¡Por fin! Aquí estamos ya con el siguiente capitulo. Si, tarde un poco pero no abandonare a este bebe. Como siempre digo, espero lo disfruten tanto como yo lo hice al escribirlo.
Disclaimer: Yo no soy dueño de MLP:FiM, pero algunos personajes son de mi pertenencia. Sugerencias y criticas serán bien recidivas.
Summary: Porque ambos eran imperfectos, llenos de virtudes y sobretodo de defectos, que mostraban y ocultaban por igual. Pero al mismo tiempo, eran similares; unos perfectos incompatibles.
Perfectos incompatibles
"Uno aprende a amar, no cuando encuentre a la persona perfecta, sino cuando aprenda a creer en la perfección de una persona imperfecta"
9.- Perfectos desconocidos
Ese día las clases no le parecieron interesantes a pesar de la importancia de los temas vistos. Nunca se había considerado alguien con un elevado coeficiente intelectual, de hecho, estudiaba mucho para mantener su excelente promedio. Sin embargo, tenía momentos en los que podía darse el lujo de alejar sus pensamientos de las tediosas materias, poner sobre la mesa todos sus problemas y autoanalizara su situación.
Y desde que se había dado cuenta de su enamoramiento por Rainbow, hacer eso se volvió bastante frecuente. Más aun cuando Soarin se sumó a la ecuación y logró en minutos lo que el no pudo hacer en meses. De hecho, aun sentía ese escozor en el pecho de ver a la chica de cabello multicolor al lado del jugador de futbol.
Y para agravar más la situación. Sunset Shimmer se había agregado a toda la mezcla de manera bastante drástica, algo que el no predijo en ningún momento. Y no era que la chica pelirroja le desagradara, para nada, pero jamás creyó que con ese intercambio de palabras que tuvieron hace un par de días fuera suficiente para que esta lo considerara su amigo.
Sacó su celular del bolsillo y observó todos los mensajes que Sunset había enviado en aquel fin de semana. Sabía que ella, aunque se negara a admitirlo, estaba buscando más amigos como una manera de redimir sus acciones, personas que confiaran en ella ciegamente y en quienes confiar y los más de veinte mensajes eran fiel prueba de ello.
Preguntas cotidianas como "¿Cómo te va?" o "¿Cómo has estado?" eran algo usual en una relación de amistad, de hecho, eran protocolarias en todo inicio de conversación. Sin embargo, que ella le escribiera con total confianza (omitiendo el hecho de conocer su número de celular) le había sorprendido en demasía. Pudo haber escrito a cualquiera de sus amigas: Twilight, Rainbow, Rarity, Pinkie, Fluttershy o incluso su hermana, pero le escribió a él; a un total desconocido que lo único que hizo fue tenderle la mano en aquel momento.
Tal vez Sunset no necesitara grandes cosas para comenzar una amistad ni grandes muestras de afecto para sentir aprecio por alguien y eso hasta cierto punto lo sorprendía. Confiar en alguien tan rápido era simplemente ridículo, demasiado ingenuo para alguien como él. Tenía amigos, hombres, que le habían preguntado si quería salir a jugar futbol, a pescar, a jugar videojuegos, pero ninguno de ellos preguntaba cómo estaba o si todo estaba bien y dudaba en serio que alguno de ellos lo fuera a hacer.
Aunque claro, agradecía su preocupación, no muchas personas preguntaban cómo estaba o como se sentía. Se sentía halagado por el interés de la pelirroja, pero también una gran parte de si deseaba que aquellos mensajes vinieran de Rainbow, no de Sunset.
Y eso lo hacía sentirse culpable para con la pelirroja.
El sonido del timbre retumbó en todo el edificio dando por finalizada las clases del día. Big Mac alzó la mirada y solo pudo observar como el profesor en turno limpiaba el pizarrón llevándose la opción de copiar algunos apuntes. Se levantó de su asiento y tomando su mochila al hombro se dirigió hacia la biblioteca. No tenía hambre, la situación con todo aquel embrollo de sentimientos lo había mantenido con poco apetito durante varios días, de hecho, apenas y probaba bocado alguno. Era mejor aprovechar el tiempo en algo productivo.
Se adentró al recinto solo con su libreta y libro de matemáticas. Era mejor repasar de una vez por no haber puesto atención a que más adelante se le acumulara todo aquello que se perdió en clases por estar pensando en aquella chica de cabello multicolor.
Atravesó los pasillos y la tranquilidad del lugar le hizo sonreír. Le gustaba la biblioteca, leer en silencio o con sus audífonos puestos era algo que le permitía alejarse de sus problemas y ser algo más. Incluso alguna vez leyó que "quien lee, vive muchas vidas, no solo una". Si era así, él podía decir que había tenido miles de aventuras a lo largo de tantas vidas.
Afianzó sus cosas y se dirigió a su lugar favorito. Una mesa que se hallaba cerca de la ventana donde la luz del sol entraba en una posición perfecta y desde donde el atardecer bañaba de un bello color caoba y dorado la estancia. Mas sin embargo, cuando llego, no fue la belleza del lugar ni la tranquilidad de la estancia lo que le robó el aliento.
Frente a él, mirando hacia el exterior se encontraba aquella chica que tercamente se negaba a abandonar cada uno de sus pensamientos, mandando al infierno cada uno de sus intentos por olvidarla y robándole, una vez más, unos latidos.
Negó con la cabeza, intentando borrar lo que podría ser una ilusión de su subconsciente. Pero Rainbow Dash seguía ahí, en contra de todas las posibilidades de hallaba ahí, frente a él. No en el campo de futbol o con sus amigas, ni siquiera en una cita con el odioso de Soarin, sino ahí a su alcance.
Dio un paso hacia el frente dispuesto a saludarla cuando el miedo saltó en su contra. ¿Qué iba a decirle? "Hola Rainbow" era una buena opción, pero estaba seguro que ella ni siquiera lo conocía, probablemente ni sabría su nombre; con suerte lo relacionaría con Applejack y así podrían entablar una conversación, pero ¿y si no? quedaría como un raro y ella podría molestarse en irse.
Retrocedió un poco ante la inusitada idea del rechazo y se maldijo un poco por su torpeza cuando su hombro golpeo un estante llamando la atención de la chica de cabello multicolor. Ambos cruzaron miradas y el sintió el aire salir de sus pulmones en una ausencia absoluta de palabras. Quiso saludar, decir algo, lo que fuera, pero la sorpresa le había tomado desprevenido. Tanto tiempo creyéndose capaz de actuar normal e indiferente en su presencia y solo bastaba una mirada de aquellos ojos amatista para volverlo un manojo de nervios sin la capacidad de hablar.
—Oh, hey Big Mac —saludó ella alzando su mano. —¿Vienes a estudiar también?
El solo asintió intentando ignorar la dicha que sintió al saber que ella conocía su nombre. Le sorprendió mucho en realidad ya que hacía muchos años que mantuvieron una conversación y sus encuentros desde ese entonces, se perdieron en el olvido, o al menos para ella ya que el los mantenía fielmente en su mente.
—Ven, siéntate —invitó ella indicándole el asiento justo enfrente. —Este lugar es bastante solitario, si no converso sobre algo me aburro.
Comenzó a dar pasos titubeantes en su dirección hasta colocarse en el asiento libre frente a ella. Abrió su libreta simplemente para no tener que mirarla ahí frente a él, para aparentar que sus ojos no se dirigían constantemente hacia su persona.
—¿Estas repasando temas de matemáticas? —preguntó ella de repente.
—Eeyup.
Ella sonrió ante su respuesta y el no pudo sino volver a apreciar lo bella que se veía. Era extraño en verdad, como él podía significar absolutamente nada para ella y, para él, ella era más que todo. Era, hasta cierto punto, algo irónico.
Ella desvió la mirada, pensativa y él pudo observar que ciertamente esquivaba su mirada, como si no estuviera segura de lo que pudiera decir a continuación; estaba nerviosa.
—Big Mac —llamó ella sin mirarlo a la cara. —¿Crees que puedas enseñarme?
—¿Tienes problemas con los números? —preguntó, más que nada por iniciar una conversación.
—Digamos que tengo que obtener la calificación más alta en el próximo examen de matemáticas.
El asintió. Y lleno de un valor salido de sus más profundos y delirantes sueños, se levantó y se acercó hasta ella, para sentarse a su lado y así, comenzar a explicarle aquellos ejercicios de la manera más sencilla que conocía.
Era extraño en verdad. Conocerla tanto y tan poco a la vez; observarla desde lejos y aprender cada uno de sus gestos y su significado, maravillarse con cada nuevo brillo que descubría en su persona y enamorarse más aun con solo estar a su lado. Observar grandes aspectos que los demás podían notar y al mismo tiempo notar pequeños detalles que a los ojos de un buen observador no se podían escapar.
Desde su gran competitividad y amor por los deportes hasta aquella reticencia a pedir ayuda. Desde su amor por las carreras de autos hasta la forma en la que estiraba piernas y brazos para abarcar toda la mesa cuando estaba aburrida. Grandes y pequeños detalles que el conocía y la definían como la Rainbow Dash que él amaba. La forma en que mordía el lápiz cuando un problema de matemáticas se le dificultaba o la forma en que acomodaba su cabello detrás de la oreja cuando se salía del nudo.
Desde su obstinación hasta su gusto extremo por la sidra de manzana. Pequeñas y grandes características que muchos y pocos podían notar en su persona y la hacían más que especial a sus ojos.
—Lo siguiente que debes hacer es buscar un común denominador.
—¿Y eso es?
—Simple, un número que pueda dividir a los demás.
Y así, entre números, borrones y fuertes gruñidos por parte de la chica, se pasaron la tarde repasando apuntes de matemáticas, con el indicando que hacer, como hacerlo y ella preguntando de vez en cuando, razonando cada una de sus palabras y sin darse cuenda, la tarde comenzó a mostrarse a través de la ventana llamando la atención de ambos.
—Vaya, se hizo tarde. No me di cuenta.
—Sí.
Bic Mac observó atento el atardecer con sentimientos encontrados, no queriendo dentro de sí que este momento llegara para así estar más tiempo con ella. Ella cerró su libreta y el imitó su acción sin quererlo, intentando retrasar aquel fortuito encuentro que sabía no se volvería a repetir.
—¿Nos vamos? —preguntó ella alegre y el asintió.
Ambos se levantaron de sus asientos para dirigirse a la salida y mientras avanzaban Bic Mac se preguntaba ¿por qué se manejaba con tanta familiaridad con él? Seguramente Applejack le había hablado de su hermano, ella lo había visto por ahí o alguna cosa menor, pero ahí dentro se mostraron como amigos de toda la vida, cuando el solo tenía en sus recuerdos una sola conversación.
—Eres muy callado, ¿lo sabias? —afirmó ella observándolo divertida.
—Lo siento —respondió el avergonzado.
—No te disculpes, es parte de tu personalidad. De hecho siempre fuiste así, ¿recuerdas hace unos años cuando nos conocimos? Tuviste que amenazarte para que me dejaras ayudarte.
—¿Lo recuerdas?
—Claro, fue la primera vez que hablamos —respondió ella con sinceridad. —Y verte caer fue muy gracioso.
Y ante su contagiosa risa el también sonrió divertido. Inundado por un sentimiento cálido que le nacía en el pecho y se le escapaba por la voz. Observó a la alegre Rainbow y se dio cuenta que, pese a conocerla un poco más, aun había muchas cosas por descubrir en toda esa caja de sorpresas que era esa chica.
—Tienes razón, fue muy gracioso.
—¿Verdad? Tal vez algún día vuelva a ayudarte.
—No gracias —bromeó.
Y ambos rieron, manteniendo las bromas hasta llegar a la calle donde sabían debían despedirse. Pero esta vez era diferente para él. Ya no había tristeza porque sabía que el encuentro, todos los encuentros significaban algo y que podía haber más. Tan solo debía dar el primer paso.
—¿Quieres que repasemos mañana?
—Claro que sí, toda ayuda es bienvenida.
Tal vez no debía sentirse tan feliz por compartir un momento tan mundano como ese al lado de Rainbow, pero simplemente no podía evitarlo, estar con ella era especial, fuera en la biblioteca, caminando en la calle o cualquier otro lugar.
Ahora estaba seguro que ya no eran tan desconocidos.
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Llegó a su casa poco después de la salida del colegio. Ninguna de sus amigas optó por hacer algo por lo que tenía la tarde libre para estudiar un poco aquellas materias que se le dificultaban. Entró en el pequeño departamento y como era costumbre, nadie la saludó al entrar.
Miró su hogar y lo encontró vacío, mas allá de la ausencia de objetos materiales, verlo así de solitario la hacía sentir extraña; después de devolver muchas de las cosas que obtuvo por mera vanidad gran parte de su hogar había quedado sin ningún tipo de adorno y viviendo únicamente con la beca del colegio solo le alcanzaba para comer sin pasar hambre y algún otro gusto, pero nada más. Era difícil, pero ser una buena persona siempre lo era. No podía irse por el camino fácil ahora que se reformó.
Dejó sus cosas en el suelo y se recostó sobre su cama; aquella que le había costado tanto trabajo merecer y el único de sus lujos que aún se permitía poseer. Era en estos momentos cuando la idea de buscar un trabajo de medio tiempo rondaba su mente, pero sabía que conseguirlo era difícil. Por mucho tiempo buscó pero así como intentó conseguir algún empleo fue rechazada en cada uno de ellos. Al parecer, en el mundo humano una chica de aparentemente dieciséis años era incapaz de realizar cualquier trabajo por pequeño que fuera.
Por tal motivo se había conformado con estudiar y volverse alguien en este mundo. No sabía si algún día podría regresar a Equestria, pero no podía esperar sin hacer nada; la posibilidad de permanecer en este mundo para siempre era palpable y si no quería pasar hambre y sufrimiento, tenía que esforzarse lo más que pudiera.
Twilight prometió que intentaría interceder por ella ante Celestia y eso lo agradecía en demasía, pero tampoco podía suplicar por un perdón que no merecía. E incluso aquí sus amigas la apoyaban como nadie más lo hacía; las cosas a fin de cuentas no eran tan oscuras como se podría creer. Tenía amigas que la querían mucho y también admitía con gusto que ahora también poseía un amigo bastante observador que logró ver a través de ella.
Big Macintosh la había asombrado ese día. Aquel chico silencioso que conocía como el hermano mayor de su amiga Applejack se acercó y no solo pudo ver a través de la máscara que ella misma se formó en todo ese tiempo, sino que también la reconfortó en gran medida y desde hace tiempo y gracias a él, pudo sentirse en paz consigo misma. Aun lo recordaba a la perfección; había sido un momento que ni siquiera con sus amigas o su antigua mentora pudo sentir.
Fue gracia a sus palabras que pudo darse cuenta que incluso aquellos que no conocía, podían perdonarla sin hacer nada a cambio, sin sacrificarse por ellos como tantas veces había hecho, y lo más importante, que ella merecía el perdón que hasta ese preciso momento no creía merecer. Fue su voz la que le hizo pensar en aquellos miedos que tanto tiempo estuvo guardando y en un acto tan simple y a la vez tan grande, su abrazo fue aquello que le permitió creer en una oportunidad.
Pero ahora, después de aquel encuentro, todo volvió a la normalidad. Ella regresó con sus amigas y el volvió a su sempiterna soledad, alejado de todos, como si aquel momento no hubiera significado nada.
Tal vez para Big Macintosh, ayudarla no significase tanto como significó para ella. Después de todo, él siempre fue alguien solitario que pasaba desapercibido para gran parte de la población estudiantil y, desafortunadamente, para ella. Tal vez, no era tan buena con eso de la amistad; habiendo tantas personas que se encerraban en la si mismas y que en su interior brillaban como el sol, solo esperando a que alguien pudiera brindarles una oportunidad.
Pero a pesar de eso, él estaba solo. Lo había visto muchas veces comer solo, mirar el patio desde la biblioteca o el aula, siempre solo. ¿Saber eso y no hacer nada la convertía a ella en una mala amiga? ¿Siquiera era su amiga?
Desde aquel momento, ella había intentado poco a poco acercarse, conocerlo más y así poder ser su amiga, por que para ella, él ya lo era. Con unos simples minutos se dio cuenta que él era un valioso amigo del que podría aprender muchas cosas y ella podría ayudarle a salir de aquella soledad en la que vivía.
Se levantó de su cama donde estuvo acostada desde que llegara a su departamento. Big Macintosh era un gran ejemplo a seguir; responsable, dedicado, amable y trabajador. No tenía tiempo para desperdiciarlo así. Tenía muchas cosas que hacer como para estar descansando.
Tomó lo necesario y salió a la calle. No tenía que buscar algo muy ostentoso ni donde ganara miles, sino algo que la hiciera sentir que estaba siendo responsable, que la hiciera sentir bien. Avanzó por las aceras de la ciudad, observando escaparates y algunas cafeterías, algunas tiendas donde cualquier trabajo de medio tiempo no requiriera tener muchas habilidades o aptitudes.
Y aunque todo eso seguro estaba por debajo de su nivel, sabía que no podría conseguir algo más grande, al menos no ahora. Tenía que adaptarse a la situación y seguir buscando hasta encontrar algo mejor. No podía rendirse hasta sentirse bien consigo misma. La Sunset Shimmer de antes había desaparecido con todos sus engaños y malas actitudes, se le dieron nuevas oportunidades y tenía la esperanza para ser mejor.
Por eso, cuando aquel volante de brillante papel rosa golpeó su rostro, la sorpresa fue rápidamente reemplazada por la incertidumbre.
—Oh, disculpa querida —dijo una anciana a su lado. —Los volantes se me cayeron y volaron con el viento.
Ella la observó notando que vestía un gran mandil de color amarillo y una red en la cabeza. Justo sobre su mano derecha cargaba una pequeña bandeja con algunos postres que a su criterio se veían bastante deliciosos y en la izquierda un puñado de papeles arrugados.
—No se preocupe señora, no sucedió nada —observó a la señora y por unos momentos su rostro le pareció familiar, como si ya la hubiera visto en algún lugar. —¿No necesita ayuda con eso? —La pregunta quizás le sonara obvia, se veía desde lejos que estar cargando la bandeja y lo que parecían ser volantes era complicado.
—Gracias querida, eres muy amable —respondió. —Si fueras tan amable de ayudarme con esto te estaría muy agradecida.
Sunset asintió y tomó la bandeja entre sus manos. Durante unos segundos pensó en aquella adicción que compartía con su antigua mentora por los dulces; al parecer su gusto no había disminuido en todo ese tiempo y cuando su estómago comenzó a gruñir por la falta de alimento y por el antojo de los deliciosos postres no pudo sino sonrojarse avergonzada ante la risa divertida de la señora frente a ella.
—Si gustas puedes comer uno o dos querida —dijo ella comenzando a recoger los volantes que todavía podían servir. —Son muestras gratis.
Sunset asintió algo avergonzada pero aun así decidió probar. Frente a ella se hallaban galletas, pedazos de pastel y algunos dulces que en su vida había visto. Optó por los pasteles y cuando aquel pedacito de pan cubierto de jalea tocó su lengua, se sintió volar.
—¡Esto es delicioso! —dijo ella mientras masticaba haciendo sonreír mas a la ancianita que le agradeció mientras comenzaban a caminar.
—Gracias, es mi receta secreta —presumió cuando llegaron a un pequeño local. —Y esta es mi pastelería, aunque aún no le he puesto un nombre.
Sunset observó sobre la puerta de cristal una gran tabla de madera colgada donde debería ir el nombre del lugar. —Supongo que después se lo pondré, no me preocupare de eso ahora.
—Pero eso es muy importante señora —dijo Sunset cuando la anciana abrió la puerta.
—Oh por favor, no me llames así querida, me harás sentir más vieja de lo que soy —entró al pequeño local y la invitó a pasar. —Dime Granny.
Ambas entraron al lugar y Sunset quedo maravillada con la vista. Pequeñas mesas para dos o tres personas cerca de las ventanas con vista a la calle, taburetes cerca de una barra y el mostrador de cristal donde se hallaban variados postres que seducían a la vista y al paladar. Todo rodeado de un espacio acogedor, con pisos de madera y las paredes pintadas de un suave color crema.
—Es maravilloso —susurró ella al aire con la vista perdiéndose en el lugar. —Me encanta.
—Me halagas, pero solo es una forma de apoyar a la familia.
—¿Apoyar?
—Sí. Mi hijo maneja el negocio que sus padres dejaron y estudia al mismo tiempo —dijo mientras tomaba asiento en uno de los taburetes y la invitaba a sentarse a su lado. —Nos mantiene a todos, yo solo quiero ayudar.
Ambas sonrieron, una decidida y la otra inspirada. Tal vez las razones de ambas eran diametralmente diferentes, ella buscaba ayudar a su familia trabajando y ella intentaba perdonar sus pecados haciendo lo que pudiera. Tal vez podrían trabajar juntas.
—¿Y usted trabaja sola aquí? —preguntó Sunset alegre.
Si era sincera consigo misma, no vio a nadie en la tienda y la señora Granny tenía restos de dulce en su mandil. Quizá, por fin había encontrado un trabajo de medio tiempo.
~CONTINUARA~
¿Y bien? ¿Valio la pena? No se adelanten chicos, el único enamorado aquí es Big Mac (aun) y las chicas, pues apenas están comenzando a notarlo. Esto ira lento, se los dije desde el comienzo. Así que hay que disfrutar.
Muchas gracias a aquellos que se tomaron la molestia de comentar: ChrisKakis, creo que halle mas que mi inspiración, tiempo para escribir. Espero que te agrade el capitulo. Guest, no tengo idea de como vaya a terminar, espero puedas seguir leyendo. Skynife, me alegra que te guste el SunMac, yo igual estoy disfrutando mucho escribir todo este enredo, espero te guste. Kerix, recuerdo tus sugerencias y descuida, ya tenia pensado meter todo eso de los celos jajajajaja, es una parte crucial de la historia. Diox Fenix, todos estamos iguales amigo, no se con quien se llevara mejor (deberíamos llevarlo a votación). Filomental, me halaga que siempre me dejes review, alguien tan grande como tu, es...simplemente genial. Me alegro que te gustara, siempre he notado a Big Mac como a alguien muy observador y asertivo, espero halla valido la pena. Bronislaw Ulianov, estamos igual amigo; al comienzo era un MacDash pero leí algunos fanfics, vi alguna imágenes y voala! Sucedió una explosión en mi cerebro de tal modo que ya no se como finalizara esta historia. Fanatico Z, tu review al comienzo me espanto pero seguí leyendo y vi que no tenia ese enfoque jajajajaja. Me alegro que te guste amigo, pero como dije, no se como terminara, pero veo que tu vas por el Sun Mac. Sigue leyendo para que veas como termina. Sunny Honey, no tienes idea como me alegran tus comentarios, sabes que me encanta leerte y si, Sunset es amor y vida! Espero te guste mucho este capitulo, las cosas comienzan apenas. Alostt5, espero te agrade el nuevo capitulo, la historia apenas comienza y veremos como la relación de estos dos comienza a aumentar. Skull pyro, vamos amigo, únete a un lado como todos (yo no dire mi lado por seguridad jajajaja). ¿Tambien has leido fanfics de Adventure Time? Debo decir que ese triangulo amoroso también me intriga. James anderson, si comenzamos algo lento, pero iremos poniéndole mas sabor conforme vaya avanzando la historia, faltan las confusiones, los celos, las inseguridades, los sonrojos jajajaja. Neechan, ya se que leíste mas por obligación que otra cosa, pero confió en que te halla intrigado y sigas leyendo. No se si terminara con un MacDash eh. Noelia544, las cosas van algo lentas, ellas apenas están notando al protagonista de la historia, no habrá amor a primera vista, soy mas de los que piensan que hay que sufrir un poquito jajajaja. Espero te halla gustado el capitulo.
Gracias a todos por comentar, ame sus reviews. Por cierto, ¿que les parece una votación? ¿Quien quiere MacDash? ¿Quien quiere SunMac? Esto no interferirá con el final, que vale decir, no se como sera. Todo dependerá de la suerte en realidad.
¡Nos leeremos pronto! Cuidence mucho, ¿vale?
Atte. Aspros
