Adaptación de la Novela Wanted de Kelly Elliott. Los nombres de los personajes originales fueron intercambiados por los de la saga Crepúsculo, Stefhenie Meyer. Dicha adaptación es sin fines de lucro y se reservan todos los derechos a ambas autoras.


Capítulo 16

Gunner

Shepards alemanes, labradores, poodles, rottweiles, pointers alemanes de pelo corto… buen Dios, intentaba nombrar a cada raza de perro que conocía. En el momento en que se inclinó hacia mí y sentí su cuerpo contra el mío, captó al instante la atención de mi polla. Tuve que darle la vuelta para que me mirara, antes de que me sintiera pinchándola en la espalda con mi erección.

Juro por Dios que mi pene estaba bastante duro, y no había mucho más espacio en mis pantalones para acomodar mi creciente problema. Mientras Bella se acomodaba, hice mi mejor esfuerzo para ajustarme a mí mismo, pensando en otros perros. Mierda, quería besarla desesperadamente. Se iba haciendo más y más difícil resistirse a ella.

Después de subirme y sentarme, la mirada en su rostro hizo que mi erección desapareciera en cuestión de segundos.

— Bella… ¿qué pasa? ¿Te sientes enferma? ¿No quieres hacer esto? —Su cara se volvió verde justo ante mis ojos. Quizás había una razón por la que nunca había montado en canoa antes.

—Estoy bien… solo dame unos pocos minutos para acostumbrarme a esto. Simplemente… ve lento, muy, muy lento. ¡Y no muevas el bote! — prácticamente me gritó. Tuve que reírme de ella, era tan malditamente linda.

Después de unos diez minutos remando lentamente, finalmente entramos al lago Town. Pude ver como Bella empezaba a relajarse, mientras se reclinaba hacia atrás y alzaba el rostro hacia el sol. Maldita sea, se veía tan hermosa. Sentí el teléfono vibrar en mi bolsillo, pero decidí dejarlo ir al buzón de voz. Le había enviado a Jass un rápido mensaje para hacerle saber dónde estábamos justo antes de alquilar la canoa.

Unos minutos más pasaron, antes de que Bella empezara a hablar. No movió la cabeza y simplemente siguió manteniendo los ojos cerrados, mientras se sumergía en el calor del sol de junio de Texas.

—Por favor, solo déjame decirte todo esto antes de intentar interrumpirme ni nada, ¿de acuerdo? —dijo Bella con una ligera fisura en su voz.

—Está bien.

—Primero, sólo quiero darte las gracias otra vez, por todo lo que has hecho por mí los dos últimos días. Sé que apenas me conoces, pero siento… bueno, siento como que realmente puedo contar contigo. Muchas gracias por ser tan buen amigo —dijo Bella mientras finalmente me miraba.

Ouch… allí iba ese comentario de los amigos otra vez. ¿De verdad no podía ver lo mucho que deseaba ser más que amigos? Joder… ¿qué más tenía que hacer?

Besarla…

Empezó a sentarse más derecha, y pude ver que comenzaba a tensarse otra vez. Miraba a todas partes, menos a mí. Dejé de remar y simplemente permití que la canoa fuera a la deriva en la corriente. Quería estudiarla. Quería recordar este momento por el resto de mi vida. La forma en que destacaban sus hermosos ojos azules, y en la que su cabello castaño claro empezaba a caer de su cola de caballo y se mecía con el viento. La forma en que me sonreía. Su sonrisa… amaba la forma en que su sonrisa me hacía sentir. Quería despertarme cada maldita mañana con esa sonrisa. Quería demostrarle que su madre estaba tan jodidamente equivocada.

Bella no se parecía en nada a su madre. Es inteligente, inocente, cariñosa, hermosa… todas las cosas que su madre nunca sería. Iba a besarla antes de que el día acabara. Sí, a la mierda los perros. Iba a demostrarle a Bella que quería ser más que solo su maldito amigo.

—Gunner, sobre lo que dijo mi madre. Bueno, eh… solo quería que supieras que todo lo que dijo es mentira. Quiero decir, no soy de esa manera… no soy una puta. Apenas y alguna vez besé a Jacob, por no hablar de dormir con él. Sé que probablemente ya te figurarás eso, por la forma en que Jacob me dejó y todo. Sólo era realmente importante para mí que supieras que lo que dijo no es verdad. Honestamente, ni siquiera estoy cien por ciento segura de por qué necesito que sepas esto… sólo, lo era. Sólo necesitaba que lo supieras —terminó Bella, mirándome directamente.

¿Cómo podía siquiera pensar, por un solo minuto, que alguna vez le creería a su madre? Mi corazón se rompió de nuevo. Me sentía tan jodidamente confundido. Un minuto está llamándome un buen amigo y al siguiente, contándome cómo de importante es que sepa que ella no se acuesta con cualquiera.

— Bella, cariño, créeme cuando te digo esto: Nunca creí nada de lo que salió de la boca de tu madre. Siento tanto que te haya hecho daño, y que tuvieras que soportar todo ese abuso verbal por su parte durante años. Por favor, no se te ocurra permitir que lo que te dijo se interponga alguna vez en tu camino. Eres una mujer fuerte, joven, hermosa y muy inteligente. No olvides eso jamás, Bella… nunca —dije, extendiendo una mano para tomar su mano izquierda. La alcé y me la llevé a los labios para presionar un suave beso en el dorso de esta. Ella me dedicó la más dulce de las sonrisas a cambio. La dejé para empezar a remar otra vez.

Bella echó la cabeza hacia atrás y comenzó a sumergirse en el sol otra vez. Nunca me cansaría de mirarla. Podría verla comer, dormir, reír, sonreír… en nombre de Dios. Tenía este increíble impulso de pasar cada minuto libre con ella. Este era el perfecto primer… día, no cita, sino día. El perfecto primer día de muchos más que vendrían.

Mientras llevaba remando la canoa hasta la orilla, el chico que nos la alquiló le tendió la mano a Bella para ayudarla a salir. Solo la forma en que la miró, bastó para hacer hervir mi piel. ¿De verdad se creía que no podía ver qué mierda hacía?

¡Bastardo!

Bella se rió de algo que él dijo, y tuve que luchar contra la urgencia de golpear su cara contra el suelo. Me acerqué y saqué su mano de la de él. Le di las gracias, y guié a Bella lejos de ese idiota. Me di la vuelta una vez, para verle mirándonos alejarnos. Jodido idiota que liga con las chicas de otros tipos.

Mierda… tenía que recordarme que Bella no era mía… pero iba a cambiar eso muy pronto.

Caminamos un poco por el sendero, mientras Bella me contaba todo acerca de sus planes para la universidad. Iba a estudiar administración de empresas, pero no estaba cien por ciento segura de en qué se especializaría. Después de unos quince minutos de hablar sobre la universidad, una joven pareja pasó con un bebé y vi a Bella sonreírles mientras pasaban por ahí. Recordé el pensamiento de antes, cuando la imaginé en el rancho con nuestro hijo y un cachorro. La idea me hizo sonreír y me llenó con una cálida sensación. Quería una vida con ella. Quería despertarme cada día y verla durmiendo a mi lado. La quería.

Bella se quedó mirando el agua y decidí que ya había esperado suficiente. Caminé hacia ella hasta colocarme enfrente. Alzó la vista hacia mí, y justo me dedicó esa hermosa sonrisa que había llegado a amar y a necesitar tan rápidamente.

— Bella, cariño, realmente necesito hacer algo que he querido desde la primera vez que posé mis ojos en ti.

Acuné su hermoso rostro con mis manos. Me incliné y apenas rocé mis labios contra los suyos. Joder… eran más suaves de lo que había imaginado. Mantuve mis labios sólo a milímetros de los suyos, y esperé unos pocos segundos para ver si se alejaría. Cuando no lo hizo, tomé eso como una señal de que consentía que la besara. Me incliné de nuevo, e hice el beso más profundo esta vez. La besé con toda la pasión y la emoción que se había construido en mi interior desde el momento que la vi por primera vez. Ella dejó escapar un pequeño gemido que vibró por todo mi cuerpo e instantáneamente mi polla empezó a endurecerse. Dios, esta chica podía hacer que me volviera loco.

Lentamente, deslicé mi lengua dentro de su boca, y Bella se puso de puntillas y envolvió sus brazos alrededor de mi cuello. Mierda, había muerto he ido al cielo… puro cielo. Poco a poco, empecé a levantarla del suelo mientras envolvía mis brazos a su alrededor. Sabía que mi erección se presionaba contra su cuerpo, pero no me importaba. Todo lo que me importaba era demostrarle lo mucho que la deseaba. Ella necesitaba saber que era deseada.

Si hubiera muerto hoy, lo hubiera hecho como un hombre feliz. Nunca antes, en toda mi vida había experimentado semejante beso. Me sentía abrumado por las sensaciones y todo mi cuerpo ardía por su contacto.

Lentamente, empecé a deslizar su cuerpo a lo largo del mío hasta que sus pies tocaron el suelo. Nos apartamos el uno del otro sólo cuando ambos nos quedamos sin aliento. Estaba respirando aceleradamente. El pecho de Bella subía y bajaba a un ritmo rápido. La miré a los ojos y me devolvió la mirada. Recordaría este momento durante el resto de mi vida.

Verdaderamente no sabía lo que ella iba a decir o hacer, pero al momento en que una sonrisa se extendió por su cara… quería saltar y hacer unos pocos gestos de victoria con el puño. ¡Sí!

Mi dulce y hermosa Bella. Nunca renunciaría a ella… nunca.


Issa!