Todo se volvió en un sentido del peligro que cada dios siente, mas la enorme aura de aquel ser les hacia tener los pelos de punta estando tensos en su hacer. Sentado en su propia mesa con sirvientas a sus costados el hakaishin comía tranquilo. Sus propias sirvientas eran las únicas valientes a estar mas cerca de el pues Artemisa y Elinalise no tenían nada que temer.
Mas lejos de el la Kaio mantenía lo mas tranquilo posible a los dioses hablándoles de tu a tu como siempre lo ah hecho. No obstante la presencia de la Suprema a lado suyo llenaba de euforia a sus llamados hijos. Manteniendo la distancia para respetar el espacio de la diosa suprema varios dioses se acercaban a aprender mas, aprender mas de los Supremos y por supuesto obtener mas conocimiento del universo pues este era basto y los seres que lo gobernaban eran pocos y aun mas pocos quienes estaban en su cima.
El solo veía todo, callado y tranquilo degustando de la comida que era traída de tiempo en tiempo a su mesa que a pesar de estar tan metido en su propia mente sentía las miradas, las miradas de los dioses que tan pronto movía un dedo aquellos ojos se desviaban en miedo.
—¿Es todo de su agrado, Hakaishin-sama?—
—Si, todo esta bastante bien Artemisa.—
Viendo a su lado encontró extraño que su angel no comiese sabiendo que para el esto era una de las pocas delicias y cosas que genuinamente disfrutaba de hacer. Sin embargo lo vio ay parado sin hacer nada. Como una roca que no podría ser movida por el hombre mas fuerte y con una escasa mirada volvió a lo suyo.
"Aquí vienen…….." Whiss pensó fugazmente al pequeño grupo de dioses valientes que de entre todos se animaron a ir personalmente a saludar a la entidad mas poderosa. Se detuvieron a una distancia considerable para no invadir el espacio del destructor y inclinándose en sumo respeto el grupo de dioses humildemente se hizo sumiso ante quien iba mas haya de ellos.
Ahora toda la atención estaba sobre el grupo de valientes, Fen les veía atenta a lo que estos niños querían hacer y aunque la presión estaba en todos ellos quien de verdad les importaba mas era quien les miraba de frente. Expectante a lo que ellos tendrían que decir que incluso dejo de comer sus alimentos.
—Discúlpenos por interrumpirlo en su comida Hakaishin-sama pero yo Loki la diosa del engaño lo invito cordialmente a mi humilde familia. Si su excelencia permanecerá mas tiempo en nuestro humilde planeta le hago una invitación cordial de que nosotros con gusto seremos sus guías.—
Freya estaba descontenta, descontenta que Loki hiciera lo que ella quería proponer no obstante alzando un poco la mirada miro los pies de aquel ser y con humildad hizo la misma propuesta.
—Hakaishin-sama yo Freya diosa del amor le hago la misma propuesta que mi compañera Loki le hizo, las puertas de mi familia estarán siempre abiertas para usted y su excelencia Fen-sama, después de todo esta fiesta organizada por Kaio-sama fue en honor a las deidades supremas del universo.—
Para muchos fue inteligente lo que hicieron ambas diosas ambas teniendo por una parte una de la familia mas poderosa de Orario mientras que la otra siendo la mas poderosa de todas. Tener a tal ser siendo invitado suyo traería un prestigio inigualable.
—Aprecio su oferta diosas terrenales pero preferiría explorar este planeta y el llamado calabozo por mis propios medios.—
Todos tragaron en sus adentros, tener a un Hakaishin en el planeta seria sumamente peligroso para ellos, si alguien enfadase a tal ser significaría su fin perpetuo.
—Permítame en ese caso asignarle a algunos de mis hijos como guías si usted gusta Hakaishin-sama, le podrían dar una nueva perspectiva del calabozo incluso yo puedo acompañarlo si usted lo desea.— Freya fue demasiado lejos, todos lo sabían pues a esa mazmorra donde los mortales se aventuraban estaba prohibido para ellos. No obstante al ser quien le ofreció tal compañía estaba por encima de todo y todos. Tales vanidades no le afectarían a ella si es que el Hakaishin aceptase.
—Nuevamente apreció tu oferta Freya pero prefiero ir yo solo.— En eso lo dejo, volvió a sus alimentos dejando de lado a los demás dioses frente a el pues ya sabia que venían con las mismas intenciones, todos se alejaron de el dandole espacio que tan solo dejo atrás a aquellas dos diosas que con una reverencia se alejaron cada una con sus propios planes siendo ajustados. Una por el bienestar de su familia y propio mientras que la otra en busca de aquella alma que pudo ver en ese hombre.
Nadie mas tuvo el suficiente valor para acercársele durante el resto de la celebración mas solo los meseros y sus sirvientas que diligentemente atendían rápidamente al destructor que ahora desde la torre mas alta de la ciudad de Orario veía el calabazo con emociones dirigidas a la curiosidad.
—Voy a ausentarme Fen.—
—¿Uh, cual seria la razón?—
—Curiosidad….—
—Es por esa torre ¿verdad?—
—Así es, planeo ir yo solo.—
—Esta bien, de todos modos estaremos unos días en este planeta en un lugar que la Kaiosama nos proporcionó durante nuestra estancia así que demórate todo lo que quieras.—
No volvió a responder mas solo le miro de re-ojo antes de volver a prestar su completa atención ante las presencias que venían desde aquel lugar que tan débiles y bizarras. Desapareciendo su cuerpo dejo atrás a los dioses y sus reuniones, a su contraparte y su angel y a Kaiosama. Alguien en particular escucho todo y sonrió eufórica por querer salir de este lugar y ver que pasaba por la mente del creador mismo.
Observarlo desde lejos era la única opción siendo la mas viable como poco perturbadora posible.
La entrada era de lo mas silenciosa posible, no había nadie que perturbase su paz y su silencio que poco o nada existía en las horas mas agitadas y transitadas por cientos de aventureros en busca de conseguir una nueva aventura, dinero y fama. El sin embargo veía la entrada con otros ojos, millones de años de vida y sus peleas vividas lo hicieron ver a este calabozo como algo sin tener en cuenta como peligroso.
Incluso cuando ingreso en el todo se sintió tan relajante aun cuando se abrió paso por el mismo con la mera presión de su ki obligando a todo monstruo sucumbir en el suelo por tan inmensa precio que ejercía sobre sus frágiles cuerpos. Aun cuando los aventureros que mando Freya pasaron por los pisos tan silenciosos y vacíos de los cuales el único rastro fueron los cráteres que se regeneraban lentamente.
El sudor recorrió sus frentes una vez llegaron al piso veinte, todo era lo mismo que en el anterior como si una fuerza sobrenatural aplacase a todo ser que se topo en su camino, ni los jefes de piso ni los aventureros en las zonas seguras sabían que paso pues tan solo ante sus ojos un hombre llego y se desvaneció.
Ottar quien se unió a la expedición y por petición de Freya transmitía todo por una esfera mágica no hacia mas que ver maravillada, un calabozo era un juego de niños para una deidad como aquella lo era el Hakaishin, lo veía en sus hijos aun a pesar de su excitación por conocer a tan importante deidad y ver que clase de alma poseía alguien como el aun así pudo ser capaz de identificar el miedo en sus hijos. Incluso en alguien como Ottar aun cuando su mente lujuriosa estaba en otra parte pensando como compartir cama con tal ser y ser tomada por el. No le importarse ofrecerse a si misma pues ante sus ojos lo que eso conllevaría seria mucho mas grande de lo que ella jamas haya visto en su vida.
Aun cuando las paredes se hicieron mas oscuras y los caminos mad confusos y la evidente muestra de que estaban en los pisos profundos del calabozo le temían cada vez mas a aquel que Freya les mando a seguir, aun siendo ellos aventureros nivel cinco, seis e incluso tener alguien como Ottar entre ellos.
Un gran claro se asomo en aquel recorrido que para mantenerse al día fueron corriendo tras el rastro de quien estaba interesado Freya, mas no hubo necesidad de combatir una sola vez pues los signos de la masacre estaban sembrados a donde sea que sus ojos vieran.
Finalmente una silueta se vio a lo lejos mientras mas se acercaban, varios tomaron armas, magos prepararon hechizos y Ottar hasta el frente del grupo afilo su mirada mas sin embargo Freya se enamoro aun mas de tal vista. Un hombre estado parado en medio del gran laberinto a sabiendas que su poder no podia ser desafiado, no podia ser derrotado y con ello el temor en el no existía.
—No hagan nada, no levanten sus armas en contra de el ¿escucharon?—
Su voz fue calmada sin embargo ansiosa por algo, como si la madre de todos les regañase por una travesura que paso los limites de la paciencia mas sin embargo solo quizo salvaguardar su imagen propia ante el Hakaishin, debido a que ellos quienes le siguieron eran sus hijos.
—¡Arrodíllense ante su majestad!—
Freya ordeno de inmediato una vez estuvieron lo suficientemente cerca de el, confundidos lo hicieron naciendo mas intriga de la identidad de tal persona que incluso alguien como su diosa debía mostrarle tal respeto.
—Ustedes son los que me han estado siguiendo todo este tiempo.—
Fue mas una afirmación a una pregunta, nadie respondió mas la fuerte aura de aquel hombre les hizo temblar como nunca. Ottar lo sentía lo sabia, este hombre era sumamente peligroso aun cuando les daba la espalda y no se podia ver una onza de su cuerpo por aquella gabardina no cabía duda que el no era como cualquier hombre o bestia que haya visto en su vida.
—Lamento si lo moleste Hakaishin-dono, mis hijos estuvieron siguiendo su rastro bajo mis ordenes.—
—¿Cual seria tu motivo Freya?—
—Como usted sabra este planeta esta emocionado por tener a alguien como usted aquí y no pude contener mi curiosidad de ver un poco de su esplendido poder pues es una ocasión única aunque lo quise hacer lo mas lejos posible para no molestarlo y……—
Un chasquido de dedos fue hecho y aquello fue suficiente para traer al calabozo a aquella diosa que de un momento a otro lo dejo de ver atreves de esa esfera a tener nuevamente tan cerca de ella. Sus hijos abrieron sus ojos sorprendidos y la intriga de Ottar solo creció mas cuando Freya una diosa se arrodillo ante aquel ser que lo único que hizo fue verles de re-ojo. Aquellos orbes rojizos brillaron incandescentes desde la perspectiva de Freya y penetraron su alma mil y un veces, eso la hizo gritar de euforia internamente.
Su aura levemente liberara siendo cubierto por un etéreo color rojo celestial al rededor de el, el calor exudaba en las frentes de los presentes y el destructor finalmente dignándose por voltear la cabeza vio directo a los ojos a Freya quien retumbo de lo mas alto de su cuerpo a lo mas bajo del mismo.
—¿Po que me seguían…?—
—Quería ver el poder de un ser como usted mi señor.—
—En mis muchos millones de años de vida han sido contadas las veces que alguien ah pedido ver mi poder…—
Los hijos de Freya estupefactos por la supuesta edad que proclamaba y de un instante a otro la conversación únicamente era entre un dios y un ser que aparentemente iba mas haya del mismo.
—¡Su poder es Hermoso Hakaishin-dono, la Kaio-sama solo nos ah contado anécdotas pero cada una de ellas me fascina mas que la anterior!— Los orbes se estrecharon observándole detenidamente a lo inusual de la mujer, su rostro, su expresión y su postura mas haya de estar atemorizada estaba extasiada y su cambio de tono al expresarse de el fue evidente para sus oídos agudos.
—Conque te fascina mi poder…….— Nuevamente unos chasquidos de dedos ocurrieron, todos los presentes desaparecieron del laberinto silencioso sin dejar testigos de absolutamente nadie excepto Uranos quien siendo el dios del mismo fue de los pocos afortunados o desafortunados en presenciar tal poder.
Una vez mas un escudo cubría a todos, Ottar, Freya y el resto de sus hijos que permaneciendo flotando en la infinidad de la nada tomaron varios momentos para entender donde se encontraban. Su diosa lo supo mucho mas veloz que ellos, pocas veces dejo el planeta mas sin embargo fue un método utilizado por los Kaio-samas que únicamente ellos y deidades superiores podían utilizar. Ahora su cuerpo se encontraba flotando en el vació del espacio mientras sus hijos se petrificaban en asombro puro ante lo que sus ojos veían.
Un gigantesco planeta, completamente rocoso y seco que lo único impresionante era su tamaño mas no sus seres locales siendo apenas mas inteligentes que un animal domestico. El Hakaishin sin embargo les daba la espalda nuevamente observando el gran astro como si esta vista fuese regular para el.
—Entonces Freya, dijiste que querías ver mi poder. El poder de un Hakaishin y no detecte mentiras en lo que me dijiste así que por eso dejare que mires mi poder.—
Finalmente lo pudo ver, la gabardina y capucha se desvanecieron de su cuerpo tal cual cenizas dejando atrás aquellos rústicas vestimentas para dejarle paso al imponente hombre. Cabello rojizo, cola rojiza y prendas sumamente únicas con su torso en su mayoría descubierto siendo adornado de joyas de oro ademas de un único pantalón de combate.
Freya finalmente pudo ver su alma claramente, una habilidad como la suya que nunca fallaba donde ponía su ojo podia ver claramente el color y la forma del alma de alguien, la de los dioses era deslumbrante y radiante. La de sus superiores era varias veces aquello y ahora que logro ver la alma de un ser como un Hakaishin no entendió lo que vio.
Esperaba un color mas destructivo en naturaleza, un insano color representativo a la destrucción que brindaba consigo por donde ponía la mirada mas sin embargo vio capas de esa misma alma. Una marchita y triste aura con los tintes de la ira que se asomaba en aquel ser. No obstante ella sabia que había algo mas, no sabia que era aun así a pesar de ser única por si sola sus colores eran radiantes como ninguno llenando el universo a su alrededor del mismo no dejando pizca de aquel rastro vacío que conformaba el cosmos. A pesar de todo eso ella sintió crecer mas su amor obsesivo y lucero por el.
La sentencia fue dictada una vez la energía tan pequeña como un grano de arroz abandono su mano mas contaba con el brillo de una estrella. Todo eso fue lo que se necesito para que el gigantesco planeta frente ellos formara grietas que en su perspectiva eran pequeñas y miles de ellas mas en realidad eran de miles de kilometros de ancho que no sirvieron mas propósito cuando el planeta se volvió seco de un instante a otro. Su textura desapareció para solo dejar aquella del polvo que de un segundo a otro se evaporo en partículas moradas.
Todo aquello lo vieron Freya y sus hijos completamente idos de si aun ellos no procesando que estaba ocurriendo con exactitud aun, aunque ella no. Freya supo exactamente que estaba pasando y cuando la miro nuevamente a los ojos con aquellos orbes penetrantes dijo.
—Este es mi poder Freya.—
—¡Un planeta entero en segundos…!—
El brillo morada se reflejaba en sus orbes platas que poco a poco se iba extinguiendo hasta finalmente dar paso a la oscuridad misma, no mas un gigantesco planeta si no a quien era dueño de tal poder estando frente a ella. Iba mas haya de todo lo conocido por su mente y con lentitud se acerco flotando a su estupefacto ser.
—No soy del tipo que aceptaría una petición como esta pero Freya, tienes mi respeto por el mero hecho de hablarme sin temor con la verdad. Aunque la forma en la que me ves no me agrada del todo.—
—¡¡¡Lo siento mucho su excelencia!!!—
Intento arrodillarse mas no pudo, la ausencia de la gravedad se lo impedía en cambio su cabeza miraba al suelo o a la inexistencia del mismo y en cambio solo viendo aquel inmenso espacio oscuro en el cosmos.
—Espero que esto se algo que te guardes para ti misma y tus llamados hijos, espero no volver a escuchar del tema Freya.—
—¡Si su excelencia!—
Los dedos nuevamente se chasquearon y como antes desaparecieron y aparecieron en aquel cálido planeta. Sin embargo algo estaba fuera de lugar, en ves de aparecer en el oscuro espacio de la mazmorra lleno de humedad y monstruos en cada esquina aparecieron en la torre de Babel. La mas grande la ciudad de Orario significando que el Hakaishin sabía de donde provenían. Sus hijos temblaron ante el pensamiento y un escalofrío recorrió en ellos mas Freya al desconcierto genuino de Ottar ella no lo hizo.
Siempre había sido fiel a ella, siguiéndola en todo lo que comandaba y complaciendo sus caprichos a lo mejor de su capacidad como un sirviente sin juicio propio mas sin embargo en esta única vez se demostró desconcertado ante la enorme sonrisa que ella poseía. Sus mejillas se enrojecieron y su lengua paso por sus labios remojándolos ante los pensamientos del futuro.
"¡Tengo que hacer algo, no soportare no estar cerca de el ahora que se de su alma, de su poder!"
En su cabeza el tiempo era limitado, una figura como aquella no permanecería en este pequeño planeta por mucho tiempo y en tiempos desesperados venían consigo medidas desesperadas.
Fin del capitulo.
Escrito por Phantom Fanfics.
Todos los creditos a sus respectivos creadores.
