Capítulo cuatro.

Hermione sentía varias manos trabajando sobre ella, en su cabello y en su rostro, a su alrededor, corriendo de un lado a otro, pero ella no estaba ahí, su mente estaba muy lejos, en un lugar no tan grato, pero donde solía recluirse de vez en cuando.

Sentada con una fina bata cubriendo su primer atuendo a modelar, sentía unos ojos grises y crueles sobre ella y los suyos aguándose por ardientes lágrimas de puro dolor y desprecio.

Abrió sus ojos, y pestañó varias veces tratando de evitar que llorara de verdad y arruinara su maquillaje, enfocó su mirada y regresó a la realidad.

—Oh, Hermione, estás preciosa— la alabó Katie, su carismática y dulce amiga, nerviosa hasta los huesos por su primer desfile importante, encabezado por una modelo de prestigio y con cientos de críticos esperando por matar sus ilusiones y arrastrar un poco el trabajo de Hermione, pero ella no lo permitiría.

—Es sólo el gran equipo que tienes, Katie, todo saldrá perfecto— le aseguró la castaña, levantándose de la silla donde había estado por más de una hora.

—Muy bien, todo está listo, es cuestión de que tomemos asiento y encuentre a Fleur— llegó Luna, entusiasmada y rebosante de energía, Hermione estaba segura de que ella sola podría encender todas las luces del recinto donde se llevaba a cabo el evento.

—Luna, por favor, busca a Fleur, quiero hablar un momento antes con ella— le pidió la modelo, mientras Katie arreglaba unos cuantos detalles, la pelinegra asintió y salió corriendo del camerino con los tacones altísimos.

Afuera, entre las gradas llenas de gente y esperando a que el tedioso asunto llegara a su fin, un muchacho más apuesto que algunos de los modelos masculinos que estaban aglomerados ahí, suspiraba hastiado de todo eso, lo único que le gustaba de la moda era poder llevarse a la cama a una que otra de las modelos, pero todo aquel despilfarre y entusiasmo por unos cuantos trapos más o menos decorados francamente le causaba roña.

El muchacho, de fuertes músculos, rasgos marcados, alto y cabello cobrizo, suspiró con el arrepentimiento de haber asistido grabado en todo su apuesto rostro.

— ¿Puedes creer la cantidad de personas que hay? — Se quejó su acompañante, Daphne, una modelo más baja que el promedio, y por ende, menos reconocida de lo que le gustaría, estaba ahí para pescar a algún personaje que impulsara su carrera, por eso mismo, Draco Malfoy no sabía qué estaba haciendo ahí. — Hay un rumor de que la modelo Hermione encabezará el desfile.

¿Hermione? El nombre captó la atención del joven por primera vez desde que Daphne había abierto la boca, pero, no podía ser la misma muchacha que él recordaba.

La imagen de una muchachita empapada hasta los huesos, temblando como una hoja, y con ropa desgastada, se le figuraba más como a un pequeño ratón asustadizo, no como una modelo de primera categoría.

— ¿Draco? — La familiar voz le llamó la atención al joven, al girar su rostro se encontró con unos ojos grises muy parecidos a los suyos y una mueca divertida, Bill, su hermano.

— ¿Qué haces tú aquí? — Le espetó el cobrizo, la sonrisa de su hermano se ensanchó al ver la molestia del joven.

Bill Malfoy, un brabucón dos años mayor que Draco, de músculos enormes y un sentido del humor bastante macabro.

—Lo mismo podría preguntarte a ti, hermanito— contestó con sorna, dirigiendo sus ojos hacia la acompañante de su hermano que veía todo el lugar con evidente envidia— Yo vengo de cacería, tú no lo sé.

Draco lo fulminó con la mirada, la estruendosa risotada del joven Bill llamó la atención de varias personas entre la concurrencia, incluidas a dos jóvenes que conversaban un tanto apartados de ellos y que los observaron con reprobación.

—Bill, por favor, sé más discreto, estás molestando a los asistentes— le reprendió una voz masculina y más calmada que Draco también reconoció, lo que le faltaba.

Neville estaba señalando hacia las dos jóvenes que seguían viendo hacia ellos con irritación, Bill inmediatamente cambió su postura por una más moderada y un gesto conquistador, pero las muchachas, una menuda chica y una rubia escultural, ya no les prestaban más atención y se dirigían hacia la parte trasera del escenario, donde se encontraban todas las modelos.

—Será mejor que vayamos a nuestros lugares— apuntó Neville, igualmente apuesto que sus hermanos, con un cabello negro y un año menor que Draco, se despidió con un movimiento de mano de su hermano y jaló a Bill hacia sus asientos, varias sillas después.

Las luces bajaron en ese momento, toda la gente guardó silencio, una ronca voz presentó la colección de la diseñadora Katie Bell, y la música comenzó a sonar, dándoles la bienvenida a las modelos.

Una a una, comenzaron a salir entre rubias y pelirrojas, todas bastante delgadas y con incipientes curvas, pero que portaban los diseños con gracias y elegancia, Draco, medio hipnotizado con tanta belleza, apenas notaba los esporádicos bufidos de Daphne y sus comentarios desdeñosos acerca de una u otra modelo.

Finalmente presentaron a la obra maestra de Katie, un vestido de novia que prometía, según el maestro de ceremonias, ser tan hermoso que arrancaría lágrimas.

La música electro que había estado resonando durante todo el desfile paró y en su lugar, comenzó a sonar una balada suave y realmente mágica, algo en el interior de Draco comenzó a removerse con cierta anticipación, la mezcla entre las palabras de aquel hombre y la música cósmica realmente hicieron su efecto en el chico de ojos grises.

Ante sus ojos, la mujer más hermosa que pudo haber visto jamás, apareció, casi como una visión. Una castaña de bonitas curvas y ojos profundos portaba magnánima un brillante y delicado vestido de novia, un aura de solemnidad la rodeaba como un halo, la música iba a la perfección con la cadencia de sus pasos, Draco estaba hipnotizado ante la imagen de esa hermosa ninfa, que duró mucho menos de lo que le hubiera gustado.

Como llegó, desapareció detrás del escenario.

Otra canción comenzó a sonar mientras las modelos, en una sola fila salían al escenario y se colocaban en media luna, dejando un espacio por donde la ninfa volvió a salir de la mano de la diseñadora, los aplausos sobresaltaron un poco a Draco, pero él también comenzó a aplaudir, la bella modelo volvió a desaparecer en el interior del escenario y todas las modelos le siguieron.

—Era cierto después de todo— suspiró Daphne, limpiando una lágrima que tenía en el rabillo del ojo, Draco supuso que se refería a que el vestido le arrancaría una lágrima por su belleza.

—Debo ir a ver a mis hermanos— le anunció el joven, pero la muchachita ya había salido disparada hacia un grupo de personas que sonreían y hablaban entre sí, el rubio se alzó de hombros y se dirigió hacia sus hermanos que lo veían divertidos.

— ¿Al fin pudiste deshacerte de tu mascota? — Se burló Bill, riendo estruendosamente por su broma, Neville sonrió socarrón también.

— ¿Encontraron a las mujeres que los miraron mal? — Su hermano mayor hizo una mueca, y la sonrisa de su hermano menor desapareció. — Es lo que imaginé— se burló Draco, él, como seguramente sus hermanos lo hicieron, estuvieron al pendiente de que las dos jóvenes aparecieran en la pasarela, pero no lo habían hecho.

Sólo aquel sueño envuelto en tela blanca de mirada profunda.

— ¿Has visto a la última modelo? Está para morirse— comentó Bill, como siempre con su mal gusto, provocando una mirada fulminante de parte del muchacho. — ¿Qué tiene? Todos la hemos visto.

—No me gustaría tener que decir esto, pero concuerdo con Bill— comentó Neville, ganando otra mirada de su hermano.

—Como sea— terció el mayor de los Malfoy, utilizando aquella habilidad tan suya de cambiar rápidamente de un tema a otro— Escuché decir a una de las chicas que estaba sentadas junto a mí, que es una modelo muy famosa y que no le da la hora ni a Orlando Bloom— se mofó el joven.

Con ese último comentario dejaron de lado a la joven modelo, para centrarse en otras muchachas, Neville y Bill debatían a qué muchacha abordarían cada uno en la fiesta póstuma al desfile, sin embargo, Draco se mantenía al margen, la verdad es que no había estado prestando mucha atención al desfile y a las modelos hasta que apareció aquella hermosa castaña.

¿Debería tratar de abordar a aquella joven a pesar de que su hermano le había asegurado que lo mandaría de paseo?

El joven cobrizo se convenció de que no había peor lucha que la que no se hacía, y se conformó con esperar a que por lo menos le dijera su nombre y su número.

Olvidándose de su antigua acompañante se fue junto con sus hermanos, cada uno llevaba un auto diferente, ya que si tenían suerte con alguna de las modelos, no podrían ir en el mismo vehículo.

Draco se subió a su Maserati Ghibli S Q4, su más reciente adquisición y más preciada posesión, mientras que Neville tomaba su Audi R8, y Bill su Mercedes-Benz CLS.

Los jóvenes siguieron a su hermano menor quien sí sabía la ubicación de la fiesta, condujeron a una velocidad mayor a la necesaria pero estaban seguros de que la fiesta ya había comenzado y no querían dejar la oportunidad de conquistar a sus presas.

Pronto estuvieron en el interior del lugar donde sonaba una música bastante alegre, los muchachos reconocieron varias caras del desfile quienes ya estaban conversando amenamente con copa en mano, Bill les consiguió rápidamente unas bebidas, lo cual el cobrizo agradeció.

Mientras el lugar se llenaba más y más, Draco comenzaba a desesperarse, todas las modelos ya se encontraban ahí, platicando aquí y allá con algunos otros modelos y varios hombres anhelantes de su atención, pero ni pista de la joven castaña.

—Ni rastro de la rubiecita— gritó Bill por sobre la estridente música, Neville negó en señal de que él tampoco encontraba a su chica elegida, Draco permaneció estoico en su posición, con su trago casi por terminar.

Entre un grupo bastante amplio Draco divisó a una delgada castaña, pero no era la modelo, era la diseñadora, seguramente ella sabría donde se encontraba, razonó el joven. Decidido, se dirigió hacia la muchacha, quien estaba enganchada a un joven delgado y bastante más bajo que él, pero que observaba con pura fascinación a la chica.

—Disculpa— llamó la atención de la joven, cuidando de no parecer provocativo y hacer que el joven se llevara a la única persona que le diera el paradero de su modelo estrella. — Soy Draco Malfoy, quisiera hacerle algunas preguntas acerca de su vestido de novia.

La joven asintió sonriente con ojos brillantes de entusiasmo, se alejaron un poco del circulo que los rodeaba, seguidos por la insistente mirada de quien supuso sería su novio.

—Usted dirá— lo animó la joven.

—Quisiera saber si podría hacer ese mismo diseño para mi novia— los ojos de la chica relampaguearon de triunfo— Pero antes me gustaría hablar con la modelo que lo presentó.

— ¿Con Hermione? — Cuestionó intrigada la muchacha, revelándole el nombre de la modelo, "Hermione", el cobrizo saboreó el nombre en su mente.

—Sí precisamente con ella, Hermione— aseguró el joven, regocijándose con su triunfo.

—Lo siento, pero ella ha salido de viaje en este mismo momento— se disculpó la diseñadora, apenada de que no pudiera hacer nada al respecto.

Draco sintió su triunfo desmoronándose, pero una idea se formó en su cabeza.

—Quizá podría ser en otro momento, yo también debo hacer un viaje, pero en cuanto ella regrese puedes buscarme a este número y podremos hablar acerca de ese vestido— el joven le tendió una tarjeta donde estaban anotados su nombre y dos números donde podría localizarlo— Créame que estoy muy interesado, señorita Bell.

La chica se arreboló de emoción, tomó la tarjeta y asintió con ahínco.

—Yo lo llamaré en cuanto me ponga en contacto con ella— Draco sonrió satisfecho y se alejó.

No tenía ninguna intención de comprar ningún vestido de novia, ni siquiera tenía novia, y le pesaba tener que engañar a aquella joven que se notaba amaba su carrera, pero eso sería un daño colateral, que estaba más que dispuesto a tomar si con ello conseguía a aquella ninfa preciosa.

Con un sentimiento de gozo y satisfacción, Draco pasó el resto de la velada, sin ni siquiera preocuparse por los enfurruñados de sus hermanos, que habían perdido a sus presas.

A varios kilómetros de ahí, y tomando un avión rumbo a Chicago, se encontraban Luna, Fleur y Hermione.

La razón por la que la castaña había pedido a Luna que buscara a Fleur, era para informarle que si viajarían, sería lo más pronto posible, en cuanto terminara el desfile, tomarían su vuelo rumbo a Chicago y no se quedarían ahí por más de dos días, y era su última palabra.

Como solía decir su madre, a mal paso darle prisa, y Hermione estaba decidida a darle toda la prisa que pudiera al asunto.


Hi, sweethearts! Ahora apreció Draco.

Reviews?

Love always, An.


Ok, por fin vemos a Draco, ¿qué piensan de él?

Bueno, espero subir el próximo capítulo pronto, esto segura de que a todos les va a encantar el siguiente!

5 reviews = actualización INMEDIATA!

Saluditos,

Old Brown Shoe :3