TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:
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Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.
Esto dice Runandra (la autora), puede contener spoiler… por no decir que tiene spoiler del fic XD: Bueno, por esta vez, el capítulo no es tan largo, disculpas por eso. El próximo será más largo y mejor que este. De alguna forma, imaginarse a un Kuroro humano es difícil, ¿no? Que él diga que primero es un humano y luego una araña, eso es realmente inesperado. Pero eso es lo que necesita esta historia, o al menos eso es lo que siento. De cualquier forma, comenten el capítulo y díganme que les parece.
Próximo capítulo:mientras proseguían en su viaje sin destino, el desastre ocurrió. Viéndose forzados a regresar rápidamente a Ryuusei-gai, con uno de los dos a punto de morir. Al final, cuando las cosas se calmaron, nuevamente Kurapika fue capaz de ver un poco de esa humanidad que posee Kuroro.
La historia hasta ahora: Kuroro y Kurapika se encontraban al interior de una caverna, en medio de una pesada lluvia, con Kuroro sufriendo de tétanos. Kurapika creía que las cosas no podían ser peor. Logrando mostrar una pequeña parte de sí misma, lo que no podía saber si era para mejor o peor.
CAPITULO 9: Humanidad
Kurapika quería suicidarse en ese instante. Después de que Kuroro se quedará dormido, tranquila y cómodamente en su regazo, ella fue consciente de su estupidez. Por amor a dios, ¿Por qué había fraternizado tanto con su archienemigo? ¿Ofreciéndole incluso su regazo como almohada? Quizás estuviese enfermo, hasta el punto de n o poder ser capaz de hablar, ¡pero aún así! Era Kuroro Lucifer quien se encontraba en su regazo; el asesino de su pueblo, la persona que había jurado seguir hasta los confines del universo si era necesario, su enemigo jurado. ¿Cómo termino de esta forma?
De pronto, comprendió que esta era la oportunidad perfecta para acabar con la cabeza de la araña. Materializo sus cadenas, haciendo que el sonido de estas retumbara suavemente en la oscuridad de la caverna. Kuroro continuo durmiendo, imperturbable, la fiebre apagaba su consciencia. La cadena de la justicia realizo su peligroso baile y la dirigió a su corazón; lista para atacar. Antes de que pudiese darle alguna orden a la cadena, especialmente diseñada para acabar con la araña, sintió que su corazón se apretaba.
Tu vida se encuentra atada a la de él. Si él muerte, tu también morirás.
Kurapika frunció el ceño. La voz había estado en su cabeza, no eran sus pensamientos. Después de todo, estaba dispuesta a morir, si con eso lograba arrastrarlo hasta las profundidades del infierno, si es que realmente existía. Alguien estaba intentado convencerla para que no lo matara.
Eres el último kuruta con vida. Si mueres, será el fin de tu tribu. De forma definitiva.
Esta vez, la voz de Kuroro resonó en su cabeza. Él le había dicho eso, una noche, mientras atravesaban el desierto en dirección a Ryuusei-gai. Kurapika se congelo, su corazón se detuvo. Había jurado vengar a sus camaradas caídos, incluso si le costaba la vida. Una nueva pregunta aparecía; ¿había estado en lo correcto cuando hizo ese juramento? ¿Su pueblo se decepcionaría de ella si no preservaba su sangre, permaneciendo con vida y repoblando su tribu?
¿Así que realmente no tienes queja algún si tu tribu realmente se extingue?
Una vez más, habló la voz de Kuroro. Reverberaba en su cabeza, convenciéndola. Sus palabras sonaban tan lógicas, tan verdaderas. Haciéndola sentir una tonta, como si estuviese equivocada. Entonces se dio cuenta que quizás tuviera que revisar su juramento. Obtendría su venganza, sí, pero no con el costo de su vida. Sobreviviría. Y para lograr sobrevivir necesitaba una fuerte convicción, necesitaba otro poder, sin dejar ir el que ya poseía. No cambiaría las condiciones de su cadena, sino que agregaría otras. Después de todo, todavía tenía una cadena sin función.
Kurapika levanto su mano, observando sus cinco dedos, mientras que las cadenas se enroscaban alrededor de ellos. La cadena del pulgar se encargaba de las curaciones, la del dedo del medio era la encargada de atar a las arañas, la del dedo anular se encargaba de la defensa, la del dedo pequeño se encargaba de enjuiciar y ordenar a los demás. Sólo su dedo índice estaba libre. Y en ese instante le iba a dar una asignación a la cadena que le correspondía.
Sus ojos se volvieron escarlata, el rojo ardía en la oscuridad de la caverna. Una nueva cadena emergió del metal, enroscándose alrededor de su dedo índice; su extremo era muy similar al de la cadena del juicio, y servía para contraatacar. Kurapika sonrió por la ironía—su ironía—de haber jurado ser fuerte, y aún así acababa de prometer una cadena con el único propósito de contraatacar. Su consciencia todavía no le permitía matar, atacaría primero si alguien podía lastimarla primero.
¿Esperaras a que mate a uno de tus amigos y solo entonces lo mataras?
Kurapika tragó. Las palabras de Kuroro eran ciertas. Frunció el ceño; ¿Por qué Kuroro casi siempre tenía la razón? Era 9 años mayor que ella, pero aún así… le irritaba saber que el siempre tenía la razón y que ella siempre estaba equivocada. ¿Estaba equivocada? No. Esta vez no se equivocaba, eso creía. No mataría por matar, como hacían algunas personas. Mataría por una razón justificada y sólo si realmente fuese necesario. No era descuidada e imprudente, pero tampoco era una persona de sangre fría. Lucharía por sobrevivir, pero no asesinaría. Esa era su creencia y era lo único que la mantendría en su camino mientras viajaba con Kuroro Lucifer, el famoso asesino de sangre fría.
Nuevamente, arrugo su nariz ante la cruel ironía. Sí, el asesino de sangre fría; aquel que ahora se encontraba con fiebre y dormía con su cabeza sobre su regazo.
"¡Por allí!" Nobunaga señalo un determinado lugar. "Siento una emanación de Nen por allí."
"Yo también lo siento." Asintió Phinx, y en un mudo acuerdo, el grupo cambio de dirección hacia el lugar donde se había sentido aquel Nen. "Es el Nen del bastardo de la cadena."
Machi y shalnark intercambiaron una mirada de entendimiento, pero no dijeron nada.
"Diablos, si hizo algo como tan solo rasguñar a Danchou, ¡Lo decapitaré!" gruño amenazadoramente Nobunaga, su mano sosteniendo el puño de su espada.
"Matarás a Danchou, Nobu." Machi achico peligrosamente sus ojos.
"Oh… cierto… bueno, ¿Quizás le corté un brazo?"
"Puedo ver la caverna." Anunció Shalnark. Rápidamente, llegaron hasta la caverna pero Shalnark los detuvo de ingresar. "Recuerden, Danchou me dijo que viniera solo, pero ustedes insistieron en venir conmigo. Entrare primero, le diré a Danchou sobre ustedes y esperare a ver si los deja entrar."
"Oh, vamos, Shal. Somos nosotros, no unos Hunters que van tras él. Por supuesto que nos dejara entrar." Resoplo Phinx.
"Voy solo." Insistió Shalnark, con sus manos en sus caderas.
"Ira solo. Fin de la discusión." Anuncio Machi, mientras le lanzaba una mirada de advertencia a Nobunaga, Phinx y Feitan.
Antes de que pudieran seguir protestando, Shalnark se aparto del grupo e ingreso a la caverna, dejando a la siempre confiable Machi que se encargara del resto. Permaneció en la boca de la caverna, intentando que sus ojos se acostumbrasen a la oscuridad de la cueva. Achico sus ojos y vio una figura en la extremidad más lejana de la oscuridad.
"¿Danchou?" pregunto de forma insegura.
"…Esta aquí." Hablo una voz femenina en vez de la baja voz de Kuroro.
Shalnark levanto una ceja, pero sin embargo se acerco a la figura. Cuando estuvo a unos cuantos pasos de ellos, casi se atraganto de la sorpresa. Parpadeo varias veces e incluso refregó sus ojos con la palma de su mano. Trago e intento digerir la verdad que se encontraba frente a sus ojos. Allí, sobre el suelo de la caverna, su Danchou dormía con su cabeza sobre el regazo de la bastarda de la cadena, de forma muy similar a como lo hacían algunas parejas en algunos parques.
"¿Tienes la medicina?" pregunto la rubia con voz tensa y monótona.
"Sí." Rápidamente Shalnark la busco en su bolsillo, sacándola.
"Bien. Sostenla un instante." Con eso, Kurapika enfoco su atención en el hombre que dormía sobre su regazo. "Despierta. Tu medicina llego."
Shalnark podía haber dejado caer su mandíbula hasta el suelo, pero gracias a Dios, su cuerpo permaneció digno, evitando una futura burla por parte de la chica por su falta de gracia. Juró que la voz de la chica era dulce y suave; no de odio o despectiva como la había escuchado; cuando era un chico. Kuroro se removió ligeramente y abriendo sus ojos, revelando unos cansados ojos negros. Miro a Kurapika, y entonces, con algo de esfuerzo se giro para observar a Shalnark, quien se encontraba incómodamente a unos pasos de ellos.
"Vamos, levántate." Kurapika lo apuro para que se moviera. Apoyo su cabeza y hombros lo mejor que pudo, levantándolo, de forma que su cabeza se recostara contra su rodilla levantada. Luego de asegurase de que permaneciera estable en aquella posición, se giro una vez más hacia Shalnark.
"¿Trajiste agua?" dijo a la vez que tomaba la medicina.
"Sí." Shalnark sacó una botella de agua fresca y se la entrego a Kurapika. Observo en silencio mientras el bastardo de la cadena le daba su medicina a su Danchou.
Kurapika hizo que Kuroro abriera su boca un poco, lo suficiente para permitir que la píldora entrará en su boca. El problema fue el agua. Kurapika abría la botella y presiono la boca de esta contra los labios de Kuroro, pero su mandíbula estaba demasiado tiesa como para moverla; sin mencionar la dificultad para tragar provocada por la contracción de los músculos. Sin embargo, Kurapika hizo su mayor esfuerzo. El agua escurrió por su camisa, pero al final del día, luego de unos intentos, logro hacer que tragará la píldora.
"La píldora comenzara a funcionar en unas horas. También servirá para la fiebre." Le explico Shalnark, sintiéndose aun incomodo.
"Ya veo." Fue lo único que respondió Kurapika. Ella nuevamente coloco la cabeza de Kuroro sobre su regazo y derramo un poco de agua sobre su palma, lavando la frente sudada de Kuroro. Kuroro por otro lado, parecía que nuevamente se había dormido. Shalnark podía jurar que no sentía hostilidad entre los dos; bueno, en primer lugar Danchou no era hostil con ella, era de un solo lado la hostilidad.
"Uh… ¿Puedo preguntarte algo? Eres el bastardo de la cadena, ¿Cierto? ¿El kuruta?"
"Lo soy." Respondió fríamente.
"Y… Uh… ¿realmente eres una chica?"
"No estás ciego, ¿O sí?" Kurapika le sonrió con sorna.
"Oh. Erh… lo lamento." Se rasco la cabeza, avergonzado.
"No lo estés. De todas formas, diles a tus amigos que no entren. No quiero estar en el mismo cuarto que esas personas por demasiadas horas." Dijo, mientras señalaba la entrada de a caverna con su cabeza. "Te diré cuando despierte."
"Está bien." Asintió Shalnark y se volteo, comenzando a caminar. Se detuvo cuando recordó algo, y regreso. Puso en el suelo una bolsa plástica, frente a Kurapika, y le sonrió. "Tú pedido." Con eso, salió de la caverna para informar a sus amigos sobre la situación.
"¿Y cómo resulto?" pregunto fríamente Machi.
"Bien. Danchou sesta vivo; ella lo está cuidando bastante bien." Respondió fácilmente Shalnark. Sus ojos captaron algo que se movía furiosamente y escucho una voces enmudecidas desde atrás de la chica. "Erh, ¿Machi? ¿Qué les hiciste?"
"¿Oh? Una acción preventiva, para que no entraran y pusieran en riesgo la vida del Danchou." Se encogió de hombros. Tras ella, Nobunaga y Phinx estaban atados a los arboles por sus hilos de Nen, mientras que Feitan se burlaba de ellos y los molestaba. "Entonces, ¿Realmente es un ella?"
"Sí. Mala suerte para Danchou." Shalnark suspiro y sacudió su cabeza, como si lo hiciera en lugar de Kuroro. "Como sea, ella me dijo que no quiere nuestra presencia en la caverna, pero me avisará cuando el Danchou despierte."
Machi alzo una ceja. "Lo haces sonar como si ella fuera su enfermera personal o algo por el estilo."
"Bueno, lo es, y una muy buena, además."
Kuroro despertó con un ligero dolor de cabeza y agarrotamiento en su cuerpo. Gruño y abrió sus ojos; siendo bienvenido por la gruesa oscuridad de la caverna. Parpadeo varias veces, intentando ajustar sus ojos a la oscuridad, y cuando finalmente lo logro, fue el rostro de la chica kuruta.
Dormía mudamente, su cabeza asintiendo ligeramente ya que se encontraba sentada. Su pelo rubio abrazaba perfectamente su pálido rostro, creando una sedosa cortina alrededor de su liso rostro. Se tomo su tiempo para observar su rostro de cerca. Su pelo había crecido su tanto desde la primera vez que habían confrontado al genio Hassammunin. Kuroro intento flexionar sus manos, sintiéndose complacido al poder mover sus dedos. La medicina que le había traído Shalnark funcionaba a las mil maravillas. Intento levantar un brazo, el que obedeció su orden. Apretó y aflojo su mano, intentando librarse de la rigidez. Kuroro miro a la, todavía, dormida kuruta. De pronto, se sintió tentado a tocar su cara.
Tan cuidadosamente como le fuera posible, levanto una mano y toco su pelo, sintiendo la sedosa textura con sus dedos. Dejo que uno a uno, los mechones rubios escaparan de sus dedos, como si fueran finos hilos de seda. La chica continuaba imperturbable en sus sueños. Movió sus dedos y toco tímidamente su mejilla, y ella no se movió. Recorrió con un dedo su quijada, sintiendo la liza textura de la piel de su rostro. Se sentía como la piel de un bebe, y se encontró asimismo sonriendo; por una razón que no lograba entender. Cuando sus dedos alcanzaron su mentón, y muy a su pesar, lo soltó, al mismo tiempo que los ojos de Kurapika se abrían.
"Estas despierto." Declaro lo obvio, enderezándose.
"Obviamente." Respondió con una voz rasposa, debido a la falta de uso por unas horas.
Kurapika levanto una ceja. "Parece que la medicina ha hecho efecto."
"Ciertamente."
"Así que…" Kurapika achico sus ojos, con un poco de irritación en ellos. "¿Por qué continuas descansando sobre mi regazo si ya estás bien?"
"Porque es agradable." De pronto, sintió su humor refrescado y quiso molestar a la chica.
"Quítate." Articula aquella palabra con énfasis. Para su molestia, el no se movió.
"Eres buena un segundo y al siguiente eres mala." Comento, con su cabeza aún sobre su regazo. Por lo que recompensado con una mirada asesina.
"Estabas enfermo."
"Todavía lo estoy."
"Ya eres capaz de hablar."
"Eso no significa que ya estoy sano."
"No tienes que descansar sobre mi regazo hasta que estés completamente curado, idiota."
"Cierto. Pero quiero."
"Quítate por tu cuenta o simplemente me levantare y dejare que tu cabeza golpee el suelo." Lo amenazo, y de hecho, se preparaba para levantarse.
"Está bien, está bien." Finalmente hizo lo que se le pidió, sentándose junto a ella. Cuando se ubico de forma cómoda, Kurapika le ofreció una bolsa plástica.
"Tu cena. Tus arañas te la trajeron."
"Oh." La recibió de sus manos e inspecciono el contenido. Sus cejas se movieron y miro a Kurapika, quien estaba atareado mirando hacia otro lado e ignorándolo. Obviamente, ella no se había molestado en mirar el interior de la bolsa. Suprimió un suspiro y tomo un paquete de comida y lo dejo caer sobre el regazo de ella. Kurapika se sobresalto y giro su cabeza para enfrentarlo.
"Tu porción."
"Pero y-"
"Shalnark compro algo extra para ti." Se explico Kuroro y mientras veía la cara de Kurapika agrego. "Y más te vale comerla, de otra forma, yo tampoco comeré."
Kurapika estaba lista para protestar, pero decidió no hacerlo, ya que sabía que perdería nuevamente. Era sabio guardarse un mal rato al no discutir con el hombre mayor sobre asuntos de comida, cuando ya había perdido tantas veces. Mudamente, ambos comieron su comida. Kuroro sabía que había sido Kurapika quien le había pedido a Shalnark que comprase comida 'fácil de digerir' para él, ya que escucho la conversación, cuando estaba semiconsciente y Kurapika contesto su celular. Se había sorprendido bastante con el hecho de que Kurapika contestara la llamada y de una forma tan civilizada con el miembro de la araña. Nunca pensó que Kurapika fuese así de considerada.
"Están afuera, esperando a que despiertes." Kurapika le dijo con voz llana, luego de haber terminado de comer. Tomo el paquete vacio de Kuroro y lo metió dentro de la bolsa plástica junto al suyo.
Kuroro llamo a Shalnark y le ordeno que ingrese solo. Cuando el joven emergió desde la boca de la cueva, pudieron escuchar el rugido de indignación de Nobunaga por no permitírsele entrar. Shalnark, rápidamente se acerco a ellos y se sentó frente a Kuroro.
"¡Danchou! ¿Cómo se siente?" la felicidad era inocultable en su infantil voz. Shalnark le dio una rápida vista a Kurapika, pero la chica kuruta lo ignoro. De hecho, ella intentaba no involucrarse en su conversación.
"Ahora estoy mucho mejor. ¿Quién vino contigo?" Kuroro empleo su entidad de Danchou.
"Bueno, están Machi, Nobunaga, Phinx y Feitan."
"Ya veo. Ahora quiero que regresen y se dispersen, hasta que les de nuevas instrucciones. Y tú, Shalnark, necesito que hagas algo."
"Lo que sea, Danchou."
"Quiero que encuentres el lugar donde se encuentran los ojos escarlatas. Y hagas una lista con ellos." Dijo de forma indiferente. Kurapika se estremeció levemente.
"¿Todos ellos?"
"Todos ellos." Asintió Kuroro. "Eso es todo."
"Está bien, comprendido. Y …ah …" miro a Kurapika, quien continuaba ignorándolos. Kuroro capto su indirecta y se giro hacia Kurapika.
"¿Quieres que les diga, Kurapika?" pregunto ligeramente, como si le preguntara a un amigo. Shalnark levanto una ceja ante el uso casual del nombre de Kurapika.
"No me importa." Fue su fría respuesta.
"Entonces, tú decides." Kuroro se giro hacia su persona.
"Uh, está bien. Nos vemos entonces. Danchou, lo llamaré cuando haya terminado la lista." Habiendo dicho eso, el joven de cabello trigueño caminó hacia la salida de la caverna, retirándose. Les lanzo una fugaz mirada antes de desaparecer entre los árboles. Un grueso silencio envolvió a la caverna hasta que finalmente Kurapika lo quebró.
"¿Qué es eso de la lista de los ojos escarlatas?" con sospecha en su voz.
"¿Hm? Prometí que te ayudaría a recolectar lo ojos de tu tribu, ¿no? Mantengo mi palabra, Kurapika."
"Estoy sorprendida." Dijo sarcásticamente.
Kuroro la observo con mirada inquisitiva. Sonriéndole por su pequeña burla, sin embargo no le dijo nada. Irritándose, por la falta de respuesta, Kurapika prosiguió con su ataque verbal.
"Era de esperarse del gran y todo poderoso líder de las arañas. Comete un error y es igual al resto de los seres humanos."
"¿Qué cosa crees que soy, un monstruo? Sigo siendo humano, Kurapika. Primero soy humano, luego una araña." Respondió suavemente, e incluso rió ante su ingenuidad; lo que empeoro aún más su humor.
"No creo que alguien que asesine sin sentir nada en lo absoluto pueda ser llamado humano." Le siseo, sus ojos ya brillaban con un leve tono rojizo.
"Entonces, eso debería aplicarse de igual forma a tu amigo Zaoldyck. De seguro ya lo has visto asesinar alguna vez. Dime, ¿Él titubeo antes de asesinar a su oponente?"
Kurapika quedo sorprendido con su contraataque, pero se mantuvo firme. "Él es diferente a ustedes."
"¿Cómo? ¿Por qué no está implicado en la masacre de tu tribu? Eso es muy subjetivo. Deberías juzgar todo de forma objetiva, Kurapika." Kuroro se giro para darle una sonrisa de suficiencia.
"Al menos," gruño Kurapika, sus ojos escarlatas brillaban intensamente. "El no asesina si no es necesario."
"¿Entonces, matar por el bien del negocio es correcto?" respondió.
"Dejo de ser asesino, hace mucho tiempo atrás. Además, ahora es diferente a como era." Replicó.
"¿No soy diferente a como era antes?" le dio otra pequeña sonrisa; la cual más tarde interpretaría como una burla.
Kurapika se encontró con la guardia baja frente a esa respuesta. Abrió su boca para responder, pero ninguna palabra salió de ella. Estupefacta, lo miro con rabia y aparto su mirada. Sus palabras la molestaron, y por lo que restaba del día mientras caminaban por el bosque, ella continuo pensando en ello. No podía evitarlo. Sería una tonta e ignorante, si insistía en que Kuroro no había cambiado. Definitivamente había cambiado, aunque todavía no sabía si era para mejor o peor, pero ciertamente era más amable y menos frío con ella. Kuroro Lucifer, de alguna forma, se había vuelto más humano.
Primero soy humano, luego una araña.
Achico sus ojos; sus palabras continuaban retumbando en su cabeza. Le estaba intentando decir que todavía podía sentir como lo hacia cualquier humano; que todavía poseía algo de humanidad. Kurapika resoplo suavemente; si todavía tenía algo de humanidad en él, le hubiera pedido disculpas y de alguna forma la hubiera recompensado por ello.
Prometí que te ayudaría a recolectar lo ojos de tu tribu, ¿no? Mantengo mi palabra, Kurapika.
Kurapika giro su cabeza hacia el hombre y observo su espalda; quien caminaba delante de ella, repentinamente comprendió algo. Su promesa de ayudarla a recolectar los ojos de sus camaradas; ¿era su manera de enmendar el daño que le había provocado? No quería creerlo, intento negarlo, diciéndose asimisma que él tan sólo quería ganar su confianza para expandir el lazo; en otras palabras, para su provecho.
Sacudió vigorosamente su cabeza, intentando apartar esos pensamientos de su cabeza. Aclararía aquel juicio más tarde, pero más importante aún, le temía al hecho de que quizás dejara de odiar al hombre.
"¿Qué ocurre?" pregunto Kuroro cuando noto su extraño comportamiento. Había dejado de caminar, esperándola, para que pudiesen caminar lado a lado.
"Nada. Metete en tus propios asuntos." Respondió de forma grosera, agachando su cabeza y evitando su observadora mirada.
Kuroro levanto una ceja, entretenido y desconcertado por su repentino mal humor, sin embargo, no dijo nada al respecto y continúo caminando al ritmo de ella, algo que percato la ultima de mala gana.
Mantengo mi palabra, Kurapika.
Kurapika cerró sus ojos, en su interior deseaba vehementemente que si el hombre realmente tenía algo de humanidad en él, realmente conservará su promesa. Intentaba negar el hecho de que aquel hombre tuviese algo de humanidad, al mismo tiempo que deseaba que tuviese algo de consciencia, para que al menos pudiese completar una de sus metas. Hablando de herejías, pensó amargamente.
No estaba realmente seguro del porque había ido tan lejos como para pedir la ayuda de Shalnark. Supuestamente era un asunto personal y no debería haber pedido la colaboración de uno de sus camaradas. Quizá quisiese que las cosas fueran fáciles y rápidas, pero entonces… ¿estaba intentando enmendarla por su generosidad? Era tan poco él. ¡Y que ironía! Él había sido quien robo los ojos y ahora, se encontraba recolectándolos nuevamente para regresárselo a los verdaderos dueños de los ojos. Si Ishtar supiera esto, se partiría de la risa.
La tipeja que traduce… =) eso es el capítulo de ahora…. Que les parece… a mí ya me está comenzando a gustar…=D debe ser porque sé lo que viene… jjijijiji, ahora se pone entretenido este fic… pero realmente divertido… espero les guste.. tau tau
karura999: no mil gracias a ti por leerlos, qué bueno que también te guste este fic… O.O, es que realmente es ingenioso, aunque no sé si sea de tu agrado lo qe se viene, puede que no… porque como que la autora se fumo uno bueno cuando creo la historia XD… ajajaj, y mira tú? Compatriotas… quien lo dirá ja!... sí no hay caso… siempre tamos en todos lados Xd… ajajaja… bueno eso, cuídate tu igual , un besote para ti también xauuuu
