Kayle está aun adormecida, pero nota continuos tirones en las extremidades de sus alas que la van despertando. Son realmente molestos ya que, para los de su raza, es una parte del cuerpo muy sensible llegada a considerar íntima.
El instinto hace que reaccione con rapidez, intentando sorprender a su "enemigo". Sus ojos se encienden como llamas celestiales, intenta desenvainar su espada pero se da cuenta de que no la lleva encima y, lo que es peor, no tiene puesta su lustrosa armadura dorada si no que está en... ¿pijama? ¿encima de una... cama?
Por el rabillo del ojove como con el violento aspaviento de sus alas una pequeña cosa es derribada detrás de un montoncito de cajas y pilas de ropa corriente. Con desconfianza se acerca al lugar y aparta de golpe la pila... pero allí no había nada. Entonces se da la vuelta con los sentidos agudizados y alza la vista para examinar la habitación cuando, nuevamente y saliendo del lugar donde antes había mirado, detecta un veloz movimiento, pero cuando se da la vuelta solo queda un poco de polvo en el aire:
KAYLE.-¿Quién eres? ¡Muéstrate!
TEEMO.-(después de un breve silencio se eleva una risilla infantil) Tienes unas bragas muy bonitas. No sabía que los ángeles usasen ropa interior.
KENNEN.-(Sin darle tiempo a ella para responder) Más bien, no sabías que los ángeles tuviesen sexo (aparece sentado en la cama).
KAYLE.- Pe... p-pero... (le arden las mejillas).
TEEMO.-(sale de pasiva y se deja ver a un paso de ella) Bueno, no nos pasemos ¿Es nueva, no? (se dirige a Kayle) Yo soy Teemo, el yordle explorador, y ese de ahí que también va en pijama (mira a su amigo con fingida inocencia) es Kennen, corazón de la tempestad.
KENNEN.-Vuelve a meterte con mi traje ninja y lamentarás haberme conocido (aunque su voz suena fría y contundente, Teemo esboza una sonrisa pícara).
TEEMO.-(se dirige a Kayle) Siento haberte molestado, pero sentía mucha curiosidad por ti. No me lo tengas en cuenta por favor (era tan mono que costaba decirle que no) ¿Tú no te presentas?
KAYLE.-Yo soy Kayle, justiciera de los cielos, y estoy aquí para... (recordó lo que le había dicho aquel hombre) hacerme más fuerte.
TEEMO.-Ju ju como todos los que conozco. Bueno, a algunos solo les escita la sangre.
KENNEN.-O incluso la muerte... en esta dimensión de eternidad.
Los dos yordles se quedaron en un silencio incómodo durante algunos segundos y antes de que Kayle dijese nada, Teemo retomo la palabra:
TEEMO.-Pues ahora para empezar solo te falta encontrar a cinco personas que quieran formar equipo contigo. Al ser novata te costara un poco.
KEENEN.-Un equipo equilibrado sería por ejemplo aquel que contase con un carry, tank, support, wizard y jungle. Nosotros no podemos ayudarte, lo siento.
TEEMO.- No te estás enterando de nada ¿verdad? Relájate, te haremos un breve resumen de como funcionan las cosas por aquí (esboza una amplia sonrisa).
(…)
Kayle meditó bastante sobre su conversación con los dos yordles el resto de la mañana. Estuvo recluida en el cuarto pues le daba miedo salir sin su espada y armadura. Fuera, en los pasillos de aquel extraño lugar había personajes cada cual más pintoresco. Algunos con apariencia antropomórfica como la suya y otros, enormes monstruos, demonios y demás criaturas difíciles de describir.
