Hola, de nuevo aquí.
Tarde poco en escribir el segundo capítulo pero me animé y aquí está. Espero e sea de vuestro agrado y que bueno Neville no sufra muchos ataques de nervios
1-1
Hermione se encontraba en su pequeño despacho del Departamento de Control y Regulación de Criaturas Mágicas, mirando e intentando sacar un arrebato contra la nueva ley propuesta para los elfos domésticos. Desde era adolescente había sentido la necesidad y obligación de defender a estas criaturas, por ese motivo creó su pequeña asociación P.E.D.D.O. establecida para mejorar las condiciones de trabajo y respeto de éstos.
La nueva ley no solo les obligaba a obedecer a sus amos sin ningún tipo de miramiento sino también ahora deberían dar todo tipo de explicaciones acerca de su día a día. Todo debería ser grabado en papel para que el amo tuviera constancia de cada movimiento del elfo y si este realizaba alguna mala acción considerada por su jefe podría ser castigado con cualquier tipo de castigo ya sea psíquico como el preferido de todos, físico.
LA castaña cuando escucho la nueva ley establecida por el tribunal de Wizengamot, ella había apelado a Kingsley que actualmente ocupaba el puesto de Ministro de Magia pero éste no podía hacer nada cuando la ley sale votada por la mayoría del Tribunal.
Esa mañana no había ido muy bien, su cabeza no la estaba ayudando en esos momentos y para el colmo le había llamado Ginny para contarla que había discutido con Harry. Ella quería a su cuñada y estaba más que dispuesta a escucharla diariamente, pero había sido una tontería que con un simple `lo siento´ se habría arreglado. Ella discutía casi a diario con Ron y no por eso les llamaba cada vez que diera por finalizada la discusión.
Volvió a coger su pluma y empezó a jugar con ella para a ver si así la inspiración al llegaba por arte de magia, nunca mejor dicho. Pero su intento de concentración se esfumo cuando la melodía de su móvil empezó a sonar sacándola de su ensimismamiento. Miró la pantalla y el nombre de Neville aparecía y desaparecía de un lado a otro de la pantalla. Descolgó y se llevó el auricular a la oreja para entablar una conversación pendiente de la noche anterior con su viejo amigo.
-Neville, sí dime-.
-Hermione ya hable con mi compañero y dicen que se presentarán en la casa como a las 6 para estar juntos antes de cenar-. El chico parecía acelerado. –Ya estoy buscando la comida para la cena. ¿Quieres algo en especial?-.
-Um, la verdad había pensado en hacer de primero una crema de marisco, y acompañarlo con un segundo plato de solomillo con boletus-. La castaña miró por la venta de su oficina. -¿Crees que les pondrá gustar?, quizás sea muy extravagante para ellos-.
-Yo creo que está bien, además debes saber que son muggles, conocen mi secreto de mago y lo aceptaron-. El rubio se lo tuvo que explicar cuando una vez hizo un pequeño hechizo y le pillaron con la varita en la mano. –No te preocupes, ellos no han dicho nada ni lo harán-. La castaña parecía haber desaparecido ya que seguramente se habría alarmado al saber que conocían su secreto. –Se meterían conmigo en algunas cosas, pero entendieron a la perfección que debían guardarme el secreto. Además solo lo saben dos de ellos-. Neville ya parecía más calmado, había llegado al mercado y hacía cola para realizar su pedido.
-Está bien, pero ten cuidado con eso, no es bueno ir desvelando tu identidad a loco y menos hacer hechizos en público, tú ya me entiendes-. Volvía a tener su vieja pluma de la escuela en su mano haciéndola girar al compás de sus movimientos. -¿Cuántos invitados son al final?-.
-Seremos como diez personas si no se queda atrás ninguno-. Acababa de pedir tres quilos de solomillos-.
-Neville eso es una burrada, no hace falta que compres tanta carne-. La castaña se había sorprendido, necesitarían carne pero no tanta. – Me gustaría estar ahí contigo ayudándote, pero sabes que no puedo salir del trabajo antes de tiempo. Al menos estaré para las tres en mi casa para empezar a preparar todo-.
-Tranquila, por la cantidad que lo que sobre se comerá otro día, además yo te he metido en esta locura y yo me ocupo de todo-. Ya estaba pagando y cogiendo la bolsa de la carne. –Tú ya estás haciendo bastante por mí ayudándome con esto. Bueno a las tres voy a tu casa, empezamos- .Cogió el móvil con la otra mano. –Hermione te voy a colgar que así te dejo trabajar tranquila, yo seguiré con las compras. Aunque no lo creas se cocinar un poco y mi abuela me enseñó a realizar ese plato así que tu tranquila, que yo me encargo-. Neville se paró en otro de los puestos del mercado. –Luego nos vemos, gracias por todo-. Y colgó dejando con la mitad de las palabras en la boca de la chica.
Hermione dejó su teléfono en el cajón de nuevo e intentó volver a concentrarse. Se oía jaleo fuera de su Departamento y supuso que habría problemas con las capturas del día. Al fin y al cabo Ron llevaba unos días frustrado por no poder capturar a sus supuestas presas.
La puerta se abrió dejando ver un rostro pálido y pecoso que emanaba una sonrisa que podría enamorar hasta al más frio. –Hola preciosa, ¿Qué tal llevas la mañana?-. Ron se acercó hasta la silla donde estaba Hermione sentaba y le dio un beso.
-Bien, sin una pizca de inspiración-. Contestó bufando mientras acariciaba el suave y liso pelo de su novio. –No se me ocurre nada esta mañana para defender a los elfos de la nueva ley-.
-¿Nunca dejarás de preocuparte por los elfos no?-. La obsesión de su novia por la mejoría de vida de las criaturas mágicas era algo de lo que él estaba orgulloso aunque lo negara en la adolescencia pero a veces le molestaba porque le quitaba gran parte del tiempo a la castaña y repercutía en su tiempo para estar con él. Aun así la apoyaría hasta el último día de su vida.
-Bueno mi amor ya se te ocurrirá algo, a ti siempre se te ocurre-. La volvió a besar aunque ahora con más fiereza que antes.
-Ron, ¿todavía estás molesto por lo de esta noche?, no te preocupes será un momento, si quieres cuando termine la reunión te aviso y vienes a dormir a casa-. Dijo intuyendo los pensamientos del pelirrojo. Eran ya muchos años los que se conocían. -¿Si quieres claro?-.
-¡Claro que quiero!-. Le salió del fondo de su alma, la verdad no le apetecía nada quedarse donde Harry y más sabiendo que habían discutido. Al igual que Ginny, Harry había hablado con Ron esa mañana para desahogarse. –Um, déjame pensar-. Se llevó un dedo a la boca. -¿Dormir con Harry y que se pase la noche contándome sus penas o dormir con mi adorada castaña?, pues la verdad no sabría que decir-. Su expresión parecía indecisa. -Dormir contigo está bien pero dormir con Harry es algo que me apasiona-. Cruzó los brazos y miró a la chica. -Decidido te dejo por Harry el me aporta cosas que tú no me das-. De repente recibió un carpetazo de Hermione en el hombro derecho.
-¿Y se puede saber que no te aporto yo?-. La castaña estaba intentando parecer seria y enfadada pero tenía que contener la risa. -Te quejarás de cómo te trato-.
Este se acarició el hombro encantado de ver la mezcla de expresiones que ponía la chica. Uno de su mayores hobbies era hacer enfadar a Hermione porque así fue como se enamoró de ella. -Pues tú sabrás que no me aportas-. Sonrió al ver el entrecejo fruncido de ella. -¿A qué hora será la supuesta cena?. Cambió de tema por si causaba de verdad enfadar a la castaña.
-Sobre las seis vienen a casa, pero quedé con Neville a las tres para prepararlo todo-. La castaña miró a la puesta escuchando aún más fuerte los gritos y movimientos que se estaban produciendo fuera.
La puerta se abrió bruscamente dejando ver a partir de ella unas gafas redondas y un pelo oscuro. -¡Ron!, sabía que estarías aquí-. Se introdujo dentro de despacho y saludo a Hermione con la mano. -¿Se puede saber que estás haciendo?, tenemos mucho jaleo en el Departamento y hay que capturar a los componentes de la banda gris, para tu información han vuelto a actuar y ahora más bruscamente no se puede seguir consintiendo-. El moreno parecía un tanto estresado. –Vamos vuelve al trabajo-.
-Que mal te hace la falta de cariño, yo que me iba a entregar a ti-. El pelirrojo se dirigió a la puerta donde estaba su cuñado. –Pues te has quedado sin mi amor-.
-¿Pero qué…?-.
-Nada Harry, son boberías de Ron-. La castaña se había vuelto a sentar en su silla. –Por cierto, ¿Cómo estás de bueno, ya sabes?-.
-Bien, no pasa nada, ya se arreglará-. Harry entendía que su mejor amiga supiera de su discusión dado que era a ella a la que llamaba su mujer en primer lugar para todo. –Vamos Ron, no puedo perseguirte cada vez que te escapes del trabajo-. Los dos ya estaban saliendo por la puerta.
-Pues no lo hagas, no necesito niñera-. Se paró de pronto. –Espera se me olvida algo-. Volvió a entrar en el despacho y levantó a la castaña casi a volandas y la beso con todas sus ganas, como si se acabara el mundo, atrayéndola hacia el para poder aspirar su aroma una vez más.
-No podía irme sin despedirme de forma adecuada-. Dijo cuándo se separó de ella y vio sus mejillas coloradas, aun conseguía sacarle esos colores. –Llámame eh-. Le acarició la mejilla y se fue de nuevo dejando a una conmocionada Hermione. Ron podía ser un tanto celoso y posesivo, pero a veces eso le hacía sentirse amada y deseada.
Decidió cambiar de tema y buscar los archivos donde los centauros pedían la posesión completa del bosque de Hogwarts. En este caso debía convencer a estas criaturas para olvidar la idea y a la vez defender sus derechos. Cogió los archivos y los distribuyó por su mesa para intentar encontrar alguna idea y sentirse medianamente realizada esa mañana.
1-1
Las horas pasaron y la jornada llegaba a su fin. No había vuelto a saber de Ron y ya estaba poniéndose su abrigo para aparecer en su casa mediante la chimenea.
Llegó al comedor principal y subió a su habitación a ponerse algo cómodo ya que solía ir a trabajar con faldas y camisas elegantes. Tras ponerse un pijama veraniego, bajó debido al sonido producido por el timbre. No se preocupó mucho ya que sabía de sobra que se trataría de Neville, que había sido puntual como de costumbre.
-Qué maravilla, una persona puntual por estos lares-. Dijo con una voz falsa mientras abría la puerta viendo a su rubio amigo cargado con unas cuantas bolsas. -Dame alguna bolsa y pasa a la cocina-. Éste entró riéndose sabía perfectamente la falta de puntualidad de su amigo y la manías de la castaña.
-Neville sube a cambiarte mejor, no vaya a ser que te manches y con lo guapo que estás con ese traje sería una verdadera pena-.
El chico dejó las bolsas que le quedaban en la cocina junto a Hermione y salió de nuevo al comedor.
-Sube a mi habitación y coge cualquier cosa de Ron, mientras tanto yo voy empezando la cena-. El rubio obedeció y subió al segundo piso para coger una camiseta y algún pantalón del pelirrojo. Nunca había subido a la habitación de sus amigos y se dio cuenta de que estaba lleno de fotos, tanto de ellos juntos como con el resto de personas queridas. Había fotos en movimiento como fijas en las cuales se podía ver a Hermione junto a sus padres o abuelos.
Miró hacia el tocador y vio un pequeño marco donde se encontraba él, junto a Ginny, Luna y la dueña de la casa, era el día de su graduación en el colegió y salían sonriendo a la cámara, luego aparecían por los lados Harry y Ron uniéndose a la foto con su ropa de calle.
Abrió los cajones que supuso que serían de Ron y de repente vio un montón de ropa interior tanto de hombre como de mujer. Lo cerró lo más rápido que pudo sonrojándose al recordar un conjunto de encaje rojo que había encima de uno de los montones.
Le pareció muy bonito, estaba seguro que si tuviera una novia le haría regalos de todo tipo para que se viera preciosa con ellos. Intentó cambiar de pensamiento porque su mente ya estaba divagando y empezando a imaginar a la castaña con ese conjunto.
Abrió el armario y vio ropa de hombre colgada, la tomo y se quitó el traje lo más rápido que pudo porque ya llevaba un buen tiempo en la habitación y seguramente ´Hermione ya estaría extrañada por su tardanza.
Cuando bajó vio que ésta ya tenía la carne en el horno y la crema haciéndose. Vestía muy graciosa con un delantal oscuro y el pelo recogido. Parecía la señora Weasley, aunque no dudaba que algún día llevase ese apellido.
-Me he puesto esto, ¿no importa no?-. El muchacho se acercó hacía los boletus que había comprado esa mañana para empezar a preparar la salsa de la carne.
-Claro que no, podías coger lo que quieras-. Le gustaba mucho pasar el tiempo con Neville, su relación no era como la que tenía con Harry ya que éste era como su hermano, pero el rubio era una bellísima persona y desde que se conocieron en el tren escarlata de Hogwarts se sentía como en obligación de ayudarlo, ya que no solía tener mucha suerte en su vida.
Al cabo de una hora ya tenían casi todo preparado y lo último que quedaba era dejar que la carne impregnara la salsa que habían preparado.
-Neville, voy a subir a ducharme y arreglarme, ponte a ver el televisor, o haz lo que quieras-. Se quitó el delantal colgándolo detrás de la puerta de la cocina. –Estás en tu casa-.
-Yo también me gustaría ducharme-. Estaba un poco nervioso por quedarse solo en el comedor.
-Esa puerta es otro baño Neville, a mí no me tienes que pedir permiso. Solo entra y úsalo-. Sonriendo se dirigió hacia su habitación para coger ropa de cambio y así ducharse para quitarse el calor de encima.
Neville entró también en el baño y se metió bajo el agua caliente rezando que lo de aquella noche saliese bien y que al año que viene tuviera de verdad pareja para no seguir engañando sus amigos.
Terminó de ducharse y cogió una toalla para enrollársela en la cintura. Al salir del plato de ducha se dio cuenta de que no tenía nada de ropa que ponerse ahí, lo que se había puesto lo echó al cesto de ropa sucia, ya que había cogido olor mientras cocinaban por lo tanto salió del baño y subió al piso de arriba con la esperanza de que Hermione siguiera duchándose. Llegó a la habitación y vio la puerta entre abierta, señal de que la chica no estaba. Entró agarrándose la toalla porque la iba perdiendo mientras andaba cuando repente la vio. Ahí estaba en ropa interior secándose el pelo con un secador muggle frente al tocado que estaba junto enfrente de la puerta.
-¡Neville!-. La chica corrió a ponerse una bata fina de seda de un color carmín que había doblada encima de la cama.
-Yo…yo…lo siento-. El chico se tapó la cara la cual ya presentaba un color rojo fuerte. –No sabía que estabas aquí-. Fue andando hacia atrás para salir de la habitación. – Perdóname, soy un tonto estas cosas solo me pasan a mí-.
La castaña se acercó a él rápidamente. –No Neville, no pasa nada ha sido un accidente-. Le quitó las manos de la cara porque iba a acabar tropezándose como siguiese así. –La culpa es mía realmente, no cerré la puerta. La costumbre de no hacerlo-.
El chico seguía con la cara ruborizada mientras miraba hacia una esquina para intentar olvidar ahora sí la imagen nítida de su amiga.
-Cogeré mis cosas y me iré al baño para que uses la habitación, al fin y al cabo me peinaré en el lavabo-. Con esto la chica cogió lo que se iba a poner y se marchó al baño más cercano dejando a un Neville muy avergonzando.
El chico se vistió con cuidado para no arrugar lo que se estaba poniendo. Había elegido un traje negro, con camisa negra y una corbata roja. Le había pedido opinión a la castaña para ver que se podía poner y le dijo que llevase negro con rojo.
Se peinó el cabello con un peine que estaba encima del tocador y se miró al espejo. Se veía realmente bien. No solía preocuparse de su imagen porque no le daba importancia pero la verdad el traje le favorecía.
Tras ponerse los zapatos salió de la habitación y bajó al comedor a sentarse a ver un rato la televisión muggle. Sus amigos vendrían en media hora y por lo que él sabía las mujeres tardaban en arreglarse normalmente, pero con Hermione todo era nuevo. Ella no era como las demás chicas y eso lo sabía desde que le ofreció ayuda en el tren para buscar su rana.
A los veinte minutos la castaña ya se había terminado de arreglar y se dispuso a buscar a su supuesto novio, llego al comedor pero éste no estaba. –Neville ¿Dónde estás?-. El chico salió de la cocina con un refresco en la mano cuando de repente se le cayó al suelo formando un charco del líquido en suelo.
-Te ves…te ves hermosa-. Se le había resbalado la bebida de la mano al ver a su amiga. Estaba impresionante, nunca la había visto tan guapa. Llevaba puesto un vestido negro de espalda abierta, media manga y con un leve escote. La tela que cubría sus brazos era de encaje y el largo le llegaba hasta diez centímetros por encima de sus rodillas.
No podía dejar de observarla. Se fijó y llevaba puestos unos zapatos rojos de punta abierta de encaje que pegaban a la perfección con el tono de sus labios. No se veía muy maquillada pero la tonalidad roja resaltaba por encima de todo.
Su pelo estaba recogido por un lado y caía con perfectos tirabuzones por el otro. Podían observarse diferentes tonos de castaño con algunos tonos rubios.
Cuando se quiso despejar de su atontamiento, ella ya había recogido el refresco y limpiado la mancha. –Lo siento por lo de la bebida, se me resbaló de los dedos-. Se tocaba el pelo para enmascarar su nerviosismo. Jamás se hubiera imaginado a su amiga así y menos para él. Estaba acostumbrado a verla con el uniforme y la túnica del colegio que no aparentaban ninguna forma. Otras veces la había visto con ropa de calle, pero esta vez podía observar su figura ya que era marcada por la fina tela del vertido. Aunque nada era comparable a la imagen de su cuerpo semidesnudo.
-Tranquilo, no pasa nada-. Hermione ya había colocado todo en su sitio y volvía pararse al lado del rubio. –Te ves genial con ese traje, incluso más atractivo-. Le guiñó un ojo al susodicho. –Si fueras pelirrojo quizás intentaría ligar contigo, pero debo decirte que los rubios no me van-. El chico había vuelto a ruborizarse. –Es broma Neville, no me importa que seas rubio, pero ciento pelirrojo me llama más. Tú ya me entiendes-. Le volvió a guiñar el ojo y se fue a sentar en el sofá hasta que llegasen los invitados.
Hermione le hizo unas preguntas a Neville acerca de lo que conocían sus amigo de `ella´.
-Los que saben que eres mago, ¿También saben que lo soy yo? Y bueno, ¿Saben de mi trabajo o donde estudié?. No quiero cometer ningún fallo-.
Él se acercó a sofá también para sentarse y así contestar a las preguntas que le realizaba. –Les dije que estabas estudiando pero no les dije el que y sí, saben que eres bruja como yo, pero tú no digas nada quizás se hayan olvidado.
-Bien puedo hacer uso de mi imaginación para alguna cosa-. El timbre había sonado y esto hizo que Neville se alarmara y palideciera. Ya habían legado. –Neville tranquilo, todo va a salir bien ya lo veras solo relájate y no exageres-. Le estaba sujetando del brazo porque éste estaba empezando a temblar. –Si hace falta te daré algún beso para no sospechar y ya sabes, tú me conoces por lo tanto no hay ningún problema. Ahora ve a abrir no les hagamos esperar más.
El chico se dirigió a la puerta y giró el pomo abriendo despacio y dejando ver a un grupo de diez personas con caras sonrientes.
-¡Neville!-. Dijo el primero con entusiasmo abrazando al rubio. –Que bien te veo, más alto, más delgado y que bien te sienta el traje canalla-.
-Allan, ¿cómo estás?-. Se soltó del recién llegado. –Gracias, me estoy cuidando-.
-Eso es el amor hombre-. Se giró y miró al resto. –Venga donde está tu chica estamos todos impacientes de conocerla-. Todos asintieron y fueron pasando uno a uno dentro de la casa quedando boquiabiertos mientras la castaña con una amplia sonrisa se iba presentando y saludando a todos los invitados.
-Valla ésto si es una grata sorpresa-. El que había hablado era André Davis, uno de los que más criticaba a Neville por ser soltero. –Pero Neville, ¿enserio esta es tu novia?, nunca me hubiera imaginado que vivieras con una mujer así-. Le dijo al susodicho en boja voz con los ojos abiertos con una mirada de impresión.
Algunos invitados habían llevado a sus respectivas parejas por lo tanto se juntaron cuatro mujeres y ocho hombres.
-Me llamo Hermione Granger, mucho gusto-. Le dijo al último que entró saludándolo con dos besos en las mejillas.
-El gusto es mío señorita-. Contestó con una amplia sonrisa. –Yo soy Bob Lewis-.
-Bueno podéis sentaros en los sitios disponibles, yo os voy a servir algo de beber-. El chico se dispuso a ir a la cocina cuando le llamo uno de sus amigos.
-Espera Neville, toma hemos traído estas botellas podemos abrirlas e ir brindando ya por nuestra reunión-. Allan sacó tres botellas de champán que habían comprado.
La castaña fue a la cocina y trajo unas copas de ésta. El rubio no sabía dónde las guardaba y si la preguntaba sospecharía demasiado.
Todos los invitados se sentaron en el sofá grande y los pequeños sofás que había hecho aparecer Hermione cuando Neville abría la puerta.
-Tenéis una gran casa, ¿dónde trabajas tú Hermione?-. Fue Cathy la que preguntó. Ella era la novia de Bob.
-Yo soy abogada y trabajo en el Ministerio-. Hermione se había sentado encima de las rodillas de Neville provocándole un color escarlata en las orejas.
-¿Trabajas ya como tu oficio?-. Don Green dijo de repente.
-Sí, llevo ya un año entero-. La castaña sabía que para los muggles era difícil encontrar un trabajo a corto plazo pero conocía demasiado bien todos los aspectos muggles. Precisamente le habían ofrecido un puesto en el Departamento de Asuntos Muggles en varias ocasiones, pero siempre lo rechazaba, ella prefería defender a los menos favorecidos. –Me ofrecieron un puesto cuando terminé la carrera y ahí sigo-. Había tomado de la mano a su falso novio. –Ahora trabajo defendiendo a los menos agraciados e intento conseguirles los derechos que les son quitados.
-Entonces, ¿defiendes a las personas pobres?-. Allan la observaba de maneja extraña sabía que ella era bruja como su amigo y sabía que estaba disimulando un poco su trabajo de verdad.
-Sí algo así más o menos. La justicia es algo primordial para mí y si se discrimina a alguien por su estado social, raza, sexo o incluso sangre, yo voy a dar todo de mí para evitarlo-. El último ejemplo lo había dicho con un deje de rabia en su voz.
-Pero, ¿tú estudiaste aquí en el país?-. Todos los invitados estaban impresionados por las declaraciones que iba dando la castaña.
-Sí en Oxford-. Recordaba sus años de universitaria y a su malhumorado novio enojado por lo poco que podía verla. –Estudié Derecho, lo que ocurre es que conseguí quitarme muchas asignaturas a la vez y terminé un poco antes de tiempo.
-Enserio, eso es increíble-. El moreno que estaba situado en el lugar más alejado de ella no paraba de mirarla con cara de incredulidad-. Sí que debes de ser lista-.
-Ella es la más ó de repente Neville. –Era la más lista de mi clase, bueno no, la más lista de mi generación-. Sonaba orgulloso de la chica. –Creo que nadie podía hacerla sombra en la clase y debo decir que aprobé muchas materias gracias a su ayuda-. Se atrevió a besarle la mano lo cual tomo como un acto de cariño la susodicha.
-No es para tanto cariño, solo estudiaba mucho y ya-. Se apartaba para el resto pudiera ver al rubio que estaba debajo de ella. –Neville también era muy bueno en algunas materias como Botánica. A mí me hacía sombra-. Quería dejar en buen lugar a su amigo delante de sus compañeros. –Nos hicimos amigos el día que consiguió superarme en un examen de plantas-. Recordaba como Neville sobresalía en las clases de Herbología y se sentía orgullosa por sus estudios de plantas y algas marinas.
-Se notaba que le gustaba desde pequeño. Él es el único de todos nosotros que pose matrículas en la carrera. era Eric Carter el que había hablado. Neville les había hablado alguna vez de él. Fue el mejor con que mejor se relacionó en la universidad.
Ya muchos de ellos estaban terminando la segunda copa, cuando se había echado encima la hora de la cena.
-Bueno chicos y chicas, ¿queréis cenar?, yo creo que ya es buena hora-. Se hizo una respuesta general afirmativa y entre todos calentaron la comida y prepararon la mesa para empezar a comer. Hermione Tenía una mesa muy grande ya que muchos fines de semanas la familia Weasley se reunía en su casa en vez de en la Madriguera para no ensuciar nada. Iban rotando las casas donde realizaban sus agrupaciones familiares.
-Tiene una pinta maravillosa la cena, ¿Has cocinado tú Hermione?-. Preguntó Bob cuando se sentó en su sitio junto a su pareja.
-¿Das por sentado que por ser mujer tengo que cocinar?-. La castaña lo miró con una expresión desafiante. El susodicho empezó a ponerse nervioso por si había dicho algo malo. –Es broma hombre, no me mires así-. Empezó a reírse mientras se sentaba entre Neville y Allan, quien precisamente le había guardado el sitia a su lado. –Cocinamos los dos. Deben de saber que tienen un amigo muy apañado y sabe valerse por sí solo muy bien-.
-No es para tanto-. Se había vuelto a colorar. Él era un chico realmente vergonzoso.
Empezaron a cenar primero la crema que había preparado la castaña y luego la carne que estaba deliciosa gracias la salsa preparada por Neville.
Terminaron de cenar y tras recoger todo se volvieron a sentar en los sillones para seguir conversando acerca de sus vidas
-¿Qué os parece si jugamos a un juego de beber?-. Dijo André sacando varias botellas de Whisky de la mochila que había llevado a la cena. –Aunque seamos adultos un poco de bebida y unas risas no nos vienen mal-.
Todos aceptaron la oferta y se repartieron el alcohol en los vasos que habían traído de la cocina los anfitriones.
-Bien yo propongo un juego de realizar preguntas a los demás y quien no responda antes de cinco segundos tendrá que beber. Por lo tanto si te da vergüenza contestar te tocara beber del vaso. ¿Qué os parece?-.
La idea era buena y seguro que acabarían riéndose mucho con las situaciones que se pudieran presentar. Todos ya con la copa empezaron el juego. André por ser quien lo había propuesto se proclamó el primero en empezar, pero otra vez el sonido del timbre volvió interrumpir en ese hogar.
-No sé quién puede ser-. La castaña se levantó y fue a abrir la puerta llevándose una mala o grata sorpresa según desde el punto del que lo mires.
-¿Qué haces tú aquí?-. Solo atinó a decir eso, con sus cejas normalmente fruncidas, levantadas.
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Continuará…
Espero que os haya gustado y quiero agradecer a todos aquellos que me han dejado un comentario porque realmente me ha hecho feliz y me da las fuerzas para seguir escribiendo.
Agradezco a MrsLgrint, Oresulweasley, MonyWG y miuri que con vuestros reviews me habéis sacado una sonrisa.
Hasta la próxima, y espero veros por aquí nuevamente. Saludos. Bye
