Luna cantaba a todo pulmón mientras Bill Malfoy conducía su enorme auto hacía el aeropuerto donde tomarían el próximo vuelo a Nueva York.
Después de mucho pensar y discutir sabían que no había mejor manera de arreglar las cosas que ir personalmente y hablar con Hermione, era la única conclusión a la que había llegado Fleur, pero nunca se imaginó lo complicado que sería.
Bill se había negado rotundamente a dejarla viajar sola, Neville no podía ya estar despegado de Luna y Draco simplemente había declarado que iría, sin opción a replica.
Ahora los cinco iban en el auto, con una alocada chica al mando del sonido estéreo, Bill no le prestaba atención por estar al pendiente de Fleur y del camino, con los demás era otra historia.
Neville estaba totalmente consciente de que la voz de la muchacha más que un canto, parecía el lamento de un gato siendo torturado, pero no era eso lo que le fascinaba, sino la energía, la inhibición que demostraba, la desfachatez que mostraban sus brillantes ojos, simplemente lo tenía embrujado.
Fleur, con el tiempo, se había acostumbrado al ecléctico gusto musical de su amiga, Luna podría estar escuchando rock pesado o metal y pasar a baladas románticas en un segundo, y todas las cantaba con la misma alegría, además ella sabía de su historia con James, de cómo éste le había prohibido escuchar música de cualquier tipo, durante años su amiga se vio privada de esa parte de ella, la música, por eso no le molestaba en absoluto, ella entendía que era su manera de liberarse de su pasado, de levantarle su dedo medio a éste y continuar con su vida.
Draco, por su parte, estaba a punto de lanzar a Luna por la ventana o lanzarse él del auto en movimiento, pero no había mucho que pudiera hacer, una parte de sí le decía que ya era muy tarde para regresar e ir por su cuenta a Nueva York y que si le hacía algo a esa enana chillona lo más seguro era que Fleur y Neville lo despellejaran vivo, y no podía darse ese lujo, al menos no hasta que pudiera hablar con Hermione.
"Mi ninfa, mi ratoncita, por favor perdóname, por favor dame una oportunidad" rogaba en su interior el rubio mientras intentaba ignorar los alaridos de la chica sentada en la parte delantera del auto y se concentraba en recordar todos los buenos momentos con su Hermione.
Condujeron por muchas horas, tomaron un avión privado que había conseguido Bill a última hora y ahora iban de camino hacia el nuevo apartamento de la muchacha, habían logrado conseguir la información por un muy buen contacto de Fleur.
Garrett continuaba siendo su guardaespaldas personal, a pesar de los esfuerzos de Alec por despedirlo y colocar a alguien de su confianza, y éste, como Fleur, sabían que el muchacho novio de la modelo no era de fiar, se mantenía vigilante día y noche, Hermione era su responsabilidad.
Cuando la joven rubia le había llamado y él había sabido toda la historia, supo de inmediato que algo andaba mal, le había dado sin dudar la dirección de la muchacha y le había rogado porque arreglara las cosas y no la lastimara.
Se detuvieron frente a un portón grande, muy cerrado y que daba la apariencia de ser una correccional más que una casa, la joven Delacour estuvo segura como el infierno de que Hermione no había elegido aquella casa.
—Esperen aquí— ordenó la joven rubia mientras su menuda amiga la ayudaba a bajar, Bill y Neville lo aceptaron, pero no así su hermano. — Dije que esperaran— repitió la muchacha, podía amar a Bill Malfoy con todo su corazón, pero su hermano era un dolor en el trasero.
Draco se dirigía decidido a sacar aunque fuera a rastras a esa mujer para que le dejara explicarse, rogaría, imploraría, hasta lloraría si era necesario, todo para obtener su perdón.
—Hermano— la voz de Bill y su brazo lo detuvieron en su andar— No hagas las cosas más difíciles.
—Tengo que hablar con ella— su hermano asintió, pero no retiro su brazo.
—Es mejor que ellas hablen primero— aconsejó Neville, colocándose a su otro flanco para impedir que siguiera avanzando.
Las chicas se adelantaron y dejaron a los tres hombres atrás, Fleur se presentó ante el hombre que vigilaba la puerta, podía estar con un yeso en su pierna y varios golpes en su rostro y cuerpo, pero su esencia no había cambiado y con una sola orden el hombrecillo las dejó entrar.
Caminaron por un jardín sin flores y sin vida, con el pasto casi quemado y demás, la casa era de piedra y bastante rustica, nada parecido al buen gusto y la calidez que Hermione siempre buscaba en su hogar.
Con ayuda de Luna subió las escaleras grandes y atemorizantes, ¿cómo podía Hermione vivir en semejante lugar? Debían sacarla de ahí.
Dentro de la casa, Hermione se sentía peor que nunca, ese mismo día había ido a una de sus sesiones fotográficas y muy vilmente le habían negado la entrada, la habían echado del lugar y cuando trató de aclarar la situación con Alec, él le había dicho fríamente que no se preocupara, que el contrato había sido anulado y que todo era por su bien, pero ella no lo creía así.
Cada día tenía menos trabajo, la campaña con Dior se había retrasado sin saber por qué, sus desfiles se hacían cada vez menos y no sabía nada de sus padres, la casa en la que vivía era horrible y casi no podía ver a Alec ya, dentro de su enorme e impersonal recamara Hermione se preguntaba qué estaba haciendo con su vida.
—Hermione— Hermione se levantó abruptamente de la cama en la que se mantenía recostada y creyó estar soñando.
Era la voz más reconfórtate que había escuchado en casi un mes, pero la imagen se le hacía casi irreal.
Fleur, parada frente a ella, con Luna a su lado, golpeada y con un yeso en su pierna izquierda.
— ¿Fleur? — La joven se acercó lentamente y cuando estuvo frente a ella, la estrechó tan fuerte como su dolorido cuerpo le permitió.
Luna, junto a ellas, veía la escena con los ojos anegados en lágrimas, observó cómo poco a poco Hermione rodeaba el cuerpo de su amiga y regresaba su abrazo, dejando correr libremente sus lágrimas.
— ¿Qué ocurrió? — Preguntó la joven morena con voz rota.
—Oh, Hermione— chilló Luna, comenzando a saltar llena de muchas emociones contenidas.
—Te lo explicaremos todo, cariño— le aseguró Fleur, limpiando su rostro y tomando la mano de sus dos amigas, Luna y Hermione se tomaron igualmente de las manos, al fin las tres estaban juntas de nuevo.
Hermione supo en su corazón y en su mente que algo estaba mal ahí, pero no entre ellas, todas esas semanas de dudas y tristezas se disipaban, algo le había pasado a su amiga, y si estaba dispuesta a aclararle las cosas, ella lo haría.
Después de unas lágrimas más y sin soltarse de las manos, Fleur y Luna comenzaron a relatarle todo lo sucedido, desde sus pláticas con Katie a larga distancia, su encuentro con Draco Malfoy, su enfrentamiento con Narcisa y su posterior accidente, en ese punto se detuvo para medir la reacción de Hermione y saber si era prudente seguir hablando.
Hermione estaba impasible, entendía que había habido un mal entendido, tenía muchas emociones encontradas, decepción, tristeza, furia, pena por ella misma.
— ¿Alec me mintió? — preguntó con voz contenida.
—Sí, Hermione, ha estado manejando tus finanzas y tu carrera de la manera más corrupta y sucia, está acabando con todo— le aseguró Luna, una daga de dolor atravesó a la chica, no por él, sino por la traición, pareciera que nunca podía elegir bien.
—Pero lo vamos a desenmascarar, Hermione, ese cabrón pagará por lo que ha estado haciendo— Fleur sentía la furia corriendo por sus venas y sanando sus heridas, haría sufrir a ese maldito.
—Me da igual— declaró la muchacha, comenzando a sentir un letargo sobre todo su cuerpo.
—Hay algo más— comenzó Fleur, su amiga la miró con una velada curiosidad. —Alguien estuvo conmigo cuando estuve en el hospital.
Hermione, que conocía tan bien a Fleur, aunque se hubiera atrevido a dudar de ella por un tiempo, reconoció un brillo especial en los hermosos ojos de su amiga, no la había visto tan radiante nunca, parecía que la muerte de sus padres a tan corta edad no la dejaba en paz, pero ahí estaba ella, exultando felicidad por los poros.
— ¿Quién? — Pero no fue Fleur quien respondió, sino la estruendosa voz de Bill Malfoy que la buscaba.
— ¡Fleur! — Hermione se tensó de inmediato, reconocía esa voz, era la misma que escuchaba cuando solía estar en la casa de los Malfoy, solo esperaba que no se confirmaran sus sospechas.
—Bill, ¿tienes que ser tan escandaloso todo el tiempo? — Como si le hubieran dado un choque eléctrico Hermione se levantó del lado de sus amigas y las vio con creciente pánico, Luna temiendo su reacción se acercó a ella lentamente y la tomó por los hombros, Fleur la veía entre preocupada y nerviosa, se levantó lentamente y también se acercó a ella, ¡cómo odiaba el jodido yeso!
— ¿Malfoy? — susurró Hermione y, como si los hubiera llamado, los dos jóvenes se presentaron en la entrada de la habitación, con sendas sonrisas y viendo hacia sus chicas.
— ¿Todo bien, chicas? — Preguntó el siempre afable Bill, sonriendo como el niño pequeño que era en su interior.
Quería acercarse y abrazar a su Fleur, pero una mirada fría de ella lo abstuvo de hacerlo, Neville, siempre más reservado y atento a la situación, entendió que la mirada encolerizada de Luna no era buena señal.
—Hola, Hermione, te ves bien— saludó el chico, intentando aligerar el ambiente, la chica estaba lívida, podían haber pasado cinco años, pero ella seguía sintiéndose ese pequeño ratón junto a aquel hombre enorme y extrovertido. "Te amo, pero si Hermione vuelve a desconfiar de mí, te mato Bill Malfoy", pensaba la rubia muchacha.
—Hola, Bill— saludó la joven, aparentando una calma que no sentía— Neville— saludó también al otro joven.
—Hermione— saludó con una inclinación de cabeza, entendiendo la incomodidad de la chica, realmente era hermosa, pero el joven se daba cuenta de que en realidad no había cambiado mucho.
—Les dijimos que esperaran afuera— habló Fleur, intentando calmar su temperamento.
—Nos estaba volviendo loco— se quejó Bill, haciendo un mohín que casi desarma a Fleur, casi.
— ¿Quién? — se apresuró a preguntar Hermione, intuyendo la respuesta.
—Hermione— Como un instinto de preservación, la muchacha cerró fuertemente los ojos ante esa voz, la voz de sus sueños y pesadillas.
—No te acerques, Malfoy— le amenazó la rubia, mientras Luna abrazaba a su morena amiga, quien parecía más vulnerable y pequeña que momentos antes, cuando la habían encontrado triste y sola en su habitación.
—Hermione, por favor— suplicó el rubio, ignorando a la chica y acercándose a su bonita morena.
Draco Malfoy se sentía morir, podía notarlo, tan solo se encontraba a unos metros de ella, pero la sentía a miles de kilómetros, más inalcanzable que nunca, su ninfa y su pequeña niña, las dos en el mismo lugar, la misma persona.
—Vete— solo había sido un susurro, no el alarido de había dado Fleur, pero se había escuchado más que éste.
—Hermione, yo…— comenzó el joven, quien se había quedado pasmado en su lugar al escuchar de nuevo su voz.
—No— cortó ella lo que fuera que quisiera decirle, no quería escucharlo, no había nada que él pudiera decirle que reparara lo sucedido hace tantos años— Vete, no quiero verte nunca en mi vida, te odio Draco Malfoy.
Y ahí estaba, su mayor pesadilla, Hermione Granger le había arrancado el corazón con esas simples palabras, "Te odio Draco Malfoy".
— ¿¡Qué carajos está pasando aquí?! — El grito que dio el joven Alec al ver a Luna, Fleur y los hermanos Malfoy cortó el aire tenso que se había extendido por todo el lugar.
Como en alguna ocasión le habían hecho a él, Draco Malfoy se dio la vuelta y sin medir su fuerza ni sus acciones, estampó su puño contra el rostro del joven.
Su encuentro, pequeño pero muy sustancial, ¿les gustó el golpe a Alec? ¿Qué opinan de los datos de la vida de Luna?
Reviews?
Love always, An
Me encantó esa ultima parte, me lo imagino y es perfecto…
¡Al fin se encontraron! No de la mejor manera, pero ya están allí…
Para saber que pasa a continuación,
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Saludos,
Old Brown Shoe :3
