Hola! Siento haber tardado en subir, pero en estos días no tengo mucho tiempo para escribir así que se me dificulta un poco. Pero bueno, he aquí el capítulo 2.

Por cierto! Gracias a Vector Kennedy por la review, me alegro de que te haya gustado :)

Disclaimer: Todos los personajes e historia de Shingeki No Kyojin pertenecen a Hajime Isayama, a excepción de mi OC, su historia y algunos personajes que la rodean (como familiares o amigos).

Sin nada mas que decir, les dejo con la historia :)


Si había algo mas peligroso que viajar sola hasta la muralla de rosa sin ni una sola moneda era que lo haga una princesa amazona. Si alguno de "los de afuera", como los llamaba mi madre, se enteraban de donde había venido serían capaces de cortar mi cabeza inminentemente. Por suerte, siempre había vivido en la sombra de mis 12 hermanas, que fueron algo parecido a una tapadera para ocultar mi herencia al trono, por tanto ni el propio rey tenía idea de cual era mi nombre.

-Cada vez está quedando menos comida- escuché replicar a un campesino que hablaba con otro- como si no fuera suficiente alimentar a nuestras familias, también tenemos que alimentar a esos mocosos sobrevivientes.

-Sí, por lo menos algunos murieron en aquella misión suicida, nos ahorraron un gran trabajo.- contestó el otro. Yo podía sentir como mi sangre hervía de la furia ¿Cómo podían decir aquello? Millones de personas murieron y ellos aún se quejan. Ellos parecían verdaderos monstruos, como los titanes.

-También murió este tipo… El ex-comandante… ¿Cómo se llamaba? ¿Whitmore? Si, ese, se ve que quiso hacerse el héroe otra vez, no era mas que un vejestorio retirado.

- Había oído que se casó con una amazona… un cerdo traidor sin duda. – Con eso yo ya había alcanzado mi punto máximo y me dirigí hacia ellos para pegarles unos cuantos puñetazos y hacer que se tragaran sus palabras, pero algo me frenó.

A lo lejos pude divisar la entrada al recinto de las tropas. Mierda, iba a llegar tarde. Rápidamente me calmé y salí corriendo hacia allí. Esos bastardos se iban a enterar de quien era. Yo limpiaría nuestro nombre. El nombre de mi padre. Yo vengaría su muerte y les haría tragar sus palabras.

-¿Nombre? –preguntó un soldado en una mesa mientras apuntaba mis datos.

-eh… Sophie Laevatein- dije a lo que el hombre levantó la mirada de la hoja para fijarse en mí ¿Me habían descubierto?

-¿Laevatein eh? - tragué en seco. Ponerme un nombre falso no era tan fácil como yo pensaba.- ¿De donde eres Laevatein?

- Del norte – El hombre asintió y volvió a su frialdad y seriedad natural que tenía en el comienzo.

-Eso es todo.-dijo el hombre entregándome la hoja, pero antes de irme este me llamó- te pareces mucho a un ex-comandante al que yo admiraba mucho ¿Por casualidad nadie se llama Whitmore en tu familia?

-Vengo de familia campesina, no militar- dije fría mente. Tomé el uniforme de mi talla y fui a cambiarme.

¿Tendría que dicho mi nombre real? ¿Y si trataban de buscar información sobre mí? En realidad lo único que podrían encontrar sería la información de una de mis hermanas mayores, la verdadera Sophie Laevatein. ¿Podrían meterme en la cárcel por esto? No tengo ni idea, pero por suerte no conocía a nadie allí, ni nadie me conocía a mi. A menos que destacara en algo importante, yo seguiría siendo una simple cadete sin importancia. Era el plan perfecto.

Al salir pude observar mejor el lugar y a la gente que estaba ahí. Era un lugar grande, parecido a un descampado. Al fondo podías ver grandes arboledas entre las pequeñas montañas. El sol era tan abrazador hoy que podía sentir como prácticamente caían pequeñas gotas de sudor por la frente. Las limpié rápidamente con mi manga y me di cuenta de que no era solo por el calor. Nunca había estado tan nerviosa en mi vida y probablemente se notaba a quilómetros. Algunas de las caras de los que serían mis compañeros estaban igual o peor, otros solo miraban al horizonte sin poner ninguna expresión, supuse que estos vieron cosas tan inimaginables que no podrían sentir el mismo miedo en un lugar así. Intenté calmarme un poco y miré hacia delante. Allí estaba quien sería mi superior, Keith Shadis, ex-comandante de la Legión de Reconocimiento y compañero de mi padre. Este, aparentaba ser un hombre frío, hostil y de una fuerza inquebrantable. Nos miraba como un cazador miraba a su presa, a punto de cazarla.

-¡Atención!-gritó este para que rápidamente nos colocáramos en filas.- Ustedes son los miembros oficiales de la Tropa de Reclutas 104 y desafortunadamente para ustedes, yo, Keith Shadis, estaré a cargo- dijo el hombre gritando- no he venido a darles una cálida bienvenida, todos ustedes son ganado, comida para los titanes. ¡Peor que eso! Y durante los próximos tres años, os entrenaré a vosotros, así, cuando esos tres años pasen y os enfrentéis a un titán ¿Seguiréis siendo comida o un campeón de la humanidad que destruya a todos los titanes? ¡La elección es suya!

Tras otras intimidades –e insultantes- palabras hacia nosotros el hombre se dispuso a "hacernos presentar" a la fuerza, aunque solo lo hacía a los que aparentaban ser mas débiles. Si, lo se, suena algo cruel, pero después de ver a "la chica patata" y su discurso, podrían pensar que hasta un titán sería mas inteligente. Pero justo en aquel momento pude ver, lo que sería, mi ruina. Como supuse, Eren también estaba ahí. Aunque solo lo pude ver de lejos parecía un poco cambiado, tenía el cabello mas largo y obviamente era mucho mas alto y su rostro, de alguna manera parecía diferente. Me alegré de que estuviera vivo, aunque de algún modo, una parte de mi sabía que el había sobrevivido. Mas atrás estaba Mikasa, ella si que estaba muchísimo mas cambiada, parecía prácticamente una mujer. Llevaba el cabello largo y suelto, y sin duda estaba mucho mas alta que desde la última vez que nos vimos. ¿Me recordarían? Rogué porque tuvieran memoria de pez. ¿Qué porqué no quería que lo hicieran? Fácil, si me reconocen, aunque fuese por solo un maldito impulso, podrían desvelar mi verdadera identidad y los condenarían a muerte conmigo por el simple hecho de conocerme.

Si tenía amigos, corría el peligro de que murieran de cualquier forma posible. A manos de los titanes, o del rey y de los que se hacen llamar "la justicia". Lamentablemente, en una rápida mirada, pude distinguir en los ojos de Mikasa que ella ya lo había hecho, pero, por suerte, no me dirigió ninguna palabra.

-Sophie, ¿verdad?- me preguntó a la que llamaban "la chica patata" mientras se sentaba en mi mesa del comedor- Mi nombre es Sasha Braus. ¿Estás contenta de haber entrado a las tropas? ¡Yo estoy muy emocionada! Aunque tengo mucha hambre, ya sabes, Shadis me hizo correr bastante y…

-Pudiste no hacerlo, tan solo tenías que resignar un almuerzo- le dijo un chico bajito y con la cabeza rapada.

-Prefiero morir antes, Conny.- contestó ella a lo que yo suspiré soltando una pequeña carcajada.

-Lástima que la comida aquí no es tan buena- dije intentando ser amigable- si no tu muerte verdaderamente valdría la pena.-

-¡Verdad! Me caes bien Sophie, si tienes hambre o algo, tu solo llámame, puedo encontrar fácilmente "comida de verdad"- dijo mientras habría un poco su chaqueta y me mostraba un trozo de carne.

-¿De donde…?

-Nunca me pareció justo que los superiores comieran mejor que nosotros…

-Entiendo-dije finalmente.

A lo lejos pude notar una mirada fija, terriblemente incómoda. Mikasa Ackerman, que se hallaba sentada al lado de Eren –quién estaba discutiendo con un chico castaño y bastante alto- me estaba haciendo señas. Cuando las entendí, salí de la pequeña casa, seguida por ella a unos metros por atrás.

-¿Finalmente me vas a contar que haces aquí Elizabeth? ¿O debería decir Sophie?-dijo ella mientras se apoyaba a un poste de madera.

-Hace mas de dos años que os lo dije. Iba a entrar si o si en la Legión, y como ves, aquí estoy- contesté

-Y por eso mismo estás encubierta. Quien lo hubiera dicho, la persona que siempre habló sobre "ser nosotros mismos" y "no dejar que nos controlen", ¿Irónico no?- habló en su tono serio y un tanto siniestro de siempre.

-Sabes muy bien que me matarían si supieran quién soy.

-Pero nosotros no.-dijo cortante, lo cual provocó un silencio incómodo en el ambiente.

-¿Porqué estás aquí, Mikasa? Tu nunca quisiste entrar en la Legión.- Pregunté finalmente. Ella suspiró y me dio la espalda para mirar hacia el cielo nocturno.

-Tu misma sabes la respuesta- Inmediatamente la palabra "Eren" apareció en mi mente. Era obvio que ella lo iba a seguir a donde este fuera, y mas conociendo lo sobre protectora que es.

Esta dio la vuelta y encaminó otra vez hacia el comedor, pero antes de irse se giró y mirándome fijamente habló.

-No le des falsas esperanzas como lo hiciste anteriormente.