TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:

www(punto)fanfiction(punto)net/s/5650325/1/1001_Nights

Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.

Esto dice Runandra (la autora), puede contener spoiler… por no decir que tiene spoiler del fic XD:

Como prometí, un montón de comedia en este capítulo. ¿Aunque es un poco feo terminar el capitulo con ese angst? De todas formas, sentí que era momento de poner a esos dos niños en la historia. "Eso es porque tiene pequeños senos." Pfff, lo siento pero esa es la impresión que tengo de una Kurapika mujer. Lo lamento si alguien no está de acuerdo. Pero de nuevo, es solo cosa de perspectiva ¿no?

Próximo capítulo: Una vez, Kuroro sintió curiosidad por sus cadenas de Nen y le pregunto sobre aquello. Incluso le dijo que si no hacia algo al respecto, tendría problemas en batallas futuras. Demasiado cierto para ser real, sus predicciones se volvieron reales. En momento de adversidad, ambos recuerdan pequeños fragmentos de sus pasados.


La historia hasta ahora: A pocos días que se revelase que Kurapika era realmente una chica, sufrió una alta fiebre además de un desastroso delirio. De alguna forma, Kuroro logro controlarla, a pesar de que tuvo que ser testigo de su lado frágil. Justo cuando decidieron reanudar su viaje tenían que suceder cosas terribles.

CAPITULO 7: Problema Doble.

Tan sólo era medio día cuando abandonaron la ciudad y la cadena de desgracias comenzaban.

Atravesaban el frondoso bosque de las colinas que rodeaban el pequeño pueblo, ambos guardándose todo para sí. Kurapika reflexionaba sobre el hecho de haber confundido a Kuroro Lucifer, de entre todas las personas, por su hermano mayor. Si hubiese sido Leorio lo hubiese comprendido. Después de todo, ese hombre incorregible ya era como su hermano mayor, desde el examen Hunter que habían tomado hace un año. Oh, el examen Hunter. Como extrañaba esa maravillosa época. Extrañaba a sus amigos. No se había contactado con ninguno de ellos desde que Killua y Gon se encontraban en el juego Greed Island. Simplemente era lamentable que hubiese tenido botar su celular cuando abandono las ruinas, donde encontró al genio Hassammunin. Sabía que el teléfono tenía un sistema de rastreo instalado en el, de forma que Nostrad pudiese rastrearla en el caso de que se pusiese en su contra, o algo por el estilo.

Ahora se encontraba completamente aislada del mundo que conocía.

Kuroro, por otro lado, no pensaba en ningún problema en particular. Había terminado de pensar la noche anterior, antes de partir del hospedaje el Pony Encabritado. Había pensado en cómo sus acciones podían cambiar tan drásticamente el mundo de alguien. Había observado a la chica kuruta. Había imaginado que hubiese ocurrido; si no hubiese asesinado a la tribu kuruta, si Kurapika no hubiese sido kuruta, si… y otros 'y si'. Si todos estos 'y si' eran ciertos, no se encontraría atorado en esta situación con la chica en estos momentos, no se encontraría viajando por todo el mundo, buscando desesperadamente alguna mítica y elusiva criatura para disolver el hechizo, no hubiese visto a Ishtar, y no hubiese aprendido y visto cosas durante su travesía con esa chica. Hablando de pros y contra, incluso él, el cerebro del Genei Ryodan, ya no podía determinar si la situación era beneficiosa o desventajosa para él y su banda. Él era, después de todo, alguien que valoraba el conocimiento.

Repentinamente, algo zumbo. Ambos, Kuroro y Kurapika, salieron de sus pensamientos y miraron su alrededor en alerta. El zumbido parecía cercano e inmóvil. Luego de unos segundos, solo Kuroro se percato de que el zumbido había provenido de su bolsillo. Buscando en sus bolsillos, saco el pequeño paño Fun Fun que tenía. Vibraba ligeramente, como cuando un celular recibía llamadas. Confundido, lo miro con el ceño fruncido; al igual que Kurapika. Y de la nada, una brillante luz salió del paño y antes de que pudiesen preparar, la ropa exploto.

Las ropas volaron y se desparramaron a su alrededor, como si fueran confeti lanzados en una fiesta. Kuroro puso la cara de alguien que había sido electrocutado suavemente, mientras Kurapika observaba de forma inceremoniosa la escena. Desafortunadamente para ellos, el suelo sobre el que se encontraban no había estado completamente seco. Algunas ropas cayeron sobre posas de lodo, otras colgaban en las ramas más bajas de los arboles que los rodeaban, una encontró su lugar sobre la cabeza de Kurapika, otra sobre el hombro de Kuroro.

"¿Qué estas pasando?" demando, luego de observar por tres largos segundos la escandalosa escena que se presentaba ante ella.

"Parece que él ha muerto." Respondió fríamente Kuroro, mientras miraba la palma de su mano; donde el paño Fun Fun había estado hace pocos segundos.

"¿Él? ¿Quién acaba de morir?" los ojos de Kurapika se enancharon.

"Ese tipo Injuu, el que tenía esta técnica originalmente. La regla de mi habilidad es que cuando el dueño de la técnica muere, también lo hace la habilidad que robe." Se encogió de hombros, como si el hecho de que alguien acabase de morir no le afectase en lo más mínimo.

Kurapika frunció el ceño ante su explicación. Si Kuroro había logrado robar la habilidad de un Injuu, solo podía significar que los Injuu no eran tan fuertes como los padrinos decían. Bueno, ella había visto como Uvogin había pulverizado a tres de ellos como si fuesen gelatina.

"Pero lo que es más importante, ¿Qué vamos hacer con respecto a esto?" inquirió Kuroro, a la vez que se agachaba y recogía una camisa teñida de café por el lodo. Kurapika suspiro.

"Supongo que debemos regresar al pueblo, comprar unas mochilas y limpiar estas ropas…" dijo Kurapika mientras comenzaba a recolectar las ropas.

"Pareciera que esa es la mejor alternativa." Kuroro se encogió nuevamente de hombros y comenzó a recolectar las ropas de igual manera.

"Bienv- ¡Oh! ¡Hola!"

Chilló Fino al ver al dúo entrar al hospedaje, pero su rostro alegre se transformo en uno de confusión, cuando vio la pila de ropas sobre sus brazos; algunas limpias y la mayoría sucias. La cabeza de Kurapika era apenas visible sobre la montaña de ropas que llevaba. Podía apostar que parecían payasos. Fino parpadeo varias veces, intentando digerir la situación. Nunca habían tenido huéspedes como ellos.

"Uh…" comenzó Kurapika, insegura de cómo debía explicar la situación. "Necesitamos limpiar nuestras ropas. Nuestras maletas se rompieron."

"Y necesitaremos conseguir unas nuevas, así que si no te molesta, ¿puedes ayudarnos a limpiar nuestras ropas mientras compramos unas maletas?" agrego Kuroro.

"Oh, por supuesto. Vamos, los llevare a la zona de lavandería." Pero eso es raro, no los vi traer ninguna clase de equipaje consigo la última vez, pensó. Oh, bueno…

Así que fino los llevo hasta la zona de lavandería. Le pidió a su madre que lavara todas las ropas. Cuando la dama violas manchas de lodo casi se desmayo. "¿Qué han estado haciendo para haber dejado estas ropas así sucias?" dijo casi gritando, pero se calmo cuando Kurapika le explico pacientemente la situación. Luego de eso, Kuroro y Kurapika, abandonaron el hospedaje para buscar alguna clase de maletas o mochilas.

Cuando regresaron ya era de noche. Fino los recibió y guio hacia el cuarto que les había preparado. Les pregunto sobre que les había tomado tanto tiempo en conseguir dos mochilas. Ninguno de los dos respondió, ya que ambos sabían que la razón se debía a que eran demasiados quisquillosos en su 'búsqueda'. Discutían sobre los diseños, precios y otras cosas por el estilo.

"Bien, entonces los veré mañana por la mañana. Llámenme si necesitan algo, ¿sí?" les dijo educadamente y estaba por marcharse cuando repentinamente una mano sujeto su codo.

"Uh…" Kurapika la miro de forma inquieta. Fino le dio una mirada de nerviosismo y curiosidad. La última vez, Kurapika le había dicho cruelmente que se metiera en sus propios asuntos, ya que había insistido en que Kuroro era el novio el Kurapika. Se sentía incomoda con Kurapika, al mismo tiempo que la intrigaba.

"Sólo quiero decir que lo siento… fui cruel la ultima vez…" Kurapika agacho su cabeza, disculpándose. Mientras Kuroro simplemente la observaba, con diversión dibujada en su rostro.

"Oh… Oooh, esa vez." Repentinamente, Fino rió felizmente. Kurapika alzo la vista y la miro con ojos incrédulos.

"Está bien, eso también fue mi culpa después de todo. Mi madre también me ha dicho que no me meta en los asuntos de los demás. Yo también lo lamento." Tomo la mano de Kurapika y la apretó cálidamente. "Así que, ¿amigas?"

Kurapika fue tomada completamente por sorpresa por su respuesta. Bueno, había esperado el perdón de ella, ya que lucía como una niña inocente, así como Gon, ¿pero esto? No había esperando que la hija del dueño del hospedaje le pidiese ser su amiga. Kuroro alzo una ceja, y se vio aún más divertido por la situación. Cruzo sus brazos sobre su pecho y continúo observando.

"¿Amigas?" Kurapika repitió las palabras de Fino.

De alguna forma, oírlo de alguien que había sido extraña para ella hace un par de días la hacía sentí incomoda. Kurapika no confiaba fácilmente en las personas. Gon era especial; le intrigo desde el primer momento que tuvo contacto con él. Leorio tuvo una gran pelea con ella la primera vez que lo vio, y aprendieron a aceptarse el uno al otro gracias a la interferencia de Gon. Le tomo mucho más confiar en Killua, ya que el había sido diferente desde el comienzo. Sólo porque Gon parecía confiar demasiado en el, Kurapika aprendió a aceptarlo. ¿Pero esta niña de pueblo? ¿Le pedía ser su amiga de tal forma?

"¿No quieres serlo?" sí Fino fuese un gato o un conejo, hubiese tenido sus orejas caídas de decepción.

"No, ¡No! Digo…" Kurapika sacudió su cabeza. "Yo… supongo que está bien." Sí, ser amiga de una chica pueblerina no le haría ningún daño, ¿no?

"¡Genial ¿Cómo te llamas?"

"Kurapika." Le dio una pequeña sonrisa.

"¿Y tú?" le pregunto a Kuroro, quien se encontraba cerca de Kurapika (ya no tenía otra opción ¿no?)

Kurapika volteo su cabeza y observo con una mirada curiosa a Kuroro. Kuroro siempre había tenido cuidado de no revelar su identidad, como la cabeza del Genei Ryodan. Si era innecesario no revelaría fácilmente su nombre.

"Kuroro." Respondió de forma inmediata, dándole una encantadora sonrisa a la muchacha; la que casi la derrite. Kurapika parecía un poco impresionado por su rápida respuesta. "Es un placer conocerte, Fino."

Fino se sonrojo en extremo. No creía que un huésped de una noche recordará su nombre. Luego de que la chica saliera de su cuarto y corriera por el pasillo, como siempre lo hacía, Kurapika se giro hacia Kuroro y le dio una mirada de sospecha.

"¿Qué?" pregunto, con las cejas alzadas.

"Intentas aprovecharte de ella, ¿No? Hacerte su conocido y luego conseguir fácilmente su ayuda." Lo acuso.

"Hmm…" sonrió, o más bien era una sonrisa burlona en sus labios. "De cierta forma, sí. Pero ser su amigo no le hará daño, ¿no? Es una mutua simbiosis, ¿Así que porque no?"

Por supuesto que Kuroro tenía razón. Viendo que no podía argumentar contra él, Kurapika permaneció en silencio, guardándose su rostro. Además, se estaba cansando de discutir constantemente con él. Todo lo que hizo fue rodar sus ojos y balbucear "Como sea."

Tenía uno de esos raros y afables sueños reponedores, cuando fue despertado por unos suaves susurros en medio de la noche. Un poco adormecido, intento escuchar con claridad los susurros, para ver si era algo dañino o no. Si no era nada, volvería a dormir y se olvidaría de aquello.

"…Deja que nuestros ardientes ojos escarlatas sean testigos…" entonces escucho que la ultima oración era dicha por un particular 'alguien'.

Kuroro abrió sus ojos. Pensó en eso por un momento, antes de decidir finalmente, girarse sigilosamente y darle un rápido vistazo a la chica. Sí, una particular muchacha que compartía el cuarto con él, con su cama unida a la suya para formar una cama de dos plazas. Dicha muchacha se encontraba sentada, con su espalda hacia él. Estaba de cara a la ventana y parecía encontrarse en una pose de oración. Repitió la oración que estaba diciendo y esta vez, Kuroro pudo oírla claramente.

"Sol en el cielo,

Arboles sobre el suelo…

Nuestros cuerpos son de la tierra,

Nuestras almas provienen desde los cielos.

El sol y la luna rejuvenecen nuestros cuerpos,

Envía nuestros cuerpos a los vientos que soplan sobre las llanuras.

Da gracias a los dioses que se encuentran en los cielos por la tierra de los kuruta.

Deja que nuestro espíritu viva en eterno vigor y protección.

Deseo ser capaz de compartir la alegría con mi pueblo.

Ofrecer homenaje al pueblo kuruta,

Deja que nuestros ardientes ojos escarlatas sean testigo…"

Supo de inmediato que era una especie de oración kuruta. Kuroro Lucifer no era una persona religiosa; muy lejano a ser eso. Era alguien que solo creía en sí y en las convicciones que mantenía firmemente. Rezar era algo que nunca había hecho, ni siquiera una vez en su vida. Decidió dejar a la chica consigo misma y sus oraciones, Kuroro cerró sus ojos y regreso a su sueño sin sueños. Si la chica necesitaba una clase de consolación y creía que podía obtenerla de sus oraciones, entonces no era su problema.

Se encontraban separando sus ropas en la mañana. Temprano por la mañana Fino y su madre habían llevado sus ropas limpias y secas a su cuarto. Habían decidido que cada uno llevaría su propia ropa. Para evitar cualquier conflicto en el futuro. Fino les ayudo a doblar sus ropas, separando graciosa y amablemente el paquete especial de Kurapika dentro de otro paquete.

La mayoría del tiempo los miraba de cerca, con anhelo en su mirada. Kurapika comenzaba a incomodarse con sus miradas, mientras a Kuroro parecía no importarle en lo más mínimo. Finalmente, Kurapika decidió preguntar.

"¿Fino? ¿Pasa algo malo?"

"¿Hm? No." Replico de forma inocente.

"¿Entonces porque nos miras?"

"Porque creo que la leyenda del hilo rojo es muy romántica."

"¿Huh?" Kurapika frunció el ceño, confundida. Esta vez, el comentario de la hija del dueño acaparo incluso la atención de Kuroro. "¿Qué quieres decir?" pregunto nuevamente.

"Hay una luz roja que los une a los dos, justo como el hilo rojo del destino. Nunca lo había visto, pero ahora que lo veo, creo que es realmente romántico." Se explico y su rostro comenzó a verse como si se encontrara en un sueño.

"¿Luz roja?" Kurapika levanto sus cejas. Al comienzo estaba confundida sobre que estaba hablando la chica, pero cuando se dio cuenta, se volteo para mirar a Kuroro; y el hombre igualmente la estaba observando. Compartían el mismo pensamiento. El aura del genio que los unía, ciertamente era roja.

"Fino, ¿puedes ver el Nen?" pregunto de forma insegura a la chica.

"¿Nen? ¿Qué es eso?" la chica inclino su cabeza hacia un lado, completamente despistada. "De hecho, tengo un sentido espiritual bastante agudo. Algunas veces puedo ver fantasmas y la mayoría del tiempo puedo ver el aura de las personas." Dijo orgullosamente.

"Así que… ¿Qué es esa legenda del hilo rojo?" finalmente pregunto Kuroro, curioso.

"Es solo un mito que dice que si dos personas están destinadas a ser amantes, existirá un hilo rojo, invisible, que los unirá desde sus dedos meñiques." Explico Fino mientras les señalaba sus dedos, con una sonrisa grande y significativa.

"¿Y lo crees?" dijo Kurapika, al tiempo que sonaba horrorizada.

"Si realmente es invisible ¿Cómo pueden saber que es realmente rojo?" Kuroro rió divertido, no dándole mayor importancia.

"Bueno, ¿Quién sabe?" Fino encogió sus hombros, más bien decepcionada por la falta de una reacción adecuada a su comentario. Entonces se levanto y excuso del cuarto, ya que no había nada en que pudiese ayudarlos por el momento. Repentinamente, una maliciosa idea se cruzo en su cabeza mientras caminaba hacia la puerta. Se giro y les dio una mirada definitiva.

"Pero de nuevo, viendo a ustedes dos, las personas no pueden evitar creerlo, ¿O no?"

Habiendo dicho eso, huyó corriendo y riendo, ya que hubo un furioso rugido de indignación proveniente de una cierta rubia.

"¡FINO!"

Al mismo tiempo, un particular pelinegro comenzó a reír. "¿El hilo rojo del destino, eh? Eso es interesante." Reflexiono.

Kurapika lo miro con su mirada de di-otra-palabra-sobre-eso-y-te-estrangulare-hasta-la-muerte. Kuroro la miro de cerca, todavía queriendo burlarse de ella. Aparentemente, noto el leve sonrojo del rostro de la chica.

"Ahora sé porque el genio escogió de forma tan apropiada el rojo."

"¡Para esta tontera!" le grito.

Entonces Kurapika comenzó a sujetar su ropa violentamente y lanzarla dentro de su mochila, resoplando. Kuroro se tomo su dulce tiempo arreglando sus ropas en su mochila, deleitándose con la molestia de Kurapika.

"Si hay algo…" la escucho balbucear. "…por lo que estemos unidos es por la venganza que jure con sangre, frente a las tumbas de mi gente…"

Kuroro frunció el ceño al escuchar su comentario, pero no dijo nada al respecto. Mantuvo su máscara de indiferencia y continuo arreglando y guardando sus ropas. Siendo honesto, se estaba cansando de la eterna repetición de la chica sobre su juramento de vengar su tribu y su auto proclamado odio hacia él. Sabía que tenía muchos enemigos, considerando su profesión, pero tener a uno viajando con él, lo estaba volviendo loco.

Quizás debería hacer algo al respecto; de alguna forma, en algún momento en el futuro.

Hacía dos días que se habían ido del pequeño hospedaje de Fino, cada uno con sus respectivos equipajes sobre su espalda. Caminaban en silencio por el bosque, como siempre, cuando repentinamente Kurapika sintió una punzada de dolor en su estomago. Sintió como si su interior hubiese sido apuñalado por delgadas agujas. Sorprendentemente, toco su estomago tímidamente con una mano, sin detenerse. Lo miro brevemente, pero el dolor se había esfumado tan pronto como había llegado. Descartando el dolor continúo avanzando.

Los próximos tres días, continuo teniendo los dolores ocasionales en su abdomen, el dolor se hacía peor y más prolongado. Y comenzó a perturbase, pero no le dijo nada de esto a Kuroro. No había manera en este mundo de que ella le dijera al hombre mayor que estaba sufriendo de dolores estomacales, ¿no? Pero cuando el dolor alcanzo su máximo punto, no pudo soportarlo. Kurapika dejo de caminar y se arrodillo, su mochila olvidada en alguna parte del suelo, su mano descansaba sobre su estomago y su rostro se contorsiono, mientras intentaba contener el dolor.

"¿Qué pasa?" pregunto brevemente Kuroro, al notar que la chica se había detenido.

Kurapika observo su alrededor y noto un río cercano.

"Puedo… ¿Puedo ir a ese río por un momento…?" pregunto débilmente, sin importarle que sonara como si le estuviese pidiendo permiso.

Kuroro frunció el ceño, confundido por su extraña actitud. La miro de cerca, intentando ver lo que pasaba con ella. Finalmente asintió, conviniendo silenciosamente y ambos avanzaron hacia el río. Él espero detrás de unos arbustos, al borde del río, mientras Kurapika hacia lo que necesitase hacer en el río.

Kurapika tomo con sus manos el agua y la salpico sobre su rostro. Podía sentir el frío sudor que la mojaba y como su rostro comenzaba a palidecer. El dolor la estaba torturando y no tenía la mas mínima idea desde donde provenía. Estaba segura de no haber comido nada extraño, así que no podía ser comida envenenada. Se sentó en el pasto de la orilla, intentando pensar en que era lo que estaba ocurriendo en su interior, cuando sintió que sus pantalones se humedecían.

Maldiciendo mudamente, se pudo de pie mientras pensaba que se había sentado sobre pasto mojado, pero cuando vio manchas de sangre sobre el suelo donde había estado sentada hace pocos segundos, Kurapika se congelo. De pronto, sabía lo que ocurría con su cuerpo y definitivamente, no era bueno, ABSOLUTAMENTE nada bueno. Había comenzado a asustarse por las circunstancias en la que se encontraba, cuando el dolor la golpeo violentamente, empeorando la situación. Dejo escapar un gemido de dolor a la vez que se dejaba caer sobre el suelo, sosteniendo su estomago.

Los arbustos tras ella se agitaron y Kuroro emergió de ellos, pensado que algo le había ocurrido, decidió revisar la situación. Cuando la encontró en el suelo, hecha una pelota y gruñendo de dolor, se acuclillo frente a ella y le frunció el ceño, confundido.

"¿Qué paso?" pregunto, sin comprender su dolor.

"Yo… Uh…" incluso hablar le costaba. "El Pony Encabritado…"

"¿Qué?" Kuroro pensó que había malentendido sus palabras. ¿Qué tenía que ver el hospedaje con ella en estos momentos?

"Llévame… allí…" sujeto su brazo, cosa que él nunca anticipo que haría. La chica odiaba cualquier clase de contacto con él. "¡Rápido!" enfatizo.

Kurapika lo hizo sonar como si su vida dependiese de eso, y Kuroro, quien no percibía las circunstancias en las que ella se encontraba, solo podía cumplir sus deseos. Viendo que ella no podía ponerse de pie debido al dolor, Kuroro tuvo que cogerla en sus brazos y apresurarse al lugar. Sin embargo, no había olvidado sus mochilas.

Justo cuando entraron al pueblo, en menos de un día (de hecho solo horas), son Kurapika en brazos de Kuroro, milagrosamente había sido Fino quien los había visto cuando hacían su camino hacia el hospedaje. Ella creía que Kurapika estaba nuevamente enferma (La última vez que habían permanecido en el hospedaje, ella había sufrido de fiebre). Cuando Kurapika sostuvo su mano y le susurró "periodo", su rostro se sonrojo al mismo tiempo que blanqueo. Fino los arrastro; o más precisamente a Kuroro hacía el hospedaje, y cuando llegaron a un cuarto que ella había escogido por azar, le pidió a Kuroro que las dejara solas.

Kuroro, quien no tenía idea de lo que ocurría, se le fue dicho que se apartara del camino. Él, felizmente obedeció y espero fuera del baño. Antes, Fino había arrastrado y encerrado a Kurapika con ella en el baño. Pronto, el dueño de la posada entro a la habitación con un rostro confundido y le pregunto que era todo ese ajetreo.

"Yo tampoco tengo la mas mínima idea." Le dijo honestamente, encogiéndose de hombros.

Cuando todo pareció calmarse, Fino salió del baño con Kurapika inclinándose sobre ella. A los ojos de Kuroro ella se veía más débil que nunca. Era como si algo le estuviera quitando su vida. Fino le ayudo a recostarse en la cama y sostuvo sus manos a la vez que le decía palabras de consuelo. Luego de un tiempo, Kurapika pareció calmarse, Fino se levanto y le lanzo una mirada reaseguradora a Kuroro; quien no sabía el porqué de aquello. Entonces se excuso y abandono el cuarto, sin decirle que ocurría.

Kuroro se giro hacia Kurapika, quien había vuelto a hacerse una pelota. Y se mantuvo cerca del borde de la cama, mirándola con curiosidad.

"¿Qué paso?" pregunto finalmente.

"¿Fino, no te lo dijo?" pregunto mientras lo miraba de forma cansada, sonrojada.

Sacudió su cabeza. "Simplemente se fue, sin decir una palabra. ¿Qué ocurre?" no le agradaba el prospecto de no saber lo que ocurría a su alrededor.

Kurapika gruño de dolor y vergüenza. Había deseado que Fino le evitase la humillación de tener que explicarle a Kuroro Lucifer, entre todas las personas, que se estaba transformando físicamente en una mujer madura. Apretó la almohada e inhalo, como si intentase prepararse para lo que se le venía, embarazoso o no.

"Sólo… quiero morir…" murmuro de forma baja.

"¿Por qué?" Ahora, esto es interesante, pensó Kuroro mientras alzaba una ceja.

"Tengo mi periodo."

Kuroro la miro confundido, sin comprender lo que quería decir con 'periodo'. Kurapika hizo rodar sus ojos, exasperado.

"¡Periodo menstrual!" siseo y aparto la vista, demasiado avergonzada para mirarlo.

"Ah…" entonces recordó. Machi había mencionado algo como eso cuando estaba con un humor muy, pero muy malo. Él sobre escucho su conversación con las otras chicas, sobre la maldición mensual del periodo menstrual, pero como no le llamaba la atención ese tema no le prestó importancia.

Repentinamente Kurapika gruño de dolor y enterró su cabeza en la almohada. Curvando su cuerpo en una pelota aún más apretada. Kuroro le frunció el ceño.

"¿Es realmente tan doloroso?"

"Como dije… quiero morir…" respondió Kurapika con una voz débil, como si realmente estuviese muriendo. "Te maldigo a ti y a todos los hombres… por no sufrir como lo hacemos nosotras…"

"Bueno, es una lástima." Kuroro le sonrió de forma burlesca y encogió los hombros. Puso sus manos en sus bolsillos, mientras Kurapika le lanzaba una mirada de odio, pero rápidamente fue sobrellevado por el dolor de su abdomen.

"Urk…"

Kuroro la miro con una mezcla de diversión y lastima. Cuando las chicas de su banda tenían el periodo, nunca parecían sufrir tanto como lo hacía Kurapika. Solo sus humores se volvían amargos, y eso era todo. Pero realmente, la chica kuruta se veía tan lastimera en estos momentos, doblándose y gimiendo de dolor, como si estuviese siendo asesinada desde adentro. Quizás, así era como se sentía, si es que era necesaria una descripción.

"Es por eso…" dijo repentinamente Kurapika.

"¿Hm?"

"Es por eso que no quería viajar como chica… estoy es demasiado problemático…." Balbuceo.

Problemático para mi también, pensó amargamente Kuroro. Como Kurapika como chica, había demasiadas consideraciones que debían hacer durante su viaje. Alojarse en posadas y hoteles, bañarse y ahora esto. A veces había, en secreto, deseado que Kurapika no hubiese vuelto a ser la chica que originalmente era.

"Y es por eso, que yo también te voy a hacer sufrir…" agrego con malicia.

Kuroro no había comprendido lo que quería decir con esas palabras. Pensó que simplemente estaba balbuceando incoherentemente, mientras intentaba soportar el dolor. Oh, chico, como se equivocaba. El humor de Kurapika se volvía extremadamente amargo cuando tenía su periodo, y el siempre era el blanco de si amargura. Lo trataba fríamente, groseramente y de cualquier forma negativa. Fino había expresado su simpatía por el cuándo se marcharon de la posada; ya que Kurapika continuaba con su mal humor y se estaba desquitando con Kuroro. Ella, sin embargo, le agradeció a la hija del dueño del hospedaje por ayudarla y suplir sus 'necesidades'.

Y de esa forma continuaron su viaje, solo que ahora Kuroro debía estar preparado cuando Kurapika estuviera por tener su periodo mensual, y debía ser extremadamente cuidadoso cuando tenía su periodo menstrual. Debía prepararse para los venideros días de tormentas.

"Ne, Killua. ¿Qué quieres ordenar?"

"Hng… no sé. No hay nada interesante aquí. ¡Ni siquiera tienen postre de helados con frutas!" dijo Killua, mientras revisaba perezosamente el menú.

"Bueno, este es un pueblo muy pequeño. Creo que realmente no tienen mucho que ofrecer."

"Hmm… entonces, ¿Qué vas a ordenar, Gon?"Pregunto el chico albino, mientras sus ojos seguían pegados en el menú.

"Kurapika."

"¿Qué?" killua inmediatamente dejo de leer el menú y miro a Gon. "Gon, se que lo extrañas, pero el menú no tiene ningún plato con el nombre 'Kurapika'. De todas formas, vistes las noticias. Esta muerto…" Killua aparto la vista. Podía sentir la bilis en su boca cuando dijo aquello. Habían quedado devastados cuando vieron las noticias. ¿Acaso Gon estaba teniendo un mal tiempo olvidando a su amigo muerto?

"No. Ese es Kurapika, ¿No?" dijo Gon, a la vez que se enderezaba y su mirada quedaba fija en una dirección.

"¿Hn? ¿Dónde?" Killua se giro para observar si Kurapika realmente estaba o no allí. Creyó que Gon solo estaba viendo su fantasma, pero por Dios, estaba equivocado.

"Si sigo o no en contacto con mis amigos no es de tu incumbencia." Dijo Kurapika, exasperada. ¿Por qué el hombre debía meterse siempre en sus asuntos? Ni siquiera le concernía.

"Bueno, solo me lo preguntaba. ¿Es porque no quieres involucrarlos en esto?" le pregunto casualmente mientras bajaba la escalera luego de Kurapika, sus manos en sus bolsillos y su mochila sobre su espalda.

"Como dije, ¡No es de tu incumbencia!" se dio media vuelta y le lanzo dagas con la mirada. "¿Y porque estas tan curioso con ese asunto?"

"Porque…" Kuroro miro por sobre la cabeza de Kurapika. "Los veo venir hacia acá."

"¡KURAPIKAA!"

Oh no. Kurapika contuvo el aliento y se congelo.

Cuando se dio la vuelta, vio pelo negro y blanco al final de la escalera. Gon la miro lleno de alegría, mientras Killua frunció el ceño cuando los vio. Gon llamo nuevamente su nombre, chillando, pero Killua rápidamente agarro el brazo de su mejor amigo. El chico con cabellos de púas se giro y le lanzo a Killua una confusa mirada y una mueca.

"¡Espera, Gon! ¡Mira más arriba!" Killua le gesticulo con un movimiento de cabeza. Gon obedientemente se dio media vuelta y observo a lo que se refería Killua.

"¡Kuroro Lucifer!" grito, sus ojos enanchándose de incredulidad.

"Nos volvemos a encontrar, niños." Se dirigió casualmente hacia ellos, una sonrisa burlona en sus labios.

"¿Por qué estás aquí?" demando Killua a la vez que asumían su pose de combate.

"Lo que hago en mi tiempo libre, no es de tu incumbencia." Respondió vagamente, pero miro brevemente a Kurapika, quien parecía haber olvidado como respirar.

"Y Kurapika, ¿Qué estás haciendo con él? ¿Creía que querías asesinarlo para vengar a tu pueblo?" pregunto Gon, con una mirada suplicante. "¡Y creía que habías sido asesinado!" ¿Qué ocurrió?"

Kurapika abrió su boca sin que saliese nada de ella, su cuerpo se tenso cuando el muchacho le recordó su juramento de vengar a su clan.

"Gon, esa no es Kurapika. Es una chica." Dijo Killua, pero sus ojos jamás abandonaron a Kuroro.

A pesar de que Kuroro mantenía su máscara de frialdad, en su interior reía feliz y burlonamente. Kurapika, por otro lado, rezaba vehementemente porque Killua convenciera a otro chico de que no era el Kurapika que conocían.

"¿En serio?" pregunto inocentemente Gon a Killua, con enormes ojos.

"Mira allí. Ella definitivamente es mujer. Kurapika es hombre, ¿Recuerdas? Lo hemos visto en su camiseta de entrenamiento durante el examen Hunter y el, definitivamente, tenía el pecho plano." Le dijo Killua.

"Pero ese también tiene el pecho plano."

"Eso es porque tiene pequeños senos."

A pesar de su deseo porque ellos pensaran que no era el Kurapika que conocían, la declaración de Killua se había sentido como si su corazón hubiese sido apuñalado y fileteado. Kuroro incluso soltó un bufido de diversión y le tomo todo su ser el no reírse fuertemente.

"Entonces…" Gon se giro y la miro una vez más. "¿Ella es una araña?"

Los ojos de Kurapika se enancharon, mientras Kuroro levanto una ceja. Problemas, pensó.

"Tal vez." Killua se encogió de hombros.

Eso era todo lo que necesitaba para hervir en cólera.

"¡NUNCA ME UNIRE A LA ARAÑA!" gritó y sus ojos se volvieron escarlata.

Su rabia tomo por sorpresa a los niños, y los ocupantes del hostal miraron en su dirección con una mezcla de molestia y shock. Cuando regreso a sus sentidos, Kurapika abrió la boca y la cubrió con su mano, mientras sus ojos rápidamente volvieron a su color azul oceánico. A la vez que su cara palidecía, los chicos quedaban boquiabiertos.

"¿Realmente eres Kurapika?" pregunto curiosamente Killua. Se giro hacia Kuroro, quien todavía sonreía divertido. "¿Es realmente nuestro Kurapika?"

"Bueno…" se encogió de hombros.

"Kurapika, ¿Qué ocurre?" pregunto Fino con preocupación en su voz cuando se les acerco. No tenía ni idea de que acababa de responder la pregunta de Killua.

"Fino, todo está bien. Puedes volver a tu trabajo." Le dijo calmadamente Kuroro. No quería que ella se enterara de forma innecesaria sobre sus circunstancias.

"¿Estás seguro? Porque hace solo un rato…" Fino miro a Kurapika con duda en sus ojos.

"Está bien. Pero necesitaremos utilizar el cuarto por un poco más. ¿No tienes problemas con eso?" volvió a preguntar Kuroro, esta vez el ya se encontraba a medio camino de comenzar a subir las escalera y su mano ya sujetaba el congelado codo de Kurapika.

"C-creo que no hay problema… le diré a papá…" balbuceo antes de alejarse de mala gana.

Mientras Fino abandonaba la escena, Kuroro se giro hacia los chicos y les gesticulo que lo siguieran. Entonces arrastro por el codo, a la todavía congelada Kurapika. Gon y Killua intercambiaron miradas de preocupación, peor aún así siguieron a la cabeza del Genei Ryodan hacia el segundo piso y hacia un cuarto que había sido previamente utilizado pro Kurapika y Kuroro. Kuroro dejo caer a Kurapika sobre la silla más próxima. Para ese entonces continuaba ensimismada.

"Te sugiero que les digas sobre nuestras circunstancias." Dijo Kuroro con voz plana, a la vez que cruzaba sus brazos sobre su pecho y se apoyaba en una pierna.

"¿Qué circunstancia? No entiendo. Kurapika supuestamente debe ser un chico." Dijo Killua, con un profundo ceño.

"Supuestamente." Kuroro hizo hincapié en la palabra mientras veía a Killua con afilados ojos.

"¿Kurapika?" Gon se acerco tímidamente hacia Kurapika. Tenía una confusa mirada en su rostro.

La chica inhalo y exhalo profundamente. Apretó los brazos de la silla y cerró sus ojos. Repitió el inhalar y exhalar hasta que su corazón se tranquilizo, y finalmente soltó sus temblorosas manos. Tomo un profundo respiro antes de levantar la vista y mirar el rostro de Gon, con una mirada mucho más tranquila en su pálido y gris rostro.

"Sí, Gon. Soy Kurapika y soy una chica." Dijo, su voz era casi un susurró.

"¿Qué ocurrió?" pregunto con voz triste.

"Soy originalmente una chica. Lo siento, pero los eh estado engañando todo este tiempo." Sacudió tristemente su cabeza y los miro a los ojos. "El sello que me disfrazaba se ha roto."

"Bien, eso es una cosa que explicaste y comprendo aquello. No me molesta." Dijo Killua, su voz firme a la vez que nerviosa. "Pero dime, Kurapika, ¿Por qué de todas las personas andas con ese tipo?" pregunto a la vez que señalaba acusatoriamente a Kuroro.

"Supuestamente son enemigos." Asintió vigorosamente Gon.

"Y seguimos siendo enemigos. Es sólo que…" repentinamente, Kurapika se sintió realmente cansado. No quería explicarles toda la situación.

"Yo les explicaré." Se ofreció Kuroro, a la vez que daba un paso al frente. Kurapika lo miro con evidente sorpresa en su cansado rostro, pero no dijo nada para detenerlo. De hecho, estaba agradecida de que se hubiese ofrecido generosamente para quitarle ese peso.

"No confió en ti." Dijo Killua mientras retrocedía un paso, todavía cauteloso con el hombre de pelo negro.

"Bueno, si les miento, ella protestará, ¿No?" le sonrió burlonamente, lo que inquieto a Killua.

Así que, sin molestarse en revisar si creían o no su historia, Kuroro les conto sobre su encuentro con el genio Hassamunnin y las condiciones que había puesto sobre ellos dos. También les mostro el aura roja que los ataba. Durante toda la sesión, Kurapika no dijo absolutamente nada, solo miraba el suelo. Gon miro a Kuroro directamente a los ojos cuando les conto la historia, mientras que Killua miraba de vez en cuando a Kurapika, con un ceño constante sobre su frente.

"Ya veo…" murmuro Gon cuando Kuroro termino.

"Te juzgue mal, Kurapika. Pensé que deseabas vengar tu tribu, incluso si tu vida estaba en juego." Dijo Killua, desaprobando a Kurapika, quien aún no decía nada.

Kurapika no dijo nada. Killua contuvo su respiración, exasperado y cuando estaba por salir del cuarto, escucho el susurró de Kurapika.

"…le dije a Leorio esto: mi dignidad no significa nada en comparación al sufrimiento que sufrieron mis pares."

"¡Precisamente!" se giro y la miro enojadamente. "Precisamente por eso, ¡Deberías haber tomado su vida en cuanto tuviste la oportunidad!"

"¡Killua! ¡Ella también moriría!" protesto Gon.

"¡Ella juro tomar venganza, incluso si le costaba su VIDA!" para ese entonces Killua se encontraba a punto de gritar.

"Tienes razón." Asintió Kurapika, su voz estaba recuperando su fuerza. "Jure aquello. Sin embargo, ¿Cuál es el punto de asesinar a este hombre, cuando los otros andan por allí?" miró a Killua, retándolo a que se atreviera a argumentarle.

"Y cuál es el punto… ¿Si al final mi tribu realmente se extingue por mi culpa?"

Killua sostuvo su aliento, sorprendido. Gon hizo lo mismo, pero miro a Kurapika y Killua en anticipación. No sabía que decir. Diablos, ni siquiera seguía lo que estaban argumentando. Kuroro, por otro lado, era un mero observador de la situación. Si debía decir algo, tenía que decir que Kurapika estaba ganando la batalla.

"¡Ceh!" killua escupió y salió de la habitación.

"¡Killua!" lo llamo Gon, pero miro a Kurapika con una expresión dividida.

"Ve con él, Gon." Asintió Kurapika y le sonrió, a pesar de que Gon sabía que si sonrisa estaba llena de tristeza.

Reluctantemente, Gon salió tras el enojado Killua, dejándolos solos en el cuarto. El silencio lleno la habitación. Kuroro miro la puerta por la que los dos niños habían desaparecido, y luego miro a la triste muchacha sentada junto a él.

"¿Estás bien con eso?"

"Está bien… además, no quiero que se vean envueltos en este desastre." Dijo con una pequeña voz, sus ojos pegados al suelo.

"Ya veo. Si eso es lo que quieres." Aparto la vista y miro por la ventana. Se aproximaba la noche. Deberían continuar su viaje. "¿Vamos?"

"…sí." Kurapika se levanto y siguió mudamente a Kuroro.

Siendo francos, realmente no quería ir. No estaba con el humor para viajar a ninguna parte. Sin embargo, no quería ser vista como una niña llorona, especialmente no por este hombre. Sería fuerte, como se lo había prometido hace mucho tiempo a su hermano. Permanecería fuerte, sin importar que, incluso si sus amigos la abandonaban…


La tipeja que traduce… no sé si esto está bien, pero creo que en este momento de insanidad, donde mi único testigo es la luz de la lámpara quisiera desnudar mi verdad… en estos momentos estoy ebria, pero no tan solo del licor y de cigarro, estoy ebria de ti, estoy enlodada por tu cariño y amor, aunque este no esté destinado a mí, soy un velero roto por la oscuridad de tu ausencia y el dolor de tu espera… el de tu rechazo… solo esperaba poder decirte a ti estas palabras de cariño, o quizá de amargura? Quién sabe, solo el destino es alguien capaz de juzgar… se que nunca leerás esto, porque eres un mundo tan diferente al mío, que ni siquiera sabrás que te escribo a ti, ser indiferente, que a esta hora incierta golpeas con el rechazo de mi ternura, el de mi cariño y anhelo… se que tu no me amas ,y que amas a otra, pero poco o nada me importa… se que la quieres y la adoras, después de todo es imposible no querer y amar a una persona tan amable y afable como lo es ella… solo te pido que no me abandones, al menos no como lo haces ahora… solo me dejas alternativa de darme la vuelta y escapar, aislarme de todo lo que conozco… alejarme de aquello que llamo amigos… y solo por ti.. Porque sé que no quieres que este contigo, ni ahora ni nunca, se que te molesta mi presencia y hasta te da asco… pero si los dos sabemos esto… porque es necesario que sea yo quien me aparte…. Acaso no podemos volver a l inicio, quizás… te estoy juzgando mal... Porque solo soy una niña incapaz de articularte lo que me pasa… incapaz de decirte hasta donde llegan mis límites… pero si es necesario perderlos… está bien, porque todos son mejor que yo…

Disculpen por escribir esto aquí, necesitaba desahogarme y siendo francas con los lectores, no puedo estar más ebria de dolor y de alcohol que hoy… si bien lamento los fallos de ortográficas, no los de esta confesión porque por lo menos el mundo sabrá, aunque quizá de forma pragmática lo que dije… perdonen nuevamente…lo siento, realmente lo siento pero necesitaba desahogar esto… y disfruten el próximo capítulo…

lamento que la traductora este en estado etílico… y no se permita hablar con el indicado como debería ser, por miedo a su respuesta y por miedo a un rechazo aun mayor… =) lo siento… nos vemos en el próximo capítulo.