Richy Escor: Hola a todos minna-san, sé que muchos esperaron la continuación, pero espero la esperara haya valido la pena… pero como he dicho por diversas cosas no he podido actualizar y ni que decir por lo que actualmente estoy pasando… pero bueno… con este inició de semana espero que les guste… como siempre ustedes lectores fieles, y ocasionales así como a todos los seguidores muchas gracias… me alegra que les guste, así como de igual forma cuando lo ponen como uno de sus favoritos…
Pero enserio lamento el retraso, y mucho, por lo que he usado el tiempo contra reloj y tras haberle dado los toques finales al siguiente capítulo de: Narcisista Spice!, capítulo 4, llamado Pasado Trágico, Presente Perfecto, coloqué el pasado de Rin, donde espero que entiendan él porque de porque se portó así en el anterior capítulo, así como conoció a Len… dejando eso de lado, están advertidos las cosas que le paso a Rin y algo de Len que no lo exprese del todo, aun hay muchas cosas que deje pendiente que es para dar emoción… y deje algunas pistas, haber si lo notan… pero tranquilos no es mucho; pero les contare que en el siguiente habrá mucho amor entre ellos y algo de limen muy ligero… aun trabajo en ese aspecto, pero hare mi mayor esfuerzo para dejarlos helados, pero por lo pronto, los dejo, disfruten, y recuerden saludos y agradecimientos al final…
Summary…
Viviendo en inseguridad, pasando de cama en cama, probando drogas sin fin, sintiendo cada vez más soledad, nunca me imagine conocer a una chica que siempre estuviera sonriendo, acercándose a mi insistentemente, la alejo de mi cortante y borde, me niego a sentir algo tan estúpido el amor un maldito sentimiento, viviendo en este disfraz, me doy cuenta de que todo es mental RinXLen
Diciendo Sólo algo Así, ¿Se atreven a leerlo?...
¿Mereceré un Review?...
Disclaimer: Los Vocaloids no son de mi propiedad, solo lo uso con fines de diversión, así como para dar a conocer esta historias, Vocaloid no me pertenecen si no a Yamaha Corporation, para representarlos, en este fic, que no tiene fines de lucro, sino que es un fic de un Fan para Fans.
Pasado Trágico, Presente Perfecto…
Me quedé congelado por un instante, perdido en mis pensamientos, recordé su sonrisa, me parecía tan serena, aunque algo apenas visible iluminándose entre mis recuerdos, que se tornaban borrosos y confusos…
¿Por qué?... ¡No!... ¡No quiero que los demás te traten así!... ¡No vez que estás sangrando!...
–Un par de lágrimas cayeron de mis ojos
-¡Déjame ayudarte! ¡Si no tienes ningún amigo!, ¿Déjame ser el primero?...
–No entendía, ¡No entendía!, pero lo que veía cada vez se hacía más nítido; sin darme cuenta un par de gotas fueron cayeron por mi cabeza, indicios de la lluvia pronto estaría por caer…
Me quedé pensando lo que hace unos instantes recordé, no entendía el porqué de aquellas imágenes, pero se me hacían tan nostálgicos y vividos, que casi al instante me llene de tristeza, ¿Acaso?...
Levante mi vista hacia el cielo, con mi cabeza aun llena de dudas…
-¿Qué significa esto? –Dije pausadamente, reincorporándome de aquella banca blanca, me sostuve de una farola cercana, la cual justamente comenzaba a sonar, marcando más de las 12:00, -hora de la oscuridad -susurre al viento, con una voz apenas audible…
-Acaso… Rin Asakura… ¿Eres tú?...
Mientras me quedaba quieto, fije mi mirada al suelo, deje que una sonrisa iluminara mi rostro, -¡No!... ¡No!... ¡No!... podía creerlo… era algo imposible –me recriminaba– seguro todo, absolutamente todo, era tan sólo una mala broma del destino –negué mentalmente, no podía simplemente aceptarlo, no quería aceptarlo, no después de tanto tiempo, ¿Es que acaso?... ¿Podré hablar con ella como antes?... mientras colocaba mis manos por atrás de mi cabeza, llegué a la conclusión de que me encontraba en un dilema, ella era una chica dulce y perfecta, y ahora… ahora.. ¡Yo!... golpee la parte baja de la farola con frustración, él, me dijo que no podía acercarme a ella.
-¡Demonios! –Maldije mientras me daba la vuelta, mi mente se lleno de la imagen de ese bastardo, el cual me separo de ella…
Mientras miraba abajo, no me percaté de que alguien estaba cerca de mí, hasta que sentí un escalofrío recorrer mi espalda, al sentir su aliento cerca de mi oreja. Fue como si el mismo fuego me estuviera quemando, dándome la vuelta rápidamente, apreté los puños mientras fruncía el seño, de todas las personas a las cuales podía ver… ¿Por qué ella?... ¿Por qué ahora?...
Apartándola fuertemente de mí, observe a sus fuertes ojos verdes que brillaban con intensidad en la oscuridad, y mientras dejaba escapar una risa ocasional.
-Veo que no haz cambiando en nada Narcisista Spice!, sigues viéndote tan lindo, ¿No quieres jugar de nuevo conmigo? –Su voz sonaba tan cínica, que me dio asco, no quitaba su estúpida sonrisa de su rostro, balanceando sus dos coletas que se movían con el viento… Sacando de una de sus bolsas de su chamarra negra, sacó un par de cigarros, encendiendo uno, se lo llevo a la boca, mirándome juguetonamente…
-Ah… ¿Dónde están mis modales? Lo lamento Lenny, pero toma uno si gustas –Me estaba ofreciendo el otro cigarrillo, pero eso era sólo una prueba de su odiosa actitud… pero podía ver a través de todo sus movimientos que me probaba… Ya no era el antiguo idiota que soportaba sus quemaduras de sus cigarros e insultos, era otro, y muy pronto le haría saber todo el daño que me hizo y de eso no había duda alguna… Adivinando sus juegos, suspire fuertemente mientras le hacía frente.
-¿Qué rayos quieres Diabla?
Hace ya una semana que había llegado a Tokio, y apenas había tenido tiempo para acomodar los muebles de mi departamento, fue algo difícil al haberlo hecho todo de forma que no llamara la atención, pues no era normal que una chica de alta sociedad no llame la atención al ingresar a un país como Japón, y mucho menos hacer todos los tramites posibles con la menor discreción que pude hacer, pero de alguna forma gracias a las conexiones y apoyo de mi madre logré mi cometido, e incluso mi traslado a la escuela de aquí fue todo un éxito.
Aunque rente un departamento no muy lujoso, era modesto y agradable, aunque le había estado dándole un aspecto cómodo y por supuesto completamente a mi gusto, sus colores brillantes de las habitaciones contrastaban con la bella y tenue iluminación.
Pero en estos momentos estaba en mi alcoba, entre los muebles y el tocador del centro, que daba hacía mi cama, con la poca iluminación que ofrecía mi lámpara de noche, estaba prácticamente rodando en mi cama. Me era imposible dejar de sonreír, hace apenas un par de minutos que llegué a mi departamento y seguía con la chaqueta de Len, sosteniéndola fuertemente entre mis brazos, no quería soltarla.
-Seguía sin creerlo –suspire con una sonrisa en mi rostro, estaba sonrojada a más no poder –Desde que lo conocí por primera vez pude sentir que estaba realmente viva… porque él era para mí, mi caballero en armadura reluciente, mi primer amigo, mi todo, mi primer amor…
Me dejé llevar por el cansancio del día y me acomodé entre las blancas sábanas y me entregue a los brazos de Morfeo esperando sin cesar el día de mañana para ir a la escuela, mi primer día de clases.
Aunque la pequeña lluvia que comenzaba a golpear ligeramente por las ventanas, acompañados de algunos rayos circunstanciales, y el inclemente viento moviendo ligeramente las corinas de seda, hacían que no pudiera conciliar el sueño, porque combinados con los recientes encuentros en la mañana, aunque el primero me hizo que recordara mis horribles recuerdos del pasado, el segundo me transmitía paz y tranquilidad, aunque en un comienzo fueron sólo el inició de mi pesadilla, haciendo que recordara una de las peores y más bellas épocas de mi vida, mi niñez y mi adolescencia…
De nuevo era otro día… -Suspire con pesar -Otro día más para llorar e intentar escapar, soportar toda esa indiferencia y maltrato, era la misma rutina de siempre, aunque mis padres me quisieran mucho y siempre hablaban de mi prospero futuro, la realidad era muy diferente, ellos viajaban mucho por motivos laborales, no podía ser egoísta con ellos, pero a veces extrañaba tener a alguien que se preocupara por mí, desde los 8 años, viví de la misma manera, sola encerrada en una mansión aislada de todos, no quería que nadie se me acercara por sufrir sus interminables burlas y maltratos, por parte de las amistades de mis padres, y aunque en un comienzo sus intimidaciones eran pequeñas e infantiles, la edad fue cambiando y dándole pasó a sólo el inicio de mi calvario…
¿Hasta cuándo?... me repetía, cierto ya había perdido la cuenta de cuantas veces me había preguntado lo mismo, era infeliz con mi vida, día tras día, por el simple hecho de ser gordita o como muchos dirán un cero andante, sufrí por ello, mi madre desde pequeña me dijo que eso no era importante, estaba feliz por mi y que era su orgullo, y como una pequeña damita, no podía dejar que algo así me afectara, siempre seguí sus palabras, aunque al crecer y no poder pasar tanto tiempo juntas, esa pequeña esperanza cada vez se hacía más y más pequeña, hasta el punto que perdí mi único soporte…
Por culpa de todos ellos caí en un estado de bulimia, siendo una chica de sólo 12 años, sufriendo por ser así, ante todos en aquella escuela se burlaban de mí.
-¡Miren!, ¡El barco andante!, ¡Oh, No!... ¡La ballena ha naufragado!...
Eran sólo algunas de las miles de burlas verbales que sufría, aun sin hacerles caso, eso sólo hacía que sus bromas aumentaran de nivel con los días. Aunque sólo algunas chicas me hablaban, aun sabiendo que sus acciones eran en el fondo completamente hipócritas, eran sólo su pantalla que usaban ante mí, lo único que las hacía que fueran así era por llevar el apellido Asakura.
Sí…
Siendo sólo una pequeña niña me fui dando cuenta de cómo realmente el mundo era… cruel, oscuro, sin esperanza, e incluso las mejores personas ocultan lo que verdad eran… con sólo verlos a los ojos comprendía que ni siquiera llegan hacer demonios, porque él ser humano lleva todos los demonios dentro. Aquellas chicas que decían llamarse mis amigas, eran tan falsas. Un días tras seguirlas hasta detrás del gimnasio, descubrí lo que realmente pensaban de mí…
-¡Ya no soportó estar con esa "cero"!…
-¡Se dan cuenta pobre ingenua!, solamente necesitamos que nos tome algo más de confianza para que nos compré cosas.
-¡Espero que sea rápido!, ya no quiero seguir fingiendo, ¿Saben lo difícil que es soportar estar junto a ella?...
-¡Estúpidas!... –Decía mientras bajaba la mirada, poco a poco me dejaba caer, estando agachada apretaba mis piernas contra mi rostro, las lágrimas brotaban de mis ojos rojos, hacían que mojara mi falda, las decepciones que tenía ya eran muchas, pero aun así pensaba que sólo si hacía un intento más, tal vez todo sería diferente, pero… ¿Por qué esas palabras resultaban tan vacías?... ¿Por qué quería convencerme de lo inevitable?... sabiendo de que podía sufrir, yo sólo quería ser feliz y poder sonreír, pero… me dolía, realmente me dolía…
-¿Cómo pude ser tan idiota de pensar así?... –Maldije de nuevo, mientras me levantaba y me alejaba de ellas, murmure mientras dejaba que el suave viento me tranquilizara -¿Acaso no hay ningún lugar feliz?
No sabía lo pesado de esas palabras, y el dolor que cargarían, cada vez que recibía la exclusión y los maltratos, siempre que regresaba a mi casa y me encerraba en mi baño a llorar, me daba cuenta de algo…
Me quedé pensando si había alguna forma de mitigar el dolor que sentía mi alma, por lo que tomando sin miedo alguno aquella pequeña daga, esa fuerte e imponente arma blanca, llegué a pensar que representaba una salida a mis problemas, me quedé pensando en cómo sería mi vida sin tener que pasar por aquello, pero… Miré mi reflejo en el espejo y recordé en lo más profundo de mis pensamientos, las débiles pláticas de mi madre que ahora se me hacía tan lejano…
La vida era algo que uno siempre debe apreciar, y eso es sólo una puerta falsa que representa la salida más cobarde que existe…
Guarde el arma debajo de mi cama, y me jure a mi misma no volver a caer en esa misma situación…
Aunque ya cumpliendo los 15 años, el bullying que seguía sufriendo por parte de la facción masculina de la escuela, nunca cesó, mi estado deteriorado y mi silueta había perdido peso, pero no lo suficiente por qué ellos me lo seguían recriminando mi pasado, alegando que haga lo que haga eso nunca habría de cambiar, que siempre me haría faltara algo.
Seguía siempre siendo objeto de burlas, aun haciendo dietas ridículas y rutinas extenuantes mi aspecto mejoraba lentamente, pero eso continuaba siendo desapercibido por todos a mí alrededor, aunque cierto día todo cambió…
Me encontraba sola en la azotea comiendo algunos vegetales al vapor, hasta que una sombra conocida tapo por completo la vista de mi almuerzo.
-Vaya, vaya, vaya… ¿Qué tenemos aquí? –La imponente figura con un rápido movimiento me quitó mi almuerzo, y lo miró con repugnancia, -¿Qué rayos es esto?, me estas tomando el pelo de nuevo solecito… -Soltando un horrible sonrisa, tiró mi almuerzo por la valla metálica, sus compañeros que miraban la escena sonrieron al ver al peli-azul acercarse hasta mí, y con agresividad me tomo de las manos acostándome en toda la extensión de la banca, quitándome mi diadema de mi cabeza, me fue levantando la falda ante la mirada de sus camaradas que sólo lo animaban.
-¡Hola redondo solecito!, Veo, que él día de hoy el cielo es blanco, aunque… ¿Te gustaría que haya unas tormentas que lo acompañen? –Acostándose sobre mí fue pasando sus manos sobre mi pecho mientras, me recriminaba mi forma, porque según su gusto era completamente plana, horrible y asquerosa, pero servía para pasar el rato. Sin calma alguna, me tomo una pierna mientras sujeta fuertemente mis pechos, sus amigos le pedían a gritos que iniciara la fiesta pero, el solamente sonrió y se levantó, mirándolos, trono los dedos y conservando una expresión serena dijo:
-Amigos míos, no necesitamos perder el tiempo con alguien así –Señalándome –Saben muy bien que hay chicas mucho más hermosas y bellas que está que está llena de cortes que ella misma se hace, ¿Acaso no les da risa? –Afirmando con su cabeza sus amigos se dieron vuelta y se marcharon con Kaito, dejándome múltiples heridas por toda la extensión de las piernas, por haberme agarrado con tal fuerza.
Desde hace unos días sus acosos han ido aumentando hasta llegar al punto de tener miedo hasta de mi propia sombra… tenía miedo, siempre congelándome en mi lugar y esperando sus golpes como siempre… un par de roces y manoseos por mis piernas, eran costumbre del peli-azulino, haciéndome sentir rabia e impotencia, para luego sentir golpes en mi estómago y mi cuerpo, soportándolo a duras penas cayendo en al suelo, por flanquear ante sus arrebatos.
-¡Sé los dije!... ven la florecilla no soporta nada –Recordaba sus insultos, sus risas, sus desagradables manos el recorrer mi cuerpo, sus amigos corearon su nombre, en señal de victoria.
-¡Kaito!, ¡Kaito!, ¡Kaito! –Moviendo su cabello como un rebelde, fue colocando su pierna sobre de mí, preparándome para lo que seguiría a continuación, era algo rutinario, me pateó con fuerza en mis piernas, mientras abrazaba como podía mis piernas que aun estaban a merced de Kaito, sujetándolas contra mi pecho, protegiéndome de sus golpes que no cesaban, fui soportándolo por unos largos minutos, las risas y las burlas de sus compañeros no paraban, sólo lograban que el acelerara el ritmo y riera como un maniático.
-¡Oh!... vamos mi pequeña Rinny… ¿Eso es todo? –Golpeándome de nuevo, se dio la vuelta soltando un bufido -¡Amigos! –Miro a los mencionados -¡Pueden terminar mi trabajo!, tengo un par de asuntos que terminar primero, así que si me permiten –Sacando de la parte inferior de su chaqueta un helado, le quitó la tapa y lo degustó con lujuria mientras me veía… sus amigos me rodeaban y continuaban.
¡Era un infierno!...
Sus amigos eran los diez peores alumnos del colegio, con piercing en sus orejas y ropas negras como él, con algunas cadenas que sobresalían de sus cuellos y sus muñecas, dándoles un aspecto amenazante. Al ver como Kaito se iba, ellos me rodearon y me golpearon sin cesar…
Sus golpes aterrizaban en mis brazos, piernas y rodillas, logrando apenas soportándolo, la sangre y los moretones se acumulaban por mi piel, minuto a minuto, poco a poco uno a uno se iban retirando, hasta que sólo un pelirrojo se quedó viéndome… lo conocía sólo de vista, era el primo de Kaito, y era alguien que siempre se quedaba hasta el final en las peleas y siempre me veía de forma rara…
-Siempre te ves hermosa, solecito, lástima que aunque seas lo mismo que nosotros nunca podrás hacer nada… sin dejarme siquiera entender sus extrañas palabras, se fue dándome un último golpe de gracias en mi espalda haciendo que cayera en un charco de lodo…
-¡Nos vemos mañana rubiecita! –Mi visión era borrosa pero lograba ver como desaparecía a los lejos, sabía que mi aspecto era horrible y el dolor que sentía era mucho pero, pero aun así, tambaleándome a duras penas logre comprobar mi estado…
Mi camisa del colegio llena de pisadas y rota en algunas partes, manchada con sangre en la mayor parte de mi espalda. Mis piernas que tenían medias negras estaban desgarradas y flojas, mi falda llenas de rasguños y levantada, bajo la lluvia, con apenas fuerzas, me levante y camine lentamente por la parte central del colegio y rodee el campo de atletismo, mirando lo desolado que estaba, no era raro, seguramente ya todos debían haberse ido, y con esta fuerte lluvia era lo más seguro.
Caminando como podía, logré mantenerme en pie a duras penas, ingresando por las instalaciones de la planta este de los salones de 2do año, camine entre los salones sujetándome de los marcos, soportando el dolor y mi peso, me dije a mi misma que debía resistir, la enfermería estaba más adelante…
Aunque dando pasos cortos y lentos, el agradable sonido de un violín sonó por las cercanías, como una agradable brisa… era tan hermosa, fluida transmitiendo calma, inconscientemente me fui acercando hacía ella, no pensaba en nada más, me encantó, sobre todo porque reconocí aquella bella pieza, era una difícil y larga composición musical, del género clásico…
-El sirviente del mal –Susurré mientras llegaba frente a la puerta de la sala de música, la reconocí por el letrero en grandes letras de kanji en él, sin darme cuenta de nada, deslice la puerta, pero no pude mantenerme en pie, porque me desmayé en ese mismo instante, escuchando pasos frenéticos y la música parar abruptamente, todo a mi alrededor quedó oscuro…
-¿Qué pasó? –Dije, sintiendo un fuerte dolor en la cabeza, sentí mi cuerpo completamente entumecido, con la sensación de todo estar dando vueltas a mí alrededor, abrí los ojos sintiendo dolor en ellos por la fuerte luz de la habitación que me cegó temporalmente. Tras unos segundos de acostumbrarme a esas blancas y potentes luces, miré detenidamente a mí alrededor con cautela…
-Cortinas blancas, y camas en perfecto orden, con el fuerte olor a alcohol combinado con desinfectantes en el aire –Dije, mientras deducía mi posible ubicación, tras uso minutos grité con exaltación -¡La enfermería! –Apunto de levantarme abruptamente una mano se posó en mis hombros, dándome la vuelta, me parecía molesto, pero por alguna razón al sentir su tacto me sentí relajada. Me quedé mirando aquel joven frente a mí, su rostro tenía delicadas facciones y unos profundos ojos azules que me miraban con cuidado, era algo difícil de deducir pero podía ver que ellos destilaban preocupación y paz. Aquel chico sonrió, haciendo señas para que no gritara, fue acercándome hacía mí, se sentó y coloco su frente junto a la mía… lo que hubiera hecho normalmente es alejarlo y correr, pero no sentía esa necesidad...
-Por lo que veo, no tienes más elevada la temperatura, eso es algo bueno –Sonrió –Si me permites iré a buscar un poco de jarabe, no me tardo –Levantándose con calma se dio la vuelta y buscó entre los estantes cercanos, buscando aquella medicina, me quedé perdida viéndolo… me percate de sus facciones con más detenimiento, era sumamente hermoso, no pude negarlo, tenía cabellos rubios muy brillantes, aunque claro se me hizo algo gracioso y muy peculiar aquella cola que colgaba de la parte posterior de su nuca. Fije mi vista entre lo que sentía en mis manos y piernas, había muchas gazas y vendas cubriéndolas, todas mis heridas que tenía estaba desinfectadas, lo podía ver al levantar ligeramente la manta blanca, al igual que cerca de mi estante estaban sus envolturas y las botellas de los desinfectantes y pomadas; regresando se sentó a un lado de la cama, manteniendo su mirada sobre mí.
-¿Estás bien? –Habló dulcemente, me quedé embalsamada viéndolo por unos segundos, que no lo escuche.
-Eh… -Murmure débilmente, me quedé estática al verlo aproximarse a mí, sus manos se dirigieron hacia mí, cerré mis ojos por la sorpresa y espere, mi respiración por un instante se detuvo, al sentir sus manos sobre mí frente, sintiendo por un instante su cálido tacto, sus dedos quitaron lo que al parecer era un paño adherible de mi frente.
-Te pondré otro, pero es sólo para verificar que tu temperatura este normal, toma –Me ofreció un jarabe y un par de pastillas, mostrando confusión el sólo paso una de sus manos tras su cabeza en señal de haber hecho algo mal…
-Ah… lo lamento, pero verás, son medicinas para que mejores tu salud, estás resfriada por haber estado bajo la lluvia, y no te preocupes por tu ropa –Señalo hacía la puerta –La enfermera te cambió, y en un par de horas te darán otro, pero… es que te desmayaste frente a la sala de música y te ayude, así que no tienes de que preocuparte –Aquel chico rió, y me acercó un llavero -¿Esto es tuyo no?
Acepte el pendiente y lo coloqué en mi cuello.
-Sí es mío –Al terminar de decirlo un incomodo silencio lleno aquella habitación, pero el chico a punto de decir algo más, fue interrumpido por la entrada sorpresiva de la enfermera escolar Nana-sensei.
-Ah… lo lamento, ¿Interrumpo algo? –La mayor miró algo extrañada cuando notó que todo estaba callado
-¡No!, ¡No!, ya me iba, lamento las molestias –Dijo el rubio y tomando un violín de una repisa se marcho, cerrando la puerta con cuidado al salir.
La enfermera puso una cesta en una de las camas y me miró…
-Ah… lo lamento Asakura-san, pero el joven Kagamine-kun te trajo a la enfermería, pero cómo tenía una junta importante con el director, él me apoyo con tu cuidado, te cambie de ropa, pero él se encargó de tus heridas, aun no entiendo, ¿Cómo te las haces?... ¿Asakura-san?, ¿Asakura-san?, ¿Estás bien?...
No lo sé, pero en aquel momento lo único que podía pensar era en el nombre de aquel chico que conocí ese día… Kagamine, resonaba en mi mente…
-Sí, estoy bien, ¿Qué me decía Nana-sensei? –dije con pena bajando mi mirada.
-No, nada, olvídalo Asakura-san, pero por el momento, aquí tienes tu ropa, y si necesitas algo más, ¡Me dices! –Mostrando una sonrisa asentí a sus palabras y me fui a mi casa, Nana-sensei era la única que sabía de mi situación sin embargo ella me quería ayudar, pero tras múltiples e interminables ruegos logré hacer que no dijera nada, aunque me reprochaba que no dijera nada, yo negaba y le decía que era algo que tenía que hacer sola…
Se me hacía extraño, pero sin darme cuenta, conforme estaban pasando los días comencé a tener una nueva costumbre. Iba de aquí para allá persiguiendo aquel singular chico, aunque la primera impresión que me había llevado de él era algo dudosa, de alguna forma su forma de ser me pareció buena y amable, pero aun así me negaba a creer que en el mundo alguien fuera así. Con el tiempo fui logrando saber que aquel chico que me había ayudado se llamaba Len Kagamine, que estudiaba en un grado mayor que yo, lo que lo hacía mi senpai, él siempre andaba sonriendo y siendo amable con todos, llegué a saber que muchas chicas estaban enamoradas de él, pero él no hablaba con ellas o salía con alguna, llegué a pensar que sería imposible que alguien como él se fijaría en mí…
-Un momento, ¿En que estaba pensando?
Maldije al darme cuenta de mis pensamientos, porque pensaba algo así, ¿Acaso tantos golpes comenzaban afectarme?... sin duda era una idiota al pensar siquiera algo así… pero lo que no sabía al no darme cuenta que era sólo cuestión de tiempo para que entienda mis confusos sentimientos …
Logré saber además que pertenecía al consejo estudiantil y que había logrado llegar a las semifinales estatales de concursos musicales de violín el año pasado, sus calificaciones eran perfectas y sobresalía en deportes, era perfecto pero aun así, me negué a hablar alguna vez con él por tener miedo a que tenga alguna actitud de tratarme con odio y desprecio como los demás…
Sin embargo un noche tras quedarme tarde por un proyecto escolar, todo eso cambio, al verme atrapada en una pelea habitual con Kaito, y su banda de amigos, estaba en el tejado completamente a su merced, apenas y podía pararme y sentía los golpes que me propinaban sobre mi ya demacrado cuerpo…
-Si serás, ¿Solecito?... ¿Solecito?... –Kaito me miro con rabia y me agarro por mi cabello – ¡Esto aun no termina!, ¡Quiero seguir jugando! –Sus amigos comentaron lo mismo mientras me miraban de mala manera, su primo Akaito, salió de ellos y me agarró por mi corbata de mi uniforme.
-Primo, deja que los profesionales se encarguen –El peli-rojo, me arrebató de la manos de Kaito, donde él sólo murmuro por debajo, por otra parte Akaito me llevó contra una valla metálica donde me quitó mi chaqueta blanca del uniforme dejando expuesta mi sostén, a lo que él sólo me miro lujuriosamente mientras se relamía
-Te ves cómo una de nosotros pero la diferencia es muy grande, por lo que yo seré el primero que te muestre lo que es la desesperación, no tienes ninguna otra opción…
Sólo escuchaba como entre sus divagaciones Akaito se acerco hacía mí y me comenzó besar toda la extensión de mi cuello mientras sus manos recorrían todo mi cintura, bajándome lentamente mi falda, sólo escuchaba cómo sus amigos lo animaban, mientras Kaito sólo reía por debajo… me era difícil de creer que mi primera vez sería así, en lugar donde posiblemente todos abusen de mí… que mi vida sólo continúe de la forma en que la he vivido, ya nada me importa, no tengo a nadie…
De repente recordé su imagen… la de Kagamine-senpai, y su sonrisa, no sabía el porqué pero con cada caricia y manoseo de Akaito hacía sobre mi piel estaba lejos de que lo sintiera, porque en ese instante pensaba en mi senpai…
-Bien mi pequeña muñeca, ¡Conocerás porque me llaman el rompe…! –Akaito no termino de hablar porque tras un sonido abrupto cayó desplomado enfrente de mí. Todos sus compañeros se quedaron sin habla, al verlo, una sombra llegó frente a ellos, yo no podía ver nada por la escasa iluminación…
Por un momento todos se quedaron quietos, no escuchaba nada más, todo el ambiente de un momento a otro había cambiado, de la nada aquella silueta se fue acercando hacía mí…
Por un instante lo reconocí… era mi senpai, aunque al verme su sonrisa que siempre traía se esfumo, podía notar cómo me miraba… pensé que me miraría mal y me diría cosas horribles, era lógico murmure…que tal vez esta ocasión no sería como la otra vez en la enfermería.
Pero… lejos de ser así, se fue acercándose y se quitó su chaqueta de la escuela, colocándola suavemente sobre mí.
-Tranquila, no te preocupes, déjame que me encargue de este asunto, te aseguro que nada malo pasará… -Sonriéndome como la primera vez que lo vi, fue dándome la espalda caminando hacía donde estaba Kaito y los demás chicos que lo miraban con nerviosismo…
- ¿Qué haces por aquí Kagamine? –La voz de Kaito fue ronca y llena de odio –Sí es que no quieres meterte, estás en mis asuntos, así que por… -No logró terminar la frase porque su boca se cerró abruptamente por el puño de Len, el golpe fue seco y rápido que logró hacerlo tambalear y escupir sangre -¡Qué hiciste desgraciado!, ¡Esto no te lo perdonaré maldito!
-¡No me interesa saber nada de basuras como tú!, ¡Eres un degenerado! –Corriendo hacía él de nuevo le propino un golpe en su estomago, haciendo que escupiera saliva por el fuerte golpe, Aunque al no fijarse Len, uno de los amigos de Kaito lo golpeó con un tubo en la espalda, aunque no noté que a Len le doliera, el soltó a Kaito, y lo miró…
-¡Qué decepcionado estoy!, ustedes son una vergüenza, ¡Qué método es este tan sucio es este!, -Gritando a todo pulmón -¡No les perdonare a ninguno de ustedes remedo de hombres lo que querían hacerle a la dama! –Len se dio la vuelta, y se lanzó contra el que le había propinado aquel golpe, le asesto ambos puños en su estomago acompañado de una patada que fue directo a su rostro, dando una vuelta sobre si mismo se barrió y logró hacer caer a otro que llevaba nudilleras y perdiera al quedar inconsciente por el golpe contra el suelo.
Estando cerca de la valla me quedé sin habla al verlo luchar, podía ver que peleaba bien pero no movía la parte de su brazo izquierdo.
- ¡Maldito! –Gritó Kaito al ser de nuevo golpeado y caer inconsciente, el senpai lo soltó y lo dejo en el suelo, mientras los demás compañeros que tenía corrías por las compañeras, gritando, por un instante miré a mi senpai, pero no sé si fue por efecto de la luz pero su rostro, en sus orbes azules se veían sin brillo, pero al volver a verlo se veía normal…
-Ah… lamento que hayas visto eso –Dijo acercándose, es que a veces no mido mis acciones, agachándose hasta mí, me sonrió… pero intente devolverle el gesto, pero de su brazo caía gotas de sangre.
-¡Estás sangrando! –Exclame preocupada, debemos apurarnos a la enfermería, dije agarrándolo de su mano y jalándolo por las escaleras mientras corríamos hacía la enfermería. Aunque al llegar por la hora que era no había nadie en las cercanías por lo que le dije al senpai que se colocara en alguna de las camillas mientras buscaba entre los estantes algunas gazas y desinfectantes, sin darme cuenta el hizo una risa, por lo que extrañada me di la vuelta para entender mejor la situación…
-¿Bueno tú de que te ríes? –Exclame molesta mientras él se quitaba su camisa blanca dejando expuesto su pecho, el pareció ignorar mis pregunta mientras seguía riendo -¡Para ya!, ¿Y ahora por qué ríes? -Después de unos segundos de estar luchando por controlar su risa, por fin me miro.
-Es… que… eres alguien muy peculiar –Dijo mientras, me acercaba a él y aplicaba los desinfectantes sobre su herida – ¡Auch! Eso duele
-Por favor no te muevas mucho, si no, no puedo aplicarlo bien, y ¿A qué te refieres con peculiar? –Pregunté mientras miraba su herida no era nada tan grave pero al haber venido decenas de veces podía asegurar que era sólo cuestión de una herida superficial.
Él parecía meditarlo, pero sólo suspiro –Es que, desde que te conocí, no te había visto de esta manera, aunque no negaré que me sorprendí mucho lo de hoy -Bajé mi cabeza el recordar lo que pasó en la azotea, realmente me esperaba que me dijera algo, pero él sólo suspiro y sonrió -No te preocupes realmente si es algo que no quieres decir no hay problema, realmente me disculpo yo por no ser mas perspicaz, aunque…
- ¿Por qué?... ¿Porqué?... –Murmure…, él pareció confundido por mis abruptas palabras -¿Sucede algo?, ¿Qué pasa?...
-Eres idiota –Grité molesta mientras lágrimas salían de mis ojos, me aleje de él mientras apretaba algunas gazas contra mí pecho - ¿Por qué?... –Aumente mi tono de voz mientras se levantaba de la cama y se acercaba hacía mí -¡No!... ¡No quiero que los demás te traten así!... ¡No vez que estás sangrando!, ¡podían haberte destrozado!...
-Pero… es que… yo –No lo deje que continuara porque le tire las gazas mientras me dejaba caer en el piso, abrazándome mientras sollozaba fuertemente, hasta el punto que no me percate que momento los brazos de senpai me abrazaron con fuerza, ya no me importaba nada lloré sobre sus brazos y me acurre en su pecho mientras gritaba y dejaba que todas las emociones que sufría por el dolor, desconsuelo, desesperación, miedo y odio… que sólo escuchando sus dulces palabras que me consolaban, en ningún momento haciéndome sentir mal él sólo siguió abrazándome…
-¡Déjame ayudarte! –Dijo de la nada, mi voz entremezclada con mi llanto le pregunto él porque, el sólo sonrió y me beso la frente… -Es que tal vez no me creas pero… realmente te considero una persona muy especial para mí, lo sé por tu mirada, puedo decir con seguridad que nunca has hecho nada para que te ganaras lo que te han hecho esos mal nacidos pero… he notado como te la pasas siempre –Su voz bajo y colocando sus manos sobre mis mejillas –Sé que crees que no existe nadie que quiera ser tu amigo, y todos los que tienes son sólo falsos lo sé… por favor –Rogó -¡Si no tienes ningún amigo!, ¿Déjame ser el primero?... –Sus palabras resonaron en mi mente, pero me negué a mirarlo… no sabía que pensar siquiera saber que decir en esos momentos…
-Yo… yo… no pude continuar porque sentí su peso ceder y vi sus ojos cerrados… lo toqué y me di cuenta que estaba hirviendo en fiebre… me apuré y lo atendí… mientras le suministraba sus medicinas, fui meditando sus palabras…y pensando en su actitud conmigo… -Baka –Suspire rendida, sonreí por primera vez en años, de alguna manera me sentía en paz y feliz –Aunque no lo notara en esos instantes, que una sonrisa se formaba en el rostro de Kagamine-senpai…
¿Quién diría que esa sería el inició de nuestra historia?
Cómo un par de amigos de toda la vida siempre confiamos el uno en el otro… poco a poco fui cambiando con su ayuda, éramos tan iguales y a la vez tan distintos… -suspiraba por cuarta vez ese día- habían pasado sólo unos seis meses pero por motivos familiares mi padre me dijo que nos mudaríamos en el extranjero… me quedé en vela noches enteras pensando en que decirle a Lenny-senpai –Así le decía tras llevarnos tan bien aun siendo de grados distintos– hasta que un día lo cité en la parada de la estación Shibuya, donde íbamos siempre de paso a la siguiente estación para ir de paseo a Akihara, pero ese día no pude… estando tan felices platicando uno con el otro que entre risas y bromas tomando nuestras bebidas favoritas me acobarde y me callé…
Al día siguiente le deje una carta de puño y letra explicando mis sentimientos que había desarrollado por mi senpai, y me fui al aeropuerto hacía mi nuevo destino… sin embargo sólo espera verlo despedirse de mí... pero es nunca pasó… me quede esperando por él, pero nunca llegó, dándomele medía vuelta a la entrada del área de partida, me despedí de mi patria y me marche, me marche hacía un nuevo futuro…
¿Quién diría que aquel bello sueño que tenía sólo sería el inició de mi pesadilla?
Llegué a Londres donde estaban las empresas de la familia, y me inscribieron a una escuela de alcurnia donde me esmere y di pasó a una transformación en la vida… siempre pensando en mi senpai cambie mi aspecto… con los meses y gracias a mi desarrollo fui quedando como una toda una señorita mi cuerpo fue poco a poco a ser balanceado y con curvas no tan pronunciadas, pero que eran llamativas, ya no era la plana que era antes siempre recibía burlas por ello, al igual que mi largo cabello rubio que ahora brillaba tan intensamente, mis orbes azules tan profundos e imponentes como las olas del mar… y toda esa antigua actitud de miedo había dado paso a mi nueva yo… muchos chicos de esa escuela me invitaban a salir y cosas así, que fastidió –pensaba- ellos sólo pensaban en mi como un objeto, sólo miraban mi aspecto… que par de cerdos… odiaba eso más que nada… sin embargo, un día al salir de una clase de educación física una extraña corriente de electricidad recorrió mi espalda al escuchar esa voz…
-¿Rin, mi solecito eres tú?...
-¡No puede ser! –Grité mentalmente mientras temblaba, al instante lo reconocí, ¿Cómo no sería posible?... ese cabello azul tan fuerte, y esos ojos despiadados y extravagantes… -¡Kaito Shion! Mi pesadilla de nuevo… de golpe recordé sus insultos y sus golpes, los recuerdos fueron tan lúcidos que por un momento pase a caerme en pleno pasillo, pero de no ser porque Kaito que me sostuvo con fuerza y me apretó entres sus brazos antes mis ligeros movimientos por resistirme, que por el miedo poco a poco cesaban…
-¡Te encontré! Y te juró –Susurró, mientras me mordía una oreja, sentí como pasaba su lengua por mi lóbulo de forma rápida y salvaje, me provocaba asco, pero no podía alejarlo… acercándose lo suficiente hacía mi oreja me susurro de nuevo -¡Nunca te soltare de nuevo mi ahora hermoso sol!...
Esa frase fue el comienzo de mi pesadilla…
Desperté estrepitosamente y jadeantemente tras escuchar como el despertador de mi habitación sonaba intensamente… comprobé mi estado, mi rostro estaba pálido, eso lo pude comprobar al verlo por el reflejo del espejo de la habitación.
-Cálmate Rin –intente controlarme, pase mi mano por mi pecho comprobando mis latidos, estaba aterrada, por el hecho de haber recordado mi pasado… pero… aun tenía pesadillas con eso, no era nada bueno para mí. Sólo me levanté y me di una ducha rápida para desayunar algo ligero, era el primer día de escuela y no quería llegar tarde por lo que tome mis llaves de mi departamento y me preparé para la Universidad Vocaloid All Stars.
Con calma llegué y me presenté al grupo entero, la maestra Prima-sensei fue muy dulce e hizo que me presentara ante todos el grupo.
-Soy Asakura Rin, espero que nos llevemos bien –Exclamé mientras todos se quedaban sorprendidos, ya me había acostumbrado a esa primera impresión, todos hacían eso, e incluso el estruendoso gritó que saltaron mientras me dirigía a un asiento libre cerca de la ventana, podía notar esas horribles miradas que me daban aquellos chicos… pero lo disimule porque eran sólo compañeros con los cuales no tenía intención alguna de hablar con ellos si estaba en sus planes que cayera por ellos, porque en mi corazón desde pequeña sólo estaba mi senpai… aquel al cual yo ame.. y que pronto haré todo lo posible por saber de él…
Eso pensaba, hasta que tras una semana, en la segunda sesión de Literatura moderna que la puerta se abrió estrepitosamente de la cual ingresaba un pelinegro… -Ah… tú debes ser Kagamine-kun –Dijo la maestra Prima, mientras llenaba un papel de su escritorio y apuntaba la asistencia del recién llegado…
-Muy bien clase, quiero que le den la bienvenida a nuestro nuevo alumno, el es Kagamine Len, y por un par de asuntos no se había podido incorporar a nuestra clase desde la semana pasada, por lo que –Mirando al chico que se encontraba a un lado, le hizo un par de señas a lo cual el asistió -Joven Kagamine, pase al frente y preséntese debidamente.
El chico levanto su mirada apenas y camino hasta el pizarrón, escribiendo en Kanji su nombre, ante la mirada inquisitiva del alumnado femenino que decían muy disimulados murmullos que resonaron en al salón, el joven dejó de escribir y se presentó…
-Soy Kagamine Len, espero que nos llevemos bien –Su expresión facial y sus movimientos eran ágiles y sombríos, de un momento a otro nuestras miradas se cruzaron, le sonreí fervientemente, por unos instantes lo vi corresponder a mi saludo sonriendo y me guiño un ojo de sorpresa… estaba saltando de felicidad internamente, agradecí su gesto era muy típico de él me encantaba. Estaba ansiosa por el próximo descanso había tantas cosas que quería hablar con él, y estaba segura de algo…
Mi primer amor lo había vuelto a encontrar y estaba segura que lucharía por mi felicidad…
Por la persona que me enseño que era la vida…
Y las maravillas que viví con él…
Tras un par de horas, al sonar la última campanada, corrí hacía su lugar donde él me esperaba con una sonrisa como siempre, aunque lo notara cambiado… ese no era motivo para que no lo abrazara y soltara un par de lágrimas de felicidad, porque estaba abrazando al chico del cual me enamore y lo mejor que pude sentir fue que correspondiera al abrazo y me murmurara con su voz tan dulce que recuerdo perfectamente… aunque algo cambiada, juro podía distinguirla de todas…
-¡Hola de nuevo Rinny-chan!, ¡Cuánto has crecido!, ¡Mírate estás muy bonita!
-¡Tú no te quedas atrás! –Dije mientras nos mirábamos, pude notar cómo se sonrojo fuertemente y bajo la mirada apenado, sabiendo cómo era desde hace años, seguro que su actitud de siempre pedir perdón se haría presente…
-Lamento lo de hace una sema… -No lo dejé continuar porque lo callé con un beso repentino, no me importó si aun habían personas en el salón pero no me contuve lo bese de la misma manera que lo había hecho la vez anterior… esta vez fui yo la que ingresé mi lengua en su cavidad al morder ligeramente su labio inferior, gracias a que fue sorpresa mi acción, pude ir saboreando su boca de forma agresiva y rápida, fue tanta la fuerza con la que lo sujeté de sus brazos que hice que cayera encima de su asiento, sentándome encima de él, acelerando el beso, todo fue tan literal que prácticamente me lo estaba comiéndomelo, tenía atrapando su lengua con la mía, sentí que aunque sus movimientos eran lentos e inocentes, no le di tregua alguna, fui con todo… podía sentir apenas algo de acción de parte de mi senpai… no era de extrañarse porque al abrir mis ojos noté como él los tenía abiertos como un par de platos, estaba temblando debajo de mí… me pareció tan lindo que no lo solté, si no que me subí sobre sus piernas, acelerando mis movimientos… fui lamiendo, mordiendo, saboreando, y disfrutando ese sabor que tanto anhele, sabía tan dulce y placentero, que casi podía jurar que sentía el mismo cielo… Estuve no sé cuánto tiempo fue pero fue hasta que me sentí algo satisfecha lo solté… -Lo miré, sus ojos aun estaban muy abiertos y su respiración jadeante era visible… pude ver que su expresión de sorpresa aun continuaba… aun estaba procesando lo que acababa de pasar…
No me importo que las chicas y los chicos que se encontraban reunidos en torno a nosotros nos miraran e incluso que haya montado una escena subida de tono frente a ellos y nuestra maestra que se había desmayado producto de ver eso… sin olvidar mencionar que a Lenny-senpai aun intentaba articular alguna palabra… -na… na…na… -Pobrecito sonreí, aun no podía terminar su oración, sin embargo le puse un dedo sobre su boca.
-No te tienes por que disculpar Lenny-senpai – ¡Soy yo… y he regresado! –Viendo como poco sonreía como era tan característico de él lo bese nuevamente…
La bulla del salón y los gritos de tanto chicos como chicas siguieron resonando sin importarme…
Porque estaba feliz de tener a Lenny-senpai y que eso no cambiaria…
A lo lejos, mirando desde la ventana del pasillo un grupo de chicas se encontraban, entre ellas la diabla sonreía mientras dejaba escapar una ligera risa al ver el espectáculo que se daba dentro de aquella aula de primer grado…
-Hay Lenny te aseguro que no es tan fácil escaparse después de lo que hiciste hace una semana… te aseguro que destruiré todo lo que te importa… rogaras por regresar a lo que eras…
La chica sonrió y se dio la vuelta mientras su grupo de amigas la seguían desapareciendo entre los pasillos sacudiendo su par de coletas al viento, tras dejar en uno de los lockers una carta…
Ella estaba segura de que volvería a ver de nuevo al Narcisista Spice! que después de meses de estar en un retiro, sería divertido verlo regresar, jugar y destrozar… porque para ella nadie, pero nadie se metía con Hatsune Miku…
Richy-kun Se Despide: Oh… bueno, se termino el capítulo de hoy, pero si les gusto háganmelo saber acepto sugerencias, recuerden cualquier aclaración háganmelo saber… por el momento, enserio lo siento tarde mucho, lamento si ven errores ortográficos o de coherencia por todas las molestias que les cause lo lamento de ante mano, pero por lo pronto a todos mis amigos les mando un saludo.
PD: Espero que les haya gustado, así como notaron un poco de lo que tratara el próximo capítulo y sin duda no se pueden perder…
Cristal12997: Kanon apareció, pero será importante, sin embrago habrá muchas villanas que querrán ver y acabar el amor de los Kagamine, sin embargo habrá algunas personas que los ayudaran y una muy importante es Kanon… y lamento la demora :C
Cathy-Chan: Un gusto, si se enamoraron a primera vista, pero él lo niega, aunque la sorpresa fue muy grande para Rin al saber que Len fue el que la salvo, sin duda no te puedes perder el siguiente, porque estallara el RinXLen en su máxima expresión…
Shioo: Len no hará fuerte a Rin, será al contrarió, sin embargo se sorprenderá un poco de notar que tano pasara con este adorable par… (risas malévolas) :X no puedo decir mucho pero le aseguro que muchas cosas pasaran y le aseguro que le gustaran. Gracias XD
Citlalli: ¿Qué hay de nuevo?, sé que la espera fue mucha y enserio lo lamento, pero amiga, senpai, gracias por el apoyo que siempre me brindas enserio… muchas gracias y todas las dudas que tenía en tu fic, ya las estoy hilando y creo saberlo… je,je, pero en otro tema, pues espero que esta semana hayas podido pasarla genial, gracias… :3
Matryoshkah: Hola mi senpai, sé que lo dije la otra vez fue decepcionante, pero lo lamento sin embargo con el poco tiempo que he tenido logré terminarlo, enserio lo lamento, pero hare todo lo posible para entregar el siguiente, sin embargo me esforcé para que este sea largo, espero le guste… :P sin embargo la escenita de Len y Rin hará que este más allá de sus expectativas, en el siguiente hare un capítulo entero de ellos sin duda le encantara, y la acción de la diabla y el narcisista spice explotara porque deje su confrontación abierta, sólo espolaire que será muy fuerte esa escena…
Tsundere Anime: Woo… primera vez gracias por el comentario… y sí no he notado que pongan a Kanon y Anon en algún fic muy seguido pero se da… por lo que quiero yo… es ingresar a la tercera generación y la segunda… eso será genial… por cierto muy buen trabajo, lo sigo de cerca… ¡Sigue así!...
Bueno amigos, hasta la próxima, y por supuesto me agrada saber que les esté gustando la historia, muchas gracias por su apoyo…
Recuerden lectores ocasionales ustedes hacen posible esto, den un reviews que es gratis y significativo para los escritores…
Matta ne!, Atte: Richy Escorpy
