—Apuesto a que se ha echado a llorar como un bebé— se burló Fleur, mientras terminaba de empaquetar los libros del apartamento.

—No seas mala, Fleur, sabes que él me quería— Hermione intentó, inútilmente, defender a Colin.

—No es mala, es la pura verdad, aun no entiendo qué le viste, Mione— terció Luna, mientras llevaba en brazos una enorme caja llena de ropa a desbordar.

—Era muy dulce conmigo, además de un buen chico— ambas amigas bufaron pero su guardaron sus comentarios. —Solo me hubiera gustado que no hubiera visto aquella revista—Se lamentó Hermione.

—Bueno, eso sí—convino Luna.

—Lo hecho, hecho está— declaró Fleur, resoplando por el esfuerzo de levantar más cajas— No podemos culpar a la prensa por creer que uno de los más exitosos empresarios del país iba a casarse con una modelo de talla internacional, tienes que admitir que la ecuación cuadra.

—Sí— asintió Hermione— pero Colin no se merecía aquello, se merecía una explicación honesta y en persona, por consideración a sus sentimientos.

—Como sea— la rubia amiga de Hermione, siempre práctica, cortó con el tema por lo sano— tuvo su revancha, vino, te insultó, te gritoneó y se fue pavoneándose como un pavorreal, fin del asunto.

Hermione apenas podía creer todo lo horrible que Colin se había comportado con ella, le había echado en cara haberlo humillado y engañado, y recriminándole siendo un horrible ser humano, alguien que no merecía su amor, cuando se lo comentó a sus amigas ellas le habían asegurado que no tenía que darle mayor importancia, textualmente la habían llamado "gilipollas quejica" a Colin y se había burlado de él, algo que no le daba mucho consuelo a Hermione, pero igual no podía evitar reír junto a ellas.

En ese momento las estruendosas carcajadas de Bill llegaron al lugar, seguidas de su presencia y después de sus hermanos, como ya era habitual, los ojos de Fleur brillaron inmediatamente.

—Señoritas, sus carruajes están listos— con exagerados ademanes el mayor de los Malfoy hizo entender a las chicas que la mudanza había llegado y que estaban ahí para ayudar a llevarlo todo.

Como era de esperarse, Neville salió disparado hacia Luna quien se colgó de su cuello alegremente, Fleur y Bill compartieron un beso apasionado y bochornoso entre risas y pequeños golpes de reprimenda por parte de Fleur.

Más discretos, más callados pero no por eso menos entusiastas, Hermione y Draco se unieron en un fuerte abrazo y un tierno beso, de bienvenida.

—Hola— saludó el joven, sonriendo como a la morena le encantaba mientras ella se fundía en sus brazos.

— ¿Cómo ha ido todo? — Cuestionó ella, él sonrió con satisfacción, regodeándose en sus fechorías.

Hermione no sabía con precisión lo que había hecho, Draco solo le había asegurado que la prensa dejaría de fastidiarlos y que Colin no sería una molestia, para ella era mejor no saber tanto detalles, después de enterarse lo que le había hecho a Alec prefería mantenerse al margen.

—Hoy he hablado con Narcisa por teléfono— le comentó, mientras se sentaba en uno de los sofás que aun había en el lugar y tiraba de Hermione para sentarla en su regazo.

—Y yo he hablado con Mónica— la voz risueña de Hermione le aseguraba al cobrizo que le había ido mejor a ella con su madre que a él.

—Estaba muy molesta— Hermione se dijo que no había nada más adorable que Draco después de haber sido reprendido por su dulce madre.

—Con justa razón— se burló la morena, mientras jugueteaba con el cabello de Draco— Mónica nos ha dado su bendición, al igual que Charlie, y me ha asegurado que ninguno te guarda ningún rencor, pero me dijo que debemos darles al menos una docena de nietos si queríamos que las cosas continuaran así. — Draco soltó una genuina carcajada, Narcisa le había pedido más o menos lo mismo, pero un poco más enérgicamente y con más reprimendas por su parte.

—Quizá deberíamos comenzar a complacer a tus padres— susurró juguetón, mientras besaba el cuello de Hermione, quien no dudó en darle vía libre.

—Venga, dejen de meterse mano y ayúdenos a empacar— les gritó Fleur, mientras les lanzaba unos cuantos cojines a la cabeza.

Entre risas, discusiones y payasadas por parte de los hermanos, el apartamento que Fleur y Hermione compartieron por más de cinco años comenzó a quedar vacio.

Una nueva etapa comenzaba para ellas, para todos.

Fleur y Bill se casarían en menos de dos meses, Luna y Neville continuarían viajando todo un año antes de regresar y por fin casarse, mientras que Draco y Hermione se instalarían en Londres por una temporada mientras todos los ánimos se calmaban; la prensa había estallado con las fotografías que les habían llegado a tomar en la última fiesta en la que habían asistido y todos querían una fotografía de la pareja, una nota, una declaración, y no les darían ese gusto.

—Creo que eso era todo— suspiró Luna, derrumbándose cansada en brazos de Neville, quien yacía en el piso del apartamento vacio.

—Deberíamos irnos todos a descansar, mañana será un día agitado— todos apoyaron la propuesta de Fleur, pero Hermione y Draco decidieron quedarse un momento más en el apartamento.

—Los alcanzaremos luego— les aseguró Hermione, Draco se quedó intrigado pero no dijo nada.

— ¿Ocurre algo?

—Quería hablar contigo— el color del rostro de Draco se esfumó y sus ojos relampaguearon de pánico—Tranquilo, no es nada malo, solo quería saber tu opinión sobre algo que me tiene rondando por la cabeza— el cobrizo se relajó visiblemente, Hermione se reprendió mentalmente por ser tan descuidada con sus palabras, ella sabía que Draco estaba especialmente intranquilo cuando se trataba de su relación, aquella pesadilla y la presión de la prensa lo tenían muy alterado.

—Dime qué piensas— Hermione inhaló profundamente y se aseguró que nada malo pasaría, estaba ahí, entre los brazos del hombre al que amaba y quien la amaba, nada malo pasaría.

—Estaba pensando, que después de terminar con las campañas de Dior y Chanel… sería una buena idea retirarme, practicar la carrera que estudié y como estaremos en Londres no hay mejor lugar para hacerlo.

Draco la veía curioso, le parecía una idea estupenda, Hermione amaba los libros, y aunque nunca se preguntó el por qué se convirtió en modelo, sentía que ella le ocultaba algo.

— ¿Eso es todo lo que te inquieta? — Los ojos de la morena reflejaban que había dado en el blanco, esa no era su mayor preocupación, así que decidió mejor contarle todo de una vez.

—Bueno… No, Draco…— la ansiedad se reflejaba en los ojos chocolate que él tanto amaba, así que acarició levemente su rostro para infundirle ánimos, para que supiera que la quería y que estaría ahí para ella— El pasado quedó atrás, todo lo que ocurrió no me importa ya, pero no puedo evitar preguntarme… ¿Qué hubiera ocurrido si no me hubiera vuelto una modelo?

—Hermione…— Quiso interrumpir, pero ella negó, pidiéndole que la dejara continuar.

—Yo me volví modelo porque quería olvidarme de ti, del pasado, hacerme fuerte y demostrar que yo valía mucho más, que no era solo una chiquilla de pueblo, fea y aburrida. Quería demostrarle al mundo entero que yo podía hacerlo, y demostrártelo también a ti— aquellas palabras desconcertaron a Draco, que continuó callado instándola a seguir.

—Cuando conocí a Fleur le pedí que me volviera la mejor modelo del mundo, porque quería probarte a ti y a todos los demás que yo no era solo esa niña a quien habían pisoteado, lo hice por venganza o por justicia, no lo sé, y esto mismo me condujo a ti, o a ti hacia mí.

—Hermione, todo esto… ¿Qué dices?

—Tengo miedo, Draco— lágrimas corrían libres por las mejillas de la castaña— Tú volviste a mí cuando yo me convertí en modelo, por eso fue que te fijaste en mí, si no hubiera sido así probablemente hubieras pasado de largo y no estaríamos ahora en este momento, y tengo miedo de perderte, tengo miedo de que cuando ya no sea la modelo por la que te fijaste te vayas de mi lado, yo…— Draco cortó su retahíla con un beso furioso y cálido, no podía creer que ella le estuviera diciendo todo aquello.

—Hermione, te amo a ti, a todo lo que eres, ahora y antes—susurró vehemente, mientras limpiaba su rostro— fui un idiota desmedido pero incluso en ese tiempo te amaba más de lo que jamás imaginé o me di la oportunidad de ver, ahora lo sé, lo entiendo, tú eres mucho más que esa cubierta que hiciste, tú eres mucho más que una modelo, no importa a qué te dediques o cómo te vistas, te amo, hoy y para siempre.

—Draco, yo te amo, no solo como la niña que era antes, sino como soy ahora, la modelo, la chica insegura, la tonta testaruda y orgullosa, con todo lo que soy y lo que seré.

Hermione no tenía ni idea de la dicha que inundaba el corazón de Draco al escuchar esas palabras, esa era su Hermione, su ninfa, su ratoncito, su amor, para toda la vida, no importaba si fuera una modelo o no.

FIN.