Hola a todos. Sé que es un poco tarde y que me he demorado como un mes o más para publicar este capítulo.
Perdonarme por ello y aquí os lo dejo. Ya es el final de la historia. Si os digo la verdad no tenía pensado que fuera tan larga pero esto ha salido y me alegra haber terminado un fic de esta forma. El séptimo capítulo. Qué bonito es ese número.
1-1
Las manos le sudaban debido a los nervios que con rapidez le embargaban a momentos. Era complicado decir lo que su cabeza estaba pensando y más difícil aún decirlo de forma ordenada y concisa. Estaba asustado y echaría a correr si su dignidad no le estuviera parando los pies en ese momento. Debía decir la verdad, contar lo que había pasado y conseguir que Hermione no lo odiase mucho a continuación de su relato; cosa que más bien parecía imposible para su intuición.
-Yo anoche…
¿Cómo contarlo? Realmente estaba perdido; decirle que había pasado la noche con otra mujer, que la había traicionado pero no a causa de él. Jamás haría daño a su preciada castaña pero estaba el asunto de que no podía desvelar que la rubia era bruja. ¡Por Merlín le había echado un Imperius! Sí quería ayudar a su amigo Neville, tendría que inventar algo que fuera creíble y ocultase la identidad de la chica mientras a la vez salvase su relación.
-Acompañé a Kristy hasta su casa con el coche, pero al ir caminando a su portal tropezó. Yo me acerqué corriendo a ella para ver cómo estaba… –No paraba de gesticular con sus manos mientras las movía de un lado a otro. Su voz iba acelerándose con cada palabra que decía. -…La cargué en brazos para subirla a su casa. No podía dejar que forzara el tobillo ya que parecía habérselo torcido…
-Ron por favor ¿podrías ir al grano? ¿Qué es exactamente lo que me tienes que decir con tanta urgencia?
La castaña veía como gotas de sudor bajaban por la sien del pelirrojo y como sus nervios poco a poco le iban traicionando. No sabía que esperarse por el comportamiento totalmente extraño de su novio. –Tranquilízate y habla despacio que no puedo entenderte –se acercó más a él y le cogió las manos para otorgarle ánimo y comprensión.
-Te he sido infiel –su voz sonó apagada y sus ojos no brillaban como de costumbre.
Hermione no entendió bien lo que quiso decir el pelirrojo. ¿Infiel, había dicho que la había engañado? ¿Eso no podía ser?-Ron no sé de qué hablas –Ella miró a la rubia en señal de que no siguiera hablando o destaparían la falsa que llevaban viviendo esos días.
-Kristy sabe lo de la farsa. Se lo tuve que decir –La castaña abrió sus parpados y lo miró con perplejidad.
-¿Cómo que ella sabe…?
-Porque me acosté con ella anoche –seguía hablando pausadamente. Realmente se sentía el ser más miserable en la faz de la tierra pero debía decirlo, tenía que quitarse esa carga ya fuera por deber o egoísmo pero no podía guardar eso en su conciencia.
Hermione le soltó las manos y retrocedió sin dejar de mirarle. ¿Ron estaba gastándola una broma? No tenía ninguna gracia si así era.
–Sigo sin entender. ¿Es verdad lo que dices? Ron si es una gracia no me está gustando nada.
-No lo es. Te estoy diciendo la verdad -agachó la cabeza pensando en lo que estaba haciendo. Lo único convincente que se le ocurrió en se instante ya se estaba formando en su mente pero antes de que pudiera decirlo sintió como su mejilla palpitaba de dolor. Sentía calor y picor mientras un rojo que ruborizaba la zona iba naciendo en su pómulo. Levantó la vista y pudo ver como el rostro de Hermione había cambiado. Ya no había preocupación si no dolor y sus ojos amenazaban con derrabar gruesas lágrimas que acabaría desbordándose pronto.
-Quiero saber todo lo que ha pasado Ron. Dame una explicación lógica –intentaba controlar su respiración pero en ese momento le era complicado. Conocía a su amigo de la infancia y cuando hablaba así, lo hacía enserio.
-Será mejor salir fuera, este no es el mejor lugar para hablar esto –intentó coger la mano de ella pero enseguida la retiró con fuerza. Verla así no le estaba gustando y no sabía cómo podía salir esta vez de esta.
Hermione con paso decidido salió sin decir palabra del centro de salud siendo seguida por el pelirrojo. A su vez también salieron fuera Ginny y Harry quedando la rubia la única dentro del lugar.
-¿Tu amiguita no sale a defenderte? ¿O no es capaz de dar un testimonio por sí sola?
Kristy rápidamente abrió la puerta y salió nada más escucho las palabras de la castaña. Tenía miedo de enfrentarse a ella pero más aún de perder su reputación en una cárcel para magos.
-Hermione mírame todo esto tiene una explicación. Yo no he querido que pasara esto. Ella vertió algún tipo de droga en mi bebida y quedé a su disposición –su voz seguía entonando nerviosa pero ya más decidida. No estaba dispuesto a perder a la mujer de su vida por una chica que se había encaprichado de él.
-¿La culpas a ella como si tu no hubieras hecho nada? Eso es miserable Ronald Weasley –la voz gélida de Ginny retumbó en los oídos de los presentes, mientras la castaña con la mirada fija y seria asentía sin pestañear.
-¡Y no he hecho nada! Ella me drogó a mí, y me usó como un muñeco. Esta mañana me di cuenta y no pude soportar lo que había hecho. Hermione sabes que jamás te haría daño –la volvió a intentar coger de las manos pero ella seguía sin concederle ese placer.
-Tú deberías corroborarlo –señaló directamente a la rubia que asustada no podía decir ni una palabra mientras miraba lo que estaba sucediendo. –Di algo. Cuéntales como me drogaste porque estás obsesionada conmigo.
Ella no decía nada. Estaba realmente asustada. ¿Drogarle? Sí no iba a la cárcel de magos iría a la de muggles. En ese momento no sabía cómo actuar y callar siempre era la mejor opción.
-¿Por qué no hablas? ¡Diles la verdad!
Ron se estaba desesperando por momentos. Si ella no decía que de verdad se había aprovechado de él, Hermione no le iba a creer.
-Joder te juro que ella se aprovechó de mí. Yo te amo y nunca te haría algo así porque tú eres todo lo que siempre he deseado.
No saber que hacer era algo que normalmente a Hermione Granger no le ocurría pero en ese momento su cabeza no estaba preparada para soportar tanta tensión. Ron estaba llorando de rabia delante de sus ojos intentando convencerla de su inocencia pero ¿realmente era inocente? ¿Y hasta qué punto lo era? Por mucho que alegara que él no había sido seguía siendo una infidelidad por su parte. No tenía pruebas de que él no hubiera hecho nada pero su corazón se negaba a culparle.
Ese hombre que con los ojos aguados temblaba en su sitio era el amor de su vida desde apenas conocerle. No podía juzgarlo ni perdonarlo al mismo tiempo y su indecisión aumentada por la falta de pruebas que la estaba superando, agobiándola y atormentándola a la vez.
-Kristy…-se dirigió a ella personalmente. Quería la verdad, una explicación clara y esa chica se la iba a conceder. De eso estaba segura-. Dime que pasó ayer exactamente y no quiero que llores porque a mí no me darás pena.
El miedo la empezó a inundar de inmediato porque la voz de la castaña había sido clara y concisa. ¿Qué debía decir en ese instante? Solo la quedaba agarrarse al clavo que más ardiera y ese era el de la inocencia.
-No sé de qué habla tu novio. Anoche vino a mi casa y quiso tener relaciones conmigo. Como bien sabéis yo pensaba que era tu hermano y accedí. Estaba en mi derecho –empezó su relato rápido y con la esperanza de salvarse con él-. Y esta mañana como un loco se ha puesto a gritarme sobre que le había obligado a engañar a su novia que ahora resulta que eres tú. No es mi culpa sí nos engañáis y él dice que es soltero. Si se arrepiente de lo que ha hecho por la mañana no es mi problema porque jamás lo obligué a ello.
Ron no daba crédito a lo que sus oídos acababan de escuchar. ¿Ella lo culpaba de todo a él?
-¡Es mentira todo lo que está diciendo esta mujer. ¿Cómo voy a querer algo yo contigo si soy feliz con mi novia? Además tú no me atraes nada como ya te he dicho muchas veces. Yo no quise, quiero ni querré nada contigo porque ya quiero a otra persona –desesperado agarró los hombros de la castaña para mirarla directamente a los ojos. -Hermione créeme. Sabes que te amo con locura y no podría hacer esto –las lágrimas ya corrían su rostro impactando contra el suelo.
-No sé qué pensar ante esto Ron. Te creo a ti pero es muy raro lo que dices –verle llorar le partía el alma. Estaba hablando de Ron, su Ron. Sabía perfectamente que él jamás la haría daño y solamente verle así le demostraba lo mucho que le dolía y destrozaba haber hecho eso.
-¡Claro que es raro porque yo no use ninguna droga! Él solito se metió en mi cama, ahora que no me culpe por ello porque yo no he hecho…
-¡Cállate ya! Conozco a mi novio desde hace muchos años y puede hacer muchas cosas pero no haría eso en la vida, no al menos consciente de ello –ya estaba harta de escuchar a esa chica. Desde que la había conocido no le había hecho nada más que dar problemas a su relación y a su vida.
Enmudeció de inmediato. La voz de la castaña la había dado miedo desde el principio pero poco a poco había ido cogiendo confianza con la situación y se le había olvidado que no debía jugar con fuego con aquel que no conoces.
-Ya estoy harto de todo esto. Hermione te voy a decir toda la verdad aunque con ello destrocemos la imagen de Neville –no aguantaba más la presión. Diría lo que había pasado y todo se resolvería para que esa mujer no se saliese con la suya. Quizás no la culparía del todo pero no dejaría que lo señalase a él como de infiel cuando había sido ella la causante de todo-. Ella es maga. Realizó el Imperius sobre mí. Por eso pudo acostarse conmigo porque me controló a su favor y disposición.
La bomba resonó entre los presentes. Harry que no se había pronunciado en toda la conversación abrió la boca y Ginny soltó un grito agudo. Pero lo que más pudo sorprender fue la mirada de la castaña.
1-1
-¿Y cómo te va en el amor Neville? ¿Alguna novia escondida en el pasado o estás adentrado en una relación? –Hannah se sentó justo en la butaca continua a la cama del rubio. –Veo que los amigos los sigues conservando –Llevaban un buen rato hablando de sus vidas; lo que habían estudiado y donde vivían en esos momentos.
-¿Novia yo? ¡JA! No digas esos chistes que me hago daño en el cuello –el muchacho se tocaba la parte dolorida.
-Perdona pensé que tendrías novia a estas alturas. Es bueno saber que no soy la única que sigue soltera –el sonrojo se hizo visible en su rostro. –A nuestra edad y de esta forma. Yo ya me avergonzaba –acariciaba suavemente la mano de su abuela.
-No tienes por qué hacerlo. Tu eres una chica bella seguro encontrarás a la persona indicada enseguida pero mírame a mí que aún estoy solo y tengo que pedir a mis amigos favores para que no se burlen mis compañeros –se agarró las manos y entrelazó los demos mientras miraba al frente buscando un punto fijo. –Pero yo no pierdo la esperanza, sé que conoceré a la chica de mis sueños.
-Eres un amor Neville, seguro que lo harás –sonrió de forma entrañable al ver como el chico hablaba. Era la primera vez que charlaba tan directamente con el rubio y le estaba agradando seriamente. Neville era un buen chico, amable, sincero y bastante guapo para su parecer.
-Claro y tú también. ¿Aún no me puedo creer que nadie se haya fijado en ti? A mí me parecías muy guapa cuando íbamos al colegio y ahora te ves genial –le había sorprendido mucho lo que ella había dicho.
Totalmente sonrojada se llevó una mano a la boca y se mordió levemente el dedo índice.
-Yo pensaba que te gustaban otro tipo de chicas como por ejemplo Hermione o la chica Lovegood. Siempre pensé que te gustaba ella de verdad.
-¿Luna? Ella es solo mi amiga –se empezó a reír porque era cierto que muchos compañeros creían que Luna y él tenían algo pero solo había pura amistad como la que tienen ahora. -¿Por qué todos creen eso?
-No sé, siempre estabais juntos en el colegio y el último año también se os veía así –se estaba empezando a alegrar que el chico no estuviese ni sintiese nada por alguna de sus amigas.
-Pero eso es porque somos buenos amigos.
Se calló cuando vio que la chica le cogía de las manos y se acercaba a él. Lentamente fue acortando el espacio que había entre ellos. Neville estaba nervioso, la rubia tenía intención de besarle y por muchos nervios o miedo que sintiera ese sería un buen momento para experimentar algo tan bonito. Cerró sus ojos esperando el contacto directo de los labios de Hannah con los suyos. Cuando al fin llegó lo sintió cálido y especial. Sus labios eran finos y blanditos, además podía sentir su aliento que proporcionaba un sabor a menta. Fue realmente maravilloso para él.
La chica le agarró con cuidado del cuerpo mientras Neville la cogía por las mejillas. No quería soltarla ya que en ese momento se encontraba en el mismísimo cielo. Jamás hubiera pensado que esa chica, su antigua compañera con la que apenas había tenido amistad estuviera haciéndole sentir eso. ¿Sería ese sentimiento al que llaman amor? Sí así fuera no lo rechazaría jamás.
-¿Perdón interrumpo algo...?
Ambos se separaron y al girar Neville se llevó la mayor sorpresa; Plantado ante él se encontraba Allan que con una revista de plantas en la mano lo miraba seriamente con el ceño fruncido.
-Allan esto no es lo que parece.
-¿Qué haces besando a otra mujer amigo? No puedo creer lo que he visto –entró bruscamente en la habitación y le arrojó la revista al rubio, la cual cayó sobre su pecho.
-No. Esto tiene una explicación ella es una vieja amiga y yo…
-¿Cómo otra mujer. Tienes novia Neville? –Hannah entendió rápido a lo que se refería el recién llegado y algo en su pecho se esfumó. Sus esperanzas.
-No, no tengo –Neville se defendió de forma autómata por el miedo causado a perder a esa chica. Ni si quiera pensó en la farsa que había estado manteniendo días atrás.
-No la mientas Longbottom, ¿Y Hermione que es? ¿Cómo la puedes estar engañando de esta forma? No me esperaba esto de ti.
-¿Hermione? ¿Pero ella no sale con Ron? –la chica cada vez se estaba perdiendo más y más. ¿Quién era ese chico que estaba acusando a Neville de algo sin sentido?
-Sí claro, no, no lo sé –se llevó las manos a la cabeza y cerró los ojos fuertemente.
-Neville ¿Qué está pasando aquí? –Allan más calmado y dispuesto a escuchar la verdad de la situación se sentó en el sofá mirando fijamente a su amigo.
-Verás yo…yo…ella me gusta –ahora ya miraba hacia el chico.
-¿Pero entonces Hermione que pasa con ella? ¿Estás jugando con sus sentimientos?
-¡No! Yo jamás haría eso y lo sabes –se defendió con recelo.
-¿Tenéis una aventura en secreto? Neville ella tiene novio –Hannah no creía que estuviera pasando eso. Ella no podía competir con la castaña por el amor del rubio.
-¡No, es todo mentira! Me lo inventé para que me dejaran en paz –se dio cuenta de su confesión y la cara de Allan no podría ser más decepcionada.
-Nos mentiste. ¿Hermione no es tu novia, es una actriz?
-No entiendo nada Neville. ¿Qué pinta Hermione en todo esto? –Hannah seguía totalmente en ascuas.
El chico suspiró hondo para poder empezar su relato y aclarar todo lo que le estaba envolviendo.
-Yo realmente estoy soltero. Nunca he tenido novia y vosotros siempre insistíais u os reíais de mí por no poder ligar nunca. Esta vez quise que vierais que también puedo tener posibilidades y os presente a mí supuesta novia –movía las manos mientras hablaba y encasilló entre comillas con sus manos lo último que había dicho. –Hermione es amiga mía de la infancia y tengo mucha confianza con ella y por eso le pedí el favor. Le propuse hacerse pasar por mi novia solo para la cena pero parece que la cosa se ha ido alargando. Ella solo tenía que fingir para ayudarme pero no siente nada por mí porque ya tiene novio –suspiró hondo de nuevo.
-Ron, su hermano pues resulta ser ese novio. Él también fingió para ayudarme. Yo no quería mentiros pero siempre os habéis metido conmigo por ese tema y quería que vierais que yo también podía conseguir a una mujer hermosa –agachó de nuevo la cabeza y sujetó sus manso fuertemente.
-Y parece que lo has hecho –señaló con la mirada a Hannah mientras ella miraba con ternura al rubio. –Discúlpanos Neville. Es cierto que nos hemos reído de ti muchas veces y no estaba nada bien. La culpa es nuestra, por no haberte dejado a ti solo y hacerte presión para que conocieses mujeres. Eso solo te ha llevado a hacer algo con lo que no te gusta vivir que es la mentira.
Lo siguió observando y se levantó para acercarse a su accidentado amigo.
-Además ¿sabes una cosa? No tendrás a una chica como Hermione de pareja pero has encontrado a una amiga especial en este sitio parece ser –Le tendió la mano a la rubia con una sonrisa. –Yo soy Allan. Encantado. Espero que a la próxima cena que nos invite este patoso amigo seas tú la que esté detrás de la puerta.
-Hannah se sonrojó severamente imaginándose la escena. Aún le parecía demasiado pronto como para llegar a ese extremo pero no le había disgustado la idea de tener algo especial con el chico.
-¿Entonces no me odias por haberte mentido de esta forma? –preguntó aún preocupado por la situación. Se sentía mal por haberse dejado descubrir y no haber sido él el que lo hubiera destapado.
-Neville no podría odiarte jamás y ya te he dicho que hemos sido nosotros los que te hemos llevado a tener que mentir. No te preocupes más por ello –miró su reloj y se dio cuenta de que había perdido casi una hora discutiendo y confesando mentiras. –Amigo solo vine a ver como estabas y a dejarte la revista. Como veo que estás bien acompañado me voy a ir ya para volver al trabajo.
El chico se despidió de los dos tórtolos y se marchó del hospital dejándoles tranquilidad y espacio para empezar a conocerse de otra forma que no fuese amistosa.
1-1
-Eres maga –Hermione no se sorprendió ante tal revelación, dado que cualquiera de ellos podría ser mago. Ellos no eran los únicos seres mágicos que había y existían colegios de magos por todo el mundo.
La rubia temblaba en su sitio. Sus manos estaban en tensión, apretadas y sus dientes las acompañaban. Había sido descubierta ante ese grupo de personas y ella mantenía en secreto su magia.
-Me dijiste que no dirías nada –con los ojos vidriosos se encaró al pelirrojo que estaba en frente de ella. –Me prometiste que no lo dirías.
-Lo siento mucho pero tú estás destrozando mi relación con tus mentiras. Di la verdad y admite que me embrujaste por tu egoísmo –Estaba alterado en ese momento. No se sentía culpable de su confesión, al fin y al cabo ella no estaba cumpliendo su palabra.
-Yo no miento y lo sabes. Si tú eres un mujeriego no es mi problema.
-¿Mujeriego yo? ¡Jamás en la vida haría daño a Hermione. Ella es la mujer de mi vida y llevo enamorado de ella desde cuarto curso. ¿Por qué la iba a perder de tal forma.
-Quien sabe. Quizás querías probar lo que se siente al estar con otra mujer –intentaba excusarse y defenderse a la ver pero se estaba dando cuenta de que su plan no iba a durar mucho tiempo.
-Que falsa eres. Conozco a mi hermano y nunca haría algo así y encimas tienes la vergüenza de echarle la culpa a él –Ginny que junto a Harry no se creían los argumentos de esa chica intentaban hacerse notar o al menos dar su opinión, aunque el moreno solo asentía ante las palabras de la pelirroja. –Harry llévatela al ministerio y que la juzguen como debe ser. Unos años en Azkaban la ayudaran a no echar maldiciones a las personas.
-¡Azkaban no! –no pudo remediar el sonoro grito. –Digo no tenéis ninguna prueba de ello y por tanto no podéis apresarme. Tengo mis derechos.
-Tendremos las pruebas necesarias si utilizamos para ellos pociones adecuadas. ¿Te suena el veritaserum?, unas gotas en tu paladar y contarás todo lo que tu mente oculta –la voz de Hermione sonó tranquila y suave mientras que sin pestañear miraba fijamente a la rubia.
-No puedes hacer eso. No me obligarás a beber nada que no quiera y además tú no puedes hacer nada contra mí. Solo eres una abogaducha que defiende supongo criaturas mágicas.
-Ella no podrá hacer nada personalmente pero nosotros somos aurores –adelantándose Harry Potter por fin se pronunció recibiendo la total atención por parte de la acusada. –Yo soy el nuevo jefe de aurores y tenemos derecho a usar las armas que podamos para detener criminales. Por eso te digo una cosa, o cuentas por ti misma la verdad o la contarás a causa de la poción.
-Eso es mentira. Vosotros no podéis utilizar esos medios y estás intentando asustarme –realmente ella no sabía si lo podrían hacer pero el miedo en ese momento no la dejaba aferrarse a otra cosa.
-¿Acaso tú conoces las leyes? No solo se de criaturas mágicas Kristy. Cuando una persona te acusa de haber echado una maldición imperdonable es difícil no dudar del acusado y si este mismo no confiesa se tendrán que utilizar medios para ello.
La rubia ya temblaba sin parar, de verdad le estaba dando miedo ver a la castaña tan tranquila mirándola de esa forma tan inquietante. Se la veía cansada, con ojeras y el pelo revuelto. Seguramente no aguataría muchas más tonterías y no parecía de las personas que fallasen al hacer un conjuro.
-Yo…Yo no… -no podía más. El miedo en ese momento la estaba consumiendo y rompería a llorar en pocos segundos. Su mentira no se podía alargar más porque no la daban condiciones para ello. Ella en el fondo no era tan mala como para seguir con eso y la acabaría pillando si la apresaban. En ese momento solo quedaba una cosa y era confesar la verdad.
-Está bien fui yo. Lo confieso -agachó la cabeza para acusar más conmoción en su público. –Yo lo embrujé. Le practiqué la maldición Imperius para que no se fuera y se quedara conmigo. Él no quería tener nada absolutamente y a mí me gusta mucho. Es tan guapo pero sé que hice mal –las lágrimas ya brotaban de sus ojos. –Pero yo no sabía que tenía novia. Vosotros nos engañasteis a todos y él dijo que era soltero por lo tanto no está tan mal lo que hice.
-¿Qué no está tan mal? Has conjurado a una persona. Deberían encerrarte para la eternidad.
-Ginny no seas tan exagerada. Es solo una maldición de control. No ha matado a nadie. Incluso yo la he utilizado.
-Eso da igual Harry esta tipa ha hecho algo imperdonable y merece ser castigada –la pelirroja estaba alterada señalando constantemente a la acusada. –Llévatela al Ministerio de Magia ahora mismo y que la juzgue el tribunal.
-Sigo diciendo que no es para tanto, además no es tu guerra. Es Ron el que ha sido conjurado y él debe decidir qué hacer con ella –se dirigió directamente a su cuñado. -¿Qué vas a hacer con ella? La puedes denunciar al Ministerio o perdonarla.
Se quedó mudo sin saber que decir ya que estaba en una encrucijada. Estaba cabreado por lo que había hecho con él pero a la vez tampoco le parecía adecuado enviarla al Tribunal de Magia y que la juzgaran para enviarla a la cárcel mágica.
-No sé qué decir. Ginny tiene razón en parte pero tampoco podemos hacerle eso –se acercó a Hermione y la cogió de las manos para mirarla.-Cariño tu siempre has sido mejor para pensar y tu sentido de la justicia es mejor que el mío. Elije tú lo que hacer con ella.
La castaña no ejecutaba ningún movimiento ni emitía sonido alguno solo seguía mirando fijamente a la rubia que aún permanecía enfrente de ella.
-He estado pensando y creo que no merecería ir a Azkaban por algo así. Ella al fin y al cabo fue engañada por nosotros pero hacer ese tipo de conjuros es algo totalmente ilegal e inmoral. Vamos a denunciar que pronunciaste un hechizo imperdonable y te restringirán la magia por un tiempo determinado según lo imponga el jurado –la rubia se aterró y se llevó las manos a la boca. –Tranquila no te enviarán a la cárcel si no saben que hechizaste a alguien. Quizás pases un periodo de vigilancia donde controlaran cada conjuro que pronuncies pero para verificar que no lo vuelves a usar.
-¿Qué solo eso? Merece ser castigada. No sé cómo no dejas que se pudra para su eternidad –Ginny no entraba en sí de su enfado. Su expresión era rotunda y sus brazos se mantenían cruzados.
-¿Eso es lo que quieres? Por lo tanto me la llevo al Ministerio –ignoró a la pelirroja y preguntó a su vieja amiga.
-Sí pero antes quiero decirle una cosa –se acercó a la rubia separándose de Ron. –Esta vez te estoy perdonando, podría hacerte mucho daño si quisiera pero solo te doy una advertencia, Si te vuelves a acercar a mi novio de esa forma conseguiré que no salgas de una vieja y mugrosa celda en todo lo que te resta de vida.
Kristy en ese momento solo asintió. Era tal el miedo que sentía en sus músculos que no podía ni pronunciar palabras.
Harry que la estaba observando al cogió por el brazo y mirando que no viniera nadie se trasladó con ella hasta la entrada del Ministerio dejando a los restantes en la puerta del centro médico.
-Sigo pensando que eres demasiado buena. Me toca a mí Harry y le corto las manos –La pelirroja seguía hablando sola mientras se dirigía hacia el interior. –Yo voy a ver a Neville, vosotros veréis que hacéis –desapareció entre la multitud que iba de un lado a otro.
-Perdóname mi amor. Sabes que eres lo más importante que tengo en la vida y nunca te haría sufrir. Perderte es la peor tortura que me podrían hacer –poco a poco fue abrazando por la cintura a su pequeña castaña mientras la miraba con sus brillantes ojos azules. –Eres la única en mis sueños y te amo con locura.
Esperaba que ella le dijera algo pero solo lo miraba mientras respiraba tranquilamente.
-Hermione dime algo. Solo algo. Lo que he hecho me está destrozando y necesito saber si me perdonas.
El silencio continuaba y sus esperanzas se iban apagando. Sí ella no lo perdonaba no sabía que iba a hacer con su vida. Ella siempre había estado pendiente de él; lo cuidaba, se preocupaba y su ayuda nunca era de más pero solo pensar que podría perder a su mejor amiga, novia y dueña de su corazón le hacía temblar y derrumbarse.
Agachó la cabeza esperándose lo peor pero notó las manos de ella que le levantaban la cabeza para observarla. Se fijó de nuevo en ese color castaño avellana que lo volvía loco y la distancia entre sus ojos se acortó notando en sus labios el roce suave de los suyos.
Hermione no podía aguantar más para besarle. Lo amaba con toda su alma y verle así le estaba acongojando el corazón. En ese momento no le importaba que otra mujer hubiera besado esos labios que conseguían endulzarle la boca porque realmente echaba de menos ese sabor, ese tacto. Pegando más su cuerpo fue profundizando el beso notando como húmedas lágrimas recorrían sus mejillas.
No era ella quien estaba llorando sino Ron al ver que no lo iba a abandonar que lo perdonaba. Notar el amor que ella le estaba demostrando con sus besos había conseguido emocionarle. Amaba a esa mujer y jamás dejaría que se marchase.
-Hermione, eres lo más maravilloso que he conocido nunca y no quiero separarme de ti nunca más –posó su frente en la de ella mientras cerraba sus ojos.
-No tienes por qué hacerlo. Ya no más –empezó a acariciar su pelo sedoso. –Creo que deberíamos subir a ver cómo está Neville.
Separándose entraron de nuevo dentro cogidos de la mano para subir hasta la habitación, donde su amigo se encontraba. Cuando llegaron el médico que se había estado encargando del rubio estaba en el cuarto con unos papeles en la mano.
-Señor Longbottom ya se puede ir a casa. Aquí le traigo el parte médico y el alta –le dejó los papeles encima de sus rodillas. - No hemos visto nada anómalo y creemos que donde mejor se podrá recuperar es en su hogar tranquilamente. Coma bien y no haga esfuerzos para soldar bien esos huesos y cuando notes que puedes mover el cuello ya sin dolor te quitas el collarín. Ha sido un placer tratarte y cualquier duda o problema no se resista a venir –le dio la mano a Neville apretándole aquella que mantenía intacta y se despidió de los presentes incluso de los recién llegados que aún no había entrado del todo en la habitación.
-Ya te han dado el alta Neville. Cuanto me alegro –Ron se acercó a él para abrazarle con cuidado mientras Hermione se situaba junto a su cuñada.
-Ya puedo volver a casa y descansar.
-Pero Neville necesitarás ayuda para todo, mira cómo estás –la pelirroja ya se había calmado y ahora estaba pendiente del accidentado.
-Para lo que necesites estamos aquí. No tenemos ningún problema en ayudarte a todo.
-Muchas gracias chicas pero no es necesario. Ya os he causado muchos problemas sobre todo a vosotros dos –señaló a Ron y a Hermione. –Os he metido en un lio por mi culpa y habéis tenido que fingir para ayudarme. Hermione muchas gracias por todo lo que has hecho por mí que sé que has estado aquí en vela el tiempo que estuve inconsciente. No sé cómo te lo voy a agradecer. Además ya le conté a Allan que es un buen amigo lo de la mentira y ya no vas a tener que fingir más.
-Ha sido un placer ayudarte Neville. Los amigos estamos para eso. Si necesitases cualquier cosa solo pídenosla.
-No. No te preocupes ya me va a ayudar Hannah, ella ha estudiado medicina y no le importa tratarme hasta que mejore –su sonrisa se ensanchó y un brillo apareció en sus ojos.
-Anda ya veo por dónde van los tiros. Será mejor que dejemos solos a estos dos tórtolos, que yo creo que por aquí sobramos –Ginny cogió por el brazo a la castaña y se despidió de Neville dándole un beso en la mejilla. –Si pasa cualquier cosa queremos saberlo. Somos amigos y la amistad es algo que debemos cuidar.
-Adiós Neville, espero que encuentres la felicidad pronto –le guiñó un ojo al chico y junto a la alocada pelirroja salieron de la habitación.
-Hasta pronto tío. Mejórate y no dejes escapar a esta chica, que es una joya –se dirigió a Hannah que con una expresión colorada se sentaba junto a la cama. –En pocos días iremos a verte y tendremos una cena con amigos de verdad. Si quieres invita a Allan que me pareció simpático pero por favor más amigas locas no. Me gustaría llegar a tener hijos. Nos vemos, cuidaos los dos –Ron salió encontrándose con las dos chicas en la salida para dirigirse cada uno a sus respectivos hogares.
-Ya creo que se ha arreglado todo. Me alegro que tus amigos te quieran tanto.
-Son como mi familia –El chico se incorporó pensando en lo que sería de su vida si jamás hubiera intentado parar a ese trio aquella noche muchos años atrás o se hubiera puesto de compañero de alguno de ellos. Los quería como a su familia ya que lo había aceptado desde el principio y nunca le habían rechazado por ser distinto. Por qué ahí está la cuestión. ¿Alguno de ellos había sido querido por el resto? Solo las amistades de verdad te aceptan sin prejuicio ninguno.
1-1
Terminé
Espero que os haga gustado esta corta historia llena de alocados personajes. Ha sido un placer usar este maravilloso elenco creado por la escritora más especial del mundo J.K Rowling.
Gracias a todos por haber llegado hasta aquí y ha sido un placer leer vuestros ánimos y comentario. .
Gracias a Chris96 que me ha seguido hasta el final ;).
Un saludo a todos y hasta el próximo. ^_^.
