Capítulo V

Marshall tenía el orgullo herido, unas horas atrás nunca habría pensado que el príncipe fuera tan fuerte como para aprisionarlo e impedirle movimientos innecesarios, además tampoco pensó que sería tan apasionado como para hacerle perder la noción del tiempo y hacerle olvidar la razón original por la cual había acudido a la habitación del príncipe antes del anochecer.

Gumball sin embargo, solo tenía en mente el hecho de que Marshall había durado poco y él aún tenía ganas de más. Aparte de que ahora, al haber pensado en las consecuencias de ser ninfómana se sentía angustiado preocupado por lo que tenía más ganas de tener sexo, pero no tenía nadie con quien hacerlo. El sexo es la respuesta para toda pregunta. Pensaba enfadado.

-Oye Bubba- llamó Marshall

-No me llames Bubba- El vampiro solo puso los ojos en blanco ante el berrinche que tenía ahora el chico.

-Recordé el por qué de mi presencia aquí

-¿Y a mí qué?- Como un niño Pensó riéndose internamente

-Es sobre el trato ¿Te acuerdas?- Respondió con algo de timidez, aún recordaba lo que había dicho.

Gumball no respondió. ¡Sí, yo de ti no quiero tu amistad! No pudo evitar recordar lo dicho por el azabache quitándole todas las ganas de hablar sobre cualquier cosa. Si bien era cierto que la primera vez que Marshall se le declaró le rechazó lo más suave que pudo, pero también era cierto que había desarrollado sentimientos confusos hacia el vampiro, y que el azabache ya no quisiera su amistad le había dolido.

Marshall vio que el pelirosado no iba a hablar por lo que prosiguió con lo quería decir

-He estado pensando en las condiciones del trato- Ya anochecía en Chuchelandia. Seguramente todos ya estarían durmiendo, además recordaba que antes de las 12 de la noche debía estar en su casa.

-Marshall, no quiero hablar de eso, tengo demasiadas cosas en lo que pensar...-fue cortado por el azabache

-Déjame decirte las condiciones del trato. ¡Te juro que no será nada humillante! Lo prometo, por las cuerdas de mi guitarra-hacha que no será nada malo- Juntó sus manos en gesto de suplica. El pelirosado nunca había visto en ese comportamiento así que cedió y le preguntó por las condiciones- No le diré nada a nadie y fingiré ser tu novio ninfómano si me permites pasar todo el tiempo que quiera aquí; si me contestas sin gritarme a todo lo que conteste- y agregó con una sonrisa- ¡Y me tienes qué dejar beber todo el rosa que me dé la gana!- Gumball miró extrañado y a la vez sorprendido los ojos del vampiro los cuales brillaban de un color rojo intenso

-¿Solo eso? ¿No quieres que haga cosas humillantes para divertirte?

-Oye si quieres humillarte delante de mi , adelante no me negaré a nada- embozó una sonrisa ladina hablando con un tono sexy. Gumball le tiró una almohada a la cara fastidiado.

-Acepto el trato. ¿Que quieres preguntarme?

-No se me ocurre nada pero cuando pregunte me contestas- El príncipe respondió un Entendido- ¡Ah! Y dile a esa loca que tienes como hermana que mi pene es sagrado no se toca.

El príncipe rió y se levanto yendo hacia el balcón y volviendo con ropa en las manos. Se la tiró al vampiro a la cara.

-Si vas a estar por el castillo, vístete antes, no quiero que la gente se traumatice al verte desnudo- Entró al baño y cerró la puerta con llave.

-¡Maldito seas! Yo soy sexy, la gente no se traumatiza cuando me ve desnudo, ¡se queda embobado por que yo-soy-sexy!-Gritó enfadado empezando a vestirse.

El Dulce Príncipe se rió dentro del baño mientras que Marshall seguía gritando incoherencias mientras se seguía vistiendo. Dentro del baño el pelirosado se miró en el espejo Maldito Marshall... me a dejado marcado el cuello con sus dientes. Se tocó la zona donde el vampiro le había mordido que, aparte de estar marcada por dos puntos, había perdido ,ligeramente, el color.

Se volvió a mirar el espejo y abrió los ojos al ver su cabello

-¡MARSHALL LEE ABADEER!

Al vampiro soltó un pequeño chillido al oír ese grito. Cuando el Príncipe le llamaba por su nombre al completo solo significaba problemas, y no de esos con los que con una mentira se arreglan.

-¿S-si...?- Gimió asustado ; que ahora el príncipe no se guardará el mal humor que poseía de verdad lo asustaba.

No se oyó nada por un instante.

El Dulce Príncipe salió por la puerta del baño hecho una furia. Marshall vio el mordisco que, inconscientemente, le había dado mientras lo hacían.

-Perdón por el mordisco, no lo volveré a hacer- Dijo apresurado- Mira, te pones un pañuelo rosa y listo. Además solo estará ahí unas horas.

-¡Eso no es lo que me importa!- Gritó. El mordisco era su menor problema.- ¡Mira!- le enseñó su fleco, la mitad del cabello de esa zona estaba blanco, aleatoriamente, sin orden alguno.- ¡Te mato!

Marshall al ver la patada que se acercaba se agachó, cuando la esquivó flotó hasta el techo asustado.

-¡Cobarde! ¡ Baja aquí!- Gumball cogió los libros de su amplia estantería y se los fue tirando Marshall quien, impresionado por la buena puntería del príncipe, apenas podía esquivar los improvisados proyectiles.

-¡Para!-suplicó- Perdóname. De todos modos no es para tanto, ¡tíñelo y ya!- el de pelo rosa se detuvo y lo miró enfadado.

-¿Que no es para tanto?Marshall mi pelo no está hecho del mismo material genético que el tuyo. Tardaré horas en que mi pelo vuelva a la normalidad.-Se relajó un poco. El vampiro bajó al suelo pero aún esperando que le tirara otro libro a la cabeza.- Tengo que estar en el bar a las 11.00 p.m.- susurraba para si mismo aunque Marshall lo oía- No me va a dar tiempo a teñirme y a vestirme, voy a llegar tarde.- el reloj digital ponía las 10:47 p.m.

-¿Por qué te agobias?- Tenía curiosidad por la prisa del más joven.

-Tengo que ir a la Dark Room del Ice Cream en 13 minutos- Empezó a quitarse la ropa apurado haciendo que el azabache se sonrojara.

-¡Tengo dos preguntas! ¿Qué es eso de una Dark Room? ¿ Y por qué tienes tanta prisa? ¿Te prostituyes?- Curioseó mientras que el príncipe se ponía unos pantalones rosa oscuro.

-¡Claro que no me prostituyo! No digas gilipolleces- Terminó de ponerse los pantalones y se colocó una camisa rosa pálido y encima de esta una chaqueta del mismo color que sus pantalones.- Yo simplemente voy allí para poder acostarme con quien quiera las veces que quieran pero sin tener que involucrarme directamente con ellos. Sexo sin compromiso. Y no pido dinero ni me lo dan. Ahí se va solo por el placer. Idiota.- Salió de la habitación seguido de Marshall

-¡Se te olvidan los zapatos!- El vampiro se los dio y el príncipe se apoyó en la pared para ponérselas.- Vale hasta ahí lo entiendo pero ¿qué es una Dark Room?

-Una habitación que está a oscuras para que no te vean y donde te puedes acostar sin que te vean la cara ni sepan quien eres- Resumió. - Tienes que acompañarme hasta allá...por si mi hermana nos ve-aclaró- Luego te piras a donde quiera que vayas. Tienes que estar por fuera del Bar-Discoteca Ice Cream a las 3a.m.. ¿Entendiste?- Solo asintió todavía intrigado.

Salieron del castillo a escondidas vigilando que ni el mayordomo Menta ni Bubblegum los vieran salir del palacio. Ya fuera de palacio Gumball llamó a Mañana y se dirigieron a Ciudad Chupa-Chups al Bar-Discoteca Ice Cream. ¿Ice Cream? Pensó Marshall cuando el príncipe le dijo en nombre del lugar ¿Para un lugar donde la gente va a por sexo? ¡Ja! Que nombre

Cuando llegaron a las afueras de la ciudad, Mañana se quedó allí durmiendo, cansada por la prisa que se había dado para llegar allí a tiempo.

Gumball y Marshall de dirigieron a la entrada del local y antes de entrar, el más joven de ambos detuvo al otro.

-Tienes que quedarte aquí, por favor- pidió el de rosa- No entres, te lo pido.

-¿Por qué?

-Porque...porque sí Marshall- No quería que entrase a ese lugar.¿Y si su padre está ahí dentro y se ven? No... no puedo dejar que se vean

-¡Pero...!

Gumball lo calló con un beso, uno tierno, aunque con lengua, sorprendiendo al vampiro que solo le correspondió. Así yo no le puedo negar nada, sabe que es mi debilidad.

-¿Entraras?- Dijo cuando se separaron por falta de oxígeno. Ese beso le había salido desde lo más hondo de su alma

-No...-Todavía estaba embelesado por el beso mientras lo veía entrar en el Bar-Discoteca.

Pregunta de la Autora:

¿Quieren que el próx. Capítulo sea de Marshall recordando cuando se declaró al Dulce Príncipe?

Información de la historia:

Si queréis que Marshall le pregunte algo a Gumball sobre cualquier cosa poned las preguntas en los reviews. De pendiendo de la pregunta puede que la historia cambie. Así que, sin miedo, preguntad lo que queráis.