AUTORA ORIGINAL:
**NOTA**
Ok, en respuesta a todos sus comentarios que dejaron, esto es lo siguiente:
Hubo comentarios de todo tipo, en su mayoría, muchos me alegraron bastante, con respecto a los demás, se los he dicho siempre, agradezco TODOS los comentarios que me hacen, sean como sean.
Aclaro, NO dejaré de publicar, por el momento estaré publicando dos capítulos por fin de semana, así que este es el capítulo de hoy y mañana subiré el siguiente, cualquier comentario es bien recibido, si la historia ya no es de su agrado... Bueno, no puedo obligarlas a leer, yo seguiré subiendo capítulos para todas aquellas que me quieran leer y para quienes se unan.
Por si sienten que mis palabras son demasiado duras, quiere asegurarles que yo las adoro, a todas, a quienes me han colocado en favoritos, alertas y quienes se toman un poquito de su tiempo para comentar y ayudar a que esta historia progrese.
LAS AMO A TODAS y espero que el capítulo les agrade.
Capítulo once.
"Fleur ha estado manteniendo contacto con Draco Malfoy, organizando citas para encontrarse contigo y que se presente en cada desfile que tú realices, incluso Katie los ha estado ayudando".
Las duras palabras de Alec aun rondaban la cabeza de Hermione Granger, no podía creer lo que le decía, ¿Fleur?
"Eso es imposible" le había asegurado la morena, con un sentimiento de pánico creciendo en su pecho más y más.
"Baby, ¿dónde crees que está ahora? Está con él" Casi al instante la joven comenzó a hacer averiguaciones y llamadas, solo para encontrarse con la terrible decepción de que efectivamente Garrett la había trasladado al aeropuerto esa mañana, pero ella no había tomado el vuelo a Milán, sino a Seattle.
Hermione sintió que su confianza era nuevamente partida en dos, ¿cómo había podido haberle hecho tal cosa?
Se sentía dolida, triste y muy decepcionada, Fleur, su hermana del alma, la había traicionado. Los siguientes días los pasó en un estado de autómata que solo Alec con su frescura y energía podía contrarrestar.
Resultó ser que él era un excelente agente, se movía tan cómodamente en aquel ambiente que para la joven todo fue tan sencillo como sonreír, posar para la cámara junto a Félix y retirarse a su hotel para atormentarse con los felices recuerdos de su amistad con Fleur, la pesadilla que representaba Draco Malfoy y la traición de la primera.
Alec incluso se había encargado de hablar con su abogado y todos los patrocinadores de la joven modelo para hacerles saber que él estaría al frente de sus asuntos, ella no quería volver a saber nada de Fleur Delacour.
Lo más difícil había sido hablar con Luna.
—Quiero hablar con Hermione en este instante— exigía tan fuertemente a través de la bocina del teléfono que incluso cuando Alec intentaba que la modelo no escuchara, podía hacerlo.
—Ella está muy ocupada, yo sólo estoy cumpliendo con la tarea de informarte la situación actual— contestó el joven tan pausadamente como pudo.
—Y una mierda, sé que está ahí, quiero hablar con ella— con un suspiro de frustración Hermione asintió hacia su novio quien le tendió el teléfono agradecido de no tener que lidiar con la loca fotógrafa.
— ¿Qué sucede, Luna? — Contestó con voz fría y distante, poniendo alerta a la joven inmediatamente.
—Eso mismo te pregunto, Hermione, de repente este chico me habla y me dice que has terminado toda relación con Fleur y que ahora él maneja tu carrera, ¿qué ocurrió? — Luna escuchó claramente el sollozo ahogado de su amiga, lo que la preocupó aún más, estaba a dos pasos de tomar el primer avión de Milán y descubrir qué estaba ocurriendo.
—No ha ocurrido nada, Luna, sólo que me he dado cuenta que Fleur no es quién yo creía que era, si tú estás de su lado lo entiendo y si prefieres terminar nuestra relación también lo acepto, manda un correo a Alec para confirmar que nuestra participación juntas sigue en pie— con esas burocráticas palabras la chica terminó la llamada para derrumbarse en llanto en los brazos de su novio quien la consoló tiernamente.
Dos semanas después ambos jóvenes volvían de un arduo trabajo en Milán, el comercial estaba gravado y pronto se daría a conocer en un evento totalmente exclusivo y glamuroso, Hermione estaba en la cúspide de su carrera profesional, pero de cualquier forma sentía su vida privada patas arriba.
Desde aquella llamada no había vuelto a hablar con Luna, como ella le había pedido mandó un correo a su novio confirmando que si le requerían para cualquier sesión futura ella no se negaría, sin embargo las palabras cortas y frías hicieron sentir a la chica aun peor.
De Fleur no sabía nada y apenas podía escuchar su nombre sin soltarse a llorar, y según Alec le informaba, sus padres no habían mandado ningún correo desde que le informaran que pasarían un breve descanso en California.
Hermione se sentía tan terriblemente sola y estaba segura que sin la presencia de Alec, estaría por el suelo en ese preciso momento.
—Prepárate— le susurró en el oído mientras aferraba su mano posesivamente.
Como el joven lo había pronosticado y le había informado a la modelo, el aeropuerto estaba atestado de reporteros y paparazzis que buscaban unas palabras, una fotografía o un vistazo de la nueva pareja.
Hermione había resguardado tanto su vida privada, alejándose de las cámaras y la polémica, que la novedad de su relación con Alec Vulturi tenía a todos frenéticos, no era lo que la modelo necesitaba en ese preciso momento, pero tampoco estaba dispuesta a alejarse de aquel hombre que le había dado tanto apoyo en las últimas semanas y quien la hacía sentir segura.
Después de sortear todas las cámaras y personas que impedían su paso, se subieron a la camioneta donde Garrett los esperaba, listo para marcharse del lugar.
Veinte minutos después Hermione ya se encontraba instalada en un hotel mientras que su comedido novio se encargaba de buscar una nueva residencia para la joven.
—Tranquila, baby, todo estará bien, yo lo arreglaré todo— con un beso en la frente el joven se retiraba de la habitación para dejar a la muchacha descansar y terminar de arreglar todo para que pudiera continuar con su vida.
Hermione estaba decidida a sacar a Fleur de su vida sin dejarla explicarle la situación, y sin saber que la joven quien fuera su mejor amiga durante años, seguía convaleciente en el hospital central de Chicago donde Lucius Malfoy y sobre todo, su hijo mayor, Bill Malfoy, cuidaban de ella.
—No entiendo por qué hace esto— refunfuñaba la joven rubia mientras sentía cómo todo su cuerpo dolía por los golpes del accidente.
Apenas tenía dos días de haber despertado después de casi morir y Narcisa Malfoy no entendía la ansiedad de la chica por levantarse, y más por escapar de las atenciones de su hijo.
—Creo que él tampoco entiende por qué lo hace, querida— le contestó la mujer, mientras la ayudaba a incorporarse para que pudiera tomar su insípida y desabrida comida.
Narcisa entendía a la perfección que aquella joven había robado el tierno corazón de su niño, era sólo cuestión de ver el cómo la miraba, como la adoración se traspasaba por cada uno de sus poros.
—Es ridículo que quiera permanecer aquí todo el día— bufó de nuevo la chica, estaba gruñona, y la mujer lo notaba, por lo que conocía a Fleur, era un chica independiente, fuerte y decidida que no necesitaba que cuidarán de ella, su terquedad por querer a Bill lejos de ella era demasiado grande.
Pero ella también sabía, porque su mismo hijo se lo había contado, el terrible sentimiento que había experimentado al encontrar a Fleur medio muerta en la carretera, para él era un auténtico milagro el que ella estuviera viva y no estaba dispuesto a dejarla sola ni un momento más de su vida.
Había pasado mucho tiempo dentro de un frívolo mundo en el que la ternura y la debilidad estaban fuera de todo el juego, era ella, una rubia chica de ojos azules quien lo había traído de vuelta a ese mundo que su madre también le había enseñado, un mundo donde podía ser débil y fuerte al mismo tiempo sin temor, para Bill Malfoy, Fleur era su fuerza y su debilidad, y por lo tanto, todo lo que necesitaba en el mundo.
—Así son todos los Malfoy— bromeó Narcisa.
Fleur se sentía incómoda, no sólo porque el maldito yeso en su pierna le picaba como el demonio, también porque recordaba vivamente su discusión con Narcisa minutos antes de su accidente y el porqué de ésta, para ella su hijo aun había destruido la vida de su mejor amiga y no quería tener nada que ver con él o sus hermanos, pero era tan difícil no poder estar agradecida con aquella dulce mujer y su excelente esposo.
— ¡He vuelto! — Anunció el gran hombretón que era Bill, entrando sin apenas tocar, se veía radiante después de unas horas de descanso en una cama formal, un desayuno y un baño, y Fleur apenas pudo soportarlo, detestaba ese irrefrenable deseo de besarlo que sentía cada vez que le miraba con esos ojos, sólo para después golpearlo por su incansable sonrisa canalla.
—Podrías tocar al menos— le espetó molesta, el joven inmediatamente hizo su sonrisa pequeña y tímida de disculpa que derretía el corazón de la chica y sintió su sangre hervir.
Narcisa, divertida y complacida por la interacción de su hijo y la chica pasó a retirarse discretamente mientras Bill no perdía de vista los azules ojos de la mujer que amaba.
Porque sí, él estaba completamente seguro de que amaba a Fleur Delacour, futura señora Malfoy.
— ¿Cómo te sientes? — Preguntó con voz leve, tratando de que no se notara su desazón.
—Como mierda, ¿cómo esperas que me sienta? — Ironizó la chica, sin percatarse de la increíble mirada de dolor con la que el joven escaneaba cada una de las heridas de Fleur.
Al notar el intenso silencio, la joven rubia dirigió su vista hacia el hombre que le provocaba tantos sentimientos contrariados, y al ver la mirada que la dirigía, se quedó sin aliento.
Sólo en una ocasión había llegado a ver semejante mirada, cuando era una niña de tan sólo diez años y su padre la sostenía entre sus brazos mientras su madre yacía en un cama tendida de hospital, sedada para evitarle el sufrimiento que el dolor por el cáncer le provocaba.
Su padre había muerto un año después de aquello, a pesar de que había luchado, había tratado de superar y sobrellevar la pérdida por su bien, no lo logró.
—Lo siento tanto— susurró con voz rota Bill, sin apartar su mirada aguada por las lágrimas de los ojos de ella.
Fleur se preguntó cómo era capaz aquel semejante hombre de medir casi dos metros, tener los músculos de dos hombres, el rostro más perfecto que Adonis y los ojos más asombrosos del mundo, y aun así, parecer sólo un niño perdido y desamparado buscando la protección de un cálido abrazo.
Llevada por un impulso, la joven rubia alzó su dolorido brazo hacia el rostro del joven quien entendió su gesto inmediatamente y casi llevado como por un imán acercó su rostro hasta el tacto de la chica; cálido, dulce y todo lo que él necesitaba para sentirse dichoso.
Narcisa se apartó de la pequeña rendija de la puerta con los ojos desbordantes de lágrimas por donde contemplaba el íntimo contacto entre los dos jóvenes. La mujer supo, y con toda la dicha de su corazón, que su hijo había encontrado a la persona indicada para él.
Sin embargo, y esto era algo que no la dejaba en paz, las palabras de su futura joven nuera la perseguían como un fantasma, ¿realmente su hijo Draco había sido capaz de arruinar y destruir la vida de Hermione Granger, cuando era más claro que el agua que estaba total y perdidamente enamorado de ella?
¿Había sido capaz?
¿Les gustó?
Love always, An.
Bueno, ¿qué piensan de la nueva pareja? ¡A mí me encanta!
Ya saben cuáles son las condiciones para un nuevo capítulo, así que no veo la necesidad de repetirlo en este capítulo… :D
Besitos,
Old Brown Shoe:3
