—Tenía dieciséis años, recién entraba al instituto de Chicago, yo había nacido y crecido en ese pequeño pueblo, y nunca había visto a nadie parecido a ellos, los Malfoy— comenzó a relatar Hermione, perdiéndose poco a poco en sus recuerdos.

—Lo vi por primera vez en mi clase de inglés, yo era un año menor que él pero iba avanzada en algunos cursos, él entró a mitad de semestre y tenía que ser mi compañero, yo casi me desmayo al verlo, todo el mundo hablaba de ellos y de su belleza casi irreal— Hermione podía recordar cada minuto, cada gesto, incluso parecía que su aroma seguía impregnado en el aire. —Yo hice caso omiso de todos los chismes, por lo general en Chicago no pasa nada trascendental muy a menudo y su llegada en verdad era un cambio, pero no fue hasta que lo tuve frente a mí que entendí a qué se referían— Hermione se veía cada vez más y más inmersa en sus recuerdos mientras relataba todo lo que ocurrió hacía cinco años.

—Tú estás lejos, rebelándote ante papá y mamá, Neville era menor que yo y no podía salir tan a menudo conmigo— Draco rememoraba cada uno de los tediosos días en los que se vio sumido cuando su hermano se fue a la universidad— Comencé a juntarme con estos tipos que apenas recuerdo, era una banda de buscapleitos y abusones que se divertían a costa de los demás, me parecían divertidos y debido a la popularidad que causamos en el pueblo no tardaron en buscarme— Después de todos esos años, Draco realmente lamentaba el haber aceptado estar junto a ellos— Tenían este juego de buscar entre las chicas de primero una presa fácil con la que jugar por un tiempo para luego desechar, a mí me parecía divertido, especialmente porque las chicas caían con una facilidad impresionante ante mí.

—Eras un jodido idiota— Aseveró Bill, sin la posibilidad de reprocharle nada, él tampoco había actuado de la manera más correcta frente a las chicas, ya no se diga de Neville.

—Sí, y un día me encontré con ella, era preciosa, Bill, pero yo solo podía ver en ella a la presa que se avecinaba, no me imaginaba que yo caería en mis propios juegos— Se lamentó el joven rubio, quien no podía apenarse más por su pasado.

—Un día me invitó a su casa— recordó Hermione, después de darles una detallada descripción de la imagen que tenía de Draco Malfoy y sus sentimientos hacia él— Me sentía como en una nube, hablábamos poco en clase y nada por los pasillos, pero ese día… Me sonrió y me invitó esa tarde a estudiar, creo que sólo atiné a sacudir mi cabeza de arriba abajo hasta que me torcí el cuello. Se soltó el mismísimo diluvio aquella noche, pero no me importó, me puse mis botas de montaña, me escapé de mis padres y corrí por el bosque durante casi una hora hasta que di con la casa, creo que mi sonrisa era tan grande cuando llegué que espanté a Narcisa.

Sus amigas rieron un poco, aprovechando espabilar un poco sus sentidos, nunca habían escuchado a Hermione hablando de aquella manera, tan soñadora, tan alegre… Tan enamorada.

—Recuerdo ese día— saltó Bill, cuando Draco hizo mención de aquella primera tarde— Mamá se sorprendió tanto que se quedó en shock cuando la vio, casi me rompo una costilla de la risa que me dio verla— su hermano gruñó ante la mención de la burla, pero sabía que Bill era así.

—No hice nada más que buscar por más de dos horas algo con lo que pudiera mofarme después, pero a cada minuto encontraba un detalle más y más adorable, estaba siendo un completo marica con esa chiquilla y me sentía estúpido por ello— la voz de Draco destilaba aquella frustración que sentía cuando joven, aunque ahora su frustración fuera dirigida única y exclusivamente hacia sí mismo.

—Me sentía tan nerviosa y cohibida— los ojos de Hermione brillaban ante las imágenes que se reproducían en su cabeza— Él sólo estaba a mi lado, observándome mientras yo repetía una y otra vez las lecciones de inglés, llegó un punto en el que temblaba tanto por frío como por los nervios que él me levantó del suelo en donde nos habíamos acomodado, me metió al baño de su habitación con una camiseta suya limpia y unos pantalones largos mientras se llevaba mi ropa para secarla, cuando salí me envolvió en una gruesa frazada y continuó observándome por lo que pareció una eternidad, pero al final del día, cuando regresaba a mi casa…— una oscuridad se cernió sobre sus facciones.

—Le dije que si le decía a alguien que ella estuvo aquella noche en mi casa lo negaría y la acusaría de mentirosa, después le cerré la puerta en la cara— continuó con desprecio, el joven solo podía sentir odio hacia aquel chiquillo que era él mismo.

— ¡Hijo de puta! — gritaron ambas chicas cuando Hermione terminó, una triste sonrisa se colocó en sus labios adivinando la reacción natural de sus amigas, todo hubiera sido tan distinto si ellas hubieran estado a su lado en aquel momento, pero no fue así, ella era "ratonella" y sus únicos amigos eran los libros viejos y desgastados que aún conservaba en cajas.

—Qué idiota— acordaron ambos hermanos, observando cómo el rubio se retorcía ante sus recuerdos.

—Después de eso, como una semana o algo así…— Prosiguió, sabiendo que era mejor no detenerse o no podría continuar con aquel relato.

—Me besó— susurró Hermione, sintiendo aun los suaves y cálidos labios del muchachito que la había pescado hasta el viejo armario del conserje y la había encerrado con él dentro.

— ¿Y tú qué hiciste? — Preguntó Luna, hipnotizada con la historia de su amiga, Fleur podía imaginarse cuál sería la respuesta de su amiga.

— ¿Qué podía haber hecho, Luna? Ya estaba incondicional e irrevocablemente enamorada de Draco Malfoy— suspiró la morena con pesar, pero sin admitir que aún seguía estándolo.

—Después de aquello— Draco pensaba en los días en que creyó estar cayendo sin esperanzas de salvarse de su amor por Hermione Granger— La arrastraba conmigo a cualquier lugar en el que pudiera besarla, la llevaba a casa, compartíamos miradas furtivas cada cuanto, sin embargo…— su voz se perdió de intensidad en ese punto.

—Siempre insistía en que nadie debía saber de lo nuestro—En este punto Hermione no podía ocultar su rencor, ahora que tenía plena consciencia de por qué él lo quería así— Sus amigos lo sabían y se burlaban de él, yo creía que era normal que entre ellos se molestaran, así se comportan los chicos, ahora sé que se burlaban de él por estar con "ratonella".

— ¿"Ratonella"? — Cuestionó Fleur, sintiendo la hiel quemar sus entrañas, "bastardo", maldecía en su cabeza a Draco Malfoy.

—Era un apodo que tenía desde siempre, porque no tenía amigos y pasaba todo mi tiempo leyendo o en la biblioteca, la verdad no me importaba— Y era cierto, nunca le afectó el estúpido apodo que le habían dado desde que tenía once años, pero el día en que lo escuchó de los labios de Draco Malfoy, se sintió morir.

—Continuamos con nuestra relación furtiva durante dos años, hasta el día de mi graduación— Draco cuidó de no mencionar aquella tarde en el prado donde le arrebató su virginidad a esa chica que estaba enamorada de él y que él también amaba, pero nunca supo reconocerlo, al menos, no en el momento correcto— Los chicos me molestaban cada día más, especialmente porque ya no me reunía con ellos como antes, no porque les agradara especialmente, solo necesitaban mi dinero para alcohol y otras cosas. Comenzaron a esparcir el rumor de que yo salía con Hermione y poco a poco los círculos de la escuela se cerraban para mí, la presión hizo mella en mí a pesar de que pronto me iría de esa escuela de mierda.

—Te alejaste de ella— El tono serio de su hermano mayor solo podía hacerlo sentir más avergonzado de lo idiota que había sido. Draco asintió.

—Estaba distante, frío, no había vuelto a ir a su casa en varios días, temía que mi confesión de amor lo hubiera alejado de mí, sobre todo porque él no me dijo "te amo" también— A diferencia de Draco, Hermione les había confesado a sus amigas que él había sido el primero y el último en su vida, al menos en algo tan íntimo como su sexualidad.

No le daba vergüenza decirlo, se había entregado con amor y sin presiones, todo había sido perfecto, aunque guardó los detalles que solo se quedarían en su memoria, como los besos tiernos con los que había limpiado sus lágrimas cuando el dolor en ese justo momento en que sus cuerpos se habían unido llegó a ella, el brillo que ella encontró en los ojos grises de él, cómo su gesto en respuesta a su tímido "te amo" le había dejado un sabor amargo y dulce a partes iguales, su temor por haber quedado embarazada días después, aunque esto no fue más que una falsa alarma.

— ¿No te buscó más? — preguntó con incredulidad la pequeña rubia, que sentía su causa perdida.

—No, por supuesto que me buscó— El dolor agitando el pecho de la morena casi la deja sin respiración— Me citó a las afueras de la ciudad, el último día de clases.

— ¿Y no apareció? — Infirió Fleur, tenía unas ansias asesinas de ir tras su "cuñadito" y castrarlo.

—Sí, sí apareció, junto con toda su pandilla, ebrios hasta decir basta y él… sujetando por la cintura a Lavender Brown. — el gritó ahogado le hubiera dado mucho gracias a Hermione si no sintiera aquel viejo dolor volver a ella como si hubiera ocurrido todo aquello un día antes, no hace cinco años, se sentía desfallecer, tan pequeña e insignificante.

—Estaba harto de ser el hazmerreír de todos, de que me señalaran por los pasillos, de sus ojos dulces buscándome entre clases, de su mirada dolida por mi silencio, de las preguntas de Narcisa por Hermione, de todo, así que ese día, no lo pensé… Le dije el lugar y la hora y me aseguré de estar lo suficientemente ebrio y con una chica lo bastante tonta como para que se me colgara al cuello y no me dejara ni respirar. — Neville y Bill veían venir lo peor, el tiro de gracia para aquel amor que supuestamente Hermione Granger sintió por su hermano.

—Todo era demasiado grotesco, tan diferente de la bruma rosa que siempre me rodeaba a mí, especialmente cuando se trataba de Draco— su nombre laceró su garganta provocando más lágrimas— Lo encontré tomado, besándose con esa chica, le pedí que me explicara todo aquello, yo estaba dispuesta a olvidar absolutamente todo si me aseguraba que solo se debía a su estado de alcoholismo, incluso si sus frases no eran más que las típicas "No es lo que parece", así de tonta y enamorada estaba— Los brazos de sus amigas se cernieron sobre ella inmediatamente— Era todo lo que parecía y más, aún recuerdo sus palabras exactas: "¿De verdad creíste que te quería, ratonella? Qué tonta eres, ¿cómo podría yo quererte? ¿Te has visto en un espejo? Eres nada" — Hermione apenas pudo terminar su frase con voz ronca antes de ahogarse en un mar de llanto que ni sus amigas pudieron controlar.

Lloraron con ella, Fleur con rabia y furia homicida dispuesta a asesinar a Draco Malfoy, y Luna, apenada por su amiga, después de todo, aun debajo de todas esas capas de dolor y rencor en contra del joven, ella se había dado cuenta del amor prevaleciente en su amiga.

—Estaba ebrio, frustrado y cansado de toda esa mierda, y Hermione estaba ahí, tan indefensa de mis palabras venenosas— Silenciosas lágrimas de dolor surcaban el rostro de Draco, pero no dolor por él y por el odio que sentía su ninfa, sino por ella, no se merecía todo aquello, ella era hermosa y él la había lastimado vilmente, como una escoria.

Como solo un par de hermanos podía consolar, Neville y Bill se centraron en su hermano, compartiendo una mirada que decía lo mismo: ¿Cómo rayos vamos a arreglar esto?


¿Cómo van a arreglar esto? Ya lo descubriremos en los próximos capítulos.

¿Reviews?

Love always, An.


Bueno, ya saben toda la historia.

Si quieren saber cómo van a arreglar todo,

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Con amor,

Old Brown Shoe :3