-Minutos después de la explosión en la estación de policía de Suginami.-
-Miroku... - habló Kohaku; el compañero de Sesshomaru, apretando ligeramente su celular en su oído derecho. - ...acaba de ocurrir una tragedia. El señor Taisho y su antiguo compañero fueron víctimas de una explosión. - volteó a su alrededor.
Los bomberos y los rescatistas continuaban en su labor de remover escombros.
-Por la forma tan inesperada en la que ocurrió, estoy seguro de que Tsubaki está detrás de esto.
-Entonces, déjalo...
-¿Qué? - interrogó anonadado. - ¿Q-Qué has dicho...?
-Si te involucras demasiado con Tsubaki, nadie podrá ayudarte. Tanto el templo Higurashi, como otras entidades relacionadas al vaticano, tienen rotundamente prohibido interferir con sus acciones.
-¡Maldición! - exclamó enojado. - ¡Esa mujer ha lastimado por años a tu familia y a la de Sesshomaru! ¡¿Hasta cuándo despertarás y dejarás de ser un cobarde?! - soltando un suspiro de frustración, presionó un botón de su celular.
Al otro lado, el líder del templo Higurashi, continuaba sosteniendo el teléfono con cable a la altura de su oído derecho, escuchando con demasiada atención, el sonido de la llamada terminada... antes de derramar una lágrima.
PPPPP
-Presente. Estación de policía de Adachi.-
-¡Le estamos diciendo que es urgente! - entrando por la puerta de cristal, Kohaku escuchó el grito de una mujer. - ¡Mi mamá y mis hermanos llevan desaparecidos 5 días!
-¡Lo mismo pasó con otros jóvenes que se hospedan en mi residencia! - agregó una chica de cabello castaño.
-Si ya hicieron su denuncia, entonces no es necesario que vengan a quejarse. - replicó la señora que las atendía, sentada detrás del mostrador de la recepción, con sus manos sobre el teclado de la computadora.
-¡Ese es el problema! - exclamó la mujer. - ¡Seguimos todos sus procedimientos estúpidos y aún no hemos obtenido ningún avance ni noticia!
-Disculpen...
-¡D-Detective Kuwashima! - lo llamó la señora, poniéndose de pie.
Antes de continuar, el joven de cabello castaño la detuvo con un ademán.
-Lamento meterme en donde no me llaman. - les comentó apenado, llevándose una mano por detrás de su cabeza. - Pero no pude evitar escuchar su problema, ¿Podrían darme más detalles?
-Mucho gusto. - se presentó la mujer, haciendo una pequeña reverencia, al igual que su acompañante. - Me llamo Karin Namikaze. Vivo en el distrito de Suginami, pero como la estación de policía aún está en reconstrucción, vine aquí para denunciar la desaparición de mi madre y mis hermanos. Curiosamente, Temari vino a hacer lo mismo.
-Hace 5 días, otros jóvenes que se quedan en la residencia de mi familia también desaparecieron sin dejar rastro. - de su gran bolso negro, sacó un folder de sobre y se lo entregó al detective. - Estos son los documentos con los que se registraron. Creí que podrían ser de utilidad para la investigación.
-¡Y yo tengo una foto de mi madre y mis hermanos! - agregó Karin, sacando su cartera. Kohaku quedó asombrado con la imagen que le mostró.
-¡Es el muchacho que visitamos en la residencia Sabaku! - pensó, reconociendo de inmediato a Sasuke. - Pero... - su vista volteó de la fotografía hacia los documentos entregados por Temari. - ¿Por qué la señora Kushina y estos muchachos también...?
De pronto, su celular comenzó a sonar dentro de su gabardina negra, haciéndolo saltar del susto. Respirando, les entregó sus pertenencias a las mujeres y sacó el aparato, apretando un botón, antes de ponérselo en su oído derecho.
-¿D-Diga? - habló nervioso. - ¡¿Cómo?! - gritó atónito, llamando, no solo la atención de Karin y Temari, sino también la de su compañera en la recepción. - ¡S-Si, voy para allá! - apretó de nuevo un botón en su celular y lo guardó. - Necesito que vengan conmigo.
Las mujeres se pusieron nerviosas.
PPPPP
-Presente. A las afueras del templo del pueblo de bambú.-
-Solo han pasado unos minutos... pero siento como si hubieran transcurrido muchas horas. - sentada en la tierra y abrazando sus piernas, Hinata volteó preocupada hacia la barrera. - Sasuke, ¿Estás bien?
De repente, el sonido de un vehículo apareciendo en el sitio, llamó su atención, obligándola a girar la cabeza a su derecha. De una camioneta negra, salieron un sacerdote y una mujer.
Mientras el primero llevaba consigo un báculo dorado en su mano derecha y usaba ropas oscuras de colores purpuras y sandalias, la segunda traía una máscara metálica alrededor de su cuello, portando también un uniforme, transmitido de una generación a otra.
Un traje negro de cuerpo completo pegado a su piel, con piezas de una armadura rosada en sus codos, hombros, abdomen y rodillas. Su largo cabello castaño lo llevaba atado en forma de una cola de caballo.
-Me da gusto verlos. - comentó Haku, acercándose a los recién llegados.
-Tuvimos que tomar un desvío porque sentimos una presencia sobrenatural por aquí. - explicó el sacerdote, sonriéndole al hombre mayor. - Jamás pensé que también los hallaríamos.
Mientras sonreía y se llevaba una mano por detrás de su cabeza, la mujer de cabello castaño se apartó de él para ir con Hinata, agachándose a su altura y apoyando sus manos en sus rodillas.
-Es un placer conocerte. - se presentó, sonriéndole. - Me llamo Sango Higurashi. ¿Tú eres Hinata Hyuga?
-¿Cómo lo sabe? - interrogó, arqueando una ceja.
-Haku nos contó que los encontró a ti y a Sasuke en el pueblo de bambú. - respondió. - También sabemos que son los objetivos principales de Tsubaki, así que vinimos a...
De pronto, el campo de fuerza que rodeaba el templo y sus alrededores, se deshizo de golpe, seguido por los rugidos incontrolables de varios demonios.
Rápidamente, la mujer se colocó su máscara metálica en su rostro y corrió de nuevo al vehículo, sacando un gran boomerang que puso en su espalda y una cadena que colocó en su cintura.
Acto seguido, se dirigió hacia el templo en ruinas, corriendo detrás de Miroku; adelantándose con Haku, y al lado de Hinata.
PPPPP
-¿No crees que te encuentras en el bando equivocado, Shisui?
El mencionado la vio con frialdad, estrechando sus ojos carmesí.
-Sé muy bien que en el fondo de tu corazón, tú también deseas ver de nuevo a Madara. - agregó la sacerdotisa, aun cubierta por el viscoso liquido purpura, balanceándose de un lado a otro sobre la cabeza de su Youkai. - Y si me entregas a ese chico, juro que volveré realidad tu deseo.
-La voluntad de mi amo es completamente diferente a la tuya, Tsubaki. - replicó, sin inmutarse. - Él desea que dejes de mancharte las manos de sangre y que no vuelvas a acercarte nunca más a este muchacho.
Su negativa hizo enardecer a la mujer de cabello blanco en tanta rabia y cólera, que no dudó en señalarlo, para que sus sirvientes se dieran un festín.
No obstante, en el instante en el que Shisui iba a defenderse; con un escudo proporcionado por sus alas negras, una joven de largo cabello negro, varias flechas espirituales y un enorme boomerang hicieron acto de presencia, deshaciéndose de algunos de los monstruos que los acechaban.
-¡Hinata! - Sasuke la llamó en un grito, viendo como pateaba con gran fuerza la cabeza de uno de los Youkai, explotándola en un mar de sangre y vísceras.
-No es posible... - susurró Tsubaki, observando atónita como sus monstruos se volvían polvo, al entrar en contacto con las otras armas.
En eso, una nueva presencia se posicionó detrás de ella. Alarmada, se giró de golpe, encontrándose con Kagura y su abanico, cuyo movimiento la tiró bruscamente de la cabeza del Youkai.
Mientras caía, fue capturada por varias raíces negras que salieron de la tierra quemada del templo, pegando sus brazos a su torso para someterla. Enloquecida por ese esfuerzo tan inútil en querer mantenerla en control, soltó una enfermiza carcajada que puso en estado de alerta a quienes la veían.
Bajando e ignorando por completo lo que le pasaba a la mujer de cabello blanco; y el porqué de su frenética risa, Hinata se reunió con Sasuke, siendo sentado por Shisui en la tierra, para permitir que se arrodillara a su altura y lo abrazara.
-¿Estás herido? - le preguntó en voz baja, separándose y poniendo sus manos en sus hombros.
Él negó de inmediato con la cabeza, volteando detrás de ella para ver a la sacerdotisa. A su alrededor, se hallaban Naraku, Kagura, Haku y otras dos personas que no conocía.
Nadie se atrevía a moverse. El ambiente era tan pesado que costaba trabajo respirar. Más por la ira de los seres sobrenaturales que por el rencor de los humanos.
-¡Miren a quién tenemos aquí! - exclamó Tsubaki, agachando la cabeza y girando sus ojos verde esmeralda de un lado a otro. - ¡Al rey del inframundo y al sumo sacerdote del templo Higurashi! ¡Listos para liquidarme en equipo A MÍ, su única amenaza! ¡JAJAJAJAJAJAJAJA!
FFFFF
-De lo que no estaba tan segura en aquel entonces, era de las acciones de mi primo Miroku. Sabiendo mi situación, ¿Haría a un lado sus deberes como el líder de nuestra familia y nos ayudaría? ¿O nos dejaría de lado, fingiendo que no pasa nada?
FFFFF
-¡El primo de Kagome! - pensó Sasuke, atónito.
-¡No saben con quién se están metiendo! ¡Puedo vencerlos fácilmente! - la mujer seguía perdida entre su locura y arrogancia, gritando lo primero que se le venía a la cabeza. - ¡Así que si no quieren salir maldecidos por la eternidad, entréguenme a esos mocosos y váyanse por donde vinieron! ¡JAJAJAJAJA!
Naraku rodó los ojos y chasqueó los dedos. Al instante, hizo que las raíces negras arrastraran a la sacerdotisa en su dirección, acortando la distancia entre sus rostros y paralizándola de miedo por su energía sobrenatural.
-No lo olvides, Tsubaki. - advirtió con frialdad. - Yo fui quien te entregó los poderes de los que tanto presumes, así que puedo quitártelos cuando se me pegue la gana.
Con su dedo índice derecho, le dio un pequeño golpe en la frente, revelando que había capturado a un clon de la sacerdotisa, hecho a base de serpientes blancas, las cuales, huyeron despavoridas a lo profundo del bosque.
El rey bufó con una mueca. No le sorprendía aquello, ya estaba acostumbrado a su cobardía. Para su mala suerte, no pudo seguir conservando el temple tan frío que tenía, ya que una tos violenta comenzó a molestarlo, obligándolo a caer de rodillas.
-¡Majestad! - Kagura y Shisui se acercaron a él, observando con absoluto terror, la sangre que había escupido en su mano derecha.
-Naraku, el rey del inframundo. - la voz del joven sacerdote; acompañado por uno más anciano y por una mujer, se hizo presente, llamando su atención. - ¿Qué hace alguien tan importante como tú en un sitio como este?
-Yo podría preguntarle lo mismo, sumo sacerdote del templo Higurashi. - replicó con una sonrisa, limpiando la sangre que le quedó en sus labios.
-¿Cómo es que se conocen? - cuestionó Kagura.
-El inframundo firmó hace muchos años un acuerdo de paz con el templo Higurashi. Miroku fue testigo junto con Midoriko. - respondió Naraku, siendo auxiliado por Shisui para ponerse de pie. - Pero, como han podido notar, eso es lo que menos importa ahora. - mostrando su mano ensangrentada, volteó sus ojos carmesí hacia los jóvenes. - Hay un asunto de suma importancia que necesito discutir con Hinata y Sasuke.
-¿Se trata de un asunto privado o podemos quedarnos y escuchar? - interrogó Sango, retirándose la máscara metálica de su rostro.
-Ya no es ningún secreto que Sasuke tiene en su interior la fruta Tsuchigumo y que Hinata es víctima de la maldición del sharingan, ¿Cierto?
Miroku, Sango y Haku asintieron.
-Bueno, dado que una bruja que trabaja para nosotros, falló en fabricar una poción especial para retirar la fruta Tsuchigumo de un ser viviente, tuve que buscar otro método para resolver esta situación.
-El intercambio de corazón, ¿Cierto? - cuestionó Sasuke, poniéndose de pie junto con Hinata.
Naraku asintió.
-Tenía la intención de esperar su respuesta ante esa posible solución. - se sinceró. - Pero se me acaba el tiempo. Y, lo que es peor, hay un inconveniente con la realización de ese ritual.
-¿Cuál? - preguntó Hinata.
-La unión de almas necesita de un gran poder sobrenatural para llevarse a cabo. Por eso, cuando Madara y Tsubaki lo hicieron hace años, el intercambio se llevó su esencia como demonio del inframundo. Sin embargo, como tú Hinata, eres una hibrida, las reglas cambian por completo. Ya que si deciden realizarlo, para compensar la falta de poder sobrenatural, uno de ustedes terminará perdiendo una capacidad de su cuerpo.
Los ojos de los presentes se abrieron como platos.
-Podría ser cualquiera. Uno de sus cinco sentidos, un órgano interno. Incluso una extremidad.
Miroku, Sango y Haku voltearon preocupados hacia Sasuke y Hinata, quienes se miraron fijamente.
Ambos se liberarían finalmente de lo que tanto daño les ha hecho a sus vidas... ¡Estarían juntos! Pero el costo era demasiado arriesgado. Demasiado para ellos.
Naraku suspiró. Después de todo, ya se esperaba una reacción así. Eran humanos, era normal que estuvieran asustados.
-Sé que no es una decisión fácil de tomar, así que les daré un día más para pensarlo. - después de decir aquello, se retiró del sitio junto con Kagura, invocando un portal para volver al inframundo.
PPPPP
Luego de que Haku volviera a su hogar; con la promesa de reportar cualquier movimiento sospechoso de la verdadera Tsubaki, y Shisui se transformara de nuevo en un cuervo, Sasuke y Hinata subieron en silencio, a la camioneta negra de Sango y Miroku.
Sin embargo, antes de que regresaran a Tokio, ninguno se percató de que una de las serpientes blancas de Tsubaki, saltó a uno de los tubos, en la parte inferior del vehículo.
Fin del capítulo.
