Hola a todos. Otra vez por aquí.
Les traigo un nuevo capítulo que hice lo más rápido que pude. Espero que os agrade y no me juzguen mucho por lo que puedan leer .
Espero seguir viéndoos por aquí y que disfrutéis.
1-1
-Doctor le necesitamos en la quinta planta. No hay un especializado en esa planta. ¡Venga corriendo al paciente le están dando convulsiones muy fuertes y las enfermeras no dan abasto!- Lo dijo lo más rápido que pudo y lo más claro que su agitado aliento le permitió.
-Disculpen volveré lo antes posible. He de atender a ese paciente cuanto antes-.
-Si váyase, esperaremos aquí-. Hermione le respondió viendo que el profesional se dirigía a ella.
El doctor salió corriendo de la habitación dejando a los amigos del rubio dentro con preocupación, al fin y al cabo no le había dicho aún que tenía el chico.
-¿Cómo estará Neville?-. Allan fue el primero en hablar. –No han dicho nada y es preocupante.
-¿Y si está muerto?-. La rubia estaba sentada en una de las butacas de espera. –Seguro que ha muerto en la sala de urgencias-.
-¿Cómo dices eso?-. La castaña que había estado mirando hacia el pasillo se giró hacia la chica con cara de pocos amigos. Qué clase de positivismo era ese. –Neville no ha muerto y de eso estoy segura. Si esos son los ánimos que proporcionas será mejor que te marches-. No estaban en situación para ser tan negativos y lo que había dicho le llegó como una bofetada.
-¡Tú no estabas cuando pasó lo del accidente y su coche ha quedado destrozado!-.
-Un factor no lleva al otro y deberías bajar la voz estamos en un hospital. Los enfermos descansan-.
-No puedes mandarme y ¿a que viene que estés así?. Tu deberías estar llorando y desesperada-. La rubia no soportaba no llamar la atención y que le recriminaran era algo que odiaba.
-El dolor no son todas burdas lágrimas. Lo mejor en este momento es ser fuerte y mantener la compostura-. Dijo lo más tranquila que pudo. No soportaba a esa chica y cada vez menos.
-Vale chicas, ya es suficiente. No es lugar para medio discutir y tampoco situación-. Allan preveía que la rubia no se iba a quedar conforme con lo que había dicho. –Kristy no puedes hablar con ese pesimismo y es normal que Hermione quiera parecer entera ya que es la vida de su novio la que está en juego.
Todos se quedaron en silencio mirando hacia cualquier punto.
-Bueno yo tengo que irme ya. Mañana trabajo de mañana y con la hora que es debo dormir suficiente para mantenerme alerta-. Cogió su abrigo de nuevo.-Con lo que sea me avisas Hermione, estoy preocupado pero sabes que debo irme, yo mañana…-.
-Si tranquilo ve no importa. Yo me encargaré de avisarte-. Con esto el chico se fue abandonando el lugar.
-Esperemos que vuelva pronto el doctor. El suspense me está matando-. Ron acababa de manifestarse desde que se había ido el científico solo había estado escuchando a los demás.
El pelirrojo se sentó en un sofá grande que había junto a la ventana y la rubia se colocó a su lado poniendo la cabeza en su hombro. –Estoy tan preocupada Ron. ¿Han sido muchas emociones para ti hoy no?-. Lo miró y se dio cuenta que tenía multitud de pecas en la nariz y pómulos.
-¿Eh?-. No estaba atento a lo que la rubia le decía solo miraba a su novia que se la veía realmente preocupada. –Sí, lo estoy-. Se cayó. No quería hablar con ella pero no pretendía ser grosero tampoco.
Al cabo de setenta minutos se pudo ver aparecer la bata blanca portada por el doctor que les había recibido en primer lugar. Legó a paso ligero y entró en la sala lo más calmado posible. –Disculpen tuvimos un problema con el paciente. Acabó entrando en parada pero le reanimamos. Perdonen mi tardanza ya saben cómo son estas…-.
-No quiero interrumpirle doctor pero podría decirnos como está Neville Longbotton por favor. Estamos muy preocupados por él-. La castaña había interrumpido al profesional. No le perecía bien hacer eso pero su paciencia se estaba agotando ya ese día.
-Sí, a eso venía. No se preocupen más, no corre peligro por ahora se encuentra en estado de coma. El impacto fue muy fuerte pero no hay peligro mortal-. Decía pausadamente y con voz imparcial. Llevaría muchos años en la profesión y cada vez te vuelves más frío. –Solo esperaremos que se despierte para realizarle más pruebas-. Se acercó a la puerta y se paró a observar por ella. –Mirar ya están trayendo a su amigo-.
De repente una cama apareció guiada por dos celadores que tiraban de ella. Neville se encontraba tumbado sobre el colchón con la vía del suero puesto y unos tubos que salían de los orificios de su nariz. Situaron al paciente en un lado del cuarto y los celadores se fueron.
Tenía una pierna en alto con una escayola blanca que recorría desde su rodilla hasta el tobillo. Su brazo derecho presentaba el mismo aspecto que la pierna, una masa pesada blanca que lo envolvía de manera rígida. Su cara presentaba grandes mancha moradas que señalaban ser hematomas de algún golpe con el volante y su cuello debía de haber sufrido una contusión ya que un collarín lo envolvía evitando cualquier movimiento de su cuello.
-Bueno como pone en el monitor no ha habido ningún cambio-. Se había acercado a la ficha del rubio y observaba una especie de televisor con ruedas enganchado a muchos cables. Al menos así lo describía Ron. –¿Uno de ustedes se quedará a pasar la noche aquí?-. Preguntó a los tres acompañantes del paciente.
-Lo haré yo-. Hermione lo dijo sin replanteárselo. Neville se encontraba en una situación crítica. El doctor decía no parecer grave pero nunca se sabe que lo que puede deparar el futuro y no deseaba que su amigo despertase y se viera solo en una fría habitación de hospital. Sí podía ayudarle no nunca le importaría tener que pasar una peor noche en uno de los sillones del cuarto.
-Bien. Pues debe estar atenta al monitor. ¿Ves esas rayas continuas? Si observa que se produce un movimiento extraño, más largo que los demás o más corto no duden en avisarnos será una señal de que está despertando-. Volvió revisar todo por si acaso y se despidió para seguir con su ronda nocturna y vigilar a todos los pacientes.
-¿Te quedas aquí?-. Preguntó el pelirrojo, no se acordaba de lo de la farsa y le chocó saber que la castaña no regresaba con él.
-Claro Ron alguien debe estar con Neville y no hay otra persona más indicada que su pareja para permanecer a su lado en momentos como este-.
-Entiendo, es comprensible. Por ende yo me voy ya a casa mañana tenía un día largo, o eso creo-. También recogió su abrigo y se acercó a la castaña con la intención de despedirse de ella pero se acordó de la presencia de Kristy y solo le dio dos besos en la mejilla. Se le hizo poco, lo que quería no solo era terminar lo que habían empezado horas atrás sino estar a su lado y animarla. Hacerla ver que aunque le molestara en una pequeña parte que se quedaba y no iba con él a su lado estaba orgulloso de ella. Porque ella era benevolente y se preocupaba por el resto. Hacía lo posible por ayudar y eso la caracterizaba y le concedía esa aura que él tanto amaba. –Mañana te llamo para ver cómo está Neville. –La tomó de la mejilla. –Y descansa. Te conozco muy bien y seguro no dormirás en todo el tiempo que estés aquí-.
-Tranquilo, si hubiera algún cambio te avisaría corriendo-. Él se separó despacio de ella y se dirigió hacia la puerta.
-Ron rubia lo alcanzó en el momento que vio que su oportunidad se esfumaba. -¿Podrías acercarme a casa? Yo no tengo coche y vine en la ambulancia-.
Ya estaban de nuevo en lo mismo. Tenía vagas intuiciones de las futuras intenciones de la rubia pero a decir verdad no podía dejarla irse sola en la noche. Si antes era peligroso, dos horas después lo sería más.
-Pero yo no tengo, vine con Hermione-. La castaña los miró y pensó en lo mismo que su novio había imaginado.
-Llévate el mío y mañana lo devuelves si puedes. Yo no me voy a mover de aquí-. Entendía el miedo de ella aunque sabía de los verdaderos motivos. Ella confiaba en su novio y nunca desconfiaría de él.
-Está bien, que le vamos a hacer. Vámonos entonces-. La rubia se abrigo y cogió su bolso.
-Hasta mañana Hermione, ya sabes me llamas si surge cualquier cosa-. Ella se despidió con la mano y siguió al chico pasillo a través.
La castaña se sentó en una de las butacas situadas junto a la cama de Neville. Lo observaba y su respiración era tranquila, pacifica, sin ningún tipo de preocupación. Se podía considerar una imagen bella y tierna pero a la hora de la verdad no era así. Su amigo podría estar entre la vida y la muerte pero poseía un pensamiento positiva desde que habían estado tantas veces a punto de morir. Su `año sabático´ de la escuela había sido uno de los que más la marcaron y aprendió a que si quieres algo de verdad debes ir a por ello y no perder la oportunidad. Ella lo hizo, sacó el valor de sus entrañas y tomó lo que más deseaba y ahora era suyo por así decirlo.
Neville se pondría bien. Era algo de lo que quería estar segura.
1-1
El camino se estaba haciendo eterno. Ya solo quedaban unas manzanas para llegar a la puerta de la casa de su acompañante. No estaba realmente lejos del hospital pero ir escuchando su aguda voz todo el camino contando cosas que no le interesaban al menos en ese momento le estaba provocando que su tiempo se retrasase. Creía llevar horas aguantando una batalla de la rubia y su paciencia se agotaba como lo iba haciendo la noche. Llegaron a su destino y aparcó en uno de los huecos libre que estaba en la acera de la calle. Cuando salieron del centro sanitario se empezaba a notar una pequeña llovizna que apenas mojaba a la ropa pero se fue intensificando poco a poco ahora era una tormenta de verano que podía calarte entero con tan solo pasar unos minutos bajo ella.
-Bueno esta es tu casa-. Puso sus manos en el volante. –Ya puedes bajar-. Su voz era fría y cansada. Se hacía notar la molesta que albergaba su interior en ese instante.
-¿No me acompañas a la puerta? ó esperanzada con la repuesta que pudiera darle pero se disipó con la negativa rotunda del pelirrojo.- Entonces me despido-. Se acercó a él y le dio dos besos en las mejillas muy cerca de los labios algo que al chico no le gusto en absoluto.
Salió por la puerta y empezó a paso lento el camino hacía su casa. No había conseguido más del chico pero haría algo para no perder la oportunidad. Ella era lista y sabía cómo jugar con los hombres para obtener sus intereses pero este parecía resistirse y eso que estaba soltero. Pero no había macho que se negase a su destreza de seducción y el pelirrojo no sería el primero.
El suelo estaba empapado y su cuerpo iba cogiendo el mismo grado de humedad que el ambiente. Era complicado moverse por la calle con su vestimenta y más si el suelo era resbaladizo cosa que agravó con el hecho de llevar tacones. Uno de sus pies no calculó bien su zancada y metiendo el tacón en un orificio de una alcantarilla cesó y cayó al suelo golpeando sus rodillas con el húmedo asfalto.
Ron que estaba vigilándola hasta que entrara por su puerta salió de prisa para socorrerla .Quizás se habría hecho algo grave y con un accidente esa noche tenían de sobra. La ayudó a levantarse y vio como esta se quejaba de un dolor en su tobillo izquierdo. La cargo en su hombro y siguió con ella hasta su casa acomodándola en su amplio sofá.
-Me duele mucho-. Se quejaba mientras se tocaba su tobillo hinchado.
-Tranquila no es nada solo un golpe. Voy a traer agua caliente para que lo metas y se relaje, bajará la inflamación-. Fue a la cocina de la chica .Era pequeña con muebles de un color rosa decorados con picaportes dorados. Que mal gusto debía de tener la rubia. Estaba acostumbrado a las decoraciones de la castaña y esos colores nunca los utilizaría y menos juntos.
Volvió con un pequeño barreño con agua casi hirviendo y se lo colocó debajo de su pie. La chica lo introdujo y soltó un leve gemido de satisfacción. Le estaba calmando el supuesto dolor, que realmente fingía ya que muchas veces se había torcido el tobillo pero no le había causado daños.
-Gracias Ron. Sin ti no sé qué hubiera hecho-. Le sonrió con su sonrisa más inocente para causar en él algún tipo de sentimiento. –Estás empapado por mi culpa, sube arriba y coge algo de mi antiguo novio. Aún no tire su ropa.
El chico la miró con desagrado-. ¿Si creía que se pondría cualquier cosa de algún tipo iba clara?. –No hace falta estoy bien-.
-Bueno pero almenos quítate la chaqueta y la sudadera para que se seque un poco antes de irte-.
Lo hizo, no quería realmente pero la humedad se estaba impregnando en su piel y no tardaría mucho en secar. Se acercó al único sofá y se sentó a unos palmos de la chica.
-¿Asi que llevabas un año con tu novia no?-. Se acercó un poco al chico.
-¿Eh?-. No se acordaba delo de su farsa con Lavender. –Sí, pero lo dejamos ya sabes las cosas suceden-.
-¿Y estás muy mal?. Digo ¿si la echas de menos?-.
-No-. Tenía que inventar algo para convencer a la chica. –Llevábamos tiempo mal y discutíamos mucho. Ya era hora de que lo dejásemos y no me ha afectado estaba harto de sus agobios y celos, además no aceptaba a mi familia-. Se acordaba de su verdadera relación con Lavender y había descrito lo que sentía con ella omitiendo que realmente estaba enamorado de otra.
-¿Entonces estarás propuesto a conocer nuevos amores, ya sabes explorar otras mujeres?-. Quería acercarse más. El chico tenía el pelo echado hacia a tras debido a que estaba mojado. Le daba un aspecto muy sensual y ese pelirrojo la estaba volviendo loca. No se revolvería a escapar.
-Ahora no creo, quiero estar soltero por un tiempo descubrir que es lo mejor para mí. Aunque seguiré conociendo gente-. No sabía que inventar y bueno cualquier soltero quería conocer nuevas mujeres para tener oportunidades con ellas.
Ella se acercó más y puso su mano en la rodilla del chico y éste la miró con interrogación. Ella empezó acercarse más poco a poco con la clara intención de abalanzársele encima. Cuando estaba escasos centímetros este se echó para atrás y la apartó bruscamente.
-No sé a qué juegas pero no quiero nada contigo, si es lo que pretendes-. Se levantó de un salto y se alejó dela chica. Esta hizo lo mismo y corrió a alcanzarle. Ya no le dolía el tobillo cosa que nunca había pasado y le cogió del brazo.
-Espera, yo quiero algo contigo y estamos solteros. Además te puedo ayudar a olvidar a tu ex - novia-. El le quitó el brazo con rapidez.
-No quiero nada entiéndelo-. El chico recogió el barreño y lo llevó a la cocina mientras la rubia enfadada y humillada por ser otra vez rechazada sacó algo de dentro de un cajón y apuntó con ello al pelirrojo cuando volvía de la cocina.
-Imperius-. Una luz verde salió de la caoba varita de la rubia impactando en el chico de lleno.
Nadie se le resistiría y siempre conseguiría sus objetivos.
1-1
Podía mover sus dedos levemente. La luz clara y el esplendor del sol naciente irradiaba contra la ventana de su habitación golpeándolo en sus parpados. Le estaba pareciendo molesto, síntoma de que su cuerpo estaba reaccionando. Poco a poco fue pudiendo adquirir mayor movilidad en sus apéndices consiguiendo cerrar las manos completamente. Al cabo de varios intentos sus pestañas accedieron al paso de los rayos de luz visible y sus pupilas se encogieron por la llegada directa. Había abierto los ojos y su confusión no podía ser más elevada.
Miró a su alrededor observando de forma borrosa cada objeto situado en el cuarto. Apenas tenía difusos recuerdos de su último momento consciente. Notaba un dolor en su pierna izquierda y pesadez en su brazo derecho. Su cuello se encontraba rígido rodeado de una especie de collarín y estaba lleno de tubos que recorrían desde sus fosas nasales hasta un aparato situado a su derecha.
Parecía estar en una habitación de hospital y debía ser debido a esa luz cegadora que lo arroyó la noche anterior. Sus recuerdos no eran claros ya que sucedió de forma rápida y a su cerebro no le dio tiempo a asimilarlo. Vio que estaba magullado por todas partes y que sus extremidades no estaban enteras que digamos pero al menos estaba vivo y sobrevivir a un impacto así era algo milagroso. Se dio cuenta a los minutos de estar concibiendo pensamientos acerca de lo ocurrido la noche anterior de que una figura estaba situada en una butaca cerca de su cama, precisamente en frente del monitor.
La figura correspondía a una mujer delgada encogida con aspecto vulnerable. Su cabeza reposaba en el respaldo y sus manos cogían sus piernas. Era Hermione la que estaba ahí. ¿Qué hacía la chica a su lado durmiendo seguro por causa de agotamiento? Ella no tendría por qué estar ahí no era su obligación y aun así se encontraba. La observó. Vestía ropa diferente a la de ayer y su cabello estaba recogido en una coleta. Ya no llevaba maquillaje y unas pequeñas ojeras estaban dibujadas bajo sus parpados. Estaba realmente hermosa, no es que el día anterior estuviera mal pero así, tal como se veía, tan simple y frágil era una belleza que no se podía explicar.
Siempre había visto la belleza en su amiga aun cuando iba con sus ojeras comunes y su cabello alborotado sujeto con alguna horquilla. Pero en ese momento la podía ver de otra forma al fin y al cabo esa chica era la única en el mundo que había mostrado verdadera amistad hacia él. Cuando la conoció le ayudo sin pedir nada a cambio y ahí empezó su amistad. Estuvo toda su amistad bajo la ayuda de la castaña aunque a veces se enfrentaran como aquella vez en primer curso pero se lo perdonó en cuanto salvó a su rana de una muerte segura ante Snape.
La admiraba nadie prestaba su ayuda sin recibir nada a cambio pero ella no era así, al contrario la caracterizaba su amabilidad y por eso estaba ahí a su lado, velando por su seguridad. Podía apostar su vida a que había estado todo el tiempo que su débil cuerpo le permitió estar despierta observando el monitor y mirando que él estuviera bien.
Estaba agradecido con la chica y podría jurar que estaba haciendo ilusiones en vano en su cerebro sobre su relación con ella. Claramente era la perfección personificada y él se había dado cuenta rápido. ¿Cómo no ver a esa chica como una diosa si no tenía ni un solo error?. Si tuviera el valor suficiente le diría lo que sentía que realmente no lo tenía claro pero en ese momento le daría forma y se lo expresaría. Que ella fuera la persona a la cual había estado esperando sería algo que jamás podría alcanzar porque se estaba dando cuenta de una cosa; es la novia de su amigo. Hermione era su amiga de la infancia y Ron también. Ella nunca se fijaría en él, no por su aspecto o personalidad sino porque ya había entregado su corazón y por lo que sabía de boca de ellos era lo más maravilloso que habían hecho hasta ahora.
Quizás estaba confundido. El hecho de haber sido tratado tan bien por la castaña había despertado falsas esperanzas en su corazón y debía mitigarlas. Esa mujer jamás sería suya y con saber que era feliz aunque fuera en brazos de otro hombre le alegraba el corazón. Ya llegaría su momento de encontrar a su pareja perfecta aquella en la que pienses antes de acostarte y te levantes con su imagen en tu mente. Que te deje sin aliento con tan solo decirte que te quiere o que las pantorrillas te tiemblen y el estómago se te cierre con tan solo un roce suyo.
Él tendría su mujer perfecta aunque tuviera que esperar la década entera.
-Hermione-. Se incorporó un poco en la cama y tocó el hombro de la chica. Ella no reaccionaba por lo tanto la zarandeó con cuidado y mostró signos de despertarse. –Hermione despierta, debes irte a tu casa-.
La chica abrió los ojos y miro a su amigo. Al principio no se dio cuenta de que estaba ahí mirándola con una sonrisa pero enseguida reaccionó. -¡Neville estás despierto!-. Se levantó y abrazó a su amigo con cuidado de no hacerle daño. Estaba contenta de verlo de esa forma, ella creía que estaría mínimo un par de días en ese estado. -¿Cómo te encuentras?, ¿Te duele mucho?-. No paraba de preguntarle quería saber cómo estaba el chico ya que estaba muy preocupada.
-Estoy bien Hermione, los calmantes no me permiten sentir nada-. Se despegó dela chica. –Ahora vete a casa estás muy cansada y te he despertado-.
-No. ¿Cómo te voy a dejar solo aquí?. Yo estaré contigo hasta que te pongas bien y te den el alta-. No le importaba estar ahí con el rubio. Neville no tenía familia disponible en ese momento. Su abuela falleció el año anterior y sus padres seguían internados en San Murgo. Solo tenía a sus amigos y entre ellos eran como una familia.
-Hermione ya has hecho suficiente por mí y quiero que descanses-.
Antes de que la chica pudiera protestar llegó un doctor nuevo irrumpiendo la estancia. –¿Neville Longbotton?-. Al ver la afirmación del chico prosiguió. –Bien le vamos a llevar para realizarle una radiografía de tórax, no queremos obviar cualquier hueso roto-. Entraron unas enfermeras para cambiarle el suero reglamentario y llevarse la cama con el rubio encima.
Mientras tanto la castaña se quedó en la habitación, pensado como avisar a Ron acerca del despertar de su amigo. Decidió enviarle un patronus ya que si llamaba a una lechuza resultaría raro que saliese de un hospital. ¿Cuándo se compraría un teléfono móvil?. Estaba buscando su varita cuando la vibración de su celular le interrumpió en su acción. Sacó el aparato de su bolsillo y miró que se trataba de su cuñada. ¿Sabría Ginny de lo de Neville?.
Descolgó la llamada y escucho la chirriante voz de su amiga. -¡Hermione!, tengo algo que contarte. Enserio no sabes lo contenta que estoy. Es la noticia más maravillosa que me han dado-. Estaba rebosando felicidad y su voz era elevada. –Cuando en lo han dicho no le podía creer enserio amiga tu sabes que yo siempre he querido…-.
-Ginny sabes que te adoro y que me cuentes cosas me encanta pero si no me dices que ha pasado no sé de qué hablas-.
-Sois a los primeros que vamos a deciros esto ya que ni mis padres lo saben. Hermione estoy embarazada, me lo ha dicho el doctor esta mañana-. La castaña se quedó impresionada. La noticia era maravillosa, la pelirroja quería ser madre cuanto antes aunque Harry quisiera esperar.
-Me alegro tanto cariño. Debes estar encantada con la noticia es una maravilla-. Podía imaginar los ánimos de su amiga y estaría dando saltos por su casa.
-El sábado lo comunicaremos en la comida familiar. No faltéis que os necesitamos por si nos quieren matar por locos.
-No sé si estaremos libres para el sábado. Estoy en el hospital con Neville y hasta que no le den el alta no me iré de él-.
-¿Hospital?.¿Neville?-. No entendía lo que escuchaba. -¿Qué ha pasado Hermione?-. Su voz había cambiado repentinamente a una más preocupada con toque histérico.
-Tuvo un accidente anoche y se encuentra ingresado. Acaba de despertar de un coma que ha sufrido y se lo han llevado para hacerle una prueba-. Ellos no sabían acerca del accidente aunque de la farsa sí.
-Oh no que horror. En cuanto llegue Harry que salió a comprar iremos a verle. ¿Estarás ahí?-.
-Sí no te preocupes yo me quedaré todo el tiempo si hace falta. Ahora enviare un patronus a Ron contándole que ha despertado al fin y debería enviarle uno a Luna diciéndole todo lo que ha pasado aunque no la quiero molestar en su viaje-.
-La avisaré yo no te preocupes Hermione. En un rato iremos. ¿De qué hospital se trata? Espero saber llegar, nunca he estado en un muggle-.
- Estamos en el Royal London Hospital Trust. Está justo en el centro de Londres-.
-Vale te avisaré cuando vayamos partir para que nos busques y nos guíes porque nos transportaremos. Un beso amiga, después te veo-. La chica colgó el teléfono muggle y se dirigió a su cocina para prepararse un té. Tenía que relajarse y calmar sus nervios, Neville era importante para todos.
Hermione volvió a buscar su varita y esta vez sí la sacó. Se acercó a la puerta y la cerró para asegurarse de no ser vista. Se alejó delas ventanas y con un ágil movimiento invocó su patronus. Una plateada nutria apareció ante ella jugueteando por la habitación. La detuvo para que le prestara atención. –Escúchame y envía este mensaje a Ron. Es importante que le busques y me traigas su respuesta si hubiese alguna-. El animal la miró y asintió. Brillaba y su aura era extensa. Le contaría a Ron del despertar de Neville y acerca de la noticia de su cuñada. No diría que es exactamente pero le diría que hablara con ella cuánto antes. Además le echaba de menos y quería que estuviera con ella en el hospital haciéndola compañía.
Envió el mensaje y el animal se disipó por la ventana tan velozmente que cualquier muggle que lo divisase creería que de un destello se tratara.
1-1
Continuará…
Perdón a todos por la tardanza. Sé que he tardado demasiado pero mis semanas de exámenes han sido muy duras y esta última no he podido escribir.
Espero que os haya gustado y a ver qué sucederá en el próximo capítulo con esa rubia tan maja que tenemos por aquí.
Nos vemos . Bye.
