Gracias Macarena-san
Capítulo II: ¿Qué es más importante para ti?
Eran las 3 de la madrugada cuando salió de aquel lugar. Fuera llovía a cantaros y se maldijo a si mismo por no haberse acordado de sacar su paraguas aún sabiendo que hoy iba a llover. Suspiró.
Tiró de la capucha del suéter negro que ahora llevaba puesta. No recordaba haber ido con un suéter. En algún momento alguien se lo había dado pero no recordaba al dueño pero si recordaba por qué lo tenía puesto. Sonrió de forma juguetona.
Se abrazó a si mismo y un escalofrío recorrió toda su espina dorsal al recordar lo que había estado haciendo toda aquella noche, con toda la gente con la que se había acostado, hombre o mujeres, le dio exactamente igual. Nada le importaba cuando se hacía de noche.
Se metió de lleno bajo la lluvia y caminó a paso rápido para llegar antes al sitio donde había quedado con Mañana, su pájaro, para que le llevara de vuelta a Palacio.
Había quedado con ella a las afueras de aquella ciudad porque no quería que nadie se enterase de lo que le gustaba hacer. Años le había costado construir esa fachada de Príncipe débil e inútil a que todos querían y protegían, el joven e inocente niño bueno.
Empezó a reírse por lo bajo por sus pensamientos Que decepción se van a llevar esos idiotas si descubren como soy en realidad. Me gustaría ver las caras de mis padres al ver en que me he convertido Rió aún más al imaginarse las caras de ambos con expresión entre horrorizada y con pánico al ver como su pequeño y dulce niño había ido por ese camino.
Paró en seco y miro de reojo detrás suyo borrando todo pensamiento de su mente al sentir un movimiento a su espalda. Se agachó y aparentó atarse una de las botas ,mientras que en realidad sacaba una pequeña arma escondida en ella.
Miró de nuevo detrás de él con disimulo y cuando sintió que era el momento se dio la vuelta y saltó hacia su víctima acercando,peligrosamente, el arma al cuello del ser. Abrió los ojos lo más que pudo al ver quien era Mierda,¡Mierda!, MIERDA
-¿¡Marshall!? ¿Qué coño haces tú aquí? ¡¿Por qué me seguías?!-Ya no tenía porqué seguir guardando formalidad ahora que lo había descubierto
-¡Wow, wow! Relax Bubba.-habló con calma a pesar de tener al Dulce Príncipe encima amenazándole con cortarle la garganta con un bisturí- Yo estoy aquí porque vengo a tocar en una fiesta. Además te seguía porque me dio curiosidad verlo a su majestad en un lugar cómo este-sonrió con burla poniendo nervioso a el Príncipe quien bufó y se quitó encima suya, manteniendo 2m de distancia
-Claro...Ahora, se supone, que tengo que creerte, preguntarte que has visto y suplicarte de forma humillante que no se lo cuentes a nadie ¿no?- dijo en tono irritado
-Sí. Básicamente, te arrodillarás ante mi y suplicaras que no cuente tu secretito a todo el mundo y yo-qué-sé-que-más. Adelante cuando quieras- Rió esperando a qué el otro empezara con ese ''ritual'' tan popular que se encontraba en todos los pocos libros de amor que le habían obligado a leer.
Gumball suspiró y se mordió el labio inferior ¿Por qué tengo que hacer esto? Es humillante y un típico de historias de amor y las odio. ¡Maldito Marshall! Al final acabaré mal, muy mal seguramente acabará diciéndoles a todos la verdad... bueno... para cuando eso pase ya habré ideado una forma de librarme de él.
-¿Qué es lo que sabes?- Preguntó serio
-Bueno, sé que, desde hace 5años, acudes a ese local, más específicamente a una Dark Room y te acuestas con todo el que entre; qué te da igual si te acuestas con mujeres u hombres y qué ocultas una personalidad más ''divertida'' y pasota, que no eres lo que todo el mundo cree- enumeró con los dedos y con tono entre burlesco y malvado
-Wow, ¿quién lo iba a decir?, eres buen investigador.-Sarcasmo- No muchos aquí poseen esa información, aunque no es exacta. Para ser preciso, llevo viniendo desde hace 4años y 11 meses. ¿Cómo conseguiste convencer a la gente de que te dijera todo eso?-La lluvia empezaba a amainar y hace unos 5 minutos que debería estar fuera de aquella ciudad, mañana le iba a picotear por llegar tarde
-Bueno que todos te teman por ser el Rey Vampiro influye, la verdad. Bueno...¿qué es lo que te pediré?...tiene que ser humillante- fue interrumpido por la risa débil y divertida de Gumball.
-¿Quién te ha dicho qué aceptaba el trato?Yo no, eso está claro- Su voz sonó divertida pero al acabar la frase cambió a una voz seria- Me he ganado una reputación de santo, nadie se creerá lo que digas, menos aún si no tienes pruebas físicas..¡Además! Eres Marshall Lee y todos saben que eres un mentiroso que le encanta meter en líos a la gente.
Marshall tardó unos segundos a responder a eso. Era verdad que en Aaa todos sabían que era un mentiroso y casi nadie le creía las pocas veces que decía la verdad, así que cuando dijera eso todo el mundo se reiría o se mosquearía por acusar al ''dulce'' y ''tierno'' Príncipe Gumball de algo así. No lo había pensado mucho a decir verdad.
-Bueno...si me disculpas, he de irme, Mañana me está esperando desde hace 7 minutos y quiero quitarme esta ropa mojada de encima- Se despidió con la mano y salió corriendo para no hacer esperar más a su pájaro.
Marshall se quedó ahí flotando y enfadado notó como había dejado de llover en algún momento.
Infló los mofletes como un niño pequeño ¿Qué narices es una prueba física? ¿Una prueba de ejercicio o qué? Joder y yo que quería molestarle y reírme de él. Estúpido e inteligente Gumball.
Se metió las manos en los bolsillos de su pantalón notando algo dentro uno de ellos ¡Claro! ¿Cómo pude haberme olvidado del papelito? Si lo robé precisamente para esto.
Flotó hasta las afuera de la ciudad para ver como Mañana alzaba el vuelo con el Dulce Príncipe montado en ella.
Maldita sea, ese pajarraco es muy rápido Perseguía al enorme pájaro con todas sus fuerzas sin que el joven de rosa lo hubiese notado, pero cada vez el ave aumentaba su velocidad dejándolo atrás. Harto y cansado se transformó en un murciélago gigante atrayendo la atención del jinete y su montura.
-¿¡Marshall!?- Gritó asustado Gumball ordenándole al ave,segundos después, que se detuviese y aterrizada en el bosque.
El vampiro les imito y aterrizó junto a ellos volviendo a su forma normal, jadeante por haber tenido que perseguir al pájaro a gran velocidad.
-¿Se puede saber por qué has hecho eso? Has asustado a Mañana- Gruño acercándose al chico-¿Qué quieres? Si no tienes pruebas físicas no aceptaré ese trato que te quede claro
-¡Tengo pruebas! Mira esto Rosita- Le mostró el papel que había robado del laboratorio días antes.-¿Esto es suficiente su majestad?-Habló con burla al ver cómo el otro se sorprendía- Con este papel todos sabrán que su querido monarca sufre de-miró el papel- Hipersexualidad o ninfomanía por problemas de su infancia sin lujuria ¡jajaja...!-empezó a reírse levitando por encima del joven príncipe
-¡Devuélveme eso! ¿Cómo has dado con ello? Maldito ¡Devuélvemelo!- Gritaba desesperado dando saltitos intentado llegar al vampiro que flotaba varios metros encima suyo-¡Mañana! ¡Al ladrón!
El ave que había permanecido tranquila mirándoles se levantó y se abalanzó sobre Marshall intentando quitarle el papel de las manos. El vampiro se transformó atrapando al ave con su cuerpo, tal y cómo le había hecho a Cake en una de sus bromas pesadas, Mañana chilló asustada y adolorida. Gumball al oírla gritar decidió ceder.
-¡Marshall para! ¡Explícame el trato y lo aceptare, pero, por favor, suelta a Mañana!-Gritaba preocupado.
El mencionado soltó al ave y esta voló asustada hasta su dueño y este último revisó rápidamente que no tuviera nada roto Mataré a Marshall...juro que algún día lo mato clavandole una estaca a ese idiota sin corazón...
Al terminar de revisar miró al vampiro furioso.
-¡Te has pasado! Casi le rompes un ala ¡So animal!-
Marshall rió al ver al príncipe enfadado por aquello apenas hice fuerza. No es mi culpa que ese pajarraco no tenga aguante.
-Lo siento, Lo siento...
-Ya claro.
Hubo unos minutos de silencio que solo se vieron interrumpidos por los quejidos del águila de gran tamaño. Gumball siguió revisando el ala derecha que parecía la más dañada mientras que el vampiro solo le miraba
-Marshall...-llamó Gumball en un tono que el azabache no pudo interpretar pero no parecía enfadado ni serio parecía más bien...decepcionado. Ni siquiera había volteado a verle preocupándole- Si de verdad vas a pregonar por ahí el contenido de ese papel y lo de mi doble vida...aceptaré cualquier trato,por humillante que sea...-Marshall sonrió encantado con aquello Por fin podré reírme de él como dios manda y...-...pero si me obligas a aceptarlo...a cambio de no contárselo a nadie...perderás mi amistad, te odiaré toda mi semi-eterna vida y te convertirás en mi enemigo de por vida.-le miró a los ojos apenado pero decidido, si el vampiro le hacía eso, abandonaría su amistad y dejaría de lado sus sentimientos por él- ¿Mi amistad para ti vale tan poco cómo para hacerme esto?
