TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:

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Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.

Esto dice Runandra (la autora), puede contener spoiler… por no decir que tiene spoiler del fic XD:

El final es un poco extraño, ¿no? Hehehe… de cualquier forma, siempre eh querido hacer que Kurapika se embriague y confunda a Kuroro nuevamente como su hermano. Soy tan mala (sonrisa maligna). Y la ultima parte, Kuroro molestando a Kurapika, un poco fuera de carácter, pero creo que eso es lo que podríamos llamar 'progreso' en términos de su relación, ¿no? Hmhm… Y una pequeña parte de introversión para Kuroro.

Próximo capítulo:Luego del trabajo de los ojos rojos, prosiguieron con el plan de visitar a la dama in Red. Llegaron al lugar sanos y salvo con la ayuda del unicornio, sin embargo quien los esperaba no era un anfitrión ordinario, sino alguien con una extraordinaria personalidad y poder.


La historia hasta ahora: Kuroro y Kurapika eran acompañados por un potrillo de unicornio en su viaje a encontrarse con la Dama in Red. Sin embargo, a medio camino debieron detenerse en una ciudad para cierto trabajo…

CAPITULO: Un Momento de Locura

Miro su alrededor para observar que nadie lo estaba siguiendo, o que nadie lo viera escabullirse dentro del cuarto del hotel. Bueno, decir que era un hotel era decir mucho. Realmente era un hotel muy modesto, o más bien un lujoso hostal. Él se mezclo entre las sombras y avanzo hacia la ventana de unos de los cuartos del tercer piso. Tocó tres veces el vidrio de la ventana cerrada y espero.

"Entra, Shalnark." Respondió una voz desde el interior de cuarto.

Cuidadosamente, el joven abrió la ventana y se deslizo dentro del cuarto. Una vez dentro, rápidamente examino el cuarto; eran un cuarto pequeño con dos camas individuales en una esquina y olía ligeramente a lavanda; la firma del hotel. El hotel era bastante famoso en aquella área por tener diferentes cuartos, y cada uno de ellos tenía un tema basado en el olor del cuarto. Tenían rosas, lavandas, cítricos, caoba, etc.

"¿Traes la lista?" el hombre que ocupaba la habitación le pregunto. Se encontraba sentado en un sillón, al otro lado del cuarto. Una pequeña figura se encontraba sentada junto a él.

"Sí, Danchou. Los nombres, su ubicación; todo está aquí." dijo Shalnark mientras le pasaba el papel a Kuroro, mientras su mirada caía sobre la chica junto al hombre.

Kurapika estaba sentada a la vez que abrazaba sus rodillas, su rostro se encontraba enterrado en sus rodillas de tal forma que solo su pelo rubio era visible. Parecía una estatua y no respondió cuando Shalnark entro al cuarto. El casi esperaba ser recibido por una mirada hostil e infeliz por parte de la chica, ya que la muchacha odiaba con todo su corazón al Genei Ryodan, pero parecía muerta. Mientras Kuroro leía silenciosamente la lista con los propietarios de los ojos escarlatas. Sus ojos se detuvieron. Sus ojos se detuvieron en un determinado punto del papel y levanto silenciosamente una ceja. Luego de un tiempo, doblo el papel y miró a Shalnark, quien seguía observando a Kurapika.

"Déjala en paz. No se siente bien hoy." Declaro con sencillez y firmeza en su tono. Shalnark entendió de inmediato que Kuroro no deseaba explicar mayormente la condición de la chica. Y él, no deseaba jugar con su suerte.

"Bueno, algo más, ¿Danchou? ¿Alguna orden?"

"Por ahora nada. Cuando tenga algún plan los contactaré. Puedes marcharte." Despachó al hombre más joven. Kuroro decidido de forma automática que Shalnark tomaría el puesto de Pakunoda como él segundo en comando. El sería el encargado de traspasar todas sus órdenes al resto de los miembros.

"Está bien. Entonces nos vemos Danchou. Cuídate." Shalnark agito su mano en despedida a Kuroro y dio media vuelta, contento. Aunque antes de salir de la ventana se detuvo por un tiempo y giro su cabeza para ver a Kurapika.

"Tú también Kurapika. Mejórate pronto." Kurapika se estremeció ligeramente al oír sus cálidas palabras. Habiendo dicho eso, salió de la habitación y una vez más, el cuarto fue ocupado por solo dos personas.

"Puedes levantar la vista con tranquilidad." Dijo Kuroro con una voz suave. Sin embargo, no recibió respuesta alguna de la chica.

Realmente quería soltar un suspiro y masajear el puente de su nariz, pero lucho contra esa urgencia. Kurapika sufría de sus cambios de humor mensuales, provocados por su menstruación, aunque todavía le costaba lidiar con ello, sin poder acostumbrarse. Al menos, ya no se quejaba tanto. Solía ponerse de mal humor sin razón aparente. La muchacha parecía ser una muy lógica y razonable; siempre había una razón tras sus acciones. Últimamente, ella no usaba nada de aquella lógica.

"Con él tiempo, tendrás que acostumbrarte a sus cambios de humor, ya que está entrando a la pubertad. Actuara de forma irracional y emocional, y será mejor que no empeores aquello. Eres un hombre grande, ¿no? Cuida de ella."

Esa había sido la advertencia de Ishtar antes de marcharse de Ryuusei-gai por una segunda vez. Había desechado la idea como algo improbable, ya que sabía que la chica era más que capaz de manejarse consigo misma. Bueno, parecía que se había equivocado y la chica no era capaz de tal control, para su desdicha, mucho menos manejar sus cambios hormonales. El mismo no tenía idea de cómo tratar con la muchacha. El nunca había asumido el rol de cuidador, mucho menos de una adolecente con terribles hormonas. Ahora ponía una expresión de angustia, sin embargo, extrañamente no rechazaba su presencia; mientras que antes intentaba mantener la máxima distancia de él. Un ejemplo de eso era este mismo instante. A Kurapika ni siquiera le importaba que estuvieran sentados a poca distancia, sus hombros casi se tocaban.

En ese momento, arrendaban un cuarto del hostal, ya que Kurapika sufría su violento período. Necesitaba descansar por días cuando el llegaba esa endemoniada semana. Le pidieron al unicornio que se mantuviera en el bosque y los esperara, y por lo visto el joven unicornio no tuvo objeción alguna.

"Kurapika." Intento una vez más. Muy rara vez, el la llamaba por su nombre, porque parecía ser que le desagradaba ser llamada así por él. Creía que tal vez la chica no deseaba ser llamada por su enemigo jurado.

"Aquí está la lista. Los 34 pares de ojos." Le dijo, a la vez que su entrenados ojos intentaban ver alguna clase de respuesta. Originalmente, debían existir 36 pares de ojos, pero ellos ya poseían 2 de ellos.

Asintió débilmente.

"Hay un par en una ciudad vecina." Le dijo nuevamente. Esta vez ella levanto la vista. Sus ojos estaban débilmente irritados y más bien hinchados; el claro signo de que había estado llorando en silencio. Su ceño apenas podía notarse, pero allí se encontraba.

"¿En serio?" preguntó con voz rasposa. Había una leve muestra de esperanza en esos cansados ojos.

"Sí." Desdoblo el papel y se lo mostro. Tomo el papel y examino la página. Sus ojos se pegaron en una parte y su agarre sobre el papel se apretó. Kuroro continúo observando su reacción.

"¿Te interesa?" le pregunto, como un doctor le pregunta a un paciente. Por lo que Chiron le había explicado, poseían un día de libertad en las noches de luna nueva, lejos de la magia de Hassamunnin, cuando la magia de este se encontraba más débil. Desafortunadamente, todavía no sabían los extremos de esta libertad temporal. Y por coincidencia, el dueño de los ojos escarlatas iba a tener una reunión social esa noche.

Ella asintió.

"Entonces está decidido. En ese caso ya que no hay nada que hacer, ¿Por qué no me dices lo que te está molestando?" sus ojos negros seguían fijos en ella.

Kurapika lo miro con sorpresa en sus ojos, pero rápidamente aparto la vista y no dijo nada. Siendo sinceros, Kuroro realmente quería que ella dijera todo, ya que le molestaba el hecho de que hubiera algo raro y el no pudiera solucionarlo. Como fuera, escogió de forma sabía no seguir preguntándole a la chica, dejándola en paz. Pronto estaría mejor o eso esperaba.

"Bueno, tomaré eso como un no."

Tomo el papel de sus manos y sus dedos rozaron los de ella, y la última ni siquiera se estremeció.

Ella miró su vestido con claro disgusto en su rostro. Le frunció el ceño como si estuviera hecho de veneno, aun cuando era de una seda que resplandecía a la luz, mostrándose de un tono rojo. Kuroro espero a que ella dijera algo sobre el vestido que le había escogido. Cuando Kurapika finalmente levanto la vista en ella se observaba un rostro infeliz.

"Vamos, no puedes seguir vestido como un muchacho." Rodó sus ojos, ya que sabía que la chica kuruta lo estaba pensando.

"Aún así…" apretó sus labios. "No me gusta usar vestidos."

Sin embargo, se arrastro hacia el baño y se puso el vestido. Kuroro se mantenía cerca de la puerta, el espacio permitido por el lazo se había expandido nuevamente, dándoles más privacidad. Cuando finalmente salió Kurapika salió del baño, Kuroro se giro y no pudo evitar sorprenderse con lo que vio.

El vestido abrazaba perfectamente la figura de la chica; no se había equivocado sobre su talla. El contorno del cuello oriental era dorado y el vestido era abierto en un costado, mostrando un poco de su blanca piel hasta su muslo. Su hombro desnudo y la parte superior de su espalda parecían resplandecer con la luz, su piel tan lisa y suave como la de un bebé.

"¿Por qué este cuello?" se quejo mientras intentaba acostumbrarse al apretado vestido.

Kuroro no dijo nada, tan solo la observo. En secreto, se sentía orgulloso de haber elegido el vestido adecuado para la muchacha, y mejor aún, que se viera preciosa en el. Por otro lado, Kurapika se sentía muy tímida y nerviosa. Nunca había usado algo que revelara tanto, por lo que se sentía desnuda en el. Quería cambiarse y utilizar la ropa de siempre, pero sabía que el hombre no se lo permitiría. Cuando noto la mirada de Kuroro sobre ella, y su mirada apreciativa, se sintió aún más nerviosa, revolviéndose inquietamente. Sabía que no era tan fea, pero también sabía que su 'belleza' no era algo de lo que presumir. Para alguien que tenia pechos de talla A, por supuesto que no sentía confiada utilizando esa clase de vestido ajustado. Por suerte, tenía un cuello oriental que cubría su falta de busto.

"Te ves bien, así que para de quejarte." Dijo finalmente Kuroro. Sin embargo su mirada jamás la abandono. Sentía que le faltaba algo. Aún cuando se veía linda de forma natural, seguía viéndose demasiada plana para alguien que asistía a una reunión social; especialmente cuando se suponía que ella era alguien de una familia aristócrata.

De pronto, alguien golpeo la puerta.

"Ah, llegas a buena hora Machi. ¿Me prestas tu kit?"

"¿Kit? ¿Qué—oh…" hubo un momento de silencio y entonces Machi entro al cuarto con una pequeña caja sobre su mano. Sin decir palabra alguna, le entrego la caja a Kuroro, quien le murmuro un gracias. Entonces, Machi se retiro del cuarto, sin antes darle una mirada apreciativa a Kurapika.

"¿Qué es eso?" pregunto Kurapika, pero obtuvo su respuesta tan rápido como Kuroro abrió la caja. Pero por Dios, para ella era una caja de horror.

"Siéntate allí, te maquillare por ti."

"Hey, Machi. ¿Me veo bien en este traje?" Dijo Phinx a la chica, mientras se ajustaba su corbata.

"¿Acaso importa?" le comento de forma fría, sin siquiera prestarle atención.

"¡Por supuesto! Después de todo, se supone que en esta fiesta soy el guardaespaldas del Danchou." Se lamento ante su fría respuesta.

"Sólo ponte unas gafas." Dijo a la vez que hacia rodar sus ojos.

Phinx, Nobunaga y Shalnark habían sido convocados para ser los 'guardaespaldas' de Kuroro y Kurapika, mientras que el dúo pretendía ser las cabezas de una noble e influyente familia. El resto de las arañas no fue convocado, ya que no pretendían asaltar la mansión, por lo que no había necesidad de reunir a todo el grupo. Shalnark estaba ahí cuando Kuroro les conto el plan, y es así, como fue testigo de cuan enojada estaba la muchacha cuando escucho que debía pretender ser la amante de Kuroro. Kuroro había logrado convencerla de jugar ese rol, aunque la chica parecía reticente a jugar ese papel. Incluso tuvieron que salir a comprar un vestido especial para la chica, ya que no poseía tales cosas entre sus pertenencias.

"Ne, Machi." Llamo a Machi, quien volteo a mirarlo sin decir una palabra. "¿Crees que funcione este plan?"

"Sabes que no existe el plan fallido si es nuestro Danchou quien está detrás de él." Le dijo de forma funesta, como si se hubiera molestado con la duda de Shalnark sobre el plan de Kuroro.

"Eso lo sé, pero considerando que Kurapika está en el plan…" su voz se acallo. Machi lo miro a los ojos y supo lo que pensaba. Kurapika era un rebelde innato contra Kuroro, porque después de todo, el había sido la cabeza tras la masacre de su tribu. Existía la posibilidad que la chica metiera la pata en la mitad del plan.

"No te preocupes. Esto será un gran suceso."

"¿Ese era tu instinto el que hablaba?"

"¿Necesitas preguntar?"

"Deja de moverte." Tomo su mentón con su mano izquierda y la obligo a mirarlo.

"Pero es demasiado incomodo." Contesto, a la vez que intentaba apartarse, pero él no se lo permitía.

"Aguántate. Cierra tus ojos." Rápidamente tomo el delineador de ojos y comenzó a aplicarlo tan pronto como ella cerró sus ojos. Sus parpados se estremecieron cuando el delineador toco su piel y sus pestañas tiritaron. Frunció el ceño, incomoda, sin embargo lo soporto.

"Todavía no abras tus ojos, espera a que se seque." Le ordeno.

A regañadientes, Kurapika le obedeció y cerró sus ojos. Kuroro le había puesto una delgada capa de maquillaje, ya que la muchacha había declarado que jamás en sus diecisiete años de vida, se había puesto maquillaje. Había demandado saber el porqué un hombre como él sabía cómo poner maquillaje, siendo que era innecesario para el saber tal cosa. Kuroro simplemente se encogió de hombros y dijo que alguien lo había obligado a aprender. Kurapika sabía que se refería a Ishtar, y ella no dijo nada más.

"¿Supongo que puedes ponerte el lápiz labial sola?"Le preguntó, y ella rápidamente le arrebato el lápiz labial de sus manos y avanzo hacia el baño.

Cuando Kurapika salió del baño y le regreso el lápiz labial, él noto una ligera mancha de lápiz labial en la esquina de su boca.

"espera."

La detuvo y sin pedir autorización, limpio el exceso de lápiz labial de su boca con su dedo gordo. El gesto sorprendió a la niña kuruta, ya que tenia la guardia baja cuando toco sus labios sin anunciar palabra alguna. Ella se congelo al instante, pero no aparto su mano. Al mismo tiempo, Shalnark había entrado a la habitación sin tocar la puerta y había visto a Kuroro tocando sus labios. El mismo quedo sorprendido y congelado en su lugar, pero rápidamente escapo de la habitación antes de que la chica explotara y comenzará a amenazarlo con asesinarlo. Aun cuando no veía lógica en ello, simplemente, sentía que no debía ser visto, viéndolos a tan poca distancia del otro.

"¿Por qué tanta prisa, Shal? Parece que hubieras visto un fantasma o algo." Le pregunto Nobunaga en tono de broma, pero de pronto frunció el ceño. "¿paso algo en la habitación?"

"¿Huh?" Shalnark parpadeo, sin comprender lo que las palabras del samurái. "No, pero… espera, ¡Nobu!"

Nobunaga se había marchado y arremetió contra el cuarto de Kuroro y Kurapika, con su espada desenvainada y lista para la acción. En cuanto entro, se volvió de piedra, como si hubiera visto una Gorgona en la habitación. Allí, en el cuarto se encontraba Kuroro sosteniendo el cuerpo de Kurapika, mientras la chica se inclinaba contra su pecho, sosteniendo su brazo en apoyo. En realidad, lo que había ocurrido era que Kurapika se había puesto tacones, fallando en su primer intento de uso, y Kuroro simplemente la agarro mientras caía, pero parecía que Nobunaga lo había malentendido. Aún más, Kurapika ya llevaba puesta su peluca, por lo que el samurái parecía n reconocerla como la usuario de la cadena. La boca de Nobunaga se abrió como la de un idiota, mientras que Kuroro se volteo a observarlo con clara sorpresa, mientras que Kurapika se sonrojaba a más no poder.

Un airado grito diciendo "¡Fuera!" se escucho y en pocos segundos, las personas que se encontraban fuera del cuarto se encontraron con un Nobunaga que arrancaba de la habitación como si su vida dependiera de ello.

"¿Qué ocurrió?" pregunto Phinx, confundido de ver a un Nobunaga tan nervioso.

"E—e—en—en—en el cuarto…" los ojos de Nobunaga seguían abiertos por la impresión. Shalnark suspiro, mientras Machi sacudía su cabeza, exasperado.

"¿Qué pasa en el cuarto?" Phinx pregunto con el ceño fruncido.

"Nunca creí que te diera tanto miedo ver a una muchacha, Nobu." Dijo Kuroro riéndose, cuando salió de la habitación, mientras que Kurapika lo seguía detrás, su expresión seguía siendo una de furia pero su sonrojo, aunque ahora leve, seguía allí.

"¿Danchou, desde cuando hay una chica en tu cuarto?" Phinx parpadeó varias veces a medida que veía a Kurapika. "Y siendo una chica tan linda. ¿Dónde la encontraste?" sonrió de oreja a oreja. Y Kurapika le frunció el ceño con disgusto.

"¿Y dónde está el bastardo de la cadena? ¿Creía que estabas atrapado con él?" agrego.

Kuroro levanto una ceja y se volteo hacia Shalnark, quien ya se encontraba escondido tras Machi. La usuario de nen rodo sus ojos y se hizo a un lado para exponer al joven de traje negro.

"¿No les contaste?" Kuroro le pregunto en un tono más bien curioso.

"¿Decir qué?" todos a excepción de Machi le preguntaron a Shalnark. Y dicho hombre se estremeció.

"Shal, escúpelo." Nobunaga ya había desenvainado su espada, las venas de sus sienes ya palpitaban.

"E—está bien, ¡Esta bien!" Shalnark levanto sus manos en gesto de rendición. Miró a Kurapika, quien miraba hacia otro lado y trago. "Erh… ella… de hecho, ella es el bastardo de la cadena…" les explico con una voz disminuida.

Hubieron tres largos e insoportables segundos de silencio, antes de…

"¿ELLA ES QUÉ?"

Cuando usaba tacones, Kurapika era casi de la misma altura de Kuroro. Sin embargo, de forma contradictoria, se sentía extrañamente pequeña. Nunca le habían gustado tales reuniones sociales, ni siquiera cuando trabajaba como guardaespaldas de los Nostrad. Esta vez era incluso peor, ya que ahora participaba como una de los invitados.

"¿Todavía no te acostumbras a esto?"Le pregunto Kuroro en voz baja con una sonrisa pintada en su apuesto rostro.

"Nunca me acostumbraré a esto." Le respondió con una mueca y de mala gana. Kuroro parecía entretenerse, y además parecía disfrutar de su incomodidad. Y peor aún, tenía a tres arañas siguiéndola, quienes pretendían ser sus guardaespaldas. Solo el ambiente y situación eran suficiente como para volverla loca, y todavía él tenía el coraje de molestarla.

"Aprende a disfrutar de estas cosas. Tal vez necesitemos hacer esto unas cuantas veces en el futuro." Le sonrió y ella no sabía si aquel gesto era genuino o no. De todas formas, no le importaba realmente ya que se sentía demasiado autoconsciente en ese momento.

"Bueno, ¿Qué tal si me dejas disfrutar mientras entierro mi taco en tus pies?" le gruño, aunque con voz baja para evitar asustar a alguien con su hostilidad.

"Me temo que no puedo permitir aquello." Le sonrió de nuevo, pero tomo su mano izquierda con la derecha. "Vamos mi dama." Hizo una burlona reverencia.

"Por supuesto, mi señor." Respondió con pesado sarcasmo e igualmente hizo una reverencia burlona. Entonces caminaron hacia el salón de baile, tomados de la mano.

Mientras tanto, los tres 'guardaespaldas' seguían observando al dúo mientras estos continuaban discutiendo en su estilo. Kuroro continuaba molestándola mientras ella seguía lanzando frases sarcásticas. Phinx y Nobunaga seguían mirándolos, todavía sin acostumbrarse al hecho de que el bastardo de la cadena era una chica, y de que su Danchou hubiera estado viajando con una chica todo este tiempo. Por otro lado, Shalnark disfrutaba la escena, sonriendo tontamente para sí.

"¿Son siempre así?" le susurró Phinx a Shalnark.

"Supongo. Se están llevando mejor que antes, creo." Le contesto animadamente.

"Todavía no me creo que el bastardo de la cadena sea realmente una chica." Nobunaga cruzo sus brazos y su rostro mostraba su dilema.

"Pero es una linda bruja, tengo que decir." Phinx silbo casualmente mientras veía de nuevo a Kurapika.

"Ella le sienta al Danchou, ¿No crees?" pensó en voz alta, Shalnark, lo que le hizo ganador de una mirada de furia por parte de Nobunaga.

"Ni siquiera lo pienses." Gruño de forma molesta.

"Alguien esta celoso." Phinx sonrió de forma burlona mientras le susurraba a Shalnark, quien asintió de forma seria.

"Cuida esa lengua, ¡Jodidos bastardos!" Nobunaga levanto su voz y sus manos ya se encontraban sobre la empuñadora de su espada, pero los otros dos apresuradamente lo callaron.

"¡No tan alto, Nobu! No queremos atención innecesaria." Siseo Shalnark.

"Tsk."

"Ese hombre de allí," Kuroro asintió con un movimiento de su barbilla. "…será tu objetivo por esta noche."

"No lo digas de esa forma. Me hace sentir como si fuera una especie de…" la voz de Kurapika se calló, avergonzada de tan solo terminar la oración.

"Nadie te está diciendo que debes vender tu cuerpo a ese hombre viejo." Kuroro se encogió de hombros, pero una maliciosa sonrisa estaba presente en su apuesto rostro.

Kurapika clavo profundamente sus uñas en la piel de Kuroro, ya que seguían caminando de la mano. Kuroro se estremeció ligeramente, pero no dio queja alguna. Mantuvo su rostro calmado.

"Hay una cosa que me eh estado preguntado." Dijo Kurapika en voz baja.

"¿Que es?."

"Esta 'libertad temporal'… ¿Cuánta libertad tenemos en realidad? ¿Es solo un factor de separación, o el lazo que ata nuestras vidas desaparece de igual forma?" dijo con voz tranquila, como si fueran cualquier pareja discutiendo sobre cosas comunes de la vida.

"Hmm… hablando francamente, no tengo ni idea. Es certero que poseemos libertad de espacio entre nosotros por esta única noche, ya que lo acabamos de intentar. Pero en cuanto a la parte de la atadura de vida, todavía no lo intentamos."

Esa pregunta no había aparecido en sus cabezas cuando todavía se encontraban en el bosque de Chiron. Todavía estaba en duda si uno viviría si el otro moría en aquella noche. Sinceramente, todavía existían un montón de preguntas sin respuestas, con respecto a la tan llamada 'libertad de la luna nueva' que acababan de descubrir. No sabían si eran libres únicamente de la distancia físicamente, i si también eran libres del lazo que ataba sus vidas. Tampoco sabían lo que ocurriría si se encontraban a una enorme distancia del otro cuando su libertad expirara.

"Bueno…" Kuroro la miro con otra sonrisa maliciosa en su rostro. "siempre podremos intentar ver lo que sucede."

"¿Y arriesgar todo en el proceso? No." Kurapika lo miro enojada por un segundo. "Al menos, no esta vez. No quiero morir antes de haber recolectado los ojos de mis camaradas."

Oh, una mejora. Pensó Kuroro con satisfacción; pero porque se sentía así, ni siquiera él lo sabía.

"Y…" se detuvo.

"¿Y?"

"No. Nada." susurró, sorpresivamente ya no quería seguir con la pequeña discusión.

Kuroro levanto una ceja, pero no le pregunto nada. Luego de haber pasado semanas con la chica, sabía que era mejor no presionarla con preguntas cuando no eran asuntos urgentes. Kurapika podía ser irritante cuando estaba enojada y el ya tenía sus manos llenas con el plan de los ojos escarlatas por esta noche.

En realidad, Kurapika había estado a punto de decir "no quiero volver a estar en una situación comprometedora contigo," pero decidió no hacerlo. Sentía que si le decía eso, no encontraría término a sus burlas; y ya tenía suficiente con eso. Lo maldijo en su interior, ella lo envidiaba porque parecía completamente inmune a cualquier situación vergonzosa en la que se vieran envueltos (al menos por su parte). Por ejemplo, los eventos vergonzosos en el hospedaje del pony encabritado.

Además; ella nunca lo diría de forma abierta y consciente, quería guardar ese lado suyo de aquel hombre y su banda. Hablando de consciencia pública…

El plan era realmente simple. Solo debían mezclarse con la multitud, encontrar al dueño de la mansión y entonces Kurapika lo mantendría entretenido de cualquier forma (preferentemente por medio del coqueteo, pero ella había asesinado con la mirada a Kuroro cuando este menciono aquello, por lo que dejo que ella decidiera el método a usar), mientras que Kuroro se escabulliría dentro del cuarto de tesoros y robaría los ojos escarlatas. Nobunaga acompañaría a Kuroro, de esta forma no levantarían sospechas, mientras Shalnark y Phinx se quedarían con Kurapika. Luego de eso, abandonarían tan pronto como pudieran el lugar.

Las cosas iban bien hasta la parte cuando Kuroro se excuso para ir a hacer unos negocios y dejo a Kurapika para que lidiara con el señor de la mansión. El señor; Lord Hubert, le pidió a Kurapika que bebiera vino con él, y ella acepto. Ella bebió con él mientras hablaban de política; un tema del que Kurapika tenía recursos interminables. Incluso Shalnark, a penas y podía comprender lo que ella hablaba, menos Phinx; y Lord Hubert parecía complacido con su conocimiento. Bebieron interminables vasos de vino, hasta que la cara de Kurapika comenzó a ponerse roja, como una langosta, y comenzó a reír.

Cuando Kurapika comenzó a reír, Phinx y Shalnark intercambiaron miradas preocupadas, pero no dijeron nada. Mientras ella pudiera entretener al Lord, seguirían el plan. Shalnark comenzó a mirar su reloj, preguntándose porque se estaba demorando tanto su Danchou en robar lo ojos. Phinx mantenía un ojo en la chica kuruta a la vez que pía su conversación, en el caso de que la muchacha dijera algo importante sobre la araña en su estado alcohólico.

Para cuando Kuroro regreso, Kurapika se encontraba incapaz de sostenerse en pie de forma derecha, por lo que estaba obligada a mantenerse sentada en el sillón con el Lord. El mismísimo Lord Hubert parecía haberse olvidado de su contorno. Sus guardaespaldas permanecían cerca de él y en sus caras era visible la preocupación por su empleador.

"¿Qué está sucediendo?" pregunto un sorprendido Kuroro al ver a Kurapika en ese estado.

"Bueno, bebió arto con el viejo…" le dijo Shalnark en voz baja.

"¿Esta borracha?"

Muy sorprendido, Kuroro miro a la muchacha, quien ya estaba semi-dormida y semi-consciente. Nobunaga resoplo tras él, pero no dijo nada. Entonces Kuroro se acerco a Kurapika, mirando sus ojos. Era cierto, sus ojos estaban desenfocados y su cara era un tomate.

"¿Kurapika?" la llamo, ella levanto la vista con un tonta sonrisa en su rostro. Comenzó a sonreírle; era una sonrisa infantil.

"Ah… realmente regresaste a mi." Comenzó a hablar de forma extraña. Kuroro levanto una ceja.

"Estas ebria. Regresemos." Tomo su brazo y la jalo hasta dejarla en pie, pero ella se tambaleo y se hubiera caído si no fuera porque Kuroro la sostuvo por su cintura. Entonces, Kurapika comenzó a reír.

Kuroro suspiro, mientras la muchacha borracha permitía que la llevara en sus brazos; ella prácticamente se había inclinado contra él, sumergida en un ataque de risa. Con eso concluyo que no era capaz de caminar, por lo que deslizo casualmente un brazo bajo sus rodillas y la levanto del suelo, llevándola como si fuera una novia. Sus acciones, aparentemente, recibieron tres respuestas diferentes entre sus subordinados.

Shalnark se cubrió la boca con una mano y su rostro ya se encontraba teñido de rojo. Phinx tenía la boca abierta, mientras Nobunaga se puso rígido y sus ojos se agrandaron; amenazando con salir de su cuenca. Nunca habían visto a Kuroro hacer tal cosa, el mismo Kuroro ya estaba acostumbrado a tal acción; se había visto forzado a llevarla de ese modo en repetidas ocasiones durante su viaje.

"Lord Hubert, debo partir, viendo que mi compañera no parece estar en condiciones de continuar con la fiesta." Se excuso de forma educada ante el señor de la mansión.

"Oh… Oh bueno… puedes irte…" dijo con voz enredada, como si estuviera comenzando a perder la coherencia en sus oraciones debido al vino.

Kuroro se había girado y estaba por comenzar a caminar hacia la salida cuando el viejo Lord lo llamo. El se volteo de forma leve y observo al viejo ebrio.

"Jovencito… tienes suerte… no es fácil conseguir a una buena señorita como la de usted…" rió, y Kuroro casi cree por un momento que el hombre nuevamente estaba sobrio. Al final, justo después de haber dicho esas líneas, el hombre se quedo dormido en el sillón.

El líder del Genei Ryodan simplemente se encogió de hombros y siguió caminando hacia la salida, fuera del edificio. Mientras caminaban hacia su escondite temporal; el que era el hotel donde Kuroro y Kurapika se hospedaban, Kuroro pensó en el caprichoso comentario del Lord.

¿Una buena señorita? Reflexiono mientras veía el rostro de Kurapika, quien dormía profundamente en sus brazos. Quizás lo es, si tan solo no estuviera tan empeñada en tomar venganza…

"Danchou ah cambiado."

Shalnark miro al viejo samurái con cejas enarcadas. Nobunaga le había pedido que hablara en privado con él, siendo que quería discutir algo. Shalnark no había pensado que el tema sería el mismísimo Kuroro.

"¿Qué quieres decir?"

"En la mansión, cuando íbamos a robar los ojos, le pregunte… algo…" Nobunaga aparto la vista, como si estuviera inseguro de decirle o no a Shalnark todo el asunto.

"¿Qué cosa?" Shalnark lo miro de cerca. "Dime todo, Nobu. De otra forma no seré capaz de ayudarte."

Nobunaga se rasco la cabeza y suspiro. Entonces le conto a Shalnark lo que había sucedido en ese instante.

Caminaban en silencio, Nobunaga iba ligeramente más atrás de Kuroro, como si fuera un real guardaespaldas. Nobunaga se mantenía mirando la espalda de Kuroro y luego apartando la vista, sus cejas fruncidas mientras seguía molestándolo una idea. Finalmente, no pudo seguir conteniéndose y le pregunto.

"Danchou."

"¿Sí?"

"¿Esta realmente bien dejarla sola? Digo… podría atacar a Shalnark y a Phinx y… bueno, tu sabes, considerando que ella es el bastardo de la cadena y todo…"

"Ella se aferrara al plan y no hará algo tan estúpido como eso. Eso, te lo puedo asegurar." Kuroro le respondió de forma fría.

"¡Pero nos odia! Digo… nunca deberíamos confiar en ella, ¿cierto? Además, ella mató a Uvo…" Nobunaga apretó sus manos mientras recordaba la muerte de su mejor amigo a manos de Kurapika.

"Y nosotros hemos acabado con toda su familia." Respondió Kuroro, esta vez había algo de peligro en su voz. A Nobunaga no se le paso por alto, pero aun así continuo.

"¡Pero Danchou! Ella—"

"Nobu." Kuroro se detuvo y dio un rápido giro sobre sus talones para enfrentar a Nobunaga. El samurái se congelo en su lugar cuando Kuroro lo observo en silencio.

"Eh estado viajando de forma constante con ella en estas pasadas semanas. Puedes decir todo lo que quieras sobre ella, pero nada de eso hará cambiar mi opinión."

Con eso, Kuroro volvió a girarse y continúo caminando a su ritmo, como si no hubiera mostrado su ligera irritación a Nobunaga. Dejando atrás al sorprendido samurái, quien se encontraba boquiabierto.

"¿No es extraño? ¡Danchou confía en ella!"

"Erh… bueno…" Shalnark aparto la vista y removió su cerebro en la búsqueda de una respuesta adecuada para el extraño lazo entre Kuroro y Kurapika. Por supuesto que él no hubiese estado tan sorprendido como Nobunaga si hubiera sido él quien viera la reacción de Kuroro ante la persistente desconfianza y sospecha de Nobunaga hacia Kurapika. Después de todo, el los había visto en esa relación tan cercana; tales como la de la cueva y la de la habitación. Incluso Machi podía sentir cierta vibra entre ellos.

"No sé si esto te vaya ayudar a comprender la situación pero… Kurapika dijo algo al respecto en ese entonces…" miro al confundido samurái con ojos evaluativos.

"¿En ese entonces?"

"Cuando ella lidiaba con el señor de la mansión."

"Hey… ¿Dónde está tu compañero…?" el ya alcoholizado señor le pregunto a Kurapika, quien ya tenía su rostro sonrojado.

"¿Compañero? Oh… te refieres a él…" dijo con voz ronca.

Phinx y Shalnark se habían tensado e intercambiaron miradas nerviosas. Entonces miraron a Kurapika con ojos cautelosos, preparándose por si ella fuera a revelar el hecho de que él era Kuroro Lucifer.

"Parece… que te ha abandonado… en ese caso, tu puedes… acompañarme… me gustas, ¿sabes?" miro a Kurapika con admiración, incluso en su actual estado.

Repentinamente, Kurapika rio de una forma muy agradable. Su risa sonaba como campanas en los oídos de las arañas.

"Oh… él no me abandonara… el regresara a mi… eso es seguro…"

"¿Ella dijo eso?" sus ojos estaban grandísimo, mientras amenazaban con salir de sus cuencas.

"Sip. Puedes preguntarle a Phinx. Él incluso me pregunto sobre que habían estado haciendo durante su 'viaje' hasta ahora." Shalnark sacudió su cabeza, exasperado.

"¡Dímelo también!" Nobunaga lo sostuvo de forma brusca por el cuello y lo sacudió con fuerza, como si intentara sacudir, literalmente, la respuesta de él.

"¡N—no—m—me—sacu—das! ¡Y—yo—ni—si—quie—ra—sé!" dijo Shalnark con voz entrecortada mientras sostenía las muñecas de Nobunaga, en un intento por liberarse del frenético samurái.

"¡Tceh!" Nobunaga lo soltó y comenzó a caminar nerviosamente.

"Relájate, Nobu. Al menos sabemos que Danchou no está en peligro, ¿No?" Dijo shalnark con una mueca mientras estiraba su camisa. ¿Por qué él siempre era el objeto de abuso en la banda?"

"¡Pero se equivoca de camino! ¿Qué pasa si se terminan aceptando?" grito con ansiedad.

"¿Creía que eso era algo bueno?" pregunto el joven, con confusión escrita en su rostro.

"¡CLARO QUE NO! ¡ESO SOGNIFICARIA QUE NO PODRÍA VENGAR A UVO!" le grito Nobunaga a Shalnark, y de una forma que el ultimo tubo que resguardarse de su saliva.

"¿Por qué piensas eso?"

"Porque… tengo este extraño sentimiento… de que si el Danchou realmente la acepta, la protegerá de mi venganza…"

Bueno, supongo que eso es lo que hará. Pensó Shalnark, pero sabiamente decidió mantener esa idea para sí por miedo a que Nobunaga decidiera cambiar de opinión y masacrarlo a él en vez del bastardo de la cadena.

"Aniki…" Kurapika hablaba en su estado adormecido. Lo abrazo con tanto cariño, que las personas realmente creían que eran amantes. Kuroro suspiro. Anteriormente, mientras alucinaba, lo había tacleado, provocando que los dos aterrizaran sobre el suelo, con sus brazos alrededor de su cuello.

Kurapika presiono su rostro contra su pecho, con una infantil sonrisa en su rostro. Kuroro miro a la muchacha, quien prácticamente descansaba sobre él. Su cara estaba roca debido al alcohol, pero era obvio que se veía más linda cuando sonreía de esa forma. En las muchas semanas que llevaban viajando, Kurapika nunca le había sonreído; ni siquiera una vez, tomando en cuenta que las sonrisas sarcásticas no contaban. La única que había sonreído era cuando estaba ebria. Bueno, no podía culparla. Después de todo, el era su enemigo jurado; quien la había dejado huérfana, quien había asesinado a toda su tribu, aquel que odiaba con todo su corazón. No tenía razón para sonreírle.

"Aniki…" la chica balbuceo una vez más.

Kuroro la miro y llevo una de sus manos hacia ella. Acaricio suavemente su cabeza y ella sonrió suavemente, como un pequeño niño. Kuroro levanto una ceja. Bajo circunstancias normales, ella hubiera apartado de un manotazo su mano, lanzándole dagas con la mirada, o lanzando alguna frase sarcástica. Ciertamente, las únicas veces que podía tocarla sin ganarse unas miradas de odio, era cuando la muchacha estaba borracha. Le revolvió el pelo; el que era suave y sedoso a su tacto. Kurapika suspiro felizmente, como si fuera un gato al que se acariciaba, y levanto su vista. El se detuvo, temiendo que quizás hubiera vuelto a sus sentidos y notara en la terrible situación en la que se había metido.

Pero eso no ocurrió. En cambio, ella se inclino hacia él y deposito un beso sobre su mejilla; cariñosa y suavemente. Kuroro quedo de piedra, su cuerpo completamente rígido. En sus 27 años de vida ninguna mujer había hecho eso con el. Bueno, el no les daba oportunidad de que hicieran eso, pero esta vez se encontraba con la guardia completamente baja. Kurapika levanto su cabeza y miro sus ojos oscuros; sus ojos azules estaban más bien desenfocados producto del alcohol. Sin embargo, no se le paso por alto el triste brillo en esos ojos aguamarinas.

"Aniki… estoy perdida…" le susurró. "¿Qué se supone que debo hacer ahora…?"

Kuroro frunció el ceño al oír su declaración. Era impropio de ella que perdiera el rumbo de su meta. Siempre había creído que meta era clara, definida e imposible de olvidar. Porque decía tal cosa, ¿implicando que perdía el foco de su labor?

"¿Estoy… haciendo lo correcto…? Dime, Aniki…"

El hombre dejo que la muchacha prosiguiera con su soliloquio, escuchando en silencio. Finalmente, Kurapika se quedo dormida sobre él, y con un suspiro, Kuroro se levanto y la dejo sobre la cama. Se sentó en la suya y pensó en las palabras de Kurapika.

Dudas, eso era lo que ella sufría en esos momentos. Sin ningún concejero, ella solo podía apoyarse de su consciencia y conocimiento. Era normal para alguien de su edad tener esa clase de dudas, perder el rumbo de su vida, estar confundido. Sin embargo, Kuroro no podía relacionarse con eso. El siempre había tenido claro lo que quería y como lo haría. Su educación y crianza habían sido estricta y exhaustiva, por lo que no había tendiso tiempo para dudar de si misma. Habiendo crecido en Ryuusei-gai, independencia y autosuficiencia era lo que había aprendido de niño. Pero de nuevo, el era un adulto prematuro; eso era lo que siempre le había dicho Ishtar.

"No puedo ayudarte." Le dijo distraídamente a la niña que dormía. "Debes encontrar la respuesta por tu cuenta."

Recordando que era un raro suceso el que no estuvieran atados por la magia del genio, Kuroro decidió pasar este dulce momento en un cálido baño. En su baño, no pude evitar que su mente reflexionara sobre lo que Kurapika había dicho en su alcohólico estado.

¿Estoy haciendo lo correcto?

Kuroro resoplo. Algunas veces creía que la consciencia y moral de la chica eran demasiado altas. Pero por otro lado, quizás era a él a quien le faltaban tales cosas. De pronto, una pregunta apareció en su cabeza.

¿Por qué haces lo que haces ahora? ¿Por qué?

Las preguntas que comenzaban con un 'por qué' eran su debilidad. Nunca había intentado darle voz a sus razonamientos. Todo lo que hacia se basaba en lo que quería y lo que era mejor para el grupo. Era muy raro que fuera por una razón tangible. Raramente se dejaba llevar por razones tangibles. Nunca había pensado mucho en sus acciones y decisiones, exceptuando a todo lo que se relacionara con el Genei Ryodan. No le interesaba realmente las consecuencias de sus decisiones alas personas que no se relacionaban con él.

"Supongo que estas en lo cierto, Kurapika. Soy una persona egoísta." Reflexiono. Hatsubaba le había dicho lo que la chica opinaba de él. En ese entonces no se había sorprendido sobre su negativa opinión. Nunca le había importado lo que las personas pensaran de él. Podían hablar todo lo que quisieran, porque a él no le podía importar menos.

Pero de nuevo, eso solo demostraba cuan egoísta era.

Cuando ella despertó, lo primero que la saludo no fue la calidez del sol, sino que una horrible jaqueca. Gruño de dolor y rodo sobre la cama, sosteniendo su cabeza mientras apretaba fuertemente sus ojos. Entonces, Kurapika se percato de que no podía moverse libremente, como si sus ropas la estuvieran restringiendo. También, su cabello y cabeza se sentían fuera de lugar. Cuando no pudo seguir soportándolo, decidió levantarse y examinar que ocurría.

"Ooh…" tan pronto como se levanto, su cabeza fue asaltada por el peor mareo que hubiese experimentado en su vida. Se inclino hacia tras y apretó las sabanas de la cama, mientras que su otra mano masajeaba sus sienes, intentando deshacerse de la dolorosa sensación.

"¿Resaca?" una voz familiar le hablo junto a ella.

Kurapika se volteo y vio a Kuroro sentado sobre su cama cerca de la suya, estaba usando una cómoda camisa. Parecía que acababa de levantarse. Cuando vio su extraña expresión, le señalo su ropa. Y la cautelosa mirada de Kurapika descendió, y cuan sorprendida estuvo de verse vestida en el traje que supuestamente había usado en la fiesta de anoche.

"¿Qué? ¿Por qué? ¿Cómo?" parpadeo, sin comprender por qué y como se había dormido usando el vestido.

"Bebiste demasiado." Se encogió de hombros, como si no fuera nada.

"¿Me emborrache?" dijo, sonando horrorizada. "¿Hice o dije algo estúpido?"

"Durante la fiesta no lo hiciste." Kuroro escondió una sonrisa socarrona, pero Kurapika notó algo en su elección de palabras.

"Durante la fiesta… Entonces, ¿Después de la fiesta…?" arrastro las palabras para oír la respuesta, pero debía saberlo.

"Hablaste cosas incoherentes. Nuevamente me confundiste con tu hermano."

"De ninguna manera…" Kurapika se cubrió la cara con sus manos y se agacho, lamentándose. Kuroro dejo que se lamentara en silencio, antes de levantar una vez más la mirada. "¿Qué hice esta vez?"

"No quieres saber." Fue todo lo que dijo. "Tan solo fue un momento de locura."

"¿QUÉ? ¿Qué quieres decir con eso? No querrás decir que yo—" pareció atragantarse con la última palabra.

"Entonces, ¿Qué crees que hiciste?" le pregunto, con una feliz sonrisa en su rostro normalmente impasible.

"Yo—¡deja de joder!" le grito, su rostro ya estaba rojo de furia.

"Realmente, no es importante." En ese instante, estaba a punto de reírse de forma sonora.

"Si no lo era, ¡Entonces dímelo!" continuo gritando.

"Me abrasaste, y…"

Kurapika se encogió cuando le respondió, pero cuando él se detuvo, ella lo miró horrorizada. "…¿Y?"

"Me besaste…"

"¡De ninguna forma!" su rostro parecía estar en llamas.

"…en la mejilla."

Una almohada salió volando y beso el rostro de Kuroro.


La tipeja que traduce…mm, esop… eh ahí un capítulo traducido.. =)… yo para mientras iré a leer un capítulo de angel's prayer… ;) bye…