¡Hola!
He de admitir que este capítulo me costo un poquito más de lo que pensé.
Sin embargo lo escribí para despejarme del estrés de esta semana, que fue bastante caótica para mi.
En fin, gracias a las personas que se han tomado el tiempo de dejarme un Review, me pone muy feliz que lo hagan.
Me despido esperando volver pronto.
Los personajes (o casi todos) son de la maravillosa JK Rowling.
En la torre de Gryffindor Hermione apuraba a Ginny a salir de la habitación.
- ¡Por favor! – Suplico Hermione– Date prisa, necesito… Tengo que ir a la biblioteca.
- ¡Por Merlín Hermione! Es el primer día – Se exaspero Ginny mirando a su amiga con el ceño fruncido – ¿No me digas que quieres adelantar deberes que aún no nos han dejado?
- Por supuesto que no - Se ofendió la otra -Yo voy a la biblioteca por gusto, no sólo cuando hay deberes.
Ginny soltó un resoplido y resignada salió de la habitación. Al entrar en la sala común pudo distinguir a Harry y Ron que ya las esperaban para bajar a desayunar.
El moreno se adelantó a su encuentro y deposito un beso en los labios de su novia, para consternación de Ron. A veces le era inevitable no sentirse incomodo al ver a su mejor amigo besando a su hermanita pequeña. Pero en ese preciso instante sus ojos se percataron de la presencia de la castaña y se acercó de inmediato.
-Buenos días Hermione ¿Qué tal dormiste? – Saludo con una sonrisa y las mejillas ruborizadas el pelirrojo.
Hermione lo miro sintiéndose incomoda por el trato de Ron hacia ella. Casi prefería cuando su amigo la trataba como un bruto todo el tiempo. Soltó un suspiro.
-Buenos días Ron, dormí muy bien, muchas gracias – Respondió pasando alado de la parejita feliz que eran sus mejores amigos y sonriendo con malicia tomo a Harry del brazo y dando un tirón echo a correr sin soltar al moreno.
-¡Hey! – Exclamo Ginny mirando furibunda como salía su novio por el retrato jalado del brazo de una castaña que reía a carcajadas.
Ron miro a Ginny y también se echó a reír al ver la expresión de su hermana, pero al momento siguiente salió corriendo detrás de sus amigos antes de que la pelirroja se desquitará con él echándole una maldición.
Llegaron al Gran Comedor riendo todavía. Todos los que ya se encontraban desayunando miraban con admiración a los chicos, unos incluso soltaban suspiros soñadores. Hermione evidentemente divertida ignoraba todo aquello, su rostro estaba rojo tras haber corrido casi 2 tramos de escalera sin detenerse.
-¿Estás consiente de que por esto Ginny te puede echar los Moco Murciélagos? – Le dijo Harry intentando mostrarse serio pero una risita se le escapó de los labios.
En ese momento Ron los alcanzaba y también venía riéndose.
-Ese maleficio es para enemigos y yo no lo soy, estoy a salvo – Aseguro Hermione satisfecha mientras le echaba mermelada a sus panqueques.
-¡GRANGER! – Una pelirroja totalmente fuera de sí apareció en la puerta del gran comedor y clavando los ojos en Hermione hecho a correr en línea recta hacía ella.
Hermione que en ese momento estaba tomando jugo casi se lo tira encima al ver a su amiga con el rostro colorado de enojo.
-Te lo dije – Se burló Harry sonriendo con suficiencia.
-Por favor – Imploro Hermione viendo horrorizada como Ginny con cara de querer lanzarle un Cruciatus se acercaba a toda prisa hacia ella y levantaba la varita. Se planteó la idea de salir huyendo del Gran Comedor y quedarse sin desayunar – ¡Haz algo!
Harry soltó una risita y en el preciso momento en que Ginny pasaba a su lado y agarraba impulso para saltar encima de Hermione, estiro los brazos y la jalo de la cintura para que cayera sentada en sus piernas y le estampo un beso en los labios.
Hermione que contenía la respiración en esos momentos soltó el aire y vio aliviada que el color rojo del rostro de Ginny recuperaba su color normal mientras su novio la besaba apasionadamente.
-Andas muy risueña hoy Hermione – Comento Ron mientras engullía con entusiasmo sus huevos con tocino.
-Es que este año son nuestros Éxtasis – Dijo con una sonrisa.
Ron escupió todo lo que tenía en la boca.
-¿Estás de broma? – Farfulló – Hermione, no me amargues el inicio del curso recordándomelo a cada momento por favor.
"Lo haré si con esto vuelves a tratarme como siempre." Pensó la castaña.
-Ni creas que me he olvidado de lo que hiciste Granger – Le amenazo Ginny que ya se había despegado de Harry y empezaba a desayunar – Esta te la guardo.
-Y a mí también me debes una grande – Dijo Harry maliciosamente mirando a la castaña.
-Oh, por favor, fue sólo una broma – Se defendió Hermione mirándolos con ojos de súplica y sonriendo a la vez.
-Está bien, te perdono. Pero sólo porque es raro ver a la ex prefecta Hermione Granger jugando como una niña – Dijo Ginny devolviéndole la sonrisa.
En ese momento la profesora McGonagall se acercaba a la mesa de Gryffindor para entregarles sus horarios de clases.
-Buenos días – Saludo la mujer cuando se al fin se acercó a ellos y les sonrió.
-Buenos días profesora McGonagall – Saludaron los chicos con entusiasmo. La profesora había pasado de ser alguien a quién solo le tenían respeto a una persona que admiraban y apreciaban.
Ella les devolvió la sonrisa y le entrego su horario a cada uno.
-Los veo después del desayuno. No lleguen tarde, Potter, Weasley – Dijo mirándolos con severidad y continúo recorriendo la mesa entregando más horarios.
-Ya han pasado siete años desde la primera y única vez que llegamos tarde a su clase en primero. No es posible que no lo olvide – Se quejó Ron, que había dejado a un lado el pergamino que le dio la profesora y continuaba desayunando.
-Nuestras clases nos las dará Fleur – Dijo Ginny que a diferencia de su hermano si había mirado su nuevo horario.
-¡Perfecto! – Exclamo Dean Thomas que en ese momento llegaba junto con Seamus y Neville y se sentaban junto a ellos.
Hermione inevitablemente miro a la mesa de profesores, allí estaba Fleur Delacour tan deslumbrante como siempre. Desayunaba con delicadeza mientras asentía mirando al profesor Archibald que en esos momentos le decía algo. La castaña no podía apartar la mirada de los movimientos de la francesa. Estaba como hipnotizada.
-¿Hermione? – Le hablaba Harry - ¿Hermione me escuchas?
Hermione distraída se volvió a mirar a su amigo.
-¿Qué?
-¿Por qué miras tanto a la mesa de profesores? – Cuestiono Ginny - ¿Acaso te gusta el nuevo?
-¿Qué? ¡Por supuesto que no! – Se ofendió la castaña mirando a la pelirroja con el ceño fruncido.
-¿Entonces? – Ginny la miraba con una sonrisa maliciosa.
-Yo no… Yo… - Hermione balbuceaba.
-Hola- Saludo una voz dulce detrás de ella y Hermione se giró.
-¡Luna! – Exclamo Hermione con felicidad haciéndose a un lado y jalando a su rubia amiga para que se sentará.
Ya todos estaban acostumbrados a que Luna se relacionará con los Gryffindor, así que a nadie se le hacía extraño verla desayunar en esa mesa y no en la de Revenclaw.
-¿Qué clase tienen ahora? – Pregunto la rubia con interés. Ella también iba a su mismo curso.
- Transformaciones – Respondió de inmediato Hermione aliviada por la distracción que ocasiono Luna.
-¡Yo también! – Exclamo Luna contenta.
Y mientras iniciaban una charla acerca de sus clases, Hermione decidió no apartar la mirada de su desayuno.
Así que no se dio cuenta de que una hermosa rubia la miraba desde la mesa de los profesores con evidente adoración.
Fleur la había visto desde que llego corriendo junto con Harry al Gran Comedor, y le había parecido tierna la manera en que se divertía con sus amigos, seguramente aprovechando sus últimos momentos de estudiante, ojala ella también lo hubiera hecho pensó Fleur soltando un suspiro y volviendo a concentrarse en la charla con el profesor, ambos charlaban acerca de los temas que darían en la asignatura.
La profesora McGonagall les había dividido las clases conforme a los grados de los alumnos, a Fleur le habían tocado los grupos a partir de quinto y ella había casi saltado de alegría, vería más a Hermione, aunque eso también le provocaban nervios incontrolables, sabía que la chica era bastante inteligente y sobre todo exigente con las clases.
Y por ello, desde que le habían dado la noticia de que iba a ser profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras en Hogwarts, se había estado preparando. Había tomado clases ella misma de Defensa, había comprado enormes libros para estudiar y honestamente había quedado encantada con la materia.
Así, cuando termino el desayuno y echando una última mirada a la mesa de Gryffindor, se dirigió a su primera clase, rogando a los Dioses no quedar en ridículo delante de un montón de adolescentes que seguramente querrían comérsela viva, por así decirlo.
Al doblar al pasillo en el que se encontraba su nueva aula, vio que ya estaban sus alumnos de sexto esperándola, tomo aire disimuladamente y camino hacia ellos con paso firme. Los chicos se hicieron a un lado para que ella pasara. Fleur apunto con su varita el pomo de la puerta y esta se abrió, les hizo una señal para que ellos entrarán primero.
Los alumnos de inmediato se pusieron en fila y caminaron hacia el interior del aula, cuando la última chica pasó, Fleur miro su reloj de pulsera: ocho en punto. Miro de nuevo el pasillo vacío y entro al aula cerrando la puerta detrás de ella.
Fleur camino a su escritorio y mientras sacaba de su portafolio un pergamino con la lista de los nombres, los alumnos hacían un pequeño revuelo mientras ocupaban sus lugares. Cuando la francesa se irguió y los miro, estos la comieron con la mirada, en especial los varones.
Fleur comenzó a pasar lista y sólo levantaba la vista para ubicar los rostros cuando alguien decía "presente" cuando al fin termino, el pergamino se en rollo y se guardó en el portafolio nuevamente.
Fleur se giró al pizarrón que tenía detrás apuntando con su varita en el preciso instante en que la puerta se abría.
-Lo siento profesora, yo… - Dijo con una risita una chica alta de tez blanca, cabello negro y ojos verdes.
Fleur la miró con las cejas arqueadas.
-¿Puedo pasar? – Pregunto con descaro la chica poniendo un pie dentro del aula.
-¿Y usted es…? – Fleur la miraba con molestia disimulada.
-Astoria – Sonrío con petulancia – Astoria Greengrass.
-Muy bien señorita Greengrass – Dijo Fleur sonriendo ante la oportunidad de dejarles en claro que con ella no iban a tener las cosas fáciles – ¿Puede ser tan amable de mirar su reloj y decirme que hora es?
La chica sorprendida se corrió la manga de la túnica y miro su reloj de pulsera.
-Ocho con diez – Espetó levantando la mirada hacia Fleur.
-La clase empezó hace diez minutos, así que haga el favor de retirarse y el próximo miércoles la veo a las ocho en punto – Dijo esto girándose de nuevo al pizarrón.
-¡Pero es el primer día! – Exclamo la chica molesta sin moverse de su lugar.
El resto de los alumnos abrieron la boca sorprendidos y miraron a Fleur con aprensión.
Esta se giró nuevamente hacía la morena y colocando sus manos con elegancia detrás de su espalda pregunto:
-¿Sus demás profesores le permiten ser así de insolente señorita Greengrass?
-Yo no… Yo… -Balbuceo la chica bastante resentida – Yo no soy ninguna insolente, sólo me perdí en el camino.
-Tengo entendido que le estoy dando clase a un grupo de sexto año, y supongo que después de cinco años es muy difícil perderse, más cuando recorren los pasillos a sus clases casi a diario. Pero está bien señorita, por ser el primer día puede tomar esta clase.
Fleur miro molesta como Astoria sonreía de nuevo con petulancia.
-Ah sí, veinte puntos menos para Slytherin, cierre la puerta y tome asiento – Fleur por tercera vez se giró al pizarrón y con una sacudida de su varita apareció escrito el nombre de la materia y el nombre de Fleur Delacour, después el programa que llevarían ese trimestre.
Astoria miraba a su rubia profesora con ira, cerró la puerta conteniendo el impulso de azotarla y arrojo su bolso en un pupitre vacío mientras ocupaba asiento y se cruzaba de brazos evitando mirar al frente.
Los demás se miraban con temor y sorpresa unos a otros, no podían creer que su profesora la que parecía demasiado delicada también fuera tan dura y estricta. Se dieron cuenta al instante de que con ella no se podían tomar las cosas tan a la ligera.
La clase avanzo con normalidad, Fleur tuvo que agradecer internamente a Astoria por su interrupción, gracias a ello los nervios del primer momento se disiparon y estuvo más segura de sí misma. En un principio les dio una breve introducción de lo que aprenderían ese trimestre y escucho orgullosa los murmullos de entusiasmo de los alumnos. Se dedicaría a enseñarles hechizos de Defensa, lo había platicado con la profesora McGonagall y ella estuvo de acuerdo, eran alumnos de sexto curso y poco conocían de Defensa práctica pese a ir tan avanzados. Sonrió ante la alegría de los chicos al saber que durante el resto del curso conocerían acerca de las maldiciones imperdonables y al final aprenderían a hacer el encantamiento Patronus.
-¿No puede ser ahora? – Suplico un chico de piel oscura y cabello rizado mirando con ojos brillantes a Fleur.
Los demás asentían en acuerdo con él y miraban expectantes a su profesora.
-Todo a su tiempo – Respondió Fleur con una sonrisa.
El resto de la clase continúo mientras conocían acerca de cómo serían evaluados y lo que ella esperaba de cada uno de ellos. La campana sonó y se volvió a armar el revuelo al salir del aula. Fleur guardo sus cosas, borro el pizarrón con una sacudida de la varita, se despidió con un breve "nos vemos la próxima clase a las ocho en punto" y salió del aula con paso firme y elegante.
-¡Es maravillosa! – Exclamo Dennis Creevey mirando anonadado la puerta por la que había salido Fleur.
-¡Es una perra! – Lo contradijo Astoria mirando con ira al chico pelirrojo.
-Fue tu culpa que te quitará puntos – Dijo una de las chicas de Gryffindor a quién si le había agradado la profesora Delacour y le aplaudía haber puesto en su lugar a una Slytherin.
-Tú no te metas Sangre Sucia – Espeto Astoria mirando con odio a la rubia.
Esta simplemente sonrió se colocó el bolso en el hombro y salió junto con sus amigas que miraron con aburrimiento a Astoria.
-Ese insulto ya no les afecta – Le dijo otra chica también de Slytherin acercándose a Astoria – Y será mejor que no provoques a Delacour, es el primer día y ya te quito veinte puntos.
-No le agrado Alessa, ¡Sólo fueron diez minutos! – Murmuro con resentimiento Astoria mientras terminaba de guardar sus cosas y salía delante de su amiga, ya casi todos se habían ido a su siguiente clase.
-Mejor nos apresuramos, no dudo que McGonagall nos quité cincuenta puntos por llegar tarde también a Transformaciones – Suspiro Alessa y apresuraron el paso.
Al llegar al aula de Transformaciones se toparon a los alumnos de séptimo que apenas estaban saliendo de ella.
-Hola Greengrass – Saludo Malfoy caminando delante de Goyle y Zabini y acercándose a la chica.
-Malfoy – Dijo Astoria sin mirarlo y enfocándose en los chicos que salían por la puerta en ese momento.
Levanto una ceja al fijarse en Hermione Granger y sonrió mordiéndose los labios.
Astoria Greengrass era bien conocida en Slytherin por su preferencia hacia el público femenino y el hecho de que Hermione fuera hija de muggles era algo que la tenía sin cuidado. Pero al ser una Slytherin, la superioridad siempre se hacía presente en ella y de vez en cuando insultaba a la gente que le molestaba.
Pansy Parkinson que en ese momento salía del aula y alcanzaba a Draco se fijó en que este no apartaba los ojos de Astoria, sintió irá al instante pero vio que la chica miraba a Granger con una sonrisa.
-Pero que pesimos gustos tienes Greengrass – Dijo Pansy con asco – No sabía que te gustarán las Sangre Sucia.
Harry, Ron y Ginny se giraron al escuchar esas palabras y le lanzaron miradas de odio a Pansy.
Hermione miro con curiosidad a Astoria y sintió sus mejillas ruborizarse al ver que esta le dedicaba una sonrisa antes de girarse a Pansy.
-Será mejor que cierres tu sucia boca Parkinson – Dijo con tranquilidad Astoria. Y camino hacia la puerta del aula pasando delante de unos sorprendidos Harry, Ron y Ginny. Le giño un ojo a Hermione y entro al aula.
La chica se quedó sin habla y vio como Draco Malfoy la miraba con recelo y Pansy Parkinson con coraje.
Se dio la vuelta y se alejó por el pasillo caminando delante de sus amigos.
-¿Qué paso ahí? – Le pregunto Ginny mirándola con la boca abierta.
-No sé de qué hablas – Dijo sinceramente Hermione aun ruborizada.
-No te hagas tonta Granger, esa chica te coqueteo sin pudor – Dijo Ginny riéndose al ver la expresión de la castaña.
-Claro que no – Se defendió la otra frunciendo el ceño.
-¿Quién es? – Pregunto Harry con curiosidad.
-Astoria Greengrass, va a sexto curso y es Slytherin – Respondió con tranquilidad Luna.
-Vamos tarde con Slughorn –Dijo fríamente Ron que tenía extrañamente las orejas coloradas y el rostro pálido.
Ginny que en ese momento abría la boca para decir algo más se calló al ver la expresión en el rostro de su hermano y se limitó a tomar de la mano a Harry y caminar en silencio rumbo a las mazmorras.
El resto de la mañana, se dedicaron a asistir a sus clases. Para alivio de Hermione le tocaba clase de Aritmancia así que se separó de los otros. No soportaba ni un minuto más alado de Ron, no es que él le estuviera haciendo algo directamente pero su actitud osca era bastante desagradable, Hermione suponía que se debía a lo que había pasado con la guapa chica de Slytherin al final de la clase de Transformaciones. Se sorprendió así misma por pensar en ella de esa manera, sacudió la cabeza con disgusto y se concentró en prestarle atención a la profesora Vector.
A la hora del almuerzo se dirigió con paso veloz al Gran Comedor. Quería terminar pronto el almuerzo y así tener un par de horas libres para ir al fin a su adorada biblioteca.
Apenas se sentó en la mesa de Gryffindor, se acercó un plato de estofado y comenzó a comer sin levantar la mirada.
-Wow Hermione, ¿Le quieres hacer la competencia a Ron? – Pregunto Harry que miraba sorprendido como su amiga engullía su comida a toda prisa.
Ron que tenía la boca llena en esos momentos trago en seco y miro a Harry con reproche.
-Necesito ir a la biblioteca – Fue lo único que dijo Hermione mirando levemente a Harry y regresando de nuevo a su plato.
-Pues si sigues comiendo así – Le advirtió Ginny – Te va a dar una indigestión y no podrás volver a tu adorada biblioteca nunca más.
La castaña levanto a regañadientes la mirada, tomo la copa de jugo que tenía más cerca y de un trago se lo termino.
-Me marcho entonces antes de que algo malo ocurra – Dijo tomando su mochila y saliendo veloz por la puerta del Gran Comedor.
Subió presurosa al cuarto piso y al fin pudo distinguir las enormes puertas de la biblioteca, se detuvo ante ella respirando el olor de libros viejos que tanto la enamoraban. Hacía más de dos años que no ponía un pie allí que sintió como si estuviera reencontrándose con un viejo amigo.
Entro y vio a la señora Pince, la bibliotecaria detrás de su escritorio.
La mujer la miro de arriba abajo por encima de su ganchuda nariz y le sonrió.
-Bienvenida nuevamente señorita Granger.
Hermione se sorprendió y le devolvió la sonrisa.
-Muchas gracias señora Pince.
Y se adentró entre las enormes estanterías de libros, tomo el más próximo de la sección de Transformaciones, busco una mesa vacía y se sumergió en sus páginas.
Había pasado bastante tiempo desde que Hermione había llegado a la biblioteca y no se percató de la presencia de Ginny que se acercaba a ella con paso firme.
-Hermione – La llamo la pelirroja, estaba segura de que su amiga no reaccionaria a la primera por tener metida la nariz en aquel libro – Hermione sé que me estas ignorando.
-¿Qué pasa? - La castaña levanto a regañadientes la mirada.
-Quería hablar contigo de Ron – Dijo Ginny mirándola con seriedad.
-Ginny ya sabes que yo no… -Hermione se defendió desesperada.
-Lo sé Mione, sé que lo que siente mi hermano por ti no es tu culpa – Empezó Ginny – Bueno, no sé para que lo besaste la verdad…
-¡Ginny no estás ayudando! – Se enfureció la castaña.
La otra soltó una risita y continuó.
-Es broma, yo también lo habría hecho estando en un momento así. Hasta a Hagrid habría besado… Pero ese no es el punto – Se apresuró a añadir al ver que Hermione abría la boca para quejarse otra vez – A lo que me refiero es que tienes que hablar con Ron, me doy cuenta de cómo se pone cada vez que estás cerca y Harry y yo opinamos que sería horrible que se rompiera su amistad si las cosas siguen así, porque tu no sientes nada por él.
Hermione la miro con desconsuelo y se tallo los ojos con las yemas de los dedos.
-No sé cómo decirle algo a Ron sin que se ofenda ¿Sabes? – Dijo Hermione quedamente mientras cerraba el libro que tenía delante.
-Sólo se sincera con él, dile lo que sientes y que no lo ves de esa manera. Ron es un tonto y de seguro se enojará pero se le tiene que pasar, al final siempre se le pasa – La consoló Ginny con una sonrisa.
-¿Tú no estás molesta conmigo por no corresponderle a tu hermano?-Pregunto tímidamente la castaña.
-Por supuesto que no. Es tu vida Mione y tú puedes estar con quién tú quieras, aparte, no estás haciéndole daño a mi hermano intencionalmente – Dijo Ginny mirándola con seriedad – Ahora dime ¿qué tal Astoria?
El rostro de Hermione cambio de colores al instante y casi se le cae el libro de las manos. Ginny contuvo la carcajada antes de que la señora Pince la echara de la biblioteca.
-En serio, esto no es gracioso – Dijo Hermione entre dientes mientras se ponía de pie y caminaba hacia el mostrador de la señora Pince y dejaba el libro encima.
-Vamos Hermione, aunque no quieras admitirlo, yo sé que a la chica esa le gustaste, pero en serio ¿una Slytherin? ¡Ahora si el mundo se puso patas arriba! – Se burló la Weasley mientras salía de la biblioteca detrás de Hermione que caminaba a paso veloz tratando de alejarse de las burlas de su amiga.
-No sé porque me tienes que relacionar con alguien que ni siquiera conozco – Espeto Hermione enojándose cada vez más por las burlas de la pelirroja.
-Bueno, bueno, ya está bien, te dejo en paz pero estoy segura de que algo hay – Siguió la otra - ¿Me acompañas a la lechuzería? No he enviado ninguna carta a casa y mejor me apresuro antes de que mamá envíe un vociferador.
-Vale, yo también necesito enviarle una carta a mis padres – Dijo Hermione aun con resentimiento pero alegre de que Ginny al fin la dejará de molestar.
Hermione le había confesado a su amiga su preferencia hacia las chicas en cuanto esta le conto los sentimientos de Ron aquella vez en La Madriguera ya que Ginny no entendía porque Hermione no quería estar con su hermano si se habían besado suponía que algo había.
Para Hermione nunca fue fácil aceptarse de esa manera, incluso siempre pensó que sentía algo más por Ronald ya que en su sexto año le había dolido verlo junto a Lavander Brown e incluso había salido con Viktor Krum. Pero honestamente nunca se sintió bien con el chico a pesar de que este le insistió por medio de cartas que tuvieran una relación. Sin embargo, aquella vez en la que ella y Ron habían compartido un breve beso fue cuando se dio cuenta de que no quería estar nunca más con un chico. Para su sorpresa Ginny aquello se lo tomo con tranquilidad, ni siquiera se inmuto ante la confesión para asombro de Hermione. En el mundo de la magia aquello no era ningún Tabú, incluso las parejas del mismo sexo podían procrear hijos gracias a algunos hechizos efectivos. Hermione estaba anonadada ante tal revelación ya que pese a ser muy inteligente desconocía aquello. Definitivamente siempre se aprendía algo nuevo, incluso cuando crees ya saberlo todo.
El resto de la tarde paso con normalidad mientras asistían a sus clases y para la hora de la cena Ron se quejaba de la cantidad de deberes que tenían.
-Por esto es que no quería volver a Hogwarts – Lloriqueo el pelirrojo mientras se sentaba en la mesa de Gryffindor y jalaba todos los platos que tenía a su alcance.
-No es para tanto, aparte siempre nos copiamos de Hermione – Le susurro Harry para que su amiga no lo oyera y se negara a prestarles sus apuntes.
-Colin, ¿Ya te dio clases la profesora Delacour? – Escucharon que preguntaba Dennis Creevey que está sentado muy cerca de ellos.
-No. ¿Qué tal esta? – Pregunto su hermano con interés.
-¿A que no sabes? ¡Le quitó puntos a Greengrass por llegar tarde! – Le conto con satisfacción el chico – Fue genial ver como la ponía en su lugar.
-¿Astoria Greengrass? – Interrumpió Ginny con interés mirando al chico.
Este se ruborizo al ver que la novia de Harry Potter le hablaba a él.
-Si – Dijo tímidamente Dennis mirando con temor a Harry, pero él le sonrió.
Ron soltó un resoplido y miro a su hermana con resentimiento.
Ginny dándose cuenta de su metedura de pata se apresuró a cambiar de tema.
-¿Y qué tal es Fleur en las clases?
-Es muy buena, sabe muchísimo y nos enseñará hechizos de Defensa este trimestre – Dijo Dennis sonriendo.
-Valla, a nosotros nunca nos dieron unas clases de Defensa como Dios manda – Comento Harry admirado.
-Así es, fuiste tú quién nos dio esas clases durante las Reuniones del ED – Dijo Ginny sonriéndole a su novio.
-Fleur me sorprende – Admitió Hermione con sinceridad.
-¿A que la creías tonta eh? – Se burló Ron quién estaba de nuevo contento del cambio de tema.
-Por supuesto que no – Se ofendió Hermione – Simplemente me parece que es muy inteligente.
-Igual que tú – Aporto Ginny con una sonrisa.
La castaña rodo los ojos y continúo con su cena sin decir una palabra más mientras los chicos cambiaban de tema y comenzaban a hablar de Quidditch.
Hermione seguía pensando en lo que Ginny le había dicho acerca de Ron. Sin embargo no sabía de qué manera iba a abordar el tema con el chico. Hermione estaba segura de que su amigo se enojaría mucho y tenía miedo de que se alejará de ella, eso era lo que la acobardaba y entendía que Ginny y Harry quisieran evitar esa situación, sin embargo, Hermione recordaba las anteriores veces que había discutido con Ron y se habían dejado de hablar, ella había sufrido mucho, pese a todo quería a Ron y su amistad para ella era más importante que cualquier cosa y sólo esperaba que para él chico también lo fuera.
Estaba demasiado distraída y no se percató de que una chica de melena oscura y ojos verdes se paraba de su mesa y se dirigía hacia ella con decisión.
-Hola – Dijo la chica a espaldas de Hermione.
La castaña se giró sorprendida y miro el escudo bordado de la otra con las cejas arqueadas.
¿Desde cuándo una Slytherin se acercaba tan tranquilamente a una Gryffindor para saludarla?
Sus amigos se quedaron en silencio al instante y miraban a ambas chicas con cara de sorpresa, incluso muchos otros de la mesa de Gryffindor y Slytherin habían dejado de cenar y las miraban expectantes.
-Hola – Respondió dudando si era a ella quién se dirigía.
-Soy Astoria Greengrass – Se presentó sonriendo y se inclinó para besar la mejilla de la castaña – Nos vimos esta mañana.
Hermione no respondió, se quedó estática ante el atrevimiento de la otra.
En ese momento Ginny le metió un codazo disimulado.
-Hola Astoria, yo soy Ginny, tendrás que disculpar a mi amiga pero creo que ahora no se siente muy bien – Respondió por Hermione y dibujando una falsa sonrisa para la Slytherin.
-Oh, no hay problema. Sólo quería saludar – Dijo aquello sin apartar la mirada del rostro de Hermione y sin dejar de sonreír – Bueno, me marcho, espero nos veamos pronto Hermione.
Y diciendo aquello se dio la vuelta mientras movía su negro y brillante cabello con gracia.
-Valla, valla Hermione – Empezó Seamus mientras veía la parte baja de la espalda de la chica que se alejaba – Sí que es preciosa.
Ante esas palabras Hermione salió de su estado de inconciencia y miro con desdén a Seamus.
-¿Y eso a mí que me importa? – Espeto.
-Pues que si una chica así se me acercara a saludarme, yo no me quedaría con los brazos cruzados – Dijo el chico con una sonrisita.
-Es una Slytherin Seamus – Dijo Neville con delicadeza.
-Si exacto – Aporto Ron que estaba colorado hasta la raíz – Es igual que Malfoy.
-¿Y cómo es Malfoy según tú? – Pregunto Hermione molesta – En lo que a mí respecta, él ya nos pidió perdón y no veo el caso de que encasilles a alguien diciendo que es un Malfoy.
-Nos pidió perdón pero eso no borra que sea un imbécil, traidor, Mortifago y los Slytherin son todos iguales – Espeto Ron también enojado mirando a Hermione.
-Pues tu eres igual que ellos entonces si sigues encasillando a la gente con etiquetas absurdas y juzgándolos por la casa a la que pertenecen – Dijo Hermione sin poder contenerse.
-¿Acaso estás defendiendo a Malfoy de mí? – Dijo el chico sin poder creérselo y con el rostro cada vez más colorado de ira.
-Yo no estoy defendiendo a Malfoy de nada. Lo que digo es que el todo el tiempo me llamo Sangre Sucia por ser simplemente hija de Muggles y ahora tú dices que esa chica es igual que el simplemente por ser una Slytherin – Hermione estaba cada vez más enojada – Por esos pensamientos absurdos fue que empezó la guerra, ¿En serio quieres continuar actuando así?
Ron estaba a punto de responder pero Harry lo interrumpió.
-Por favor paren, es el primer día ¿y ya quieren empezar a pelear?
Hermione no respondió y tomando su mochila salió del Gran Comedor con paso decidido.
-Ustedes también piensan igual que yo ¿no? –Dijo el pelirrojo mirando con enojo el lugar por el que se había marchado Hermione. Harry negó con la cabeza y Ginny le lanzo una mirada de desdén mientras se ponía de pie y se iba detrás de la castaña.
En la mesa de los profesores otra persona estaba igual o más enojada que el pelirrojo.
Había visto sorprendida como todos, cuando Greengrass se había acercado y hablado a Hermione y como se había inclinado a darle un beso en la mejilla. ¿Pero es que aquella mocosa aparte de insolente era descarada?
Fleur sentía como la Veela en su interior despertaba furiosa y sentía perder el control de sí misma pero en ese preciso momento vio como Ginny Weasley le decía algo a Astoria y esta se marchaba del Gran Comedor. Fleur se tranquilizó pero siguió observando a la castaña la cual se veía que discutía algo con Ronald y ambos parecían muy acalorados hasta que Hermione se puso de pie y se marchó también del Gran Comedor y detrás de ella la pelirroja.
A Fleur se le había ido el apetito, estaba a punto de perder el control como cada vez que se enojaba.
Ahora era una profesora y debía mantener la compostura. Tomo aire varias veces y con cuidado dejo los cubiertos sobre su plato, se despidió con un breve "buenas noches" y salió del comedor.
Cuando estuvo en el desierto pasillo volvió a tomar aire para terminar de tranquilizarse y subió las escaleras en dirección a la torre donde se encontraba su habitación.
Por supuesto, era ilógico pensar que no iban a haber personas interesadas en Hermione, era hermosa y el hecho de que fuera famosa lograba atraer la atención de algunos. Fleur se sentía consternada, quería actuar y acercarse a la castaña pero no sabía cómo y eso la frustraba, ella era Fleur Delacour, la que siempre conseguía lo que quería y a quién quería, aunque con Hermione siempre fue distinto, aquella niña siempre fue un terreno desconocido para Fleur, por eso cuando la conoció nunca pudo acercarse y ahora había perdido todo el valor que había acumulado, lo único que pudo pensar fue en que vigilaría desde lejos a Hermione y hechizaría a cualquiera que intentará acercársele. Qué patético pensó la rubia soltando un suspiro mientras llegaba a la puerta de su habitación y entraba.
Se dirigió directamente a la elegante butaca que estaba frente a la chimenea y se sentó, necesitaba aclarar sus pensamientos y sabía quién podría ayudarla.
Saco un pergamino y una pluma de su bolso y comenzó a escribir.
Querida Gabrielle
Espero te encuentres muy bien, mi primer día como profesora ha sido bastante prometedor.
Sin embargo, han ocurrido algunas cosas y quisiera poder hablar con alguien de ello. Tú sabes de qué se trata.
¡Volví a sentirme como la primera vez al verle Gaby! No tengo el valor para acercarme, no sé de qué manera
hacerlo y tengo menos tiempo del que pensé… Quisiera que nos viéramos y poder charlar
¿qué fin de semana tienes libre? Podríamos vernos en Londres.
Házmelo saber cuánto antes por favor.
Besos Fleur.
Doblo la carta que enviaría por la mañana y poniéndose de pie se dirigió a la ducha. Soltó un suspiro definitivamente necesitaba despejar su mente.
¡Me disculpo por las faltas ortográficas y errores que pudieron haber en la historia!
