TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:
www(punto)fanfiction(punto)net/s/5650325/1/1001_Nights
Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.
Esto dice Runandra (la autora), puede contener spoiler… por no decir que tiene spoiler del fic XD: Sinceramente, realmente se me hizo complejo escribir este capítulo. Chiron es un reconocido centauro, aunque en la leyenda muere en un tipo de accidente. De todas formas, creía que debía utilizar lenguaje antiguo, es por eso que habla así. Pero, Dios mío, realmente fue complicado. Ni siquiera sé si lo que escribí es correcto o no, pero como sea… espero que todos comprendan lo que quiere decir. Y para aquellos que se preguntan quién demonios es la dama in Red, solo continúen leyendo la historia y llegarán a conocerla en el siguiente capítulo. Hehehe, no pasará mucho tiempo, así que no se preocupen.
Próximo capítulo: Se les envió a ver a una persona llamada Dama in Red, pero buala, no lograron llegar al destino de forma directa. Tuvieron que hacerse cargo de pequeños asuntos y algo muy interesante estaba destinado a ocurrir.
La historia hasta ahora: Kurapika logró esquivar la muerte gracias a Kuroro, aún cuando era algo que nunca se hubiese esperado. Mientras continuaban su viaje, recibieron un mensaje que les comunicaba sobre alguien que debían conocer. Incluso se les proveo de transporte cosa que todavía no sabían si era buena o mala suerte.
CAPÍTULO 11: Podías habérnoslo dicho antes.
Apenas habían salido del desierto cuando repentinamente el anillo se puso rojo, y nuevamente fue Kurapika quien noto el cambio, debido a su nuevo habito. Ninguno de los dos sabía qué clase de criatura era la que se encontraba en las proximidades, pero por lo que observo Kuroro, sobre como el anillo se ponía cada vez más rojo, dedujo que la bestia se dirigía hacia ellos, rápidamente.
En pocos minutos fueron saludados por una criatura con piernas de águila, torso de mujer y alas de águila que reemplazaban los brazos. Su rostro se veía fiero y sus ojos los observaban intensamente, examinando sus rostros como si los estuviera memorizando. Doblo sus grandes alas y continúo observándolos con sus pequeños y brillantes ojos verdes. Kurapika frunció el ceño al ver el comportamiento de la bestia. Sabía que era una fiera, pero había oído que las fieras eran agresivas y tendían a atacar a quien se le cruzara. Pero esta parecía ser lo suficiente dócil y civilizada.
Niño, la Dama tiene un mensaje para ti. Le hablo repentinamente a Kuroro, quien frunció el entrecejo levemente al oír el nombre de Ishtar. Viendo que ninguna respuesta era dicha, la Fiera continúo.
Dice que ustedes han de encontrarse con Chiron, en sus dominios, y eh de ser yo quien los lleve hasta aquel lugar.
"¿Chiron?" dijo Kurapika. Había oído ese nombre. "Chiron, ¿Cómo Chiron el centauro?"
Eres una conocedora, pequeña. La Fiera le sonrió, mostrando sus afilados y blancos dientes a Kurapika.
"No necesitamos de tu ayuda. Lo encontraremos por nuestra cuenta." Dijo bruscamente Kuroro y ya se había volteado casi por completo, cuando la Fiera le frunció el ceño, molesta. Estiro una de sus alas y sin advertencia alguna, golpeo con fuerza la cabeza de Kuroro. Kuroro trastabillo y por poco y hubiera caído al suelo, si no hubiera recuperado el equilibrio a una velocidad inhumana. Kurapika observo sorprendida la escena.
¡No seas tan creído, niño! Le gruño la Fiera, ofendida por su cruel remarca. A un pececito como tú le tomaría décadas encontrar por su cuenta aquel lugar. Date cuenta de tu lugar. Y te guste o no, sigo sin titubear mis órdenes.
Habiendo dicho eso, la Fiera extendió sus alas y despego. Floto unos cuantos metros sobre la tierra antes de dejarse caer sobre ellos, sosteniendo a cada uno por la cintura con sus garras. Kurapika dio un gritito de sorpresa cuando se encontró sorpresivamente en el aire, suspendida únicamente por el agarre de los talones de la bestia alrededor de su delgada cintura. Cuando miró su alrededor, todo lo que pudo ver fueron borrosas imágenes mientras la bestia volaba por el cielo a una velocidad incomparable por cualquier maquina voladora. En unos cuantos minutos, que parecieron segundos, la Fiera dio un gutural grito.
Veamos como manejan las cosas desde aquí. Encuéntralo por tu cuenta, como dijiste que lo harías. La Fiera los desafío; o más específicamente, desafío a Kuroro.
Sin bajar la velocidad, la bestia soltó sus cinturas, y prontamente, Kurapika se encontró experimentando por primera vez una caída libre. Caía como si fuera un proyectil, a ciento de metros de la tierra; si se estrellaba contra el suelo, se desparramaría como un tomate. No poseía habilidades que le permitieran sobrevivir a tal caída, a diferencia del presidente Netero.
"¡Kuroro, eres un idiotaaaa!" grito mientras ambos seguían las leyes de gravedad y continuaban cayendo desde el cielo a la tierra.
¡SPLASH!
Mareada y sorprendida, Kurapika no logro percatarse de que no se habían convertido en un tomate desparramado, como pensaba. En cambio, se encontraban sumergidos bajo el agua. Sus oídos dolían debido al drástico cambio de presión, mientras que su cabeza dolía por el fuerte golpe contra la superficie del agua. Comenzó a agitar frenéticamente sus brazos, intentado orientarse en el agua a la vez que mantenerse. La frialdad del agua escoció sus ojos y no podía ver nada más que azul. Perdía el oxigeno, así que comenzó a atragantarse. Trago un poco de agua, burbujas comenzaron a salir de su boca mientras abría la boca como una persona que se ahoga. Repentinamente en su horror, sintió como un brazo se enrollaba en su cintura y quien fuera el dueño del brazo, comenzó a jalarla hacia la superficie del agua.
Tan pronto como su cabeza salió del agua, abrió la boca para tragar el deseado aire e intentar llegar hasta la orilla. Salió del agua y tosió feamente mientras intentaba deshacerse del agua que continuaba en su boca. Kuroro se sentó junto a ella, comportándose de una forma muy diferente a la de ella. Estaba calmado, a pesar de que se encontraba tan mojado como ella. Kurapika le frunció el ceño.
"Sabías que íbamos a aterrizar en el lago." Lo acusó.
"Pensé que habías visto el lago mientras caíamos." Se encogió de hombros y comenzó a peinar su mojado cabello. "¿Y que fue eso del 'idiota' mientras caíamos?"
Kurapika lo fulmino con la mirada, sin los ojos rojos. "Si no hubieras sido tan brusco con la Fiera, no hubiésemos sido arrojados desde el cielo."
"Quizás." Comento de forma ligera, lo que solo logro irritarla aún más.
"¡Y gracias a eso, nuestras mochilas están mojadas! ¡Al igual que las ropas que guardan!" estaba próxima a ponerse a gritar mientras veía su mojado equipaje con angustia.
"Podemos secarlas más tarde." Nuevamente se encogió de hombros, indiferente.
La niña kuruta aparto la vista, en un intento por calmarse, pero mientras veía la dirección del lago, sus ojos se enancharon al ver algo que era imposible que se encontrara allí. Su boca permaneció abierta por un instante, hasta que finalmente la llamo.
"¿Rusalka?"
Finalmente me notaste. La sirena golpeteo felizmente su cola, aunque su tono era claramente sarcástico. Y que mentirosa eres. Siempre tuve la razón, tu ERES una niña. Achico sus ojos de forma acusatoria.
"Yo… lo siento, pero… me encontraba disfrazado como un niño…" Kurapika inclino su cabeza a modo de disculpas.
Comprendo. Rusalka movió impacientemente su mano frente a su rostro, apartando la disculpa de Kurapika.
"Así que esta es la sirena de la que me hablabas." Hablo repentinamente Kuroro detrás de ella. Y de pronto Kurapika recordó algo y bruscamente aparto el rostro de Kuroro lejos de Rusalka.
"¿Qué estás haciendo? ¡No la mires!" le siseo. No quería verse nuevamente envuelta en el problema de tener que evitar que el hombre intentara ahogarse en el lago, debido al encanto de la sirena.
Kuroro pestaño sorprendido, impactado por el trato de Kurapika, pero mayormente sorprendido por el acto deliberado de Kurapika de tocarlo; y su rostro no menos. Incluso cubrió sus oídos; por miedo de que pudiese oír la voz de la sirena y quedar encantado. Un sonido de placentera risa provino de dicha sirena mientras observaba la divertida escena.
Eres divertida. No te preocupes, el no se verá afectado por mi magia gracias a que están bien protegido por esos dos anillos que poseen. Se explico Rusalka cuando paro de reír.
"¿Anillos?" Kurapika miro su anillo, el que brillaba como si fuera de laser. Ella se había separado rápidamente una vez oyó la explicación de Rusalka. Kuroro miro el suyo, y observo que brillaba igualmente.
Tiene un hechizo de protección contra nuestra magia. Se inclino hacia adelante, observándolos con interés. El agua se mecía suavemente alrededor de ella.
"Pero fui envenenada." Kurapika murmuro para sí, a la vez que tocaba tímidamente su cuello, donde la serpiente de la quimera la había mordido. La sirena la escucho y rió.
Los protegerá contra nuestra magia, pero no de los ataques físicos. Cualquier maldición o magia será anulada. Vayan al pino más alto que encuentren hacia ya, el se encontrara cerca de aquel lugar. Dijo mientras señalaba con su dedo índice hacia una dirección.
"¿Algún lugar?" Kuroro levanto una ceja ante la vaga dirección.
Al viejo estúpido le gusta andar por todas partes. Le cuesta demasiado permanecer por un largo tiempo en un lugar específico. La hermosa mujer suspiro, como si sufriera demasiado por el hábito de aquel centauro. De cualquier forma, buena suerte con su búsqueda.
Con eso, la sirena se sumergió en el agua y no volvió a emerger. El silencio cayó entre ellos hasta que finalmente se pusieron de pie y continuaron su camino hacia el alto pino. Intentaron secarse mientras caminaban, mientras Kurapika continuaba quejándose sobre estar mojada y sus ropas arruinadas, de posiblemente coger un resfriado, entre otras muchas cosas. Kuroro, como siempre, simplemente ignoro sus quejas.
Habían llegado ya hace un tiempo al gran pino, pero como había dicho Rusalka, el centauro no se veía por ningún lugar. En vez de buscarlo, Kurapika había optado por quedarse en aquel lugar y secar sus ropas mientras esperaban que el 'viejo estúpido' regresara. Kuroro concordó con ella y permaneció allí.
Ambos intentaron encontrar ropas secas que hubieran sobrevivido a su caída en el lago, cambiándose. Kurapika se cambio tras unos arbustos, pero cuando emergió de su escondite con su nueva ropa observo que Kuroro continuaba sin camisa. Para su horror, observo unas enormes cicatrices por todo su cuerpo. Las más horrible de todas era una enorme cicatriz que se encontraba alrededor de su estomago. Se veía como si algo lo hubiera perforado.
Justo cuando Kuroro se dio media vuelta, Kurapika aparto la vista, entreteniéndose con algo más. No tenía deseos de discutir aquello en este momento, la razón tras ello era que no quería oír la terrible historia de cómo había obtenido aquellas cicatrices. Y por lo demás, estaba casi segura de que el no hablaría de ello.
Por un largo periodo se sentaron sobre la hierba, cuidando las ropas húmedas que se encontraban sobre el pasto. Kurapika se encontraba a punto de quedarse dormida, mientras Kuroro hace ya un tiempo que dormía plácidamente sobre el tibio suelo.
"¡Ohohoh! ¡Una pareja humana!" una voz baja retumbo rápidamente.
Alerta, Kurapika se puso sobre sus pies. Parecía un gato listo para atacar. Kuroro, por otro lado, solo se levanto y pestaño pesadamente. No había ni la menor tensión en el.
"Fresca y joven. ¿Cuánto tiempo ha transcurrido desde la última vez que vi a un humano aventurarse a los lugares donde yo suelo yacer?" continuo diciendo la voz.
En poco tiempo, Kurapika pudo escuchar como el sonido de una criatura de cuatro patas caminaba hacia ellos. Podía determinar, por el sonido de las pisadas, que la criatura que se acercaba era definitivamente grande. Justo como había predicho, un enorme centauro salió de entre los arbustos. Su parte inferior era la de un ciervo poderoso, el que caminaba con orgullosa postura. Su parte superior era la de un hombre desnudo; su pecho era musculoso, con cabellos castaño cubriendo el centro de este. Su rostro era el de una persona de mediana edad, con barba marrón y orejas puntiagudas, y aún así ese rostro brillaba con la sabiduría de un ermitaño.
"¡Decidme humanos! ¿Qué negocios habéis traído con vosotros?" continúo el centauro, sus ojos brillaban con curiosidad. "Yo, Chiron, os ayudare en lo que sea requerido. Venturados en las profundidades de este bosque, es lo que habéis hecho, por lo que el bosque ha visto que ustedes no son peligro alguno para las criatura que aquí descansan."
"Uh…" Kurapika, honestamente, se encontraba nerviosa de tener que enfrentar una criatura parcialmente humana que hablaba un dialecto antiguo. Estaba perdida en cómo iba a responder al centauro.
"Hemos venido hasta este lugar por orden de la Dama Ishtar. ¿Seguramente has oído de ello?" Kuroro se puso de pie y sacudió sus pantalones con normalidad.
Kuroro se giro y lo miro directamente a los ojos. Siendo sinceros, el también sentía curiosidad por el centauro. Había oído historias sobre su sabiduría y vasto conocimiento. Quería saber y aprender. Chiron movió su cabeza hacia un lado y frunció el entrecejo. Cruzo sus brazos por sobre su pecho. Entonces, como si algo hubiese sonado en su cabeza, sus ojos resplandecieron.
"Ah…" asintió. "Sí, sí, por supuesto. Tú has de ser el pupilo de mi señora, ¿puede ser?"
"Supongo." Kuroro se encogió de hombros.
"Y aquel que está allí…" Chiron se giro hacia Kurapika, quien aún permanecía muda. "Ella ha de ser tu ¿leman?"
Sin comprender el significado de leman, Kurapika miro al centauro confundida. Kuroro repentinamente estallo en una carcajada, como si esa fuera la peor broma del mundo. Kurapika parpadeo y miro a Kuroro, con la mirada más incrédula del mundo. El mismo centauro parecía no comprender el porqué el muchacho se había reído tan repentinamente.
"No, no. Me temo que sería una falacia asumir tal cosa. Estoy sorprendido, Chiron, creía que tú eras lo suficiente sabio como para no asumir determinadas asociaciones entre personas solo por la primera impresión, ¿no?"
Kuroro sonrió de costado al centauro, quien se había recuperado de su confusión y le sonreía. Su sonrisa parecía la de un abuelo que escuchaba las declaraciones juveniles y sin embargo faltas de juicio de su nieto.
"No asumas que he supuesto la asociación con la doncella de allí. No, mi muchacho. No supongo, como has presumido." Respondió. "Como tú has dicho, mi dama ah informado de vuestra llegada."
Era bastante visible que Kuroro había sido tomado por sorpresa con esa ingeniosa respuesta. El centauro había ganado con las manos atadas en esa competencia de palabras, y Kuroro Lucifer no acostumbraba a perder en esa clase de juegos. Mientras Chiron le sonreía amablemente, hizo una ligera mueca. Sin embargo, Kurapika había estado demasiado confundida para observar aquella infantil expresión, una que Kuroro raramente dejaba ver.
"Y me puedes iluminar con respecto a que ocurre." Finalmente le pregunto a Kuroro. "¿Qué quiere decir con leman?"
"Leman significa…" Kuroro dudo por un segundo. Conociendo a Kurapika y su capacidad para sobre reaccionar, intento buscar una palabra adecuada para explicarle. Sin embargo, al final, se agitaría de todas formas. "Bueno, llanamente significa amante."
Y la bomba cayó.
"¿QUEEEEE?" rápidamente el color abandono el rostro de Kurapika. Se giro hacia Chiron, su rostro estaba furioso. "¿De dónde sacaste tan terrible idea?"
"Creo que es la mano de Ishtar." Kuroro murmuro secamente.
"Oh, como fuera, ¡este malentendido debe ser aclarado!" Kurapika se giro para enfrentar a Chiron, quien los observaba con clara diversión en su rostro. "Buen señor, si me permite corregirlo, no hay forma, ni en un millón de años que yo sea alguna vez su amante. Nunca. Jamás."
"¿Y porque sería eso? My querida dama."
"Porque este hombre fue la cabeza tras la masacre de mi tribu." Sus ojos se contrajeron ligeramente. "Y nunca lo perdonare por aquello." Prosiguió en susurros, como si lo dijera para sí.
Kuroro, quien se encontraba un poco más atrás de ella, la observo con sus penetrantes ojos negros. No dijo nada en su defensa, ni tampoco se excuso por el crimen que había cometido. No se arrepentía de aquello. Ni el más ligero remordimiento en su corazón. Chiron miró a Kurapika y entonces a Kuroro. Comenzó a tararear suavemente, parecía estar pensando en algo, cuando se acerco repentinamente a Kurapika.
"Entonces, al menos, permitidme leer vuestras fortunas." Les pidió amablemente con su mano estirada hacia ella.
Kurapika alzo la vista, y solo entonces fue capaz de dimensionar el verdadero tamaño del centauro. Junto a ella, su cabeza tan solo llegaba a su estomago. Su parte de ciervo era tan grande como la de un semental. Kurapika miro su mano con desconcierto, sin comprender lo que quería. Miro incrédulamente a Kuroro, quien se encontraba a poca distancia (debido a la maldición) mientras apoyaba su peso sobre un pie.
"Quiromancia. Esta pidiéndote la mano." Le dijo sencillamente. Sabía por la forma en que lo había mirado que requería cierta información sobre lo que ocurría.
"Ciertamente, mi muchacho. Nosotros, los centauros, somos maestros de la quiromancia. La vida de los humanos está escrita en sus manos desde el momento en que nacen. Las líneas en sus palmas sostienen los secretos del curso de sus vidas. El futuro, sin embargo está prohibido decirles sobre él.
"¿Entonces que puedes decir?" pregunto un Kurapika ligeramente confundido.
"Todo sobre usted, a excepción del futuro."
"…Si ese es el caso… no quiero que mi fortuna sea leída." Dijo firmemente.
"¿Oh? ¿Por qué? Decidme cual es la razón de aquello." El centauro se veía más bien decepcionado.
"No quiero que las personas anden mirando mi vida," dirigió una rápida mirada a Kuroro. "Ni mucho menos, que sea anunciada frente a otros."
"Hmm… eso será algo difícil, me temo, querida." Chiron sacudió su cabeza.
"¿Qué quieres decir?" pregunto con renovado asombro.
"Porque…" el centauro le sonrió. "Porque sólo puedo decirte la información crucial, luego de haber leído vuestra fortuna." Se volteo hacia Kuroro. "Al igual que la suya."
"¿Qué tan crucial es la información que nos dará?" Kuroro dio un paso hacia el, enfrentándolo con un rostro serio.
"Se refiere al lazo que une sus vidas." Dijo el centauro.
Kuroro levanto una ceja ante la clara insinuación, pero no dijo nada. Miró a Kurapika, lanzándole una mirada significativa. Kurapika hizo rodas sus ojos, ya que entendía lo que quería decir. Era mejor seguir las reglas que el centauro había puesto, después de todo, se encontraban en su terreno.
Dicho eso, Kurapika dejo su mano sobre la de Chiron. El centauro tomo su mano y acaricio su palma. Entonces la estrecho y la miro con cierta intensidad en sus ojos. Kurapika permaneció de forma incomoda frente a él, en su interior se retorcía inquietamente. Chiron rastreo las líneas de su palma, como si estuviera leyendo braille. Luego de uno o dos minutos, libero su mano. Entonces Chiron siguió con la mano de Kuroro. Cuando termino, retrocedió un paso y comenzó a pensar en algo.
"¿Y?" pregunto una expectante Kurapika.
"Realmente vosotros tenéis una intrigante designio…" asintió el centauro. "No puedo comprender por qué, pero sus futuros estaban tan blancos como un trozo de papel."
"¿Blanco?" parpadeo Kurapika.
"Vidas entrelazadas con las de otros, caminos cruzados, y un destino espera ser escrito por vosotros. No teméis amigos míos, porque en cada futuro no escrito, existen miles de posibilidades."
Kurapika y Kuroro intercambiaron rápidas miradas. En ese instante, ambos parecían estar en uno de esas raras ocasiones, en que ambos concordaban. El centauro era realmente una criatura extraña, una criatura demasiado dramática.
"Y de vosotros, ¿deseáis que yo diga lo que eh leído?" les pregunto el centauro.
"Incluso si no dijeras lo que hay escrito en su palma, creo saber muy bien la clase de persona que es." Murmuro Kurapika. "Definitivamente un egoísta que tan solo piensa en sus intereses."
"Ah, no permitas que tu juicio se vea nublado por las emociones. Mira con el corazón, ya que tan solo con él se puede observar el verdadero yo, porque tus ojos son tan buenos como si fueran los de un ciego." El centauro sacudió su cabeza en algo semejante a un reto.
"¿Estás diciendo que lo que creo de él es incorrecto?" Kurapika frunció el ceño. No quería que su concepto de Kuroro Lucifer, el hombre malo, fuese destruido. No quería ver el lado bueno del hombre, mucho menos deseaba perder aunque fuera un poco el odio que sentía por él.
"Pequeña, la quiromancia no miente. Siendo sincero, vuestro compañero no es un hombre egoísta. Él-"
"Basta de esta inútil charla." Hablo repentinamente Kuroro, con voz severa. Este le frunció el ceño con desagrado a Chiron. Kurapika lo miro con enormes ojos. Estaba claro que Kuroro no tenía deseos de que su verdadero yo fuese revelado a Kurapika. Aunque eso tan solo logro ponerla más curiosa.
"Y bueno, ¿que hay sobre aquella crucial información de la que hablabas?" pregunto Kuroro, intentando reenfocarlos en el tema que los había llevado visitar a Chiron.
"Aah, por supuesto. ¿Cuánto nos hemos alejado del tema principal? Disculpadme por mi digresión." El centauro inclino ligeramente su cabeza, disculpándose de forma educada.
"La información." Dijo nuevamente Kuroro. Había perdido cualquier apetito que hubiese tenido por conversar con el centauro.
"Tened paciencia, niño mío. La impaciencia puede traer calamidades en el curso de tus acciones." Dijo sabiamente el centauro. "y en cuanto a la información, me veo obligado a informaros que durante cada luna nueva, poseerán libertad temporal."
"¿libertad… temporal?"Kurapika frunció el ceño, confundida. Estaba hartándose de estar confundida por la forma en que hablaba el centauro.
"En cada luna nueva, Hassamunnin perderá sus poderes, ya que su magia se ve agotada. En ese instante, solo entonces se verán libres de su maldición."
"Dicho simplemente, cada luna nueva, el lazo será inexistente." Simplifico la información, Kuroro.
"Quizás podéis deciros de esa forma." El centauro asintió en acuerdo.
Kurapika miró al centauro y luego a Kuroro. Pestaño varias veces, su cerebro intento procesar aquella información.
"¿Quieres decir que puedo alejarme cuanto quiera de él las noches de luna nueva?"
"Incluso si vas a los confines del universo, no importará; sólo por esa noche." Le dijo Kuroro, con clara diversión en su rostro. Podía ver como el kuruta ardía de furia.
Kurapika quedó muda por cinco segundos, antes de ponerse a gritar.
"¡Podrías habérnoslo dicho antes! Entonces, ¡al menos podría haber pasado una bendita noche lejos de él!" si hubiese estado sola, se hubiera jalado su pelo de exasperación.
"Y yo podre tener un día de paz, lejos de sus gruñidos." Agrego Kuroro con monótona voz.
El centauro rió alegremente al ver los dimes y diretes. "Bueno, eh de dejar este asunto en vuestras manos. En adición, mi dama también desea compartir su sabiduría. Percibe que será mejor que ella y yo manejemos el asunto de la búsqueda de seres míticos. Como uno de ellos creemos tener mejor suerte en encontrar lo que ustedes buscan."
Kuroro frunció el ceño ante esto. Si Ishtar realmente hubiese querido ayudar, lo hubiese hecho hace mucho. Por la forma en que el centauro hablaba de ella, Ishtar debía estar al mismo nivel que el centauro, en términos de edad y sabiduría.
"Mientras tanto, intenten con todo su corazón hacer la paz con cualquier conflicto que tengan." Continuó Chiron.
Kurapika se puso rígido por un segundo. Lo primero que apareció en su cabeza fueron los ojos rojos y la masacre de su tribu. Podía sentir como sus ojos ardían, amenazando con pintarse de escarlata en ese instante, pero se contuvo.
"Les eh entregado mi mensaje y por ende, eh terminado mi labor." Chiron miró al cielo. "El cielo a oscurecido, la noche ya cae. Pasen una noche aquí, amigos míos, pues es mucho más seguro que en las afueras. El bosque los protegerá de cualquier daño."
Sin mucho que decir, los dos aceptaron la invitación del centauro.
Kurapika miro la humilde fogata de su campamento temporal. Recordaba que Kuroro le había dicho que mientras más fuerte fuesen las criaturas, mas costaría encontrarlas. A simples humanos como ellos, le llevaría décadas encontrar una lo suficiente poderosa como para romper el embrujo del genio. Estaba agradecida de que el centauro e Ishtar fueran lo suficiente amables, como para ofrecerles una mano con aquellas criaturas. No quería viajar por el mundo, sin un rumbo fijo, mucho menos con Kuroro Lucifer.
Y hablando de aquello, recordó la molesta interrupción de Kuroro cuando Chiron estaba a punto de decir algo sobre su personalidad. Parecía no querer que ella supiera de su verdadero yo, o al menos eso deducía. Kurapika pensó en ello por un momento, antes de sacudir su cabeza para apartar tales ideas. Fuese lo que fuese, que ese hombre quisiese hacer con él, no le importaba ni en lo más mínima.
Kuroro, mientras tanto, observaba ya por un tiempo su palma. Recordó los leves cambios en el rostro del centauro mientras leía su fortuna. Algo extraordinario estaba escrito en su destino, o al menos eso fue lo que dijo el centauro. Estaba curioso y aun así, se encontraba incomodo de que alguien supiera más que el sobre sí mismo. De alguna forma se sentía inseguro.
"Mientras los esperamos…" hablo sorpresivamente Kurapika. "¿No deberíamos juntar los ojos rojos?"
Su voz era pequeñita, pero lo suficiente fuerte para ser oída por Kuroro. El no se volteo, pero cambio su atención hacia la fogata.
"Supongo que sí. Después de todo, debemos hacernos cargos de nuestros problemas primero, dejando de lado el lazo." Respondió de forma plana.
… hacer la paz con cualquier conflicto que tengan.
Kuroro resoplo en su interior. Que sabelotodo era la lengua del centauro, pensó amargamente. Sabía que el centauro no tan solo se refería a los problemas como los ojos rojos. Sabía que el centauro se refería a algo más; cosas más personales y profundas. No tenía ni las más remota idea de si la chica kuruta lo comprendería o no, pero dejando eso de lado, no tenía ni las más mínimas ganas de tocar aquel tema.
"Podremos hacerlo cada luna nueva." Dijo repentinamente.
Kurapika se volteo a mirarlo, su mirada le ordenaba que se expresara mejor.
"Cada luna nueva, estaremos libres del lazo. Tendremos más espacio para movernos. Así será más fácil poner mano sobre los ojos rojos." Se explico.
"Oh…" balbuceo Kurapika y nuevamente miro el fuego. No dijo nada mientras pensaba en ello. Ciertamente, deseaba apartarse de él. Se estaba sintiendo demasiada cómoda junto a él, y eso le asustaba. Sin embargo, tenía un punto al decir aquello. Sabiamente escogiendo sus prioridades, los ojos escarlatas estaban en la cima de la lista.
"Está bien, entonces…" dijo sin levantar la vista del oscilante fuego.
Se vieron envueltos en un pacifico silencio. Generalmente, cuando acampaban no solían hablar mucho, así que ya era rutina permanecer en tal silencio, por lo cual solían encontrar la paz en aquellos instantes.
De repente, ambos oyeron el suave crujir de las hojas. Los dos se encontraban calmados, ya que Chiron les había asegurado de que el bosque no tenía intención alguna de lastimarlos, y por ende permanecieron en sus lugares, apenas observando los arbustos cercanos. Esperaron a que fuera lo que fuera saliera de los arbustos. En poco tiempo, algo brillo desde tras los arbustos y entre la oscuridad del bosque. Un unicornio emergió de los arbustos, caminando hacia la pradera donde se encontraban acampando.
Kurapika que do boquiabierta al ver aquello. Había oído de los unicornios en los cuentos de hadas, y alguna vez había deseado ver alguno. Y allí se encontraba ella, mirando directamente a uno. El unicornio era realmente hermoso, el más agraciado corcel que había visto en su vida. Su cuerpo era completamente blanco, brillaba suave y delicadamente en la oscuridad del bosque. El dorado cuerno que salía de su cabeza, brillaba como si tuviera polvo dorado. Su cabellera parecía de seda, cada cabello parecía ser de plata con un leve asomo de azul. Sus regordetes ojos la miraban con la misma curiosidad que ella poseía.
"¿Un unicornio? Que pintoresco." Reflexiono Kuroro, en su boca se formo una pequeña y divertida sonrisa. Había oído sobre unicornios en los cuentos que Ishtar le había contado cuando era pequeño. Miro a Kurapika y como esperaba, se veía curiosa por el animal.
"Será mejor que no seas tú quien se acerque primero. Los unicornios son muy cautelosos con los desconocidos y sorprendentemente son bastante agresivos, para tener aquella apariencia tan dócil. Un estoque de su cuerno y estás muerto." Le dijo de forma automática; un nuevo habito que había tomado al viajar con la muchacha.
"¿Así que tan solo debemos esperar a que él se nos acerque?" pregunto, con sus ojos aún pegados al corcel.
"Si es que se aproxima a nosotros." Se encogió de hombros, sin embargo volvió a ver al unicornio. El era Kuroro Lucifer, alguien que gustaba de apreciar cosas hermosas. Un unicornio era una de esas cosas; sino era algo más, por lo que iba a apreciarlo mientras pudiera.
Luego de uno o dos minutos, el unicornio comenzó a caminar hacia ellos, sus ojos seguían pegados a los de Kurapika. Cuando caminaba, sus patas no hacían sonido alguno. Silenciosamente se aproximo a ellos, hasta que estuvo a solo un paso de la chica. Kurapika lo miro maravillada. Era una oportunidad única en la vida; ver a un unicornio con sus propios ojos. Tímidamente, levanto una mano y toco el corcel mítico, mientras observaban la reacción del unicornio.
En vez de retroceder, como había anticipado Kurapika, el caballo con cuerno se acerco y refregó la punta de su nariz contra la pequeña mano de Kurapika, lamiéndola. Respiro suavemente contra su mano, complacido, mientras Kurapika procedía a acariciar su nariz suavemente. Su rostro brillaba de felicidad, ya que el unicornio parecía aceptarla.
"Sabes, los unicornios solo permiten que los vírgenes los toquen." Dijo de pronto Kuroro, ya que espera su exagerada reacción.
Kurapika volteo su cabeza para lanzarle una mirada asesina, por lo que él pudo ver el suave sonrojo en su rostro.
"No es necesario que me digas informaciones tan embarazosas." Protesto.
"¿Qué hay de vergonzoso en todo ello?" pregunto mientras reía entretenido. "¿Creía que era algo bueno?"
Justo cuando terminaba aquella oración, el unicornio fijo su atención en el hombre y se aproximo a él. Refregó su nariz contra su hombro e incluso lamió su mejilla. Kuroro parecía realmente sorprendido por esa acción, ya que no había anticipado que el unicornio si quiera se hubiese atrevido a acercarse a él. Lo que era peor, mientras más intentaba apartar al unicornio, este más se acercaba.
"Ja. Así que tú también eres virgen." Dijo Kurapika con burla en su voz. Aunque en su interior estaba bastante sorprendida de que aquel hombre, entre todos, continuara siendo virgen.
"¡Que vista!" una fuerte voz los saludo. "Estoy bastante sorprendido, a decir verdad, de que el potrillo se sienta tan atraído por usted."
"¿El es tan solo un potrillo?" pregunto Kurapika mientras se giraba a ver a Chiron, quien ya avanzaba hacia ellos.
"En realidad, un niño. Uno testarudo, con la tendencia de revelarse contra su propia madre." El centauro ladro una risotada.
"¿Y cómo puedo alejarlo de mi?" Kuroro intento alejarse del unicornio, pero el unicornio no se apartaba.
"Ah, mi muchacho. ¿Mis palabras no han alcanzado vuestros oídos? Este potrillo es muy testarudo. No escucho a su madre y entonces, ¿cómo esperas que yo le ordene que se aleje de ustedes?" Chiron sacudió dramáticamente su cabeza.
"Eso es bastante esperanzador." Murmuro sarcásticamente Kuroro, a la vez que hacia rodar sus ojos.
Luego de un minuto que pareció eterno 'acoso', el potrillo finalmente pareció satisfecho y volvió su atención nuevamente a Kurapika. Quien acaricio su cabeza gentilmente, como si fuera su mascota.
"Apuesto que amaría a Gon a primera vista." Murmuro con una pequeña sonrisa en sus labios.
"¿Ese inocente amigo tuyo?" rió Kuroro, recordando al intrépido chico que había encontrado en las calles de Yorkshin City.
Kurapika cerró sus ojos y recordó el rostro de sus queridos amigos. Se preguntaba cómo estaba Leorio; esperaba que lo estuviera haciendo bien con sus estudios. Gon y Killua, estaba segura de que se estaban llevando bien, como siempre. Era la mejor imagen de amigos que tenía en su cabeza. Suspiro suavemente, mientras recordaba la violenta reacción de Killua cuando se entero de que ella viajaba con Kuroro Lucifer. Solo podía desear que el joven Zoldyck algún día comprendiera su situación.
El unicornio lamió su rostro y miro sus ojos azules. Esos pequeños ojos parecían reafirmarle que sus problemas se resolverían. Kurapika sonrió e inclino su cabeza contra la del potrillo.
Solo podía esperar a que el unicornio tuviera razón.
"¡Saludos, mi dama! Veo que esta tan hermosa como siempre. Largo tiempo ah pasado desde la última vez que nos vimos." El centauro agacho su cabeza en respeto a la imagen que se reflejaba en la fuente de agua.
"Saludos para ti, Chiron. Cierto, han pasado décadas desde la última vez que nos vemos." El reflejo de Ishtar le sonrió al viejo centauro.
"Eh visto a tu pupilo y a su acompañante. Realmente son personas interesantes."
"¿Si? ¿Dónde están en estos momentos?"
"Decirles que visiten a la Dama in Red, es lo que he hecho. No os preocupes, mi dama, ya que un potrillo de unicornio ha insistido en acompañarlos en su viaje."
"¿Un potrillo de unicornio? Que inusual." Ishtar levanto una ceja. ¿Un unicornio se acerco a Kuroro? Ahora, aquello era algo realmente remarcable. Más aún cuando los potrillos solían ser conocidos por ser exigentes y mañosos.
"Y al potrillo pareció agradarle la damisela."
Ishtar pensaba que aquello no era ninguna sorpresa.
"Mi dama, hay algo que debo anunciarle con respecto a su pupilo y a su acompañante." Dijo repentinamente con voz seria.
"Es bueno o malo," Ishtar pregunto con cautela.
"Temo que no puedo decírselo, Dama mía, porque ni yo mismo lo sé. Casi no puede creer lo que mis ojos me mostraban, mi dama., porque algunas veces mis ojos me engañan. Porque para un humano, tal como el muchacho, una larga vida es realmente es algo extraño. Pero lo que es aún más importante, sus futuros estaban completamente en blanco."
"¿Futuros no designados?" Pensó en voz alta con un profundo ceño. Era realmente extraño encontrar a un humano con un futuro incierto. Que Kuroro tuviese una larga vida no era extraño, considerando sus remarcables habilidades de sobrevivencia, a pesar de que sabía que el muchacho no estaría feliz de oír aquello.
En el caso de Kurapika y Kuroro, solo podían significar que su relación evolucionaría en cualquier cosa, y su futuro dependía de aquello. Suponiendo aquello, entonces la decisión de enviarlos con la Dama in Red era realmente algo sabio, muy sabio.
La tipeja que traduce…Jo Jo Jo… feliz navidad XD … atrasado ;)… hace mucho que no traducía nada, así que espero que no alla arruinado el capiitulo… tuve algunas complicaciones con la forma en que hablaba Chiron, espero que se logre comprender lo que dice…
Youko Saiyo: Puedes hablar de lo que desees en tu programa, eso sí, creo que deberías preguntarle a la autora del fic, yo tan solo traduzco… pero si deseas hacerlo, adelante, por mi no hay problema…
