor de su espalda avanzó el camino hacia su casa, pensando, recordando cada uno de los aspectos de ese aburrido día que de un momento a otro se convirtió en algo extraño, algo que solo aparecía en las típicas novelas cliché para chicas. Pero que le agradó en gran medida.

xXxXxXxXxXx

Abrió los ojos cuando el sonido de unos golpes resonó en la puerta de su habitación. Miró a ambos lados de su cama y en la ventana pudo observar como el sol iba cayendo al horizonte. Volvió a escuchar los golpes en su puerta y la voz de su hermana menor del otro lado del pasillo.

—¡Big Mac! —dijo ella sin dejar de tocar. —¿Estas dormido? Necesitamos hablar.

Big Macintosh observó con terror como la perilla de la puerta giraba hasta dar con el seguro puesto. La puerta no se abriría si él no lo permitía y aun no había hecho ningún ruido. Podía dejarlo pasar y hacerla creer que no había nadie en la habitación, después de todo no sería raro que un chico adolescente pusiera llave.

—¡Big Mac! —gritó ella una vez más aumentado el número y la fuerza de sus golpes.

Miro hacia la ventana y se aferró al alfeizar; eran casi tres metros de caída libre hasta unos arbustos que en nada detendrían el impacto. ¿Es que acaso se había convertido en un cobarde que no podía enfrentar a su hermana menor?

—¡Sé que estás ahí adentro Big Macintosh! Me has estado esquivando estos días y creo saber porque, tenemos una charla pendiente y la tendremos ahora, ¡así que abre está condenada puerta!

No era un cobarde, pero en definitiva no estaba preparado para decirle la verdad a su hermana, porque mentirle no era una opción, no cuando ella podía detectar las mentiras a millas de distancia y él era pésimo para mentir.

Volvió a mirar la puerta y luego la ventana. De una a otra y de regreso. Y mientras, los golpes en la puerta se hacían cada vez más fuertes e insistentes.

Ni modo.

Tomó un par de botas, su mochila y cuidando de no hacer mucho ruido se sostuvo del alfeizar de la ventana para dejarse caer a los arbustos que, como supuso antes, no evitaron el impacto contra el suelo.

Soltó un quejido y aguantando el dolor rápidamente se puso de pie. Avanzó hasta la calle y volvió la mirada hacia su casa una vez más. No evitaría a Applejack por siempre, pero al menos tendría un par de horas para poder planear una mejor estrategia para enfrentarla.

Si, era cobarde y algo tonto. Pero no tenía idea de que hacer; jamás se había visto en una situación donde se sintiera tan inseguro y donde temiera que cada situación podría llevarlo al desastre.

Estúpidas emociones.

~CONTINUARA~

¿Y bien? ¿Que les pareció? ¿Algo cursi? Tal vez, pro déjenme decir que la miel aun no llega de verdad, jajajajajaja no tienen idea de como me encantan esas cursilerias.

Ahora si, espero les halla gustado. Nos leeremos pronto, ¿vale?

Atte. Aspros