Todo el caos se desataba en el pequeño estudio de Luna Lovegood, los ejecutivos de los contratos que Alec había estado manejando habían accedido a las peticiones de Fleur y ahora se encontraban realizando a marchas forzadas fotografías y promocionales que deberían haber salido semanas atrás.
Hermione se encontraba confusa y cansada, pero agradecía al cielo que tuviera a sus amigas con ella; Fleur se sentía frustrada y dolorida, lo único bueno de todo ello era haber arreglado, solucionado los problemas de Hermione y recuperar su amistad, y ahora también tenía a Bill, que no se separaba de su lado en ningún momento.
—Creo que esa fue la última de este día— suspiró la menuda chica con cansancio pero satisfacción, eran las doce de la noche y apenas podía mantenerse en pie sobre sus enormes tacones.
—Fleur, no te hace bien agotarte de esta manera— terció el mayor de los Malfoy, que observaba a las tres exhaustas chicas.
—Estoy bien, Bill, no tenemos tiempo para quejumbrosas— aseguró la chica, tratando de controlar su tono tierno frente a sus amigas.
Luna quería saltar de la emoción al ver a los jóvenes interactuando, por otra parte, Hermione los ignoraba diplomáticamente, con toda la locura que se les vino encima, las chicas no pudieron aclarar las cosas, se habían dado tiempo tácitamente pero se debían una seria conversación.
Para la joven modelo, el supuesto novio de su mejor amiga era un vago recuerdo, a su mente acudían imágenes de un joven enorme con sonrisa socarrona y ojos burlones que la veían temblando muerta de miedo, pero también recordaba el firme brazo de un joven rubio sobre su cintura y su voz fría presentándola como Hermione Granger, a secas, ni siquiera había podido darle la connotación de amiga, era demasiado poca cosa para ese entonces.
Esos eran los pensamientos que acechaban y torturaban a la morena, acciones y palabras contrariadas, con sus acciones Draco siempre había demostrado sentir algo verdadero por ella, pero eran sus palabras frías y desprovistas de sentimientos lo que la hacían dudar, todos eran recuerdos envueltos en su amor y odio por el muchacho que le rompiera el corazón en una ocasión, y a estos se les sumaba la perfecta imagen de un Draco mucho más maduro, más hombre y más hermoso que nunca, con una mirada dolorosamente suplicante, y ella, diciéndole palabras malditas llenas de odio y rencor.
—Hermione, es hora de ir a casa— la sacó de sus pensamientos su rubia amiga, que la veía con preocupación, el maquillaje apenas cubría las ojeras que tenía debido al mal sueño y las excesivas horas de trabajo.
La morena solo pudo asentir y dejarse guiar por sus amigas que le ayudaron a cambiarse y a desmaquillarse, para colmo de males Oliver había desaparecido, desde su regreso de Milán no lo había vuelto a ver.
—Fleur, ¿has visto a Oliver? — la rubia se tensó ante la pregunta de su amiga, la verdad era que no quería hablar con el chico, temía lo que pudiera decirle, de una u otra forma sabía que Oliver había tenido razón en muchas cosas, y la joven no estaba preparada para tener esa conversación con el mejor amigo de Hermione.
—No desde antes de mi accidente— la muchacha asintió y suspiró.
Su actitud en Milán la había desconcertado un poco, ahora entendía que se debía a su desconfianza con Alec, pero por ese entonces había estado tan deprimida por la supuesta traición de Fleur que no le había prestado mucha atención. Después, con las artimañas de Alec sobre su carrera y ella inmersa en sí misma, se había olvidado por completo de su mejor amigo.
Cerca de la una de la madrugada las chicas estaban de regreso en su apartamento, como Bill no quería dejar sola a Fleur en la gran manzana, Luna le había ofrecido su apartamento, ella podría quedarse con sus amigas, además de que sabía que las chicas tendrían pronto una confrontación y no quería estar alejada de ellas por nada del mundo.
—Muy bien, Fleur Delacour, escupe—Hermione trató de sonar lo más relajada posible, aunque en su interior estuviera muerta de nervios por lo que su amiga tuviera que decirle.
Las tres chicas, en pijamas cómodas, la joven rubia tan cómoda como su yeso en la pierna se lo permitía, y apertrechadas en la inmensa cama de Hermione, se prepararon para lo que venía.
—Cuando ocurrió lo del accidente…— Comenzó la joven, con un nudo en la garganta, no podía evitar recordar cada pensamiento que tuvo en aquel momento en el que creyó que moriría. Su infancia, los años hermosos al lado de sus padres, la sonrisas cálidas de su hermosa madre, los besos tiernos de su padre; la muerte de ambos, su soledad después de esto, su férrea lucha contra la sociedad que trataba de aplastarla, su encuentro con una pequeña chica de ojos y cabello marrón preciosa, su éxito, su amistad, su encuentro con una menuda duende rubia, los padres de su mejor amiga quienes no dudaron en adoptarla como una hija más, y por último, unos ojos verdes chispeantes y cálidos, y después… Todo negro. — No sabía qué había ocurrido, solo me encontré con Bill Malfoy vigilando por mí día y noche, su madre iba y cuidaba de mí como no lo hizo nadie desde la muerte de mis padres, Lucius Malfoy vigilando que mi recuperación fuera optima, todos, fue abrumador y me asusté como el infierno, y un día… Lo miré a los ojos después de preguntarle por enésima vez por qué hacía todo eso y lo supe… Lo amaba.
Luna se encontraba con los ojos anegados en lágrimas, mordía fieramente su labio tratando de contener el llanto ante la posibilidad de haber podido perder a su amiga; durante esas semanas en las que Hermione se alejó de ella y nadie sabía nada de Fleur, Luna Lovegood se sintió miserable y sola como hacía años no lo hacía, no desde que se vio liberada del yugo asfixiante de James, y no sabía qué hacer.
Hermione no sabía qué decir, todo le parecía un tanto bizarro, podía entender que su amiga cayera sin opción alguna ante los encantos de un Malfoy, ella misma lo había hecho, pero la confusión que le provocaban sus sentimientos, junto con la canallada de Alec, aunado al casi perder a su mejor amiga, la tenían a punto de explotar.
—No sé qué decirte, Fleur— la chica lloraba sin tapujos, se sentía feliz, demasiado dichosa, tanto que ni siquiera su estúpida pierna enyesada le molestaba del todo, lo único que podía opacar su felicidad era que su amiga no la apoyara, una palabra de Hermione Granger y ella sería miserable.
—Oh, Hermione, por favor, solo dime que eres feliz por mí y que me apoyas, es lo único que necesito— la modelo parpadeo atónita.
— ¿Crees que no estoy feliz por ti, Fleur? — la duda en el rostro de su amiga le dijo que así lo creía— Estoy absolutamente feliz por ti y por supuesto que te apoyo, pero todo es un poco… abrumador, eso es todo— la rubia se lanzó a los brazos de la joven que consideraba su hermana, la conocía, sabía que le diría aquello, pero escucharlo de su propia boca, era lo único que esperaba.
—Gracias, Hermione, gracias— Luna saltó al ver a sus amigas unidas, como debía ser, pudo observar en los ojos de Hermione su confusión y lo perdida que se sentía, pero tenía un plan, y para que todo eso resultara, para aflicción de sus nervios, necesitaba a Neville Malfoy.
La rubia hizo un gemido de angustia, el chico la ponía al límite de un momento a otro, y eso la asustaba, y mucho.
En el apartamento de la pequeña joven Lovegood, se reunían los tres hombres de más de metro ochenta, Neville se fascinaba con cada pequeño detalle que lograba capturar del lugar donde vivía su chica, para el joven Luna Lovegood ya era suya.
— ¿No podíamos ir a un hotel simplemente? — Se quejaba Draco Malfoy, mientras trataba de acomodarse en el sofá de la muchacha.
—Deja de quejarte como nena y mejor cuéntanos lo que querías decirnos— el rubio se levantó de su lugar como impulsado por un resorte, esa tarde, intentando ocupar su mente en otra cosa que no fuera ir hasta el apartamento de Hermione y encadenarla hasta que lo escuchara y le permitiera resarcir sus errores del pasado, se reunió con Jane.
—Ya tengo las pruebas en contra de Alec — sus hermanos miraron atónitos al joven, los tres habían puesto todos sus esfuerzos e influencias para desprestigiar y acabar con él, pero el muy desgraciado se había resguardado en un amparo y sobre el documento que Hermione había firmado dando el manejo de su carrera, el muy maldito había tenido a los hermanos Malfoy con las manos atadas, pero ya no más.
— ¿Cómo? — Neville había estado indagado durante horas para poder hacer algo, lo que fuera.
—Muy fácil, tiene una hermana tonta y manipulable, una simple amenaza sobre su cabeza y cantó como un débil pajarito, al parecer el muy tonto creyó que podría poner a Jane en la cúspide del modelaje usando los contratos de…— su voz se ahogó un poco al nombrarla— Hermione. Con lo que no contaban era con el poco talento de Jane y con que nosotros apareceríamos, creían que en el peor de los casos tendrían una demanda que ganarían bajo el amparo de ese jodido papel que firmó. — terminó bufando y con un sabor agridulce de victoria.
"Yo te cuido, mi ninfa, ¿lo ves, mi pequeño ratoncito? Ningún hijo de puta va a lastimarte de nuevo, ni siquiera yo, antes me corto las pelotas".
— ¿Qué ocurrió entre Hermione Granger y tú? — Le preguntó su hermano mayor al rubio sin filtros, justo como él acostumbraba.
Con una vergüenza que le revolvía las entrañas, Draco bajó el rostro y negó, Neville sabía parte de la historia porque había estado más cerca de su hermano, mientras que Bill se revelaba en contra de su padre y dejaba la escuela de medicina, su hermano estaba al lado de Hermione.
—La lastimé, la traté como una basura cuando la única basura era yo, fui un completo idiota cuando lo único que ella hacía era quererme, yo… Estaba enamorado, pero estaba más preocupado por las jodidas apariencias que por darme cuenta de eso, no la culpo por odiarme— concluyó rápidamente, aceptando con todo el dolor de su corazón que su ninfa lo despreciara.
—Eres un idiota— aceptó su hermano, el joven asintió, aceptando su culpa. — Quiero toda la historia, y no omitas nada, si voy a ayudarte, quiero la verdad.
Al alzar su rostro el joven Malfoy vio en la mirada de su hermano la determinación a ayudarlo, Neville tenía la misma expresión.
…
—Quiero toda la historia, Hermione Granger, cada detalle de lo que pasó entre tú y Malfoy, no más secretos— sentenció Fleur Delacour, quien a pesar de los golpes y moretones conservaba esa belleza fatalista que la caracterizaba, un brillo demoniaco en la mirada de Luna le confirmaba que no importaba lo que hiciera, no saldría de aquel lugar sin decirles todos y cada uno de los detalles de lo que había ocurrido hacía tantos años.
Con un suspiro de resignación, Hermione Granger se dispuso a desenterrar todo el pasado, ese pasado que la atormentaba.
Reviews?
Love always, An.
¿Quién quiere conocer ya toda la historia?
Si quieren,
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Old Brown Shoe :3
