Adaptación de la Novela Wanted de Kelly Elliott. Los nombres de los personajes originales fueron intercambiados por los de la saga Crepúsculo, Stefhenie Meyer. Dicha adaptación es sin fines de lucro y se reservan todos los derechos a ambas autoras.
Capítulo 61
Bella
—La ceremonia fue hermosa, cariño. ¡Simplemente hermosa! ¡Y tú, eres la cosa más preciosa que he visto en mi vida! —me dijo la tía Carlotte mientras seguía tirando de mí en un abrazo y luego me jalaba de nuevo para hacerlo una vez más. Comenzaba a sentirme mal por el constante tira y afloja.
Finalmente fui capaz de librarme de ella y traté de escabullirme para tomar un poco de té dulce.
— ¡Bella!
¡Mierda! ¡Maldita sea! ¡Estaba a sólo cinco metros de mi té dulce! Me di la vuelta para ver a Jane y Benjamín. Oh, todavía me sentía tan mal por todo lo que pasó. Gunner en realidad se perdió su boda a causa del accidente de coche. Sentí mi cara ardiendo.
Jane se inclinó y me susurró al oído—: ¡Ni siquiera pienses en ello, Bella! Sé lo que estás pensando y no tienes que sentirte culpable, ¿me oyes?
Sonreí cuando se alejó y me dio un beso en la mejilla.
— ¿Has conocido a mis hermanas ya? —dijo Jane, poniendo su brazo en el mío y llevándome lejos de mi té dulce. Busqué a Gunner. ¿Dónde diablos se encontraba?
Entonces lo vi. Jugaba con algunos de los niños más pequeños. Me miró y nos sonreímos el uno al otro. Sólo deseaba irme, empezar nuestra vida juntos, ¡y realmente quería un poco de ese maldito té dulce! Si tenía que hablar con otra persona y darle las gracias por haber venido creo que vomitaría.
Jane me presentó a sus dos hermanas, Victoria y Bree. Hablamos un poco y luego lentamente empecé a hacer mi camino de vuelta al té dulce. Lo vi… ¡Oh, gracias a todo lo sagrado, mi boca se sentía tan seca!
Justo cuando me encontraba a punto de alcanzar un vaso y llenarlo con el buen té helado dulce que sólo Esme puede hacer… Fui detenida otra vez por alguien diciendo mi nombre. Hijo de puta, ahora sí que iba a explotar.
— ¿Bella?
— ¿Mamá?
Espera, ¿qué?
Me di la vuelta para ver a una mujer de pie delante de mí. Al instante la reconocí por las fotos en la habitación de Gunner. Gunner se hallaba detrás de ella y poco a poco se dio la vuelta para mirarlo. Ella corrió a sus brazos mientras él la levantaba y le daba la vuelta.
— ¡Edward! ¡Oh, Edward! Te he echado mucho de menos. ¡Lo siento tanto, pequeño, lo siento!
Oh. Dios. Mío… Miré a mí alrededor en busca del padre de Gunner, pero no lo vi. ¡Bastardo! Me pregunto si ella acababa de llegar. Me sentí triste al pensar en que lo hubiera hecho, ya que se habría perdido una hermosa ceremonia.
—Mamá, ¿por qué no me contaste que ibas a venir? ¿Acabas de llegar?
—No, Edward, estuve aquí para la ceremonia. Fue hermosa. Luces tan guapo, y te ves como un hombre ahora, ya no eres mi pequeño… Oh, Dios mío. —Comenzó a llorar cuando Gunner la atrajo a sus brazos.
Mi corazón sufría. Pensando en todo el tiempo que ella perdió debido al obstinado padre de Gunner.
—Mamá, por favor no llores. No sabes lo feliz que me haces porque vinieras. Muchas gracias.
—Edward, tu padre no vendrá, lo siento. Sin embargo, me pidió que te felicitara —dijo, con tanta tristeza en su voz.
Gunner se echó a reír. — ¡Seguro que lo hizo, mamá! No quiero hablar de él. Quiero presentarte a mi esposa.
Aspiré una bocanada de aire. ¡Oh, Dios, me encantaba oírle decir eso!
—Mamá, te presento a mi esposa, la señora Bella Cullen. Bella, cariño, esta es mi madre, Elizabeth Cullen.
Extendí la mano para estrechar la de ella, pero se acercó y me abrazó. Más bien, exprimió hasta la muerte. Se apartó y me miró de arriba abajo.
— ¡Tan hermosa! ¡Eres una chica tan hermosa!
—Gracias, señora Cullen.
—No, por favor, Bella, cariño, llámame Elizabeth. Muchas gracias, Bella, por hacer a mi Edward tan feliz. Puedo ver por la forma en que te mira, lo feliz y enamorado que está de ti —me dijo con una sonrisa.
Le devolví la sonrisa. Realmente era una mujer hermosa y pude notar mucho de ella en Gunner ahora que la veía en persona.
—Gracias, Elizabeth. Siento lo mismo por él. Es el hombre más increíble que he conocido.
Gunner caminó alrededor de su mamá, me tomó en sus brazos, y se inclinó y me besó. Antes de que se apartara de mis labios, sonrió.
— ¿Quieres un poco de té dulce, bebé?
Tuve que dejar escapar una risita. ¡Me pregunto si había visto mis muchos intentos fallidos de conseguir té!
— ¡Dios, sí!
Gunner me soltó y miró mientras me servía un vaso de té. Me di la vuelta para mirar a Elizabeth y ella sonreía hacia nosotros con una gran sonrisa en su rostro. Realmente me sentía muy feliz por lo que hizo y sé que significa mucho para Gunner. Sólo deseaba que su padre hubiera venido.
—Mamá, ¿te acuerdas de lo bueno que es el té de la abuela? ¿Quieres un poco?
Elizabeth se rió y negó con la cabeza. —Edward, acabo de pasar casi una hora en la cocina de Esme con ella. ¡Me llenó con tres vasos de té! Estoy bien, cariño, gracias.
Grace y yo tomamos asiento en una de las mesas y hablamos por siempre. Me contó historias sobre Gunner cuando era pequeño, de cómo se metía en problemas en la escuela secundaria por las peleas. Era como si estuviera tratando de compensar el tiempo perdido con el que tuvimos que conocernos una a la otra antes de haberme convertido en su nuera. Habló sin cesar sobre Esme, me dijo que aprendiera tanto de ella como pudiera si iba a ser la esposa de un ranchero.
Angie se acercó a nosotros y nos dijo a Gunner y a mí que realmente teníamos que tener nuestro primer baile. Ambos habíamos estado tan ocupados paseando y hablando con todo el mundo que el DJ y la banda habían comenzado sin nosotros. Asentí, me levanté y seguí a Angie por el granero. Gunner hablaba con Alec, el DJ. Supongo que le decía qué canción poner. Vi a Alec asentir hacia Gunner y sonreí. Gunner prácticamente dejó todas las decisiones de la boda a mi criterio, excepto por la canción que quería para nuestro primer baile. No tuve ningún problema con eso, ¡ya que tenía un buen maldito historial con canciones!
Gunner se acercó a mí y me tendió la mano. Alec anunció que finalmente tendríamos nuestro primer baile. Todo el mundo gritó y aplaudió.
—Por favor, ¿me haría el honor, señora Cullen? —dijo Gunner mientras besaba la palma de mi mano izquierda y empezaba a llevarme hasta el centro del granero.
Me tomó en sus brazos, se inclinó y me susurró al oído. Su cálido aliento envió a volar las mariposas en mi estómago y sentí un escalofrío por todo mi cuerpo.
—Nunca olvides lo que siento por ti, nunca, nunca lo olvides, cariño. Siempre voy a quererte y sólo a ti. Estaría perdido sin ti, Bella; te amo más que a mi vida…
Luego se inclinó y me besó con tanta pasión que sentía el amor brotando de su cuerpo directamente hacia el mío.
Entonces comenzó la canción. Oh, Dios mío…
Wanted de Hunter Hayes.
Gunner nunca aflojó su beso ni siquiera cuando la canción inició. Sentí las lágrimas rodando por mi cara, por lo que Gunner me agarró y me sostuvo fuerte mientras lentamente empezaba a hundirme. No estoy segura de por cuánto tiempo me besó, pero comencé a sollozar. Alejó sus labios de los míos y me sonrió. Alzó la mano y limpió las interminables lágrimas corriendo por mi rostro.
—Bebé, ¿son lágrimas de felicidad?
No pude encontrar mi voz. Lo amaba tanto y acababa de hacer el más maravilloso día mucho más especial. No creí que podría ser mejor, pero de nuevo me mostró que me equivocaba.
Apenas podía hablar, pero de alguna manera me las arreglé para hacerlo.
—Sí, Gunner, son lágrimas de felicidad. Te amo tanto. Gr… gracias… —Comencé a llorar de nuevo. Me atrajo hacia él y me abrazó mientras empezaba a cantar suave y dulcemente la canción para mí.
Quería que este momento no terminara jamás. Nunca en mi vida me había sentido tan amada y querida como en ese mismo momento. Amaría a este hombre con todo lo que tenía en mí por el resto de mi vida. Haría todo lo posible para hacerlo tan feliz como él me ha hecho a mí.
Lo miré y le sonreí mientras me sonreía.
—Edward, es otra primera vez.
Me miró, confundido. — ¿Qué, bebé?
—Este… este sentimiento… es nuevo para mí.
—Dime, Bella.
—Nunca en mi vida, nunca me sentí tan completamente amada… y querida.
Gunner se inclinó y volvió a capturar mi boca con la suya. Era perfecto.
No, era… el cielo.
La noche ya había llegado y las luces de los árboles fueron encendidas por alguien. Probablemente Angie, por la forma en que la pobre muchacha corría por todo el lugar.
Gunner y yo nos encontrábamos agotados. Nunca había bailado, comido y reído tanto en toda mi vida. Todo llegaba a su fin.
—Así que, ¿vas a cambiarte o te vas a quedar en ese vestido? —preguntó Ali con sus ojos moviéndose.
Gunner se acercó y me susurró al oído que me quedara el vestido. Quería quitarlo lentamente en el hotel en Austin.
— ¡Creo que me quedo con el vestido!
Ali dejó escapar una risa y golpeó a Gunner en el hombro.
—Si piensas que se ve hermosa en el vestido, espera a ver lo que tiene debajo de él. O todos los pequeños conjuntos que lleva en su maleta.
Gunner me atrajo hacia él y empujó sus caderas contra mi espalda. ¡Oh, Jesús! Creo que es hora de irnos…
—Ali, siempre supe que había una razón por la que me gustabas tan condenadamente mucho.
—Has dado en el clavo y mejor que no estropees su luna de miel o te voy a golpear en las bolas y no lo pensaré dos veces.
Con eso, Ali se volvió y alejó. Me tuve que reír. La amaba tanto. Pensé en toda la situación con Jasper. Ali no lo sabía, pero Angie trabajaba el doble de tiempo esta noche. Con nuestra boda y también la transformación de la cabaña del cazador en un paraíso romántico así Jasper podría pedirle a Ali que se casara con él esta noche. Me di cuenta de ella entrando y saliendo de su camioneta durante las últimas dos horas corriendo de ida y vuelta.
—Tenemos que hacer algo especial para Angie y Seth por todo lo que han hecho, Gunner.
—Bebé, ya estoy un paso por delante de ti. Les reservé una habitación en el Marriott en Austin para las próximas dos noches. Le pedí a Jass que les dejara algunas tarjetas de regalo para un par de restaurantes y el abuelo contrató todo un equipo para venir, limpiar y llevarlo todo también. ¡Angie no tiene que preocuparse de nada!
Me di vuelta y lo miré.
—Realmente eres demasiado malditamente bueno para ser verdad, ¿lo sabes?
Gunner echó la cabeza hacia atrás y soltó una carcajada.
En ese momento, Jasper se detuvo con la camioneta de Gunner. Estaba completamente cubierta con latas y cintas y cada ventana tenía algo escrito en ella.
Gunner agarró mi mano y me atrajo hacia él.
— ¿Está lista para irnos y empezar nuestra luna de miel, señora Cullen? —dijo Gunner moviendo sus cejas de arriba abajo. Luego levantó la mano y acarició mi cara.
Podía sentir el calor en mis mejillas simplemente al pensar en cómo iba a ser esta noche. La idea de hacer el amor con Gunner, como su esposa por primera vez, me hizo ruborizarme como una loca.
—Voy a tomar eso como un sí.
Angie se acercó y nos llevó a la casa del rancho. Dijo que Esme y Carlisle querían hablar con nosotros en privado antes de que nos fuéramos. Entramos en la casa y Esme tenía en la mano un ramo de margaritas y una sonrisa muy grande. Carlisle tenía en la mano un sobre y su sonrisa era aún más grande que la de Esme. Por supuesto, miró a Gunner y le guiñó un ojo, lo que me hizo sonrojarme de nuevo. Esme me entregó las flores y me abrazó.
—Bienvenida, mi dulce y querida Bella, a nuestra familia. Te amé desde el momento en que saltaste de la camioneta de Edward y me sonreíste. Absolutamente no puedo esperar para que te mudes al rancho. Realmente eres la hija que nunca tuve, cariño. Te quiero.
Había perdido las palabras, otra vez. La abracé tan fuerte como pude y le susurré al oído lo mucho que la amaba y cuán maravilloso trabajo hizo ayudando a criar a un hombre tan increíble.
Ella se echó hacia atrás y sonrió. —Lo es, ¿verdad?
Asentí. Miré a Gunner, que tenía una lágrima corriendo por su rostro. Extendí la mano y la limpié.
—Una lágrima de felicidad, espero.
—Sí, bebé, más feliz de lo que nunca te podrás imaginar.
Carlisle se aclaró la garganta y se acercó a nosotros. Parecía que estaba a punto de llorar, lo que me hizo empezar a llorar.
—Edward, sigues haciéndonos sentir tan condenadamente orgullosos. No puedo comenzar a decirte lo feliz que estoy por ti, hijo. Lo hiciste muy bien, sobre todo con esta linda señorita aquí.
Gunner me atrajo hacia él. Puse mi brazo a su alrededor y sentí su cuerpo estremecerse.
—Sabía que tenías toda tu luna de miel planeada y que no dejarías que tu abuela y yo te ayudáramos con nada, así que este es nuestro regalo para los dos. Quiero que lo abras ahora, antes de que se vayan.
Esme hacía sonar sus manos como si estuviera muy nerviosa.
Gunner tomó el sobre y lo abrió. Parecían un montón de papeles legales, un cheque y ¿era eso el título de propiedad de algo? El rostro de Gunner cayó mientras me entregaba el cheque y miraba a su abuelo.
Miré el cheque y casi me caí. ¿Leía bien? ¿Quinientos cincuenta mil dólares…?
—Abuelo, ¿qué estás haciendo? No puedes permitirte el lujo de darnos este tipo de dinero. No voy a tomar esto.
Miré a Esme y Carlisle y ambos parecían molestos. Di un paso hacia atrás.
—Edward, nunca vuelvas a decirme que puedo o no darme el lujo de hacer. Esa casa en la que viviste durante cuatro años en Austin, bueno, un señor me llamó hace cuatro meses preguntándome si la quería vender. Le dije que podía tener la casa en el momento que tú y Jass se graduaran y se mudaran aquí al rancho. La vendí hace seis días con el acuerdo de que te diera hasta el quince de julio para mudarte. El dinero es de la casa. Esme y yo queremos que tú y Bella comiencen de inmediato en la construcción de su casa en el rancho cuando regresen de la luna de miel. En cualquier lugar del rancho que les guste. Esta escritura, hijo, esta escritura es por todo el rancho. Ahora es tuyo y de Bella.
Oh. Dios. Mío. Tuve que sentarme antes de desmayarme. Miré a Gunner, que ahora tenía lágrimas rodando por su rostro. Se acercó a su abuelo y lo abrazó. Intercambiaron algunas palabras y luego abrazó a Esme. No podía pensar con claridad. ¿El rancho era nuestro?
—Abuelo, abuela, ni siquiera sé qué decir. ¿Están seguros de que están listos para darme todo a mí? ¿Y si lo estropeo?
Carlisle se echó a reír. —Edward, estaré aquí a cada paso del camino para ayudarte.
Gunner se volvió y tomó mi mano para ayudarme a levantarme. Nos despedimos de Esme y Carlisle otra vez; les dimos las gracias una vez más por el regalo de boda tan increíblemente generoso y nos dirigimos a la camioneta.
Mientras nos alejábamos, empecé a emocionarme. Gunner me miró y me tomó la mano, besando mis anillos.
— ¿Estás lista, cariño?
Le sonreí y me sentía tan nerviosa. ¡Me sentía como si fuera mi primera vez de nuevo!
— ¡Estoy tan lista que no tienes idea! ¿Puedes acelerar un poco? ¡No estoy segura de que pueda esperar otras tres horas para estar contigo!
Gunner echó la cabeza hacia atrás y se rió mientras conducía un poco más rápido.
Un poco ansiosa Bella, no creen? Yo estaría igual si tengo un Gunner!jajajajaja!
Reviews?
Issa!
