¡Alerta por subnormalidad!

Este capítulo tiene bastantes palabrotas y ideas radicales sobre la homosexualidad queno es lo que yo realmente pienso, no odio a los gay, los idolatro :P Y bueno La Ley de Herodes: si no te gusta, te jodes

Capítulo VI: La homosexualidad es un enfermedad mental

93 años antes de todo este gigantesco lío.

No iba a mentir. Estaba asustado. Temeroso. Nunca antes había sentido ese miedo en sus 907 años de vida. ¿Lo que le asustaba? La respuesta que le daría el Dulce Príncipe cuando le confesara que se había enamorado de él desde hacía ya 4 largos y dolorosos años.

Hace 4 años había conocido a Gumball en una fiesta en el Espacio Bulto a la que su prima Marceline le había obligado a ir en contra de su voluntad.

El príncipe aparentaba 14 años cuando lo conoció por primera vez, al igual que él, aún a pesar de que ambos eran bastante más viejos que su apariencia.

Antes de esos 4 años, antes del conocer al príncipe, a Marshall no le fascinaban demasiado la música ni las fiestas, por lo que esta vez también se había quedado apoyado en una pared lejos del ajetreo, mirando como su prima bailaba y disfrutaba la música.

Aburrido y harto de todo se acercó a la salida dispuesto a irse cuando su prima le cogió del brazo.

-¿¡A donde vas!?-Gritaba para hacerse oír sobre la música que se escuchaba de fondo-

-¡Paso de estar aquí!¡Me aburro!-Gritó en respuesta intentado safarce del agarre de la vampiresa-¡Suéltame!

-¡Vamos Marshy! ¡Ahora me toca cantar con un amigo DJ! ¡Quédate no te arrepentirás! ¡ Es muy bueno!

Y no se arrepintió. Aquel día conoció a un DJ que se hacía llamar Borgore y, adivinen que... vestía de rosa. Antes de oír su música pensó que ese mocoso no iba a ser capaz de dar la talla y no entendía el porqué su hermana había accedido a cantar con él; después de oírla quedó impresionado de que un chico de 14 años, cosa que Marshall descubrió luego de que solo los aparentaba, pudiera crear una música que le conquistara de aquella forma, tampoco se esperaba que su prima gimiera de esa forma al cantar.

La canción se titulaba Nympho, la cantaba Marceline y otro hombre que nunca llegó a saber su nombre pero que siempre iba al lado del DJ

A partir de ese día Marshall empezó a ir a las fiestas donde Borgore acudía a pinchar. Su hermana contaba junto al hombre Sin Nombre mientras que el chico pinchaba. Un día después de una fiesta, le suplicó a su hermana que le presentara al DJ y esta accedió.

Su nombre real era Gumball. Vestía con ropa negra pero siempre llevaba un toque rosa: un pañuelo, la camisa, una corbata...siempre un accesorio distinto, aunque había un accesorio negro que nunca cambiaba: un pañuelo con el dibujo de una sonrisa de esqueleto macabra que utilizaba para taparse la boca y que solo dejaba ver su cabello rosado y sus ojos violetas. Y fue ahí, antes de enterarse de que era el heredero al puesto de Dulce Príncipe en el reino de Chuchelandia en Aaa, donde se enamoró de él.

Poco después de ser presentados se hicieron grandes amigos. Donde iba Gumball iba Marshall y viceversa. Al principio sintió solo una ligera atracción por el ,todavía-no-príncipe de Chuchelandia, pero poco a poco se fue transformando en amor, un amor doloroso pues sabía que al chico no le gustaban los de su mismo género y que, de echo, le había dicho que los homosexuales le daban un poco de asco. Por eso 4 años más tarde sentía ese miedo incontrolable al pensar en decirle al ahora Príncipe de Chuchelandia ( aveces apodado Príncipe de Ooo) que le gustaban los hombres y que estaba enamorado de él.

Gimió aterrorizado cuando posó sus pies en el balcón del cuarto de Bubba y este lo vio confundido al verlo tan tarde en su habitación.

Gumball abrió la puerta al balcón y le preguntó al vampiro que le ocurría con preocupación.

-Nada Bubba- mintió, no sabía como empezar a cavar su tumba- Oye Gum-Gum...

-¿Que ocurre?-Si algo sabía Gumball acerca de Marshall es que cuando este le llamaba así era porque estaba asustado o que algo malo le ocurría...y eso le preocupaba más. Se sentó en la cama y le hizo un gesto al vampiro para que se sentara junto a él, y aunque (al principio) el azabache se negó avergonzado terminó accediendo-Marshall, vamos cuéntamelo...Sabes que en mi puedes confiar- Habló cuando se dio cuenta de que el mayor no iba a hablar con tanta facilidad

-Yo...Creo...que me gusta alguien- Sintió como el príncipe le abrazaba y le acariciaba el pelo, y eso en vez de tranquilizarlo le asustó aún más. Voy a perder este cariño. Ya nunca podré estar más nunca con él...Seguro se asquea o me dice que le doy asco o...o peor aún... se lo cuenta a todos y me rechaza diciéndome cosas horribles y dolorosas...Estoy siendo demasiado niñita joder.

-¿Por eso estás así?-Preguntó extrañado- Bueno no es para tanto. Todos, tarde o temprano, se acaban enamorando. No tienes porqué asustarte de algo tan bonito como el amor.- Hizo gala de su capacidad para convencer que había adquirido con los años de forma natural.

-¡No estoy asustado! ¡Y menos de algo como el amor!- Intentaba convencerse a si mismo- Solo...Gum-Gum ¿A ti te gusta alguien?-quería asegurarse, bastante humillante iba a ser el confesar

sus sentimientos a su amor secreto homofóbico como para que encima tuviese novia o estuviese por alguna chica.

-No-Negó con la cabeza aunque Marshall no pudiera verlo- ¡Venga Marshy! Dime quien es. Tengo curiosidad- La curiosidad mató al gato pensó 'Marshy' a poco de estallar en llanto. Ni siquiera se lo había dicho y ya tenía ganas de llorar

Soltó un largo suspiro asustado e intentando tranquilizarse apoyó su cabeza en el cuello del príncipe quien solo esperaba comprensivo a que el vampiro hablara.

-...-intentó abrir la boca para declararse pero se vio incapaz Soy un inútil, al final vine aquí para nada...tengo que decírselo aunque eso signifique ganarme su odio.- Gum-Gum...-llamó con voz queda.

-¿Qué...?- Se quedó in palabra al ver como el rostro de Marshall estaba a solo unos centímetros del suyo, y comprendió quien era el amor del mayor.

El vampiro le miraba asustado pero decidido, lo haría y aceptaría las consecuencias.

-Si de verdad esto te desagrada puedes apartarme si lo deseas- dijo antes de besar los labios del otro con timidez y vergüenza, con inseguridad y miedo, intentado dar a entender los grandes sentimientos de amor que sentía por el príncipe en aquel beso, más el mencionado no se movió ni un pelo provocando que, por el miedo al rechazo, Marshall comenzara a llorar aún unidos por sus labios.

Se separó y miró la cara del Dulce Príncipe quien estaba aún conmocionado por la noticia. No sabía como tomarse eso. ¡Esto es demasiado surrealista! Pensaba.

-Marshall, sabes lo que opino de esto- murmuró tranquilo. Como príncipe, le habían enseñado a que debía ponerse en el lugar de otras personas para comprender su punto de vista y saber como convencerlas o para darle explicación a sus comportamientos, y eso es lo intentaba ahora pero no podía evitar seguir pensando igual Es que dos hombres besándose, resulta tan...desagradable... No separó ni alejó al vampiro porque se hacía una ligera idea del dolor que eso podía provocar.

-¿Te crees que no lo sé? Por eso tenía miedo. No se lo digas a nadie...Esto es humillante joder-susurró lo último aunque Gumball lo había oído perfectamente.

Por una vez, desde que tenía conciencia de si mismo, no sabía como reaccionar ante una situación así. En el Código Monarca no había un capítulo o apartado que te dijera que hacer cuando alguien de tu mismo sexo se te declaraba.

-No se lo diré a nadie, puedes estar seguro de eso- se movió incómodo. Todavía no sabía que hacer ¿Cambio de tema? Lo intentaré.-Marshall, desde cuando...¿Desde cuando eres...''así''?

-Desde que nací-aclaró apenado. Había dejado de llorar por el momento pero sabía que en cuanto llegase a su casa...Casa. ¿Por que no me voy ya a casa y me olvido de esto?Su lado masoquista le contestó con un simple Tienes la esperanza de que algo pase y mística y gloriosamente se convierta en un homosexual afeminado y te ame...marica Hasta su mente lo odiaba

-¿Hereditario?- Tenía curiosidad. Si la homosexualidad era hereditaria quizás con un poco de sangre de Marshall o de alguno de sus padres y algunos días encerrado en su laboratorio podría encontrar una vacuna ¡Si tenía suerte, hasta la cura!- ¿Me puedes dar un poco de tu sangre? Creo que puedo hacer una vacuna para evitar el contagio y quizás pueda hacer una cura y así te podrás curar

-¡La homosexualidad no tiene cura! ¡Por que no es una enfermedad!-Gritaba desesperado. Sin saberlo, Marshall se había convertido en semi-vampiro gigante. El príncipe había hablado con tanta obviedad ¡Como si de verdad fuese una enfermedad contagiosa o así! Y eso le cabreo, esperó que el le comprendiera y no dijera tanta gilipollez.-¿¡Se supone que tu eres el ser más listo de Ooo y no te has dado cuenta!? ¡Eres un idiota!

-¡Tampoco te pongas así!- Se había asustado por los gritos de Marshall y su semi-transformación- ¡Solo intento ayudarte a superarlo...!

-¡Ya te lo dije!¡ No es una puta enfermedad! ¡Deja de hablar como si lo supieras todo!

-¡Yo no hablo así! ¡Lo que pasa es que tu eres un completo imbécil!

Empezaron a discutir como nunca antes, tirándose pullas, empujándose...echándose en cara las faltas del otro... Los sirvientes del castillo estaban escandalizados por los gritos del príncipe. Nunca antes lo habían oído discutir así.

-¿¡Sabes qué!? ¡Marshall eres muy desagradable y un completo subnormal!. Lárgate de palacio-Sentenció el príncipe con voz algo ronca de tanto gritar. Se había cansado de que por culpa de Marshall había gritado improperios que un príncipe nunca debería decir.

-¡Tú a mi no me mandas! ¡Toma!- Le tiró una camisa a Gumball quien la cogió al vuelo y la miro con el entrecejo fruncido.

-¿Y esto? ¿Un regalo por si lograbas contagiarme con tu enfermedad?- Marshall ignoró lo último temiendo que si contestaba y volvían a pelear de nuevo pudiera perder el control y matar al príncipe en su forma vampiro-monstruoso.

-No. Era para mi mejor amigo, por no juzgarme ni hacerme tanto daño. ¡Pero ya veo que mi amigo desapareció!-Salió por el balcón con ganas de matar a todos y que el mundo se acabara ya de una maldita vez.

Gumball dentro de la habitación sujeto con fuerza la camiseta negra shockeado por lo dicho por Marshall. El vino sabiendo que yo reaccionaria mal...pero pensó que no le trataría tan mal, que le perdonaría. Y yo lo trato como escoria...Puede que este enfermo pero sigue siendo mi amigo, o lo era...¡Mierda! ¿Por qué en el Código Monarca no vienen instrucciones para esto?

-¡Gumball! ¡Hijo!- La Reina de generoso pecho y pelo corto rosa interrumpió en la habitación y abrazó a su hijo preocupada- ¿Que ocurre? ¿Por qué gritabas pequeño?- Preguntaba muy preocupada mirando a los lados buscando una hijo no contentó.

-Mamá...-

-¿Que ocurre Candy?- Se sentó en la cama con su hijo sentado en una de sus piernas.

-¿La homosexualidad es una enfermedad?

-¡Pero que tonterías dices!- Le acariciaba el cabello de forma protectora- Claro que sí. Es una enfermedad mental que es muy contagiosa así que nada de acercarce a personas enfermas ¿Vale? Es eso lo que paso? ¿Por eso gritabas? ¿Acaso algún enfermo mental vino a tu cuarto a hacer cosas inapropiadas?- La madre se levanto y agarró la katana violeta de mango rosa y negro sin llegar a desenvainarla.-Dime su identidad y le castigaré.

-No hace falta mamá. Ya le he hecho el daño suficiente- Recordaba apenado y avergonzado lo que Marshall le había dicho.

-¡Ese es mi niñito!- Le felicitó ajena al conflicto mental que tenía su hijo.

Desde pequeño le habían dicho que no se acercase a personas con esa enfermedad mental grave por que son peligrosas por lo que tenía que alejarse de ellas o en caso extremo hacerles daño para que se alejaran...pero Marshall había sido su amigo desde hace tiempo y...no sabía que hacer. ¿Confiar en lo que siempre has visto y te han enseñado o seguir lo que tu vez incorrecto pero tienes la sensación de que en el fondo no es algo tan malo? ¿Seguir igual o cambiar?

-Mamá, ¿Los homos son malos?-

-Por supuesto que sí, y muy peligrosos ya te lo he dicho...¿Oye de donde sacaste esa camiseta tan fea?-Se fijó en que Gumball apretujaba una camiseta negra (Según ella) de muy mal gusto.

-No es fea..-es estilo Marshall pensó algo reconfortado- Me la voy a quedar- sentenció. La Reina de Ooo se encogió de hombros desinteresada, era una camiseta, mientras que no la llevase en reuniones importantes ni en festivales le daba igual lo que hiciera con ella

-Bueno cariño, vístete que es hora de hablarle al pueblo para el Festival de Recogida de Cerezas.

Continuará...(algún día)...

Notas de Autora:

Lo siento haber tardado tanto en...bueno en realidad lo único que siento es como me arde la lengua por tanto picante y un dolor de cabeza. I've got una cuestion (Lo hago a posta ¿vale?)

**¿Si Gumball es homofóbico, por qué se acuesta con hombres en la Dark Room?**