Siento mucho el retraso pero es que he estado liada con un par de cosas y no me ha dejado nada de tiempo para escribir el capitulo T-T espero que me perdonéis :D En fin, aquí os dejo el capitulo 8 :)
Naruto no me pertenece.
Espero que os guste :3
Los rayos de sol se colaban por la ventana iluminando la habitación, abrí mis ojos lentamente y me dispuse a levantarme,
pero unos brazos me sujetando fuertemente.
Alce mi mirada y pude ver a Madara durmiendo tranquilamente.
De repente empece a recordar de todo lo que paso ayer y mi cara se volvió completamente roja al acordarme de que ayer tuve sexo con el,recordaba sus besos, sus acaricias, su penetrante mirada,el roce de mi piel con la suya... Todo me provocaba una y mil sensaciones.
Me quede unos segundos mirándole intentando tranquilizarme y como si mi cuerpo se moviera solo lleve mi mano a su cara y la acaricie tiernamente.
El soltó un pequeño gruñido y yo una pequeña risa.
Me escabullí de sus brazos intentando no despertarlo, recogí mi ropa que estaba tirada por la habitación y me vestí rápidamente.
Salí de allí asegurándome de que nadie me viera o si no se empezarían a crear rumores.
Me dirigí a la cocina para desayunar algo, allí se encontraba Konan junto a un extraño sujeto que llevaba una especie de planta en la cabeza.
-Buenos días Konan.- Le salude con una sonrisa.
El hombre se dio la vuelta y pude ver que la mitad de su cuerpo era blanca y la otra negra.
-Buenos días Sakura.- Me contesto.
-¿Quién es ella?.- Preguntó el hombre.
-Zetsu ella es Sakura Haruno, es nuestra invitada.- Respondió Konan con una sonrisa.
-Encantado. Así que una invitada, tiene una pinta deliciosa.- Respondió el inclinando un poco la cabeza yo le devolví el gesto.
-¿Qué?-Pregunté yo extrañada. Primero me había hablado con una voz amable pero luego se volvió mas grave y un poco tenebrosa.
-Zetsu Sakura no es ningún aperitivo, es nuestra invitada y tratala como se debe si no quieres vértelas conmigo.- Le dijo Konan con una mirada intimidante.
El asintió un poco nervioso y despareció hundiéndose en el ¿suelo?.
Definitivamente Akatsuki es una organización un poco... rara. Pensaba yo con diversión. -Zetsu es nuestro espía y tiene doble personalidad pero no te preocupes no te hará nada.- Me dijo ella. Yo asentí.
-Por cierto Konan ¿Has visto a Kisame?- Le pregunté.
-Se acaba de ir hace unos momentos.- Me contestó.
Será mejor irme ya si no quiero otra regañ é mientras cogía una manzana de la mesa y salía corriendo hacia la salida y para mi suerte pude divisarlo a unos metros de mi saliendo por la puerta acompañado como siempre, de Itachi.
Corrí un poco mas deprisa hasta situarme al lado de los dos.
-¡Pero mira quien es! Ya creía yo que te habías vuelto a quedar dormida.- Me dijo el con una sonrisa. -Hmp.- Bufe mientras cruzaba mis brazos e inflaba mis mofletes como una niña pequeña.
El soltó una carcajada mientras me revolvía el pelo.
Al cabo de los segundos yo también me reía.
Llegamos afuera y como los días anteriores, empezamos a entrenar mientras que el Uchiha nos miraba sentado en una piedra.
Al principio me incomodaba un poco pero después me acostumbre a sus silencios.
También me había acostumbrado un poco a la brutalidad de Kisame, algunas veces pensaba en abandonar pero no quería parecer débil ante Kisame y tampoco ante la organización pero sobre todo tampoco quería parecer débil ante Madara.
La tarde se paso rápida y cuando nos dimos cuenta ya era de noche. Cuando terminábamos me curaba los golpes a mi y a Kisame, por si acaso.
Después de despedirnos me dirigí a mi habitación y tras una larga y placentera ducha me encontraba andando hacia la habitación de Madara para revisar su estado.
Cuando llegue a la puerta me pare observando el pomo, y como si fuera por arte de magia empece a recordar lo que sucedió ayer y en mi cara no tardo en aparecer el color rojo.
Vamos Sakura abre la puerta y solo comportate como siempre lo has hecho. Me regañaba internamente.
Suspire. Y cuando estuve dispuesta ha abrir la puerta una voz me saco de mis pensamientos.
-Se que estas hay afuera, entra de una vez.- Me decía Madara desde la habitación.
Y no pude evitar sonreír.
Abrí la puerta y me adentre en la habitación bajo la mirada intimidante de el Uchiha.
Me acerque nerviosamente hacia el, el corazon me iva mas rápido de lo normal.
-¿Como te encuentras?- Le pregunte intentando mantener la mirada.
-Hmp.- Se limito a contestar el.
-Tan hablador como siempre.- Susurre pero para mi suerte Madara me escucho claramente.
-¿Que?- Pregunto el un poco furioso.
-¿Nada nada!- Le dije.
-Por cierto tengo que revisarte asi que... ti-tienes que quitarte la camisa.- No pude evitar soltar aquellas palabras con nervios, es decir, soy medico pero pedírselo especialmente a el no me resultaba fácil.
El me miro con una peque a sonrisa picara.
-Quítamela tu.- Me desafió.
-¿¡Que?!- Le exclame sonrojada.
Por kami... lo que me faltaba. Pensaba molesta.
-Tu eres la enfermera es tu obligación cuidar de mí.- Dijo con una sonrisa socarrona.
Nos miramos unos segundos. Suspire derrotada y lleve mis manos hacia la camisa de el, me temblaban un poco y no podía evitarlo.
Madara me miraba con diversión. Y por fin tras un vergonzoso momento pude revisarle las heridas. Por suerte ya se encontraba mucho mejor.
-Bueno ya estas casi curado del todo solo te falta descansar un par de días mas y listo.- Le conteste yo con un sonrisa.
El solo asintió.
El silencio se hizo presente en la habitación. Me sentía un poco incomoda.
Y gracias dios que cierto pelirrojo apareció por la puerta.
-Sakura es la hora de cenar.- Me informo mientras se recargaba en el marco de la puerta.
Yo le asentí con una sonrisa y dirigí mi vista hacia el pelinegro.
-¿Vienes?- Le pregunte mientras le tendía una mano.
El no dijo nada y se dispuso a levantarse, yo me acerque a el para ayudarlo pero lo que recibí fue un manotazo en mi mano apartándola.
Lo que hizo me puso muy furiosa y sin pensármelo 2 veces le grite.
-¡Muy bien!¡Pues si no quieres que te ayude aya tu!¡Despues no vengas pidiéndome nada, hmp!-Le grite furiosa mientras salia de la habitación a grandes pasos.
Pase por al lado de Sasori que me miro extrañado ante mi comportamiento.
¿Pero quién se cree que es?Encima de que lo iba a ayudar solo recibo un manotazo, pues ya se puede ir buscando a otra para que lo aguante!
Pensaba yo enfadada, cuando me di cuenta ya había llegado a la cocina.
Allí se encontraban Deidara,Tobi,Kisame,Itachi,Pein y Konan.
Todos me miraban extrañados, me senté bruscamente y me cruce de brazos con el ceño fruncido.
A los pocos segundos apareció Sasori y Madara.
No le dirigí la vista en ningún momento, todos cenamos en silencio, se podía notar la tensión en el ambiente y nadie se atrevía a decir nada.
Cuando terminamos cada uno se fue por su lado, me levante para ayudar a Konan a limpiar, necesitaba tener mi mente ocupada en algo. Ninguna de las dos decía nada.
Al terminar iba a salir pero ella me paro.
-No te preocupes todo saldrá bien.- Me dijo ella con una sonrisa. Yo me quede muy sorprendida ante su comentario.
Ni siquiera le había comentado nada y ella me apoyo, definitivamente Konan era una mujer increíble.
Yo solo la mire con una peque a sonrisa y me fui de allí. No hacia falta decir nada, con la mirada nos entendíamos.
Me dirijia tranquilamente hacia mi habitación cuando pase por delante de la puerta de Madara.
Me quede unos segundos allí parada y volví a emprender mi camino.
-Arrogante...- Esas palabras salieron de mi boca sin darme cuenta. Pero era la verdad muchas veces el Uchiha podía ser muy orgulloso sin duda todo su clan era igual.
Igualito que Sasuke. Pensaba mientras pensaba en mi compañero de equipo.
-¿A quien llamas arrogante?- Esa voz me saco inmediatamente de mis pensamientos. De un momento a otro note como mi corazón se paraba durante un segundo.
Mierda...Pensaba con un poco de miedo.
Me di la vuelta hasta quedar frente por frente con la persona de la que pertenecía aquella voz.
Pude observar su ceño muy fruncido y con los brazos cruzados.
-Madara...- Susurre.
Espero que os haya gustado :3
