TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:
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Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.
Esto dice Runandra (la autora), puede contener spoiler… por no decir que tiene spoiler del fic XD: De alguna forma, siento que debía lanzarme en la parte del onsen =P lo lamento por si no es muy detallado. Pero ¿Todos ven que Kuroro comienza hacer más sincero consigo mismo? Yeee, lamento la tardía actualización porque eh estado ocupada con mis ramos de la universidad. Los problemas parecen nunca cesar. Tsch…
Próximo capítulo:¿Qué clase de plan tiene Killua en mente? Incluso llamo a Senritsu, el antiguo colega y amigo de Kurapika. Las cosas se pondrán más interesantes cuando antiguos (Buenos y molestos) amigos se reúnan por la esperada (e inesperada) reunión.
La historia hasta ahora: luego de unos días de retrospección, finalmente han llegado a la primera ciudad. Encontrándose con Hanzo, quien los ha invitado a su país para participar de la gran apertura de su Museo Nacional. Y ellos, con la intención de apoderarse de los ojos escarlatas han dirigido su rumbo hacia aquel lugar, aunque solo para correr hacia más problemas.
Capitulo 16
¡ONSEN!
Miraba a través de las gruesas ventanas del dirigible, hacia las pequeñas ciudad que podían vislumbrarse bajo las delgadas nubes. Iba a recuperar otro par de ojos escarlatas, y por supuesto Kuroro Lucifer estaba entrometido. La molesta atadura proseguía en su lugar, y a pesar de que quería negarlo, Kurapika debía admitir que tener mayor espacio personal era un cambio agradable. Por ejemplo, en este mismo instante, estaban sentados uno frente al otro, ambos sentados sobre los lujosos sofás que proveía el dirigible.
"Es extraño de tu parte, que estés dispuesto a gastar una enorme suma de dinero, solo para obtener esta habitación privada." Remarco con ligera sospecha.
"Bueno, no soy precisamente una persona frívola, y al mismo tiempo no soy tacaño." Kuroro se encogió de hombros, mientras bajaba su vaso de vino. "Aunque hubiera sido maravilloso utilizar tu licencia hunter; podríamos haber obtenidos más que esto."
"Disculpa, pero mi licencia hunter es completamente inútil desde el día en que brillantemente fingiste mi muerte. No voy a arriesgarme a ser descubierta por Nostrad al utilizarla ¡aunque sea una sola vez! Cualquiera que tenga una licencia hunter y la correcta suma de dinero puede rastrear cualquier uso de otras licencias alrededor del mundo." Se quejo Kurapika.
"Lo sé, lo sé. Shalnark ya me informo aquello." Se inclino hacia atrás, contra el cómodo sofá y se relajo.
"Pero me estaba preguntando… ¿Por qué no obtienes una licencia hunter? Todo el proceso será un juego para ti." Pregunto Kurapika con el ceño fruncido.
"No tengo necesidad de hacerlo. Además, al unirme a la organización hunter, mi nombre será registrado. Y yo vengo de Ryuusei-gai, así que a diferencia de ti y Shalnark, políticamente no existo. Prefiero que mi nombre no quedar registrado. Valoro el secreto y la independencia." Y con una sonrisa de costado, agrego. "Además, con o sin licencia hunter puedo obtener todo lo que quiero."
"Que engreído."
Kurapika hizo rodar sus ojos, molesta, y se giro para observar las civilizaciones bajo las nubes. Kuroro tenía razón, claro está. Estaba más que calificado para ser un hunter, y claramente podía meter sus manos donde quisiera, sin importar cuán elusivo o complejo fuera el objeto. Entonces sus ideas vagaron hacia un determinado asunto del que habían discutido hace unos días.
"¿Fino, estará bien?" murmuro distraídamente.
"Está bien." Kuroro nuevamente bebió de su vino. "le explicamos todo y por sobre todo, parecía emocionada."
Volvió a suspirar, esta vez en exasperación, debido a la placida actitud de cierta persona. Sabía que quizás ya había calculado todo, pero aún así, le crispaba los nervios verlo tan despreocupado y relajado. Honestamente, la hacía sentir inferior y desprovista.
XXX
Era tal como Kuroro había dicho; hace unos días habían decidido almacenar temporalmente los ojos escarlatas en la hostal el Pony Encabritado. Habían ido hasta allí, saludado educadamente al dueño, y arrastrado a Fino hacia una de las habitaciones, donde le contaron sobre su situación. Era un movimiento audaz, pero no tenían otra alternativa. En vez de desperdiciar el tiempo con estúpidas conversaciones, como dijo Kuroro, debían ir al grano. Sin embargo, omitiendo la parte del Nen. El tiempo era lo bastante escaso en ese instante, por lo que no le habían explicado nada sobre nen a Fino, aunque Kurapika se prometió que le enseñaría algún día a Fino todo sobre nen.
"Ya veo. Así que se trata de eso…" Fino asintió, comprendiendo.
No parecía asustada, y Kurapika estaba de cierta forma asombrada por ello. Había esperado que Fino tuviera una reacción un tanto violenta hacia el genio y el asunto de la atadura, siendo la niña rural que era.
"Y bueno, ¿Dónde están esas cosas que quieren que cuide por ustedes?" les pregunto con emocionados ojos.
"Aquí." Kuroro le mostro los ojos, y como era de esperar, Fino dio un grito de terror.
"¿Ojos?"
Kurapika suspiro a la vez que sus hombros se encogían de cansancio. Nunca le agradaba la idea de contar una y otra vez la historia de su clan. "Bueno, veras…" entonces le conto brevemente la historia y su objetivo, recolectar los 36 pares de ojos, aunque deliberadamente olvido mencionar que Kuroro era quien los había asesinado.
"Oh, ya entiendo." Dijo con voz casi serena, sin embargo su rostro estaba lleno de tristeza, "realmente lamento oír lo de tu perdida. Es un trabajo realmente arduo, Kurapika. Tienes suerte de tener a Kuroro contigo."
"Sí, mucha suerte." Murmuro sarcásticamente, mientras le lanzaba una mirada de reojo al hombre en cuestión. "aunque lamento tener que imponerte esto, Fino."
"¡No hay problema!" Fino rio, y sacudió su mano frente a su rostro, apartando la incomodidad de Kurapika. "Además, estoy feliz de que confíes en mi."
Y así fue como guardaron los tres primeros pares de ojos en la hostal de Fino.
XXX
"Además…" agrego de pronto Kuroro. Esto llamo la atención de Kurapika, por lo que giro su rostro hacia el mientras esperaba sus próximas palabras. "Es una buena medida."
"¿Buena medida?" sus cejas inmediatamente se anudaron en un ceño.
"Pensé que sería lo más prudente ponerte a ti y a Nobunaga en cuartos separados. No quiero que ustedes dos se involucren en estúpidas discusiones, como anteriormente."
El instante que Nobunaga vio a Kurapika y Kuroro en el aeropuerto, casi salta sobre su cuello con katana en mano. Afortunadamente Machi se encontraba en el lugar, así que lo arrastro de regreso, antes de que pudiera causar algún estrago en el aeropuerto, provocándole más problemas a su Danchou. Por otro lado, Kurapika se lo estaba poniendo difícil a Nobunaga, burlándose con claro desprecio. Kuroro tuvo que llevársela antes de que pudiera asaltar verbalmente a Nobunaga, con sus comentarios más ácidos y agravara la situación.
"Oh, muchas gracias por tu generosa consideración." Dijo sarcásticamente Kurapika, mientras se inclinaba contra el sofá.
"No lo menciones. Lo hago por mi propio bienestar."
Kuroro puso una pierna sobre su otra rodilla y finalmente estaba relajado al máximo. Siendo sinceros, si debía estar en la misma habitación con Nobunaga, el último hablaría interminablemente sobre Kurapika, y eso no le agradaba; ni siquiera un poco. Conocía mejor que nadie al bastardo de la cadena, y sabia que no era otra cosa más que una confortable compañera cuando era tratada adecuadamente; dejando a un lado su sarcasmo. De hecho, disfrutaba de su compañía.
"Y hablando de eso, ¿Por qué demonios estas dejando que vengan con nosotros?"
"Insistieron en venir. Además, escuche que la Villa de la Nube Oculta, es su supuesto lugar de origen."
"¿Creía que habían nacido en Ryuusei-gai?" Kurapika levanto una ceja.
"Estaban entre los bebes que fueron arrojados a la ciudad." Dijo descuidadamente, como si no fuera nada importante.
"Oh." Fue todo lo que pudo responder. Técnicamente, Nobunaga era una de las arañas que mas despreciaba, y Machi era aquella que intentaría evitar por su penetrante frialdad e indiferencia, pero tras escuchar este pequeño hecho, no pudo evitar sentir un poco de lastima. Bueno, los toleraría por ahora. Ellos, después de todo, estaban visitando su ciudad de origen tras largos años.
"Dales unas vacaciones de tiempo en tiempo." Agrego Kuroro mientras bebía vino.
"¿Acaso ustedes no siempre están de vacaciones?" dijo con mofa.
"Bueno, supongo…" rió, con una pequeña sonrisa en sus labios. "Pero, quizás los necesitaremos como apoyo, si vamos a conseguir lo ojos escarlatas sin importar el cómo."
"Mentiroso. Sólo quieres saquear el lugar." Dijo de forma despectiva, y ante esto Kuroro enarco una ceja. Quizás ya había aceptado a Kuroro como una persona; al permanecer junto a el por ya unos cuantos meses, pero a la organización Genei Ryodan continuaba despreciándola con todo su corazón.
"No soy tan engreído. Es la gran apertura del Museo Nacional, seguramente puedes imaginarte cuan apretada estará la seguridad, ¿no?"
"¿Qué es esto? ¿Estás diciendo que movilizaste a todo el escuadrón tan solo para ayudarme a obtener los ojos rojos?" Kurapika pregunto con incredulidad. Sinceramente, el hombre continuaba sorprendiéndola con sus caprichosas acciones e irregular comportamiento. ¿o solo era ella quien no estaba preparada para aceptar su amabilidad?
"Puedes decir eso." Kuroro se encogió de hombros, como si realmente no fuera nada importante. "Te prometí reunir todos los ojos, ¿no?"
Kuroro quizás no lo notara, ya que estaba ocupado observando el escenario fuera de la nave, pero Kurapika se congelo al momento de oir aquella promesa. No podía eliminar aquella particular oración de su cabeza, cada vez que se desesperaba con la enorme tarea de dar la vuelta al mundo reuniendo cada uno de los preciados ojos escarlatas.
Realmente, no comprendo a este hombre… se dijo asimisma.
"¡Yo, Kurapika!" bienvenido a la villa de la Nube Oculta, ¡Mi hogar!" Hanzo la saludo con los brazos abiertos.
"Gracias por venir a buscarnos, Hanzo." Kurapika dijo educadamente. "y disculpa por hacer que te encargaras de nuestra estadía."
"Oh, ¡ni lo menciones! Todo está listo y dispuesto para su servicio, ¡señora!" dijo con un pulgar hacia arriba.
Kuroro y Kurapika intercambiaron una rápida mirada entre ellos. Ambos concordando mentalmente, que la adaptación de Hanzo al hecho de que Kurapika fuese mujer eran
tan rápida que era perturbarte. Para cuando llegaron al aeropuerto, ya era de noche.
"La apertura será en dos noches más. Les propuse que llegaran antes, porque habrán carnavales y festivales antes del evento. Por lo que pensé darles a probar un poco del festival que hay aquí. Sin mencionar que deben probar las onsens(aguas termales) de por aquí. Eh reservado habitación en uno de los mejores Ryokan(hostales tradicionales con aguas termales) del lugar." Continúo parloteando Hanzo.
A la mención de onsen, Kurapika se oprimo. Por una inexplicable razón, tenía un mal presentimiento cuando oía esa palabra. De pronto, Nobunaga se lanzo hacia adelante y sujeto las manos de Hanzo.
"¿Eres originario de aquí? ¡Dime mas sobre este lugar! Este también es mi lugar de nacimiento, pero es la primera vez que estoy aquí." Dijo el samurái con brillo en sus ojos.
"¿En serio? Es bueno estar en casa, ¿no? Si ese es el caso, entonces, ¡Ven conmigo! ¡Te enseñare todo el lugar para alegría de tu corazón!" respondió Hanzo con igual entusiasmo.
"Entonces, Danchou, ¡me iré por un rato!" el samurái le sonrió con una ancha sonrisa, pero se giro para lanzarle una venenosa mirada a Kurapika. "y ni se te ocurra hacer algún truco, mocoso."
Con eso, los dos adultos se alejaron mano en mano, perdidos en su propio y entusiasta mundo. Kurapika estaba feliz de que Nobunaga se alejara por un tiempo, ya que el samurái le había estado lanzando dagas con la mirada en todo momento, al mismo tiempo que su mano estaba cuidadosamente enroscada en la empuñadura de su katana, lista para atacarla en cualquier instante. Kurapika sacudió su cabeza con incredulidad, pero Kuroro solo rio entretenido.
"Eso es bueno para el." Dijo. "Machi, ¿acaso no quieres ir?" le pregunto mientras se giraba hacia la mujer.
"No, paso. No estoy interesada." Dijo, con su característica indiferencia. Todo lo que importaba para ella era lo relacionado a su Danchou y el Genei Ryodan. Lo demás no importaba.
Kurapika le dio una rápida mirada, antes de apartar la vista, para evitar su inquisitiva mirada. En ese mismo segundo, creyó haber detectado genuino cariño en su voz. Kurapika sabía que Kuroro Lucifer se preocupaba por los sujetos de su organización, pero no había percibido que fuera tan benevolente y buena persona. Era perturbarte, ¿pero porque se sentía familiarizada con ello?
"Danchou." Shalnark lo llamo en un intento de pedir una orden.
Ah, cierto. Tenemos un problema en nuestras manos… Kurapika sentía ganas de golpear su frente en exasperación, pero se contuvo. Se abrazo asimismo mientras se giraba, al mismo tiempo que Kuroro lo hacía.
De pie, en medio del aeropuerto, acabando de salir del departamento de inmigración, el Genei Ryodan en pleno estaba presente. Sí. Cada. Uno. De. Ellos. Si Kurapika tuviera que decir en una palabra lo que pensaba, definitivamente diría DESASTRE. No tan solo vestían de extraña forma, sino que su comportamiento solo empeoraba la situación. No llevaban equipaje. Kuroro sintió su inquietud al ver toda la banda reunida, por lo que dio la frecuente orden:
"Dispérsense."
Con solo esa palabra, todos desaparecieron del lugar, cada uno a un lugar diferente.
Que efectivo. Kurapika admitió a regañadientes. El Genei Ryodan, a pesar de estar compuesta por criminales y forajidos, era extremadamente ordenado y eficiente, a diferencia de muchas organizaciones. Sabía que eso era posible tan solo bajo el mandato de Kuroro Lucifer, y ella sabia igualmente que quizás Kuroro Lucifer seria el eterno líder de las arañas; nadie era rival para él.
"¿Vamos a nuestro hostal?" Kuroro pregunto con buen humor.
"Si…" dijo hoscamente.
Kuroro arqueo una ceja. "¿Por qué el mal humor?"
"Yo…" estaba re acida a decirlo en voz alta, por un imaginario terror de que se hiciera realidad cuando las palabras salieran de su boca. "…tengo un mal presentimiento sobre esta hostal."
"Eso pensé." Balbuceo mientras contenía su aliento.
Kuroro debía concordar en que las cosas no se veían tan coloridas como deberían estar. No, corrección, las cosas se volverían demasiado coloridas con todos los ruidos y problemas que fácilmente saldrían a flote.
"¡Kurapika!" la infantil voz que indudablemente pertenecía a cierto chico de pelo castaño resonó a través del lobby del hotel.
Gon desapareció de la mesa de recepción, dejan tras él a sus dos amigos, deteniéndose justo frente a Kurapika. Kurapika quería retroceder, sintiéndose aun incomodo, pero sabía que tal gesto solo empeoraría las cosas. Por lo que se enraizó al suelo.
"Gon, ha pasado tiempo." Dijo con una débil sonrisa.
"¡Sip! ¿Cómo estás?" Gon pregunto con ardido entusiasmo y completa inocencia, por lo que Kurapika no pudo sonreír radiantemente.
"Estoy bien, como puedes ver." Dijo amablemente. "¿Y como estas tu y los otros?"
"Pateando y respirando como cualquier caballo." Esta vez, respondió otra voz.
Kurapika levanto la mirada y vio a Killua caminando lentamente hacia ellos. Se detuvo justo en frente, junto a Gon y miro a Kurapika por un momento.
"Yo." Dijo mientras levantaba una mano en forma de saludo.
"Killua." Kurapika lo saludo, ligeramente incomoda al prenunciar su nombre. Todavía recordaba el estallido que el enojado Killua había tenido. Era una memoria que no podía olvidar.
"Veo que se están llevando bien." Dijo secamente. Le dio una dura mirada a Kuroro antes de apartar la vista.
"¿Celoso?" Kuroro no pudo evitar decirlo mientras ponía sus manos en sus bolsillos. Kurapika le iba a decir unas cuantas cosas más tarde, estaba muerto, de eso estaba seguro.
Sorpresivamente, Killua parpadeo y su boca se abrió pero se recupero rápidamente y respondió con una dura mirada a Kuroro. El mismo Kurapika fue pillado con la guardia baja por la inesperada respuesta de Kuroro, y más encima sonaba desafiante. Era como si, deliberadamente, Kuroro estuviera retando a Killua.
¡Qué infantil! Exclamo mentalmente. Nunca había visto esta parte de Kuroro.
Con incredulidad observo como los dos se participaban en un concurso de miradas asesinas, mientras que Gon estaba igualmente perdido sobre qué hacer.
"Erh… ¿Killua?" grazno Gon.
"¿Qué?" pregunto cortantemente, su voz parecida a la de un ladrido.
"Ummm… creo que Leorio está en problemas. Mira, no está señalando para que regresemos." Murmuro mientras jalaba de la manga de Killua.
Ciertamente, Kurapika podía ver como Leorio los observaba con una inquieta mirada. Parecía que intentaba apartarse de la mesa de registro, para tener una pequeña charla con ellos, pero el recepcionista no se lo permitía. O quizás era otro problema, ¿Cómo saberlo?
"Ceh. Ese O-san (tío) es realmente inútil cuando lo dejamos solo." Finalmente Killua fue el primero en romper el contacto visual y se giro para caminar hacia la recepción. "Vamos, Gon."
"Sí, claro." Gon sonrió con dificultad, mientras seguía a su amigo. Cuando estuvieron a unos pasos, gon se volteo y sacudió con fuerza su mano, despidiéndose de Kurapika. "Nos veremos de nuevo, Kurapika."
Kurapika solo pudo sacudir su mano en silencio, aunque forzó una sonrisa tan solo para apreciar al niño.
"Ese es un amigo realmente hostil, al que tienes allí." Dijo Kuroro una vez que estuvieran fuera del alcance de sus oídos.
"Tú eres el que lo provoco, idiota." Kurapika le siseo fieramente.
Tal como había anticipado, Kurapika prosiguió hablando sobre su actitud sin parar; lo que en su mayoría ignoro, mientras se encargaba de registrarlos. Cuando todo estaba listo, la sirvienta los llevo hasta su habitación. Era un espacioso cuarto de estilo japonés, con una puerta corrediza que los llevaba hasta el corredor con piso de tatami, y atravesando el corredor se encontraba un cuidado jardín japonés.
"Los futones (camas japonesas) se encuentran guardados en estos compartimientos." Les explico la sirvienta, a la vez que corría unas puertas corredizas para revelar un almacén que contenía todas sus necesidades. Continúo hablando de las otras funciones y características del cuarto de almacenamiento, antes de detenerse en un pequeño cajón.
"Las 'protecciones' se encuentra aquí, si es que lo necesitan." Dijo con sensual y ronca voz, mientras daba una risa 'ohohoho', mientras escondía su boca en apariencia tímida.
A la mención de 'protecciones', la cara de Kurapika se sonrojo furiosamente, tanto que podía sentir como sus orejas ardían de vergüenza.
"No los necesitaremos." Kuroro dijo con plana indiferencia.
"¿En serio?" la sirvienta ahora cubrió su boca con ambas manos, parecía sorprendida e incluso se sonrojo ligeramente al malentender el significado de las palabras de Kuroro. Kurapika, por otro lado, sentía que se iba a volver de gelatina por una sobrecarga de vergüenza.
"Entonces, me marchare." La sirvienta se inclino educadamente antes de excusarse. Kurapika juro que pudo oír la entusiasta voz de la sirvienta al encontrarse con otra sirvienta y chismoseaban sobre como 'ellos no necesitan protección." Permanecieron de pie; Kuroro apreciaba el cuarto, mientras Kurapika continuaba en shock tras presenciar el malentendido de la criada.
"¿Puedes evitar dar comentarios innecesarios cuando pueden implicar otras cosas?" Kurapika estaba a punto de gritarle, aun cuando el parecía imperturbable por el malentendido.
"Oh, vamos, Kurapika. Un hombre y una chica compartiendo un cuarto por dos noches y tres días, ¿Qué más pueden asumir? El parentesco es imposible, a juzgar por nuestra apariencia. Deberías estar acostumbrada a esta altura." Dijo Kuroro encogiéndose de hombros mientras botaba su equipaje al suelo y estiraba con pereza su cuerpo.
"¡Entonces, al menos, no empeores la situación!" exclamo mientras lo seguía como un cachorro.
"Tranquilízate, niña. ¿Por qué no vas al onsen a enfriar tu cabeza? Una noche como esta es perfecta para usar un onsen. Realmente lo necesitas."
"¡perdón! El lazo solo se expande 5 metros como máximo, para tu información. ¿Cómo se supone que vaya al onsen cuando estoy pegada a ti? No puedo hacer nada con respecto a ese asunto." Señalo con claridad.
"¿Entonces, realmente quieres ir al onsen si puedes?" Kuroro se giro para mirarla por completo, como si la estuviera retando.
"Bueno, sí, pero-"
"Entonces, en marcha."
"Yo-¿Qué?"
Kurapika abrazo su figura con la mayor inseguridad que había sentido en su vida. Estaba, literalmente semi desnuda, solo un pedazo de toalla que cubría a duras penas su cuerpo desde el pecho hasta la mitad del muslo. Incluso cuando había hundido todo su cuerpo hasta el cuello, continuaba sintiéndose desnuda. No había prestado atención cuando entraron al Ryokan, por lo que no había notado que el Ryokan tenia onsen mixto. Incluso si lo hubiese sabido, no hubiera esperado que Kuroro la arrastrara al onsen. Lo que es aún peor, las parejas más ancianas que se encontraban en el baño ¡hablaban de ellos!"
"Oh, que adorable pareja." Una de las mujeres dijo en un emocionado susurro.
"Desearía ser tan joven de nuevo." Respondió el otro con voz de ensueños.
¿Por qué diablos accedí de todas formas? ¡Idiota! Su rostro ya se encontraba rojo de la vergüenza al oír lo que decían aquellas señoras.
"Tu cara ya esta roja." Kuroro, quien estaba sentado a menos de 5 metros de ella, comento.
"Es el calor." Dijo de forma evasiva, mientras se alejaba de él. Era la excusa perfecta ya que el onsen estaba realmente caliente.
Aunque debía admitir que era realmente agradable sumergir su adolorido cuerpo en las cálidas y medicinales aguas. Era una encantadora onsen al intemperie, rodeada por arboles de bambú y con unos paneles igualmente de bambús que separaban los baños mixtos de los exclusivos para mujeres y hombres. El baño estaba construido por elementos naturales; con suaves guijarros que la cubrían, sobresaliendo los más grandes, para que los invitados pudieran inclinarse sobre ellos y relajarse. Kurapika realmente era afortunada, ya que esta onsen en particular, permitiera el uso de toallas en el agua, porque la mayoría de las onsen lo prohibían. Prefería mil veces morir que meterse desnuda en la misma agua que Kuroro.
Kurapika abrazo fuertemente sus piernas, aun sintiéndose insegura, a pesar de la toalla y la pequeña neblina del agua. El agua era ligeramente oscura por los minerales, sin mencionar el vapor; el que era lo suficiente espeso como para ocultar casi toda su figura, pero aun así se sentía incomoda. Pero por otro lado, quizás realmente necesitara esto. La ayudaría a relajar sus tensos nervios y sus adoloridos músculos luego de largas horas de vuelo, junto con el cansado viaje a pie que realizaba con Kuroro.
"Que rico…" suspiro con alegría.
"Te dije que necesitabas esto." Dijo Kuroro, con una pequeña sonrisa de costado.
Ignoro su engreída respuesta y se hundió aun más en la terma, cuando una extraña idea cruzo por su cabeza. En un instante, se sonrojo furiosamente. Y Kurapika quedo realmente muda y quieta. Tanto, que quizás podrían pensar que había visto un gorgón, convirtiéndose en piedra. Kuroro arqueo una ceja al ver su extraño compartimiento. Parecía estar desarrollando el habito de quedarse completamente quieta y muda en un segundo.
"¿Qué pasa?"
"Yo…" sus ojos se encontraban fijos en el agua, y abrazo aun mas fuerte sus piernas. El sonrojo se incremento aun más. "…no me voy a embarazar por hacer esto… ¿cierto…?"
Kuroro la miro boquiabierto; literalmente. Era la primera vez que hacia eso en su vida.
"Kurapika." dijo con tono serio. "Eso es lo más absurdo que eh oído en mi vida."
"¡Perdóname!" por reflejo debido a su enorme vergüenza, Kurapika le lanzo agua a Kuroro.
"¡Oh!"
Cuando se percato de lo que había hecho, su mano culpable se encontraba en el aire, y la cabeza de Kuroro estaba completamente empapada. Lentamente, pero con seguridad, levanto su mano y quito el agua restante de su rostro. Por mientras, Kurapika bajo su brazo y abrió sus ojos en anticipación.
"Tú…" comenzó mientras descubría su cara, "estas buscando problemas, señorita."
En ese breve instante, quedo completamente paralizada por su mirada. No era asesina, fiera o maligna. Solo… la paralizo. Tan sorprendida estaba, física y mentalmente, que ni siquiera noto que las 'tías' rieran al otro lado del baño. La única razón tras sus risas, era porque observaban como Kuroro se le acercaba a Kurapika… en una actitud muy comprometedora (al menos, para su gusto).
Antes de que pudiera decir o hacer algo para contener el peculiar actuar de Kuroro, escucho el alboroto del otro baño. Cuando estuvo por ignorarlo y concentrarse en el inminente desastre, la conversación que sobre escuchaba llamo su atención.
En el baño de hombres, dos muchachos de cabellos contrastantes corrieron hacia la pacifica terma y saltaron en ella.
"¡Termas! ¡SIIIII!"
SPLASH.
"¡O-oi! Niños, ¡compórtense!" rápidamente Leorio los alcanzo, listo para retarlos por provocar tanto alboroto en una tranquila y pacífica onsen. Supuestamente era un lugar de meditación y relajo, no un lugar para que niños revoltosos como ellos se divirtieran.
"Eres ruidoso, O-san. Somos los únicos en este lugar." Protesto Killua, ya completamente mojado de pies a cabeza.
"Aun así, hay otros huéspedes en los otros baños. ¡No los molesten!" Leorio siseo con molestia.
"Sí, siiiiií." Dijo Killua arrastrando la palabra hasta que se ubico junto a Gon en la pecina termal.
Se calmaron luego de un rato, por lo que hubo paz por in instante.
"Todavía no puedo creer que Kurapika sea realmente una chica." Finalmente dijo Leorio.
"Bueno, anda acostumbrándote." Killua dijo con crueldad. "Peor que eso, aun se me hace difícil de creer que ande por allí con Kuroro Lucifer."
"Pero Killua, no pueden hacer nada al respecto, ¿no?" dijo Gon, intentando calmar el temperamento de Killua.
"Aun así…" Killua se hundió aun más en el agua e hizo una mueca. "Podía habernos pedido ayuda para recolectar esos ojos. ¿Por qué tiene que ser Kuroro Lucifer? ¿Acaso no nos ve como sus amigos?"
"Oy, oy. No digas eso." Leorio reprendió al más joven. "Debe tener sus razones. Aunque debo admitir, que tampoco me agrada la idea de que ella viaje con ese peligroso hombre."
Kurapika se quedo muy quieta mientras oía su conversación. Comprendía su preocupación y molestia, pero no era algo que pudiese evitarse. Estaba desesperada por encontrar esos ojos, y además, no tenía ni la más remota idea de cuándo se soltarían del lazo. Inconscientemente, el cuerpo de Kurapika se había hundido aun mas en el agua, tanto que el nivel del agua ahora se encontraba mas arriba que su mentón. De alguna forma, se sentía extremadamente mareada y todas las conversaciones que la rodeaban se transformaron en una ensalada de palabras.
"¿Kurapika?" finalmente Kuroro noto su extraño comportamiento. Se le acerco cuidadosamente, sabiendo muy bien lo que ocurriría si ella se percataba de estar tan cerca de alguien, en su actual estado de semidesnudes. Quizás lo noqueara si permanecía muy cerca de ella.
Ella no respondió, lo que lo alarmo, ya que su cara estaba tan roja como una langosta y sus ojos se encontraban desenfocados. Supo en ese instante que estaba a punto de desmayarse por el calor. Y sin advertencia alguna, deslizo una mano en la curva de sus rodillas y la otra bajo su torso, la cargo como si fuera una novia, sacándola fuera del agua y del lugar. Aunque con el suficiente cuidado como para evitar que su toalla se deslizara. Todo el asunto provoco una leve conmoción entre los invitados que se encontraban presentes.
Sin embargo, Kuroro no se percato de que su voz había sido oído por otras tres personas que se bañaban en la otra terma.
Se sentía mareada, extremadamente mareada. Se sentía como si hubiese dormido en un volcán. Comenzó a sudar y a sentirse incomoda. Se retorció en sueños, intentando encontrar una posición más fría, cuando su cuerpo sintió una briza. Era una quieta briza y se dirigía hacia ella. Se sentía bien. Los ojos de Kurapika se abrieron una vez que se sintió cómodo. Se encontró asimismo en una habitación, su cuerpo estaba seco y estaba usando una yukata para dormir. Aunque su pelo seguía húmedo.
"Despierta." Declaro una voz.
"Tú me-"
"Las criadas te vistieron." Intervino rápidamente, antes de que pudiera gritar indignada.
"Oh…" murmuro, y agrego en voz baja, "mi cabeza da vueltas." Sentía como si su cabeza hirviera al igual que su cuerpo.
"Por supuesto. ¿Qué pensabas? ¿Intentabas cocinarte?" resoplo con diversión.
Kurapika se volteo para observar mejormente su alrededor, y fue solo entonces que Kurapika se percato de que la pequeña briza que había sentido, provenía del abanico que Kuroro estaba usando. Se sentó junto a ella, con una pierna en el suelo para apoyar su codo, mientras que con la otra mano abanicaba el calor de Kurapika. Estaba usando una yukata idéntica a la suya. Kurapika observo el techo de su habitación, con una mirada de lejanía en sus ojos.
"No necesito amigos. En lo único que puedo confiar es en mi fuerza, y viviré con ese único objetivo." Su voz, un mero susurro.
Guardo silencio por un momento. Sabía porque había soltado de pronto tal cosa. Con sus únicos amigos cuestionándola de esa forma, tal vez estuviera intentando convencerse de que no necesitaba preocuparse sobre lo que pensaban sus amigos de ella. Intentaba deshacerse de las emociones. También comprendía que era ese 'objetivo' al que se refería.
"Si no necesitas amigos, es decisión tuya. Pero de nuevo, incluso tu propia fuerza es tan débil como tus amigos." Dijo suavemente tras un tiempo.
"¿Qué quieres decir con débil?" pregunto, ligeramente insultada por su remarca, pero estaba demasiado débil como para enojarse.
La desesperación era su motivación, y el odio su combustible. La voz de Fénix resonó en su cabeza. Sin embargo, ambos forman las cuerdas que la ata.
Mientras tus fuerzas provengan de tu odio, no te hará favor alguno. Eso era lo que quería decir, pero se lo guardo para sí. No lo escucharía.
Comenzó contigo y termina nuevamente contigo. Pudo sentir en ese instante la risa burlona del Fénix. Mientras vivas, Kuroro Lucifer, creerá que su carga jamás desaparecerá. Así que depende de ti liberarla de las cadenas que la atan.
Kuroro pensó en eso un momento. Pensando en ello, si moría, entonces la carga de Kurapika desaparecería. Pero por otra parte, si moría, Kurapika perdería las ganas de vivir, ¿no? Después de todo, vengar a su tribu iba en paralelo con la idea de matarlo a él y a la araña. Si vivía, ella continuaría viviendo con el propósito de vengarse, aun si su vida era un martirio. Cual era mejor, ¿perder el propósito de su existencia o continuar viviendo motivada por la venganza?
¿Por qué me importa tanto eso? Resoplo entretenido. No era propio de él preocuparse por personas externas al círculo de la araña. Pero ahora que comprendía esto, el destino de Kurapika se encontraba literalmente en sus manos. A regañadientes, debía admitir que el Fénix tenía razón.
"¿Kuroro?" pregunto Kurapika con duda, ya que el hombre se había vuelto muy callado y pensante. Podía ver la confusa expresión que ocultaba y era realmente extraño en el, ser perturbado de esa forma. Quizás fuera cosa de ella, quizás estaba alucinando debido a su hirviente cuerpo.
Respondiendo a su llamado, se volteo para mirarla. Se tomo su tiempo para estudiar su imagen; su pálida piel, su pelo rubio, que para ese entonces ya alcanzaba sus hombros. También se percato de que estaba más delgada. Hace un rato, cuando había cargado su forma semi desnuda desde el onsen hasta su cuarto, noto cuan liviana era. Apenas ocupo un poco de fuerza para levantarla. Sabía que era delgada para su altura, pero no esperaba que fuera tan delgada. Cuando miro sus ojos, parecieron removerse inquietamente bajo su escrutinio. No podía culparla; después de todo, su relación original era la de asesino y víctima, vengador y presa. No existía nada tierno en su relación, incluso en este instante todo lo que pasaba se debía a la maldición de Hassamunnin.
Pero, ¿Es una maldición o bendición? ¿Es un favor o un daño? Y más importante aún, ¿deseo que fuese diferente?
En su actual estado de reflexión, Kuroro, distraídamente Kuroro estiro una mano y acaricio suavemente la acalorada mejilla de Kurapika con su torso. Ella no se movió ni inquieto. De hecho, inclino su cabeza hacia la mano, buscando su frescura. Su piel era sorprendentemente suave; era como si fuese la primera vez que la tocaba. No, él la había tocado en diferentes ocasiones, pero nunca había prestado atención a los detalles.
"Si no quieres apoyarte en tus amigos, al menos puedes hacerlo en mi. Después de todo, yo no soy tu amigo." Dijo con voz ronca, como si aquello no debiera ser oído o escuchado. El mismísimo Kuroro no estaba seguro de porque lo había dicho.
Kurapika estaba a punto de dormirse cuando esas palabras escaparon de la boca de Kuroro, mientras sus parpado están a punto de cerrarse. Escucho todo eso, pero creyó que era una de sus alucinaciones. Incluso creyó que la mano sobre su mejilla era una alucinación. Por lo que Kurapika se durmió, mientras que su cuerpo intentaba bajar la temperatura.
Deliberadamente, Kuroro permitió que sus dedos permanecieran en su mejilla, mientras trazaba el contorno de su rostro. Era tan joven, fuerte y sin embargo frágil. La había visto quebrarse unas cuantas veces, y para el había sido más que suficiente para comprender que ella era un fuerte escudo en el exterior, pero en el interior era tan frágil como cualquier persona golpeada por la tragedia.
"Em… ¿Disculpe?"
La suave e insegura voz, hizo salir de sus pensamientos a Kuroro.
"Adelante." Dijo, ya que no podía abandonar el costado de Kurapika.
La puerta estaba ligeramente abierta, pero incluso mientras le daba la espalda a la puerta, Kuroro sabía que había sido Gon quien educadamente había pedido permiso para entrar. También noto que fuera de la puerta, el chico de cabello con forma de púas, guardaba el mínimo resentimiento hacia él. Aunque había oído de Shalnark y Machi que el chico en cuestión despreciaba al grupo por la forma en que había actuado con Nobunaga y Feitan, cuando él y Killua habían sido capturados.
"¿Kurapika está bien?" pregunto tímidamente. Personalmente, Gon no comprendía a Kuroro ni su forma de pensar. Toleraba a Kuroro por que el hombre parecía cuidar bien de Kurapika. Además, desde su punto de vista, no parecía ser peligro alguno para ella en este momento.
"Estará bien." Respondió Kuroro. "¿Por qué has venido?"
Gon no respondió por un momento, pero eventualmente lo hizo. "Escuchamos la conmoción de hace un rato, en el baño."
"¿Y?"
"Bueno… preguntamos sobre lo que había sucedido y…" la voz de Gon se acallo.
"¿Estas preocupado por ella?" pregunto Kuroro mientras se giraba para encarar a Gon.
Gon parecía ligeramente sorprendido por la pregunta. "¡Por supuesto! Es mi amiga." Dijo con tono incrédulo, como si la respuesta fuera tan obvia que Kuroro no necesitaba preguntar.
"Es bueno oír eso." Dijo Kuroro con una ligera sonrisa. A pesar de la poca luz del cuarto, Gon pudo ver el gesto, lo que capto su curiosidad.
"Em…"
"Puedes decirme Kuroro, Gon." Dijo el hombre, sabiendo que Gon no sabía cómo llamarlo.
Esta vez, Gon se sorprendió de que Kuroro lo llamara por su nombre, pero rápidamente se recupero. "Kuroro, ¿Por qué estas ayudando a Kurapika?"
Pregunto con tal inocencia, que Kuroro no pudo evitar reír. "Siempre me haces preguntas difíciles. ¿Por qué, preguntas? Veamos… bueno, dicho simplemente, hemos acordado una tregua entre nosotros."
"¿Tregua?" los ojos de Gon se enancharon.
"La ayudare a recolectar los 36 pares de ojos escarlatas y a cambio, obtendré su total cooperación en nuestro atento de disolver esta maldición, y cuando todo acabe, ella nos dejara tranquilos y nosotros a ella." Kuroro le informo calmadamente a Gon, quien lo escuchaba atentamente.
"¿Prometió no volver a perseguirte?" pregunto de nuevo, sus ojos castaño dilatándose con cada segundo que pasaba.
"De cierta forma, sí, quizás."
"¿Quizás?" Gon parpadeo y ladeo su cabeza, en un claro gesto de desconcierto.
"Veras, nuestra tregua es solo efectiva, mientras esta atadura permanezca intacta y los 36 pares de ojos se encuentren desparramados por el mundo. Una vez que la atadura se rompa y ella tenga todos los ojos, siempre existe la posibilidad de que uno de nosotros pueda romper la tregua. No es una tregua de por vida. Nunca lo ha sido una tregua." Explico Kuroro.
"¿No estás de acuerdo niño Zaoldyck?"
Gon se paralizo y una gota de sudor bajo por su frente. Un molesto 'tsk' se escucho detrás de la puerta corrediza junto a Gon, y Killua dio un paso, revelando su forma.
"¿Cómo me encontraste? Mi Zetsu fue perfecto." Dijo con una ligera mueca.
Sin dar respuesta, Kuroro solo le dio una mística sonrisa. "Tu otro amigo es doctor, ¿no? Porque no lo llamas y hacen que la examine." Dijo de buena forma, mientras señalaba la figura de la dormida Kurapika.
"¡Cierto!" grito Gon y corrió a buscar a Leorio.
Killua permaneció enraizado al lugar donde se encontraba. Le dio una inquisitiva mirada a Kuroro y Kuroro la recibió sin apartar la vista.
"¿Por qué? Todavía no lo comprendo. No recibes nada por ayudarla tanto. Incluso la misma tregua es una razón demasiado exagerada para hace tanto por ella." Dijo su sospecha. "Conociéndote, eres de la clase que pone sus intereses y los de su grupo por sobre el resto."
"¿Acaso los 'porqués' son siempre sus preguntas favoritas?" remarco Kuroro con un ligero tono de molestia. No le gustaba explicarse; la mayoría de las veces que lo hacía, la gente no lo comprendía, ¿así que para que decirles de todas formas?
"Solo llámalo precaución. No queremos que se meta en más problemas de los que ya está." Dijo Killua.
"Solo estoy haciendo lo que quiero hacer." Dijo finalmente Kuroro.
"¿Tu quieres ayudarla? Pero ella es un peligro para ti y tu grupo." Killua pregunto con clara confusión en su rostro infantil.
Kuroro sonrió al ver su confusión. Era de esperarse. Sin embargo no podía responderle. Era una pregunta que incluso el mismo tenía problemas de responder. ¿Por qué, porque y porque? No lo sabía. Solo sentía que no podía dejarla sola, que debía hacer algo. ¿Expiación por el crimen cometido hace 6 años atrás? Quizás.
No te preocupes, querrás liberarla. La voz de Fénix, una vez más, resonó en su cabeza.
Quizás, ¿pero porque? ¿Qué significado puede tener para mis intereses?pensó Kuroro.
"En realidad, ¿Por qué?" Kuroro cubrió su boca en un gesto pensante.
"Estas…" Killua se mostraba reluctante a decirlo, pero sospechaba enormemente. "…¿Sintiéndote responsable por ella?"
Kuroro volteo su cabeza y lo miro con nula expresión.
"No. No es eso exactamente." Dijo finalmente, luego de una larga pausa.
"¿Entonces qué?"
Kuroro no tuvo tiempo para responder la pregunta de Killua, cuando ruidosamente Leorio se detuvo frente a la puerta de su habitación, con su kit medico listo en su mano. Gon caminaba tras él como un leal cachorrito.
"Kura-¡GLOMPH!"
Antes de que el hombre tuviese oportunidad de dar un grito con la capacidad de despertar los muertos, Gon le había tapado la boca desde atrás.
"¡No tan fuerte, Leorio! ¡Kurapika está durmiendo!" susurro fuertemente el menor.
"Cierto. Lo siento." Leorio se rasco la cabeza, avergonzado.
"Tsch, O-san, siempre nos avergüenzas, en todas partes." Killua le sonrió con clara y juguetona burla.
"Cállate, pequeño mocoso." El hombre de gafas frunció el ceño, de la forma característica que lo hacía 'Leorio'.
Sin que se le pidiera, Kuroro se hizo a un lado para darle espacio al estudiante de medicina, atendiendo de esta forma a las necesidades medicas de Kurapika, si es que tenía alguna. Leorio se sentó junto al futon de Kurapika y comenzó a examinarla, pero le dio una cuidadosa mirada a Kuroro de antemano. Leorio trabajo silenciosa y suavemente, para no despertar a Kurapika de su necesario sueño.
"Niño Zaoldyck," Kuroro llamo a Killua en voz baja.
Killua no le respondió, pero se giro a mirarlo con ligera prudencia. Parecía que el muchacho ya no era tan desconfiado con la cabeza de la araña.
"Mencionaste algo sobre que ella no les pedía su ayuda con respecto a los ojos escarlatas, ¿no?" pregunto el hombre mayor, con sus ojos pegados a la dormida figura de Kurapika.
"Lo hice. ¿Y que con eso?" pregunto Killua. Aunque tenía sus ideas sobre que le iba a preguntar el hombre.
"Entonces, ¿Te gustaría participar esta vez?"
Killua frunció el ceño ante la repentina propuesta de Kuroro. Killua sabía que Kuroro no era alguien que ofrecía unirse a sus operaciones por capricho, sin mencionar la antigua relación entre ellos y la banda del hombre. Definitivamente tenía algo en mente. Mientras Killua consideraba la 'generosa' oferta, algo resonó en su cabeza.
"Acepto, pero con una condición." Respondió Killua con una ancha sonrisa en su rostro.
"¿La cual es?"
"Debes hacer que Kurapika vaya al festival de mañana en la noche."
Kuroro arqueo una ceja. Por sencillo que sonara, cuando se trataba de Kurapika todo parecía complicarse. Considerando la situación, no estaría de humor para ir a un festival.
"Está bien." Asintió finalmente. No dañaría intentar persuadirla. Además, el mismo sentía bastante curiosidad sobre el festival.
"Entonces está arreglado. O-san, ¿Ya terminaste?" Kiliua camino hacia Leorio, quien se encontraba acuclillado frente a Kurapika.
"Sí. Ella está bien. Un buen descanso es todo lo que necesita. Mírala, durmiendo profundamente, como si fuera un pedazo de piedra." Leorio dijo ligeramente, mientras empacaba sus cosas en su maletín.
"Al menos no ronca como tú." Killua sonrió.
"¡No ronco!"
"Negación. Roncas como un dinosaurio. Vámonos, ¡Gon! ¡Tenemos cosas que hacer!"
"¿Eh?"
Con eso, Killua arrastro afuera de la habitación a Gon, dejando a Leorio atrás. Leorio miro con nerviosismo a Kuroro, ya que sabía de lo que era capaz ese hombre. Aun cuando usualmente alardeaba entre sus compañeros de facultad por ser el más activo en lo físico, entre estas personas, se sentía como una hormiga frente a un hombre. Camino hacia la puerta, pero antes de huir, le dio una última mirada a Kurapika. Y finalmente, le lanzo una mirada reacia a Kuroro y cerro suavemente la puerta corrediza tras él.
"¿Killua de que hablabas con Kuroro?" Gon le pregunto con curiosidad mientras se dirigían a su cuarto.
"Te diré los detalles más tarde." Killua dijo impacientemente mientras marcaba un número en su celular.
Gon solo parpadeo confundido. Observo a Killua mientras el chico ponía el celular sobre su oído, su rostro claramente impaciente. Cuando su llamada fue finalmente respondida, su rostro se alegro y un brillo de emoción apareció en sus gatunos ojos.
"Senritsu, soy yo."
LA tipeja que traduce… =) me gusto como resulto la traducción de este capítulo, espero que a ustedes también…mmm… creo que estaba con inspiración…. Quizás debido a la culpa, por falta de trabajo XD…. Que disfruten!
