Adaptación de la Novela Wanted de Kelly Elliott. Los nombres de los personajes originales fueron intercambiados por los de la saga Crepúsculo, Stefhenie Meyer. Dicha adaptación es sin fines de lucro y se reservan todos los derechos a ambas autoras.
Epílogo
Bella
Un año y medio después…
El sol del atardecer se sentía tan bien en mi cara. Era un hermoso día de diciembre. Había tanta brisa fresca dejando el río Llano que me hubiera gustado haber agarrado un suéter ligero. La tranquilidad de estar allí era muy agradable y finalmente se sentía que las cosas comenzaban a encajar. La casa finalmente se terminó y ya nos habíamos mudado. Amé totalmente la manera en que resultó y me encantó aún más sabiendo que Gunner fue quien la diseñó de arriba a abajo.
Trabajó muy duro en la casa el año pasado, al mismo tiempo que trataba de aprender todo acerca de la ejecución del rancho. Carlisle fue tan maravilloso; nunca presionó demasiado a Gunner. Él sabía lo importante que era la casa para Gunner y para mí. Gracias a Dios se terminó y en el momento justo.
La empresa en la que Gunner se internó en la universidad, y para la que todavía trabajaba a tiempo parcial, le encantó tanto la casa que preguntaron si podían ponerla en su página web. Me sentía tan orgullosa de él. Tuve que sonreír, pensando en cuando llamaron y pidieron venir y tomar fotos de la casa terminada. Se veía tan orgulloso.
Era una casa histórica de estilo ranchero con un pórtico envolvente completo en el primer piso. La cocina era increíble, con un montón de armarios y espacio en el mostrador. Hornos dobles y una amplia gama de seis quemadores. El rincón de desayuno era nada más que ventanas.
Diablos, toda la casa era nada más que ventanas. Gunner insistió en que tenía que ser de esa manera. Quería hacer que te sintieras como si estuvieras fuera cuando te encontrabas dentro.
Construimos nuestra casa justo al lado de nuestro árbol de roble, que se hallaba en nuestro enorme patio trasero. Gunner puso una cerca negra de cuatro tablas alrededor de toda la casa y el árbol de roble. El frente y el patio trasero alcanzaban probablemente un acre de tierra. Dijo que quería asegurarse de que sus niños tuvieran un patio libre de estiércol para jugar en él algún día.
Teníamos un pequeño pero funcional comedor formal. Había una gran sala de estar para que Gunner y Jass vieran los partidos de fútbol y se entretuvieran. El salón principal era todo un plan de piso abierto, así que si te encontrabas en la cocina, podías ver hacia la sala de estar y el desayunador. El dormitorio principal se hallaba bajando las escaleras y otros cuatro dormitorios en el piso de arriba. Había una gran sala de juegos en la segunda planta que fue construida sobre el garaje para tres coches.
Gunner insistió en que lo necesitábamos. Algún día, cuando tuviéramos niños, quería que sus juguetes estuvieran allí y en ninguna parte cerca de su televisor de pantalla grande.
Tuve que sonreír ante lo mucho que parecía un niño cuando se trataba de cosas de hombre. Tractores o televisores, no importaba. Él era la única persona que sabía tenía que abrir la caja cuando acababa de comprar algo para empezar a jugar con él. Incluso la nueva cámara que compramos ayer. Me hizo conducir para poder sacarla y empezar a ver cómo funcionaba.
En ese momento, escuché su camioneta. Mi estómago comenzó a dar volteretas. Sólo la idea de verlo me hacía sentir toda mareada, incluso después de un año y medio de matrimonio.
Pensé en la noche anterior y lo maravilloso que fue. Tener a Gunner haciéndome el amor tan dulce y lentamente era mi cosa favorita en el mundo. Sonreí pensando en todas las cosas dulces que susurró en mi oído.
Sentí sus manos envolviéndose alrededor de mí. Me levantó y me hizo girar lentamente. Luego me besó… Jesucristo, me besó con tanta pasión que mis rodillas casi se doblaron. Mantuvo un agarre fuerte pero suave sobre mí.
Se inclinó y me susurró al oído—: Mierda, cariño… te ves tan jodidamente sexy caminando a lo largo de este río… quiero hacerte el amor justo ahora, Bells. Creo que será lo mejor, bebé… Podría morir ahora mismo si no puedo sentirme dentro de tu caliente cuerpo.
Eché la cabeza hacia atrás y me reí de él. Me di la vuelta para mirarlo y me quedé sin aliento. Se veía increíble. Estaba quitándose las botas. Su camisa gris mostraba su pecho y brazos musculosos. Sonreí al ver a mi marido. Era tan condenadamente sexy. Cogió un palo, lo sacudió y Gus salió tras él. El perro loco había estado a mi lado todo el maldito día.
Me miró y sonrió mientras le sonreía a él. Hmmm… Me pregunto si podríamos tener sexo aquí.
¿Por qué me siento como si estuviera teniendo un déjà vu?
Oh, por Dios… Mi sueño. ¡Este fue el sueño que tuve la primera noche que pasé con Gunner después de todo el asunto con Jacon! Oh, por Jesucristo… Traté de recordar ese maldito sueño. Algo pasó en él que me hizo despertar tan molesta.
¡¿Qué era?!
Gunner se alejó de mí. Me dejó…
Oh, por Dios… No podía respirar. Me agaché y puse las manos en mis rodillas. Necesitaba aire.
Gunner me miró, dio un salto y corrió hacia mí.
— ¡Bella…! ¿Cariño, que está mal? ¿Bella, qué es, bebé? Háblame, Bella, me estás asustando.
Levanté la vista hacia él. No podía hablar… Tócame... ¡Tócame, Gunner, te necesito! Traté de hablar, pero no pude.
Gunner corrió de vuelta y se puso las botas de nuevo. Me levantó y comenzó a caminar hacia su camioneta. Enterré mi cara en él… Oh, Señor, se sentía tan bien estar en sus brazos, con su olor inundando mi nariz. Tomé una profunda respiración y luego otra. Gracias a Dios ya se pasaba. Eso no había sucedido desde que nos casamos.
Gunner abrió la puerta trasera y me sentó. Gus ya se encontraba arriba, por lo que Gunner le gritó que se bajara.
—Bebé, ¿qué sucede? ¿Sientes algún dolor?
Me eché a reír por su cara de pánico. Se veía tan confundido.
—Estoy bien, Gunner. Lo siento, bebé, no quise asustarte. Es sólo que no podía respirar, como en el día de nuestra boda. Sólo necesitaba tu toque para calmarme.
Gunner se relajó visiblemente. Se levantó y sentó a mi lado en la parte trasera.
— ¡Joder, Bella, pensé que algo ocurría contigo o con el bebé!
Le sonreí y puse las manos en mi grande y redondo vientre de nueve meses de embarazo. En ese momento, sentí al bebé patear. Agarré la mano de Gunner y la puse sobre mi vientre.
— ¡Guau! ¡Ese fue un gran golpe, pequeño osito!
Sonreí y rodé los ojos. Gunner había estado llamando al bebé pequeño osito desde que discutimos sobre la compra de un oso o un alce para su cuna.
Yo quería el alce y él quería al oso. Terminé haciéndolo a mi manera, pero desde entonces llamaba al bebé pequeño osito. En secreto lo amaba, pero rodaba los ojos cada vez que lo decía.
—Síp, ella se ha estado moviendo un montón hoy.
—Oh, hoy es una ella, ¿eh? Ayer era un él… ¿Qué será mañana?
Le golpeé en el hombro. Decidimos no saber el sexo del bebé. Estaba contando los días hasta que el pequeño osito se uniera a nosotros. El cuarto del bebé ya se hallaba terminado y ahora sólo lo esperábamos. Gunner trabajó tan duro en ello. Garrent hizo la cuna del bebé y era impresionante. Su negocio de muebles a medida en Austin era un gran éxito, por lo que le fue fácil hacer una pieza tan grande y hermosa para el pequeño osito, lo que significó mucho para Gunner y para mí.
Gunner puso su mano sobre mi estómago y pequeño osito se giró y dio una buena patada. Gunner se inclinó y comenzó a cantarle al bebé. Su voz era hermosa y el bebé debía haberla amado, porque cada vez que cantaba "pequeño osito" se volvía loco.
Gus comenzó a ladrar. Solté una carcajada mientras Gunner miraba a Gus.
— ¿A qué le está ladrando?
—No estoy segura. Ha estado a mi lado todo el día. ¡De hecho, me levanté y me escapé de él más temprano cuando se encontraba durmiendo sólo para dar una vuelta alrededor de la casa sin tenerlo entre mis pies!
Gunner echó la cabeza hacia atrás y soltó una carcajada.
¡Auch! ¡Esa dolió!
— ¡Santa mierda! ¡Esa fue una buena patada! —Dijo Gunner con una sonrisa—. Pequeño osito podría ser un chico… esa se sintió como una patada muy fuerte.
—No sé… también podría ser una chica… ¿Futbolista, tal vez?
—Mmh, cierto.
—No me importa si es un niño o una niña… Sólo quiero que sea sano y tenga mi nariz.
Gunner se rió, extendió la mano y tiró de mi boca a la suya. Los besos de ese hombre eran mi debilidad. Dejé escapar un pequeño gemido al sentir los movimientos del bebé. Sí que estaba activa.
—Gunner, ¿te acuerdas de aquella primera noche que me quede en la casa de ustedes, la noche que vimos Cars?
— ¡Ka-chow! ¡Por supuesto que sí!
Dejé escapar una risita.
— ¿Te acuerdas cuando me desperté de una pesadilla?
—Sí, me acuerdo de eso. Gritaste mi nombre.
—Bueno, ese sueño… lo recordé hace apenas un poco. En el sueño, caminaba a lo largo de un río y tú te acercabas a mí. Me besaste, pero luego dejaste ir mi mano y te alejaste de mí. Me estabas dejando. Creo que me asusté un poco. Ya sabes, todas esas viejas inseguridades como que me acorralaron de nuevo.
Gunner se bajó de un salto de la camioneta y me agarró la cara, besándome como si se fuera la vida en ello. Santo infierno…
—Señora Cullen, la amo más que a mi vida y nunca la dejaré. Ahora, deje que la lleve a casa para que pueda hacer el amor con usted.
Le sonreí… este hombre ha hecho que todos mis sueños se hagan realidad. Lo amaba tanto.
¿Qué? ¿Qué demonios?
—Señor Cullen, eh… me encantaría que me llevara a casa y me hiciera el amor, pero…
Gunner me miró confundido y negó con la cabeza.
— ¿Pero? No hay peros, señora Cullen. Vamos, deja que te ayude, cariño… Quiero darte por lo menos tres orgasmos en esta ocasión.
—No creo que vayamos a ser capaces de hacer eso, Edward.
Gunner se detuvo en seco.
— ¿Por qué?
Le sonreí…
—Mi fuente se acaba de romper.
Este es el final de esta historia!
Gracias por acompañarme con la lectura, gracias a las que la han puesto en favorito y a los lectores fantasmas!
Pero sobre todo a las que dejaron sus reviews, que alegraron mi corazón!
Me regalan un ultimo review?
Issa!
