—No es justo que hayan suspendido el entrenamiento de mañana...

—¿Por que lo suspenden? —preguntó Sirius a James—.

—Segun McGonagall, después de las vacaciones tenemos que volcarnos al cien por cien en las clases y el Quidditch no es lo esencial...

—Es comprensible —añadió Remus—.

—¡No, no lo es, Moony! —bramaba indignado James desde su asiento en el pequeño compartimento—.

James y Peter estaba sentados en un lado, uno muy alejado del otro. James miraba por la ventana indignado por la cancelación del entrenamiento de mañana de Quidditch, mientras Peter comía de las bolsas de golosinas que había comprado hacía un rato.

El tren avanzaba en dirección a Hogwarts después de las vacaciones de Navidad.

Sirius estaba sentado justo al lado de Remus, muy cerca el uno del otro y procurando tener el mayor contacto corporal posible. Las piernas de Sirius estaban colocadas sobre las de Remus. Y ambos se sentían tan bien que no les importó que James o Peter notaran algo.

Habían pasado los mejores días en casa de James. De alguna extraña manera, habían conseguido dormir juntos todas las noches que pasaron allí. Habían pasado todas las noches entre besos y miradas. No habían aclarado en que punto estaba su relación o como se sentían y que era lo que pensaban de lo que estaba empezando a crecer entre ellos. Simplemente se dedicaban a coquetear entre ellos y de vez en cuando Sirius le robaba un beso a Remus y luego este le devolvía el pecado.

La puerta del compartimento se abrió de golpe.

—Lily... —suspiró James en ver como la melena roja se colaba en el compartimento como una llamarada de fuego imparable—.

—Hola chicos —dijo con una gran sonrisa—. Siento interrumpir...

—¿Que quieres? —James corto las palabras de la chica de manera tajante—. Estábamos hablando.

Lily le miró algo afectada por el recibimiento. Después de la insistencia del chico y de todo lo que había pasado, no se esperaba que reaccionara de esta manera. Había pensado por un momento que tenía a James a sus pies, pero estaba muy equivocada. Él no estaba dispuesto a arrastrarse por nadie y se lo iba a dejar bien claro.

—Remus... —Lily le miró—. Hay alguien que quiere verte.

Sirius no reaccionó pero Remus sabía perfectamente de quien se trataba.

—¿Quien? —dijo Sirius—.

Alma entró en el compartimento detrás de Lily.

—Hola... —dijo con temor—.

Todo lo que Sirius había creído posible por un instante, desapareció por completo y todo se desmoronó a sus pies. Alma estaba frente a ellos, Alma estaba frente a él y eso le desafiaba. Se sintió menudo, indefenso e intentó coger o tocar a Remus de alguna forma, pero fue en vano. Él era inferior a ella, ella era su novia. Se sintió demasiado pequeño dentro de aquella escena que no supo reaccionar, simplemente se quedó callado mirando como la chica se acercaba mas a Remus.

El no era nadie ahora mismo, se encontraba en inferioridad ante Alma.

Sirius no bajó las piernas de encima de las de Remus. Si lo hubiera hecho, hubiera sido la culminación de la humillación que estaba recibiendo y de su inferioridad. De alguna manera, estaba demostrando lo que era suyo.

—Alma... —llegó a pronunciar Remus con un hilo de voz—. ¿Q-que haces aquí?

La chica se sintió un tanto violenta por el poco interés de su novio.

—Venía a verte... —miró a los demás para asegurarse de quien la miraba. Los ojos de Sirius estaban muy fijos en ella—. Llevamos mas de 3 semanas sin hablar y quería verte...

—Sí, claro... —Remus miró a Sirius y retiró con cuidado sus piernas, dejándolas caer sobre el suelo—. Vamos fuera y hablamos...

Sirius quiso arrancar la cabeza a todos los presentes.

Remus se levantó y ambos salieron del compartimento. Lily se quedó dentro con los demás y la puerta se cerró dejando a Remus y a Alma solos en el pasillo. Remus caminó hasta la ventana y se apoyo contra el vidrio sintiendo el traqueteo del tren. Alma se puso a su lado, muy cerca.

Remus sintió como su espacio vital era invadido por alguien que no era Sirius, aquel que lo había estado haciendo durante los últimos días de una manera considerablemente constante. Cuando se trataba de Sirius, no existía un máximo de cercanía. El espacio vital de Remus se pasaba por alto cuando se trataba de Sirius. Alma, sin embargo, estaba violando todo su espacio.

—Mi amor, siento mucho no haberte escrito... —La chica se abrazó a Remus, rodeando los brazos a su torso—. Quise hacerlo durante todas las vacaciones, pero me sentía fatal y me quería esperar a vernos en persona...

—¿Por que te sentías fatal?

Remus no podía evitar sentir algo por aquella chica que se aferraba su pecho. Era Alma, su novia desde hacía más de tres meses y de la cual había llegado a estar bastante enganchado y que sin embargo, no había conseguido despertar todo lo que Sirius provocaba en él.

No podía evitar comparar los sentimientos que tenía hacía Alma y hacía Sirius. No podía evitar replantearse las cosas ahora que Alma se aferraba a su torso y le procesaba ese maravilloso cariño. Estando con Sirius se había olvidado de lo que era estar con Alma, se había olvidado de lo que ella también despertaba en él. Y aunque, lo que sentía por Alma era completamente real y verdadero, lo que sentía por Sirius tenía mas fuerza que nada y eso era un hecho. Ese hecho le daba credibilidad suficiente al asunto como para poder tomar una tajante decisión.

—Me sentía fatal por lo de tu madre y su operación...

Remus recordó la excusa que había puesto para no tener que ir al baile de Navidad.

—Me sentía fatal por no haberte escrito preguntando que tal estaba y como lo llevabas tu... —la chica levantó la cara y le miró fijamente a los ojos—. Lo siento, de veras... Mi amor.

—Alma... No tienes por que disculparte —Remus la rodeó con los brazos—. Mi madre esta bien y la operación fue muy positiva para ella... —mintió de nuevo—. Gracias por preocuparte...

—Remus, soy tu novia... Siempre me voy a preocupar por ti —declaró—.

La cabeza de Remus reprodujo ese siempre con la voz de Sirius y revivía aquel momento de tantos en la tienda de campaña de James.

—Remus —Alma se aferró con fuerza al pecho del chico—. No sabes cuando te he echado de menos...

Remus le devolvió el abrazo, pero se sintió reacio ante aquel gesto e intento apartarse de ella. Quería ser sutil, sabía lo que quería hacer pero no estaba del todo seguro. Alma era su novia desde hacía un tiempo y con Sirius solo había tenido un par de impulsos. Y es que así era como llamaban a su extraña relación, pequeños impulsos que asaltaban sus cuerpos y desataban pasiones momentáneas que necesitaban ser saciadas. Y todos aquellos impulsos, le hacían plantearse su relación con Alma.

—Alma... —dijo Remus—. Todo este tiempo sin vernos, me ha hecho pensar en algo.

—¿En que?

—Veras... —Remus miró hacía el ventanal del pasillo y sintió el traqueteó del tren bajo sus pies. Necesitaba pensar, pero sentía que se estaba engañando a si mismo y eso era lo que mas le dolía. No podía dejar una relación así por unos impulsos. Pero dejar a Alma era un impulso y su relación con Sirius se basaba en eso, en pequeños impulsos. ¿Por que no saciarlos? Suspiró y habló—. Esto no funciona...

Alma se separó por completo y se quedó frente a Remus.

Calló y dejó que Remus hablara.

—Hemos tenido momentos geniales, en serio... Cuando empezamos todo era maravilloso y créeme que yo era el mas implicado en lo nuestro —Lo que menos quería hacer Remus era hacer daño a Alma. Ya se sentía demasiado desgraciado como para encima hacerla sentir desgraciada a ella por ese inminente rechazo—. Pero no quiero seguir engañándote...

—¿Me estas engañando?

—¡No!

—¿Estas con otra?

Precisamente, no con otra.

—¡No, no! —se alarmó Remus y empezó a ponerse nervioso—. Me refería a que no quiero hacer ver que siento algo...

—¿No sientes nada por mi? —Alma estaba a punto de echarse a llorar—.

—Soy horrible para estas cosas... —Remus se llevó una mano a la sien—. No sé explicarme...

—Seguro que te has visto en esta situación muchas veces, ¿no? —Alma se alteró—. ¿Así es como las dejas a todas? ¿No eres tu, soy yo...? —Sus ojos se tornaron rojos—. Ya veo por donde van las cosas... Eres igual que tus amigos —dijo con rabia—. Eres igual que Potter y Black, jugáis con nosotras a vuestro antojo... Por un momento pensé que tu eras diferente —Remus intentaba hablar, pero Alma le cortaba en cada intento—. Que sepas que conmigo no vas a volver a jugar de esta forma, yo no soy como las demás, ¿sabes? Pensaba que lo nuestro iba en serio y que todo iba bien... Pero seguro que has encontrado a una que te caliente la cama todas las noches —Hizo una pausa y lo miró con odio—. Pues que sepas que cuando te canses de ella o ella se cansé de tus tonterías, yo ya no voy a estar esperando... Que te quede muy claro.

—¿Que estas diciendo? —Remus quiso que Sirius estuviera allí y le ayudara con esa situación—. ¿Alma, tu te estas oyendo? Yo no soy como James y Sirius... No hay nadie y si estoy haciendo esto, es por mi ¿vale?

—¿Por ti?

—¡Si, por Merlín! —exclamó exhausto el chico—. Pensaba que lo entenderías y que pensarías que así es mejor, al menos es la verdad y te digo lo que siento... No puedo seguir fingiendo algo que no siento...

—¿Cuando tiempo llevas así?

—Poco.

—¿Desde Navidad?

—¿Que?

—Seguro que estabas revolcándote con alguna fresca por ahí la noche de Navidad —sus palabras conjuraban rabia y odio—. Seguro que te inventaste la falsa escusa de lo de tu madre para poder librarte de mi... A saber donde estabais Sirius y tu la noche de Navidad... ¿Me equivoco? —Remus se puso colorado—. Me di cuenta de que Black no estaba... ¿Donde fuisteis, eh? ¿Con quien estuvisteis los dos toda la noche?

Remus se quedó blanco.

—Lo sabía... Eres igual que ellos.

Remus se acercó a la cara de Alma y la habló desde muy cerca. Tenía los ojos ensombrecidos y el rostro pálido, esa situación podía con él. Habló con rabia.

—Me da igual lo que pienses y lo que creas... No tienes razón y no sabes NADA —sentenció—. No sabes nada, Alma...

—Se acabo.

—Se acabo —finalizó Remus—.

Remus se apoyó contra el ventanal mientras Alma se daba media vuelta. Empezó a caminar hacía el otro vagón. Arrastraba los pies pero se movía deprisa. Remus se sintió la persona mas horrible y despreciable del planeta. Alma había sido su princesa desde hacía meses y le hubiera arrancado la cabeza a cualquiera que la hubiera tratado mal. Y ahora, era el quien la había despreciado y humillado de la manera mas cruel. Había sido muy poco sutil y había sucumbido a los impulsos de lo suyo con Sirius. Pero no podía hacerlo de otra forma, no sabía mentir y eso era lo peor. Y es que no podía seguir en una mentira, no podía seguir con Alma sabiendo a que su lado tenía los ojos cerrados. No podía seguir con ella sabiendo que podría tener a Sirius. Y lo pondría todo en juego por él. Ahora mismo vendería su alma al diablo por estar con Sirius.

—¿Remus? —Lily salió del compartimento y cerró la puerta tras de si—. ¿Estás bien?

—Sí...

—¿Donde está Alma? —La chica se acercó a él y miró hacía ambos lados del largo pasillo—.

—Se ha ido...

—¿A donde? —dijo Lily sin entender nada—. ¿Por que?

—Lo hemos dejado... —Remus hablaba sin fuerzas y miraba la ventana. Sentía el frió cristal sobre su frente y el traqueteó del tren revotando en su interior—.

—¿Como?

—Lily, ahora mismo me siento una porquería... —Remus apoyó la espalda en la pared y se dejo caer hasta quedar sentado en el suelo—. He sido muy cruel con ella y no se lo merecía —hundió la cabeza en sus manos—.

Lily se sentó a su lado, mirándole preocupada.

—Oye —puso una mano sobre el brazo de Remus—. Dudo que tu hayas sido muy horrible y cruel con ella, Remus... ¿Cuando has sido tu así? —Lily intentó reconfortarlo. No sabía que era una misión perdida—. ¿Como se lo has dicho?

—Le he dicho que no podía seguir con algo con lo que ya no sentía nada... —Remus la miró con las cejas arqueadas e intentando excusarse por sus actos—. A ver... Todo estaba muy bien con ella, pero me he dado cuenta —No le iba a contar lo de Sirius, así que tenía que suavizar las cosas un poco—. Me he dado cuenta de que no es esencial ¿sabes? Es decir, no la he echado de menos y cuando la he visto, no he sentido nada, no he tenido esa sensación de necesitarla como antes... ¿Me explico?

—¿Le has dicho eso?

—No... Bueno, de una manera sutil.

—¿Que es sutil para ti? —preguntó Lily entendiendo la situación—. Espero que no le hayas soltado lo que me acabas de soltar a mi, porque... Si lo has hecho, que sepas que esta chica va a estar por los suelos durante mucho tiempo... Se va a sentir fatal, Remus.

—¡Oh, Merlín! —Remus volvió a hundir el rostro entre las manos—. Soy una persona horrible...

—Oh, vamos.. —Lily se acercó mas y lo rodeó con un brazo por los hombros—. Todos vivimos este momento una vez en la vida, hay quien lo vive mas... Mira James y Sirius... Ellos le habrán hecho esto a miles de chicas —dijo enfatizando el miles—. Tu no te preocupes... Ya vendrá el día que te lo hagan a ti...

—¿Sabes que eres horrible dando consejos amoroso? —rió Remus—.

—Me lo suelen decir... —Lily sonrió—.

—Joder, Lily... Pensaba que las chicas sabían de estos temas...

—Soy la excepción...

—Será verdad, —Remus sonreía—. Pero, de todos modos, me siento fatal por Alma... No se lo merecía...

—Nadie se lo merece...

Remus miró a la chica. Esta, estaba mirando la puerta del compartimento donde estaban Sirius,James y Peter. Ella tampoco se lo merecía. Remus se enterneció y dándole un suave golpecito en el hombro a Lily, le dijo:

—Dale una oportunidad...

La chica le miró sorprendida.

—Nunca.

—¿Por que, tanto le odias? —dijo refiriéndose a James—.

—¿Odiarle? —Lily sonrió melancólica. Odiaba hablar de eso. Odiaba admitirlo—. Ojalá...

Remus volvió a rozar su hombro buscando su atención.

—En serio, dale una oportunidad... —Remus sonrió—. Es buen chaval y te quiere.

Lily le miró con los ojos muy abiertos y muy seria.

—Creo que no hablamos de la misma persona —dijo Lily—.

—Haz lo que quieras, pero, como tu has dicho... Nadie se lo merece —Sentenció Remus mirándola con ternura. Aquella chica era un sol. La adoraba—. Ni tu, ni él.

Remus y Lily habían compartido una buen amistad desde siempre. Ambos habían sido prefectos de Gryffindor desde quinto curso y habían forjado, así, una buen amistad. Se habían ayudado en los momentos difíciles y habían compartido buenos momentos de estudio en la biblioteca. Lily, de hecho, sabía de la licantropía de Remus y era consciente de ello desde hacía un tiempo. Este mismo ao, mientras estaban en la biblioteca una de las tardes, Lily se aventuró a preguntar a Remus sobre sus cicatrices y sus misteriosas desapariciones una vez al mes. Este, sorprendido por la perspicacia de la chica, evito el tema y eludió la pregunta como pudo. Pero ella no iba a dejar las cosas así. A partir de ese momento, Lily se fijo mas en Remus y en su comportamiento hasta que ella solo, llegó a la conclusión acertada. En efecto, era un hombre lobo.

Las cosas habían sido mucho mas fácil para ambos desde aquel momento. Lily había entendido desde el momento zero a lo que se había estado enfrentado Remus durante toda su vida. Entendió como se sentía y le ayudaba siempre que podía.

El tren frenó.

Sus cuerpos se movieron levemente por la inercia. Remus y Lily se levantaron del suelo y, al instante, la puerta del compartimento, se abrió.

James salió de él y se encontró a Lily y a Remus de frente.

—¿Que hacíais aquí los dos? —preguntó—.

Lily suspiró con pesadez y se fue pasillo a través hacía su compartimento.

—Estábamos hablando...

—¿Moony? —inquirió James—. ¿Donde esta Alma?
Sirius apareció desde dentro del compartimento y salió al pasillo.

—Sí, ¿donde esta Alma? —preguntó con los ojos encendidos y las cejas fruncidas—.

Antes de que Remus pudiera gesticular palabra y explicar lo que había sucedido, Sirius se movió rápidemente y se fue pasillo a través hasta la salida.

Remus le miró atónito.

—¿Y a ese que le pasa ahora? —dijo James viendo como Sirius salía del tren—. Bah, que le den... Esta insoportable, no sé que narices le pasa por la cabeza... ¿Vamos?

Remus caminó detrás de James y Peter pensando en que le rondaría la cabeza a Sirius. Sabía que se trataba de Alma, pero Sirius no le había dado la oportunidad de hablar y de decirlo que había roto con ella. Fue en ese momento, caminando hacía las carrozas, junto a James y Peter, que empezó a sentirse extremadamente irritado por el inmaduro comportamiento que Sirius había tenido. ¿Que esperaba? Alma era su novia y tarde o temprano tenía que enfrentarse a hablar con ella.

La noche pasó con rapidez. La cena fue lo mas incómodo.

Remus estaba empezando a cabrearse por el comportamiento tan infantil de Sirius. Cada vez que intentaba hablar con él o se dirigía a los chicos, en general, Sirius le retiraba la mirada y hacía como si no le estuviera escuchando. Empezó a arrepentirse de haber roto con Alma. Sirius no se merecía que Remus hubiera todo con su novia por él. Se estaba comportando como un tremendo idiota y Remus pensó que lo mejor sería dejar que sufriera con la idea de que Alma y el seguían juntos. Sirius creía eso, así que Remus dejaría que lo creyera, como castigo a su inmadurez.

—Te vas a quedar dormido en mi hombro, Prongs... —dijo Sirius a James—.

Estaban sentados en los sofás rojos de la Sala Común de Gryffindor frente a la llameante chimenea.

Remus estaba sentado en la butaca individual y Peter estaba sentado en el suelo, con la espalda apoyada en el respaldo del sillón donde estaban James y Sirius.

—Me subo ya a la habitación —James se levantó—. Me muero de sueño...

—Yo también... —dijo Peter imitando a James—. ¿Subís?

Sirius ladeó la cabeza.

—Quiero acabar este capítulo... —respondió Remus mientras agitaba el libro que tenía entre manos—. Diez minutos y subo.

James y Peter se retiraron en silencio dejando a Sirius y Remus solos.

En la Sala Común aún había movimiento. Algunos alumnos de séptimo merodeaban por allí saboreando la última noche de vacaciones antes de que empezaran las clases a la mañana siguiente.

Solo se oían voces de fondo y las chias que desprendían las llamas de la chimenea.

Sirius se levantó del sillón y se dirigió a las escaleras. Remus levantó al vista del libro y le miró con los ojos ensombrecidos.

—¿Te vas?

Sirius se giró lentamente.

—Sí.

—¿No crees que deberíamos hablar?

—¿De que?

Remus empezó a plantearse el no decirlo que había roto con Alma. Ahora mismo no se merecía que Sirius lo supiera, se estaba comportando como un idiota con él.

—¿Por que estás así?

—¿Como estoy? —Sirius se había quedado de pie detrás del sillón rojo—. Estoy normal...

—¿Así?

—Sí —respondió seco—.

—Vete a la mierda —dijo Remus con alevosía—.

—¿Eso es lo que quieres, eh?

—Sí, por mi puedes irte al mismísimo infierno y quedarte allí —adjudicó Remus—.

Se estaba empezando a hartar del comportamiento de Sirius. Había dejado a Alma por él y así era como se lo recompensaba.

—Que te den, Remus... —Sirius se dio media vuelta—.

Remus tiró el libro al suelo y se levantó rapidamente y caminó hasta Sirius.

—¿Crees que puedes tratarme como te de la gana, Sirius? No estoy dispuesto a tu estado de humor cambie cada dos por tres y de repente dejes de hablarme porque te da la real gana... —sentenció Remus muy seguro de sus palabras—.

—¿Por que me da la real gana? —rió Sirius, con un tono sarcástico, el cual estaba irritando a Remus de gran manera—. Tal vez tenga mis motivos...

—¿Cuales? ¿Es por Alma?

Sirius volvió a darse media vuelta con intención de irse.

Remus lo cogió del brazo y le hizo quedarse.

—Tenía que hablar con ella...

—Me importa una mierda Alma... Me importa una mierda lo que hayas hablado con ella y no quiero saber nada mas... ¿Vale? ¿Te ha quedado claro?

—No me hables así.

—Te hablo como me da la gana, —dijo con rabia y con unos celos que ni el mismo podía soportar—. Ahora suéltame el brazo que quiero irme a dormir... —Remus le dejó ir el brazo—. Gracias...

—Eres un mierda, Sirius... Pasa de mi.

Remus volvió al sillón y cogió el libro. Lo estampó contra el suelo, quiso partirle la cara a Sirius, gritarle que había roto con Alma por él y que era un tremendo capullo que no se lo merecía.

Dicen que el 13 da mala suerte, espero que no sea así y que no traten muy mal este capítulo... Ya lo sé, me he pasado un poco con ellos pero os aviso ya desde un principio ahora que la relación va cogiendo forma, me encanta la pelea. ¡Me encanta que una pareja se peleé! ¿Sabéis por que? Primero de todo, me encanta el drama. Soy fan número un del drama. Y la segunda, es que después de una buena pelea, viene una mejor reconciliación. ¡Eso es lo realmente vale la pena!

¿Que os a parecido el comportamiento de Sirius? Los celos... ¿Normal, no? No odien demasiado a Alma, no es mala gente, en serio... No hice ese personaje para que lo odiaran, solo de decoración. Para dar mas drama;) Y, ¿que me dicen de Remus? Un poco tonto también, ¿no? Básicamente, falta de comunicación, orgullo y en parte, inseguridad. Espero vuestras propias conclusiones.

Una cosa mas antes de acabar, una maravillosa noticia. ¡Tengo escritos los próximos 2 capítulos! Ya están acabados y listos para publicar... No creo que aguante mucho teniéndolos ahí en el escritorio, así que en un par de días, como mucho ya estará por aquí. ¿Con ganas de mas? Hasta entonces,

Besos, Lúthien.