Adaptación de la Novela Wanted de Kelly Elliott. Los nombres de los personajes originales fueron intercambiados por los de la saga Crepúsculo, Stefhenie Meyer. Dicha adaptación es sin fines de lucro y se reservan todos los derechos a ambas autoras.
Capítulo 52
Bella
Esme, Ali y yo pasamos casi toda la tarde limpiando y guardando la comida de nuestra fiesta de Acción de Gracias. Todos los chicos salieron al pórtico y oí a Carlisle decir algo sobre una persona llamada Lauren, que iba a traer un nuevo caballo. Los ojos de Ali se iluminaron con eso. Cualquier cosa que tuviera que ver con los caballos y ahí se encontraba.
—Chicas, ¿por qué no dejan de hacer eso y van a la cuadra principal y echan un vistazo a la nueva potrilla que llegó?
— ¿Cuántos años tiene, Esme? —preguntó Ali mientras se quitaba el delantal que tenía puesto. Había estado sonriendo desde que ella y Jasper regresaron ayer de su viaje. Supongo que las cosas habían salido bien, porque no podía mantener sus manos lejos de ella ni ella de él. Esme tuvo que decirle que se comportara al menos cinco veces durante la cena.
—Tiene tres y es una belleza. Jasper la compró para su nuevo terreno. —Ali y yo movimos nuestras cabezas y miramos a Esme. Se dio cuenta de su error en el momento en que salió de su boca.
—Espera, ¿qué nuevo terreno, Esme? ¿Por Jasper compró un caballo? —le pregunté.
— ¿Quieres decir que no te ha dicho? —dijo Ali, aturdida.
—No… ¡No tengo ni idea de lo que están hablando!
Esme sacudió la cabeza y miró hacia el fregadero, donde dejó el último plato. —No es mi trabajo decirle las cosas de Jasper a Bella.
Ali se echó a reír. — ¡Bueno, es el mío ahora! Jass va a comprar los doscientos cincuenta acres de tierra en el lado norte del rancho Cullen.
— ¿Qué? ¿Por qué no me lo habías dicho? Y más importante, ¿cómo? ¿Cómo demonios…? Oh, lo siento, Esme. ¿Cómo diablos puede permitirse el lujo de comprar un terreno de doscientos cincuenta acres de tierra?
Ali movió la cabeza y se encogió de hombros. Sabía que Jass había trabajado durante el año después de la temporada de fútbol, pero eso fue sólo durante el semestre de primavera. Entonces me acordé de mi coche. ¿Cómo pudo darse el lujo de comprar el coche… con dinero en efectivo? ¿Y ahora compraba caballos? ¡Algo no encajaba! Ni estando de interno en una firma de arquitectos podría conseguir esa cantidad de dinero. Sé que dijo que había guardado el dinero de nuestra abuela y era un buen ahorrador, pero vamos. Necesitaba saber cómo.
Giré sobre mis talones y me dirigí hacia los establos. Ali me siguió al instante. No hablé en todo el camino, tenía demasiadas cosas corriendo por mi mente. Dios mío… ¿¡Y si vendía drogas!?
— ¡Deja de pensar tanto, Bella! ¡Dios! Puedo oír los malditos engranajes en tu cerebro. Sólo dale a Jass una oportunidad para que te lo diga. No salgas corriendo y empieces a acusarlo de vender drogas o algo.
Mierda… ¿cómo sabía lo que pensaba? ¿Lo dije en voz alta por error? Doblamos la esquina y vi a Charlie, Seth, Jasper, Gunner y… ¿una chica?
Era probablemente de mi altura y peso, pero vestía unos súper ajustados vaqueros que marcaban su trasero, unas botas de vaquero y una apretada camiseta azul marino. ¿Qué demonios?
Gunner y Seth estaban hablando con ella, y ella lanzó la cabeza hacia atrás, riendo de algo que Gunner acababa de decir. No me gustó inmediatamente. No sabía quién era, pero sabía que no me gustaba en lo más mínimo.
—Jesús, María y José, ¿quién coño es la vagabunda vestida como vaquera? —dijo Ali mientras la miraba de arriba abajo. Los ojos de Jasper se iluminaron como un árbol de navidad cuando vio a Ali. Me miró y sonrió mientras se acercaba a mí.
—Bells, quería esperar hasta que todo estuviera terminado, pero parece que esta semana va a ser tan… eh, sí, me compré un terreno aquí. El que se une a los pastizales en el norte del rancho de los Cullen. Está a unos doscientos cincuenta acres. —Luego miró a Ali y sonrió aún más—. Lo compré con la esperanza de convertirlo en un rancho de caballos, y me compré mi primer potrilla. Es un ella. Puedes llamarla como tú quieras Ali, es toda tuya.
Ali lo miró, atónita. Nunca había visto en mi vida Ali quedarse muda… nunca. En todos los años que llevaba conociéndola. Se quedó mirando a Jass y me di cuenta de que su sonrisa empezaba a fallar. Miré a Ali y tenía una lágrima rodando por su rostro. Lo siguiente que supe es que saltaba a los brazos de Jass y envolvía las piernas alrededor de su cintura.
— ¡Oh, Dios mío! ¡Me compraste un caballo! ¡Oh, Jesús! —Jass comenzó a reír mientras se acercaba a la yegua y Ali lo besaba por todas partes como loca.
— ¡Jesús, consigan una habitación! —gritó Gunner mientras me miraba y guiñaba un ojo. Luego regresó su atención a la señorita teñida de rubio con ajustados vaqueros y tetas falsas de vaquera. Le dio un rápido abrazo… ¿En serio? Y luego se volvió para abrazar a Seth. ¿Vieja amiga? ¿Prima? ¿Quién era esta chica?
—Hola, cariño, ¿quieres ver la yegua? Es una belleza.
—Estoy bastante seguro de que ya le voy a echar un vistazo. —Gunner me dio una mirada confusa y se volvió hacia el caballo. Cabrón.
»Claro, vamos a ver los nuevos caballos de Ali —le dije mientras sacudía la cabeza.
Para el resto de la noche nadie habló de la señorita teñida de rubio con ajustados vaqueros y tetas falsas de vaquera, así que yo tampoco. Era como si nunca hubiese estado allí. Arrinconé a Jass para saber cómo demonios había podido comprar toda esa mierda. Resultó que tomó una parte del dinero que recibimos de nuestra abuela y lo invirtió. Supongo que lo hacía bastante bien. Había apartado dinero para un coche, la universidad para mí y algo más, por si quería usarlo para una boda.
¿Una boda? Bien. No pensaría en eso por un tiempo. Todo el cuerpo de Gunner se tensó cuando me reí de necesitar el dinero para una boda. Pensé que era extraño, pero aún me sentía molesta por la señorita pantalones ajustados como para prestar atención en ese momento a Gunner.
A la mañana siguiente me levanté y Ali no estaba. Dios, segundo día consecutivo que se había levantado a primera hora de la mañana. Empezaba a pensar que ella y Jass salían a escondidas a hacer algo. Agh… no necesitaba visualizar eso en este momento. No eso. Sacudí la cabeza para borrar la imagen de mi mente.
Me puse unos pantalones de chándal y una sudadera de fútbol de la universidad. Parecía que hacía frío. Bajé a la cocina. ¿Nueve y media?
¿Qué demonios? ¿Por qué todo el mundo me dejó dormir hasta tan tarde? ¿Y a dónde diablos habían ido todos?
Salí al pórtico y vi a Esme y a Carlisle en una intensa conversación. Se detuvieron en el momento en que salí.
—Oh, perdón, no quise interrumpirlos —dije mientras empecé comenzaba a entrar en la casa de nuevo.
—Tonterías, querida Bella, tu nunca podrías interrumpir. ¿Estás buscando a Edward, cariño?
Asentí y sonrió.
—Creo que bajó al establo hace poco. Iba a alimentar a los caballos.
—Oh… qué bien… Eh, gracias, iré a, eh, a buscarlo. — ¿Por qué tartamudeaba?
Me dirigí a la cuadra principal y oí voces. Doblé la esquina y la vi… apoyada en el granero con Gunner inclinado a su lado, su brazo apoyado contra un puesto. Ella estaba sonriendo y riéndose de algo que él había dicho. De inmediato tuve la misma sensación que tuve cuando me encontré con Jacob. Me quedé allí. Finalmente Gunner levantó la mirada. Me dio la sonrisa torcida que hacía que mi ropa interior cayera y dejó caer el brazo, y comenzó a caminar hacia mí. Me congelé. ¿Por qué se encontraba solo y con una chica? La miré y me sonrió con una sonrisa socarrona.
No sé por qué lo hice, pero me di la vuelta y me alejé. — ¿Bella? —me llamó Gunner. En cuanto di la vuelta a la esquina y lo perdí de vista, eché a correr. No tenía ni idea de a dónde diablos iba, pero corría tan rápido como podía.
— ¡Bella, detente! —gritó Gunner. Sabía que nunca sería capaz de huir. ¡Mierda! Gunner corría cada día. Corrí hasta el depósito y tuve que poner las manos en mis rodillas e inclinarme.
Oh, mierda… tenía que empezar a correr de nuevo. Trataba de aspirar el aire, pero mis pulmones se sentían como si estuvieran cerrados.
— ¿Qué carajo, Bella? ¿Qué haces huyendo de esa manera?
Tengo. Qué. Recuperar. El. Aliento.
Me levanté y traté de dejar de pensar en el calambre que tenía. Santa mierda… creo que necesitaba empezar a correr… está bien, quizás caminar y luego correr. Oh, Dios mío, divagaba en mis malditos pensamientos ahora.
Gunner se acercó y me dio la vuelta para que lo mirara.
— ¿Qué fue eso? ¿Por qué huiste?
Una vez que recuperé el aliento, me dejé llevar. Me sentía cansada, irritable, estresada por la escuela, por no ver lo suficiente a Gunner, además de tener que ver a las chicas babear por él… y ahora esto. Ambos en el granero, con él mirándola como si estuviera a punto de besarla… Oh, mierda… puta vaquera.
—Oh, lo siento, Gunner. Es sólo que parecía que los dos necesitaban un momento privado para terminar lo que sea que estuvieran a punto de comenzar.
— ¿Qué? Bella, ¿de qué estás hablando?
—Vete a la mierda, ¿vale? Dejaste que durmiera toda la mañana para qué así pudieras pasar algún tiempo con la rubia oxigenada. Se veían muy cómodos. Diría su nombre, pero lo curioso es que nunca me la presentaste ayer… sobre todo después de que te diera un largo abrazo de despedida… Joder.
Empecé a caminar, pero joder… todavía tenía el calambre. ¡Maldita sea!
— Bella, no te alejes de mí. Detente un maldito minuto.
—Me voy a casa.
Vi cómo se pasaba ambas manos por el cabello y luego por su cara.
—Nena, por favor, deja… no puedo hacer esto, Bella. Todo lo que hacemos es discutir y sigues enfadándote conmigo y no tengo ni puta idea de por qué. Así que, me viste hablando con Lauren, es la hija de Charlie. Todos hemos crecido juntos. Joder, es como una hermana pequeña para mí, Bella. No iba a besarla o hacer cualquier cosa con ella para el caso. ¡Te quiero! ¡Maldita sea, Bella! ¿Por qué no puedes ver que te amo…? Sólo te quiero a ti.
Nunca serás querida por nadie…
— ¡Mierda! ¡¿Cuándo saldrá su voz de mi maldita cabeza?!
— ¿De quién es la voz, Bella?
Lo hice otra vez. Me di la vuelta y vi el dolor en los ojos de Gunner. ¿Por qué desconfiaba de él últimamente? Realmente no creía que estuvieran a punto de besarse, así que, ¿por qué corrí de esa manera?
Me sentía mal del estómago y apenas me senté, empecé a llorar. Gunner estuvo sobre sus rodillas en dos segundos.
— ¡Bella! ¿Qué te pasa? ¿Te sientes enferma?
Sólo me lancé a él. Envolvió sus brazos a mí alrededor y luego se sentó y me llevó a su regazo. Frotó mi espalda y siguió diciendo que todo estaría bien. Pero no me sentía bien.
— ¡Gunner, no sé qué está mal conmigo! Sigo esperando a que pase algo malo. Estoy tan cansada de la escuela ya, estoy estresada, mi madre no deja de llamarme, tú difícilmente estás alrededor y cuando te llego a ver, tengo que ver como las chicas que se lanzan a ti… Estoy esperando a que te canses de mí y te vayas. —Empecé a sollozar.
—Cariño, lo siento tanto. No sabía que tu madre había estado llamando. Me gustaría que me lo hubieras dicho, o a Jass. Sé que la escuela es estresante, nena, tienes que tomar muchas clases. El fútbol está casi acabando, y podremos estar juntos más a menudo. Todo va a salir bien. Necesitas hablar conmigo, Bella, no podemos seguir peleando por alguna tontería que no significa nada, ¿vale?
Asentí y lo miré. Sus ojos verdes se encontraron con los míos y contuve el aliento por la mirada ardiente que me daba. Poco a poco, empezó a tirar de mí hacia abajo, me recostó en la hierba y comenzó a besarme.
Después de regresar a tierra, Gunner se inclinó contra mi oreja y me susurró al oído—: ¡Otra primera vez, nena! ¡Un orgasmo junto al depósito!
Solté una carcajada y miré su hermosa sonrisa. Tal vez todo iba a estar bien.
Diciembre…
—No puedo creer que te vayas a casar, Rosalie. ¿Qué demonios? ¿No crees que sea demasiado pronto? —dijo Ali por quinta vez desde que nos recogió del apartamento de Rosalie.
—Ali, estoy locamente enamorada de Emmet y él está locamente enamorado de mí. Queremos casarnos tan pronto como sea posible, así que no, no creo que sea demasiado pronto.
— ¡Acaban de comprometerse hace poco más de dos semanas, por el amor de Dios! —dijo Ali, sacudiendo la cabeza.
Emmet le había pedido a Rosalie que se casara con él en Acción de Gracias, justo en frente de toda su familia. Ella, por supuesto, dijo que sí y de inmediato comenzó la planificación de una boda para el día de San Valentín. Las clases habían acabado por este semestre y, finalmente, sentí que podía relajarme. Cuando Rosalie llamó y nos preguntó si podíamos ir a ver el Hotel Driskill, no dejamos pasar la oportunidad de ir y hacer algo diferente.
Jass se encontraba con Emmet, ayudándole a arreglar algo en el barco de su padre y Gunner planeaba reunirse con Benjamín, el novio de su prima Jane, quien volaría un día antes que ella para estar con Gunner. Suponía que Jane y Benjamín eran novios en el instituto e iban al rancho a menudo. Gunner no había visto a ninguno de los dos en unos pocos años. Se iban a casar ese fin de semana.
—Bien, señoritas. Así que, así está la cosa. Vamos a ver dos salones de baile diferentes. Estoy tratando de mantener esto pequeño, pero tengo la sensación de que la madre de Emmet me va a dar una lista de invitados de una milla de largo. Así que lo tengo en duda. Estoy pensando en no más de trescientas personas.
— ¡Trescientas personas! —dijimos Ali y yo al mismo tiempo, igual de alto.
—Ya lo sé… me gustaría dejarlo en ciento cincuenta, y ese es mi objetivo, pero no estoy segura de que la futura suegra monstruosa.1. se sienta de la misma manera. Así que, recuérdenmelo mientras estemos buscando. Ustedes son mis damas de honor… este es su trabajo.
Tuve que reír, porque Rosalie era del tipo de chica que acabaría huyendo a Las Vegas para casarse, pero la madre de Emmet… era otra cosa. No le debería tomar mucho tiempo darse cuenta de que Rosalie no iba a aguantar su mierda.
Recorrimos diversas salas de banquetes y sabía que Ali se sentía tan aburrida como yo. Era la que tomaba notas y juré por Dios que si Rosalie decía—: ¿Escribiste eso, Bella? —Una puta vez más, iba a meterle el portátil por el trasero.
Amun, el hombre que nos guió durante el recorrido era como un palo en el culo. Era un hombre mayor que seguía hablando de servidores, camareros, sillas, manteles, velas votivas, porcelanas, objetos de plata, flautas, pistas de baile… ¡Oh, Dios mío! ¡No podía soportarlo más! Ali caminaba delante y fue hasta las puertas de la cocina.
Nos acercamos mientras el hombre hablaba del catering.
— ¿Bella, escribiste eso? —Sólo la miré.
—Sí. Sí, lo hice… —dije con una sonrisa forzada.
Vi a Ali caminar hasta otra puerta, la que conducía a las habitaciones de hotel. ¡Eso es lo que quería ver! Oí que eran muy románticas y Emmet pensaba pasar la noche en el hotel antes de que volaran a Barbados. En ese momento, oí Ali aspirar una profunda bocanada de aire.
—Santa madre de todo lo bueno, oh, mierda.
Nuestro guía dejó de hablar al instante y miró a Ali. Rosalie le lanzó una mirada asesina y traté de ocultar mi risa. Ali se acercó a mí y me agarró del brazo, llevándome hacia la puerta del pasillo.
— ¡Gracias, eso fue lo más excitante que tuve en todo el día!
—Pensé que habías dicho que Gunner se encontraba con el novio de su prima ahora —dijo Ali, mientras miraba hacia la puerta que conducía a las habitaciones.
—Lo está.
—Sí, no lo creo… —Me detuvo, me hizo agachar la cabeza y me dijo que mirara por la ventana.
¿Gunner? Estaba de pie en una de las puertas de las habitaciones. En ese momento, se abrió la puerta y oí el grito de una chica. Inmediatamente saltó a los brazos de Gunner y envolvió sus piernas alrededor de su cintura.
Oh. Jesús. Esto no estaba sucediendo… no…
Se veía tan feliz de verlo como él. Entonces lo besó. No un beso profundo, pero un rápido beso en los labios. Luego entró en la habitación y cerró la puerta.
Me desplomé en el suelo. Ese hijo de puta me engañaba. Sentía que iba a llorar… Miré a Ali, que me agarró del brazo y me levantó.
— ¡Oh no, no lo hagas… no… vamos! ¡Rosalie! Código azul. ¡Ahora!
Rosalie se dio la vuelta, me miró y luego a Ali.
— ¡¿Qué?! —Se volvió y se disculpó con nuestro chico turístico—. Voy a estar en contacto con usted, pero me encantó todo. ¡Gracias! —gritó Rosalie mientras corría para ponerse al día con nosotras.
Finalmente alcanzó a Ali mientras llegábamos al vestíbulo y Ali me sentaba en una silla. Las miré.
—Vamos —dijeron ambas al mismo tiempo.
Lo perdí… nunca había llorado tanto en mi vida. Me mecía hacia adelante y atrás y lo único que podía oír era a mi madre. Nunca serás querida por alguien. Puse las manos sobre mis oídos. ¡Tenía que dejar de pensar en eso! Quería gritar. Estaba pasando lo mismo que con Mike y Jacob.
— ¡Sabía que… Ali te lo dije… te dije que tenía la sensación de que algo ocurría! ¡Te lo dije! Probablemente ha estado tratando de encontrar una manera de deshacerse de mí. ¡Incluso Esme y Carlisle actuaban extraño en Acción de Gracias! ¡Probablemente les dijo que iba a romper conmigo!
Oh, Dios mío, mi pecho dolía. No podía respirar. Rosalie se puso de rodillas y cogió mi rostro para mirarme de frente.
— Bella, mírame, si bien es cierto…
— ¡Rose, lo vi! La vi, saltó a sus brazos y lo besó, y luego entraron en una habitación…
—Si es verdad, Bella, no te merece. Es un cabrón hijo de puta. —Rosalie miró a Ali—. Necesitamos a Kate.
Ali sacó su teléfono celular y lo siguiente que escuché fue "Código Azul", y que se reuniría con nosotras en mi casa en treinta minutos.
Empecé a sacudir la cabeza. Cogí una profunda respiración y luego metí la mano en mi bolso. Saqué mi teléfono celular. Me temblaban las manos. Ali me miró y negó con la cabeza. Puse mi mano en la suya mientras presionaba el número de Gunner.
— ¡Hola, cariño! ¿Te estás divirtiendo con las chicas?
¡Jodido cabrón!
—Sí… ha sido un viaje muy informativo, por no decir lo menos.
—Bells, ¿qué está mal? Suenas molesta.
—Así que, ¿estás con Benjamín, Gunner?
—Ah, sí, estamos aquí, sentados, recordando los viejos tiempo y adquiriendo un poco de…
—Nunca. Me. Llames. De. Nuevo. No quiero volver a hablar contigo de nuevo, Gunner, ¿me entiendes?
Ali se agachó y tiró de mi brazo para que me pusiera en pie y camináramos. Sabía que eso haría que Gunner estuviera fuera de la habitación en menos de cinco minutos y lo último que quería era verle.
— Bella, ¿de qué estás hablando? ¿Qué diablos sucede ahora?
—Te vi… te vi con esa puta. ¡Maldito hijo de puta, la besaste! ¡Lo vi esta vez Gunner, con mis propios malditos ojos!
Silencio sepulcral.
— Bella, no sé a quién o lo que viste, pero seguro que no era yo besando a otra chica. ¿Dónde estás, Bella?
—Sé lo que vi, y lo que vio Ali… ambas vimos como besabas a esa chica y créeme, estaban muy cariñosos entre sí, prácticamente follando en público. Te odio. ¡Te odio, Gunner!
—Jesucristo, Bella, no sé de qué coño estás hablando. ¿Estás en casa? ¡Iré ahora!
— ¡No te molestes, no voy a estar allí! Adiós, Gunner… espero que valiera la pena.
Colgué el teléfono y me puse a llorar. Ali regresó con el teléfono, hablando con Kate.
—Olvida nuestro último lugar de encuentro… vamos a tú casa.
Pasé el resto de la noche llorando y quejándome, tomando tragos de algo que ardía como la mierda cuando lo tragaba. Ni siquiera sé qué diablos bebía. Terminé por apagar mi teléfono, porque Gunner no paraba de llamar. Jasper comenzó a llamar a Ali y cuando le contó lo sucedido, todo lo que escuché fue a Jass gritando que iba a matar a Gunner.
Finalmente perdí el conocimiento alrededor de las tres y media. Me desperté cuando llamaron a la puerta. Me senté y, Oh, Dios mío… mi cabeza palpitaba. Kate corrió hacia la puerta y salió. Se volvió y dijo que era Jasper. Abrió la puerta lentamente, para asegurarse de que estuviera solo. Jasper entró y tan pronto como me vio, se acercó y se sentó en el sofá. Una vez que estuve entre sus brazos, me puse a llorar.
—Sh, Bella, cariño, todo está bien. No llores cariño… shhh… Vi a Gunner anoche, cuando volvía a casa. Estaba loco de preocupación porque no podía encontrarte. No creo que incluso pensara en venir aquí.
— ¡No me importa, Jasper, no me importa lo preocupado que se sintiera, porque seguro que no pensaba en mí cuando follaba con una puta en una habitación de hotel!
— Bella, ¿estás totalmente segura de que era él? Me juró que estaba con sus primos.
Me aparté de él y simplemente lo miré. Luego miré a Ali, que negó con la cabeza.
— ¡Sí! Ali lo vio primero. Jasper, lo vimos… lo vi con mis propios ojos.
—Está bien… te creo, es sólo que se veía tan histérico y parecía realmente creíble.
—Sí, bueno, ¿quién sabe cuánto tiempo ha estado engañándome? No me extraña que no lo viera.
Jasper miró a Ali.
— Bella, ha sido temporada de fútbol, incluso yo me ausentaba una buena parte del tiempo.
—No me importa… —Empecé a sacudir la cabeza… ya lo había decidido—. No quiero volver a verlo. ¿Me puedes llevar a casa, por favor?
Jass se detuvo en el supermercado, para que pudiera recoger algunos artículos para cocinar la cena. No pensaba salir de la casa pronto.
— Bella… —Escuché mi nombre y me volví. Era James Baker. Dejé escapar un suspiro. No estaba de humor para él.
—Hola, James, ¿qué sucede? —Me di la vuelta y tomé algunas fresas.
— Bella ¿estás bien? —Me miró con verdadera preocupación en sus ojos.
—No, James, no lo estoy… me acabo de enterar de que mi novio me engañó, por lo que no… no estoy muy bien.
—Mierda, Bella, lamento escuchar eso.
Seguí caminando. Me sentía entumecida.
—Oye, escucha, un grupo de nosotros iremos a Rebels esta noche, ¿por qué no te unes a nosotros? Como amigos, para que te olvides de todo.
Al principio, iba a decir que no, pero entonces, algo se apoderó de mí. Necesitaba una noche fuera, alguien para que mi mente se alejara de Gunner Cullen.
—Está bien. ¿A qué hora debo esperarte?
James parecía satisfecho… un poco demasiado contento, pero justo en ese momento, no me importaba.
— ¿Cenamos primero?
¿Qué diablos?
—Claro, ¿por qué no?
— ¿Qué tal a las seis?
Asentí y traté de darle la mejor sonrisa que pude. —Suena muy bien… nos vemos luego.
Jasper me sermoneó durante todo el camino de cómo no debería ir a Rebels esta noche, con nadie, y mucho menos James Baker. Le dije que iba a ir un montón de gente. Necesitaba que se callara. Podría dormir un par de horas antes de que Jamesfuera a recogerme. La cabeza me latía con fuerza. Necesitaba tenerla despejada esta noche, para que pudiera poner mi plan en marcha. Un plan que consistía en olvidarme de que Edward Cullen incluso había entrado en mi vida a partir de esta noche, a las seis de la tarde.
A las cinco cuarenta y cinco, sonó el timbre. Era un hijo de puta ansioso. Tenía puesto un vestido negro que apenas llegaba a la mitad de mis muslos y botas vaqueras rojas. Tenía el cabello medio recogido y me puse el suficiente maquillaje para que mis ojos destacaran. Me miré por última vez en el espejo. Mierda, mis ojos estaban rojos e hinchados de tanto llorar.
Traté de poner una sonrisa cuando abrí la puerta. Mi sonrisa se desvaneció al instante.
Gunner.
Me quedé mirándolo mientras me miraba de arriba abajo.
— ¿Vas a algún sitio? —Sonaba molesto. Mierda… si alguien tenía que estar molesta, era yo.
—Sí, de hecho me voy. Tengo una cita, por lo que si no te importa marcharte, llegará pronto a buscarme.
Empecé a cerrar la puerta, pero la detuvo con la mano.
—No tengo nada que decirte, así que por favor, vete.
— Bella, no follé a una chica anoche. No sé por qué sigues haciendo esto, pero sinceramente, estoy demasiado cansado de este juego.
¿Qué?
— ¿A qué juego te refieres, Gunner?
—Tú y esa inseguridad que tienes. He tratado de ser paciente contigo y no empujarte demasiado rápido, pero todo lo que haces es acusarme de no quererte, que te engaño. Es una mierda y estoy jodidamente cansado de eso.
—Bueno, ya no tienes que preocuparte de eso, porque ya no estamos juntos. Por favor, vete ahora.
— ¿Con quién vas a salir, Bella? ¡Dime ahora mismo! —gritó Gunner tan fuerte que me hizo saltar.
En ese momento, James entró conduciendo por el camino de entrada con su BMW. Cerré los ojos y recé para que Gunner no lo golpeara. Gunner se volvió y miró el coche y luego se volvió lentamente y me miró.
—Mierda, Bella… eso fue rápido. Tal vez has tenido a James cerca de ti todo este tiempo, ¿eh? —Extendí la mano y lo abofeteé. James salió de su coche, pero se detuvo y se quedó allí.
—Te odio. ¿Me oyes? ¡Joder, te odio y no quiero volver a verte de nuevo! ¡Nunca!
Gunner parecía devastado y casi quería decirle cuánto lo sentía, y que no había querido decir nada de lo que dije… hasta que recordé a la puta envuelta alrededor de su cuerpo.
—Bien, si esto es lo que quieres, Bella, no te preocupes. Nunca te molestaré de nuevo.
Gunner se dio la vuelta y se alejó de mí. ¿Eso era todo? ¿Se dio por vencido tan fácilmente?
Lo vi llegar a su camioneta y salir del camino. Tuve que poner la mano en el marco de la puerta para sostenerme. Entonces me di la vuelta, corrí al baño y vomité.
1. Juego de palabras. El nombre para suegra es : "Mother-in-law", pero la pelicula de J-Lo y Fonda lo cambiaron a Monster-in-law.
Ay Gunner!
Déjenme decirles que el próximo cap sera terrible! Tal vez alguien no abandone...
Perdón por mi ausencia -asuntos familiares- Pero como recompensa de mi ausencia poste tres capis!
Reviews?
Issa!
