La habitación en la que había amanecido tenía más de una cama y, más extraño aun era el echo de que llevara puesto un pijama. Alguien la había... ¿desvestido? (sus mejillas enrojecieron).
Rebuscó en el único armario con nerviosa impaciencia intentando encontrar, en vano, algún rastro de sus vestimentas. Se sentía indefensa sin ellas, la energía combativa que desprendían aquellos seres era inusual...
Y en esto estaba cuando la puerta se abrió de pronto y las dueñas de las dos camas sobrantes entraron en la habitación. Una de ellas vestía pieles desgarradas y la otra un grande y pomposo sombrero de copa. Charlaban tranquilamente hasta que se encontraron con la mirada inquisitiva de Kayle:
CAITLYN.-¿Y a ti qué te pica? ¿Tengo monos en la cara?
NIDALEE.-¿Puedes dejar de ser borde al menos por un segundo? No es tan dura cuando la conoces, todo fachada (dirigiéndose al ángel con amabilidad).
CAITLYN.-Tss claro... pero que intente algo y la dejaré unos cuantos agujeros de más en el cuerpo.
NIDALEE.-(esboza una sonrisa y adopta tono sarcástico) ¿Esa no era una de tus fantasías sexuales? Me suena que lo hayas mencionado. Cuantos más agujeros, más placer ¿no era así? Jaja.
CAITLYN.-(enrojeció y desvió la mirada. Su tono se vuelve nervioso y eleva la voz) ¡Cállate! Siempre te las arreglas para sacarme de quicio.
NIDALEE.-Tranquila mujer... nadie se mete contigo y tus esposas de peluche jujuju.
CAITLYN.-¡BASTA! (muy nerviosa intenta agarrar a Nidalee para zarandearla cuando de pronto cambia de forma y se convierte en una enorme leona).
Caitlyn, al no tener la fuerza suficiente para aguantar el peso del felino se cae al suelo con Nidalee encima, que empieza a frotarse a su enfurecida amiga, ronronear y clavarle las uñas. Entonces aparece Teemo:
TEEMO.-(entra en la habitación y reprocha con voz mimosa e infantil) ¿No os da vergüenza? Miradle la cara, la estáis asustando con vuestros juegos florales . No les hagas ni caso Kayle.
El gran gato se levanta de inmediato adoptando su forma humana mientras Caitlyn intenta recomponerse y recolocar su sombrero:
CAITLYN.-¡Mira como me has dejado la ropa! Está toda arañada ¿sabes que gasto más riot points en mudas que en runnas?
NIDALEE.-Por mí... yo creo que todos estaríamos mejor si luchases desnuda (le guiña un ojo) arrr jajaja.
(Caitlyn frunce el ceño y tuerce la cabeza).
NIDALEE.-Bueno, a todo esto, nosotras estábamos aquí por ti, Kayle, ya que no te decidías a salir. Imagino que Teemo no te lo habrá dicho pero este lugar es como una especie de "residencia" para "héroes" y tiene sus horarios como tal.
TEEMO.-Si, héroes... en el fondo no somos mas que marionetas... (Teemo enmudeció y su característica mueca risueña tornó sombría).
NIDALEE.-¡Has hablado demasiado pequeño amigo! Acompañemos a Kayle al comedor, seguro que está famélica.
CAITLYN.-¿En pijama? (arqueó una ceja).
TEEMO.-(en un susurro) Si ya, "pequeño amigo". Vosotras sí que estáis famélicas y queréis comerme a mí que soy tan apetitosito.
CAITLYN.-¿Decías? Estoy pensando que sería una muy buena idea hacer los pastelitos trampa de carne de yordle muajajaja.
TEEMO.-(se le erizó el pelaje y agazapó las orejas) Que mieditooo... (Nidalee también le miraba con ojos felinos) ¡Yo me voy! (activó W).
CAITLYN.-Hamster cobarde tss.
Kayle había estado callada todo el tiempo. Nunca tuvo antes la oportunidad de descubrir que en el fondo era tímida. Siempre había sido un guardián, un guerrero, y eso no exigía ser sociable. Ahora que lo pensaba, pocas veces había apartado sus pensamientos de la batalla. No sabía como comportarse y se sentía especialmente incómoda:
NIDALEE.-Estás muy callada bonita (sonrió con afabilidad), seguro que has echado de menos tu armadura y tu espada (la cara del ángel se iluminó). Ellos están aún preparándolas. No te preocupes, puedes probarte esto (señalo la pila de cajas), son de tu talla... no hace falta que preguntes (nuevamente sonrió).
Caitlyn examinaba a Kayle con la ceja arqueada. Desconfiaba. Pero enseguida el ángel se sonrojó y ella aparto la mirada. No estaba acostumbrada a cambiarse de ropa delante de nadie, en su cultura estaba muy mal visto todo lo relacionado con el cuerpo o el vicio, pero aun así no dijo nada por mera estrategia de supervivencia. No era el momento de enfrentarse a nadie.
(…)
Cuando salieron del dormitorio, Kayle caminó detrás de Nidalee, que era de sus dos compañeras quién le aportaba más seguridad, mientras miraba con violencia los seres que pasaban a los lados. Entonces la chica gato la agarró por el antebrazo y le dedicó una mirada tranquilizadora. Caitlyn seguía examinándola de reojo con aires de superioridad, aceleró el paso y se coloco delante de las otras dos con los brazos cruzados.
