Llevaba dos horas mirando el reloj, acostada en el sillón mirando al reloj. No había cenado, no había contestado ninguna carta, la correspondencia seguía ahí sin abrir, el sobre que tanto la torturaba reposaba entre sus manos. ¿Por que de todas las personas en el mundo a ella era la que estaba en esta situación? ¿Que pretendía Scorpius Malfoy? ¿Que se supone que debería hacer ahora? Suspiro intentando apartar todo pensamiento erróneo, ella era una mujer de razón, ella era muy lógica y todo en esta vida tenía que tener una explicación. Tal vez Scorpius la escogió al azar, aunque eso no era muy propio de él, o tal vez tenga en su poder cosas útiles que ella le podían servir y por eso le dejo todo para que ella pudiera utilizarlas con toda libertad. O tal vez solo debía abrir el sobre y enterarse. Levantó el sobre con una mano para examinarlo con lo ojos, realmente no había nada que encontrar ahí pero Rose tenía la sensación de que al abrirlo tendría que enterarse de muchas cosas que no le gustarían. Comenzó a des enrollar el cordón que ataba el sobre, finalmente iba a enterarse de lo que contenía, finalmente tenía el valor de hacerlo. Cuando el sobre estuvo abierto su manos temblaron hacia el contenido, ahí había toda una vida entregada a ella, solo a ella.
- Albus Potter solicita entrar, Albus Potter solicita entrar -anunció la pintura arriba de su chimenea. Rose lo pensó un momento antes de responder.
- Que entre -dijo con la voz seca, sentándose, dejó el sobre en la mesilla de en medio.
Albus apareció un momento después entre las llamas verdes, estaba vestido con una túnica gris y su cabello esta desordenado, como si llevara viajando en escoba por mucho tiempo. Se sacudió la túnica y miro a su prima, quien no se encontraba en el mejor de los aspectos.
- Rose -murmuro acercándose a la pelirroja, quien ya se había puesto de pie. Ambos se fundieron en un abrazo.- Merlín, gracias por recibirme.
- Tu siempre eres bienvenido Al -Rose apenas le sonrió.
- Me imagino que debes estar cansada, disculpa las horas -dijo el.
- ¿Te ofrezco algo de tomar? -preguntó a su primo.
- ¿Tendrás Ron de Gnomo? -pregunto este sentándose en uno de los sillones- he hecho un largo viaje.
- Veré que tengo -respondió Rose yendo hacia un mini bar.- ¿de donde vienes? -preguntó mientras hacia los tragos.
- Volé desde Irlanda, apenas llegue a casa me vine para acá, como vez ni siquiera he cenado -dijo con voz cansada. Rose le entregó el vaso con el trago, Albus no dudo en beber un poco- gracias Rosie.
- No me digas así -gruño la pelirroja- yo tampoco he cenado ¿te apetece que prepare algo rápido para los dos?
- No quiero molestar -Rose le sonrió fraternalmente.
- ¿Tú? para nada -bromeó- anda ven a la cocina que ya nos preparo algo.
Rose caminó hacia la puerta que llevaba a su cocina, ella no era muy experta pero gracias a la abuela Molly se defendía bastante bien, abrió el refrigerador para ver con que contaba y luego reviso en los estantes. Bueno tenía para hacer unos macarrones con queso con ensalada y un vino para acompañar. Se puso en marcha.
- ¿Este es cierto? -preguntó Albus levantando la mano con el sobre.
- Albus, esto es personal -lo reto con el ceño fruncido.
- Vamos Rose, tu sabes por que estoy aquí -dijo su primo pasándose la mano libre por el cabello, Rose recordó que en varias ocasiones vio a Scorpius hacer ese gesto.
- Pensé que era por que me extrañabas -le dijo irónica- realmente no sé si debería alimentarte, me siento ofendida.
- Oye que mi estomago no lo pague -le dijo Al con una sonrisa.- claro que te extraño tonta, siempre te extraño -agregó con vehemencia.
- Lo sé, yo también te extraño -se rindió, mirándolo con una sonrisa- y contestando tu primera pregunta, si ese es el sobre.
- ¿Ya lo leíste? -preguntó, Rose le dio la espalada para poner los macarrones en la cacerola.
- Estaba por hacerlo cuando llegaste -le respondió sin ningún tipo de reclamo.- ¿por que me habrá dejado sus pertenencias?
- Creo que tengo una idea acerca de eso -le dijo Albus con un poco de socarronería.
- Iluminame -le pidió ella
- Tú le gustabas a pius -Rose se congeló un momento.
- Estas bromeando
- No, en realidad te estoy diciendo la verdad -Rose lo encaró- le gustabas desde Hogwarts
- A si, y por eso me hablaba tanto -le dijo ella irónica.
- Rose, el nunca se sintió correspondido -Al suspiro mirando al vació- el no quería arriesgarse a pedirte una cita, sabía que si lo rechazabas podía quedar marcado de por vida.
- Eso es ridículo, yo no pude gustarle de esa manera, hablas como si el estuviera... -se interrumpió.
- ¿enamorado de ti? Lo está -siguió Albus.
- El tuvo esas otras novias -alegó Rose, Albus revoloteó los ojos.
- Y nunca duró con ninguna ¿verdad? aunque el me lo negara yo sabía que seguía pensando en ti, ojalá se hubiera atrevido a decírtelo antes de que el maldito desapareciera -dijo con algo de coraje. Rose le tomo la mano.
- Lo siento mucho Albus -le dijo con los ojos brillantes- sé que era tu mejor amigo y sé que esto es difícil para ti, yo no puedo aceptar que esté muerto, aunque no hablábamos mucho.
- Es por que no está muerto -le dijo Albus apretando su mano- Rose, creo que el ministerio se rindió muy fácil y lo entiendo. Después de todo el es un Malfoy.
- ¿Estas diciendo que tu padre discriminó a tu amigo solo por ser un Malfoy? -preguntó Rose atónita.
- No, mi padre invirtió todo el tiempo, los recursos, pero el consejo del ministerio ya no piensa darle nada por que dicen que ya es inútil -Rose se tapo la boca- como vez aun no se les perdona a los Malfoys.
- Eso es horrible, no puedo creer que sean tan retrogradas -exclamo indignada.
- Ya sé, pero yo no me rindo Rose -le aseguró- estoy seguro de que voy por el camino correcto y sé que mi papá, tu papá, la tía Hermione y el ministro están revocando la decisión del consejo.
- ¿Mis papas? -preguntó sin poderlo creer.
- Sí Rose, no les parece justo que se le de por muerto -dijo Al con orgullo.- hay una bola de detractores que se están apoderando de las decisiones que se toman en el ministerio, ni siquiera se le da el lugar al ministro y estoy seguro de que la desaparición de Scorpius tiene que ver con ello, tus padres también sienten eso.
- ¡Oh Merlín! quieres decir que esto podría ser un complot gubernamental -exclamo Rose, Albus asintió.
- Tu madre dice que el incentivo sería la venganza, muchos quieren que los Malfoys, los Nott, Los Zabinni y todas esas familias que salieron libres de culpa, sean castigadas.
- pero de esa forma, volvemos a los tiempos de Voldemort -razonó la pelirroja.
- Lo sé, pero alguien esta sembrando discordia y ahora uno ha desaparecido y lo dan por muerto -Albus miró a Rose seriamente- tenemos que resolver esto o si no, el mundo mágico volverá a dividirse y quien sabe si mi padre podrá hacer algo.
- ¡Estos es horrible! -exclamo indignada- no puedo creer que esto este pasando, se supone que aprendimos la lección, se supone que ahora eramos personas mas tolerantes y capaces de perdonarnos.
- Bienvenida a la realidad -Albus sirvió dos copas de vino.- pero lo importante ahora es encontrar a Scorpius, estoy seguro de que el podría decirnos quien es el que comenzó con todo esto. -bebió un poco de su copa, Rose lo copio.- por eso necesito que leas esto -levantó el sobre- creo que el otro motivo por que el que te dejo a ti sus pertenencias es por que sabe lo inteligente que eres Rose, tal vez dejo pistas y el sabía que tu ibas a ser capaz de resolverlas.
- No me lo creo -le dijo anonadada- ¿como pudo el saber que esto pasaría?
- Escúchame Rosie -Rose hizo una mueca- Scorpius cambio el testamento antes de emprender el viaje que lo llevaría a la desaparición, lo investigue todo. Yo estaba de viaje en Sudamérica por aquellos tiempos, tal vez el no confiaba mas en el ministerio y decidió dejarte esto a ti, a ti que eres una genio y puede resolverlo.
- Quieres decir que ese sobre contiene pistas para saber su paradero -dijo Rose tomando el sobre.
- Quien sabe, tal vez, no lo sé, no lo sabre hasta que lo leas -dijo Al frustrado.
Rose miro el sobre y luego negó con la cabeza, fue a apagar la estufa y sirvió en dos platos Ensalada y macarrones. Luego le entregó un Albus y se dispuso a comer.
- ¿en que piensas Rose? -preguntó Al después de 20 minutos de silencio.
- Todo esto es demasiado para mi -le dijo con pesar- es por eso que yo trabajo en un lugar sencillo, si Scorpius me dejó esto por que cree que yo puedo descubrir donde está creo que tenía ideas equivocadas, yo no puedo con esto.
- Rose por favor, tienes que ayudarme -le imploró Albus.- no solo está en juego la vida de Scorpius, si no toda la comunidad Mágica.
- No lo sé Albus -dijo ella apartando el plato de sí y tomando un sorbo largo de vino.- ¿que tal que no haya pistas? ¿Y si Scorpius me dejo todo por el simple hecho de estar enamorado de mi?
- Entonces averígualo -Albus empujó el sobre en su dirección. Rose lo tomó.
- Iré a mi recamara a leerlo -le informó- no te vayas -se puso de pie- vendré en cuanto lo lea. -Albus asintió con una sonrisa.
Rose fue hasta su recamara, con la varita encendió las luces y se dejo caer en la cama, estaba demasiado contrariada y un poco cansada. Todo lo que le había dicho Albus era horrible y tal vez Rose tenía en sus manos la mayor clave del asunto. Aunque no sabía por que el ministerio no había descubierto la verdad, estaba segura de que ese sobre ya había sido registrado y leído cuidadosamente. Ella no se sentía tan genio.
- Muy bien Scorpius, vamos a ver me dejaste -le dijo a nadie en particular sacando la serie de documentos que había dentro del sobre, comenzó a leer.
"Yo Scorpius Hyperon Malfoy en facultad mental quiero declarar que si algo me llegará a pasar mi deseo es que todos mis bienes materiales, así como el anillo Malfoy de la familia ,sean cedidos a la señorita Rose Autumn Weasley por completo, como una declaración de mi amor eterno"
Rose dejó de leer en el párrafo, Scorpius si que estaba loco para dejar eso plasmado. Rose suspiro. Después de leer el testamento, encontró un sobre con su nombre, se veía que ya lo había abierto, tal vez los del ministerio.
Querida Rose:
Sé que debes estarte preguntando ¿que carajos pasa conmigo? tal vez estés recordando en todos esos momento en los que pude hablarte y no lo hice, en todos esos momentos en los que pude decirte lo mucho que te amo y no me atreví, yo pienso en ellos todo el tiempo y me lamento, tal vez cuando leas esto yo no este ahí para que maldigas y golpees por declararte mi amor de esta forma, quisiera que las cosas fuesen diferentes, estoy apunto de embaucarme en un viaje peligroso y solo estoy pensando en ti, voy a dejarte sin ni siquiera tenerte y no sabes como me duele hacerlo. Albus siempre tuvo razón, debí dejar de ser tan cobarde, ahora solo puedo pensar en lo que hubiera sido, en todo lo que pudimos haber hecho, por que yo te hubiera conquistado de la manera en la que te mereces. Allá a donde voy estoy seguro que relacionare todo contigo, si miro al cielo recordaré tus ojos, cuando esté entre los árboles pensaré en tu hermosura, en cada calle imaginare que te llevo de la mano. Sé puede ser demasiado cursi Rose pero creo que te lo debo, te habría hecho feliz como ningún otro, yo te conozco y te entiendo. Sé que luchas todos los días por ser tu misma y no solo la hija de tus padres, sé de tu lado divertido, sé de tu lado rebelde, sé de tu nobleza y de tu temple, te he seguido durante muchos años como una sombra, esperando a que te des vuelta y me mires, amo la forma en que sonríes cuando ves a los niños jugando en el parque, o lo orgullosa que te sientes cuando tus padres son abordados por algún fan. Sé que amas tanto a tu familia que has hecho sacrificios que ellos ni siquiera se imaginan, como la forma en la que en 5to año fallaste en tu prueba de Defensa Contra las Artes Oscuras para que Albus la ganará y se sintiera mas seguro o cuando en 7mo año le diste tu vestido a Lily por que a ella no le gustaba el suyo. Hasta sé que renunciaste al Quidditch para que tu hermano tuviera un puesto en el equipo, aunque eras mejor que el. Sólo quiero que tomes todo lo que es mio por que de alguna forma es tuyo, soy tuyo. Y sé que mis padres van a respetarlo por que ellos saben lo mucho que yo te amo, a ellos nunca les escondí nada. Sólo quiero que cuando mires mis cosas, tus cosas, me recuerdes, que pienses un poquito en mi y yo estaré feliz en donde quiera que esté. Somos eternos Rose, como el Ave Fénix, Renacemos de nuestras cenizas, volvemos a donde comenzamos y en todos esos pasos yo estaré pensando siempre en ti. -Rose frunció el ceño, aquí había algo- La primera vez que te vi no fue en la estación de King Cross, fue en mi vieja biblioteca, en aquella casa a la que le tenía mucho miedo. Leyendo aquel libro que tanto nos gusta a los dos -esta era la clave, la vieja Mansión Malfoy, y el libro que tanto le gustaba a ella era "Quidditch a través de los tiempos", tal vez ahí había algo- te imagine leyendo conmigo, aunque no sabía de ti físicamente te imagine conmigo, ¿tiene sentido? nada de esto lo tiene. Por favor Rose recuerdame como tu eterno enamorado, como un recuerdo bonito.
Rose suspiró, tenía algo pero tenía miedo. ¿Y si solo era producto de su imaginación? Si en realidad no significaba nada. Tenía que tomar una decisión, tenía que seguir a su corazón. Salió de la habitación sintiéndose insegura, Albus estaba recostado en el sillón leyendo el profeta.
- Al -susurró para no asustarlo, su primo la miró.
- ¿Y bien? -preguntó sentándose, Rose se sentó a su lado mirándose las manos.
- Creo que tienes razón -dijo quedito, reflexionando- Scorpius si está enamorado de mi -Al sonrió- pero también en la otra cosa, el dejo pistas.
- ¿en serió? Merlín ¿has descubierto algo? -preguntó demasiado ansioso
- Creo que sí -le dijo mirándolo- necesitamos ir a la vieja Malfoy manor, la de las historias -Albus asintió.- voy a ayudarte Al, tenemos que encontrarlo.
- Gracias Rose -Albus la abrazó.- Pues vamos ¿no?
- No, tenemos que ser cautelosos, si hay infiltrados en el ministerio tenemos que tener cuidado.
- tienes razón Rose -reflexionó su primo.
- Mañana al medio día iré a visitar a los Malfoy, después puedes acompañarme al departamento de Scorpius, ahí puede haber mas pistas. Y por la noche emprenderemos la búsqueda, tendrá que ser en la madrugada pero confío en que si todo sale bien nadie se dará cuenta -Al asintió a todo.
