-Mamá! Mira quien vino- grito Serena mientras entraba por la puerta principal junto al azabache
-Vera, un gusto verla de nuevo- saludo cortésmente y con una sonrisa el muchacho
-Hola Ash, tanto tiempo- dijo sorprendida y con algo de temor, cosa que el joven percato
-Eh… yo…- no pudo terminar pues Serena lo interrumpió
-Ash necesita que le vendas la casa del campo, le dije que hablara contigo para…- también fue interrumpida pero esta vez por el timbre –Ese debe ser Kalm- comento y se fue dejando solos a su madre y al pelinegro
-Me sorprende verte por aquí… no se qué es lo que pretendes- le dijo seriamente la mujer mirándolo a los ojos
-Señora yo… vine a pedirle si me puede vender su otra casa, nada más…-
-Mi hija estuvo muy triste porque no la llamaste, pensó que te habías olvidado de ella, además de todas las cosas que dicen de ti en la televisión- hizo una pausa – Sinceramente no sé cómo mirarte a la cara, acaso ya no eres ese tierno niño que conocí en Pueblo Paleta?-
-Vera, cometí muchos errores pero nunca quise lastimar a Serena… yo necesito esa casa, necesito alejarme de todo por un tiempo y este es el mejor lugar-
-Está bien, pero prométeme que no la lastimaras, ella ahora está bien con Kalm y temo que tu regreso le haga mal-
-Ella está con Kalm…- repitió despacio y se dio cuenta de que tenía sentido que una chica tan linda como Serena tendría novio a estas alturas –Descuide, solo vine a desaparecer del mundo un rato, no tengo intensiones de lastimar a nadie y menos a su hija- dijo resignado
-Me alegra oír eso, te pasas mañana temprano así arreglamos lo de la casa, ¿sí?-
-Muy bien, gracias, y no se preocupe- esto fue lo último que dijo y se dispuso a salir, sabiendo que tendría que ver afuera a la pareja… pero no, Kalm ya se había ido y Serena estaba por entrar a la casa nuevamente – Serena, ya me voy, nos vemos mañana- le dijo el azabache cortante y disimulando una sonrisa, sin esperar ninguna respuesta se alejo de allí.
Al día siguiente Ash y Serena se dirigían a la casa de campo y a paso lento pero firme conversan
-Oye, no me vas a decir en cuanto arreglaron lo de la casa verdad?- pregunto por decima vez la castaña
-No ya te dije que no, eres muy niña para hablar de negocios- se burlo el entrenador
-Así es como son las cosas eh?- enojada se detuvo dejándolo solo al joven
-Serena, no te pongas así, era una broma, es que me apena un poco hablar de dinero, sabes que no me gusta- le explico a lo que ella respondió con una sonrisa, después de un rato llegaron a dicho lugar y entraron
-Es justo como lo recuerdo, le hacen falta un par de modificaciones pero es muy acogedor-Caminaron por toda la casa y sin pensarlo entraron al baño
-Extraño esos días- comento el azabache mirándola con nostalgia recordando su viaje
-Yo extraño ese día- dijo la castaña refiriéndose a la historia del baño y acercándose al joven cosa que el correspondió
-Serena…- se escucho a la bajo, cruzaron miradas y por instinto se acercaron tan cerca que podían sentir su respiración, pero un molesto ruido corto con la escena –Es el timbre, ¿quién puede ser?-
-No lo sé, vamos a ver- la castaña abrió la puerta y se sorprendió al descubrir quien estaba parado allí, salió a su encuentro-Kalem! Que haces aquí?-
-Oh nada, fui a tu casa a buscarte y Vera me dijo que estabas aquí- comento alegre pero rápidamente desvió su mirada al ver salir al pelinegro de la casa
-Kalem, el es Ash un amigo- los presentó
-Se quien es- contesto cortante e ignoro completamente a Ash – Serena, me acompañas?-
-Oh… es cierto, bueno Ash, me tengo que ir, llámame cualquier cosa-se despidió agarrada de Kalem, el azabache solo se limito a devolver una sonrisa fingida que denotaba aun mas su descontento.
- Ella ahora está bien con Kalm y temo que tu regreso le haga mal- Las palabras de Vera resonaron en su cabeza una y otra vez ese día, a tal punto que necesito pastillas para poder dormir aquella noche.
Amanecía en Pueblo Boceto, el sol rallante entraba por la gran ventana de su dormitorio, no lo pensó dos veces, se levanto pues sería un largo día arreglando la casa y no debía perder el tiempo. Desayuno lo más rápido que pudo y empezó a limpiar todo el polvo que había y a acomodar sus cosas, después de eso se dirigió al jardín y se dispuso a vallarlo, hacía calor ya era cerca del mediodía así que se saco la remera y en cuero se puso a construir, el tiempo pasaba y la gente también, algunos se detenían a mirar al extraño y nuevo vecino
-Mira, ese es el nuevo, no es hermoso?-
-Su cuerpo esta tallado, además dicen que tiene mucho dinero- escuchó la conversación de dos chicas que pasaban al frente de su hogar, se le dibujo una sonrisa pero decidió hacer oído sordo, al menos por el momento.
En Ciudad Luminalia se encontraban dos hermanos en la parada del tren
-Oye Citron, estoy muy ansiosa por verlos de nuevo-
-Sí, pero recuerda que es una sorpresa para Ash, no debes hablar de más como siempre, si?- dijo el rubio
-Que dices nunca hablo de más!- y empezaron a pelear hasta que el tren llegó y se fueron rumbo a Pueblo Boceto.
