—Bien, díganme todo lo que sepan— los alentó Draco.

Los tres hermanos se encontraban en el apartamento de Draco, se habían escabullido de todos y ahora se encontraban ahí.

—Primero recuérdame por qué no podemos decirle nada de esto ni a Luna, ni a Fleur, ni a mamá y papá— preguntó Bill, mientras atacaba un tazón repleto de frituras.

—Porque esto lo haré solo, no necesito a todos interfiriendo a mi alrededor, ustedes tampoco pueden hacerlo, solo necesito que me expliquen cómo demonios terminó Hermione con ese idiota— Neville asintió, Bill se alzó de hombros y continuó comiendo.

—Se conocieron dos meses después de que te fuiste, ya sabes que a Mónica y a Wendell les gusta dar fiestas para la comunidad, Hermione comenzó a ir con más regularidad a casa de sus padres porque ellos y las chicas le estaban ayudando a sobreponerse con todo lo ocurrido entre ustedes dos— comenzó Neville, mientras Bill asentía.

—La cagaste, hermano, y sus padres estuvieron ahí para sostenerla— terminó su hermano mayor.

—En una de esas fiestas invitaron a los Biers, Colin estuvo ahí y tuvo la suerte de encontrarse con Hermione— intervino Neville.

— ¿No se supone que Fleur y Luna la cuidan mejor que dos guaruras de dos metros? — cuestionó Draco.

—Fleur estaba en Londres cuadrando presentaciones de Dior— defendió Bill.

—Y Luna estaba presentando su sesión independiente— aclaró Neville.

—Entonces el renacuajo tuvo la vía libre— concluyó Draco, imaginándose que los siempre amables señores Granger presentaron a su ninfa con ese tipejo y ella, en su sencillez de siempre y la dulzura que guardaba en su interior, no se vio con el corazón para rechazarlo o ignorarlo como a él le hubiera gustado.

—Se encontraron varias veces en las mismas situaciones y finalmente la invitó a salir, ella aceptó en un plan de amigos, eso me lo contó Fleur— Bill no dejaba de comer.

—Bill, no seas un cerdo— para molestar más a su hermano menor el musculoso joven le enseñó el bocado de su boca.

—Continúen— los apremió su hermano, terminando con su pelea infantil.

—Tienen menos de medio año saliendo y casi dos meses de estar comprometidos, fue de lo más bizarro— bufó Neville.

—Y de lo más patético— se mofó su hermano mayor.

— ¿Qué hizo? — cuestionó el cobrizo.

—Cuando Luna y yo anunciamos nuestro viaje, Fleur le recordó que ella se había ofrecido a organizar su boda y en ese momento Colin le suplicó a Luna que organizara la suya con Hermione— bufó Neville.

—La cara de Hermione no tuvo precio— su burló Bill— Pero más la de Colin cuando Hermione le dijo que no se casarían— terminó riendo su hermano.

—Es cierto— concordó Neville— Pero después de horas de lloriqueos y de jurarle que la amaba, Hermione aceptó. — Draco miró extrañado de que sus hermanos supieran tantos detalles.

— ¿Y ustedes cómo saben tanto? — Los dos hermanos Malfoy compartieron una mirada de complicidad.

—Digamos que…— Empezó Bill, buscando las palabras adecuadas— Luna y mi Fleur son algo… comunicativas— los tres hermanos rompieron a reír.

—Ellas tampoco están de acuerdo con su boda— afirmó Draco.

—Saben que Hermione te ama y que Colin es un papanatas— aceptó Bill.

— ¿Entonces por qué no se lo dijeron a Hermione? — los hermanos volvieron a mirarse entre sí.

—Después de ese día cuando te fuiste…— comenzó inseguro Neville— Hermione les prohibió interferir en sus decisiones.

—En ese caso es mejor que ellas no se enteren de mis planes— sentenció Draco.

Estaba más que dispuesto a darlo todo de nuevo por Hermione, solo si ella estaba dispuesta a dar el salto de nuevo.

En ese momento el timbre del departamento sonó, los hermanos se vieron entre sí, intentando adivinar quién podría ser, Neville se adelantó para abrir la puerta, encontrándose con su padre que los veía a todos nervioso y hasta cierto punto molesto, y detrás de él… Wendell Granger, con el rostro más gélido que jamás pudo haber tenido.

—Hijos— Lucius entró en al apartamento seguido muy de cerca por Wendell.

—Papá, señor Granger— saludó Draco educadamente mientras sus hermanos se replegaban a un lado. —Un gusto volver a verlo, señor Granger, ¿puedo ofrecerle algo de tomar? — el joven cobrizo se felicitó mentalmente, su madre estría orgullosa de sus modales.

—Deja los juegos, Malfoy, he venido, a pesar de las objeciones de Lucius, para advertirte una cosa— Wendell amenazaba a Draco con la mirada, como solo un bue padre preocupado podía hacerlo— Mi hija ya ha tenido suficiente de todos estos juegos, estás aquí y me alegro por tu familia, que te echaba mucho de menos, pero ella está haciendo su vida de nuevo, se casará con un buen muchacho y será feliz, espero que sepas respetar eso y mantenerte al margen.

—Wendell, todo esto es innecesario, nuestros hijos son adultos y saben lo que hacen— intercedió Lucius, él también podía defender a su hijo.

—No lo creo, Lucius, te valoro como amigo y creo que eres una excelente persona, al igual que tus muchachos, pero no permitiré que este— señaló a Draco mordazmente— le rompa el corazón por tercera ocasión a mi hija.

—Draco también ha sufrido en todo este tiempo, Wendell— terció Neville.

—Hermione también ha metido la pata, jefe— continuó Bill.

—Suficiente— cortó Draco a todos— Entiendo sus razones para estar aquí, Wendell, y le aseguro que me mantendré al margen, pero usted debe saber que amo a su hija, y que ella me ama a mí, lo que ella sienta o no por Colin Biers no es de mi incumbencia, no puedo prometerle que mis sentimientos cambiarán por el hecho de que se casará, y tampoco puedo asegurar lo que Hermione hará.

—No quiero que la lastimes de nuevo— sentenció el señor Granger, antes de retirarse y salir airoso del apartamento.

No podía hacer nada más, había dicho lo que tenía que decir y, por mucho que le molestara, todo lo que Draco había dicho tenía sentido y razón; ni siquiera podía culparlo por dudar de los sentimientos de Hermione por Colin, ni siquiera él estaba seguro de poder llevarla al altar para que uniera su vida a un hombre que no podría amar como sabía que podía hacerlo, como era su naturaleza.

Con estas conjeturas Wendell se retiró a su auto y emprendió su camino a Chicago, esperando que todo terminara bien, rogaba por ello.

Dentro del apartamento, Lucius reñía airadamente a sus tres hijos, cómo había resultado todo ello aun no lo sabía.

—Están aquí, confabulando como si pudieran manejar a su antojo la vida de una buena joven y su futuro, como si fueran un tipo de Dios, a espaldas de sus prometidas— dijo señalando a dos de sus hijos— y poniendo en peligro la relación de una de ellas.

—Papá, yo…— Lucius cortó la respuesta de Draco.

—Aun no he terminado— el patriarca de los Malfoy nunca se había visto tan molesto en su vida— Han sobrepasado los límites de la irresponsabilidad, del egoísmo y la inmadurez. — Sintiéndose derrotado y triste se derrumbó sobre el sofá. —Sé que todo esto es mi culpa.

Los tres hermanos, aceptando hasta ese momento abnegadamente la reprimenda de su padre, se vieron sorprendidos entre sí.

—Papá, nada de esto es tu culpa— le aseguró el cobrizo, hablando por los tres.

—Por supuesto que lo es, no he estado con ustedes lo suficiente, los he descuidado y no los guie como debería haberlo hecho— Lucius negó, pareciendo mucho más viejo de lo que en realidad era— Lo siento, hijos.

—Lucius— el padre miró atónito a su hijo, el de en medio, su niño estrella, quien nunca le dio problemas, quien siempre ayudó en la casa. No había sido rebelde como Bill, ni problemático como Neville, había pasado su adolescencia al lado de una buena niña que le había hecho feliz y de quien estaba enamorado, ¿dónde había cometido el error? ¿Por qué era el único de sus tres hijos que no había podido alcanzar la felicidad?

—No ha sido tu culpa— le aseguró su hijo, viéndolo con esos ojos grises que poseían los tres, y su esposa. — Has sido el mejor padre que alguien pudiera pedir, no podría culparte por mis errores, porque eso no sería justo, mis errores son solo míos, si me torcí fue por estupidez, por vanidad… Te amo, papá, y te prometo que lucharé.

Lucius no sabía qué decir, su hijo estaba ahí, hablando con la mayor madurez que podría haber imaginado, suponía que ese año sí había servido para algo, no había perdido a su hijo, estaba ahí, y mejor que nunca.

— ¿Qué vas a hacer? — Interrumpió Neville.

—De momento… Iremos a una fiesta—sonrió misteriosamente Draco, desconcertando a su padre y a sus hermanos.

El joven Malfoy tenía un plan, le había llegado a la mente en el momento en que la vio saliendo de la cocina de sus padres, sería su última oportunidad, de ahí en adelante… Solo Hermione podría decidir, Draco la amaba, pero no era estúpido, sabía que si ella no ponía de su parte nada de lo que hiciera valdría la pena, solo podía hacer una cosa.

Confiar.


¿Qué les pareció? Tenía que subir este capítulo porque Draco necesitaba un poco de justicia y dejar de parecer tan zopenco por permitirle todo a Hermione, ahora es todo o nada y de ahí partiremos.

¿Reviews?

Love always, An


¿Qué creen que esté planeando Draco ahora?

5 reviews = actualización INMEDIATA!

Con amor,

Old Brown Shoe :3