¡Aquí estoy de nuevo con más! No se asusten por si este cap es muy largo, hay mucho dialogo y es bastante rápido de leer.

Aquí lo tenéis ¡disfrutadlo!

—James, quiero ser sincera contigo... Así que por favor, déjame hablar —dijo Lilly en medio del pasillo del vagón de Gryffindor con los brazos en jarra, aferrados a su cintura y mirando a James Potter sonrojada—. Lo de esta noche ha sido genial pero yo no estoy segura de que lo nuestro llegué a ningún sitio...

—¿Me estas diciendo que después de lo de esta noche, me das plantón?

—James, me gustas mucho ¿vale? —dijo la pelirroja mientras el color en sus mejillas subía por momentos—. Pero no creo que estés hecho para relaciones, y yo tampoco la verdad...

—¿Como?

—Me vas a hacer daño...

—¿Por que eres tan egoísta, Lilly? —dijo James enfadado, las palabras de Lilly le dolían, pero era verdad—.

—¿Egoísta, yo? —sus ojos chispearon—. Sabes perfectamente que tengo razón, Potter —levantó el dedo y le apuntó—. Dime una sola vez en la que no hayas sido infiel en una relación, dime solo una vez, James y entonces llámame egoísta con todo el derecho del mundo.

El chico abrió la boca con intención de hablar, pero la cerró de inmediato en caer en la cuanta de que Lilly tenía toda la razón del mundo.

No podía borrar el que había sido.

—Lilly, tu nunca podrás compararte a aquellas chicas, tu eres... —no podía decirlo—. Tu... Tu no eres ellas, eso es evidente y el echo de que yo me comportará así en un pasado no significa que contigo sea así...

—¿En un pasado? ¿Hace cuanto, dos meses? Quizás menos...

—¡¿Por que me haces esto?!

—¿EL QUE?

—Serás muy inteligente pero ahora mismo estas siendo de lo más tonta, Lilly. —James estaba a punto de perder los papeles y gritarle que la quería—. ¿Acaso estás ciega, Evans? ¿Acaso no ves lo que me provocas? ¿Crees que si fueras cualquier otra me iba a estar arrastrando de esta manera? ¡Ay, chica que equivocada estás!

—¿Equivocada? ¿En que, James? Dime, ¿Por que equivocada? —Lilly sintió como la garganta se le anudaba—. ¿Por saber que me vas a engañar con cualquier otra que te encuentres en los pasillos? ¿Por saber que no vamos a durar menos de un mes? ¿Por que me vas a romper el corazón? No, James... No estoy equivocada, solo evito que me hagan daño...

James tuvo que contenerse por que era capaz de besarla allí mismo y sabía que se iba a llevar un buen puñetazo si lo hacía. Se contuvo con todas sus fuerzas y reprimió esas terribles ganas de querer besar sin parar aquella boca y sentir a aquella chica durante toda la vida como lo había estado haciendo la noche anterior.

—Que equivocada estás y que preciosa eres, joder —dijo pensando en voz alta—.

El corazón les latía a mil por hora.

—Eres un tremendo idiota, Potter... De verdad no sé que se me pasó ayer por la cabeza para acostarme contigo.

—Eso es por que no hay quien se resista —dijo James e inmediatamente recibió un golpe en el brazo—. ¡AUH! Era broma... —Lilly alzó un ceja—. Vale, no... Pero admite que ha sido el mejor de tu vida...

Suspiro.

—El mejor sin duda...

—¡Espera! ¿No he sido el primero? —dijo alarmado el chico—.

—No eres el centro del universo.

—Me sorprendes, pelirroja...

James la miraba como si fuera la única cosa en el mundo, en su mundo. Sus ojos estaban fijos en aquellas dos enormes esmeraldas presas entre pestañas. Cada nueva expresión en su rostro era un tesoro por descubrir, y eso era lo que quería, quería poder conocer cada unas de aquellas expresiones, cada movimiento que sus ojos sincronizaban con su boca. Adoraba ardientemente cuando sus mejillas se enrojecían sin previo aviso, cuando esas pecas alrededor de su nariz se intensificaban por el tacto la luz del sol. Adoraba esa maravillosa combinación en su rostro, la adoraba a toda ella.

Suspiró.

—Lilly, dame una oportunidad... —dijo casi en un sollozo—.

—James...

—Te prometo que no la cagaré, te prometo que jamás te engañare... Lilly yo jamás te haría daño, jamás... —se acercó a ella y le puso las manos en las mejillas—. Te lo prometo...

—Lo siento, —le apartó las manos suavemente mientras sus ojos se humedecían—. James, no estoy dispuesta a que me hagas daño como siempre lo has hecho...

—¿Como?

—Cada vez que oía que estabas con una chica me hacías daño, ¿sabes? —Lilly notó como el llanto se aferraba a sus cuerdas vocales y le impedían hablar—. Pero tu no te dabas cuenta, así que no prometas algo que no vas a poder cumplir, nunca has podido y nunca podrás...

La chica se dio media vuelta y se fue pasillo a través metiéndose en uno de los compartimentos del vagón. James se quedó allí de pie, hecho completamente añicos. Lilly le había rechazado después de todo lo que habían pasado la noche anterior. El baile había sido muy importante para él, había sido el primer paso a estar a su lado y el echo de pasar la noche juntos le había dado todas las esperanzas necesarias para creer que finalmente había conseguido a su pelirroja, pero ahí tenía la inminente respuesta, ella jamás estaría con él.

Se giró rendido y empezó a caminar hasta llegar a su compartimento, entró. Remus y Peter hablaban tranquilo, Sirius miraba distraído por la ventana. James se sentó al lado de Sirius y este le miró sorprendido.

—¿Y esa cara de cordero degollado? —dijo Sirius dándole un golpe amistoso a su amigo en el brazo—. ¿Que te ha dicho tu pelirroja, Prongs? ¿Se ha enfadado y te ha dejado sin polvo?

Peter rió y Remus tuvo que contener la sonrisa, todo lo que Sirius decía era un reclamo para él y estaba intentando contener todos esos pequeños impulsos.

James no dijo nada. Apretó las manos y las miraba concentrado con el rostro enrojecido.

—¿James, que pasa? —dijo Remus—.

Suspiró.

—¿Prongs?

James levantó la mirada hacía sus amigos.

—Me siento la mierda más asquerosa que puede haber...

Remus miró a Sirius y vio el inminente cambió en su rostro. Pasó a estar bromeando a entristecerse en solo oír las palabras de James. Su rostro había cambiado de una manera estrepitosa e inmediatamente se acercó a James y le rodeó con un brazo.

—¿Que ha pasado, James? —dijo Sirius—.

Remus no podía apartar sus ojos de él.

—¿Por que me hace esto? ¿Tan horrible soy? ¿Tan mala persona me ve? —en los ojos de James se veía reflejado aquel desazón, aquella pesadumbre, todo aquel dolor que aquella chica le hacía pasar—. No me he portado mal con ella, ¡nunca!

—¿Que te ha dicho?

—Que no quiere nada conmigo por que le haría daño...

—¿Te ha dicho eso? —preguntó Remus—.

Peter callaba. Él no se metía en esos temas, solo escuchaba.

—Me ha dejado muy claro que soy un infiel de reputación y que jamás saldría conmigo después de mi largo historial...

—Celos...

—¿Que? —James miró a Sirius—.

—Esta claro... —dijo Sirius—.

Todos le miraron sin entender.

—¡Venga ya! —exclamó— ¿Lo veo yo y no lo veis vosotros?

—¿El que? —dijo Remus, y esas fueron las primeras palabras que Sirius y Remus intercambiaron desde que Padfoot le había dejado en la enfermería aquella mañana—.

—Lilly esta muy pillada de ti, James... ¡Es evidente! —dijo muy convencido de sus palabras—. ¿Dime, que chica se acuesta con un tío al que aparentemente odia de un día para otro? Ellas no son como nosotros... —se sonrojó—. Quiero decir, ellas necesitan sentir algo... ¿Me explico? —James alzó una ceja—. Ella sentía algo por ti antes de que todo pasará, ella ya sabía que le gustabas y que estaba dispuesta a pasar la noche contigo...

—¿Y por que me rechaza?

—¡Por que esta celosa! —Afirmó nuevamente Sirius—. Esta terriblemente celosa, lo ha estado desde que empezaste a gustarle y me figuro que fue hace bastante tiempo... Pero tiene tanto y tanto orgullo que es incapaz de admitir que le gustas y que esta dispuesta a olvidar que eres un mujeriego y tu terrible y largo historial con las tías... Pero su orgullo no se lo permite y es por eso que te rechaza.

—Tiene razon... —dijo Remus—.

Sus miradas conectaron.

—Pero yo jamás le haría daño...

—Prongs, si a Lilly le gustas desde hace tiempo, imagínate como se ha debido sentir cuando te veía con otras chicas... —dijo Remus y recordó aquel día en el que en llegar a la sala común se encontró a Sirius besando a aquella chica. Recordó aquella dolorosa imagen que se repetía una y otra vez y se imagino la idea de tener que compartir aquellos besos con otras personas. La angustia le perforaba en silencio y dolorosamente—. Ella te ha visto con una chica diferente cada semana desde hace mucho tiempo y ha tenido que sufrir en silencio... Y ahora que te declaras tiene tanto miedo de sufrir como lo ha estado haciendo que te rechaza...

—Por orgullo y por miedo... —añadió Sirius—.

James se tomó unos segundos para asimilar todo aquello.

—¿Y que hago?

—Demostrarle que estas dispuesto a cambiar por ella... —dijo Remus—.

—¿Como? Ya se lo he dicho, pero dice que no es suficiente, que nunca cambiaré...

—Dile que la quieres —dijo Sirius—.

—Nunca.

—¿Por que?

—Por que entonces si que estaría completamente a sus pies...

—Ya lo estás.

—Sí, pero si le digo que la quiero, ella será la que me haga daño a mi —dijo apenado—.

El compartimento se inundo de silecio. Sabían que James tenía razón.

Remus miró a Sirius pero este miraba a James y apartó entonces la mirada.

Sirius miró a Remus pero este miraba a James y apartó entonces la mirada.

—¿Que hago, chicos?

—No lo sé, James... Pero estoy seguro de que Lilly siente más de lo que realmente quiere admitir —dijo Sirius—.

—Necesito pensar... —James se levantó de su asiento y se quedó de pie mirando a sus amigos—. Voy a tomar un poco el aire, ahora en un rato vuelvo... —dijo y salió del compartimento cerrando la puerta de un golpe tras él—.

Sirius suspiró y se acurrucó en el asiento. Le dolía su amigo, le dolía lo mal que lo estaba pasando por esta chica y en parte la odiaba por hacerle sufrir de esa manera. ¿Pero como odiarla? James estaba locamente enamorado de ella y al parecer, ella también lo estaba de él. Pero las cosas a veces no son tan fáciles como uno cree o desearía que fuera. Cuando se trata de dos, las cosas suelen complicarse literalmente. Y él, mas que nadie, los sabía con absoluta claridad.

El orgullo.

La aceptación.

Nada era tan fácil como siempre habían creído.

—Chicos, ahora vengo... —dijo Peter mientras se levantaba—. Voy a ver a Mary...

—Vale —dijo Remus—.

Sirius no tenía ganas de hablar y miró por la ventana mientras Peter salía del compartimento.

Estaba tan sumergido en sus propios pensamientos que no se dio cuenta de que se había quedado solo con Remus. No se había dado cuenta de que Remus se removía incomodo en su asiento y que apenas podía dejar de mirarle. Y de nuevo, la mente de Remus, fue acechada por el recuerdo del sabor de aquel beso tan amargo. Aquel beso que solo le había traído pesadillas y que sin embargo deseaba con todo su corazón poder volver a saborear aquellos labios. No había mayor emoción que la que había sentido aquella noche durante aquel contacto y deseó con todas sus fuerzas repetir eternamente aquello, una y otra vez.

—No me has hablado en todo el día... —Sirius habló mientras sus ojos estaban perdidos en la lejanía. Su voz resonó una y otra vez en la cabeza de Remus—.

—¿Que?

Sirius apartó entonces la mirada de la ventana y miró a Remus.

—Que no me has hablado en todo el día —dijo con calma—.

—¿Que querías que te dijera?

Sirius calló.

—Dime, Sirius... ¿Que querías que te dijera, mmh? —Remus hablaba frió y distante—.

—¿Que sé yo? —inhaló aire y cogió fuerzas—. Solo quería una opinión por tu parte...

—¿Una opinión? ¿De que?

—Anoche...

Remus tenía miedo. Sirius estaba demasiado seguro de lo que quería, parecía que ya supiera y aceptará todo lo que estaba pasando. Pero Remus tenía tanto miedo de que todo eso fuera real, no podía aceptarlo y mucho menos hablarlo ahora con Sirius. La única salida que tenía era negándose a todo y dejar este tema como si nunca hubiera pasado. Pero esa siempre era su solución para todo, era un cobarde.

—¿Que pasó anoche?

Sirius se preguntaba por que Remus le estaba haciendo aquello. ¿Por que le estaba tratando de aquella cruel manera? ¿Por que reaccionaba así?

—¿Qué que pasó anoche? —dijo molesto Sirius—. ¡Oh vamos, Remus! ¿Ahora me vas a decir que me lo imaginé?

—¡Claro que no! Sé perfectamente lo que pasó anoche, se perfectamente lo que hiciste...

—¿Lo que hice? —Sirius abrió mucho los ojos y se puso recto encarando a Remus—. ¿Lo que YO hice? ¿Y tu? Si mal no recuerdo tu también movías la lengua, Remus...

—¡Tu fuiste quien me besó!

Sirius creyó que la risa se le escaparía en cualquier momento. Aquello era demasiado para él y todo era demasiado vergonzoso. Él no era de temas serios y en sus labios se dibujaba una sonrisa nerviosa siempre que trataba con esos temas, nunca se acostumbraría.

—No me hace gracia... —dijo Remus escondiendo su sonrisa también—.

—No, si a mi tampoco... Pero te repito que dos no se besan si uno no quiere, Remus —dijo serio nuevamente—. Así que ahora no me vengas con que no querías, por que parecías igual de dispuesto que yo...

Remus calló.

—¿Por que te niegas a aceptarlo? —dijo Sirius frunciendo el ceño—.

—No me niego...

—¡Claro que lo haces! Te niegas todo el tiempo a aceptar que nos besamos... Y que te gustó.

—¿Que dices, Sirius?

—No puedes negarte, a mi no... —Sirius se inclinó hacía delante—. Te recuerdo que yo también estaba allí, y lo sentí —dijo susurrando con malicia—. Sentí tus manos ansiosas, tu lengua incapaz de parar y aquella cercanía, aquel calor...

El corazón les latía con fuerza.

Allí tenían la mejor oportunidad para volver a repetir lo que había pasado aquella noche, ahí tenían la oportunidad que ambos, en silencio, habían estado esperando durante todo el día y que sin embargo, iban a desaprovechar.

Remus giró la cabeza hacía otro lado, negándose así a la cercanía que Sirius había creado entre ellos.

—¿No te niegas, no? ¿Por que, Remus? ¿Por que? —Dijo Sirius mordiéndose el labio con fuerza, al final se haría sangre—.

—No puedo, Sirius... Lo siento, pero yo no soy como tu...

—¿Como yo?

—Estoy seguro que esta no es la primera vez que besas a un tío... —Remus hablaba con crueldad, pero esa era su manera de alejar a Sirius—.

—Así que ese es el problema, ¿no? —Sirius asintió para el mismo—. Esta bien saberlo...

Remus volvió a mirarle.

—Pues si, Remus... Esta no es la primera vez que beso a un tío... ¿Y, sabes que? —le miró con rabia, Remus le estaba haciendo daño—. No será la última, te lo aseguro...

Remus enmudeció.

—Pero recuerda, se que te gustó... No lo quieres admitir, pero a mi no me puedes negar que lo disfrutaste tanto como yo... —Sirius era incapaz de parar de insistir, no podía, tenia que saber que era lo que Remus realmente había sentido, lo que realmente sentía. No se creía que le estuviera rechazando, no podía—.

—¡Yo no soy marica!

—Yo tampoco... —Sirius dibujó en sus labios la sonrisa más apetecible que Remus había visto. Aquella sonrisa le sobre calentó el cuerpo de una manera terrible. Todo su cuerpo se vio atraído fatalmente hacía aquella boca que le llamaba a gritos—.

—¿Tu tampoco, que? —James abrió de un portazo la puerta del compartimento—.

Remus se puso blanco pero Sirius pensó rápido, sabía disimular.

—Remus me estaba diciendo que no tenía ganas de ir a casa por año nuevo... Y, sinceramente, yo tampoco... —rió Sirius—.

James se sentó abatido a su lado, dejándose caer sobre el asiento.

—Tranquilo, el día 2 os quiero a todos en mi casa ¿queda claro?

—Clarísimo, hermano...

—¿Por que estás tan pálido, Moony? —dijo James mirando a Remus—. ¿Tan pocas ganas tienes de ir a casa?

—No, es que estoy un poco mareado del viaje... —miró a Sirius, aún no entendía todo lo que estaba pasando. Toda su vida había dado un giro de 360 grados desde aquel beso. Todo lo que era y lo que creía conocerse, había cambiado de la noche a la mañana—.

—Bueno, ya llegamos... En 20 minutos estaremos en Londres —dijo James—. Relájate y no pienses en nada... —James le sonrió—.

Remus asintió y se inclinó hacía la ventana.

—¿Has pensado algo sobre lo de Lilly? —preguntó Sirius a su amigo—. ¿Has aclarado tus ideas?

James suspiró.

—¿Sabes que, Padfoot? Voy a olvidarme de todo durante estas vacaciones, no quiero pensar en ella... Me tiraré a todas las que pueda del barrio y cuando vuelva a Hogwarts a por ella...

—¡Por Merlín! —exclamó Remus—. ¡Eso es justo lo que Lilly no quiere!

—¿Y que pasa con lo que yo quiero? —dijo James—.

—Lo que tu quieres es a ella —añadió Sirius seguro de si mismo—.

James se pasó las manos por la cara con desesperación.

—¡No entiendo nada!

—Cuando llegues a casa y veas a esas chicas no tendrás ni ganas de hablar con ellas después de haber estado con Lilly —dijo Remus—.

—¿De verdad?

—Si, James... —le aseguró Remus—.

Esa era la sensación que asolaba sus pensamientos. En recordar el beso de Sirius y todo lo que este le había hecho sentir, ya no sabía como reaccionaría en estar con Alma o si querría besarla siquiera. El echo de haber podido probar el cielo le estaba haciendo plantearse si realmente quería conformarse con Alma solo por que no podía aceptar todo lo que Sirius provocaba en él.

—Que complicado es todo... —dijo James—.

—Lo sabemos, hermano —Sirius miró a Remus que asentía en silencio con los ojos fijos en él—. Lo sabemos.

Bien, aquí el capítulo número 8. Sinceramente nunca pensé que llegaría a tantos cuando empece con la idea original de este fic, pero mi mi cabeza ha ido creando e inventando cosas nuevas a medida que esto avanzaba y no podía negarme a seguir escribiendo, así que este fic va a ser más largo de lo que me había imaginado.

Espero que no se les haya hecho muy pesado y largo... Pensarán, mira esta que escribe de James y Lilly cuando yo estoy aquí para leer Wolfstar... lo sé y lo siento, pero la relación de James y Lilly es algo que ayuda a que estos dos chicos entiendan desde otro punto de vista lo que les esta pasando a ellos. Espero que no les haya molestado, pero era algo que tenía que añadir. En el próximo me centraré más en estos dos locos, ¡prometido!

Sinceramente, no tengo escrito ni una palabra del siguiente y ando un poco perdida, así que no se extrañen si tardo un poquito en publicar. Solo espero poder empezar cuanto antes. Quiero poder tener bastante adelantado este fic antes de que las clases empiecen y no pueda escribir con tanta frecuencia. Imagínense si ya publicó de año en año durante vacaciones, cuando tenga clases, que apenas tengo tiempo para respirar... En fin, solo espero poder avanzar mucho estas dos semanas antes de que todo empiece... ¡Rezaré por ello!

Bueno esto ya es demasiado, últimamente me enrollo mucho... Lo siento! Pero antes de despedirme quiero aclarar una cosa, algunas palabras que uso son un poco soeces y despectivas, no quiero despreciar ni herir a nadie. Pero todo es parte de la trama y de la evolución de los personajes, espero que lo entiendan. Y bueno eso es todo, nos vemos en el próximo capítulo... hasta entonces,

Besos Lúthien.