Rose se presentó al trabajo como todos los días con la sensación de que alguien la seguía. Comenzó a hacer sus deberes, necesitaba apresurarse para que al medio día todo estuviera listo. La empresa que se encargaba de entregar la mercancía a los que compraban vía postal llego puntual, Rose se enfrasco en etiquetar los pedidos. A las 11 su tío George apareció con una sonrisa, a Rose le encantaba el buen humor de su tío.
- Tumn, tumn -le saludó recargándose en el marco de la puerta de su oficina- andamos muy activa.
- Es que necesito salir temprano -le dijo revisando la contabilidad- ¿no te molesta verdad? -lo miró.
- ¿molestarme? por favor a mi nada me molesta -dijo perezosamente- pero tienes que decirme a donde vas.
- Creí que trabajaba con mi tío, no con mi madre -bromeó ella, George puso una cara de falsa indignación.
- Solo me preocupo por ti Tumn-tumn -Rose lo miró con la ceja levantada.
- Te la compro -le sonrió- voy a ver a los Malfoys -George hizo una mueca de horror, Rose revoloteo los ojos.
- Sangres puras puaj -dijo el tío con asco.
- Tranquilo tío, no me voy a unir a su secta -le aseguro Rose acercándose a él- voy a arreglar un asunto.
- El de la herencia, supongo
- ¿como sabes? -preguntó ella con asombro.
- El profeta -George le mostró el periódico, en la portada en letras grandes decía "Dan por muerto a Scorpius Malfoy, sus pertenencias pasan a una Weasley" y había una foto de ella con Albus y Scorpius en Hogwarts.
- Ridículo -murmuró Rose.
- Pero sales adorable en la foto -le aseguro George- no sabía que tenías una relación con el hurón jr.
- Entre los dos -dijo acercándose misteriosamente- yo tampoco lo sabía -le sonrió.- tengo que irme tío, nos vemos mañana ¿si?
- Tomate el tiempo que quieras Tumn-tumn -se despidió George.
Rose se puso un abrigo, iba al norte de Londres y por ahí el clima solía ser mas frío. Salió al callejón Diagon, caminó por un esquina y entonces hizo lo que menos le gustaba, desparecer. En cuanto paso el vértigo y el dolor de ser aplastada y jalada al mismo tiempo aterrizó a las afueras de Avebury frente a una verja de fierro forjado, Rose miró a la vieja mansión que se alzaba detrás de un patio muy bien cuidado con algunos arbustos en forma de animales (mágicos por supuesto) y algunos monumentos de piedra, era una belleza. Sin dudarlo fue hacia el pilar que sostenía un lado de la verja y con voz cautelosa dijo: Soy Rose Weasley, solicito ver a los señores Malfoy. La verja después de unos terribles 2 minutos se abrió para que ella pudiera pasar por un camino de graba que llevaba hacia la entrada, a Rose todo eso le pareció encantador, aunque nunca viviría en una casa así, uno se podía perder con frecuencia y a ella le gustaba mas los espacios pequeños. Cuando llegó a la puerta un Elfo con traje elegante la esperaba, no se veía muy amable, Rose le sonrió.
- Señorita Weasley -dijo con una voz bastante macabra- los señores la esperan.
- Gracias -Rose comenzó a subir por los escalones.
El elfo sin mirarla comenzó a caminar hacia el interior de la casa, Rose lo siguió lo más rápido que pudo. Al entrar se percato de lo pulcro que parecía todo, ahí no había cuadros ni flores, mas bien parecía que estaba vacía, salvo por algunas antigüedades que se dejaban ver en espacios separados. El piso era de mármol blanco, muy bien pulido y brilloso, Rose se fijo que podía ver su reflejo en ellos. El elfo se detuvo tras una puerta de Caoba oscura, abrió y anunció "Rose Weasley", alguien adentro debió decirle que la dejara pasar por que inmediatamente el elfo se hizo a un lado indicándole con la mano que podía entrar. Rose avanzó cuidadosamente, con mucho nervio se alisó la falda que llevaba y se paso una mano por el cabello suelto. Los señores Malfoy's estaban sentados en uno de eso sillones con dos plazas, la habitación estaba casi tan vacía como el vestíbulo, era como si de repente hubieran vaciado la casa y solo hubieran dejado ese juego de sala en ella.
- Señorita Weasley -la saludo Draco Malfoy poniéndose de pie y acercándose a ella- un sorpresivo placer que nos visite -extendió la mano, Rose no dudo en dársela.
- Señor Malfoy -le saludó, apretando su mano- Señor Malfoy -dijo inclinándose a un lado y mirando a Astoria Malfoy quien asintió secamente y aparto la mirada hacia la ventana, como si hubiera algo interesante ahí.- disculpen la molestia.
- Por favor tome asiento -le indico Draco señalando el sillón en frente de donde ellos estaban.- ¿le ofrezco algo de tomar?
- Un te de manzana estaría bien -Rose se sentó en el sillón indicado, adentro hacía igual de frío que afuera.
- Barny -llamo el señor Malfoy, inmediatamente el elfo apareció- por favor trae un té de manzana para la señorita y un Whisky de fuego para mi, ¿Amor quieres algo? -preguntó a Astoria, ella negó con la cabeza sin mirarlo.
- En seguida -el Elfo desapareció en el instante. Draco fue a sentarse con su mujer.
- Debo decirle que no esperaba verla por aquí, creo que ha quedado bastante claro lo del testamento -dijo Draco con una amabilidad increible, Astoria miro a Rose detenidamente.
- en verdad eres muy bonita -comentó la mujer con voz apagada, Rose imaginó que no era fácil para la señora lo que estaba pasando.
- usted también lo es -devolvió el cumplido, sus mejillas se tiñeron de rosa al decirlo, característica Weasley.- Señor Malfoy -dijo poniéndose seria- no vengo aquí a discutir lo de la herencia, con esperanza espero que en unos días esto ya no importará, su hijo regresará a casa.
Astoria soltó un gemido e inmediatamente lagrimas salieron de sus ojos, el señor Malfoy le paso la mano por los hombros y comenzó a susurrarle palabras de aliento. En ese momento el elfo apareció con las bebidas, al ver la situación dejó el pedido y volvió a desaparecer.
- Lo siento -se disculpo el señor Malfoy aun con el brazo al rededor de su esposa- Tory no lo está pasando tan bien -la señora seguía sollozando.
- No, yo lo siento más, debí tener algo de tacto -dijo avergonzada- lo heredé de mi padre, lo siento -volvió a disculparse.
- Es que todo ha sido tan difícil -dijo la señora Malfoy con algunos hipidos
- Lo sé, lo siento -repitió Rose acercándose a ellos, se puso en cuclillas frente a la señora bajo la mirada atónita del señor Malfoy, tomo la mano de Astoria- estoy aquí para ayudarlos -murmuró- voy a encontrarlo señora, de verdad voy a encontrarlo -le prometió. Astoria la miró con dolor, luego paso una mano por la mejilla de Rose.
- Mi hijo tenía razón en todo -Rose sonrió- eres una buena persona Rose Weasley, el estaba orgulloso de eso.
- Si bueno, nunca me lo dijo ¿sabe? -dijo Rose, Astoria sonrió triste.
- El no creía ser suficiente para ti -le confesó, la pelirroja revoloteó los ojos.
- Eso tendrá que decírmelo de frente, en cuanto lo encuentre le exigiré que me diga todo -le prometió, Astoria la miro con cariño- lo voy a encontrar -Rose miro a Draco Malfoy quien se mantenía en sorpresa todavía- se los prometo.
- ¿y como piensas hacer eso? -preguntó el señor Malfoy saliendo de su estado- El ministerio a cancelado la búsqueda, ningún Auror pudo encontrarlo -Rose negó con la cabeza, se puso de pie y regresó a su asiento. Le dio un sorbo a su té.
- Hay cosas que están pasando en el ministerio, cosas horribles -les dijo impasible- y Scorpius sabía de ellas.
- ¿Estas diciendo que el ministerio tiene que ver con la desaparición de mi hijo? -preguntó indignado.
- No todo el ministerio, pero sí. Hay un grupo que está desacreditando al ministro y a mi padres también -Draco se puso de pie y comenzó a caminar en circulo- Lo siento señor Malfoy pero es la verdad, mi primo Albus y yo vamos a seguir con la búsqueda de Scorpius, el es la clave de todo.
- ¿Entonces tu crees que mi hijo todavía está vivo? -fue Astoria quien preguntó, la mirada que le dedico a Rose hizo que esta dudara ¿y si Scorpius no estaba vivo? ¿y si no lograba encontrarlo?
- Si -respondió con vehemencia, tenía que dar esperanza, no debía pensar en lo negativo- sí y no soy la única -Draco la miro interrogante- como el dije mi primo Albus también lo cree, y mis padres y mis padrinos.
- Entonces le van a dar la espalda al ministerio -sentenció el señor Malfoy.
- Le vamos a dar la espalda al consejo -corrigió Rose- en cuanto Scorpius aparezca se aclarará todo.
- No te parece... ¿un poco peligroso? -preguntó Draco.
- Sí señor Malfoy, pero estamos dispuestos a correr el riesgo.
- ¿Por mi hijo? -volvió a preguntar Draco.
- Y por la comunidad mágica -agregó Rose.
- ¿Por que? -está vez fue Astoria quien hizo la pregunta mirando a Rose directamente- ¿Por que quieres ayudar a mi hijo?
- Por que -Rose dudó- creo que es injusto que el ministerio se diera por vencido, por que nadie merece esto, por que quiero conocer a la persona que me escribió tantas palabras bonitas, se lo debo. -Astoria le sonrió.
- Eres mejor de lo que pensaba -murmuró la señora, luego miró a Draco quien aun no estaba del todo convencido- ¿podemos ayudarte en algo?
- En realidad sí, necesito entrar a Malfoy manor -anunció Rose.
- estas en Malfoy Manor -le recordó Draco.
- La vieja Malfoy Manor -corrigió ella, Draco la miró intensamente- Scorpius me dejó está carta -saco el pergamino- estoy segura de que me dejo una pista en ella, necesito entrar ahí y descubrir si es cierto -Draco tomó la carta y comenzó a leerla.
- ¿como sabes que el ministerio no la vio primero? -preguntó tras leer el contenido.
- Sé que lo hicieron, pero nunca pudieron adivinar nada. Scorpius fue tan inteligente para esconder la pista detrás de sus palabras de amor -les aseguró Rose, la carta paso a manos de Astoria quien leyó detenidamente.
- ¿Y crees que la pista esté en Malfoy Manor? -preguntó Draco.
- Sí, específicamente en la biblioteca -le indicó.
- ¿Tus padres saben que vas a entrar ahí?
- No y me gustaría que no se enteraran, ellos no saben todo el plan todavía. Aunque Albus en este momento les este diciendo que vamos a continuar con la búsqueda. -Draco asintió, Astoria le devolvió la carta a Rose.
- Entonces tienes mi permiso -dijo Draco- te daré la ubicación, yo soy el guardián de la casa.
- Gracias señor Malfoy, no sabe lo mucho que nos está ayudando -le aseguró ella.
- Tu eres la que esta haciendo mucho, las gracias te las debemos dar a ti -dijo Astoria poniéndose de pie y acercándose a Rose- siempre serás bienvenida aquí Rose -luego sacó una cajita y se la entregó.
Rose abrió la cajita y descubrió el anillo Malfoy, era una serpiente en oro blanco repleta de diamantes pequeños, los ojos de la serpiente eran unas esmeralda, miro a Astoria con pánico.
- Yo... no puedo aceptarlo -declaró mirando a los señores Malfoy alternativamente.
- Scorpius quería que fuera tuyo -dijo Draco Malfoy- por favor acéptalo, cuando lo encuentres podrás devolvérselo -le sonrió con cariño.
Rose miró el anillo y lo sacó examinándolo, era hermoso en muchos aspectos, no puedo evitar probárselo, el anilló se ajustó a su dedo y entonces lo levantó para admirarlo.
- Te queda -dijo Astoria con orgullo.
- Gracias señores Malfoy -dijo Rose conmovida- es hermoso.
- Por favor llámanos por nuestros nombres -le pido la señora Malfoy. Rose asintió.
- Les prometo que les traeré a su hijo -dijo acercándose a ambos.
- Cualquier cosa no dudes en llamarnos -le dijo Draco, le entregó un papel con la dirección- por favor grabatelo, nadie puede saber donde está la casa -rose asintió, lo bueno es que era excelente para recordar datos.
- Listo -le entregó el papel- tengo que irme, debo ir al departamento de Scorpius, podría haber mas pistas -se acercó a Astoria.
- Cuídate mucho Rose -le dijo la señora.- Lo haré Astoria-le prometió Rose, Astoria la abrazó. Luego se separaron y Rose le tendió la mano al señor Malfoy- le prometo que lo traeré sano y salvo.
- Sé que lo harás -confió Draco, ignoró la mano y también la abrazó.- eres exactamente como tus padres, y me alegró de eso. Mi hijo no pudo haber escogido mejor -Rose se ruborizó.
- Nos vemos -agregó por último saliendo del lugar.
Rose miro por última vez la casa, los señores Malfoy estaban en la entrada abrazados mirándola, que lindo sería si ellos fueran como de su familia. Ambos eran personas agradables y a Rose le importaba menos lo que pudiera haber hecho en el pasado, lo que contaba era el presente. Y tenía un largo camino que recorrer, salió por la verja y antes de desaparecer miró el anillo colocado en su dedo, definitivamente tenía que encontrar a Scorpius.
