Neville y Bill miraron con furia a su hermano mayor y menor respectivamente. "¿En qué carajos nos metiste?" pensaron los dos, Draco no pensaba tan diferente a sus hermanos, ¿qué demonios había hecho?

—Muy bien, chicos, es hora— sonrió animadamente Luna. — Fleur, ¡dale! — gritó la rubia, Fleur sonriente como un gato que recién almorzó un suculento ratón, apretó un botón de un control y las luces cambiaron reflejando solo a los jóvenes, después la canción "I'm too sexy" comenzó a sonar, inmediatamente Fleur y Hermione se soltaron a reír a carcajada limpia.

—Ignórenlas, como lo ensayamos— ordenó Luna, los chicos comenzaron a hacer las poses que anteriormente les había indicado, obviando los chillidos estrepitosos de las chicas que se partían de risa a unos metros de ello.

La rubia chica bailaba al ritmo de la música y disparaba flashes cada dos por tres, los chicos tenían que remarcar cada uno de sus músculos y posar de distintas maneras muy ridículas para que la forma quedara bien.

La canción se reprodujo al menos unas diez veces, para la quinta Bill estaba completamente desinhibido y se mostraba en todo su esplendor, incluso haciendo muecas ridículas y aceptando los chiflidos y palabras de aprobación que su novia le mandaba desde un sofá en el que lo contemplaba cómodamente.

— ¡Eso es de lo que estoy hablando! ¡Ese es mi hombre! — Gritó la rubia joven cuando Bill mostró toda la extensión de su espalda.

— ¡Solo por ti, bebé! — gritó Bill y agitó su retaguardia al ritmo de la música provocando gritos escandalosos de su novia.

Hermione lloraba partida de la risa, se encontraba a un lado de Fleur, tendida en el sofá, llevaba un sencillo jean que ajustaba sus piernas, una camiseta sencilla y bastante gastada, su cabello estaba suelto y lacio y su rostro no tenía maquillaje alguno, se había colocado una manta en los hombros porque comenzó a enfriar súbitamente.

A Draco poco le importaba que estuviera con el torso desnudo y enfundado en unos pantalones de cuero bastante ridículos, tampoco le importó que se estuviera burlando de él y que en realidad estuviera humillándose frente a Luna, lo haría una y mil veces si podía ver así a Hermione, relajada, divertida, simplemente ella.

—Vamos, vamos, Draco, deja de observar a Hermione y concéntrate— Lo reprendió Luna, cegándolo de Flashes, en cuanto la morena chica escuchó a su rubia amiga no pudo evitar posar su mirada en el rubio, a quien había evitado observar desde que supo que en realidad llevarían solo unos pantalones de cuero y nada más.

"¿Por qué es tan jodidamente hermoso?" chilló Hermione en su interior, Draco remarcaba sus músculos como Luna le decía, el pantalón se le ceñía a las piernas y su cabello rebelde estaba incontrolable en ese momento, la modelo casi sintió que se desmayaba, le había robado el aliento y su garganta la sentía seca.

—Hermione, te agradecería que no observaras a mi hermano como un pedazo de carne recién cortado— se mofó Bill de ella, ni siquiera se había dado cuenta del momento en el que había llegado y se había desparramado junto a ella, con Fleur en sus piernas.

—Yo… yo no, no sé…— Bill se carcajeó por la confusión y el azoramiento de quien consideraba su cuñada y hermana, "Estos dos babean el uno por el otro" pensó con satisfacción, después de haber conocido a Fleur, el mayor de los Malfoy tenía una idea completamente diferente de la vida y esperaba que sus hermanos pudieran tener un poco de la dicha que él tenía con su Fleur.

—Bill, no molestes a Hermione— el chico asintió a la reprimenda de su novia y besó su rubio cabello, pero le lanzó una mirada burlona a Hermione que ella pudo entender a la perfección.

—Creo que hemos terminado— aseguró Luna, encendiendo las luces y apagando la música.

—Pero si me estaba divirtiendo tanto— se lamentó Bill, Fleur negó divertida y mandó a su novio a que se cambiara.

Una vez estuvieron solas, las chicas pudieron alabar lo bien formados que estaban los chicos, Hermione con mayor moderación que las chicas porque no quería admitir que se derretía por Draco Malfoy, eso no cambiaba el hecho de que lo despreciaba.

—La verdad hubiera bastado con unas cuantas, pero esos cuerpos eran dignos de una sesión completa— dijo pícara la joven Brandon, sus amigas chillaron por la maldad de su amiga.

—Creo que Bill me pedirá matrimonio— soltó la rubia Delacour, haciendo que sus amigas volvieran a chillar.

— ¿Cómo? ¿Cuándo? — preguntó Hermione, realmente alegre por su amiga, aquellos dos estaban locos el uno por el otro, cualquiera podría verlo, prolongar ese paso tan definitivo sería una tontería y una pérdida de tiempo.

—Aun no lo sé, pero estoy segura de que será pronto— sonrió con lágrimas en los ojos, las chicas se juntaron en un apretado abrazo, Luna ya empezaba a planear toda la boda.

Cuando los chicos regresaron se encontraron con las muchachas hablando de todo y nada al mismo tiempo, Luna y Fleur se giraron hacia sus respectivos compañeros y sonrieron con una mirada de complicidad, cariño y seguridad, la cual ellos compartieron a su vez, pero Hermione no volteó, y por ello mismo no pudo ver la mirada de anhelo y tristeza que despedía el rostro de Draco.

Después de ese día en el Ritz, Draco no había podido, ni había querido, molestar a Hermione, se encontraba llena de trabajo y se veía por momentos más cansada de lo que pudiera ser posible.

— ¿Cómo lo he hecho? — Preguntó, acercándose levemente a la morena que revisaba unas cuantas fotos, los demás acomodaban todo el lugar y se preparaban para salir.

—Has cerrado demasiado los ojos por momentos, pudiste haber levantado el rostro un poco más en algunos y estabas demasiado rígido, pero no debes preocuparte por ello, tienes suerte de que Luna sea tan buena en lo que hace, todo quedará perfecto— le aseguró mientras examinaba minuciosamente una de las fotografías arruinadas.

—Hermione— antes de que pudiera siquiera verlo venir, Draco había tomado su mano y había jalado de ella, apresándola en un fuerte abrazo.

Hermione se puso más rígida que una roca, presa del pánico y del anhelo, para el rubio esto significaba un rechazo expreso que casi le deja sin aliento.

—No sabes cuánto te extraño, Hermione, te quiero tanto que me está matando— la joven Granger quiso poder abrazarlo, consolarlo, ahuyentar esa pena que rompía su voz y besarlo profundamente, pero no podía, simplemente no podía, era algo que ya ni siquiera estaba bajo su control, estaba más allá de sus posibilidades el remediar aquello.

—Por favor dime algo— susurró en un leve sollozo, Hermione se sintió morir.

—No, Draco, no puedo— la morena no se había dado cuenta en qué momento había comenzado a llorar, mojando la camisa de Draco y transmitiéndole un frío que le hizo temblar.

—Si pudiera regresar el tiempo y evitar todo esto, lo haría mil veces, Hermione, estoy tan arrepentido por todas las estupideces que hice, que ya no sé cómo redimirme contigo, ni conmigo, con ese amor que sentimos— Hermione comenzó a alejarse de él, nada había cambiado.

—Suficiente, Draco— el rubio esperaba volver a ver el frio desprecio de siempre, pero encontró solo dolor, un dolor que le rompió el alma más que cualquier otra palabra que ella le hubiera dicho antes— Si tienes un poco de consideración conmigo te pido que te vayas y que no vuelvas a buscarme más, ni todas las palabras, ni todo el amor, ni todos los buenos deseos del mundo pueden cambiar el pasado, vete.

Draco quiso decir tantas cosas, acercarla a él de nuevo y permanecer con ella así hasta que entendiera que no podía vivir sin ella, que la amaba más que a nada en su vida, pero su dolor, ahora más presente que nunca, lo detuvo, su dolor lo hizo retroceder y salir poco a poco del lugar, alejándose para siempre de ella y quedándose con su rostro triste grabado a fuego en la memoria.

Se había jurado no volver a lastimarla nunca más y le había fallado, nuevamente, ahora sabía que para él y para Hermione no había un futuro, ni una segunda oportunidad, toda la esperanza estaba perdida.

Tomó el primer taxi que encontró y se dirigió al aeropuerto.

En el estudio Hermione se hacía un ovillo en el piso, llorando a lágrima viva y despedazándose por dentro.

Las chicas salían del camerino donde venían riendo con sus parejas cuando vieron a su amiga, ambas corrieron a su lado pero poco podían hacer, Bill la tomó en brazos y la depositó con todo el cuidado del que era capaz en el sofá.

—Te lo dije, Luna, voy a matarlo— mascullaba Fleur mientras abrazaba a Hermione y susurraba palabras de consuelo.

Luna no supo qué hacer o qué decir, observó a los hermanos que se veían preocupados y consternados entre sí, concluyó que lo primero era Hermione, ya después lidiaría con Fleur.

—Ve— articuló sin emitir sonido hacia Neville quien asintió y salió seguido de cerca por Bill, para buscar a su hermano, se montaron en el Jeep que habían llevado en aquella ocasión, comenzaron a llamarlo repetidas veces pero sin lograr que contestara, finalmente apagó su celular.

—Demonios— masculló Neville, Bill se encontraba serio, escrutando entre los rostros de los transeúntes, buscando por su hermano menor.

—Vamos al hotel, ¿deberíamos llamar a mamá? — cuestionó Neville, días antes de comenzar con la gira a la que habían acompañado a las chicas, Narcisa había insistido en regresar a Chicago y con mucho ahínco les había pedido que ayudaran a su hermano.

—Solo si quieres que nos descogote, se supone que íbamos a evitar todo esto— Neville suspiró con un repentino cansancio, para ser el más maduro de los tres hermanos, ciertamente Draco podía actuar de las maneras más preocupantes.

En el estudio de Luna las cosas tampoco iban mucho mejor, Hermione seguía llorando sin parar, se sentía peor que en aquel momento a las afueras de Chicago, cinco años atrás, ahora no solo era su dolor, también era el de Draco y la consciencia de que su amor había muerto aquel día.

Fleur no sabía qué hacer, tan solo unos minutos atrás habían estado celebrando su posible compromiso con Bill, riendo y compartiendo como las hermanas que eran, pero Draco había tenido que arruinarlo todo en un momento.

Luna se sentía mal, no solo por Hermione, sino también por Draco, entendía que cualquier dolor que le pesara a uno le pesaría al otro y si su amiga se encontraba así no se imaginaba cómo estaría él, para agravarlo todo no sabían dónde estaba.

—Quiero ir a casa— sollozó Hermione, hipando hasta ahogarse. — Quiero ir a casa de verdad.

Sus amigas entendieron que no se refería al apartamento que compartían ella y Fleur, el único lugar que era su verdadero hogar… era Chicago.

—No te preocupes, cariño, te llevaremos a casa— le aseguró Fleur, Hermione asintió a modo de agradecimiento, tratando inútilmente de controlar su llanto.

Después de terminar de arreglar todo, las chicas salieron del edificio, tomaron el auto de Luna, que era de lo más incómodo para que Hermione pudiera recostarse y haciendo que la rubia se desesperara con el tránsito de la ciudad y se frustrara por tener que conducir; en esos momentos se preguntaron en qué estaban pensando al prolongar las vacaciones Garrett, por supuesto, no podían imaginar que todo aquello ocurriría.

Cuando llegaron al apartamento Hermione se encontraba tan agotada que entre las dos chicas tuvieron que subirla hasta su habitación y dejaron que se desplomara sobre su cama.

—Sabes que los dos están sufriendo— soltó Luna, mientras ayudaba a guardar la ropa de Fleur y de Hermione para su viaje.

—Lo sé— suspiró con furia Fleur, quería detestar a Draco Malfoy, se lo había advertido, pero era el hermano del hombre que amaba, y a pesar de todo le había tomado cierto afecto en los últimos días, había ayudado a Luna con su sesión de fotos, había apoyado calladamente a Hermione durante sus extenuantes horas de trabajo, y también estaba el asunto con Alec, ella no era ajena al hecho de que había sido él quien lo había llevado hasta la corte y también había dejado fuera de todo ello a su amiga, además… La amaba, podía ver en su mirada verde el mismo brillo que ella veía en los ojos de su Bill.

— ¿Crees que algún día… ellos…?— Su rubia amiga ni siquiera sabía qué preguntar, pero Fleur entendió.

—No lo sé, Luna, en estos momentos… Realmente no creo que quede ninguna esperanza para ellos dos— suspiró con tristeza, Luna se entristeció igualmente.

Ella, como Fleur muy en el fondo, creía en las segundas oportunidades y en el destino, pero no era estúpida, y hasta ella entendía que algunas cosas simplemente, no podían ser, y temió con profundo dolor por su amiga Hermione, que dormía inquieta en su cama, que su vida junto a Draco Malfoy fuera una de aquellas cosas que definitivamente… eran imposibles.


Triste, ¿verdad?

¿Reviews?

Love always, An


¿Creen en realidad que su relación sea imposible?

5 reviews = actualización INMEDIATA!

Con amor,

Old Brown Shoe :3


P.D. TENGO LOS CAPÍTULOS LISTOS! HABLO EN SERIO, INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE QUE CONSIGA LOS 5 REVIEWS ACTUALIZARÉ INMEDIATAMENTE... :D (Esto va para las personas que no dejan review después de leer un capítulo.) :P