Adaptación de la Novela Wanted de Kelly Elliott. Los nombres de los personajes originales fueron intercambiados por los de la saga Crepúsculo, Stefhenie Meyer. Dicha adaptación es sin fines de lucro y se reservan todos los derechos a ambas autoras.
Capítulo 60
Bella
Sábado: La boda…
— ¿Quieres ir a comprobar las cosas ahí afuera antes de que todos lleguen, Bella? Si es así, ahora sería el momento indicado.
¡Angie era asombrosa! ¡La forma en que manejaba todo, y el gran trabajo que hacía en ello! No tenía duda de que todo iba a lucir espectacular. Realmente necesitaba comenzar un negocio haciendo estas cosas, al igual que hizo que la cabina luciera asombrosa cuando Gunner me pidió que me casara con él, mi corazón latía a mil por minuto. Primero, nos llevó al sitio de la boda. Qué bueno que mi maquillaje aún no estuviese hecho. Era exactamente como lo quería. La primera cosa que noté fue nuestro árbol. Colgando de él había cerca de cincuenta pequeños floreros, los cuales pasamos días haciendo a partir de viejas botellas y tarros de albañil. Mis dedos casi escocían de envolver el fino alambre una y otra vez alrededor de los frascos para que se pudieran colgar en los árboles. Margaritas y otras flores silvestres estaban en cada uno de ellos. Se veían grandiosos. Después vi todos los fardos de heno. Se encontraban colocados en filas y tenían viejas frazadas y mantas sobre ellos. De la manera en que Gunner y Jasper los habían puesto poseía un pequeño respaldo también, así las personas podrían ser capaces de apoyarse mientras estaban sentados. Esme y su club de acolchar hicieron los almohadones para poner en las pacas de heno. ¡Los pequeños toques en cada fila eran perfectos! Cada una tenía la letra C en ellas. Casi lloré de sólo pensar que mi nombre iba a ser Bella Cullen en sólo unas pocas horas.
El pasillo por el que se bajaba al altar ya tenía una docena de pétalos rojos y rosas esparcidos. La primita Tia era la chica de las flores, y su pequeño hermano, Billy, era el encargado de los anillos. Ambos lucirían tan lindos caminando por ahí.
Quise que el sitio de la boda fuese bien simple, nada más allá de los floreros que colgaban de los árboles. No quise alejarme mucho de la hermosa ubicación en donde habíamos contraído matrimonio. Caminé alrededor y sonreí. El recuerdo de esa noche me inundó. Las interminables charlas sobre nuestras películas favoritas, cantantes, canciones, las hermosas estrellas… mi primer orgasmo. Sentí cómo el calor llegaba a mi cara y tuve que mirar alrededor para comprobar que nadie me observaba. Estoy segura de que estaba tan roja como los pétalos de las rosas. Este lugar era tan especial para mí. Algún día traería a nuestros niños y les mostraría las estrellas por la noche, al igual que Gunner hizo conmigo.
— ¿Está todo como querías, Bella? —preguntó Angie mientras caminaba alrededor con una tablilla sujeta papeles y el teléfono celular siempre presente en su mano. Simplemente sonreí en su dirección.
—Nunca podré pagarte por cuán maravilloso has hecho este día para mí, Angie. Es perfecto. Muchas gracias por escucharme cuando dije que quería mantener esto tan simple como fuera posible. Simplemente… me encanta.
Angie sonrió tímidamente y se encogió de hombros.
—Estoy tan feliz de que te guste. ¿Quieres subir y ver el área de recepción?
— ¿Es seguro? ¿Dónde estará Gunner?
Angie se rió. —Me aseguraré de que Seth lo sepa para mantenerlo en la casa, y que no le permita ver por la ventana.
Avanzamos hacia la casa del rancho y al granero principal. Charlie, Seth y Sam pasaron días limpiándolo, así que el piso se encontraba listo para la recepción. Iba a tener que hacer algo especial por ellos.
Giramos en la esquina y vi tres grandes carpas blancas colocadas fuera de la casa y el granero. Aspiré una bocanada de aire.
— ¡Oh, Cristo! Luce hermoso… todo luce tan hermoso.
Salimos de la camioneta de Angie y comenzamos a caminar por allí. Ali tomó mi brazo y nos pusimos en marcha para explorar. Cada una de las patas de la carpa se envolvió en seda blanca y tul con un suave lazo rosa alrededor. Las mesas se encontraban envueltas con una tela blanca y un lino más pequeño de color rosa encima de ellas. Estaba tan feliz de que Angie mantuviera la superficie de las sillas en blanco. Ella quería atar grandes moños en cada una, pero yo las quise simple. Me gustaba simple y llano, pensé que se parecía más a mí. Cada mesa tenía un centro de mesa de flores silvestres y frascos con unas pequeñas velas blancas.
Miré como dejaban unas jarras sobre una de las mesas. Tendrían limonada, té dulce y agua helada. Junto a ella había un enorme barril que tendría hielo y desbordaría con cerveza. Anoche Gunner estuvo perforando hoyos y poniendo una tubería para que el agua que se derritiera fuera drenada y alejada del área. Sonreí pensando en cuán guapo se veía. Regresé la mirada a la casa. No podía esperar para verlo.
La otra mesa tenía las tortas de boda. El pastel del novio tenía cuatro pisos y era de chocolate con tiras de naranja en el frente de cada capa. Tenía chocolate cubriendo las cerezas en el borde de cada capa y en la cima del pastel. En toda la parte inferior poseía pequeños balones de fútbol y cascos. El pastel de la novia era de tres pisos con crema blanca y perlas plateadas asentadas en él. Se apoyaba sobre un trozo de madera que Gunner corto de un árbol que cayó en una tormenta de primavera. ¡Era perfecto! Me pregunté si Gunner ya lo había visto.
Entonces vi la hoguera que Gunner, Jasper y Garrent construyeron ayer. Sonreí mientras miraba la mesa que tenía todos los pequeños cubos con galletas de chocolate y malvaviscos. Reí cuando pensé como Ali, Rosalie, Kate y yo nos emborrachamos mientras pintábamos los baldes con pintura de pizarra e intentábamos dibujar esas delicias en ellos. Gunner y Jasper terminaron acabándolos por su cuenta. Esa fue una noche divertida. Los niños se habrían divertido tanto hacienda galletas y malvaviscos, y eso me recordó a nuestra primera cita no oficial en la cafetería.
Los árboles estaban llenos de luces blancas que se encenderían cuando oscureciera. ¡No podía esperar a ver cómo lucían! Miré todos los juegos que habíamos colocado en el lugar. Herraduras, croquet, arandelas… era perfecto. Tuve que reír a ver la manta en el suelo con piezas de ajedrez sobre ella. Eso debió ser idea de Carlisle.
— Bella, querida, todo luce tan hermoso —dijo Ali mientras comenzaba a caminar hacia el granero. Oh, Dios… ¡Este no lucía como el mismo granero que vi hace poco! ¡No entiendo cómo Charlie y los chicos lo hicieron, pero las losas se veían limpias y había luces blancas en todo el lugar! La banda ya se estaba instalando en la esquina junto con el DJ. Me sentía abrumada además de muy feliz. No podía contenerlo más. Comencé a llorar. Iba a ser la esposa de Gunner en unas pocas horas.
— ¡Bella! ¿Qué está mal? —dijo Ali mientras me abrazaba.
—Nada, es sólo que todo es tan lindo. Más lindo de lo que podría haber imaginado nunca… —dije mientras lloraba como un bebé. Oh, Dios… iba a comenzar a hiperventilar. ¿Qué mierda estaba mal conmigo?
— ¡Bella, respira! ¡Cariño, tienes que respirar! Eh, Angie… ¿podrías venir aquí?
Ni siquiera noté que Ali y Angie me llevaban al exterior. No podía respirar. ¡¿Qué rayos me pasaba?! Me hicieron subir hasta la casa del rancho y me sentaron en una silla. Esme salió en ese momento. No podía tener el suficiente aire. Oh, Cristo… ¡Iba a morir antes de siquiera casarme!
— Bella, querida, mírame. Mírame a los ojos —dijo Esme mientras tomaba mi rostro para que la mirara—. Bella, toma una profunda inhalación y déjala salir.
Lo intenté, de verdad lo hice… pero todo lo que podía tomar eran pequeños jadeos de un aire que comenzaba a escasear. Esme se giró hacia Ali.
—Alice, quiero que vayas a la casa calmadamente y le avises a Edward.
Ali se giró y corrió hacia la casa gritando el nombre de Gunner. Ni siquiera treinta segundos después, estaba aquí. Entró y nuestros ojos se encontraron. Corrió y se arrodilló frente a mí.
— Bella, bebé, ¿qué sucede? —dijo Gunner con nada más que pánico en sus hermosos ojos verdes.
Tomó mis manos y sentí esa familiar sacudida de electricidad. Al instante sentí como la presión de mi pecho se levantaba y era capaz de respirar profundamente. Me arrojé sobre él y lo sostuve tan fuerte como pude. Se puso de pie y me levantó con él. Envolví mis piernas a su alrededor y caminó hasta el otro lado del pórtico, lejos de todos. Dios, amaba estar en sus brazos así. Era la forma que me encantaba que él me sostuviera.
Pasó su mano por mi cabello. —Shhh, bebé, está bien. Estoy aquí, cariño. ¿Podrías decirme qué sucede? ¿Tienes dudas?
¡¿Qué?! ¡Nunca!
Mantuve mi cabeza enterrada en su pecho. Mi Dios, olía tan malditamente bien. Empezaba a sentir ese dolor entre mis piernas.
— ¡Nunca! No quiero nada más que casarme contigo, Edward Cullen. No estoy segura de que ocurrió, para ser honesta. Todo lo que sé es que necesitaba verte y pensé que no sería capaz hasta ese momento, supongo que entré en pánico. ¡Te amo! ¡Te amo tanto!
—Jesús, bebé, me asustaste. Yo también te amo, Bella. Te amo tanto que duele.
Me alejé y lo miré a los ojos. — ¡Me siento de la misma manera!
Simplemente sonrió.
— ¿Sabes que se suponía que no nos teníamos que ver antes de la boda? Dicen que es de mala suerte.
—Sé por un hecho que eso no es cierto. Esme me dijo que ella y Carlisle se vieron la mañana de su boda. ¡Y mira cuán felices son!
Gunner sólo me sonrió, me presionó contra la pared de la casa y comenzó a besarme con tanta pasión que pensé que iba a explotar. ¡Oh mierda, no podía esperar a pasar esta noche con él!
— ¿Podríamos escabullirnos a algún lugar bien rápido? —pregunté mientras me presionaba contra él.
—Mi codiciosa, codiciosa pequeña. ¿Qué voy a hacer contigo? —preguntó Gunner en lo que mordía mi labio inferior. Dejé escapar un suave gemido.
»Eh, Bella… realmente necesitamos regresar y empezar a prepararnos.
Lo miré e hice un puchero.
—Pronto, bebé… pronto. —Me deslizó contra su cuerpo en esa manera oh-tan-lenta que tenía.
— ¿Nos vemos pronto? —dije mientras levantaba la mirada hacia él.
—Nos vemos pronto, cariño.
Después de que regresamos de comprobar todo me sentí mucho mejor. Creo que simplemente estando en los brazos de Gunner es que me tranquilicé. La cabaña se llenó tanto de espray para el cabello que pensé que iba a morir. Angie debió de haber sentido que me molestaba porque le dijo a sus amigos, Caius y Marcus, quienes eran los estilistas de Austin, que rociaran hacia afuera de ahora en adelante.
—Simplemente no puedo entender qué diablos está mal con él —le decía Ali a Rosalie. Estaba segura de que hablaban de Jasper. Tenía que sacar eso de mi mente. Miré en su dirección; ambas lucían preciosas. Ali, Rosalie y Kate llevarían el pelo completamente rizado. Kate se iba a hacer los rulos ahora y entonces sería la próxima bajo el espray.
¡Caius arreglaba mi cabello y, me encantó! Lo rizó en grandes bucles y luego los amontonó todos sobre mi cabeza. Dejó que algunos mechones me enmarcaran el rostro y la nuca. Sonreí cuando vi que me ponía una floración de gipsofila1 alrededor del cabello. Le daría cinco minutos a Gunner antes de que empujara un mechón detrás de mí oreja.
Caius hablaba sin parar sobre algo. Tuve que desconectarla después de los primeros cinco minutos y simplemente pensé en Gunner. Cerré mis ojos e imaginé sus verdes ojos mirando los míos mientras dábamos nuestros votos.
—Bella, ¿me has escuchado, cariño?
Abrí los ojos para ver a Caius observándome fijamente.
—Oh, lo lamento, ¿qué decías?
— ¿Qué te parece tu cabello? ¿Te gusta?
Me miré en el espejo. Lucía perfecta. Tenía una pequeña cantidad de maquillaje, pero Ali logró que mis ojos resaltaran de un intenso azul. El toque de rosa en mis labios era perfecto y mi cabello… mi cabello lucía hermoso. ¿Siquiera era yo la del espejo?
—Caius… esto es tan increíble. ¡Te quiero tanto! Luce tan elegante como simple.
Caius sonrió de oreja a oreja, luego tomó un espray para el cabello y roció toda esa mierda en él. Dios, necesitaba oxígeno para el momento que terminó. Claramente no había escuchado la regla de no rociar en el interior.
Ni siquiera noté a Ali, Rosalie y Kate yendo detrás de una placa gigante que se colocó para que todos se pudieran cambiar. Vi a Ali salir con un vestido sin mangas rosa pálido. Oh, Jesús… me quitó el aliento. Las botas vaqueras gris plata que tenía eran perfectas… tal y como dijo que serían. Sonrió en mi dirección mientras se ponía su sombrero blanco. Quise saltar de la felicidad; ¡Se veía tan bien! Sólo entonces vi a Rosalie y luego a Kate. Ambas lucían como súper modelos… las tres lo hacían. Simplemente las miré. Comenzaron a reír y Ali le dijo algo a Kate acerca de haber tenido la misma reacción por parte de Garrent. Ella le golpeó el brazo y le dijo que se fuera al infierno.
Entonces Angie caminó hacia mí.
—Bella, es hora de que te pongas el vestido.
Oh, guau… esto era. Iba a ponerme el vestido por el que las cuatro pasamos días buscando. Finalmente lo encontramos en la última tienda de novias que visitamos en Austin. Estaba tan harta de probarme vestidos que me encontraba lista para rendirme. Le dije a Ali que me probaría uno más y eso era todo.
Cuando me miré en el espejo antes de salir para mostrarles a las chicas, casi me eché a llorar. Carmen, la consultora de bodas que había estado ayudándome vestido tras vestido, se inclinó y dijo—: Ese es. Cuando te miras al espejo y quieres llorar… entonces ese es el vestido destinado para ti.
La miré y sentí como las lágrimas caían por mi rostro. Ni siquiera me molesté en apartarlas. Tenía que mostrárselos a las chicas en ese preciso segundo.
Salí y escuché tres suspiros al mismo tiempo.
— ¡Santo infierno! —dijo Rosalie.
—Oh, mi Dios… ¡Es perfecto Bella! —dijo Kate.
—Jesús, María y José, mierda… ¡Ese vestido es precioso! —gritó Ali mientras saltaba. Carmen me ayudó a subir a la plataforma y lo extendió completamente. Oh, Cristo, era hermoso.
Carmen empezó a hablarnos acerca del vestido mientras me miraba en el espejo.
—Señoritas, este es un Jim Hjelm. Es de una seda con organdí de la mejor clase, posee un strapless bordado con cristales, organdí cortado a mano, raso y Charmeuse. La cinta natural en la cintura se acentúa con un lazo de moaré platino y tiene un corte al bies asimétrico en la falda con una cola de capilla.
Las tres se quedaron mirando a la pobre de Carmen.
—Sí… lo que diablos sea que eso significa… ¡Bella, es precioso! ¡Simplemente perfecto! Llévalo. ¡Gunner se estará corriendo en sus pantalones cuando te vea en esto! —dijo Ali saltando de alegría.
Dejé escapar una risita y pensé en ese día. Me paré y caminé hacia la cortina. Angie y Ali se pararon detrás de mí y me ayudaron a ponerme el vestido. Empecé con un corpiño de encaje blanco acompañado por un par de bragas azules que Ali compró para mi "algo azul". Me puse la porta ligas que Esme había usado en su boda, mi "algo viejo", y comencé a deslizar el satín ajustado por mi muslo. Usaría botas de vaquero bajo mi vestido, pero Ali insistió en que utilizara medias altas con el ligero porque Gunner se pondría loco cuando me viera. Deslicé el ligero por mi pierna y lo subí hasta mi muslo. Era de un pálido rosa y un regalo de Kate, mi "algo nuevo". Ahora para el vestido… temblaba de pies a cabeza.
Angie y Ali me ayudaron a entrar cuidadosamente en él y ajustaron todo a la perfección. ¡Me encantaba ese lazo platino en mi cintura! Ali me ayudó a ponerme las botas y salí de la cortina.
Rosalie y Kate dejaron escapar un suspiro y ésta última comenzó a llorar.
— ¡No la hagas llorar! ¡Maldición, Kate, eres una jodida boba! —Miré a Ali y era ella quien lloraba ahora.
El teléfono de Angie comenzó a sonar mientras Caius le tendía a las chicas sus ramos de margaritas.
—Está bien, están aquí.
Gunner no me dijo cómo haría mi aparición en la boda; se limitó a decir que era secreto. Angie tenía una enorme sonrisa en su cara mientras me tendía mi ramo de rosas, el cual llevaba un pequeño pañuelo que Esme tuvo en el suyo; mi "algo prestado". Sonreí a Tia, la chica de las flores. Se veía tan dulce en su vestido rosa pálido y botas vaqueras del mismo color. ¡Billy estaba tan guapo! Gunner escogió lo que vestía. Tenía unos vaqueros azules, botas de vaquero y un sombrero a juego.
Rosalie y Kate se pusieron sus sombreros y salieron primero. La fotógrafa ha estado ahí desde que comenzamos a alistarnos, sacando fotos. Luego salieron Ali, Tia y Billy. Angie se hizo a un lado para que pudiera pasar mientras ella y Caius llevaban mi cola. Me detuve en seco.
¿Un carruaje?
No me jodas. Miré por encima y me sorprendí de ver incluso otro. Ali ayudaba a Tia y a Billy a subirse a un carruaje rosa… ¡Un carruaje, por el amor de Cristo! Mi loco y romántico futuro esposo tenía carruajes para recogernos. Me reí.
Oh… ¡Qué buena mamada le iba a dar en la noche por esto!
Angie me dio un pequeño empujón para que siguiera adelante. Fui ayudada a subir a un carruaje blanco al estilo Cenicienta y me sorprendí de ver a Carlisle sentado allí.
— ¡Hola, mi querida y dulce niña! Oh, diablos… ¡Si eres la novia más hermosa sobre la que he puesto los ojos! ¡Y no te quiero escuchar diciéndole a Esme que te dije eso!
—¡Oh, Jesús, Carlisle! ¿Qué estás haciendo aquí? —Me estiré y lo abracé.
—Bueno, dulce niña, tu hermano de verdad quería ser capaz de llevarte al altar pero viendo que es el padrino, me pidió que lo hiciera en su lugar.
Está bien… ahora iba a llorar.
—Ni se te ocurra… Bella, no llores —dijo Carlisle.
Comencé a reír.
— ¡Está bien, no lo haré!
Una vez que terminaron de meter mi cola, Angie corrió a su camioneta y se marchó como alma que lleva al diablo. De verdad iba a tener que hacer algo especial por ella. De hecho, tuve que obligarla a aceptar lo que le pagábamos por ayudarnos a planear la boda entera.
Nos detuvimos un poco más lejos de nuestro árbol. La primera cosa que vi fue toda la gente sentada en las pacas de heno. Todavía no me había encontrado con los padres de Gunner. Ni siquiera sabía si aparecerían, lo que me rompió el corazón. Por supuesto yo no había hablado con mi propia madre en meses. No estaba invitada a la boda. Cuando la llamé para contarle que me iba a casar, se rió y me preguntó qué tuve que hacer para que Gunner se casara conmigo y entonces preguntó si estaba embarazada. Decidí que esa iba a ser la última vez que hablaría con esa mujer.
Rosalie, Kate y Ali nos condujeron por el camino, así que fueron las primeras en salir. A su vez ayudaron a Tia y a Billy a estar listos para caminar por el pasillo. Mientras los observaba, mi corazón se derritió. Me asustaba levantar la mirada y ver a Gunner. Sabía que en el momento en que lo hiciera, comenzaría a llorar, así que no lo miré. Carlisle se levantó y caminó alrededor para ayudarme a bajar. Angie mantuvo mi cola fuera del suelo. La música comenzó a sonar por lo que los niños debían de haber comenzado a caminar. Ali se encontraba a mi lado.
—Bells, respira cariño. Inspira hondo y exhala.
Le sonreí. Realmente ya me sentía más tranquila… lo que era extraño.
— ¿Cómo luce?
Ali sonrió. — ¡Luce tan guapo, Bella, y tiene la sonrisa más malditamente grande que he visto nunca!
—Ali, Bella, Carlisle… ¿están listos?
Comenzamos a caminar y nos detuvimos justo detrás de un caballo. Angie seguro sabía lo que hacía porque una vez que bajé del carruaje, fui bloqueada por caballos y otro carruaje.
Ali se inclinó y me dio un beso.
—Aquí vamos, cariño… —Me guiñó y salió.
Carlisle me miró y sonrió.
— ¿Estás lista, cariño?
Tuve que sonreír ante su elección de palabras. El hecho de que me llamara cariño lograba que mi corazón latiera a mil por minuto. Sonreí y asentí. Tomó mi brazo con el suyo y comenzamos a caminar.
Llegamos a la zona y nos detuvimos al comienzo del camino cubierto de pétalos. Miré a toda la gente. Los invitados eran mayormente amigos, compañeros de equipo y familiares de parte de Gunner, además del resto de nuestros amigos. Todo el mundo me sonreía. Entonces la marcha nupcial comenzó. Carlisle me apretó el brazo y partimos.
Levanté la mirada y vi a Gunner. Sus ojos atraparon los míos e instantáneamente sonreí. Dejé que mis ojos recorrieran su cuerpo. Oh. Dios. Mío… mis rodillas se sentían débiles y se debía de notar porque Carlisle levantó el brazo, lo que supongo que era para ayudarme a permanecer de pie. Volví a levantar la mirada, mis ojos atraparon los suyos y eso bastó para quitarme la respiración. Me sonreía de esa manera torcida suya y comencé a reír. Se sentía que me tomaba una eternidad llegar ahí y comencé a caminar más rápido. Ahora Carlisle era quien reía.
—Reduce la velocidad, querida… ¡Esta no es una carrera y lo sabes!
Finalmente subimos al altar. Miré a Jasper, quien lucía increíble. Él se ubicaba junto Gunner y Ali. Me guiñó mientras Carlisle anunciaba que sería quien me iba a entregar. Cuando mis manos fueron colocadas sobre las de Gunner, subí el último escalón. Él se inclinó, apartando un rizo detrás de mí oreja, y susurrando tan bajo que apenas lo pude escuchar:
—Luces tan hermosa, Bella, me quitaste la respiración, cariño. Te amo.
Querido señor… este hombre era asombroso. No estoy segura de qué hice para merecerlo, pero pasaría el resto de mi vida haciéndolo feliz. Esa era una promesa.
Gunner
Observé cómo Angie llevaba a Bella a su camioneta y volvían a la cabaña del cazador. En una ocasión se giró, me sonrió y mis rodillas estuvieron a punto de ceder. ¿Su sonrisa siempre me afectaría tanto?
—Sí.
¿Qué? Escuché al abuelo y me pregunté si acaba de decir mi último pensamiento en voz alta. — ¿Perdón, señor?
—Sí, ella siempre hará eso que estás sintiendo ahora mismo, Edward, como si no pudieras respirar bien al mirarla, tus rodillas se ponen débiles con una sonrisa o un beso. Siempre será tu perdición.
—Viejo, ¿pero es que ya eres capaz de leer mentes? —pregunté mientras miraba al amor de mi vida alejarse.
El abuelo soltó una alta y áspera carcajada. Luego me dio una palmada en la espalda.
—Camina conmigo, hijo.
Nos dirigimos lejos de donde se montaba todo. Miré sobre mi hombro y vi a la abuela parada en medio del pórtico, mirándonos.
— ¿Estabas nervioso el día que te casaste con la abuela? —pregunté después de unos tres minutos de silencio.
—Diablos, sí, estaba nervioso. Vomité tres veces y mi padre seguía diciéndome que fuera un hombre. Me asustaba tanto no poder hacerla feliz como ella a mí. Decidí, después de que vomité por última vez, que preferiría morir a no pasar el resto de mi vida con ella, así que simplemente tenía que averiguar el modo de hacerla feliz.
Sonreí al pensamiento de mi abuelo estando asustado. Era el hombre más fuerte que conocía y no recibía la mierda de nadie, bueno excepto tal vez de la abuela.
—La amo tanto, abuelo, que a veces no puedo ni siquiera pensar con claridad si estoy a su alrededor. Nunca en mi vida pensé que así sería el amor. El momento en que la vi, lo supe… simplemente supe que tenía que hacerla mía.
El abuelo dejó escapar una risa. —Edward, escúchame, hijo. Así es el amor. Lo que sientes por Bella, y lo que ella siente por ti, es algo único. Solo un afortunado experimentaría eso, y cuando lo haces, peleas por ese amor cada maldito día de tu vida. Ambos lo harán; volverán bastante loco al otro. Incluso podrías pensar que no funcionará, hijo, pero confía en mí cuando te digo que lo hará. Cuando compartes un amor tan fuerte como el de ustedes, podrán superar cualquier tormenta.
— ¿Al igual que tú y la abuela? ¿Creías que no iba a funcionar?
—Sí, no mucho después de que nos casamos. Ni siquiera puedo recordar a qué pelea me refiero, pero recuerdo estar empacando todo para irme. El momento en que alcancé la puerta para abrirla, fui golpeado por esta realidad de que si me iba, si salía por esa puerta, nunca podría ser capaz de recuperarla. No valía la pena correr el riesgo así que dejé mis bolsos en el suelo, me giré para verla llorando, y me le acerqué.
Buen señor, ¿qué mierda estaba mal conmigo? Mi corazón latía a mil por hora mientras escuchaba cada palabra.
— ¿Qué ocurrió?
El abuelo se rió. —La besé, la levanté en brazos e hice el amor con ella en la cocina. Ese fue uno de los mejores momentos de mi vida.
Oh, Dios… creo que iba a vomitar… no necesitaba esa jodida imagen en mi cabeza.
—Ah, mierda, abuelo… no quiero escuchar hablar de eso… hombre.
Se echó a reír. —Sólo estoy diciendo, Edward; no te rindas sin luchar. Ella te ama, hijo. Te necesita más de lo que creo que sabes. El hecho de que sólo tu toque la haya calmado más temprano fue un testimonio de cuánto te ama y te necesita.
Cuando Ali entró a la casa llamándome a gritos, pensé que algo horrible había pasado. En el momento que vi a Bella sentada allí… mi único pensamiento fue llegar a ella. Cuando la toqué y vi que casi inmediatamente se relajó, pensé que iba a estallar en felicidad. Sabiendo que era a mí a quien necesitaba, ni a Jass, Ali o el abuelo, sino a mí.
—Edward, cuando la veas caminando por el pasillo, observa cada uno de sus movimientos. No mires a nadie alrededor, sino a ella. Recuerda cómo luce, cómo está sonriendo, cómo luce su cabello, el vestido que está usando… cada detalle. Guárdalo en tu corazón y nunca lo olvides. Probablemente será una de las cosas más increíbles que nunca verás. Y cuando ella suba hasta a ti, dile inmediatamente cómo te acaba de hacer sentir.
Asentí y me giré al hombre más importante de mi vida.
—Abuelo, te quiero agradecer por todo lo que has hecho por mí. Me has enseñado sobre el rancho, me has dado oportunidades para ser capaz de ir a la universidad, jugar fútbol y obtener mi título en algo que me encanta. Gracias por enseñarme a respetar y ser agradecido por el amor que he encontrado con Bella. Gracias por quererme y creer en mí. Te quiero más como papá que como abuelo.
El abuelo se detuvo y se volvió hacia mí. Tenía una gran sonrisa en su rostro y simplemente sacudió la cabeza.
—Te quiero, Edward, me haces sentir tan jodidamente orgulloso, hijo, quiero que sepas eso. Siempre me harás sentir orgulloso. ¡Ahora, vamos, que tienes que casarte!
Jass se inclinó y miró a Bella sentada en el carruaje. Entonces me miró a mí.
—Tú, maldito bastardo… un carruaje, ¿le conseguiste un carruaje? ¡Jesús, me estás matando aquí!
Sólo sonreí. Aún seguía enojado por tener que pagarle tanto a Angie y a Seth al haberlo ayudado en su primera noche con Ali.
— ¿Quieres que haga feliz a tu hermana, o no, Jass? —pregunté mientras me encogía al ver a mi hermosa chica.
—Maldito… sabía que prescindirías de esa carta. ¿Qué mierda harás cuando te diga que está embarazada por primera vez? ¿Llevarla a París?
En ese momento, el predicador tosió y nos miró. Mmh, ¿París? Tendría que recordar eso.
Jass se giró, me miró y se puso blanco. Yo simplemente le sonreí.
— ¡Esa fue mi idea! La reclamo… ¡Tú no puedes usarla, idiota! París es mi idea, Gunner.
— ¡Muchachos! —dijo el predicador Alistar mientras Jass instantáneamente daba un paso atrás y bajaba la mirada al pasillo. La pequeña Tia y Billy caminaban por él. ¡Eran tan jodidamente lindos! Ella saltaba al tiempo que él miraba a todo el mundo alrededor mientras sostenía un almohadón y abrochaba su overol. Síp… yo le enseñé eso. Entonces vi a Kate caminando. Tomé un rápido vistazo de Garrent y pensé que su cara se iba a romper de la sonrisa tan malditamente grande que tenía. Entonces vino Rosalie y escuché a Emmet dejar escapar una palabra sobre la cual seguro el predicador Alistar hablaría con él más tarde. Entonces vi a Ali. Jass inhaló bruscamente y simplemente la miró.
—Santa mierda… está hermosa —dijo Jass al mismo tiempo que soltaba todo el aire que había succionado. Tuve que estar de acuerdo, Ali lucía impresionante.
Entonces la vi. El abuelo tenía su brazo a su alrededor y ambos comenzaron a caminar. Nuestros ojos se encontraron y no pude respirar. Oh. Dios. Lucía… Hermosa. Como una princesa. Me miró de arriba a abajo y hombre, me gustó. Parecía a punto de tropezar por lo que el abuelo la sostuvo con más fuerza. Levantó la mirada hacia mí y sonreí incluso más al pensar que podía hacer que sus rodillas se debilitaran.
Entonces se rió. Alcé una ceja en su dirección, preguntándome qué encontraba tan divertido y rió aún más. Si no me equivocaba, por un momento pareció que había comenzado a caminar más rápido. Entonces el abuelo se rió y le susurró algo.
Le tomó una eternidad llegar hasta mí. Una vez que estuvo allí y el abuelo colocó su mano sobre la mía, ese familiar golpe de electricidad sacudió mi cuerpo. Ambos dimos un paso hasta el altar y me incliné para hacer lo que el abuelo me dijo que hiciera.
—Luces tan hermosa, Bella, me quitaste la respiración, cariño. Te amo.
Me miró y sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas mientras me sonreía.
—También te amo, Edward. —Su voz se rompió y supe que tenía dificultades para hablar. Apreté su mano y ambos nos giramos hacia el predicador Alistar. Sonreí mientras un pensamiento se me ocurría por primera vez en ese día.
Otra primera vez…
1. Flor delicada que se usa a menudo en ramos, ramilletes y otro tipo de arreglos florales
Quedan pocos caps para el final! Asi que atentis!
Reviews?
Issa!
