Fleur estaba que echaba chispas por los ojos y humo por las orejas, no podía sentirse más colérica que en ese momento.

Las palabras de Oliver aun resonaban en su mente "Ese maldito bastardo arruinó la vida de Hermione, ¿nunca te has preguntado por qué a veces tiene esos accesos de inseguridad? Es por él, es la sombra de Draco Malfoy que la acecha".

Aunque el joven no le había contado todo lo sucedido hacía cinco años en Chicago, con el simple hecho de saber que la ausencia y el dolor en su amiga se debía a ese sujeto, le daba las suficientes razones para odiarlo hasta la medula.

Ahí, sentada en el lujoso hotel Ritz, con su impecable traje Channel blanco, unos Manolo, la manicura recién hecha y el cabello pulcramente arreglado, Fleur se encontraba dispuesta a sacarle los ojos a Draco Malfoy.

Por su parte, el ojigris conducía como loco por las calles de Nueva York para llegar al hotel donde se encontraría con su ninfa, después de varias semanas de soñar con ella—Y con una chiquilla de asustadiza naturaleza— al fin, estaría con ella.

—Tengo una reservación— declaró simplemente al maître que esperaba en la entrada del restaurante, buscó su nombre en la lista y encontró su mesa, le aseguró que su acompañante ya lo esperaba y la excitación en Draco creció aún más, si era posible.

Caminó rectamente detrás del hombre que lo guiaba hasta su ninfa, casi vibraba por la emoción, cuál fue su sorpresa al encontrarse a una rubia de fríos ojos azules viéndolo con odio en lugar de la ninfa morena que esperaba.

— ¿Dónde está ella? — Preguntó bruscamente a la rubia, la joven levantó una perfectamente delineada ceja en una actitud que le recordó terriblemente a su madre.

—Siéntese— ordenó con su cortante voz llena de autoridad.

— ¿Dónde está ella? — Volvió a reclamar Draco, conteniendo su creciente irritación.

—Como guste— bufó la rubia— Usted y mi representada— comenzó Fleur, marcando una actitud despótica y esperando que él no se diera cuenta de su amistad con Hermione— Nunca se verán, nunca le cederá una cita, tengo una orden de restricción en la que le prohíbe acercarse a ella a más de cincuenta metros y si quiere presentar cargos en contra de su maquillista quiero que sepa que él y todos los miembros del equipo cuentan con un amplio amparo por parte de nuestros abogados, si tiene algo que decir lo veré en una corte, buenas tardes.

Tras decir esto, la bella joven salió dejando a un estupefacto Draco de pie en medio de aquel lujoso lugar.

Fleur salió con una amplia sonrisa en su rostro, se montó en la camioneta donde Garrett la esperaba y salió rumbo al set donde Hermione filmaba el nuevo comercial de Dior.

Draco no sabía qué hacer, qué decir, apenas podía respirar, ¿una orden de restricción? ¿Nunca le iba a conceder una cita?

— ¡Qué carajos…!— Exclamó saliendo como una tromba detrás de la rubia, pero ella ya había desaparecido por entre las calles de la ciudad, dejándolo con más dudas que respuestas, la única cosa que podía hacer era buscar de nuevo a Katie y exigirle una explicación de lo que había ocurrido en aquel lugar.

Tomó su auto, soltó un improperio y corrió por toda la quinta avenida pasando de largo a una camioneta que se detenía varios metros antes y dejaba a una rubia satisfecha con sus acciones, en el edificio la realización de una de las más grandes campañas se llevaba a cabo.

Hermione se sentía relajada, los camarógrafos y las personas que estaban a su alrededor eran de su confianza, ni siquiera la falta de Fleur le angustiaba tanto, Luna estaba ahí, ayudando a la coordinación del vestuario, junto a ella Oliver cotorreaba con las demás chicas de maquillaje, y unos metros más atrás, un sonriente Alec la esperaba para salir a bailar.

—Muy bien, Hermione, ahora rodea un poco el cuello de Félix y sostente en las puntas de tus pies, Félix, quiero que sostengas muy delicadamente a Hermione de los hombros y la empujes ligeramente— el director del comercial los dirigía paso a paso en la filmación.

Félix era un joven actor bastante atractivo, talentoso, cortés y con una novia que lo vigilaba como un halcón mientras conversaba con el agente de éste, de tanto en tanto cuando gritaban corte, el muchacho enamorado corría a los brazos de su chica y la besaba tan apasionadamente que daba pena el sólo verlos.

—Dime si te lastimo, ¿de acuerdo? — Hermione sonrió en respuesta a su petición, definitivamente Félix era un chico del que podría enamorarse hasta los huesos si no supiera que él mantenía una relación, ella no era una quita novios, además… Sus ojos estaban fijos en otra dirección, en un joven de cabello castaño, ojos azules y sonrisa coqueta.

En los últimos días hablaba con Alec todas las noches, comían o cenaban dependiendo del trabajo de ambos y por supuesto, el joven le mandaba una rosa todas las mañanas a su casa, la joven morena no podía evitar sentirse un poco como adolescente ilusionada, aunque se había prometido hacía tiempo que nunca volvería a ser.

Sin embargo, habían pasado cinco años, ella era otra, él era otro y las circunstancias eran completamente diferentes a las que se habían presentado cuando se enamoró como idiota sin cerebro de Draco Malfoy.

— ¡Corte! — Sin darse cuenta la filmación de la primera parte del comercial había terminado, Fleur ya se encontraba ahí junto a Alec que sonreía complacido y Oliver que la esperaba para remover y cambiar su maquillaje.

—Eres la mejor— susurró el muchacho en su oído mientras besaba castamente su mejilla.

—Gracias— susurró correspondiendo su gesto y dejándose arrastrar por Luna y Oliver a su camerino, Fleur como siempre se adelantó para hablar con los productores y ejecutivos así que no se percató de la sonrisa satisfecha del joven.

— ¿Tú y Alec? ¿Qué ocurre? — Exigió saber Oliver mientras comenzaba a limpiar el rostro de la castaña y Luna hacía como que no los escuchaba mientras comenzaba a buscar prendas para su amiga.

—No ocurre nada— la menuda chica bufó y el joven entrecerró los ojos a su amiga.

—No juegues conmigo, Granger, te conozco mejor que nadie, desembucha— Hermione suspiró con desganas y aceptó que su amigo tenía la razón, la conocía mejor que nadie.

—Creo que me gusta— susurró la morena haciendo gritar a Luna quien se ocultó tras varias prendas de ropa.

En ese momento entró Fleur, roja como una luz navideña y echando chispas por los ojos.

—Oliver, necesito hablar contigo un momento— Y sin decir más salió del camerino de su amiga.

—Luna, ayúdame con esto— la pelinegra saltó presta a continuar el trabajo de su amigo y el joven salió detrás de la rubia.

— ¿Qué se traen esos dos? —cuestionó la joven Granger, suspicaz.

—No tengo idea, mejor cuéntame de Alec, ¿de verdad te gusta? — Hermione se mordió su labio en señal de indecisión, si había alguien con quien pudiera hablar esa era Luna, su espíritu era mucho más benévolo que el de Oliver o Fleur y también más dulce, ella la entendería y la guiaría un poco.

Luna no había tenido experiencias gratas con el amor, a pesar de haber soñado con un amor profundo y maravilloso como el de sus padres, había cometido errores que la habían llevado a derramar muchas lágrimas y tener una muy mala opinión de las relaciones, sin embargo, después de varios años, terapias, su éxito en su carrera y sus amiga, podía soñar con un amor de nuevo.

—Creo que sí, Luna— la pelinegra volvió a chillar de emoción y comenzó a idealizar y soñar con una futura boda para su amiga y un hogar precioso con cinco hijos, Hermione la dejó parlotear todo lo que quisiera, le daba ternura y confirmaba el gran cariño que sabía su amiga sentía por ella.

Sólo en una ocasión había soñado con el matrimonio y con tener hijos, aunque los niños siempre se le hubieran dado fatal y los matrimonios se le hicieran un cliché, pero ya no más, si ella no podía soñar con aquello, dejaría que alguien más lo hiciera por ella.

Fuera del camerino el ambiente era completamente diferente, Fleur y Oliver se encontraban a punto de estallar.

—Fleur, ¿qué has hecho? — gruñía Oliver con su ira contenida.

—Tenía que hacerlo— contestó exasperada, el joven bufó.

—Sólo has hecho que el tipo se obsesionara más con ella, se preguntará por qué tanta reticencia a que se vean y por qué lo de la maldita orden de restricción— exclamó a punto de perder la compostura.

—No me hables así, no soy estúpida, sé que una orden de restricción no sería válida en este caso— gruñó la rubia.

—Tú no conoces a ese desgraciado, indagará, tiene recursos y se sabe hacer escuchar.

—Nosotros también tenemos recursos— terció la joven.

—No como los de él, jueces, abogados, investigadores, es dueño de unas de las transnacionales más grandes del país, a su lado nuestros únicos recursos son el directorio telefónico y unos cuantos dólares en el bolsillo.

—Conozco a su madre— volvió al ataque.

— ¿Y qué harás? ¿Ir a acusarlo con su mami para que lo castigue sin ver la televisión un mes? No seas ilusa Fleur, no hay nada en el mundo que Narcisa Malfoy proteja más que a sus hijos— la muchacha mostró inseguridad por primera vez, ella, que siempre había conseguido lo que quería desde los tres años se estaba replanteando el poder que tenía frente a un hombre como Draco Malfoy.

— ¿Qué hacemos? Por suerte Katie está en París y no pudo hablar con ella, pero ese idiota amenazó a su recepcionista con volver todos los días hasta que la encontrara, sabes cómo es de nerviosa y le dirá hasta de qué color son sus pantis si la presiona lo suficiente.

Para desgracia de todos Oliver estaba seguro de eso también, y de igual forma, estaba seguro como el infierno de que Draco Malfoy insistiría, el muy cabrón.

—Roguemos porque Katie se demore lo suficiente como para que se le pase el coraje a ese idiota y que nosotros estemos el suficiente tiempo en Milán para que no encuentre a Hermione.

Eso era lo único que podía hacer por el momento, Oliver se había dado cuenta de que Draco Malfoy no había reconocido a Hermione, sino se habría ido directamente a Chicago y les hubiera exigido la información de su paradero a sus padres y no buscaría por Katie una cita.

Por suerte los días para la filmación del comercial en Milán comenzaban mañana y eso pondría tierra de por medio, pero, ¿por cuánto tiempo? La actitud de Fleur sólo haría que el cromañón de Malfoy se enfureciera y se obsesionara más, haría indagaciones y poco a poco iría descubriendo la verdad.

Que "ratonella", como él y su pandilla de idiotas solían llamar a su preciosa amiga, y la hermosa modelo de renombre, eran la misma persona.

"Sobre mi cadáver la vuelve a la lastimar", fue el pensamiento de Oliver, además, ahora tenía a cuestas a Alec; el chico parecía legal, pero había algo en él que no le terminaba de gustar, mas si a Hermione le gustaba, él poco podría hacer, su amiga era maravillosa, pero era demasiado cabezona para su propio bien.

— ¿Eres religiosa, Fleur? — la pregunta de Oliver descolocó a Fleur.

—No mucho, ¿por qué?

—Pues deberías buscar a una monja que rece por nosotros y para que Draco Malfoy no llegue a Hermione. — Fleur hizo una mueca de disgusto y asintió, entendiendo el lio que se había armado.

Detrás de ellos y oculto entre las sombras, una persona escuchaba la conversación de los amigos de la modelo.

"Con que Draco Malfoy, esto será más fácil de lo que pensé" razonó mientras que una sonrisa malévola se instalaba en su rostro.


Hi! Perdón dulzuras por la tardanza, pero la semana estuvo de locos, tarea, exámenes, trabajos, y mi promedio cayendo más y más, no sé cuándo podré actualizar otra vez pero espero no tardar demasiado.

¿Cómo ven esto? ¿Está mejorando no?

Ya saben que no estoy segura de cuándo se reencontrarán estos dos, Draco y Hermione, probablemente nunca, y es que así sucede a veces, la vida simplemente no coopera contigo, ya veremos qué pasa.

Les agradezco infinitamente su apoyo, reviews, alertas y favoritos que alegran mi vida, lamento si no puedo contestarles, la razón ya se las di arribita.

Ya me voy y las dejo disfrutar.

Love always, An


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Con amor,

Old Brown Shoe :3