REVELACIONES
¡Bienvenidos!
Murtilla: Hola, me alegra bastante seguir leyéndote.
Tratare de insertar en el siguiente capítulo las etapas (pues ya esta escrito), lo complementaria muy bien La verdad es que a través de los capítulos deje muy de lado el ser animago y no me di cuenta, estoy muy contenta de que me lo recordaras y así la historia no quede floja en ese aspecto.
Muchísimas gracias por seguir leyendo (o´ω`o)
H.O.G.W.A.R.T.S.
H.O.G.W.A.R.T.S.
H.O.G.W.A.R.T.S.
H.O.G.W.A.R.T.S.
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6 de enero.
Caminaron por la tierra húmeda de los terrenos, el cielo era gris y ambos estaban abrigados mientras caminaban por la orilla del lago.
—¿Qué piensas del espejo?—le pregunto Harry luego de contarle su plática con el director.
—Me gustaría tenerlo en la colección Malfoy—admitió Draco, su amigo le dirigió una larga mirada y luego resoplo divertido.
—Por supuesto que si—le sonrió Harry, sus ojos se dirigieron a su cuello donde las alas blancas se mostraban relucientes, la satisfacción pinto la expresión de su amigo y Draco se preguntó si hubo una expresión similar en su rostro al verlo con sus nuevos lentes.
—Si el director tiene ese espejo seguro lo está utilizando como trampa—dijo luego de un momento, su amigo tarareo de acuerdo—¿Crees que le puso una compulsión?
Harry frunció el ceño pensativo, asintió—No pude dejar de ir a verlo, aunque no deje que mi reflejo cayera en él.
Draco se acomodó un mechón detrás de su oreja y juntos rodearon una gran rama de sauce que estaba en el camino.
—¿Por qué tu reflejo cambio?—le pregunto curioso, Harry subió su bufanda de Gryffindor por su cara pero no oculto la sonrisa astuta de sus labios.
—¿Quién sabe?—se encogió de hombros.
—Vamos—lo insto Draco y subió una ceja—¿Por qué tanto misterio?
Harry pareció meditarlo y le hablo—Podría haber pensado demasiado porque mis padres y no ustedes estaban ahí.
Draco soltó un sonido sorprendido y se cubrió la boca, su amigo solo le dirigió una mirada divertida y regreso su vista al frente.
—Seguí tus palabras, sobre que cualquier cosa que sienta por mis padres está bien—explico Harry y por costumbre acomodo sus lentes, no pareció darse cuenta que estos no se deslizaban como el anterior—Entonces me di cuenta que deseo saber de ellos, me siento amado por dos extraños que dieron su vida por mí y espero poder conocerlos más, pero no quiero desear algo que nunca podre tener—expreso con seriedad y Draco asintió, fue lo único que necesito para que su amigo se acercara y le pasara el brazo por los hombros sonriendo más alegre—En cambio prefiero desear seguir contigo y los demás.
Draco tomo el brazo de Harry que colgaba por su hombro y pensó en ello.
—Si te estuviera ocultando algo ¿cambiaria eso tu deseo?—pregunto calmadamente, aunque sus ojos no dejaron los pinos que bordeaban el bosque enfrente de ellos.
Harry exhalo una risa.
Draco trago y decidió mirarlo, los ojos de Harry eran más serios de lo que esperaba y sin darse cuenta ambos pararon de caminar.
— No creo que puedas hacer algo que me haga alejarme—finalmente contesto Harry.
—No pienso que eso sea razonable—le comento con las cejas alzadas, Harry paso su mano por su cabello platinado y lo despeino.
—Eres más duro contigo de lo que piensas Draco. Cualquier cosa que sea no es tu culpa.
—Yo—Draco inhalo y fue jalado para volver a caminar a lado de Harry, sus pensamientos estaban alborotados y termino tropezando para la diversión de su amigo.
—Te vez un poco culpable ¿sabes?—le hablo casualmente, Draco recupero el equilibrio y Harry lo observo tranquilo.
Soy muy culpable, pensó.
—No eres mi sanador mental Harry—le respondió sarcástico, su amigo alzo una ceja y así comenzaron a comparar a los doctores y los sanadores.
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11 de enero.
Draco se encontró bailando con Susan el primer sábado de regreso a Hogwarts, el salón de danza estaba en el segundo piso y se movían al ritmo de Field de Evgeny Grinko. Grandes ventanales filtraban la luz de la mañana al piso azul.
La profesora McGonagall los guiaba mientras todos se movían en parejas siguiendo los pasos.
—Es más sencillo bailar contigo—expreso Susan sosteniendo su hombro y su mano mientras giraban, su largo cárdigan perla se abrió con el giro y volvió a su lugar cuando se movieron suavemente.
—Tener una buena pareja es la mitad del trabajo para un baile—sonrió Draco, su propio blazer gris moviéndose cuando su ritmo se incrementaba, ambos vieron como la profesora McGonagall pasaba corrigiendo posturas o velocidades.
—Eso veo—le regreso la sonrisa Susan, era torpe en el mejor de los intentos, pero atenta así que en toda la mañana no lo había pisado alguna vez.
—Muchachos—la profesora se acercó y les indico que siguieran moviéndose, observándolos—Muy buena guía señor Malfoy—aprobó y luego se dirigió a Susan—Señorita Bones necesitaremos que relaje esa tensa postura.
—Si profesora—afirmo seria, McGonagall le dio un asentimiento y paso a la siguiente pareja, Susan miro a Draco—No bailo seguido—admitió sin vergüenza.
—¿Eso es afortunado o desafortunado?—alzo la ceja Draco, guiándolos de adelante hacia atrás—¿Es un deber?—le pregunto con curiosidad.
Susan lo había invitado a las clases de Danza que Hogwarts tenía como actividad extracurricular, y Draco entendió que el interés en Susan en él era por lo que le podría ofrecer, sin embargo, a la jefa Amelia jamás se le vio bailando, por lo tanto, no creía que la tía de Susan le importara ese conjunto de habilidades.
—No lo es—respondió Susan, su coleta baja paso a su hombro cuando el baile le exigió darse una vuelta antes de volver a juntar sus manos—Pero quiero saber bailar si algún día lo amerita.
—Veo—dijo Draco, miro a Susan con curiosidad y le pregunto—¿Por qué acercarse a mi tan sinceramente?
Susan lo miro a los ojos y Draco no aparto la mirada, esta nueva amiga era diferente a él, ambos se acercaron a una persona por interés, pero solo uno de ellos decidió ser honesto acerca de sus intenciones.
—Mas allá de lo que quiero conseguir—comenzó a hablar Susan, el ritmo de la música comenzó a bajar y sus pasos se suavizaron—Necesito un amigo.
—No lo entiendo—admitió Draco.
—Quiero tus habilidades—le confeso claramente Susan y apretó el agarre en su hombro—Pero no busco un maestro, ni un aliado, quiero un amigo en quien pueda confiar, por eso fui honesta contigo, no puedo intentar ser tu amiga si no doy un salto de fe al confiarte lo que busco de ti.
—¿Crees que una amistad no puede empezar cuando ocultas algo?
—Depende de que sea. Hay cosas que requieren tiempo.
La canción termino y juntos se acercaron a donde McGonagall hablaba.
—En dos semanas nos volveremos a reunir—sonrió la profesora y con su varita guardo el disco—Disfruten el fin de semana—termino.
Susan y Draco salieron del salón y bajaron los escalones, llegaron a la planta baja y continuaron bajando por lo que Draco pensó que ambos se dirigían a sus salas comunes.
—¿Estas preocupado por tu amistad con Potter?—le pregunto Susan después del largo silencio.
Draco llevo su mano a las alas en su cuello que estaban ocultas por su camisa y abrigo—Pienso que hay algo que le debo decir, pero si lo hago debo revelarle algo que he guardado solo para mí por mucho tiempo—explico sin voltearla a ver, mientras descendían por las escaleras.
—Todo esto de la amistad requiere confianza Draco—le hablo Susan con voz suave—Es lo que asusta al acercarte a alguien, porque nunca sabes por quien vale la pena dejarte vulnerable.
Draco asintió, si bien dejo de pensar en Pansy y Blaise como sus amigos, podía admitir que dolió haber confiado en ellos para terminar decepcionado.
Susan se detuvo en un pasillo y Draco se dio cuenta que la siguió inconscientemente, él debía haber girado y bajado para estar en las mazmorras en cambio seguía en el sótano.
—He visto como eres con Potter—le comento Susan mientras volteaba y lo enfrentaba—Y como es el contigo, es eso que vi lo que me hizo darme cuenta de que te quería como amigo.
Draco inhalo y exhalo rápidamente.
—Es mi primer amigo y le estoy ocultando algo enorme—confeso Draco y sus cejas se fruncieron y luego se relajaron cuando miro la expresión tranquila de Susan—Lo mismo aplica para ti, un poco diferente pero igualmente te estoy ocultando algo de mí.
Susan sonrió y le puso una mano en el hombro—Y me lo estas confiando ahora.
—Yo no te he dicho nada—le dijo confundido Draco.
—Lo hiciste, no todo—admitió Susan aun sonriendo—Pero la confianza requiere tiempo y no te voy a exigir que me la des —hizo una pausa donde retiro su mano y miro hacia el techo—Tampoco creo que Potter se enoje si es algo que requiere tanto esfuerzo decir.
—Pero lo afecta—replico con frustración, su mano cubrió su boca sabiendo que una fea mueca apareció en él.
Susan se encogió de hombros—Solo él puede decir que tan culpable eres de guardarte eso.
Draco suspiro y cerró los ojos. Cuando los abrió Susan seguía ahí mirándolo con calma.
—Gracias—le dijo Draco sonriendo apenado, se sentía más aliviado de lo que espero al simplemente hablarlo, y ni siquiera confeso nada.
—No hice nada—respondió divertida Susan—Solo hablamos.
Draco le sonrió, pronto ambos se despidieron y bajo hasta las mazmorras.
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13 de enero.
Fue el lunes después de trasformaciones que Draco pensó confesarle todo a Harry, no era lógico ni razonable, estaban al inicio de sus clases, enfrente de los Slytherin y Gryffindor que salían en medio de un pasillo alborotado con cientos de otros estudiantes.
Pero la idea lo tentó, sin embargo, fue el propio Harry que reventó su burbuja de incongruencia y lo aparto de la puerta hacia Granger y Weasley.
La niña greñuda lo veía con frustración mientras que Weasley escondía una mueca, Draco tuvo que replantearse que tan imprudente era el niño si parecía consciente de lo mal que le jugaría estar abiertamente en contra de su amistad con Harry.
Tendría que observarlo más, y tal vez podría pedirle un consejo a Susan, quien parecía muy buena en eso.
—Hagrid nos invitó a tomar él te por la tarde—le platico Harry con una sonrisa esperanzada, Draco alzo las cejas y su amigo asintió ante su pregunta no verbal, estaba un poco satisfecho de que el gran hombre también lo hubiera invitado—¿Quieres venir?
Había un nosotros implícito muy real en sus palabras y Draco tuvo que mostrar lo incomodo que se sentía porque Weasley se burló de él, antes de ser regañado por Granger.
Bien, entonces Weasley no era un genio secreto del disimulo.
La expresión de Harry cambio a una de tristeza y decepción, provocando que Draco se mordiera el labio y tapara rápidamente su boca, su amigo pareció captarlo y algo de alegría regreso a su rostro.
—Lo siento Harry—hablo finalmente Draco, su mochila estaba en uno de sus hombros y estaba agradecido por el hechizo que su madre puso en el para que los libros y pergaminos no pesaran.
—Está bien Draco—le palmeo el hombro Harry y suspiro cuando lo aparto, los lentes dorados le iluminaban mucho mejor el rostro a su amigo y provocaban que sus emociones fueran más prominentes—Te veo mañana en el lago.
—Podríamos vernos en la mañana también—le dijo rápidamente Draco, pensando en verse más tiempo con su amigo—Tengo que enviarle unas cartas a Ellie y mis padres.
—Me parece bien—respondió Harry con un cabeceo hacia donde sus otros dos amigos lo esperaban—Nos vemos—se despidió
—Hasta pronto.
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Su última clase del día fue herbología que compartía con Susan, así que después de sentarse juntos y acabar las clases ambos vagaron por el campo de Hogwarts platicando y conociéndose más.
—Quiero contarle a Harry—le confeso Draco a la Hufflepuff, Susan quien llevaba el cabello atado desde herbología lo volteo a ver con sorpresa, Draco alzo una ceja ante su reacción—¿Por qué estas tan sorprendida?
—Esperaba que fueras menos flexible—admitió Susan y movió la mano como espantando un resultado—Esto es genial.
—¿Por qué?—le pregunto confundido Draco, ambos pasaron por la cabaña de Hagrid y Draco pudo ver que el hombre alto estaba esperando a Harry y compañía, seguramente tardarían un poco más considerando que su última lección era encantamientos en el tercer piso, vio a Susan de reojo y le pregunto casualmente—¿Te importa si saludo rápido y continuamos?
—No—le sonrió Susan y le hizo un gesto hacia el alto hombre—Adelante.
Parecía satisfecha y Draco recordó que Susan había usado su relación en ciernes con el guardabosques como argumento con su tía.
Draco asintió y se dirigió a Hagrid, sabiendo que cualquier conversación que tuviera con el amable hombre seria usada en su caso de defensa.
—¡Draco!—le sonrió con júbilo Hagrid, a su lado estaba un enorme perro que se acercó a olfatearlo, le presento su mano para que lo oliera y el perro la lamio, contuvo el instinto de limpiarse la baba para regresarle una sonrisa al hombre barbudo.
—Hola Hagrid—lo saludo con una pizca de emoción, la actitud del hombre bien y podría ser contagiosa, pensó.
—Qué bueno verte muchacho, no pude entregarte tu regalo de navidad—se disculpó el hombre y entro rápidamente a su cabaña, el perro que se había contentado con olerlo se había echado a sus pies y movió la cola cuando Hagrid regreso.
Le entrego el paquete en sus manos, estaba envuelto en un simple papel verde, lo que encontró muy agradable de parte de Hagrid.
—Por favor ábrelo—lo animo con un aplauso el hombre. Draco comenzó a quitar con cuidado el papel cuando la voz de Harry lo hizo darse cuenta de que su amigo y las desafortunadas adiciones estaban ya ahí—Hola chicos, le estoy entregando su regalo a Draco—les explico el hombre.
Harry se puso a lado de Hagrid y Draco trato de no impresionarse por la gran diferencia de altura, su amigo que sin duda se dio cuenta resoplo divertido.
Cuando logro sacar el objeto sin romper el papel, se sorprendió gratamente al encontrar un ukelele de madera, tenía algunas asperezas donde no se terminó de pulir y algunas partes de la madera estaban demasiado talladas, pero era genial y Draco lo coloco en sus manos y toco las cuerdas en una inexperta nota corta.
Estaba sonriendo cuando alzo la cara del ukelele—Gracias, nunca he tocado el ukelele.
Hagrid que pareció sorprendido con su expresión, le regreso la sonrisa felizmente.
—Me alegro de que te guste—le palmeo el hombro fuertemente, pero sin mala intención.
Ignoro las caras de Weasley y Granger para concentrarse en la ceja alzada de Harry.
—Olvide que sabias tocar algunos instrumentos—le dijo con una sonrisa avergonzada—¿Cuáles eran?—pregunto para sí mismo.
Entonces le sonrió presumido y abrazo el ukelele—El piano, la arpa y el violín—expuso y se regodeo de la sorpresa y admiración que nació en Hagrid y Harry, aun ignorando a los otros dos, recordó a Susan y volteo a verla a unos metros de distancia—Lo siento Hagrid no puedo tomar el té, pero me encanta el regalo, aprenderé a tocarlo—le dijo con una expresión suave.
El hombre asintió comprensivo—Entiendo, sigue tu camino Draco.
Se despidió de ambos y se acercó a Susan con el ukelele.
—¿Entonces vas a probar la orquesta?—le pregunto Susan, la curiosidad en su cara mientras veía el instrumento hecho a manos.
Draco asintió—Me vendría bien un instructor de ukelele—empezaron a alejarse y a lo lejos ambos vieron a los tres Gryffindor y Hagrid entrar en la cabaña.
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15 de enero.
Draco no dejo de pensar en lo que ocultaba de Harry.
Mas que sentirse culpable por utilizar a su amigo para evitar un futuro desastroso, o confesarle que era un vidente, algo que jamás le había confiado a alguien estaba el conocimiento sobre el asesino de los padres de Harry.
Voldemort.
Quien estaba medio muerto, pero parasitando cómodamente la nuca de su profesor.
Draco entendía que Voldemort en algún momento regresaría, sin embargo, no entendió como eso lo haría sentir tan culpable para con Harry.
Harry quien estaba investigando la piedra filosofal que Voldemort deseaba.
Harry quien perdió a sus padres y fue dejado con horribles personas por culpa de ese señor oscuro.
Y Harry quien de alguna forma llego a implantarse en su vida colocándose como un verdadero amigo.
La parte más egoísta de Draco estaba molesta por que el otro llego a ser tan importante para él, impidiéndole salir del problema tal y como lo hizo con Longbottom el primer día de Hogwarts.
El problema era que Harry no era Longbottom y Voldemort no era un miserable sapo perdido.
Draco tenía que elegir entre la seguridad de la evasión o la amarga verdad de sus vidas.
19 de enero.
Otro mes, otra luna llena, Draco hizo su ahora usual ritual del mes y se quitó la hoja de mandrágora de su boca para ingresarla en la poción, se había acostumbrado tanto al sabor amargo que ni siquiera la nueva hoja con su sabor intacto lo hizo hacer una mueca.
Pego la hoja en su paladar como siempre y se durmió.
Su ambición por ser animago estaba en últimos planos por todos los sucesos inesperados, sin embargo, esperaba en algún momento lograrlo.
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22 de enero.
Después de las clases de vuelo, Draco y Harry se movieron a través del lago hacia un parche cómodo de césped, la nieve se había estado derritiendo y pudieron encontrar uno fácilmente.
—Te vez feliz—observo Draco y se sentó con gracia en el suelo, a su lado Harry se dejó caer y puso su mochila detrás de su cabeza, lo imito recostándose, pero sin poner su mochila por debajo, no creía que fuera cómodo tener un tubo de pergamino en la cabeza.
—Descubrí que es lo que el director y Flamel esconden en Hogwarts—dijo levantándose en sus codos emocionado, Draco lo miro desde abajo sin moverse, pero sonriendo ante la satisfacción de su amigo.
—Te tomo suficiente tiempo—le comento Draco arrogante, se estiro cómodamente disfrutando de la falta de decoro que podía tener alrededor de Harry y lejos de Hogwarts, su amigo acerco su cara desde arriba y Draco miro confundido a los grandes ojos verdes de Harry.
—¿Sabias? —le pregunto enojado.
—Claro que sí, porque piensas que te regale el libro—frunció el ceño confundido, la cara de su amigo se congelo y Draco continúo excusándose—Que tu abuelo lo escribiera fue uno de los mayores motivos, pero si, esperaba que leyeras de la piedra filosofal.
Observo mientras a Harry se le cortaba la respiración, sus lentes estaban encantados para que en cuando se agachara o se moviera no se deslizaran, pero sus cabellos desordenados estaban por toda su frente y ojos, enmarcando su cara consternada.
—¿Mi abuelo lo escribió?—finalmente le pregunto, Draco asintió y vio a su amigo retirarse y tomar su mochila sacando libro tras libro y arrojando al suelo todo sin ningún cuidado hasta que el libro de pociones estuvo en sus manos.
Draco estaba confundido por su amigo, pero la felicidad de verlo sostener el libro como algo preciado lo conmovió lo suficiente para pasarlo a segundo plano.
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24 de enero.
Draco por fin le dijo a Harry que necesitaban hablar, su amigo tendría un partido mañana así que lo cito por la noche después de su juego.
Cuando Harry estuvo de acuerdo, Draco suspiro aliviado.
Había ocultado los temblores de su cuerpo toda la mañana, porque cada vez que cerraba los ojos la premonición de su sueño se alzaba.
Quirrel estaba más perturbado de lo que esperaba.
Draco tomo descansos regulares entre clases para alejarse de todos y no mostrar su cara ansiosa.
Solo un demente desollaría a un unicornio mientras chupaba su sangre con orgullo.
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12 de enero.
Se dirigió a la mesa de Gryffindor luego de volver de su caminata con Draco, Ron y Hermione ya estaban ahí, al igual que muchos, tomo asiento a lado de Ron y Seamus evitando mirar a Neville.
Comenzó a servirse boloñesa cuando Hermione le hablo.
—¿Cómo te fue con Malfoy, Harry?—le pregunto. Ron miro de Harry a Hermione y comió mientras los observaba.
—Genial, paseamos por el lago—respondió Harry y le pidió el pan a Ron, quien se lo paso fingiendo no estar atento a la conversación, Harry retuvo su confusión y miro a Hermione—¿Qué pasa Hermione?
—Yo, bueno—su amiga de cabello castaño jugo con su vaso nerviosamente, y después lo dejo y se enfrentó a Harry—¿Te trata bien?
Escucho a Ron inhalar y cuando volteo a verlo se había alejado hacia su otro lado, queriendo llevar su cuerpo fuera de la conversación.
—Por supuesto que si—defendió Harry con voz alzada, lo que le dio algunas miradas así que bajo la voz y suavizo su ceño fruncido—Es mi amigo—le dijo como explicación.
Hermione asintió, pero sus labios estaban planos y parecía pensativa.
—Lo siento Harry, sé que su amistad es importante—se disculpó—Solo que mi primera experiencia con Malfoy no fue buena.
Harry se calmó y la miro con curiosidad, siempre que un Gryffindor se acercaba a advertirle de su amigo era por su familia y no por su comportamiento, todos los maestros parecían satisfechos con su amigo y Hedwig junto con Hagrid no tardaron en tomarle cariño a Draco.
—Recuerdo que mencionaste algo así el día de la elección—hablo pensativo, su estómago rugió y mientras empezaba a reunir su comida en el tenedor le pregunto a Hermione—¿Qué paso ese día?
—Si, Hermione ¿Qué paso? —igual pregunto Ron, Harry lo miro con una ceja arriba y su amigo le sonrió tímidamente reintegrándose a la conversación cuando todo parecía más tranquilo.
—Molesto a Neville—respondió Hermione y resoplo, el niño que estaba a su lado se movió incomodo y Harry se mordió la lengua—Estábamos buscando a Trevor cuando abrimos el vagón donde iba y se burló de Neville por no hablar.
Ron asintió y miro a Neville que se estaba encogiendo en su asiento mientras comía— Debió ser desagradable compañero.
—Lo fue—dijo fuertemente Hermione y frunció las cejas, luego miro hacia Harry—Por eso estoy preocupada acerca de Malfoy, puede que no sea tan bueno como piensas Harry.
Harry negó con la cabeza y trago su comida—Él es bueno conmigo—comió un bocado de boloñesa y solo en sus pensamientos termino la frase.
Y con quienes me importan.
En cambio, termino diciendo—Si lo conocieran un poco más—y sonrió ante las caras inciertas de sus amigos, Harry conscientemente no miro a Neville—Es agradable.
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22 de enero.
Harry descubrió lo de Flamel por las ranas de chocolate que Hermione le regalo en navidad, estaba terminando su último chocolate cuando decidió guardar la carta de la rana, había tirado todas las demás cuando Dumbledore y Merlín no dejaron de salirle, pero al menos quería tener un recuerdo del regalo de Hermione, así que tomo la carta viendo a Dumbledore y la giro escribiendo en la carta "25 de diciembre 1991, Hermione me regalo ranas de chocolates".
Su letra fue lo más limpia posible, estaba en una de las mesas del salón de Gryffindor y antes de arrojar la tarjeta a su mochila, la volteo para asegurarse que el mini Dumbledore ya se hubiera ido.
No le gustaría meter ni siquiera a una fotografía a un lugar tan oscuro y estrecho.
Dumbledore se fue y Harry asintió satisfecho, enfrente de él estaba Ron terminando con la guía de Hermione un ensayo de pociones.
—Compañero ayúdame—le dijo con desesperación Ron, sus manos alborotaron su cabello y se quejó—Hermione no me quiere dar las respuestas, aunque escribió todo un códice de la tarea.
Harry alzo la mirada y se encontró con la mirada seria de Hermione, miro a Ron con lastima y se encogió de hombros.
—Harry entiende que es importante hacer la tarea uno solo—lo regaño Hermione, movió su cabello hacia atrás de sus hombros y suspiro—Y no importa que tan largo y con qué tanta información lo haga, al profesor Snape no le parece bueno.
—Es un idiota—frunció el ceño Ron—Seguramente nunca está satisfecho con nada.
Harry asintió—Es el profesor más difícil de Hogwarts Hermione, no es por ti, parece que tiene un problema general con los Gryffindors.
Su amiga parecía consolada hasta que su mano en la mesa se apretó en un puño—Aun así, necesito obtener una buena calificación de él, si no Malfoy me ganara al final del año.
Ron resoplo, pero Harry alzo las cejas con curiosidad—¿Por qué quieres el primer puesto?
Hermione lo miro—Siempre soy el primer lugar—dijo simplemente.
—Ah—frunció el ceño Harry y lo suavizo para que su amiga no pensara que la juzgaba, no lo hacía, simplemente no parecía que su ambición fuera más grande que la sed de reconocimiento y orgullo que su amigo platinado quería que sus padres tuvieran por él.
—Bien, compañero, suéltalo—le hablo con cansancio Ron, su pergamino a medio escribir olvidado mientras discretamente lo empujaba a un lado y fuera de la visión de Hermione—¿Cuál es la razón de Malfoy?
Hermione se inclinó hacia adelante curiosa y Harry pensó en algo que satisficiera la curiosidad de los dos, pero no traicionara la confianza de Draco.
—¿Sus padres son estrictos?—dijo casi con los ojos cerrados, viéndolos por una rendija y notando como los rostros de sus amigos se convertían en una mezcla de diversión e incredulidad.
—Bien, al menos podemos saber cómo es cuando miente—alzo las cejas Ron y se rio con Hermione.
—No parecía del todo una mentira—hablo Hermione y alzo una ceja, Harry desvió la mirada hacia la tarjeta que aun sostenía y su amiga se rio encantada.
Harry leyó por accidente Flamel en la tarjeta y por fin todo tuvo sentido, sonrió increíblemente feliz de terminar las secciones interminables en la biblioteca y deslizo la tarjeta por la mesa hasta donde Ron y Hermione estaban.
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Al final del día estaba en su cama con las cortinas abajo y un simple lumos para iluminar el libro en su regazo.
Después de su vergonzosa charla con Draco, decidió dejar de lado su odio por las pociones y hojear el libro que su amigo le regalo y que su abuelo escribió— Harry seguía en las nubes por el descubrimiento— y encontró entre las hojas una página subrayada en rojo.
"Una de las grandes y poco usuales magias que convergen con las pociones es la alquimia.
La alquimia es la magia que busca la panacea universal, o en otras palabras es la que busca aquello que soluciona todo y logra la transmutación de la materia.
Muchos la conocerán gracias a Nicolas Flamel, famoso inventor de la piedra filosofal que convierte cualquier objeto en oro y produce un elixir que prologa la vida de quien lo consuma, haciendo de Flamel y su esposa, los magos más longevos de nuestros tiempos.
Se preguntarán que usos tiene la alquimia en las opciones, así que les contare:
La alquimia puede transmutar nuestros ingredientes, maximizando sus componentes para una poción más fuerte, así mismo nos ayuda a tener los ingredientes en su mejor momento y listos para nuestro uso.
Y dado que su estudio nos da una mejor noción de lo que estamos logrando al hacer una poción, podemos obtener resultados aún más sobresalientes."
Harry apago el lumus y tomo el libro dejándose caer hacia atrás.
No podía creer que paso semanas buscando la respuesta y siempre estuvo con él.
Era una sensación similar a la que tuvo después de que la emoción por el descubrimiento pasara y se diera cuenta de que tiro montones de tarjetas con la información que necesitaba.
Harry se sentía estúpido.
Abrazo el libro con fuerza y cerró los ojos.
Los Durleys a veces tenían razón, fue estúpido al no haberse dado cuenta antes. Harry suspiro y saco de su mente a esas personas, no quería pensar en ellos cuando estaba disfrutando el no tener que lidiar con cada mueca, orden y golpe que le daban.
Se quito los anteojos y guardo el libro detrás de su almohada, dejando su insatisfacción sobre sí mismo para la mañana y durmiendo.
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25 de enero.
Se reunió con Draco por la noche después de celebrar en Gryffindor la victoria contra Hufflepuff.
Tuvo que deslizarse desde la torre hasta el sótano, para su fortuna la capa lo escondía de Peeves que estaba buscando a su próxima presa, Harry sabía que los últimos alumnos a los que el poltergeist les jugo una broma terminaron con un brazo roto y un serio golpe en la cabeza.
Por fin llego hasta el sótano y vio en una oscura esquina un destello de plata, camino hacia eso y vio la tenue figura de Draco en bata, Harry sonrió sabiendo que ambos estaban en pijama.
Lo tomo por el hombro y su amigo salto hacia atrás con su varita enfrente de él, Harry no creía que ninguno de los hechizos de primer año defendiera mucho, pero conociendo a su amigo seguro tendría algo bajo la manga.
Deslizo la capa de su cara y le dio una gran sonrisa a su amigo.
Draco se hundió en alivio y guardo su varita.
—Acabas de arrancarme 10 años de vida Harry—le dijo en un susurro, Harry se rio y empujo la capa para abrirla y que su amigo entrara, lo cual hizo viendo fascinado la capa y deslizando su mano por la tela—Es increíble—susurro asombrado.
—Lose—le dijo y lo cubrió con ella, ahora ambos estaban en los oscuros pasillos del sótano debajo de la capa—Es como el agua.
Draco asintió y su movimiento creo que la capa se moviera suavemente contra la mejilla y frente de Harry, si tan solo su cuerpo no desapareciera con ella Harry dormiría envuelto en la capa.
—Entonces ¿Cuál es el lugar misterioso?—le pregunto curioso, su amigo pareció olvidarse de su fascinación y lo poco que veía de él se volvió serio.
—Por aquí—declaro y puso una mano en su brazo para comenzar a dirigirlos por otro pasillo y bajar hacia las mazmorras.
—¿Me llevaras a tu sala común?—pregunto asombrado, su amigo le hizo un gesto para que bajara la voz y Harry se alegró de la oscuridad porque sus mejillas ardían por pena, se había dado cuenta recientemente que no contralaba bien el volumen de su voz.
—No—le dijo indignado Draco, Harry le dio un codazo y su amigo suspiro—Lo siento, nadie fuera de Slytherin debe entrar.
—Bueno—se encogió de hombros Harry, para su alivio fueron en la dirección contraria de pociones y se adentraron tanto que sabía que tenían que estar del otro lado del castillo, volver a su dormitorio le llevaría mucho tiempo—¿Entonces hacia dónde?—pregunto curioso.
—Hacia un salón abandonado—le respondió Draco, su amigo hace tiempo que soltó su brazo y solo lo guiaba estando dos pasos enfrente de él, coordinarse no fue tan difícil como Harry imagino—Hace tiempo Dumbledore elimino algunas materias y los salones quedaron olvidados en las mazmorras.
—Vaya—soltó Harry, dieron una vuelta a la izquierda y continuaron derecho—¿Qué elimino?
—Rituales y sacrificios, así como familiares espirituales y creación de objetos.
—Suena espeluznante rituales y sacrificios—comento con una mueca y por fin parecieron llegar al salón que su amigo buscaba, su mano aun debajo de la capa toco el picaporte de la puerta—Y no tiene ningún hechizo como el salón de encantos ¿cierto?
—Ninguno—le sonrió Draco y giro la puerta, entraron rápidamente al oscuro salón, las antorchas en él se prendieron bruscamente e iluminaron el lugar.
—Esto les da un giro a las mazmorras—hablo asombrado Harry, enfrente de él había un vidrio transparente que mostraba la oscura agua del lago negro, se acercó sin dudar, dejando a Draco solo en la capa y tocando el vidrio frio—¿Tu sala común es así?
—Si—la voz de Draco respondió desde su lado y pronto su amigo se quitó la capa para comenzar a doblarla—Estamos directamente a lado del lago, así que nuestra vista es algo así—e hizo un gesto hacia la ventana, Harry no podía ver mucho más allá de lo que las antorchas iluminaban, pero podía escuchar el agua chocando y ver algunas algas gigantes.
—Bueno, esto es algo hermoso—le sonrió Harry, retiro las manos y miro alrededor de la habitación, había un gran símbolo en una de las paredes y en el otro extremo bancas olvidadas en una equina, sin embargo, para ser una habitación abandonada no tenía rastros de polvo o telarañas—¿Limpiaste el salón?
Draco inclino la cabeza confundido y luego negó recomponiéndose—No, los elfos domésticos de Hogwarts son los que mantienen limpio el castillo.
—¿Qué son los elfos domésticos?—le pregunto Harry y junto a su amigo se sentó en el suelo de espaldas al lago oscuro.
—Son criaturas mágicas, son increíblemente veloces y su magia se concentra en levitar y mover cosas, aunque también se pueden aparecer, pero es muy raro que lo hagan—explico Draco moviendo las manos—En general son presas de otras criaturas así que se mantienen leales a familias o magos poderosos para evitar ser comidos.
Harry miro horrorizado a su amigo y recibió un asentimiento.
—Pero si son tan veloces y tienen mágica—comenzó Harry acomodándose los anteojos—¿Cómo pueden ser presas? ¿Qué tan rápidas son las otras criaturas y como las mantienen ocultas de los muggles?
Draco lo miro parpadeando y respondió tranquilamente—Hay muchísimas criaturas rápidas, y los elfos domésticos son considerados manjares nutritivos para ellos, así que, aunque sean rápidos no se pueden defender de todas las criaturas que los persiguen ni todo el tiempo que lo hacen—hizo una pequeña pausa y continuo—Y normalmente cualquier ser mágico se siente atraído por lugares mágicos, que están repelidos con hechizos y encantamientos anti muggles, los que salen en zonas muggles provocan que los aurores usen obliviates en los muggles.
—¿Usen que?—Harry que estaba viendo a su amigo explicarle cosas que eran normales en el mundo mágico, volvió a sentir esa frustración de hace unos días, era ignorante, se dio cuenta y eso lo hacía sentir estúpido.
Se negó a seguir ese curso de pensamiento nuevamente y se concentró en las palabras de su amigo.
—Obliviate es un encantamiento que borra recuerdos—Harry hizo un sonido escandalizado y Draco se acercó juntando sus brazos, el miro sus brazos y luego a la cara preocupada de su amigo que parecía estar pensando si sus palabras eran demasiado para él, así que Harry lo empujo con el hombro.
—Bien, aun sigo aprendiendo del mundo mágico y todas sus maravillas—le sonrió irónico.
Draco logrando ser alentador le devolvió la sonrisa—Si, supongo que si, por cierto, también son los que cocinan todas nuestras comidas.
Harry alzo las cejas—Cocinan muy bien—le dijo, su amigo asintió y parecía nervioso, Harry sabía que algo no estaba bien con él.
Suponía que tenía que ver con lo que ocultaba, probablemente algo de su familia, Hagrid le había dicho que no le enviaría a Draco el regalo por lechuza, sino que esperaría que regresara a Hogwarts para entregárselo porque los Malfoy podían ser delicados con quienes se juntaba su hijo y no quería meter a Draco en problemas.
Pensó que podría ser una exageración, pero ya no estaba tan seguro después de que Draco se mostrara tan incomodo a la idea de unirse a él y los demás al te.
Harry tomo el brazo de su amigo y lo sujeto, con miedo de que fuera una despedida y que los padres de Draco eliminaran su amistad porque Harry no era lo suficientemente bueno.
—Harry—hablo su amigo viendo de su brazo sujetado a sus ojos verdes.
No termines nuestra amistad, pensó.
—Tengo algo que decirte.
Eres mi primer amigo, no lo hagas.
—Es sobre lo que te he estado ocultando—soltó Draco, su amigo comenzó a perder el poco color que tenía en la cara y de repente su pánico interno se convirtió en preocupación.
—¿Estas bien?—pregunto observándolo, Draco negó con la cabeza, su flequillo cubriendo sus cejas, tiro de su brazo para intentar ocultar donde se mordía el labio, pero Harry se aferró y vio su expresión—Esta bien Draco, lo que sea que haya sido no importa eres mi amigo.
—Me has llegado a importar Harry—le confeso Draco, tomo aire y miro hacia la puerta en lugar de su expresión mientras continuaba—Y no lamento lo que hice, porque gracias a eso somos amigos, pero lamento no haberte protegido y dejar que sucediera—expuso para su confusión.
Harry aflojo su agarre en su brazo y lo vio con las cejas fruncidas.
—No te estoy entendiendo—le dijo como otras tantas veces esperando que su amigo le explicara, en cambio Draco se rio, sonaba fuera de control y provoco que Harry volviera a apretar su brazo intentando conectarlo a tierra—No te entiendo Draco, explícame por favor—le repitió.
Draco cerro los ojos calmándose y lo miro mientras tragaba, su nuez de adán moviéndose antes de hablar—¿Conoces que es un vidente o adivino?
—Si—contesto Harry, su amigo sonrió y por fin volvió a abrir los ojos, volteando a verlo.
—Bueno, soy uno.
Harry tardo un momento en comprender, hilando entre lo que acababa de confesar su amigo y lo que antes dijo acerca de no protegerlo y dejar que sucediera.
Vio a su amigo con grandes ojos mientras que este lo miraba fijamente con sus tormentosos ojos grises—Te perdono—le expreso simplemente.
Sin pensar, o meditar, pero sincero.
Draco parpadeo.
—Tú no puedes perdonarme—empezó a hablar lentamente, Harry intento hablar, pero su amigo se levantó y él lo imito parándose—No entiendes Harry—le dijo cuando ambos estuvieron frente a frente—No es solo que pude salvarte del juego sucio en quidditch o del troll en Hallowean, se quien lo está haciendo y lo he ocultado—le hablo seriamente.
—Me lo estas diciendo ahora—respondió Harry y la conmoción lleno la cara de su amigo antes de que negara con la cabeza, su cabello plateando estaba más despeinado que nunca y Harry por un momento aprecio el recuerdo de otra faceta de Draco.
Su amigo que era un vidente.
Y que sabía quién era el culpable, sus ojos se iluminaron y le sonrió a Draco.
—¿Quién es? ¿Snape?—pregunto emocionado pero Draco negó y Harry frunció la boca decepcionado, bueno ahí iba el posible despido del profesor de pociones.
—Es Voldemort—le dijo Draco, Harry se congelo, solo su amigo luciendo destrozado lo hizo reaccionar.
—Él está muerto—hablo Harry y miro a su amigo, la certeza en su rostro era arrolladora, Draco no tenía dudas, su cuerpo se entumeció mientras el otro continuaba hablando.
—Es lo que todos creen, y no sé cómo sobrevivió o como se ocultó, pero lo vi en mis visiones—le confeso desesperado, Harry extendió la mano intentando consolar a su amigo, pero Draco se apartó—Todavía no es todo.
—¿No lo es?—pregunto incrédulo, se sentía estático, se pasó la mano por el cabello y froto hasta que sus ojos pudieron enfocar correctamente a su amigo—¿Qué más?
—Te drogue la primera vez que hablamos—admitió rápidamente Draco, sus manos apretadas y sus ojos en los suyos, Harry soltó una risa incrédula.
—Estas bromeando—replico, pero Draco alzo una ceja y su risa murió, se acercó a su amigo y le pregunto—¿En serio me drogaste?
Draco asintió solemne.
Harry tuvo que retroceder y pasear por la habitación, demasiado inquieto para procesar todo tranquilo.
—Déjame ver si entiendo—hablo mientras se movía, de reojo podía ver a Draco moviendo sus anillos con ansiedad—¿Eres un vidente?—pregunto.
—Si, lo soy—respondió Draco, Harry asintió sin detenerse.
—Bien y lo que sabes por tus visiones es que Voldemort está vivo y busca la piedra filosofal—No lo dijo como una pregunta, pero volteo a ver al otro mientras se movía y Draco respondió rápidamente.
—Si, está compartiendo cuerpo con el profesor Quirrel.
Harry paro y giro todo su cuerpo hacia su amigo—¿Qué dijiste?
—Está en la nuca de Quirrel como un parasito, por eso necesita la piedra está demasiado débil, o es lo que pienso—admitió tímidamente Draco, sus mejillas recuperando color al avergonzarse.
Harry sacudió la cabeza y volvió a caminar—Bien—soltó Harry y se estremeció ante la imagen mental de una cara en la nuca del profesor, por un momento recordó cómo antes de navidad los gemelos golpearon la nuca del profesor con bolas de nieve, una sonrisa intento abrirse paso a sus labios, pero se controló y continuo haciendo preguntas a Draco—Sabias del accidente de quidditch y del troll ¿Cuánto tiempo antes lo supiste?—le pregunto con curiosidad y decidió detenerse porque el movimiento lo había empezado a marear.
—Dos meses antes para quidditch y lo del troll pienso que tuve la visión cuando estaba a punto de ocurrir, apenas llegué a mi habitación después de que Quirrel fingiera desmayarse cuando te vi con el troll junto con Weasley y Granger.
Harry lo miro con curiosidad, preguntándose como era lo que veía Draco y si era similar a ver una película o una serie por escenas o si era más como un sueño donde estabas literalmente en el escenario.
Se concentro cuando noto como Draco lo miraba esperando más preguntas mientras su rostro estaba relajado, Harry noto que su labio se encontraba rojo por las constantes mordidas que se había dado a través de su platica, sus manos seguían jugando con los anillos en sus dedos.
—¿Por qué me?—hizo una pausa y suspiro volviendo a preguntar—¿Por qué me drogaste en nuestra primera reunión?—le pregunto—¿Y cómo lo conseguiste?—Harry frunció el ceño—¿Ellie?
Draco se tensó—Fue mi idea—le dijo a la defensiva, Harry alzo las cejas y las mejillas de Draco se volvieron rojas—Estuve teniendo visiones sobre nuestra reunión por meses y nunca iban bien, y necesitaba ser tu amigo.
Harry inclino la cabeza, el enojo que había ignorado a favor de mantenerse calmado comenzando a hervir en su pecho—¿Por qué necesitabas ser mi amigo?
Draco que pareció notar su tono y postura, lo miro alarmado.
—Mi familia va a estar del otro lado—hablo rápidamente y Harry frunció el ceño confundido, así que Draco reformulo—Cuando Voldemort vuelva mi familia va a ser aplastada y sometida por él, pensé que si era tu amigo podría evitar ese futuro, pero en cada visión que tenía acerca de nuestro primer encuentro tú me terminabas detestando.
—¿Cómo te detestaría?—pregunto verdaderamente confundido, Draco resoplo y se olvidó de cubrir su cara lo que le saco una sonrisa inconsciente a Harry, le hizo un gesto a Draco y lo guio hacia los bancos de la esquina, sentándose uno a lado del otro y mirándose—De nuevo ¿Cómo podría detestarte?
Draco se inclinó hacia atrás, tomo aire y luego lo soltó—No soy la persona más agradable Harry—le respondió como obviedad, pero Harry no creyó que así fuera, Draco siempre lo hacía reír y sonreír, lo consolaba y era atento, se congelo cuando un pensamiento inquietante paso por su mente.
—Tu—comenzó Harry—¿Fuiste así de bueno conmigo solo por tu futuro?
Draco dejo de mirar al techo para verlo sorprendido—No, no podría fingir que eras mi amigo cuando nunca tuve uno antes que tu—confeso sincero.
Harry miro sus ojos, ya no se veían tormentosos si no resueltos como si esperaran y supieran que todo había terminado, Harry alzo la mano y lo tomo del brazo viendo a Draco devolverle la mirada aturdido.
—¿En verdad te preocupas por mí?
—Claro que si—le afirmo Draco girando los ojos, Harry lo encontró divertido, pero no lo mostro, en cambio continúo preguntando.
—¿Te agrado?
—Lo hago.
—¿Por qué te tomo tanto tiempo decirme esto?—le pregunto curioso, sus ojos observaron como Draco desviaba la mirada—Draco—le dijo, su amigo suspiro.
—Nunca le había contado a alguien sobre mis visiones.
Harry se sentó de derecho—¿A nadie?
—Era mío—contesto Draco como explicación, paso una mano por su cabello inconscientemente peinándolo—No quería compartirlo con nadie, solo tenía esta ventaja y ¿cómo podría confiarle a alguien esto?
—¿Tus padres no lo saben?—pregunto sorprendido Harry, inclinándose hacia Draco.
—No—suspiro y luego miro hacia el suelo—Yo quiero hacerlos sentir orgullosos, y sé que ser vidente es apreciado, aunque ridiculizado cuando se exagera, pero simplemente necesitaba que algo fuera para mí y no para mostrar—explico y Harry asintió, comprendiendo a su amigo quien siempre estaba siendo juzgado por sus acciones, luego para horror de Harry añadió—También es muy peligroso contárselo a alguien, muchos videntes son secuestrados y mantenidos como rehenes, si no son asesinados por no querer contar el futuro, claro.
—Claro—repitió incrédulo Harry, tomo con fuerza el brazo de su amigo y con su otra mano lo pellizco haciendo que Draco lo mirara lastimado, Harry froto el lugar y dejo ir por fin a su amigo mientras deslizaba su cabeza entre sus brazos en el escritorio—Eres un tonto.
—Perdón—le llego el murmullo de Draco, Harry se quedó así por un momento hasta que se volvió a enfrentar a su amigo y le volvió a decir.
—Te perdono—Draco pareció sacudirse físicamente y Harry le sonrió, recordó el primer día en Hogwarts y lo que le había dicho al sombrero, pero que no compartió con el otro—No te dejare ir Draco, eres mi amigo.
Draco parpadeo—¿Estás seguro?—pregunto dudando, Harry alzo una ceja.
—Confiaste en mi—su amigo pareció verlo y asintió lentamente—Estas tan preocupado por mí que ni siquiera te importa arriesgar tu futuro—declaro triunfante con una gran sonrisa, su amigo frunció el ceño.
—Oye cuando lo dices así sueno muy blando.
—Es lo que es.
—Vaya—la tensión en sus hombros se fue y Harry observo como su amigo se derretía en la silla—Salió mejor de lo que esperaba—admitió Draco mirándolo.
—Si bueno, ponte feliz por ahora—le hablo Harry, mientras volvía a recostarse en el banco y su amigo lo imitaba, ambos con su barbilla en los brazos mirando a esa imagen en el frente del salón—Oficialmente estas atrapado conmigo y Voldemort.
—Puedo obliviate—le contesto Draco, Harry lo miro alarmado pero su amigo solo estaba bromeando, sus hoyuelos totalmente marcados por su maldad.
—Gracioso Draco.
—Solo te drogue una vez Harry, por supuesto que tendría que ser gracioso para agradarte.
H.O.G.W.A.R.T.S.
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Cada día era una repetición del anterior, despertar, ir a la antigua mansión de Abraxas evitando cuidadosamente la zona este, ordenar y limpiar lo que de todos modos era una impecable y valiosa colección.
Mantenía la mansión estilo cottage como el día en que Abraxas partió, el césped un poco alto con algunas flores rebeldes como al hombre le gustaban, el sonido del viejo tocadiscos sonando y llenando de vida el vacío lugar mientras alimentaba a los caballos alados y eliminaba a cualquier doxy que intentara iniciar una parvada en el lugar.
Detenía el tocadiscos y volvía, se ocupaba del jardín y luego a pulir la cristalería y los marcos de los retratos, su día terminaba para volver a comenzar y a veces añadir más tareas.
Dobby sabía que en algún momento necesitaría salir de su rutina, que ampliar su día con una nueva tarea ya no sería suficiente para mantener su mente ocupada.
Pero hasta ahora no podía, en el momento en que paro regreso al salón oscuro, a la cara de Abraxas mientras era sujetado y tragado.
Escalofríos lo recorrieron mientras estaba arrodillado en el jardín exterior, las margaritas que se encontraba plantando quedaron aplastadas en la tierra por un repentino temblor.
Exhalo y las retiro, comenzando de nuevo.
Su mente quedo maravillosamente en blanco hasta que termino y sus orejas subieron al escuchar invitados.
Dobby se limpió y en silencio se movió hacia los invitados, solo esperando ver a Gianni o Kali para saber que estaban siendo atendidos y poder retirarse.
De todas formas, él no los podría atender, no deseaba hablar desde que Abraxas murió.
Cuando llego al salón tres personas hablaban con el hijo de Abraxas, y dado que Dobby vio a Gianni a lado de su maestro estaba por retirarse hasta que vio el singular tatuaje de calavera y serpiente en el brazo de uno.
El mundo gris de repente adquirió un tono de rojo, y mientras se iba en un rápido revoltijo de ira y sufrimiento pensó en lo decepcionado que estaría Abraxas de Lucius.
H.O.G.W.A.R.T.S.
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Notas finales:
Podría decirse que Draco tomo el control de la historia en este capítulo, pues originalmente (en la escaleta de la historia) el no debería de confesarse hasta mas adelante, sin embargo, su amistad con Harry se hizo mas profunda de lo que esperaba y el personaje mismo me exigía que lo contara ya.
¡Gracias por llegar hasta aquí, hasta el siguiente martes! ()
