Se necesita asesora del hogar
ArokuRaita
Disclaimer: One Punch Man es de ONE y Yuusuke Murata y este fanfic no tiene fines de lucro.
3. Un quiebre
- Sonia-chan, hoy vendrán unos amigos a cenar. ¿Me acompañas a comprar algunas cosas? - preguntó Saitama durante la mañana.
La verdad es que Sonic estaba aburrido, así que la idea le pareció bien. También podría ver cómo se desenvolvía el héroe con el resto de la gente, porque al menos en su casa era un tipo promedio. No había descubierto algo interesante o gracioso. Incluso espió el diario de anotaciones de Genos, pero sólo encontró reflexiones sobre nimiedades. De todos modos, el cyborg lograba encontrar sabiduría en ese tipo de cosas, por lo que fue una lectura entretenida.
- Claro, Saitama-san. ¿Está bien si voy con este atuendo?
- Quizás llames la atención, pero si no te molesta, no hay problema.
"Soy un ninja, odio llamar la atención... Pero olvidé comprar ropa de mujer junto con este estúpido traje. Habría sido demasiado vergonzoso", pensó Sonic, tratando de olvidar ese momento.
Caminaron hacia la entrada (cerrada con candados y cadenas) que separaba a la Zona Abandonada del resto de Ciudad Z. Sonic estuvo a punto de saltar la reja, cuando vio que Saitama abría los candados y corría las protecciones para dejarla pasar. "Rayos, ¡estuve a punto de delatarme!" y "Qué caballero" fueron los pensamientos que cruzaron la mente del joven. El último le preocupó mucho.
Llevaba varios días trabajando para Saitama, con su traje y cofia de criada, cuando Sonic notó que esas prendas y el trato que los héroes le daban estaban afectándole. Si lo sumaba a los golpes que el pelado le había dado en la entrepierna hacía tiempo, sentía que se estaba... feminizando. 'Sonia-chan' tomaba el control de su mente más a menudo. Y era terrorífico, porque sólo tenía esos cambios cuando estaba con Saitama.
Caminar hacia el konbini fue toda una odisea. Sonic notó que tanto hombres como mujeres la miraban de pies a cabeza, mientras que sólo los niños se fijaban en el hombre más rápido de la Tierra... por su calva.
- Tío, ¿ella hace cosplay? ¿Es tu novia? ¿Por qué es tan linda? ¿Por qué eres pelado?
- No soy tu tío, ella no hace cosplay, es mi asesora del hogar, no sé por qué es linda, ¡no me digas 'pelado', mocoso insolente!
Sonic no pudo evitar reírse. Fue un sonido muy femenino y dulce, pero no le importó. Quizás fuera buena idea darle más libertad a Sonia, al menos por un rato.
- Sonia-chan, ¿también te ríes de mi calva? - preguntó molesto el héroe, luego de alejar a los niños.
- No, es que me llama la atención lo desconocido que es. Si supieran...
- Si supieran, no habría héroes. Las personas que se esfuerzan por mejorar y hacer justicia, como Munen Rider, perderían su propósito y me odiarían.
Sonia se puso seria y agregó, con voz un poco despectiva:
- O sea que es un hombre bueno que piensa en la humanidad, después de todo...
El calvo se volvió a mirarla.
- No, sólo quiero tener tiempo para mí. Pero si quieres pensar que lo hago de bueno, también es cierto: no quiero quitarle a nadie su deseo de progresar.
Luego siguió caminando. Sonia tardó un par de segundos en seguirlo.
La gente seguía observándola en el konbini. La criada tenía las mejillas rojas, el ceño fruncido y no despegaba los ojos del suelo. Cualquiera podía pensar que era por timidez, pero la verdad es que le irritaba mucho que fuese Saitama quien la mirara más. En todas las ocasiones que alzó la vista, descubrió que él ya tenía sus ojos fijos en ella. ¿Acaso no la veía todos los días en su casa?
- Si hubiese sabido que te molestaba tanto ser el centro de atención, no te habría invitado a venir, Sonia-chan - murmuró el calvo con una sonrisa. Sonia bufó.
- No creí que fuese a pasar esto.
- Qué extraño, si eres una chica muy guapa...
Sintió que sus mejillas enrojecían aún más, ¿era posible? "No me gusta mucho ser 'Sonia-chan'. No frente a este tipo", pensó el ninja.
Una vez en la caja, la joven empezó a sacar todos los productos del canasto mientras Saitama buscaba dinero en sus bolsillos. El dueño del local, un hombre entrado en años, los pasó todos por el lector de código de barras. Al terminar, miró sonriente a Sonia y dijo:
- Son 2.000 yenes, pero puedo dejártelo en 1.800 si aceptas salir conmigo, jovencita.
Sonia frunció el ceño. "Puaj, ¿salir con un viejo? Ni soñarlo. Pero es un descuento... ¿qué dirá Saitama?". Insegura, observó al héroe con el rabillo del ojo. El calvo miraba con seriedad al dueño del konbini. Siempre era extraño ("excitante", murmuró su Sonia interna) ver sus rasgos afilados en vez de la cara de tonto que solía tener.
- Ella está conmigo, señor. Aquí tiene sus 2.000 yenes.
El hombre rió.
- ¡Un novio celoso! Lo siento, joven. Pero deje que la señorita decida.
Los dos hombres se voltearon a mirarla. ¿Qué le pasaba a la gente? ¿Y por qué su maldito rival se veía tan bien cuando hablaba en serio?
- Yo... estoy con Saitama...san.
Riendo otra vez, el dueño de la tienda confesó:
- Sólo estaba bromeando. Que tengan un buen día.
- Igualmente - respondieron los jóvenes. Saitama salió primero, con Sonia detrás.
- Pensé que iba a aceptar el descuento... - dijo la criada, aliviada. Sin embargo, el héroe se detuvo y, sin mirarla, replicó:
- ¿De verdad crees que caería tan bajo por 200 yenes?
Sonia no supo qué responder. Regresaron al apartamento sin decir palabra.
En la tarde, la criada preparó la comida para recibir a los invitados, ordenó el recinto e intentó pedirle disculpas a Saitama, pero éste se había quedado dormido en el futón, con un manga sobre el pecho. "No sé para qué me preocupo tanto. Es mi rival y me mantiene estancado. Da lo mismo lo que piense de mí", se dijo, ignorando el asunto. Al fin y al cabo, sí había creído que Saitama la entregaría al viejo por 200 yenes menos, y qué tanto. Estúpidos héroes sensibles.
En eso, sonó el timbre de la puerta. Fue a abrir y se encontró con Fubuki, Silver Fang y King.
- ¿Oh? No sabía que una señorita vivía con Saitama... - dijo el maestro Bang, sorprendido.
Fubuki la miró despectivamente. La criada hizo lo mismo.
- Soy su asesora del hogar. Me llamo Ve... Sonia.
- ¿Es mi idea, o tiene un ligero aire a Fubuki? - consultó el anciano, divertido.
- Es su idea - respondieron las aludidas al unísono.
Sólo King se mantenía callado e imperturbable. Observó detenidamente a Sonia, quien lo ignoró. Ya había superado esa etapa durante la salida de la mañana. Además, sólo lamentaba no poder luchar contra él: había escuchado que era el hombre más fuerte del mundo. Si estaba a la altura de Saitama... Se estremeció de emoción.
- Saitama-san, llegaron los invitados - avisó Sonia. Sin embargo, el dueño de casa siguió durmiendo. La criada carraspeó y, con voz infantil, dijo. "¡Pelado!". El héroe se levantó de inmediato, entre las risitas de los recién llegados que ya habían tomado asiento.
- ¡No me digas...! Ah, hola muchachos. Me quedé dormido.
- No te preocupes, Saitama - respondió el maestro Bang. Luego señaló a Sonia, que esperaba con las manos cruzadas cerca de la cocina. - Veo que estás bien acompañado.
- ¿Eh? - Sus ojos se encontraron con los de la criada y los desvió de inmediato. - Sí, la contraté para que aseara y cocinara mientras Genos y yo no estamos.
- A todo esto, ¿qué es de él? Pensé que también estaría acá - preguntó Fubuki, tomando una galleta de la mesa.
- No lo sé, creo que fue donde el Doctor Stench. Ha ido mucho para allá, últimamente.
Sonia miraba con rabia, aunque intentaba que no se notara. ¡Saitama había desviado la mirada! ¿Cómo podía haberse molestado tanto por una estupidez? Tenía ganas de largarse, ya no era entretenido estar ahí. Ganaba mucho más como ninja mercenario. "Ya está, apenas acabe esta reunión, renuncio", pensó, más tranquila.
- Disculpa, Sonia-san, ¿puedo pedirte más té, por favor? - preguntó Silver Fang. Sonia asintió y llevó más té a la mesa. Iba a retirarse, pero el viejo le puso una mano sobre el antebrazo.
- ¿Por qué no compartes un poco con nosotros?
- Soy sólo la asesora del hogar.
- No creo que Saitama se moleste, ¿no es así?
Saitama hizo un gesto con la mano que significaba 'Hagan lo que quieran', lo que irritó aún más a Sonia.
- Muchas gracias, Silver Fang-san - respondió la joven, sentándose junto al viejo. A su otro lado se encontraba King, quien seguía mirándola de manera tan intensa que creyó que ya la había descubierto. Sin embargo, Bang fue quien supo su secreto. El antebrazo de la criada era el de un hombre esbelto con músculos altamente entrenados. Su 'chi' también era masculino. De todos modos, el maestro decidió callar. "La vida es muy dura para estas personas, y si Saitama lo aceptó, está bien... O quizás Sonia se lo confiese pronto", se dijo mientras bebía té.
Tal vez ya lo había dicho, a juzgar por la distancia que el héroe calvo ponía entre él y ella. Y no había pasado por alto el interés que King sentía por la joven, la mirada despectiva de Fubuki... Era demasiado complicado.
Luego de conversar sobre un montón de cosas, beber, comer y jugar algunos videojuegos, fue el turno de levantar la mesa. Sonia recogió algunos de los platos (menos el de las galletas, ése se lo quedó Fubuki), los dejó en la cocina y, al devolverse, casi chocó con King, quien traía más platos.
- Oh, no tenía para qué molestarse, King-san -murmuró Sonia, nerviosa. La mirada del gigante no había bajado un ápice de intensidad. Estaba segura de que había sido descubierta. "Si me amenaza, lo seguiré y le voy a..."
El héroe la sacó de sus pensamientos asesinos.
- Yo... sólo quería decirle que es muy linda.
Sonia lo miró boquiabierta.
- Y... quería saber si... bueno, aceptaría salir... eh, conmigo.
Vaya, la lucha tendría que esperar.
- No estoy segura, tendría que consultarlo con Saitama-san... -"¿Qué tiene que ver Saitama con esto?", se retó Sonic mentalmente. Su lado 'Sonia' estaba mostrando mucha preferencia por su pelado enemigo. Además, ya había visto su actitud de 'Hagan lo que quieran'. Quizás le daba lo mismo. Y aunque pensaba renunciar, de pronto tuvo deseos de ver qué cara pondría el pelado si veía que su 'Sonia-chan' tenía una cita. Así que corrigió: - De todos modos, si es después de mi horario de trabajo, no creo que haya problema.
King hizo una pequeña mueca con la comisura de sus labios. Parecía sonreír. Qué tipo tan extraño.
- Me alegro, Sonia-san. Entonces, ¿qué le parece mañana a la noche?
- Supongo que estará bien, King-san.
- Puede decirme sólo King.
Sonic ya estaba un poco harto. Sonrió amablemente y pidió permiso para ordenar el resto de las cosas. Cuando llegó a la mesa, vio que estaba todo arreglado.
- Como tardaste tanto, lo hice yo -dijo Saitama, despreocupado. Al ver que tras ella venía King, frunció el ceño:- ¿Qué hacías en la cocina, King? ¿Estabas molestando a Sonia-chan?
- No, la invité a salir y aceptó.
Sonia pensó que iba a pasar algo malo. Sin embargo, Bang y Fubuki siguieron tratando de jugar videojuegos, Saitama miró con cara de tonto a King y el héroe le devolvió la mirada sin cambiar su pétrea expresión. "Oh, qué aburrido. ¿Para esto acepté?", pensó el ninja, pero su lado femenino estaba ansioso. Finalmente, el pelado se encogió de hombros y se volteó, sin mirar una sola vez a Sonia.
- OK. No se queden hasta muy tarde, ella debe trabajar mañana.
- Vale -contestó King.
Sonia se hundió en un pozo profundo...
...y eso fue terrible, porque obligó a Sonic a comportarse como una chica, cosa que ya no le estaba funcionando. "Sonia-chan, espero que no me abandones mañana en la cita", siseó en su mente.
- Hey, Saitama-san, ¿estás enojado o qué? -preguntó el ninja una vez que los invitados se fueron. Sonó más agresivo que antes, pero ya era tarde para corregirlo. Sin embargo, el pelado no pareció notarlo. Le daba la espalda mientras miraba la tele.
- No es nada, sólo estoy cansado.
- ¿Necesitas algo?
- No, gracias. Quiero estar solo.
- OK, entonces me retiro. Buenas noches.
Sonic salió del apartamento y, una vez en el suyo, comenzó a estresarse. No sólo por la actitud de Saitama, sino porque no había ni una sola prenda de ropa femenina en su piso, ya era muy tarde para salir a comprar y estaba harto de usar el disfraz de criada (que, dicho sea de paso, comenzaba a oler mal). Tendría que recorrer el resto de los departamentos abandonados. Algo deberían haber dejado las inquilinas que huyeron. Cualquier cosa.
A la mañana siguiente, y luego de dos horas de sueño, Sonic pudo observar su botín: un polerón con un dibujo de manga shojo, un cintillo y unos jeans que le quedaron bien de milagro. Primero se colocó su traje de ninja y luego se disfrazó. Por suerte, el conjunto no se veía tan mal para una chica. No entendía nada de eso y esperaba que King tampoco se fijara en esas cosas.
Durante ese día, Saitama no fue a almorzar ni a cenar. Genos tampoco; al parecer, seguía donde el Dr. Stench.
Sonia-chan estaba silenciosa en la mente de Sonic, quien comenzó a preocuparse cuando vio que la hora de la cita se acercaba. "Hey, no me dejes a solas con este moai, Sonia-chan... ¿Me oyes? ¡Vamos!". No obtuvo respuesta.
Tampoco la obtuvo cuando King fue a buscarla. El héroe andaba con un polerón con capucha que apenas ocultaba sus rasgos. Sonic sonrió maquinalmente. Esperaba poder fingir que era una chica encantada con la cita.
- Sonia-san, no sabía que le gustaba esa serie -dijo el héroe luego de saludarla. Miraba su polerón... en el que no había rastro de pechos. Sonic había olvidado por completo ese detalle. Tampoco tenía idea de la maldita serie de la cual hablaba el moai. "Calma, siempre puedo atacarlo", se tranquilizó.
- Ah, no, es un regalo que me hizo mi... mi hermano. Hace tiempo. Le pedí un polerón rosado y ancho, y me trajo éste. Que me pareció muy lindo, por supuesto...
- Le queda bien -sentenció King. Luego de una pausa, añadió: -¿Quiere ir a ver juegos de manga y anime?
Sonic esbozó una sonrisa cansina: "Seguro... Y no me trates de 'usted', por favor".
