Hola de nuevo. Os traigo otro capítulo, lo más rápido que puedo y espero que os guste. Si os digo la verdad me gusta mucho este capítulo ya que tiene de todo. Y espero que no me maten por haberlo dejado en ese momento justo pero así es como se hace suspense .

Disfrutar de él y decirme si os gusta o no para continuar con la historia. Que se diviertan. ^^.

1-1

Que mala suerte, le había tocado a él en segundo lugar y no sabía qué hacer. Si elegía verdad quizás le preguntarían algo que no supiera contestar pero también podría elegir el atrevimiento. Era mucho más seguro contestar a una pregunta y si fuera atrevida pues solo tendría que fingir muy bien. Pero que estaba pensando ¿Ron Weasley fingiendo?, si no era capaz ni de mentir a su jefe. Se ponía demasiado nervioso y empezaba a sudar. Seguramente le descubrirían al instante. Decidido el reto, ¿qué le podrían pedir hacer que él no pudiera hacer?, al fin y al cabo él era un Gryffindor, había luchado contra Voldemort, se había enfrentado a una serpiente y se halló perdido en la oscuridad y consiguió volver a la luz. Se consideraba un hombre valiente. Llegó a pensar que jamás se atrevería a expresar sus sentimientos, pero consiguió el valor necesario para hacerlo y ahora era feliz.

Miro a los demás y vio como lo observaban esperando escuchar su respuesta. El moreno le miraba interrogante y Hermione le miraba con la expresión relajada. Al menos parecía más calmada y si volvía a molestarse no explotaría de repente. O eso creía él.

-Creo que también elegiré el reto-. Dijo despacio y con voz pausada. –No me gusta la cobardía y me atreveré a realizar cualquier prueba que me pongas aunque tenga que vestirme de mono si hace falta-. André le miro complacido.

-Si no realizas el reto por miedo o porque no puedas tendrás que quitarte una prenda y nosotros elegiremos de que deberás desprenderte-. Eso sí le asustó un poco pero no se achantaría ante el reto. –Yo ya he elegido algo así que ahora le toca a otro-. Miró a su alrededor y vio como la rubia sentaba junto al pelirrojo le decía sin palabras que la eligiera a ella. Estaba deseando ponerle una prueba al chico y parecía histérica por hacerlo. –Bien Kristy hazlo tú-.

Ron palideció en ese momento. No esperaba que fuera la rubia de aglomerantes pechos la que eligiese que debía hacer y eso le asustaba. No por la prueba, la muchacha no parecía tener muchas ideas en su mente pero lo que realmente le aterraba era que le propusiese algo que hiciera estallar de verdad a Hermione y no saldría muy bien parada. Si conocía a la castaña y así era, la rubia se arrepentiría de haber pisado esa casa alguna vez.

-¿Yo?-. Puso cara de sorpresa mientras cruzaba sus brazos. –No me esperaba que me eligieras a mi André-. Sonrió de agradecimiento al moreno. –Pues no sé qué reto ponerte, no se me ocurre nada…-.

-Entonces será mejor coger a otra persona que tenga las ideas más claras. No estamos ya como para perder tiempo pensando-. Hermione había interrumpido a la rubia de marera cortante con una voz suave pero sería mientras seguía con las manos de Neville encima de las suyas.

Kristy se dio cuenta que de verdad estaba molestando a la novia de Neville que ella intentara algo con su hermano y eso lo iba a aprovechar. Si un chico le llamaba la atención conseguiría a ese hombre y le daba igual quien estuviera de por medio. –No, ya se me ha ocurrido algo tranquila, que tu hermano no sufrirá mucho o al menos eso creo-. Miró a Ron con mirada desafiante y sensual a la vez y eso estremeció a éste. –Bien Rony si no haces el reto tendrás que quitarte…-. Se llevó un dedo a la boca y volvió a sonreír. -… Los pantalones-. Señaló sus vaqueros oscuros y posó su mano en la pierna derecha del chico.

-Bien…dime el reto-. Quitó la mano de la rubia con cuidado pero con un toque de desprecio.

-Tendrás que recorrer mi cuerpo a besos empezando desde las piernas y terminando en mi boca y debe ser lo más sensual posible. No hay nada de malo si los dos somos solteros y eso es así-. Ocultó su sonrisa de victoria de una forma muy sutil no como las caras de sus compañeros que mostraban un asombro imposible de tapar. –Que eliges, te semidesnudas o besas mi cuerpo. Yo te aconsejaría lo segundo no vaya a ser que partes de tu anatomía humana se descoloquen de su sitio por así decirlo-.

Sus ojos eran dos orbes enormes no sabía que elegir, esa prueba no se la esperaba y para el colmo Hermione ni le miraba. Podía notar como hervía la sangre de la chica recorriendo sus venas y sabía que su falta de atención era porque estaba intentando relajarse. Escogería los pantalones pero ¿y si la rubia tenía razón y su anatomía le traicionaba?, pero besar el cuerpo de esa desconocida con la castaña delante. ¿Estamos locos? Él no iba a perder su relación por un estúpido juego de personas que encima él no conocía.

-¿No eliges nada `Rony´-. Pasado ya un tiempo fue Hermione la que le preguntó a Ron, imitando la voz de la rubia en su última palabra. –Algunos estamos cansados de trabajar hoy y no podemos perder más tiempo-. Prefería quedar como una sosa y aburrida antes de seguir esperando en ese momento de tensión que se había formado.

-No sé qué elegir la verdad-. Miró a la castaña con la esperanza de que ésta le dijese que hacer como llevaba haciendo desde que la conocía, pero no obtuvo respuesta seguramente ella esperaría a ver la elección antes de actuar. Se estaba poniendo nervioso y no era buena señal su cuerpo temblaba y no le apetecía que le vieran de su cintura para abajo. No los conocía y a decir verdad cualquier hombre mataría por plantar besos en el cuerpo de esa mujer y empezarían a sospechar de algo si él no lo aceptase. Primero, Hermione parecía enfadada cada vez que hablaba con ella y si luego él se negaba rotundamente a ella ya sería demasiado raro.

-Creo que haré el reto, deseo conservar mis pantalones por si los tengo que perder más adelante-. Tenía todas sus esperanzas puestas en Hermione. Pensó que a ella se le ocurriría algo para parar la prueba y así no tener que hacerla. Mirando a su novia se giró para ponerse de frente a la rubia.

Neville vio como cada músculo del cuerpo de la castaña volvían a tensarse y parecía que tuviera la mandíbula apretada. Eso no iba a salir bien e intentó relajar a la chica apretándole la mano pero ésta la retiró enseguida para ocuparla en buscar una cosa.

Kristy se echó sobre el suelo estirando su cuerpo al completo esperando con ansias el dulce contacto de los labios del pelirrojo. Después de eso no se le podría resistir.

Ron se colocó para dar comienzo a su reto y tomo una de la piernas de la chica para agachar su cabeza y besar su empeine. Lo hizo con gesto de aprensión pero preferiría poner uno más de repugnancia. Siguió subiendo por su pierna depositando castos secos besos a lo largo de ella mientras llegaba al muslo. No se escuchaba nada a su alrededor y parecía que Hermione ni se inmutaba. No sabía que le molestaba más si tener que besar a esa horrible mujer o que su novia no dijese ni hiciese nada. Por Merlín estaba besando la piel de otra. Si el la viese besar aunque fuera la mano de otro hombre lo arrollaría a palos.

Pasó por sus muslos y fue subiendo a compás del tiempo por su ombligo, no era como la castaña, no es que estuviera mal la chica sino que simplemente no sentía nada al rozar su piel. Él jamás sentiría nada por otra mujer. El tiempo pasaba y su reto continuaba estaba a punto de pasar por su sostén ya que la chica se había desabotonado la camisa. ¿A ella no le daba pudor nada o qué?. Cuando de repente empezó a sonar un ruido muy fuerte. Como una especie de sirena policial pero con sonido entrecortado. El ruido acompañaba a unas fuertes gotas de agua que caían por toda la cocina y el comedor. Se trataba de la alarma de incendios que había instalado Hermione en la casa a regañadientes ya que él no lo veía necesario.

Se levantó deprisa y vio como todos habían hecho lo mismo. Hermione y Neville iban a la cocina deprisa para ver que se estaba quemando.

-En la cocina no hay indicios de que hubiera algún fuego. No sé porque ha saltado la alarma-. La castaña fue la primera que volvió al comedor seguida del rubio. –Cariño tenemos que llamar al técnico es probable que se haya estropeado-.

-Si el lunes le avisamos de que venga. Es raro pero bueno la tecnología es así-. A Neville le gustaba todo lo referido a lo muggle y más habiendo estudiado en una Universidad repleta de ellos.

-Perdonar este desastre, mirar cómo está todo no vamos a poder seguir con la fiesta-. Todo había quedado empapado. Era imposible sentarse en el suelo o en los sofás y se tardaría un rato en recoger todo. Al menos lo muggles tardarían.

-No importa ya es tarde y hay que volver a casa conduciendo a sí que mejor nos marchamos-. Allan era el primero en ponerse el abrigo. –Ha sido un honor conocerte preciosa y ver que Neville está tan bien acompañado. Me agrada saber que tiene a alguien como tú a su lado-. Le tomo la mano a Hermione y la beso en función de agradecimiento.

-El gusto es mío-. Sonrió de forma agradable al chico. –Es un honor para mí conocerles a ustedes-. A unos más que a otros.

Todos se fueron despidiendo y recogiendo sus cosas mientras Ron intentaba olvidar lo que había estado haciendo con la rubia y agrupaba los vasos y botellas vacías en un lado del salón.

´-Ron ¿me acompañas a casa?-. Se le acercó Kristy cuando los demás ya estaban saliendo por la puerta. –Mi saca es la última y siempre me quedo sola y la verdad es muy tarde para que una chica vaya sola por la calle-.

Esa era la gota que colmaba el vaso para Hermione y se acercó disimuladamente a la cocina para coger un trozo de pastel que tenía hecho del día anterior. Era de cheesecake y la rubia había comentado en la cena que le apasionaba ese pastel.

-Toma Kristy para hacer las paces, ya me entiendes parece que no nos hemos llevado muy bien esta noche y no en parece justo para Neville. Es un trozo de pastel de queso, lo hice para la comida y sobró más de la mitad-. Se lo ofreció y esta gustosa lo tomó. –No me pareció adecuado sacarlo para cena porque no sería suficiente.

-Muchas gracias, es un gesto por tu parte-. La rubia parecía creerse la falsa voz con la que la castaña hablaba. –Me encantará tenerte como amiga y bueno quizás un día como cuñada ¿no te parecería genial?-.

-Si eso sería maravilloso-. Hermione sonrió con la sonrisa más falsa que había puesto nunca y aguantando las ganas de estamparle el trozo de pastel en la cara.

-A lo de acompañarte lo siento pero no puedo me acabo de acordar que mañana tengo que ir a ver a un amigo por la mañana y aún tengo que colocar mis cosas y es muy tarde ya. Debo acostarme a dormir cuanto antes-. No sabía que escusa ponerle a la chica porque no le gustaba la idea de que una mujer fuera sola por la calle a esas horas de la noche pero ya estaba cabreando demasiado a Hermione y sabía que esta le iba a recriminar después.

-Neville ¿por qué no llevas a Kristy a su casa en coche? No es bueno que se vaya sola y Ron se tiene que acostar-. Le dijo Hermione al rubio. No quería que Ron la acompañase pero tampoco quería que se fuera sola. No le caía nada bien esa chica pero ella era racional y no iba a permitir que sufriera algún daño. Hasta a la mismísima Lavender ayudaría. –Además es tu amiga le puedes hacer el favor-

.-Sí claro te acercaré-.

-La rubia se desilusionó porque no tendría oportunidad con Ron y lo sabía. Por eso fue a por su último recurso. –Bueno no nos hemos dado los teléfonos de móvil-. Miró al pelirrojo y sacó su teléfono para apuntarlo.

-Lo siento pero to no tengo uno se esos cacharros-. Dijo excusándose, pero realmente no tenía un teléfono móvil aunque Hermione le hubiera insistido infinidades de veces que le regalaba uno pero él no lo quería, no se adaptaba a la electrónica muggle y prefería los patronus para enviar mensajes importantes o las lechuzas como llevaba haciendo toda su vida.

-Vaya que pena, bueno el vuestro ya lo tengo, supongo que Neville me dará el tuyo o ¿tampoco tienes?-. Se refirió a la castaña ahora. No quería hablar con ella pero era la única forma de mantener controlado a Ron. –Bueno me marcho-. Se fue hacia la puerta. –Encanta de conoceros y hasta la próxima Neville. Espero veros más, mucho más-. Con eso salió por la puerta seguida de Neville el cual se encargaría de llevarla a su casa sana y salva.

La castaña sin decir nada empezó a recoger todo lo que había por el medio mientras el pelirrojo la observaba sin saber que decir.

-¿Hiciste saltar tú la alarma?-. El chico sabía la respuesta pero había una pequeña posibilidad de que se hubiese roto y quería escuchar de los labios de la castaña admitir su actuación.

-Si ya lo sabes para que preguntas-. Pensó la posibilidad de que pareciese muy raro que saltase la alarma anti fuegos de repente pero esas cosas pueden pasar alguna vez.

Ron se acercó a Hermione por su espalda mientras esta seguía metiendo en una bolsa de basura las botellas y vasos utilizados porque al final acabaron usando vasos de plástico. La rodeo con sus brazos y la atrajo hasta él. Ella ni dijo nada ni puso resistencia alguna.

-Lo siento-. Sabía que la castaña estaría mosqueada porque no tenía que haberse presentado a la cena y haciéndolo había conseguido estropear parte de ella. Al menos no habían descubierto a Neville. –Siento haber venido cuando no tenía y siento que hayas pasado por todo esto cuando no tenías por qué-. Puso su mentón en el hombro de la chica y aspiró su aroma a vainilla. ¿Cómo era posible que siempre oliese a vainilla o caramelo si usaba un champú universal?. – Esa chica no paraba de tocarme e insinuarse y has tenido que soportar eso y lo de la prueba ya ha sido demasiado. Te juro que no quería hacerlo, yo no deseo besar a otra mujer lo hice para que me pararas de alguna forma y que no quedase sospechoso -. Hermione seguía callada respirando tranquilamente y mirando al frente. –Y menos mal que hiciste saltar esa cosa y se puso a llover dentro de la casa, no me hubiera gustado nada tener que seguir recorriendo el cuerpo de esa tipa-. Le estaba soltando de manera seguida su testimonio porque de verdad no quería tener problemas con ella y menos por culpa de desconocidos. Quería tranquilizar y relajar a su novia y que lo perdonase escuchando su opinión de la noche. –Y bueno lo del pastel…¿Le has hecho algo al pastel?-.

La castaña se removió entre su abrazo e intentó seguir recogiendo el desastre de casa que tenían.

-Venga Hermione dime, ¿Le hiciste algo al pastel?-. Su voz parecía preocupada. -¿Un Hechizo o una maldición?-.

Ella lo miró fijamente de repente y torció su cabeza en señal de enfado. –Tanto te importa que le haya podido hacer cualquier cosa, si quieres puedes seguirles y probarlo por ti mismo-.

-No me has contestado ¿Lo hiciste no?-. El chico tenía los brazos cruzados. –¿Qué clase de hechizo hiciste?-. Su tono aumento de repente. -¿Y si nos descubre cómo magos?, no puedes jugar con esto a tu parecer-.

-¿Me vas a dar lecciones de magia tú?-. Su rostro parecía ahora más expresivo. –Ron Weasley diciéndome que no use magia con muggles. ¿Por qué no la llamas y le pides una cita para ver como está y consolarla?, a no espera que ya te consuela ella a ti-. Había soltado la bolsa y ahora estaba totalmente de frente del chico. –Sí, para tu información estoy muy cabreada por lo de esta noche y sí, lleva un pequeño conjuro. ¿No quería una noche interesante?, pues va a ser realmente interesante para ella-.

-¿Estás loca, como se te ocurre usar un conjuro con ella?-. No se creía que Hermione hubiera atacado a un muggle si ella era la defensora número uno de los muggles y criatura mágicas.

-¡Solo va a pasar una larga noche abrazada a la taza del baño!, quizás se alargue hasta mañana en la tarde pero eso según la fortaleza de su estómago-. Le espetó de golpe queriendo defenderse. –Y bueno es probable que se levante con unas pústulas repartidas por todas partes de su cuerpo y de misión imposible quitarlas. Le van a quedar unas cicatrices que no va a poder tapar ni con el mejor maquillaje de todos-. Volvió a coger la bolsa de la basura. –No se le olvidará esta noche te lo aseguro-.

-¿Y cómo piensas explicar esto? verdad era gracioso el castigo que le había impuesto la castaña y se lo merecía pero podría ser peligroso para su identidad. -¿Y si te pregunta por qué de repente tiene esos granos?-.

-¿Tú me ves a mí con granos?-. La chica hablaba sin preocuparse por lo que había hecho. –Se supone que yo comí este medio día con Neville y él tampoco tiene nada. Por lo tanto ha sido su digestión que le ha jugado una mala pasada-. Se fue a la cocina dejando al chico en el comedor en el mismo lugar. –Y por lo de los granos, debería cambiar de maquillarse o quizás echarse menos. No es bueno para la piel usar tanto producto químico.

Ron no podía creer lo que escuchaba. Él sabía que era celoso pero lo demostraba en cambio ella lo ocultaba y solo en pequeñas ocasiones se la había podido ver así. Adoraba a su chica y le daba igual si pudiera estar loca o la más cuerda de todas. Se volvió a acercar a ella y ahora la abrazo de frente mirándola a los ojos.

-Te amo muchísimo y no quiero que discutamos por una petarda que acabamos de conocer, ¿entendido?-. La miraba con esa mirada que solo él podía darle. Ella cada vez que se fijaba en sus ojos se perdía como si de un mar profundo se tratase.

-No tenemos por qué seguir discutiendo, no merece la pena-. Y con esto le cogió de la cara y lo besó con fiereza pero con devoción. Quería que él supiera que no era posesiva pero que nadie le iba a quitar lo que era suyo. Y él le pertenecía en ese momento.

El chico la levantó enseguida dejando que ella rodeara sus caderas con sus piernas y así sujetarla mejor. Estaban enfadados y no deseaban estarlo por lo tanto tenía que descargar su rabia de alguna forma y ellos aprovechaban bien una peculiar forma. No había nada como las reconciliaciones.

Esta vez sí que subieron directamente a la habitación. Iban devorándose mientras el pelirrojo se encargaba de subir a los dos hasta su destino. Cuando llegaron depositó a la castaña sobre la cama y se situó encima con cuidado para disfrutar despacio e intensamente de su cuerpo. Empezó a bajar la cremallera del vertido que ella llevaba y poco a poco fue dejando su cuerpo semidesnudo al descubierto. –¿Ese conjunto es nuevo?-. Era rojo intenso y de encaje que le proporcionaba una visión maravillosa.

-Lo compré ayer en la tarde, y bueno lo quería estrenar contigo-. Era el conjunto que había visto Neville ese día.

-Me encanta-. Empezó a besar el cuello de la castaña saboreándolo y dejando pequeñas marcas rojas a lo largo de su piel. Esa piel si deseaba besarla. No se comparaba ni lo más mínimo a la áspera piel que había tenido que besar obligatoriamente.

La cosa parecía ponerse más seria y caliente entre los amantes cuando empezó a sonar el teléfono de la castaña. Al principio no le dieron importancia se necesitaban y no querían separarse pero seguía sonando una y otra vez sin parar. La chica paró a Ron y se acercó a por su teléfono. El número que llamaba era desconocido y decidió cogerlo ya que daba la impresión de ser importante.

-Dígame-. Hermione había puesto el celular en su oreja con la tajante mirada perpleja de su novio. ¿Quién podría llamar a estas horas?.

-¡Hermione!, ¿eres tú?-. No reconocía la voz que la estaba hablando pero parecía encontrarse en un estado de nerviosismo.

-Sí, soy yo la que habla. ¿Quién eres?-.

-Soy kristy la amiga de Neville-. La castaña cambió su expresión, ¿ya la iba a pedir el número de Ron?. –Sí, ¿Qué es lo que ocurre para que me llames así?-.

-¡Es Neville ha sufrido un accidente cuando se marchaba de mi casa, yo lo…-.

-¡QUE!-. Se llevó su mano libre al pecho. -¿Cómo ha pasado?, ¿Cuándo ha sido?-. No podía ser verdad si se habían marchado hacía menos de una hora.

-Escuché un gran ruido y salí y lo vi-. La rubia parecía estar llorando mientras hablaba con la supuesta novia de su amigo. –Otro coche se echó encima del de Neville y ahora estoy en la sala de espera del hospital-. Se calló de repente y Hermione no quería silencio si no que le dijese más información. – Estaba muy grave y llamé a una ambulancia y lo han traído y…-.

-En que hospital estáis Kristy?-. La había interrumpido porque no tenía tiempo que perder y la rubia no tenía suficiente voz para explicarse. Iría al Hospital y se enteraría personalmente.

-Lo han traído al Royal London Hospital Trust y yo no sé en qué estado se encuentra Neville yo…-.

-Kristy muchas gracias por llamar, tu tranquilízate y siéntate que ya voy para allá ahora mismo-. Quería relajar un poco a la rubia al fin y al cabo había ayudado a su amigo del colegio. –Gracias por todo. Nos vemos-. Colgó rápido porque no había tiempo que perder.

-¿Qué ha pasado Hermione?, estas blanca-. Ron se había vestido mientras la chica hablaba por el móvil.

-Es Neville, ha tenido un accidente con otro coche y esta grave en el Hospital-. Lo dijo rápido mientras también se vestía. Se puso unos vaqueros con un suéter y bajaron al primer piso para ir a coger el coche y dirigirse al Centro de Asistencia Medicinal.

-¿Sabes qué hospital es?-. La muchacha asintió mientras se situaba en el asiento del piloto para poner en marcha el automóvil. Fueron sin hablar durante el trayecto mientras la castaña no desprendía su vista de la carretera. Ello no solía usar los autos muggles ya que prefería transportarse pero cuando iba a ver a sus padres si usaba el transporte de ruedas.

Llegaron veinte minutos después a su destino y entraron directamente a la recepción para preguntar. –Perdone-. Llamó la atención de la mujer que estaba limándose las uñas detrás del cristal que los separaba. -¿Cuál es la habitación asignada a Neville Longbotton?-. Preguntó con la voz ahora si preocupada y un tanto histérica.

La funcionaria seguía mirando sus uñas mientras parecía que estaba hablando por unos auriculares con otra persona.

-¡Perdone!, ¿puede hacerme caso?-. Ahora estaba cabreándose. –Mi amigo ha venido a este Hospital hace una hora y está batiéndose entre la vida y la muerte. ¿Me puede decir cuál es su habitación si no es mucha molestia?-. Le costaba ser educada porque no podía aguantar a las personas que no respetaban y realizaban su trabajo. Ella era demasiado profesional.

-¿Eh?-. Parecía que se había dado cuenta de la presencia de la castaña delante suya. -¿Qué quería, no la escuche?-.

Ron agarró la mano de su novia al ver como esta se tensaba y miraba fijamente a la madura mujer que ocupaba el puesto de trabajo.

-Le he preguntado por la habitación de Neville Longbotton, ¿me la podría decir de una vez siento que envejezco mientras intento en vano obtener esa información?-. No quería ponerse histérica con la mujer, pero albergaba una mezcla de sentimientos en su interior que no sabía cómo reprimirlos en esos instantes.

-No hace falta ser grosera señorita-. La mujer parecía impasible ante la situación. –Es la habitación 842 en la octava planta-. Le dio unos pases para que les permitieran entrar. –Para la próxima podría pedir las cosas con más educación-.

Hermione fue separada de la vista de la mujer tan pronto como Ron supuso que haría algo. No quería problemas y la paciencia de la castaña estallaría en pocos momentos.

-Tranquilízate, no merece la pena-. Ron tiraba de ella mientras se dirigían al ascensor de la planta baja. –Hay que ver cómo está Neville. Espero que no sea demasiado grave-. Estaba asustado al fin y al cabo conocía al rubio desde hacía muchos años y disfrutaba de su compañía.

Subieron de nuevo en silencio. Ron lo asoció a que la castaña se estaba tranquilizando e intentando colocar sus pensamientos. La habitación estaba al fondo del pasillo. Este estaba desierto y solo se escuchaban algunos quejidos de otros enfermos y algunas enfermeras atendiéndoles.

Llegaron a habitación y entraron encontrándose con la rubia, Allan y el médico encargado del paciente. Saludaron a los presentes y se prepararon para escuchar las palabras que les tuviera que decir el profesional.

La rubia lloraba y se echó enseguida a los brazos de Ron en cuanto lo vio para que éste la consolara. Allan se acercó a Hermione para saber cómo estaba por la noticia recibida pero ésta no mostro angustia solo aprensión.

-¿Es usted familiar del paciente?-. El doctor se refirió a la castaña ya que anteriormente había preguntado a los demás.

-Sí, soy su pareja-. –Contestó de forma tranquila. -¿Usted sabe cómo se encuentra Neville?-. Sus palabras no mostraban inquietud o miedo pero su respiración estaba bastante alterada.

-No es fácil decir lo que la tengo que contar señorita pero su compañero está…-. Otra persona entró irrumpiendo el momento en la habitación. Estaba alterado y no podía apenas articular las palabras dado que había llegado corriendo.

1-1

Continuará…..

¿Cómo estará Neville?. ¿Quién será esa persona que acaba de llegar?. ¿Por qué en esta historia solo suena timbres y llegan personas? xD. Lo tendrán que descubrir en el próximo capítulo.

Gracias a todos por leer esta loca historia que idee una noche antes de acostarme. Cuando te evades de los estudios nacen las historias.

Chris96 agradezco tu comentario me subió el ánimo cuando lo leí. ^^.

Un saludo a todos Y gracias por haber llegado hasta aquí. Bye