Adaptación de la Novela Wanted de Kelly Elliott. Los nombres de los personajes originales fueron intercambiados por los de la saga Crepúsculo, Stefhenie Meyer. Dicha adaptación es sin fines de lucro y se reservan todos los derechos a ambas autoras.
Capítulo 8
Gunner
Me desperté de un sobresalto. Me tomó un segundo darme cuenta de que todavía seguía en el sofá. Oh, hombre… ¡Mi cuello estaba matándome! Debí quedarme dormido viendo la película. Esta ya había terminado y repetía el menú principal una y otra vez.
¿Gunner…? ¡Gunner, no te vayas…! ¡No! Sí, te equivocas… ¡Te equivocas! ¡Gunner!
¿Qué demonios? Miré y vi que Bella estaba soñando, si se le podía llamar así. ¡Gritaba mi nombre en su sueño! ¡Mierda! Sonaba muerta de miedo. Me levanté de un salto del sofá, cuidando no tirarla. Aparté la mesita un poco, me arrodillé a su lado y empecé a acariciarle el pelo.
— Bella, cariño, despierta. Bella, despierta, cariño, por favor, despierta.
¡Mierda! Mi corazón latía a mil por hora. ¿Qué diablos soñaba y a dónde narices me iba yo? Nunca la abandonaría. ¡Nunca!
— Bella, cariño, despierta. —Los ojos de Bella se abrieron de repente y me miró fijamente. Lo siguiente que supe fue que empezó a llorar, se sentó y lanzó en mis brazos. Lloraba histéricamente y me sentí jodidamente asustado. Me patearía el trasero si la había lastimado en su sueño. No podría joderla en un maldito sueño… ¿no?
— ¡Oh, Dios! Gunner… —gritó Bella entre sollozos.
—Shh, Bella, está bien, todo está bien, estoy aquí, cariño, no me iré a ninguna parte. Lo prometo. —Justo entonces, Bella se echó hacia atrás y me miró. Sus ojos estaban llenos de lágrimas y se veía tan malditamente confusa. Negó con la cabeza por un segundo y siguió mirándome.
—Nadie me querrá nunca, Gunner, o se quedará conmigo… nunca —susurró.
¿Qué diablos? Dios mío, ¿qué le había hecho su madre?
— Bella, cariño, eso no es verdad.
Puse un mechón de cabello detrás de su oreja. Dios, era hermosa incluso cuando lloraba. Lo único que quería hacer en ese momento era quitarle el miedo y la duda. Para demostrarle lo mucho que era querida. Miré sus suaves labios empapados de lágrimas y me lamí los míos. Empecé a inclinarme para besarla cuando oí el movimiento de la cerradura de la puerta frontal. Bella también debió haberlo escuchado, porque rápidamente se retiró de mi abrazo y se sentó de nuevo, observándome con esta pérdida mirada en su rostro.
Jass entró y contempló lo que veía.
— ¿Qué ocurre? ¿Bella? ¿Estás bien? ¿Te heriste la mano otra vez? —dijo Jass mientras miraba entre ambos.
—No… eh… no. — Bella luchaba por hablar y movía la cabeza como si tratara de borrar un recuerdo. Rápidamente se secó las lágrimas y miró a Jass. Él la miró de vuelta y su cabeza se volvió hacia a mí.
— ¿Qué demonios le hiciste, Gunner?
Espera… ¿Qué?
Rápidamente me levanté y dirigí hacia Jass. — ¡No he hecho una maldita cosa! Nos quedamos dormidos viendo una película y simplemente se despertó gritando de un sueño. Se despertó llorando.
Dejé fuera la parte en la que gritaba mi nombre. Quiero decir, no estaba de humor para que me golpearan por herirla en un jodido sueño.
— ¡Jasper! ¡Gunner no ha sido más que un caballero conmigo durante todo el día y noche! ¡No puedo incluso creer que pensaras que me haría algo que me hiciese llorar! — Bella lloraba aún más ahora. Jass la miró y luego a mí.
—Hombre, sé que nunca lo harías, es sólo que acabo de llegar y está llorando y… joder —dijo Jass mientras se arrodillaba junto al sofá. Aparté la mesita de nuevo.
—Bella, cariño, ¿qué ocurre? ¿Por qué estás tan triste? ¿Es por Jacob? —preguntó Jass, sentándose junto a Bella en el sofá. El rostro de Bella voló hacia el mío. Parecía tan confusa y triste. Tenía el estómago en la garganta y por alguna razón me sentía como si estuviera a punto de vomitar. Necesitaba salir y tomar un poco de aire.
—Voy a salir un momento a tomar algo de aire fresco —dije mientras me movía hacia la puerta.
— ¡No! —gritó Bella y me detuve en seco—. Esto no es sobre Jacob, difícilmente he pensado en él durante todo el día. Fue sólo, fue sólo… Supongo que fue sólo una pesadilla. Yo… Yo… realmente no me acuerdo. Simplemente recuerdo despertarme con miedo de que estuviera sola y de que hubiera perdido… perdido… —Me miró de regreso y sus lágrimas comenzaron a fluir de nuevo.
— ¿Qué perdiste, cariño? —preguntó Jass, abrazando a una sollozante Bella entre sus brazos.
Me miraba con esos ojos tan tristes. ¿Qué demonios ocurría en su cabeza?
—No me acuerdo, Jasper. Sólo quiero tomarme un calmante y volver a dormir. Quizás es por eso que tuve ese extraño sueño… fue por el analgésico —dijo Bella, reacomodándose.
—Gunner, ¿puedes traer su medicina de la cocina? —preguntó Jass, mirándome con una expresión llena de tristeza en su rostro.
—Claro, no hay problema.
Me acerqué y agarré la olvidada botella de agua que había traído más temprano esa noche. Levanté la mirada y vi a Jass llevando a Bella a su habitación. Le decía algo que no podía entender. Ella seguía sacudiendo la cabeza en desacuerdo. Hubiera dado mi vida por saber de qué hablaban.
Mierda… ¿Qué narices soñaba? Cuando dije que iba a salir, casi enloqueció. ¿Debía preguntarle de qué iba el sueño? Tal vez debería. Quiero decir, gritaba mi nombre después de todo. ¿Qué si había actuado como un imbécil en su sueño? Ahora yo necesitaba sacudir la cabeza para aclarar mis pensamientos. Me acerqué al sofá y agarré la almohada y la manta que nos había traído antes. Empecé a caminar hacia la habitación de Jass. Me detuve en la puerta cuando escuché la voz de Jass hablando lenta y calmadamente.
— Bella, no puedes dejar que algo que nuestra madre te dijo cuando eras pequeña dicte tu vida entera, cariño. Eran tonterías. Es una persona miserable que sólo quiere que los que la rodean, también lo sean. Te mereces ser feliz, cariño, y lo serás. Confía en mí —dijo Jasper, inclinándose para darle un beso en la frente.
Una oleada de celos se precipitó a través de mí. Daría cualquier cosa por ser yo el que la reconfortara en ese momento. Mierda… ¿Sentía celos de mi mejor amigo? El dolor que sentía porque ella estuviera herida me mataba. Simplemente no lo entendía. Acababa de conocer a la chica. ¿Cómo podía sentirme ya tan protector con ella? Jass se levantó y empezó a salir de la habitación pero no antes de detenerse, darme una palmada en la espalda y guiñarme.
—Oye, aquí está tu analgésico y una botella de agua fresca, Bella.
Bella se volvió hacia mí y me dio una sonrisa que casi me hizo caer de rodillas… de nuevo. Vale… ¿cuándo dejarían estos sentimientos de controlarme así?
—Muchas gracias, Gunner. Lo siento; no sé lo que me pasó cuando me desperté. Eh… ¿dije algo mientras dormía?
Mierda, podía decirle qué había gritado o actuar como si no la hubiera escuchado gritar mi nombre. —Sí, amor, lo hiciste. Seguiste gritando mi nombre y algo sobre alguien estando equivocado, pero eso es todo lo que dijiste.
Observé su cara mientras le contaba lo que había dicho en su sueño. Frunció el ceño y miró hacia la ventana.
—Oh… bueno, eh… Estoy segura de que probablemente lo grité porque fuiste bastante atento esta noche. En realidad, ni siquiera recuerdo de qué iba el sueño, así que… —Volvió a mirarme y juro que vi lágrimas construyéndose en sus ojos.
Tonterías. Sabía malditamente bien que recordaba el sueño. ¿Por qué no me lo decía? ¿De qué diablos tenía miedo?
—Bueno, no importa, Bella. Necesitas descansar, cariño. ¿Necesitas algo, que te sostenga la mano? ¿O cualquier otra cosa? —pregunté mientras arrastraba los pies de un lado a otro como si tuviera cinco años de nuevo. Me sonrió y negó con la cabeza.
—Gracias por todo de nuevo, Gunner, pero creo que estoy bien. Realmente lo aprecio. Siento haberte mantenido despierto hasta tan tarde. Voy a intentar volver a dormir. ¡Me alegra que los de último año tengan el día de mañana libre! —dijo con una risita.
Me acerqué y apagué la luz del lateral. —Bueno, eh… buenas noches, Bella.
Di la media vuelta y me dirigí hacia la puerta. Me volví una última vez para verla cerrar los ojos y taparse con la manta hasta la barbilla. Era tan adorable… Y yo estaba tan jodido.
Salí y vi a Jass sentado en el sofá, llevándose una cerveza a los labios y dando un largo trago, sosteniendo otra con la otra mano.
—Tiene que haber sido una gran cita para querer dos de esas —dije con una pequeña carcajada.
—Esta es para ti. Pensé que tal vez querrías una antes de irte a la cama.
Estiré la mano y tomé la cerveza, dejándome caer en el sofá y tomando un trago.
—Tengo que saberlo, Jass, ¿qué diablos le dijo tu madre a Bella?
—Siempre pensé que era algo que ella debía contarte, Gunner, pero empiezo a pensar que le afectó más de lo que creía en un principio. Cuando tenía siete, mi madre se emborrachó bastante una noche. No me encontraba en casa, así que Bella se llevó la peor parte. Lo curioso fue que yo pasaba la noche en casa de un amigo cuando nunca lo había hecho. Simplemente tenía que alejarme de ella. Digo, siempre trataba de interponerme entre ella y Bella. Protegerla de sus hirientes palabras con las que arremetía todo el tiempo. Cuando la dejé estaba sobria… ni siquiera con una gota de alcohol en el cuerpo. Pensé que las cosas saldrían bien. Incluso hablaba de llevarse a Bella al parque.
Jass se pasó la mano por el pelo y murmuró algo entre dientes. Estaba bastante seguro de que había dicho mierda.
—Cuando llegué a casa la mañana siguiente, Bella se encontraba sentada en la esquina de la cocina… dormida. Con la misma ropa del día anterior. Mi madre estaba desmayada sobre la mesa de la cocina. Corrí hacia Bella y tan pronto como se despertó y me vio… simplemente empezó a llorar. Empezó a divagar sobre cómo nuestra madre ya no la quería, lo hambrienta que estaba, cómo mamá le dijo que nunca nadie la amaría… jamás.
Jass se detuvo y apoyó la cabeza en el sofá. Su cuerpo comenzó a temblar.
— ¡Joder! Si sólo me hubiera quedado en casa esa noche, eso nunca habría ocurrido y Bella no tendría esa tonta idea en la cabeza de que nunca será demasiado buena para un chico. Piensa que su destino es estar sola. Como mi madre.
Jass tomó otro trago de cerveza y me miró. Lágrimas llenaban sus ojos y me quedé atónito. En los tres años que había conocido a este hombre, nunca lo había visto llorar, incluso cuando se lesionaba en el campo.
—Jass, hombre, no puedes culparte a ti mismo por lo que tu madre hizo o dijo. Tenías diez años, por el amor a Cristo. No es tu culpa. No podías salvarla de cada pequeña cosa —dije, una parte de mí queriendo ir y tener unas cuantas palabras con su madre.
—Gunner, se paciente con ella. Veo cómo te mira y cómo tú la miras. Creo que está confundida por lo que siente por ti. Esta noche me ha dicho que tiene miedo, que está sintiendo cosas por ti que nunca sintió con Jacob y apenas te conoce.
Mierda, mi corazón latía con fuerza. ¿Le admitió a Jass que tenía sentimientos por mí? Vale, ¿a dónde iba con esto? Me sentía como si estuviera a punto de vomitar, así que tomé otro trago de mi cerveza.
— ¡Gun, veo el pánico en tu cara, hombre! —dijo Jass con una pequeña carcajada.
—Me alegro que pienses que esto es divertido, idiota. —Tomé el último sorbo de mi cerveza y la dejé sobre la mesa. Cristo… ¿cómo debía incluso decirle esto?
—Jass, tengo estos locos sentimientos por Bella. Me refiero a que, mierda; nunca me he sentido de esta forma en mi vida. Primero pensé que era porque, ya sabes… es tu hermana. Quiero decir… quieres lo que no puedes tener y todo eso. Digo, literalmente quería golpear a ese estúpido novio suyo después de cinco minutos de conocerla. No dejaba de pensar que haría cualquier cosa para quitarle el dolor mientras estaba sentada en la sala de urgencias. Tenía este insano deseo de cuidar de ella. ¿Qué diablos significa eso? —dije, recostándome en el sofá y lanzando las manos al aire.
Jass soltó una carcajada. —Amigo… si pudiera decírtelo, lo haría. Conozco ese sentimiento de querer algo tanto que… —Jass se detuvo y miró hacia el espacio.
— ¿Qué ocurre, Jass? ¿Tienes sentimientos por Ali?
— ¡¿Qué?! ¡¿Qué narices te hace pensar eso?! Ali es como una hermana pequeña para mí. Quiero decir, es, es… eh, es bastante molesta. Habla demasiado y me vuelve loco. ¡Los únicos sentimientos que tengo por ella son de molestia! —dijo Jass, levantándose y llevando las dos botellas de cerveza vacías a la basura.
—Vale, porque me sorprendió un poco lo mucho que coquetearon durante el día. Sólo tenía la sensación de que había, eh… tensión ahí —dije, moviendo las cejas de arriba abajo.
—Que te den, hombre. Tuve una noche de mierda y tengo sueño —dijo Jass, dirigiéndose al baño.
— ¿Qué? ¿María no estaba en su burbujeante estado de animadora esta noche? —grité detrás de él. Todo lo que obtuve en respuesta fue un dedo medio disparado en mi dirección.
Issa!
