~MAGOS Y SHINOBIS ~
Habían pasado ya un par de horas desde que Kuroboshi les indico que esperaran, Kakashi no era el mejor maestro, pero era un excelente shinobi y por defecto, sus pupilos aprendían sobre la marcha las locas lecciones que les impartía.
— Sakura es excelente en control de chakra y es un poco más manejable en mi "humilde" opinión –Nótense las comillas-, Sasuke desde el regreso de Itachi se comportaba menos como el idiota niño mimado y más como un adolescente irrespetuoso y Naruto, por dónde empezar, el chico es un tonto brillante, si, brillante como el sol de verano que no te deja en paz, aunque estes completamente empapado de sudor y dispuesto a matar a cualquiera que te dirija la palabra.
—Hablas muy bien de ellos pese a todo.
—Mah!, son buenos niños después de todo, aunque desesperantes.
Kuroboshi sonrió y volvió a beber de su taza de té. El y Kakashi estaban sentados haciendo guardia en la pequeña fogata a las orillas del área del traslador.
—Hay algo que debes saber sobre mi mundo —Kakashi solo levanto la ceja visible hacia el mago. —De donde provengo, no existen los shinobis, el mundo se encuentra dividido en paises y facciones, muy distinto a tus pueblos ocultos. En el mundo hay miles de personas, una ciudad, que sería lo más similar a una aldea oculta, puede tener millones de personas que quiza nunca en su vida se topen.
—Suena que es muy grande
—Sí, pero, además de estas ciudades y pequeños pueblos con unos cientos de personas, existe una división entre la misma gente, mágicos y no mágicos no se juntan. En mi país existen leyes al respecto, los muggles, que son las personas que no pueden hacer magia, no tienen permitido saber nada sobre los mágicos, nuestros edificios, escuelas, tiendas, e incluso calles completas, están ocultas por hechizos que pueden alejarlos.
—Y temes que incluso a nosotros nos alejen
—He estado viviendo entre shinobis por más de seis años y aun asi no puedo imaginar el alcance de todas sus habilidades. Por años he buscado la forma de regresar a casa, aunque, al mismo tiempo, he evitado hacerlo. Aquí soy libre, no tengo que seguir a nadie, puedo ir y venir a mi antojo. Allá. Allá no soy más que un peón en una guerra que ahora entiendo es sin sentido.
—¿Guerra?
Regulus se levantó la manga del brazo izquierdo.
—Esta es la marca tenebrosa, es un método en el que podemos comunicarnos con el hombre al que seguía en mi mundo. Su nombre no se cuál es, pero se hace llamar Lord Voldemort, descubrí un terrible secreto que me llevo al punto de casi morir, fue gracias a mi elfo domestico que logre vivir lo suficiente para que la magia de la familia de mi fallecida esposa me salvara la vida.
—Entonces, unos shinobis lograron salvarte de la muerte.
—Sí, es algo irónico en realidad, los magos nos creemos invencibles, que podemos curar casi cualquier cosa, pero en realidad somos mucho más débiles de lo que pensamos, aún más en comparación a un shinobi.
—Entrenamos toda una vida para ser lo que somos, es normal para alguien como yo, entender que no somos invencibles.
—Y esa es la diferencia entre tu mundo y el mío. Ustedes son conscientes de su alrededor, lo protegen, conocen sus limitaciones, el alcance de todos sus actos. Nosotros los magos solo pensamos en el aquí y ahora, en lo que nos beneficia y no en el resto. Tal vez, por eso estamos llegando a la extinción.
—¿A qué te refieres?
—De los millones de personas en el mundo, solo el 0,00005% de la población es mágica. Cada vez somos menos e incluso al día de hoy, no sé cuántos magos y brujas vivan, la magia está desapareciendo.
—Debió ser muy solitario para ti, ver crecer a tu hija en un mundo que no es el tuyo.
—Algo, pero me alegro de que creciera aquí y no allá, aquí puede ser libre para crecer como ella quiera, en mi mundo estaría estigmatizada por la magia y mi familia. No quiero que pase por lo que yo.
Un sonido de pisadas llamo la atención de ambos.
—Lamento interrumpir, Hokage-sama envió un pergamino dirigido a Kakashi-san.
Kakashi estiro el brazo de manera perezosa y tomo el rollo ofrecido, lo abrió con un par de señales de mano y leyó el contenido de manera rápida.
—Kuroboshi-san, ¿qué tan rápido puedes viajar de un lugar a otro?
—Si he estado en ese lugar antes, sería casi inmediato, ¿Por qué?
—Tenemos un pequeño problema en la aldea, más específicamente, tu hija tiene un problema.
—¿Ara está bien?
—Según la información que me proporcionaron, sí, el problema en sí no es ella, es la persona que al parecer "hechizo".
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El día parecía perfecto, nubes blancas y esponjosas en el cielo azul claro, aire fresco haciendo revolotear hojas secas en las pequeñas calles que dividían las diferentes edificaciones de madera a lo largo de la aldea, y sí, todo parecía perfecto hasta que.
—Lo lamento, en serio, en serio, lo siento muchísimo.
—Está bien, fue un accidente.
—Shinobi-san, ¿no estas enfadado?
—No, me han pasado cosas más extrañas que un jutsu fallido de un niño.
—Es que, no es un jutsu, es un hechizo y, no creo que pueda arreglarlo.
—¿Hechizo?
—Sí, estaba practicando un poco de magia de percepción, pero creo que se salió de control un poco.
—Bueno, si tener la mitad del cuerpo transformado en... bueno, no estoy seguro de que tipo de animal o cosa extraña es esto, pero estoy seguro de que no fue tu intención.
La puerta de la habitación del hospital se abrió para revelar a una mujer rubia acompañada de Ochi.
—Ara, ¿en que estabas pensando?, tu padre se fue apenas ayer y ya estas desobedeciendo lo único que te pidió que no hicieras.
—Fue un accidente, yo no quería hacerle daño al Shinobi, pero me asuste, solo estaba meditando, te lo juro.
La enfermera hizo una pequeña reverencia y se retiró dejando a los tres ocupantes de la habitación solos.
—Una disculpa, mi nombre es Ochi y por favor espero acepte mis disculpas sinceras por lo ocasionado por esta niña. —Hizo una reverencia profunda mientras que al mismo tiempo tomaba la cabeza de Ara y la agachaba haciendo que ella hiciera una reverencia también.
—Está bien, ya lo dijo ella, fue un accidente. Y soy Shikaku por cierto.
—Shikaku-san, ya han enviado un mensaje a Kuroboshi-san para que venga a revertir, eh, lo que sea que Ara le hizo.
Shikaku solo asintió con la cabeza, tomándolo por el lado amable, al menos estaba en cama y no en la oficina atiborrado de papeles. Aunque, esas extremidades raras que tenía en el torax y los cuernos en su cabeza le causaban un poco de ansiedad, podía sentirlos como si siempre hubieran sido parte de él y eso en realidad le asustaba un poco.
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En las puertas de Konoha, un genin esperaba pacientemente que apareciera en la distancia la persona que tenía que acompañar al hospital.
Pasaron otro par de minutos y un crujido se esparció por el área, el sonido era similar a una rama quebrandose, y justo del lugar donde provenía dicho sonido, dos personas estaban de pie. Parpadeo un par de veces y distinguió el cabello plateado.
—Kakashi-san, me han pedido que los guie al hospital
Kakashi asintió con la cabeza y le hizo un gesto para que caminara. El hombre que iba con él los siguió en silencio.
—¿Te encuentras bien? —Kuroboishi pregunto con un gesto de preocupación.
Kakashi escucho la pregunta casi susurrada a su costado, y asintió.
—¿Seguro?, viajar por tus métodos es muy distinto a los míos
Kakashi suspiro sonoramente.
—No puedo hablar mucho, temo que devolveré lo poco que comí si lo hago.
—Lo siento, debí pensar en eso. — Kuroboshi sonrió y sigui caminado.
Una vez que llegaron a la habitación a donde los guiaba el genin, los dejo para que entraran solos. Dentro, Ochi y Ara estaban sentadas en un par de sillas plegables que se notaba alguien les consiguió, pues no parecían parte del mobiliario y en el centro de la habitación, en una camilla, había un ¿hombre? Recostado.
—¿Qué fue lo que paso?
—Yo...
—Estaba regresando de una misión por un par de calles menos pobladas, al llegar al parque salte entre algunos árboles para acortar camino, lo cual provoco que asustara a la pequeña Ara-chan, no recuerdo bien lo que paso, una luz turquesa me rodeo, perdi el conocimiento por algunos segundos y al despertar estaba siendo abrazado por la niña que gritaba y lloraba.
—¿Sihaku-san? —pregunto Kakashi, el hombre solo asintio
—¿Qué estabas haciendo en el parque Ara?
—Estaba meditando cuando algo me asusto y creo que me descontrole o no se.
Todos los presentes miraban de Ara a Kuroboshi, este último suspiro pesadamente.
—Me temo que eso fue magia accidental, cuando un mago se siente en peligro, su magia actúa en consecuencia realizando cosas, extrañas, por decirlo de algún modo, lamento mucho lo sucedido Shikaku-san, permitame arreglarlo. —De la manga derecha saco su varita y apunto directamente al shinobi en la cama. — Finite incantatem — murmuro mientras una luz roja salia de la punta de la varita y golpeaba al hombre.
Las protuberancias que brotaban del cuerpo de Shikaku comenzaron a hacerce pequeñas hasta que se fundieron con su piel de nuevo, los cuernos y extremidades desaparecieron sin dejar rastro.
—Creo que tenemos otro problema en manos Kakashi-san
—¿Cuál?
—No podré dejar atrás a Ara, si pasa algo como esto de nuevo, tendré que intervenir y no sabemos cuánto tiempo estaremos fuera.
—Comprendo, tendré que hablar con la Hokage para validar esto.
Kakashi salió de la habitación, dejando a los demás para hablar.
—Entonces, tú eres el mago que se mudó a Konoha. —Shikaku no pregunto, afirmo.
—Sí, supongo que debe ser alguien importante para tener esa información.
—Soy el padre de uno de los ninjas desaparecidos, además de ser el líder de la división Jonin y uno de los estrategas de la aldea.
—Es un placer conocerlo, si me disculpa, debemos ir a la torre Hokage para hablar de lo sucedido con Tsunade-sama.
Tomo la mano de Ara, le hizo un gesto a Ochi y juntos salieron por la puerta rumbo a la salida del hospital. Shikaku negó con la cabeza y sonrió.
PALABRAS CLAVE:
No.
Luna
27 de Junio de 2023, 02:00 p.m.
