Adaptación de la Novela Wanted de Kelly Elliott. Los nombres de los personajes originales fueron intercambiados por los de la saga Crepúsculo, Stefhenie Meyer. Dicha adaptación es sin fines de lucro y se reservan todos los derechos a ambas autoras.
Capítulo 18
Gunner
Me resultó increíble cuando la canción de Ne-Yo comenzó a sonar. Hablando de jodida y perfecta sincronización. Este estaba resultando ser el mejor maldito día de toda mi vida. Seguía en las nubes a causa del beso que habíamos compartido Bella y yo. Por cierto, Bella había estado sonriendo durante la última hora; diría que lo de su madre y lo ocurrido más temprano por la tarde estaba muy lejos de ser lo primero en su mente.
Jass me envió un mensaje haciéndome saber que se reuniría con nosotros en la casa de Ali una vez fuera capaz de salir del trabajo, pero necesitaba hacer una parada más para recoger el regalo de graduación de Bella. Compramos algunas botellas en la tienda para que pudiera tomarse sus analgésicos. Lucía cansada; la pobre debía sentirse emocionalmente exhausta. Parecía luchar por mantener los ojos abiertos.
Me detuve y aparqué fuera de James Avery. Al instante, pude ver por el rabillo de mi ojo cómo Bella se tensaba. Probablemente sabía en qué estaba pensando. Tratando de averiguar en su mente a quién le compraría joyería. Joder, odiaba que dudara tanto de sí misma.
— ¿Quieres entrar conmigo o esperar aquí? —pregunté esperando que el que la hubiera invitado tranquilizara su mente. O… podría hacerla pensar que era un total idiota por comprar joyería para otra chica y necesitar de su compañía mientras lo hacía. ¡Joder!
—Eh, no, está bien. Llamaré a Jasper. ¡No puedo imaginarme lo que debe estar pasando con él y Ali solos en su casa!
—Vale, sol tardaré un par de minutos —le dije mientras trataba de sonreírle tranquilizadoramente. Me sonrió de vuelta, pero su sonrisa parecía forzada, no tan feliz como antes. ¡Mierda!
— Bella… no voy a comprar joyas para otra chica. Quiero que lo sepas, ¿vale? —le expliqué, colocando una mano a lo largo de su preciosa cara. ¿Cómo podía una chica meterse en mi corazón y adherirse a él tan rápida y duramente?
La sonrisa de Bella fue enorme y vi a su cuerpo se relajarse un poco.
—Gunner, no me debes ninguna explicación. En realidad, no es asunto mío.
Dejé escapar una pequeña carcajada. Me moría de ganas de decirle que después de un beso como ese era de su incumbencia saberlo. Tenía que recordarme ir lento… lento y constante. Lo último que quería era asustarla.
Salí de la camioneta y entré a la tienda.
— ¡Hola! ¿Puedo ayudarle? —La pequeña rubia trabajando detrás de mostrador salió rápidamente y prácticamente cayó sobre mí. Tal vez era bueno que Bella no me hubiera acompañado.
—Hola, yo… Llamé más temprano, por un amuleto con una margarita de plata que ustedes colocarían en una cadena para mí. El apellido es Cullen.
La rubia lucía a punto de saltar de alegría—. ¡Fue conmigo con la que hablaste! ¡Qué maravillosa elección! ¡Las margaritas son absolutamente mis favoritas! Tenemos, en efecto, el tamaño de la cadena solicitada. Ya está todo listo. Déjame mostrártelo.
La seguí hacia el otro mostrador. Fue a la parte trasera y vino sosteniendo una pequeña caja. Después de entregármela, se apoyó contra el mostrador y esperó a que la abriera. Sabía lo que estaba haciendo, pero no estaba dispuesto a mirar. Tenía una diminuta camisa puesta y estoy seguro de que estaba haciendo lo imposible por mostrar sus atributos.
No, gracias.
— ¿Te gustaría envolver el regalo? ¿Es para tu madre o tu hermana? —Buen intento, pero dos podían jugar a este juego.
—Ninguna, es para alguien muy especial. Le espera un gran día mañana. —Levanté la mirada para ver la sonrisa en su cara desvanecerse. Durante dos segundos, me sentí un poco mal—. No es por ser grosero, pero creo que me lo llevaré sin envoltura. Tengo un poco de prisa —dije mientras miraba de nuevo hacia el estacionamiento. Podía ver a Bella sentada en la camioneta y parecía estar al teléfono.
Pagué, tomé el collar y salí. Bella seguía hablando por teléfono cuando regresé. Deslicé la cajita bajo mi asiento y ella ni siquiera se dio cuenta de tan enfrascada que estaba en la conversación con Jass.
— ¡Lo siento, Jass! No quería molestarte con todo eso. Lo sé, sé que todas las cosas que dijo no eran más que mierda. Escucha… Gunner acaba de llegar y no estamos lejos de la casa de Ali, así que hablamos en unos minutos, ¿vale? Jasper… ¡por favor, se bueno con Ali! Gracias.
Me reí. — ¿Así que desde hace cuánto tiempo a Ali le gusta Jass? —pregunté mientras Bella deslizaba el móvil en su bolsillo trasero.
— ¿Qué? —preguntó aturdida—. ¿Qué quieres decir? ¿Qué te hace pensar que a Ali le gusta Jasper?
Le di una mirada de ¿En serio?
—Bueno, para empezar, veo cómo lo mira. No puede quitarle los ojos de encima. Luego está el hecho de que cuando está a su alrededor se pone nerviosa y habla sin parar.
Bella suspiró mientras dejaba caer su cabeza contra el asiento. —Ali ha estado enamorada de Jasper desde que tengo uso de razón. Actúa como si no lo soportara, pero la conozco mejor. Creo que es su forma de tratar con ello, con cómo él la trata. Los últimos años han sido duros para mí. Me siento como si estuviera en medio. Ali sigue enamorándose de Jasper cada día. Y Jasper… Bueno, sigue siendo más y más molesto con Ali. Literalmente actúa como si no pudiera soportar estar en la misma habitación que ella. Ni siquiera estoy segura del por qué. Solía llevarse bien con ella, pero algo ocurrió. Pensé que tal vez podría estar interesado, pero cuando le pregunté, me ignoró —dijo con un encogimiento de hombros—. Sólo espero que no se hayan matado el uno al otro para cuando lleguemos allí.
— Bella, creo que te equivocas sobre cómo se siente Jass. Realmente pienso que a él le gusta Ali… mucho. Sólo tiene miedo de admitírselo a sí mismo. No estoy seguro de por qué, pero creo que siente que es demasiado joven. La forma en la que actúa cuando está a su alrededor. Lo pude ver durante estos dos días. Es sólo… bueno, simplemente resulta bastante extraño para mí. Tampoco puede quitarle los ojos de encima.
Bella se veía absorta en sus pensamientos, pero se encogió de hombros. Fue un movimiento casi imperceptible, pero no para mí. Seguí las direcciones de Siri a la casa de Ali. No vivía muy lejos de la casa de Jass y Bella.
— ¿Realmente crees que Jasper piensa que Ali es demasiado joven y que por eso que está negando sus sentimientos por ella? ¿Piensas que soy demasiado joven? —me preguntó. La miré, ella batía esas preciosas y largas pestañas suyas hacia a mí. Solté una carcajada.
—No, no creo que seas demasiado joven. ¡Si así fuera, nunca te habría besado! —dije mientras tomaba su mano entre las mías.
Me dedicó una pequeña y hermosa sonrisa. Luego dijo lo que nunca hubiese querido oír de su boca. —Gunner, necesito hablar contigo sobre ese beso.
¡Mierda! Sabía que la había presionado demasiado. Era muy pronto.
— ¿Te arrepientes de besarme? Porque yo no, cariño, ni un poquito.
— ¡No! ¡Dios, no! Fue uno de los momentos más increíbles de mi vida. Nunca olvidaré ese beso mientras viva. Por supuesto que no me arrepiento. Es sólo… verás… bueno. Supongo que lo que estoy intentado decir es que no busco una relación ahora mismo. Digo… realmente me gustas, Gunner, me gustas mucho. Pero creo que necesito tomarme las cosas con calma. Espero que entiendas por qué necesito tiempo. Con toda esta mierda por la que acabo de pasar con Jacob y ahora mi madre. Simplemente necesito algo de tiempo para averiguar quién soy.
La miré y casi parecía como que iba a ponerse a llorar. Acababa de pasarla bien, así que no iba a permitir que su malestar regresara. ¡Joder! Si necesitaba tiempo, le daría todo el que necesitara. No. Iba. A. Rendirme. Con. Ella.
Jamás.
— Bella, por supuesto que lo entiendo. Lo siento si te presioné o si fui demasiado rápido. De verdad que sí, cariño. En serio. Por favor, entiende que nunca te presionaría para que hicieras algo para lo que no estás preparada. —Le di la mejor sonrisa que pude, incluso a pesar de que por dentro estaba empezando a sufrir una muerte lenta y dolorosa.
—Así que, podemos ser… ¿amigos? —preguntó mientras un adorable rubor comenzaba a arrastrarse por su hermoso rostro.
—Sí, Bella, sin duda podemos ser amigos. — ¡Mierda! Realmente espero no vomitar.
Issa!
