TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:
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Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.
Esto dice Runandra (la autora), puede contener spoiler… por no decir que tiene spoiler del fic XD: Si leen Fushigi Yugi quizás se familiaricen con Suzaku y Seiryuu. Así que Suzaku es un fénix y Seiryuu un dragon. Son miembros del Shinshin o los cuatro guardianes de los cuatro tiempos. ¿Interesado? Googlen entonces =P Nue es una especie de quimera japonesa que a veces maldice a la gente con pesadillas, mientras que Baku es una criatura que devora pesadillas. Oirán mas de ellos en los próximos capítulos, ya que nuestros personajes principales vana a permanecer más tiempo en este país similar a Japón. ¡Esperen ver más criaturas mitológicas japonesas! XD para cualquier amante de ninjas, realmente lo lamento si baje la capacidad de sus amados ninjas. Solo pensé que aquí hablábamos del Genei Ryodan. Quien más aparte de Kurapika y los miembros más grandes de la familia Zaoldyk pueden hacerle frente? =P incluso pulverizaron a los Injuu como si no fueran nada.
Próximo capítulo:Repentinamente, ¡Tompa es considerado responsable por la conmoción del Museo Nacional! ¿Pero qué planeo Kuroro que Tompa ha caído en ello? También, ¿Por qué Killua comenzó a seguir de forma sorpresiva a un miembro de la araña? Y haciendo a un lado todo eso, parece que Killua acaba d comprender algo respecto a Kuroro.
La historia hasta ahora: La pareja tropezó con Gon y Killua en el país de Hanzo. Fue ahí donde Kuroro le propuso algo a Killua, por el bienestar de Kurapika. La cual acepto pero con una singular condición, aunque parecía tener un plan. ¿Cómo terminara todo?
Capitulo 17
FESTIVAL
"¿Qué es esto?" pregunto con sus cejas arrugadas.
"Se llama yukata." Respondió tranquilamente.
"Eso lo sé. Lo que quiero decir es: ¿Por qué me la das?"
Kurapika había dicho aquello de forma demandante y entre gruñidos, a la vez que cogía la dicha yukata entre sus manos. Era una yukata celeste, con estampados de mariposas rojas y amarillas. De alguna forma, esos colores le hacían recordar los colores de sus ropas tribales.
"Iremos al festival de esta noche."
"¿Por qué?"
Kuroro no respondió de inmediato. Era obvio que no podía decirle la verdadera razón del porque tenía que ir al festival. Si lo hacía, era seguro que ella se enojaría y rehusaría, haciendo peligrar sus planes.
"No me digas que es una de tus extravagantes y raras ideas de divertirte." Kurapika le pregunto con ojos sospechosos, interrumpiendo su recuerdo sobre su trato con Killua.
"¿Y si lo es?" la desafío, de brazos cruzados y con una divertida sonrisa en su rostro.
Kurapika suspiro y miro la yukata frente a ella. Rastreo la figura de una mariposa amarilla con su dedo, sintiendo la singular tela de la yukata.
"Supongo que participar de un festival en un país extranjero no es tan mala idea. Después de todo, Hanzo se ha preocupado de traernos aquí durante la temporada de festival."
Kuroro arqueo una fina ceja. Era tan extraño que pudiera librarse tan fácilmente de sus demandantes y presionantes preguntas. Parecía estar de muy buen humor.
Bueno, quizás la suerte este realmente de mi parte.
"Uum… ¿Danchou?"
"Shalnark. ¿Qué tal va la investigación?"
"Está bien, pero antes de eso… ¿por qué esta en medio del pasillo al tiempo que se está poniendo eso? ¿Dónde esta Kurapika?"
"Ella es la razón del porque estoy aquí; me hecho de la habitación ya que también se está poniendo una yukata." Respondió al mismo tiempo que le señalaba la habitación con la cabeza.
"Y en cuanto a la primera pregunta, vamos al festival. Pero bueno, ¿Qué encontraste?"
"¿Festival?"
Shalnark solo parpadeo sorprendido cuando una voz femenina respondió por él.
"Como era de esperar, han puesto ninjas en todo el perímetro del Museo Nacional. Es imposible traspasarla sin hacer ruido. Aun cuando no todos son usuarios de Nen; francamente son muy pocos los que lo son, creo que son mucho más capaces que esos idiotas de la mafia que solemos enfrentar."
Machi apareció de la nada y aterrizo junto a Shalnark. Alzo ligeramente una ceja, pero no dijo nada con respecto a lo que veía. Allí, frente a ella, se encontraba su Danchou vestido en una yukata azul marino. Era del color del anochecer y poseía diseños geométricos de un tono azul pálido.
"Hmm…" Kuroro cubrió su boca con una mano, gesto habitual en él. "Díganle a Nobunaga que ese día mantenga ocupados a los ninja hunter, es el más problemático de todos. Habrá un leve cambio de planes; sus amigos también participaran de la operación.
"¿Amigos? Así como, ¿esos niños?" las cejas de Machi se contrajeron al recordar a Gon y Killua.
"Sí."
"¿Pero porque querrían ayudar?" dijo Shalnark, sin comprender el progreso de la situación.
"Por su seguridad, pero ella no lo sabe, y no deberá saberlo. Los detendrá si lo sabe."
Y en ese instante, Kuroro noto que Machi fruncía el ceño. Había aprendido a leer el significado de sus ceños; había algunas que indicaban malas intuiciones y la intuición de Machi era perfecta.
"¿Mala intuición, Machi?" pregunto con curiosidad.
"No…" respondió con lentitud. "no hay problema con que participen, pero…"
"¿Pero?"
"Desde el comienzo eh sentido que hay algo que falta."
Kuroro alzo una ceja, signo de que se explayara.
"Sí. Es como sí… hubiera algo que necesitáramos. No es como si pusiera en riego el plan, pero… pero si tuviéramos 'eso faltante' las cosas resultarían aun mejor." Articulo lentamente su intuición, aunque no terminaba de sonar bien.
Kuroro sopeso las palabras de Machi. La intuición de Machi siempre había sido perfecta, más perfecta que cualquier cosa. Nunca se había equivocado y nunca era estúpido confiar en su intuición. Así que, todo lo que necesitaba hacer era encontrar 'esa cosa faltante' antes de mañana.
"Por cierto, ¿Kalluto sabe que su hermano esta aquí?" repentinamente pregunto Kuroro.
"No lo sé. ¿Le digo eso?" dijo Shalnark encogiéndose de hombros.
"Sí. Dile también, que si desea, puede visitar a su hermano cuando quiera, al menso que interfiera con el plan." Dijo Kuroro asintiendo.
"Comprendido." Shalnark canturreo al tiempo que saludaba juguetonamente.
Quizás el joven Zaoldyck fuera una reciente adición a la familia del Genei Ryodan, pero ya era considerado una araña. Incluso había prestado una mano en la búsqueda del exorcista de Nen para él. Kuroro se había prometido cuidar de sus subordinados y no iba a abandonar aquel auto proclamado deber. De pronto, la puerta corrediza tras ellos se abrió, dejando ver un Kurapika de ojos hechos rendijas.
"Eh oído cosas sospechosas." Declaro a la vez que clavaba sus ojos sobre Kuroro. Sin embargo, el hombre continuaba dándole la espalda. Ella se giro para mirar a Shalnark y Machi. "¿Y porque están aquí?"
Machi solo la miro fríamente en silencio. Shalnark, por otra parte, se tomo su buen tiempo observando a Kurapika, con su boca ligeramente abierta. Kurapika usaba una yukata que parecía haber sido hecha para ella, el obi marrón abrazaba de forma perfecta su delgada cintura. Su pelo rubio ya llegaba a sus hombros. Shalnark ya había abierto su boca para decir algo, pero Kurapika le lanzo dagas con la mirada.
"¿Qué?" dijo de forma cortante.
Shalnark se congelo sobre sus pasos y ni siquiera se movió. Machi levanto una ceja y Kuroro se vi intrigado por su respuesta. Se dio media vuelta y cuando finalmente pudo ver a Kurapika con su nuevo aspecto, quedo atónito. Se detuvo a medio camino y ensancho sus ojos. La observo de pies a cabeza. Kurapika levanto una ceja, al mismo tiempo que sentía como el sonrojo comenzaba a quemar su piel.
Kuroro abrió su boca para decir algo, pero Kurapika señalo con un dedo directo a sus ojos, a la vez que lo asesinaba con la mirada. Entonces, Kuroro levanto sus brazos en señal de rendimiento y sabiamente cerro su boca. Machi y Shalnark abrieron sus ojos sorprendidos. Era la primera vez que veían a su Danchou tan humilde y mostrando una actitud de derrota. Intercambiaron incrédulas miradas entre ellos.
Kuroro Lucifer definitivamente había cambiado.
"Te ves linda."
Kurapika se congelo en sus pasos, como si Kuroro la hubiera paralizado con algún veneno paralizante o algo por el estilo. Giro su cabeza hacia su dirección y agrando tanto sus ojos que alcanzaron su máximo tamaño. Kuroro, quien estaba un paso delante de ella, se detuvo y giro su cabeza para lanzarle una mirada. Una pequeña y divertida sonrisa se fijo en su apuesto rostro.
"¿Qué?" siseo deliberadamente.
"Te asienta." Repitió su frase y aparto su mirada.
Comenzó a caminar de nuevo y Kurapika lo siguió, casi como si fuera arrastrado. Parpadeo repetidamente, intentando comprender el significado de las palabras de Kuroro, aun cuando eran las palabras más simples que podían encontrarse en el vocabulario. Caminaron en silencio desde el Ryokan hasta el festival. Caminaron lado a lado, tranquilos y callados mientras el viento los acariciaba mientras caminaba. Ambos estaban acostumbrados a permanecer en un amistoso silencio. Luego de un tiempo, Kurapika no pudo continuar aguantándose y pregunto ESA pregunta.
"Esa vez…" comenzó, con clara reticencia en su voz, "¿Qué planeabas hacer?"
"¿En ese entonces?"
"En el onsen…" susurro en voz baja, avergonzada de tan solo decirlo.
"Ah…" una pequeña sonrisa hizo aparición en los labios de Kuroro al comprender a que se refería Kurapika. "Nada."
"¿Na—nada?" Kurapika parpadeo con incredulidad.
"Nada. Solo estaba tonteando." Y se encogió de hombros con indiferencia, pero sin embargo, su sonrisa seguía presente. Pero no obstante, Kurapika no podía ver aquello.
"¿Tu? ¿Tonteando?" Kurapika frunció el ceño. Era bastante inusual que Kuroro Lucifer actuara de forma infantil. "Tú nunca tonteas."
"Te veías tan ingenua, que no pude evitarlo." Kuroro le lanzo una sonrisa de costado, pero no dijo nada más.
"¿Ingenua? ¡No soy tu juguete!" protesto y comenzó a balbucear incoherentemente haciendo muecas.
Viendo su respuesta, Kuroro rio suavemente. Ese gesto tan solo logro para hacer que Kurapika gruñera aun más fieramente. Tan pronto como llegaron a la entrada del festival fueron recibidos por inesperada y esperadas personas.
"¡Kurapika!"
Kurapika alzo la mirada y al ver a la persona que acababa de llamarla, se congelo. Allí, de pie junto a Killua, Gon y Leorio, se encontraba Senritsu. La melodiosa e inconfundible voz pertenecía a ella. Todos vestían yukatas tradicionales, listos para divertirse. Kurapika, por otra parte, se veía tan pálida como un fantasma. Era como si su sangre hubiese sido drenada de su rostro, dejándola como un fantasma. Dejo de caminar, por lo que Kuroro automáticamente se detuvo. El hombre alzo una ceja al fijar sus ojos en la pequeña mujer. La conocía; había estado presente cuando Kurapika lo había capturado en Yorkshin City.
Kurapika se giro violentamente hacia Kuroro a la vez que lo asesinaba con la mirada. Si las miradas mataran, el estaría muerto hacia millones de años atrás por las mortales miradas de Kurapika.
"¡Mentiroso! Creía que era una de tus extrañas formas de entretención."
"No dije sí, ¿o lo hice? ¿Solo dije y si fuera?" respondió a Kuroro. "Sin embargo, no sabía de su presencia en este asunto." Kuroro señalo a Senritsu.
Kurapika apretó sus dientes, molesta. Tenía razón. De cierta forma, no le había mentido ya que no había respondido a su pregunta. Solo había sido descuidada y por eso no había prestado mucha atención a los pequeños detalles en su forma de responder. Eso era, como se decía sarcásticamente y a menudo, un arte que había obtenido luego de viajar con el irritante hombre por demasiado tiempo. Si se relajaba y despreocupaba a su alrededor, terminaría siendo engañada por él, una y otra vez; aunque nunca era dañino, seguía siendo molesto.
¡Hombre astuto! Maldijo en su interior.
Sin embargo, sabía que el hombre no mentía cuando decía que no tenía conocimiento de la participación de Senritsu en el asunto. También comprendía, por la forma en que hablaba, que todo el asunto sobre participar del festival había sido maquinado por sus amigos. Con que propósito, no tenía idea. Con un rápido giro de tobillos, Kurapika encaro al cuarteto y lanzo una mirada al trío tras senritsu. Leorio pareció atorarse cuando su mirada asesina cayó sobre él.
"¿Qué está pasando?" demando con fiereza.
Killua intercambio una significativa mirada con Kuroro. Habían concordado en no decirle a Kurapika sobre el trato. Killua les había dicho a los otros de antemano no decir una palabra a Kurapika sobre su participación en el robo de los ojos escarlatas.
"Pasémosla bien, ¡Kurapika!" dijo Gon con entusiasmo. Killua una vez más agradeció la inocencia de Gon, la que sirvió para desviar la atención del tema 'que ocurre'.
"¿Con él?"
"No te preocupes por mí." Dijo Kuroro llanamente.
"¿Cómo podría?" Kurapika giro su cabeza para enviarle una molesta mirada. "¡Tu presencia es un clavo en mi piel!"
"Kurapika."
Dicha chica se sobresalto cuando una suave mano sostuvo la suya. Kurapika se volteo para observar a la pequeña mujer frente a ella. Senritsu no había cambiado. Continuaba emanando esa dulzura y suavidad maternal que Kurapika inconscientemente buscaba. Senritsu era lo más cercano a una figura materna que poseía.
"Senritsu…" el rostro de Kurapika se retorció en una expresión de tristeza. "Lo siento…"
Senritsu sacudió su cabeza. Sabía la razón tras la disculpa de Kurapika; el engaño, al abandonarla y fingir su muerte. Senritsu comprendía la carga y los tormentos que la chica llevaba consigo.
"Tú, sigues siendo tú, Kurapika. Sólo que ahora posees mayor control de ti misma." Senritsu lanzo una rápida mirada a Kuroro, quien no se encontraba muy lejos de ellos (claro que eso se debía al lazo). "Haz madurado emocionalmente, ahora eres una persona más integra." Agrego mientras miraba a Kuroro.
Kuroro levanto una ceja ante la plana acción de Senritsu. Sabía el significado oculto en sus declaraciones; él era la razón tras su madurez. Kuroro decidió no decir nada, pretendiendo no haber escuchado. Era sabio guardarse cosas para sí.
"¿Por qué estás aquí?" pregunto Kurapika mientras sostenía la mano de Senritsu. Se sentía tan tranquilizador sostener la mano de la mujer. Eran suaves y gentiles, las extrañaba tanto.
"Hay algo que tengo que decirte." De pronto Senritsu se puso sería y la miro directamente a los ojos. "Nostrad te esta cazando."
Esa declaración capto la atención de los cinco. Killua, Gon y Leorio abrieron la boca al mismo tiempo. Ellos solo sabían que Nostrad era el antiguo jefe de Kurapika, y que pertenecía a la mafia. Pero esa información por si sola era suficiente como para comprender la arriesgada situación. Ser cazado por la mafia nunca era algo bueno. Kurapika contuvo su aliento mientras dejaba que aquella información inundara su cabeza. Lo había anticipado, pero no había esperado que fuera tan desagradable oírlo.
"Descubrió que tu cuerpo era falso. Ahora también sabe que eres un kuruta. Supongo que intentara convertirte en su premio. Para él, eres un artefacto vivo evaluado en billones de zenni y que puede generar el suficiente dinero como para pagar sus deudas y escalar en la pirámide social." Continúo Senritsu, con un profundo ceño que mostraba su preocupación.
"Lo sé…" respondió Kurapika con voz débil.
"Espero que realmente lo sepas, Kurapika. Mantente lo más bajo perfil que puedas. Afortunadamente, Nostrad todavía no sabe que tú eres una chica. Mientras te declares mujer y nunca muestres tus ojos escarlatas, deberías estar a salvo."
Kurapika giro su cabeza levemente y sus oceánicos ojos se encontraron con los oscuros de Kuroro. Ambos concordaban en una cosa: su lista de problemas se había incrementado.
Mientras caminaban alrededor de las tiendas, probando diversas comidas (con dificultad por parte de Kurapika), y jugando en los diversos juegos locales (con falta de ganas por parte de Kurapika), se le puso al día a Kurapika sobre lo que los otros tres habían estado haciendo mientras ella se encontraba con Kuroro Lucifer. Gon continuaba buscando a su padre; Ging, mientras Killua seguía acompañándolo. Leorio continuaba luchando con sus estudios, aunque el dinero ya o era un problema, gracias a la licencia Hunter. Y Senritsu había abandonado el trabajo como guardaespaldas de la familia Nostrad el instante en que supo de los planes de captura de Kurapika. Al igual que Bashou. Ambos habían acordado separarse y buscar a Kurapika para informarle sobre esto. Pero ya que Senritsu lo había hecho primero; con todo el debido respeto a Killua por haberla llamado, ella le informaría mas tarde a Bashou.
"Les he provocado tanto problemas a ustedes." Dijo Kurapika con la cabeza agachada por la vergüenza. Miro a Senritsu y le dio una pequeña sonrisa de agradecimiento. "Pero realmente te lo agradesco."
"Ni lo menciones, Kurapika. Has salvado muchas veces nuestras vidas, además, eso es lo que hacen los amigos." Dijo Senritsu con una despampanante sonrisa.
Mientras Kuroro oía sus historias, mantuvo su mirada sobre Gon.
¿Dónde eh visto ese rostro? No, no es esa cara sino esos ojos. Esa increíble y determinada mirada es peculiar. Sin mencionar su similitud, pensó. Los recuerdos eran como granos de arena; mientras más intentas cogerlos más se escapan por los dedos. Era como si la persona de sus recuerdos fuese de un pasado distante.
"Por cierto, Kurapika. Tu licencia Hunter es casi inútil en este instante, ¿no?" Dijo Gon.
"Ah. Sí…" se volteo para dirigirse a Gon y responder su pregunta. "Antes era porque se suponía que estaba muerta, pero ahora es porque Nostrad puede rastrearme a través de mi licencia."
"Entonces, ¿Por qué no te llevas la mía?" Gon tomo su licencia y se la ofreció a Kurapika.
Kurapika claramente había sido tomado desprevenido por el generoso gesto de Gon, pero sacudió su cabeza.
"Gracias, Gon, pero no. No puedo darte más problemas de los que ya te eh dado."
"No te preocupes, todavía tenemos la licencia de Killua." Razono.
"No, no puedo aceptarla. Te pertenece a ti. No es correcto que yo la use." Dijo firmemente Kurapika.
"¡Pero te la ofrezco con gusto!" insistió el chico de pelo oscuro.
Nuevamente, Kurapika sacudió su cabeza y puso sus manos tras su espalda; gesto que dejaba ver que jamás tomaría la oferta de Gon, sin importar el que. Gon hizo un puchero, mostrando claramente que estaba decepcionado por el rechazo de Kurapika. Entonces, Leorio intento salvar el día refrescando la incómoda atmosfera.
"Hey, Kurapika, deberías tener un teléfono. De esa forma, podríamos estar en contacto." Sugirió.
Mientras Kurapika era distraída por el asunto del teléfono, Gon se giro hacia Kuroro; quien se había mantenido junto a Kurapika durante toda la discusión. Levanto una delgada ceja cuando noto la intensa mirada que Gon le dirigía. En vez de decir algo, Gon tendió su licencia Hunter hacia Kuroro. Esta vez, Kuroro parpadeo para mostrar que no comprendía el significado del pequeño gesto del muchacho.
"Por favor, tómala por Kurapika." dijo con sencillez.
Killua frunció el ceño ante el acto consciente de Gon. En otras palabras, Gon estaba diciendo que confiaba lo suficiente en Kuroro como para que cuidara de tal articulo del valor por el bienestar de Kurapika. Las manos de Killua realmente escocían por darle razón a golpes a esa cabezota suya. Gon parecía haber olvidado completamente el notorio rol de Kuroro como líder del Genei Ryodan. Eso, o había decidido ignorar aquel pequeño hecho.
"¿Qué te hace creer que la aceptare?" respondió finalmente, luego de un tiempo. "Por mucho que sea un oportunista, siendo que ella ha declinado la oferta, seguiré sus deseos. Además, con o sin licencia hunter estaremos igual."
Killua contrajo sus ojos. Que bastardo mas creído… pensó a regañadientes.
"Además, ¿No deberías respetar su decisión?"
Kuroro le sonrió a Gon, y esa sonrisa era tan amable, que Gon no pudo evitar sentir que Kuroro era realmente una persona amable. Aunque continuaba manteniendo en mente que el tipo era un criminal, pero era tan difícil imaginar que un asesino y ladrón era capaz de tener tal expresión.
"Ya veo…" murmuro Gon mientras sus hombros se encogían en rechazo y derrota. Tan triste como se sentía porque sus intenciones fueran rechazadas por Kurapika, comprendía el porqué de aquella decisión.
Mientras tanto, Killua, había estado observando con una dura mirada a Kuroro.
"La expresión del motivo… no es lo mío. Pero honestamente, o más bien 'evidentemente' es ahí donde yace la clave para la comprensión."
Killua recordaba que Kuroro había balbuceado eso cuando Gon le había preguntado porque podía matar personas que no tenían lazos con él. De alguna forma, lo perturbaba. ¿Por qué el famoso líder del Genei Ryodan diría tal cosa? Había esperado oír algo más grandioso, pero eso era demasiado simple y misterioso. Además, lo que el hombre había estado haciendo recientemente era una gran interrogante. Cuando killua le pregunto porque había ayudado tanto a Kurapika, no le pudo responder de forma adecuada. Era como si no tuviera idea de por qué hacia lo que hacía. La expresión de su motivo, como decía Kuroro, era co0mpletamente vago y oscuro.
La calve para la comprensión… lo dice como si aún estuviera buscando esa comprensión. Suena como si nunca se preguntara sus motivos; no, como si no tuviera motivos tras todos sus planes. Esto es confuso. Supuestamente es un tipo inteligente ya que hace planes que logran emplear al máximo las habilidades de sus subordinados. Estoy seguro de que es el, quien configura todo esos planes de escape sin dejar rastros tras ellos. Como un fantasma… ¿Entonces qué pasa con esa oración? Creía que era un bastardo egoísta y codicioso, ya que es un ladrón…
Killua lanzo una mirada furtiva hacia Kuroro. Dicho hombre se encontraba hablando con Kurapika, o más bien discutiendo con ella, de forma habitual. Las personas que los rodeaban quizás nunca pensaran que hace un tiempo se había acechado el uno al otro en busca de su muerte. Que ironía; y aquí estaban, ambos vestido con yukatas y caminando entre las tiendas, con tal tranquilidad que parecían ser mas una pareja que enemigos jurados.
La clave para la comprensión… Killua frunció el ceño. Miro a Senritsu, quien se había unido a la conversación de Gon y Leorio. Senritsu lo describe como alguien que vive lado a lado con la muerte… alguien que acepta la muerte tan fácilmente…
"¿Esta es tu tarjeta de estudiante Leorio?" Dijo inocentemente Gon mientras veía la tarjeta.
"Sí. Todos debemos llevarla como prueba de ser estudiantes de aquel lugar"
"¿Ehhh? ¿Entonces tu colegio es realmente prestigioso?"
Mientras los dos conversaban sobre la escuela de medicina de Leorio, una idea apareció en la mente de Killua tras oír una parte de su conversación.
Identidad… ¿? Muerte… comprensión… la razón de porque ayuda tan fácilmente a Kurapika… ¡Oh! ¿Puede ser?
Killua levanto la vista a la vez que una idea cruzaba su mente, pero entonces ese pensamiento desapareció de su cabeza tan rápido como había llegado, cuando sus entrenados ojos vislumbraron una conocida figura. A pesar de haber visto aquella forma por un segundo, reconoció rápidamente aquella persona, encendiendo sus alarmas. Rápidamente, Killua se giro hacia Kurapika.
"¡Acabo de ver a Tomba! ¡Apresúrate y Vete!"
"¿Huh?" Leorio se rasco la cabeza "Te refieres a ese desagradable hombre del exa-"
"¡Heeey! ¡Si no es Gon y compañía!"
Y como si fuera una señal, Kurapika sostuvo el brazo de Kuroro al oír esa desagradable voz y lo abrazo como si su vida dependiera de ello. Y no solo eso, sino que también fue capaz de hacer girar a Kuroro, con una fuerza increíble. Leorio, Killua y Gon rápidamente formaron una barricada, cubriendo el cuerpo de Kurapika de la vista de ese hombre. Kuroro miro a Kurapika con enormes ojos; la chica prácticamente presionaba su cuerpo contra el suyo, de la misma forma que una cariñosa y enamorada pareja haría. Eso era muy poco común de su parte; de hecho, eso era algo que jamás se hubiera esperado que hiciera con él de entre todas las personas. También noto el extraño comportamiento de sus amigos, y todos estos extraños sucesos por la aparición de un particular hombre llamado Tompa, si es que no había oído mal.
Entretenido y con curiosidad, Kuroro lanzo una rápida mirada por sobre sus hombros. Allí, detrás de él y frente a los amigos de Kurapika se encontraba un hombre bajo y gordo, con una nariz que parecía haber sido picada por una abeja. Era mucho mayor que todos, incluso mayor que Kuroro. Parecía ser un viejo conocido de los tiempos en que habían hecho el examen hunter y por alguna razón, no se encontraban felices de verlo.
"To—¡Tompa!" sonrió Gon, pero el extremo de su boca tembló ligeramente; al igual que el resto.
"¿Todos fueron invitados por Hanzo? Ooh, pero que reunión tenemos aquí. ¿Hm?"
Los tres se congelaron cuando Tomba se inclino hacia un costado para ver a la chica que estaba detrás de ellos. Frunció el ceño cuando la vio, especialmente cuando noto su cabello rubio. Le recordaba a alguien que conocía.
"Oigan. ¿Ese no es Kurapika?"
Tomba señalo a Kurapika y dicha muchacha se congelo en su lugar, apretando el brazo de Kuroro aterrorizada. Kuroro levanto una ceja al ver ese comportamiento tan poco propio de Kurapika, pero estaba lo suficiente curioso por lo que sucedería a continuación como para posponer las múltiples preguntas que tenía en ese instante.
"N—¡no!" No, no, no puede ser Tomba." Exclamo Leorio a la vez que se movía para impedir que Tomba continuara observándola. "Veras, eso es una chica. ¡Kurapika es hombre!"
"S—¡s í! ¡Tiene razón!" Gon asintió enérgicamente.
"Bueno, eso es cierto. ¿Y donde esta? Creía que estaría con ustedes, ya que siempre están juntos." Tomba se encogió de hombros.
Los cuatro comenzaron a charlar con ligereza, aunque los tres intentaban desviar la conversación a otro punto que no fuera Kurapika. Mientras tanto, Kurapika escuchaba de cerca su conversación, inconsciente de que sostenía apretadamente el brazo de Kuroro cerca de su pecho.
"¿Te molesta explicarme lo que ocurre?" finalmente pregunto Kuroro, ya que Kurapika parecía estar perdida en su propio mundo. Omitiendo de forma conveniente el pequeño asunto sobre ella abrazando su brazo.
"Tomba es un alborotador. Es conocido por ser el asesino de novatos en el examen hunter. Básicamente, sus intensiones son destruir a los candidatos novatos."
"Hmm…" Kuroro asintió y de pronto una magnífica idea se le ocurrió. "¿Sabe que eres un Kuruta?"
"No creo. ¿Por qué?" ante la ultima oración dicha Kurapika se giro para mirar a Kuroro. Ella continuaba siendo cuidadosa sobre cualquier tema que involucrara a los Kurutas, especialmente cuando se trataba de algo que los involucraba a los dos.
"Bueno… estaba pensando…" aun sin terminar su oración, lo que era bastante raro en Kuroro Lucifer, el hombre saco su celular de una manga de la yukata y rápidamente comenzó a tipiar un mensaje.
Eh encontrado la pieza faltante, agrego en su cabeza.
Kurapika frunció el ceño ante la actitud de Kuroro. Solo cuando miro la mano derecha de Kuroro, la que uso para escribir el mensaje, se percato de que había estado sosteniendo por un largo tiempo el brazo izquierdo de Kuroro. Rápidamente soltó su brazo como si tuviera gangrena. Kuroro solo le dio una mirada de reojo, pero no dijo nada. Solo dejo escapar una suave risa antes de regresar nuevamente su atención hacia el celular.
Sintiéndose incomoda y fuera de lugar, todo gracias a la repentina aparición de Tomba, Kurapika decidió juguetear con su anillo; aquel regalado por Ishtar, e inconscientemente lo observo. Miro su zafiro, el que simbolizaba el color natural de sus ojos. Pensando en ello, Kurapika se dio cuenta de que realmente las cosas se habían vuelto raras y peculiares. Solo hace unos meses, había estado jugando al gato y el ratón con el Genei Ryodan; y ahora iban juntos a un festival.
Los pensamientos de Kurapika se quebraron repentinamente, cuando una luciérnaga voló frente a su rostro. Elevándose alrededor de su cara, antes de moverse y desaparecer entre la multitud. La sorprendió, porque las luciérnagas raras veces hacían aparición en lugares donde había personas. Dejándolo de lado, como si fuera tan solo un insignificante fenómeno, Kurapika estaba por regresar su atención en su anillo, cuando otra luciérnaga atrapo su atención. Se dirigía en la misma dirección que la anterior. Frunció el ceno ante la peculiar coincidencia.
En un corto periodo, comenzó a notar muchas luciérnagas a su alrededor y, extrañamente, las personas de su alrededor no las notaban. Todas se dirigían hacia la misma dirección y eso no podía ser coincidencia. Cuando Kurapika le dio una rápida mirada a su anillo, fiel a sus sospechas, brillaba tenuemente de un color rojo.
"Esta sobre esa colina." Una voz resonó aterciopeladamente junto a su oreja.
Con un sobresalto, Kurapika giro sus zapatos solo para encontrar su cara a meros centímetros del rostro de Kuroro. Levanto una ceja al ver a Kurapika con la guardia baja; era muy extraño de su parte. Dejando de lado ese hecho, Kuroro señalo la dicha colina.
"Allí. Alguien está esperando por nosotros y esa persona es quien envía todas esas luciérnagas." Declaró.
Cuando alzo la vista, ciertamente pudo ver un suave brillo en el borde del bosque que se encontraba en la colina.
"Vamos." Sin agregar nada más, Kuroro brevemente comenzó a caminar hacia la colina. Kurapika, sin tener otra opción, se vio arrastrada por Kuroro y por ende, tuvo que seguirlo.
Un hombre ya los esperaba bajo la sombra de un árbol, como había predicho Kuroro. Su traje era lo suficiente vistoso como para no ser vistos por Kuroro y Kurapika mientras subían la colina. El hombre tenía el pelo sedoso y de color rojo, atado en una cola alta. Un elaborado y dorado tocado oriental se ubicaba en su cabeza, adornados con diferentes piedras preciosas, las que en su mayoría eran rubíes. Bolas de diversos colores colgaban de su tocado, su pelo estaba partido en la mitad, y caían perfectamente a los costados de su cara. Su rostro era de un color ligeramente amarillo y sus pequeños y brillantes ojos eran celestes. Su atuendo oriental era de un colorido rojo, e hilos dorados bordaban diversas figuras tradicionales de china. El era, dicho en simple palabras, majestuoso a la vista.
"Hola." El hombre de apariencia femenina los saludo amablemente. Incluso su voz era suave y dulce, como una briza. "¿Kuroro y Kurapika, no?"
"Sí, ¿Y tu quien vendrías a ser?" pregunto Kuroro con precaución, al mismo tiempo que daba un paso para quedar ligeramente frente a Kurapika.
"Respondo al nombre de Suzaku, como fui bautizada por los antecesores de los humanos, hace eones." Respondió educadamente, inclinándose ligeramente. Incluso su forma de hablar daba la impresión de que pertenecía a alguna familia real.
"Suzaku…" Kurapika frunció el ceño. "¿Entonces eres pariente de Fénix?"
"No te equivocas. Ella es mi prima lejana." Les sonrió gentilmente. "Y estoy aquí por orden suya. Parece que se le olvido entregarles algo importante." Con eso, abrió su palma, dejando ver un pequeño huevo. Brillaba tenuemente, como la brasa de un leño.
"¿Y qué es eso?" pregunto Kuroro.
"Exactamente lo que parece; un huevo. Cuál es su propósito, no puedo decirles. Solo tengo el deber de entregaros."
Suzaku camino hasta ellos y le entrego el huevo con apariencia de brasa a Kuroro, quien lo acepto en silencio. Miro el huevo por un tiempo, pero al no sentir nada maligno que proviniese de el, lo guardo en su yukata. Si era algo, el huevo emitía cierta paz desde su interior.
"Supongo que Fénix ya les ha advertido del nacimiento de un niño proveniente de él, ¿Y que deberán llevar el huevo a Ishtar cuando llegue el momento?"
"¿QUE?" rugió indignada Kurapika, tan pronto como salieron aquellas palabras de la boca de Suzaku.
Sorprendida, Suzaku solo parpadeo confundida mientras Kuroro frunció ligeramente el ceño en desagrado.
"Ella solo nos dijo que le lleváramos al niño cuando naciera, ¡No menciono nada del huevo! Por lo que creí—" Kurapika exclamo furiosa, mientras su rostro se ponía colorado. Toda esa ansiedad y preocupaciones por nada. ¡La habían engañado! Kuroro, a pesar de su aparente tranquilidad, estaba igualmente molesto.
"¿Oh? No es así como debe ser." Suzaku parecía sorprendido, pero rió divertido. "Veo que mi prima ha estado jugando con ustedes."
Rió suavemente al ver la expresión de Kurapika.
"Pero por otro lado—" declaro, deteniéndose abruptamente, cuando pareció percatarse de algo.
"¿Por otro lado?"
"No… nada." Sonrió disculpándose.
Mientras Kurapika gruñía furiosa y juraba quedar a mano con el fénix algún día, Kuroro frunció el ceño.
"¿Dijiste 'cuando llegue el momento'?"
"Sí. Lo sabrás de corazón, por lo que no me preguntéis a mí, pues no lo sé."
Observo sus espaldas mientras se marchaban en silencio, haciendo una ruta hasta la muchedumbre de las tiendas, mientras discutían sobre algo. Realmente, cuando se vestían con ese tipo de ropas, parecían una pareja perfecta.
"Es muy inusual de tu parte que le regales algo a un humano, Suzaku. Y nada menos que un conjuro de protección." Dijo una profunda voz a espaldas del fénix oriental.
Suzaku ni siquiera se molesto en mirar quien hablaba, pues ya sabía quién era.
"Seiryuu."
El dueño de la profunda voz era un alto y delgado hombre, con un cabello ridículamente largo y liso, con negros tintes azules marinos. Usaba un traje oriental de color azul, con dragones bordados que lo decoraban. Usaba un tocado que recordaba la cara de un dragón azul, con zafiro implantado en su frente. Descendió desde el cielo aterrizando junto al hombre vestido de rojo. Comparado a Suzaku, Seiryuu parecía más joven, mientras que el primero parecía más sagaz.
"Esa niña…" murmuro Suzaku. "Es muy propensa a las pesadillas. Haciéndola una presa perfecta para Nue."
"Nue, ¿huh?" Miro en dirección hacia donde miraba Suzaku. "Ya veo. ¿Por eso le diste un conjuro Baku?"
"Sí. Con esa clase de pesadillas de su pasado, necesitara mucha ayuda contra él. Necesita más que auto-retrospectiva; necesita un largo periodo de tiempo para recuperarse. La cicatriz es muy profunda."
"Y pensar que está viajando con el hombre que marco su alma." Seiryuu rió divertido al ver la ironía de la situación.
Guardaron silencio por un tiempo, observando el festival desde lejos.
"Por cierto, casi dices más de lo debido." Dijo Seiryuu.
"Sí, pero por suerte me acorde justo a tiempo," Suzaku cerró sus ojos, "esa pequeña parte del futuro es tan confidencial que no puede serles rebelada, sin importar porque."
"De hecho, no depende de nosotros el decidir como su futuro se desarrollara. Incluso si se lo dijéramos, puede o no puede que cambie. No es nuestro deber decidir cual camino tomaran para llegar a su futuro. Hay incontables futuros que descansan delante de los humanos. Cualquier futuro que escojan, no nos afectara."
"¿Pero es un pecado tener preferencias con respecto al futuro que elijan? No puedo evitarlo…"
"Eres demasiado blando, Suzaku." Sonrió el joven ser celestial.
"Dicen que cuando una persona odia tanto a otra, el odio puede transformarse en amor. ¿Crees que ese sea su caso?"
"¿Quién sabe?" Seiryuu se encogió de hombros. "Le preguntas a la persona equivocada. Tú eres Suzaku, aquel dotado con el arte de la adivinación. Deberías saberlo mejor que yo."
"Sólo te pido tu opinión, Seiryuu. ¿Es tan difícil?" Suzaku le lanzo una dura mirada.
"Si es mi opinión personal lo que quieres, entonces…" el hombre con apariencia de dragón alzo la vista hacia el par. "Creo que ese es el caso."
"Todo lo que tienes que hacer es esperar y ver," fue lo que Kuroro le dijo a Kurapika sobre el plan del robo de los ojos escarlatas. Incluso sin que le preguntara, Kurapika sabía que Kuroro iba a utilizar a sus arañas para hacer el trabajo sucio. Estaba contra aquello, ¿Pero qué podía hacer? Era prácticamente imposible que ella reclamara los ojos a través de métodos honestos. Si estaba realmente determinada a recuperar todos los ojos, entonces debía recurrir a esta clase de métodos.
Y el Genei Ryodan era el grupo perfecto para hacer ese tipo de trabajo sucio. Después de todo, eran especialistas.
En la gran apertura del museo Nacional, todos fueron en un grupo, pero Senritsu no fue ya que debía atender otros asuntos primero. Aunque le prometió a Kurapika que la alcanzaría mas tarde. Kuroro tomo de forma deliberada a Kurapika en un tour a través del museo, separándola de sus amigos. Sería demasiado sospechoso si se dirigieran de forma directa a los ojos escarlatas. Cuando arribaron finalmente a la sala que resguardaba los ojos escarlata, los amigos de Kurapika ya se encontraban allí.
Kuroro brevemente recordó la situación del pasillo. Había unos cuantos ninjas vigilando, por lo que robarlos de forma directa sería imprudente. Además, estaba seguro de que era lógico que un puñado de ellos fueran usuarios de nen. Cuando sintió que todo se encontraba en el lugar preciso, se giro y su mirada encontró la de Killua.
La noche anterior, Killua le había entregado un papel que contenía su número telefónico. Incrédulo ante la llana acción del niño Zaoldyk; teniendo en cuenta su recelo inicial, Kuroro comprendía su intención al hacer planes con él. Los planes habían sido formulados y ahora era el momento de ejecutarlos.
Kuroro asintió, a lo que Killua respondió con una maliciosa sonrisa. Se giro hacia Gon y Leorio, quienes asintieron muy ligeramente en respuesta a su muda orden. Sin desperdiciar una palabra, se separaron, pretendiendo inspeccionar diversos objetos: Leorio se mantuvo junto a los ojos escarlatas, mientras Gon y Killua se instalaron frente a otro objeto. Cuando Killua vio que Leorio ya se encontraba en posición, susurro muy despacio:
"Senritsu, ahora."
Afuera del museo se encontraba Senritsu junto a Shalnark.
"Killua dice que es tiempo." Entrego el mensaje a Shalnark.
"Comprendido." El joven asintió entusiasmado.
Se volteo hacia su teléfono modificado y presiono un botón: enviar mensaje. En menos de un segundo, un mensaje llego al teléfono de las arañas, quienes ya se encontraban en sus posiciones dadas. Solo había dos palabras en sus mensajes.
MISION INICIADA.
En respuesta las arañas comenzaron a moverse.
"Parece que has comenzado a aceptar a ese hombre. Tu corazón me lo dice." Le había susurrado Senritsu a Kurapika un instante antes de que se separaran en el festival de anoche. Kurapika negaba vehementemente esa oración, pero Senritsu solo le dio una sabia sonrisa.
Desde cuando… ¿? Kurapika reflexiono a la vez que le daba una mirada furtiva a dicho hombre, ¿eh comenzado a aceptarlo?
De pronto, una explosión rompió la cadena de pensamientos de Kurapika, remeciendo violentamente al edificio. Todos los invitados gritaron horrorizados al ver como muros se derrumbaban en el hall. Torrente de balas bañaron el piso superior, y sombras entraron en el edificio. Los ninjas respondieron el ataque con rapidez; el ataque del hall y el del piso superior, pero lo que realmente estaban haciendo era entregar sus alamas a la muerte. Los ninjas comunes, sin mayor demora, fueron hechos trisas por cuerdas invisibles de nen, o hechos coladores por las balas de nen, o mutilados por las pequeñas sombras, o tenían sus cabezas torcidas en extraños ángulos, u otro método igualmente sanguinario o cruel.
Desde abajo, Kurapika podía ver las sombras negras mezclándose con las sombras azuladas de los ninjas. Desde la perspectiva de los ciudadanos corrientes, parecía que las sombras chocaban en el aire, pero para los entrenados ojos de Kurapika era fácil distinguir al Genei Ryodan golpeando las hordas de ninjas, como si fueran mosquitos. Pero lo que no comprendía era porque las arañas estaban vestidas de negro y cubrían sus rostros. Eso no era propio de ellos.
"Tus amigos los han visto con nosotros en el aeropuerto. En orden de quitar cualquier sospecha, les dije que escondieran su apariencia." Kuroro le explico a Kurapika, en voz muy baja; una que solo podía ser oída por ella.
Eso lo explicaba todo. Aun así, Kurapika estaba realmente molesta con el hecho de que tantas personas murieran. En poco tiempo, el pasillo se encontraba manchado por la sangre y los cuerpos de los ninjas caídos. La mayoría de los invitados, al menos los que tenían la fuerza suficiente en sus piernas, habían huido hacia la puerta de entrada. Algunos se encontraban tan impactados que solo podían sentarse estúpidamente sobre el mármol, mientras observaban la masacre con ojos horrorizados.
Una fugaz sombra apareció en el cuarto y una pequeña figura aterrizo junto a Leorio. La figura de un niño delgado salto hasta el estante donde se encontraban los ojos escarlatas, y estaba por marcharse cuando lo intercepto Leorio.
"Hey, ¡Tú! Detente en est—"
En realidad solo era una actuación. Leorio supuestamente debía actuar sorprendido e intentar seguir al muchacho, para quitarle el precioso artefacto. Sin embargo, era muy serio con su trabajo o se encontraba demasiado sorprendido por el duro ladrido de Leorio, que pateo al hombre en la mejilla, lanzándolo contra una pared.
"¡Leorio!" Kurapika grito al tiempo que caminaba hacia el desafortunado Leorio, arrastrando a Kuroro debido al lazo invisible.
Kuroro lanzo una rápida mirada al chico y con un tímido movimiento de cabeza, la figura desapareció para continuar con el plan. Killua, sin embargo, capto los ojos de la figura y lo reconoció.
"Imposible…" Killua balbuceo sorprendido. Se recupero rápidamente del shock y sin decir una sola palabra a Gon, persiguió la figura.
"¡Killua!" haciendo caso omiso de todo, Gon también persiguió a Killua fuera del edificio.
Kuroro vio todo mientras permaneció de pie junto a Kurapika, quien se encontraba ocupada atendiendo al adolorido Leorio. No le podía importar menos el hombre, quien desafortunadamente había sido pateado por uno de sus subordinados. Una pequeña sonrisa de satisfacción apareció en sus delgados labios. Todo resulto como se había planeado.
"¿El área está limpia?" Phinks pregunto a sus camaradas.
Aquellos que realizaban el trabajo de asesinato y distracción eran Machi, Phinks, Coltopi, Bonolenov, Shizuku y Feitan. El trabajo de Franklin solo era volar la pared y hacer una entrada para ellos, mientras que Shalnark se encontraba en el exterior. Nobunga se encontraba fuera del museo, distrayendo a Hanzo. Machi bajo la vista y al ver que lo ojos rojos no se encontraban, asintió de forma seca.
"Entonces ya no tenemos nada que hacer aquí." Dijo casualmente mientras sostenía la cabeza de uno de los ninjas y, con un enfermizo sonido, torcía la cabeza del hombre enviándolo con su creador.
"Salgamos de este lugar. Estas personas son realmente aburridas. ¿Es esto lo que los ninjas supuestamente pueden hacer? Nobu debería sentir vergüenza." Resoplo Feitan a la vez que lanzaba otro ninja por el corredor, el que se había transformado en una especie de basural de ninjas.
"Bueno, algunos de ellos no son tan malos, sabes." Shizuku canturreo inocentemente a la vez que señalaba una herida en su brazo.
"Aquí llegan los mejores." Phinks anuncio, mientras un usuario nen se lanzaba hacia él. "¡El es mío"
"No. Mío." Feitan se adelanto a Phinks y estaba por cortar el abdomen del ninja con su delgada espada, cuando el cuerpo del ninja se torció en un extraño ángulo para esquivar el ataque letal.
"¿Qué?" Feitan levanto una ceja.
"¡Mi turno!" exclamo Phinks y luego de girar su brazo unas cuantas veces, envió un fuerte golpe sobre el pecho del ninja.
En vez de descuartizarlo en irreconocibles pedazos de carne, el cuerpo se movió como si fuera arcilla. Con un enfadado ninja el cuerpo volvió a su forma original.
"¡De ninguna forma!"
"Tipo transformación. Parece que aplica la propiedad de la arcilla en su cuerpo." Dijo Shizuku.
"¡Gah! Odio el tipo transformación. ¡Me recuerdan a cierto bicho traidor!" grito Phinks.
"Ustedes, ¡Paganos! ¡Como se atreven a profanar nuestro hermoso museo! ¡Pagaran por esto!" exclamo el ninja a la vez que cargaba contra Phinks.
Antes de que pudiera exclamar gloria alguna por infligir algún daño en Phinks, su brazo extendido se desprendió de su hombro y la sangre comenzó a salir de la apertura. Mientras el pobre ninja gritaba con todo sus pulmones, Machi se mantuvo en el balcón, son sus manos sosteniendo los cordones invisibles de nen que manejaba ella.
"Incluso la arcilla puede ser cortada con cuerdas." Dijo fríamente. Con un movimiento de su muñeca, el ninja fue reducido a carne molida y cayo para encontrarse con el mismo destino de sus camaradas que se encontraban en ese lugar.
"Hoo… que miedo." Phinks le susurro a Coltopi, quien no dijo nada en respuesta, como era habitual.
"Nos vamos." Anuncio Machi con su voz tan fría como un glaciar. Se giro y comenzó a caminar hacia la entrada hecha por Franklin.
"Y no olviden 'DEJARLO' atrás."
"Leorio, ¿Estás bien?" pregunto Kurapika mientras inspeccionaba brevemente las heridas que podía tener.
"¿Parezco estar bien?" dijo Leorio. "Mierda, realmente duele. Creo que un caballo salvaje me pateo el rostro."
"Tu cara se ve como siempre." Dijo de forma plana.
"¿Perdón? ¡Es la segunda vez que dices eso!" gruño indignado. La primera vez, por supuesto, había sido durante el examen hunter.
Mientras discutían innecesariamente sobre ello, Kuroro observo el piso superior. La conmoción capto la atención de Kurapika y Leorio. Cuando se giraron, vieron al ninja votar bruscamente un peso de sus hombros en el suelo. Kurapika estaba muda y sorprendida, no podía creer que una araña pudiera ser fácilmente capturada. Al descansar sus ojos sobre el hombre, sin embargo, Kurapika comprendió que su incredulidad no había estado equivocada.
"¿Tompa?"
La tipeja que traduce… =) otro capítulo traducido… espero que sea de vuestro gusto…
FUERZA CHILE, FUERZA ESTUDIANTES!
